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28 de agosto de 2017

Los Defensores: Mediocre reunión de los héroes urbanos de Marvel






Netflix comenzó su asociación con el universo Marvel cinematográfico de manera rotunda con la primera temporada de Daredevil, entregando 13 episodios que sabían transmitir el tono del personaje de la etapa Miller y continuadores, con una dirección, una puesta en escena y unas interpretaciones excelentes, rematado por un villano de primera, gracias al Kingpin de Vincent D’Onofrio. 






Lo mismo ocurrió con Jessica Jones, con una Krysten Ritter que había nacido para ser Jessica Jones y un peligroso y carismático Killgrave, maravillosamente interpretado por David Tennant. Dos series que sabían distanciarse del tono y el estilo del universo Marvel de la pantalla grande, cada una de ellas con su estilo distintivo, diferentes pero complementarias. 






Los problemas comenzaron con la segunda temporada de Daredevil, la cual brillaba en su primera mitad, centrada en la figura del Castigador y su enfrentamiento físico e ideológico con la visión de la justicia de Matt Murdock, entregando John Bernthal una interpretación absolutamente brillante de Frank Castle. El problema, que la segunda mitad de la temporada, centrada en La Mano y la llegada de una Elektra, cuya aproximación al personaje distaba mucho de la entregada por Miller en su primera etapa al frente de Daredevil, pero que el mismo autor desvirtuó en su El Hombre Sin Miedo, junto a John Romita Jr., no estaba a la altura de lo que el universo Marvel/Netflix nos había entregado hasta el momento. Sin olvidar que el casting de Elodie Young como Elektra, me parece, a título personal, un error absoluto de casting. 






Luke Cage, que hundía sus raíces en la tradición del blaxpoitation, con una brizna de denuncia social, se dejaba ver de aquella manera, y la temporada se habría podido reducir a la mitad de episodios, para haber podido ser un entretenimiento decente. Iron Fist, la cuarta serie en liza, antes de estos Defensores, ya no la llegué a ver, espantado por lo que había oído, la falta de carisma del actor que interpreta a Danny Rand y por lo poco que he visto en Netflix, pocas ganas me han quedado. 






Así llegamos a Los Defensores, el final de Fase 1 televisiva de Marvel, Los Vengadores con los pies en la tierra. Lo agradecido de la temporada, que son solo 8 episodios, evidenciando que a lo mejor 13 capítulos si o si, no son necesarios para todas las temporadas, si lo que vas a hacer es estirar el chicle. 






Vista en un par de días, Los Defensores es una decepción. Y es una decepción, porque lo que fue original con Daredevil y Jessica Jones, se ha convertido en plantilla de Power Point. Adios al estilo en dirección, en coreografías de acción. Aquí todo es tan plano y vulgar como en cualquier serie de cadena generalista, pero bajando el brillo y el contraste para que parezca que hay más calidad de la que realmente hay. 

Los mejores momentos de la serie son los primeros encuentros y diferencias entre los cuatro héroes, brillando con luz propia Jessica Jones y sus acerados diálogos, además que el personaje se convierte en los ojos y la voz de una trama que es tan camp y naif que da hasta verguenza ajena en algunos momentos. Luke Cage y Daredevil cumplen correctamente y Puño de Hierro vuelve a demostrar que el carisma se le quedó en casa.

 ¿Y qué tal los villanos y la amenaza? Pues del nivel de un episodio de El Coche Fantástico o El Equipo A. Villanos genéricos, donde no distingues la amenaza de un simple gregario, con la de un lugarteniente, con unos líderes de La Mano, poco desarrollados, poco atractivos y nada amenazantes. 






Sigourney Weaver hace lo justo y necesario para cobrar el cheque. Pero tampoco puede hacer mucho más nuestra icónica Teniente Ripley con un personaje desaprovechado, que queda ahogado por la omnipresencia de una Elektra del lado de las fuerzas del mal, que sigue demostrando el error de casting para el personaje y lo poco acertado del desarrollo del mismo. 






El resultado global, mediocre. Salvables los momentos de Jessica Jones, la primera escena de acción de todos los héroes juntos y la cena en el restaurante chino. El resto, sobre todo su gran escena de acción final, pobre y previsible. Esperemos que con The Punisher, Netflix enmende la papeleta y nos devuelva a los inicios de este universo Marvel en Netflix. 































20 de junio de 2017

Jessica Jones: Desatada de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos. El regreso del mejor Bendis




















Una de las mejores noticias de este año 2017 en materia de cómics era, para el que aquí suscribe, el regreso de Brian Michael Bendis y Michael Gaydos al personaje de Jessica Jones en una nueva serie regular. Y es que Alias, el cómic que inauguró la línea Max allá por 2001, donde Bendis y Gaydos nos presentaron a esta detective privada con dramático pasado superheróico es quizás el mejor tebeo que ha salido de la factoría Marvel en lo que llevamos de siglo.



También fue el primer trabajo para Marvel de un autor que ha pasado de ser un guionista independiente a la estrella que mueve los designios del universo Marvel desde hace ya más de 15 años. Y Bendis comenzó su visión de lo que era el universo Marvel en el filo del mismo, con personajes urbanos como esta Jessica Jones o su Daredevil junto al ilustrador Alex Maleev. A partir de ahí y demostrando con su Ultimate Spiderman -otra de las cimas de la Marvel contemporánea- que era capaz de hacer un tebeo de superhéroes al uso, comenzó su escalada al poder en un universo Marvel que para bien o para mal, nunca volvió a ser el mismo como así atestigua su paso por Los Vengadores, Los X-Men o Los Guardianes de la Galaxia.



Pero lo que es cierto es que Bendis se mueve mejor en el entorno urbano y callejero y con personajes solitarios que con los grandes eventos o los grandes grupos. Y también es cierto que el exceso de trabajo en estos últimos 15 años han hecho mella puntual en el guionista, donde su estilo, una vez fresco, quizá se ha convertido en algo común y habitual pasado el tiempo. Por lo tanto, la pregunta ante esta nueva serie protagonizada por una Jessica Jones convertida en ídolo de masas tras su triunfal paso por el serial televisivo de Netflix, era, ¿estará a la altura de la original?.



La respuesta es un rotundo sí. Desde las primeras páginas, nos encontramos a nuestra desastrosa y querida Jessica Jones con su mundo vuelto patas arriba, donde sus vínculos con todo aquello que había construido -su relación con Luke Cage, su hija, sus amistades con el entorno superheróico en el que nunca había estado cómoda- se han escindido.

Y a lo largo del primer arco argumental en seis partes, llamado ¡Desatada!, Bendis nos conduce en un viaje repleto de giros argumentales, diálogos memorables que solo él es capaz de realizar y el reencuentro con un personaje al que los aficionados a Marvel echábamos mucho de menos.



Además, Bendis aporta una guinda al pastel que será supuestamente desarrollado en los próximos volúmenes de la colección y que es, ni más ni menos, las consecuencias de la destrucción del Multiverso por parte de la comunidad superheróica ocurrido en Los Vengadores de Hickman y su continuación, Secret Wars, que parecía que iba a quedarse en agua de borrajas pero que ahora sirve para arrancar una trama llena de traiciones, decepciones y escepticismo.

Para redondear un primer volumen que se hace corto y deja con ganas de más, tenemos el trabajo artístico de un Michael Gaydos que complementa perfectamente la prosa de Bendis y que de nuevo, como ya consiguió en el original, nos transporta inmediatamente a esa ciudad de Nueva York que habita Jessica Jones, sumergiendo al lector en la misma.



En definitiva, una vuelta del mejor Bendis con su personaje estrella y el mejor tebeo de la Marvel actual junto al Capitán América de Spencer y el Thor de Jason Aaron. Imprescindible lectura para los seguidores de Bendis, Jessica Jones y del universo Marvel en general.

23 de noviembre de 2015

Jessica Jones: Marvel se hace mayor



















Hace poco más de medio año, los seguidores Marvel y los aficionados a la buena televisión quedamos gratamente sorprendidos con Daredevil, la primera colaboración entre Netflix y Marvel Studios. La razón, la magistral calidad del producto final y las ambiciones del mismo, un thriller criminal hard boiled que llevaba al extremo lo planteado por Frank Miller en su etapa al frente del Hombre sin Miedo, llevando al personaje a cotas de excelencia jamás vistas, tanto para el personaje fuera de su ámbito, como a una teleserie centrada en un personaje de cómic.



Y la segunda propuesta de Netflix es Jessica Jones, magnífica adaptación de Alias, uno de los primeros trabajos de Brian Michael Bendis en la Casa de las Ideas y que revolucionó a la editorial como los trabajos que Miller y Moore realizaron para DC a finales de los 80.

La diferencia, que lo que hizo Bendis ha necesitado de un mayor periodo de tiempo para ejemplificar lo que ha significado para la editorial, ya que su influencia se ha ido viendo a largo plazo, demostrando a los aficionados del género, que Marvel era capaz de multiplicar y hacer crecer a sus personajes y los géneros a manejar sin perder la esencia creada por Stan Lee y Jack Kirby.



Bendis nos presentaba hace ya 15 años a Jessica Jones, detective decadente y con problemas para relacionarse con su entorno, donde descubríamos que había algo más detrás de esa encantadora y cínica detective que mostraba en su exterior, en un ejercicio de retrocontinuidad absolutamente perfecto, donde además Bendis era capaz de revitalizar a un villano de tercera fila como Kilgrave, el Hombre Púrpura y convertirlo en la encarnación de las pesadillas.



Y ese enfrentamiento entre nuestra anti-heroína y un reivindicado villano es en lo que se centra esta serie de 13 capítulos. Una serie que ya acierta de primeras con el excelente casting de sus personajes principales. Para empezar una Krysten Ritter que ha nacido para ser Jessica Jones y que llena la pantalla aportando carisma y una personalidad arrolladora al excelente personaje creado por Bendis. Y que decir de David Tennant como Kilgrave, el mejor villano de la historia de Marvel Studios que cierne su amenaza a lo largo de las trece horas de metraje aunque esté fuera de escena, muy al estilo del Joker del fallecido Heath Ledger.





Por supuesto no puedo olvidar al maravilloso entorno que rodea a Jessica Jones, unos secundarios que aportan vida a este enfrentamiento entre Jessica Jones y su némesis y que dota a la historia de una humanidad excepcional. Desde los vecinos del edificio de Jessica, una Avenida Dropsie donde el humor y el drama se reparten de manera equitativa, el fabuloso Mike Colter como el mejor Luke Cage que podemos imaginar o la presencia de Rachael Taylor como Patsy Walker con guiños a quién se podrá convertir en un futuro o la excepcional Carrie Ann Moss como la abogada sin escrúpulos de Jessica.



Pero Jessica Jones no solo vive de un buen reparto, sino de una historia y unos giros argumentales que llevan al universo Marvel lo más lejos posible, quitan el hipo y que te mantienen en auténtica tensión en las casi 13 horas de metraje, un metraje que se hace corto y que te hace devorar los episodios con absoluta voracidad. El mérito, de la showrunner Melissa Rosenberg y su equipo de guionistas que no dan tiempos muertos al espectador.



Podría seguir hablando horas y horas de Jessica Jones, de la genial dirección y dirección artística de la serie, de sus magistrales títulos de crédito y de los guiños escondidos al material original en el que se basa, pero prefiero que la veáis y la disfrutéis como se merece, sin saber casi nada por ella. 



En definitiva, Jessica Jones supera el nivel casi insuperable que tenía Daredevil y deja con muchas ganas de seguir viendo lo que nos depara Marvel y Netflix en el futuro. Y por supuesto, dejándote con ganas de seguir sabiendo más de nuestra querida Jessica Jones.
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