Mostrando entradas con la etiqueta Rob Marshall. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rob Marshall. Mostrar todas las entradas

25 de mayo de 2011

Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas. Reseña de actualidad


Piratas del Caribe: En Mareas Misteriosas de Rob Marshall (Pirates of The Caribbean: On Stranger Tides, 2011).

La saga de Piratas del Caribe nunca se ha podido comparar a grandes sagas fantásticas de la historia del cine como Star Wars, Indiana Jones, Regreso al Futuro o El Señor de los Anillos, por poner los primeros ejemplos que se me vienen a la cabeza. Pero la trilogía dirigida por Verbinski funcionaba, aun con sus excesos, por su inventiva visual, por un ritmo de dirección enérgico y portentoso, por un Johnny Depp en su salsa y por unos valores de producción que no escatimaban gastos para darle a la producción un aspecto y unos efectos visuales de primera. Con todos esos elementos, los guiones algo convulsos y complicados que no complejos, con sus bajones de ritmo se paliaban. Pues en esta ocasión elimina todos los aspectos positivos y mantén el del guión.


La cuarta entrega de las aventuras de Jack Sparrow es un bodrio infumable que ha perdido toda la esencia de la saga y convertirse en una parodia de la misma, sin la frescura y la magia que caracterizaba a sus irregulares pero interesantes predecesoras. Si la trilogía original fue de menos a más en calidad y ambiciones, esta cae a los abismos de las secuelas de bajísima calidad que se une a la triste lista de secuelas infames como pueden ser Conan El Destructor, los Batman de Schumacher o Superman 3 y 4.


La desidia que transmite la película desde el minuto uno es apabullante y lleva a la desesperación del pobre espectador cuando se aproxima a sus interminables minutos finales, en una aventura inane, sin ritmo, sin gracia y sin nada.


Johnny Depp, gordo como él solo, quizás para no hacer feo a su horrenda compañera de trabajo Penélope Cruz, con nula química entre ambos, se le nota únicamente interesado en cobrar el jugoso cheque que la Disney le ha pagado, para convertir a su icónico personaje en una parodia de si mismo. Súmale a esto, el hecho de que desaparecidos los personajes de Orlando Bloom y Keira Knightley (hasta les he echado de menos, y mira que eran malos) Sparrow se convierte en el protagonista absoluto de la función. Y no funciona. Porque Sparrow funcionaba como secundario de lujo, no como "héroe" protagonista, que no lo es. Y en esta lo intentan y el personaje y su personalidad quedan diluídas.


Súmale a esto el peor villano de la saga, Barba Negra, interpretado por Ian McShane, que mata, pero de aburrimiento, un Barbosa irreconocible y fuera de personaje y la desaparición de todo abismo de emoción, magia y fantasía. Eso, dejando aparte lo cutre de la producción, con escasas escenas de barcos, decorados oscurecidos a propósito o repletos de niebla para que no se note el cartón piedra y una dirección plana planísima de un Rob Marshall que no se cree ni él que fuera el autor de Chicago y ganara el Oscar por ella, hunden miserablemente la película en los abismos de la mediocridad más mediocre.


No vayáis al cine, si os la regalan en DVD o Blu-Ray no volváis a hablar a esa persona en vuestra vida y ni siquiera la descarguéis ilegalmente, ya que no merece la pena acabar en la cárcel por tremenda bazofia. Seguramente, la peor película de este verano. Y todavía casi ni ha empezado.

23 de enero de 2010

Nine de Rob Marshall.Reseña de actualidad.


Nine, la tercera película de Rob Marshall, director de Chicago, y tras el batacazo tanto artístico como taquillero de la adaptación del best-seller "Memorias de una Geisha", vuelve al terreno donde recibió los mayores reconocimientos de su carrera, el musical, con la adaptación del musical de Broadway del mismo nombre, que a su vez es la adaptación de una obra italiana que adaptaba la famosa película autobiográfica de Federico Fellini, "8 1/2".

Rodeado de un reparto por el que cualquier director daría uno de sus brazos (Daniel Day Lewis, Penélope Cruz, Sofía Loren, Nicole Kidman, Kate Hudson y Marion Cotillard), la película nos cuenta los miedos y ansiedades de un director de cine consagrado, (Day Lewis), que sufre un bloqueo creativo, y su relación tormentosa con todas las mujeres de su vida.



Marshall, en esta su última obra, intenta superar los hallazgos de su anterior propuesta en el musical, con un salto al vacío, en el que mezcla números musicales, flashbacks del pasado y la historia del rodaje de la película, tratando de llevar el concepto del musical a un nuevo nivel, pero fracasa.

Fracasa porque este Nine, tiene todas las papeletas para ser un caballo ganador, es como un guiso cocinado con los mejores ingredientes (un gran reparto, glamour, una historia dentro del cine, una ciudad evocadora, Roma, un diseño de producción, vestuario, escenografía, fotografía, apabullantes), pero realizado por un cocinero novato y excesivamente ambicioso. Y el guiso se le pasa por recargarlo con demasiados ingredientes.



La historia que nos cuenta, un buen punto de partida, es narrado a tres bandas (la narración convencional, los números musicales y los flashbacks en blanco y negro con el pasado del director interpretado por Day Lewis), pero en vez de complementarse, se pisan los unos a los otros, y en vez de hacer que la narración fluya, hace que avance a trompicones.

Ayuda a que el filme no sea un desastre absoluto, el trabajo de su reparto, donde todos, excepto Nicole Kidman,(los estragos del botox están pasándole factura, que la han convertido en una muñeca chochona sin ninguna expresividad), dan el 100% de sus habilidades, aunque Day Lewis roce en algunos momentos el histrionismo, como en la horrible "Pozos de Ambición". El problema, es que ninguno de los personajes, sobre todo los femeninos, tienen suficiente tiempo en pantalla para poder ser desarrollados como se merecen, convirtiendo al largometraje en puro fuego de artificio, con estética de videoclip y en algunos momentos como el número musical de Kate Hudson, en un anuncio de Martini.



En consecuencia, el espectador se enfrenta a una sucesión de números musicales, más o menos acertados (los mejores, la canción "Be Italian", interpretada por la cantante Fergie, y el número de Kate Hudson), pero que les falta una unidad y cohesión para que sean las partes de un todo, convirtiéndose en una película que las partes son superiores al todo, provocando la desconexión con la historia y sus personajes.

Una pena que el material de base sea sólido, pero la ambición de Marshall, la convierta, no en una película horrible, ya que tampoco mata de aburrimiento, pero que entristece por ver lo que podía haber sido y no fue.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...