17 de junio de 2013

All Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely: Los 10 tebeos de Superman que tienes que leer antes de ver The Man of Steel (6 de 10)


All Star Superman de Grant Morrison y Frank Quitely (All Star Superman 1 al 12 USA)

Con Superman en DC pasa un poco como con Los 4 Fantásticos en Marvel. Ambos son los personajes que originaron los dos grandes universos de ficción del mundo del cómic y ambos son menospreciados por la gran mayoría de los lectores y aficionados, el primero por el omnipresente Batman y los segundos tanto por Los Vengadores como por La Patrulla X.

Y la culpa no es de los personajes, sino de los autores. Porque Superman y al igual los 4F son un verdadero canto a la fantasía, con universos y posibilidades más grandes que la vida misma. Unos personajes que solo necesitan de autores capaces y valientes para arriesgarse a llevarlos donde ningún otro autor ha sabido.


Y eso le pasó al Hombre de Acero en el año 2005. DC Comics inauguró una nueva línea editorial llamada All Star Comics. Por supuesto, los dos personajes que la iniciaron fueron los dos pilares de la editorial, Batman y Superman. El primero, de la mano de Frank Miller y Jim Lee, en un serial que nunca llegó a terminar y que demostró que Miller llevaba demasiado tiempo viviendo de las glorias pasadas y que el horror que fue DK2 no fue fruto de la casualidad y el último hijo de Krypton, de la mano de Grant Morrison y Frank Quitely, equipo artístico que ya había demostrado sus habilidades como tándem artístico en tebeos tan interesantes y fundamentales como Los Invisibles, Flex Mentallo o Nuevos X-Men.

Y lo que consiguieron estos dos autores fue el relato de Superman definitivo. Tan definitivo, que el único relato que le puede mirar en igualdad de condiciones (y en algunos aspectos por encima del hombro) es "¿Qué ocurrió con el Hombre del Mañana?" de Alan Moore. Al igual que este último, All Star Superman es la última historia del Hombre de Acero. Y no solo la última, sino también la definitiva.


Morrison adora a los héroes del cómic, no solo como personajes de mundos ficticios, sino también como iconos y leyendas que han traspasado las barreras de la tinta y el papel. Pero no solo eso, también es un escritor que viene con la lección aprendida (al igual que en su polémica y reivindicable etapa al frente de Batman que está a punto de terminar), sabiendo aunar los más de 70 años del personaje en 12 números.


La premisa de la historia es sencilla pero muy potente. Tras una exposición extrema al Sol, Superman está a punto de morir, pero antes de eso debe cumplir 12 tareas, al estilo de los grandes héroes de la mitología, porque para Morrison, Superman es el equivalente de esos héroes mitológicos, pero para las audiencias del siglo XXI.


El recorrido de Morrison alrededor de la historia del personaje no deja nada de lado. Desde contar su origen de la manera más concisa posible (4 viñetas, 4 frases concretas y maravillosas) y una sola página, hasta Lois Lane, su doble identidad, su archienemigo Lex Luthor, Bizarro,Krypto, Smallville o la redacción del Daily Planet.


Pero lo maravilloso es que lo habitual se convierte en novedoso, sin cambiar lo que hace a Superman grandioso. Morrison no reinterpreta a la leyenda porque no le hace falta. Lo que si que hace es ampliar el scope, utilizando los recursos de la ciencia ficción más inteligente y vanguardista: viajeros temporales, amenazas solares, agujeros negros demoníacos y un sinfín de conceptos que Morrison vomita página a página, demostrando que la imaginación de este hombre es inabarcable.


Por supuesto, la otra mitad del tándem, Frank Quitely, refuerza y engrandece la narrativa Morrisoniana, en el que quizá es uno de los tebeos más bonitos y mejor narrados en lo que llevamos de siglo. Su Superman es majestuoso y desprende bondad e inteligencia por todos sus poros, su Clark Kent es entrañable y adorablemente patoso, su Lois Lane es bella e inteligente, su Lex Luthor es un villano más grande que la vida y su reinterpretación de un andrógino Jimmy Olsen, que podría pertenecer a ese grupo de anarquistas del pensamiento que son Los Invisibles, simplemente genial.


El resultado, doce tebeos que beben de los conceptos sin complejos del mejor Superman de los años 50, que evitan cualquier acercamiento a ese realismo impostado que puede haber sido la mayor lacra para estos universos y que redefine como definitivo héroe de leyenda a un personaje devaluado con el paso de los años, pero que sin él, ni yo estaría escribiendo de los temas que escribo, ni vosotros estaríais leyéndolo.

16 de junio de 2013

Superman: ¿Qué le ocurrió al Hombre del Mañana? de Alan Moore, George Perez y Curt Swan: Los 10 tebeos de Superman que tienes que leer antes de ver The Man of Steel (5 de 10)


“Nunca me dijo lo que pasó aquella noche antes del asedio final. Pero tan pronto como le vi a la mañana siguiente, supe que algo le preocupaba. Era curioso. Parecía como si hubiera llorado" Lois Lane, Superman 423 USA. 

Superman: ¿Qué le ocurrió al Hombre del Mañana? de Alan Moore, George Perez y Curt Swan (Superman 423 y 424 USA). 

Con esa bella y emotiva frase, realzada por el trabajo a los lápices de Curt Swan y George Perez, el lector contempla a un Superman más humano que nunca, llorando desconsolado con su fiel Krypto a sus pies, en el final del primer capítulo de dos, en los que Alan Moore narró la aventura final del Hombre de Acero y consiguió la mejor historia del personaje jamás escrita. 

Corría el año 1986, y DC Comics acababa de finalizar su seminal epopeya en 12 partes, "Crisis en Tierras Infinitas", donde reorganizó su multiverso, convirtiéndolo en uno solo, como punto de partida para un nuevo resurgir de sus emblemáticos e icónicos personajes. También fue el año en el que dos jóvenes y talentosos autores, Frank Miller y Alan Moore, pusieron patas arriba el cómic-book americano, sobre todo el género de superhéroes, con las archiconocidas obras, "Batman: The Dark Knight Returns" y "Watchmen". 


Pero antes de reiniciar, había que cerrar, y cerrar con estilo y con respeto a casi 50 años de historias mensuales. Si Frank Miller homenajeó la trayectoria de Batman con una crepuscular historia en cuatro partes, en la última aventura del Hombre Murciélago, The Dark Knight, Alan Moore no iba a ser menos y creó su particular historia final para el último hijo de Krypton en los dos números previos al desembarco de la gran estrella de los 80, John Byrne, en las dos colecciones señeras del Hombre de Acero, Superman y Action Comics. 

"¿Qué le ocurrió al Hombre del Mañana?" es una de las mejores obras de Alan Moore, no solo de los 80, sino de toda su carrera. El problema es que ha quedado empañada y no se la ha reconocido en su justa medida, debido a dos factores. El primero, que el propio Moore realizó en los años 80 sus obras más famosas y mediáticas, desde V de Vendetta, pasando por La Cosa del Pantano (el cómic que le dio a conocer) y acabando con la imprescindible y básica Watchmen. El otro problema, fue que justo tras estos dos ejemplares de Superman y Action Comics, llegó el gran Byrne, huido de Marvel, para convertir su etapa de Superman en uno de los cómics más vendidos y conocidos (tuvo hasta portada en la revista Time) de los años 80. 


Por eso quiero reivindicar esta historia, porque la considero la mejor historia jamás contada de Superman, cuyos muchos aciertos han sido utilizados y expandidos, por la excelente, pero no superior, incursión del escocés Grant Morrison en las aventuras de Superman, la archifamosa y multipremiada All Star Superman, obra que sin este "¿Que le Ocurrió al Hombre del Mañana?", no existiría. 


Alan Moore, adelanta en esta historia, el devenir de la industria del cómic americano de los últimos 25 años, en un cómic que auna tradición y modernidad, respetando el rico bagaje y los aciertos de autores previos, pero dando un paso adelante en la forma de tratar a estos seres que están por encima del ser humano. Moore consigue por primera vez en la historia de Superman, por lo menos hasta ese momento, convertir la figura del héroe en alguien falible, que siente, que se equivoca, que se preocupa. Todos los personajes estereotipados de la historia del personaje, se transforman en seres humanos con múltiples facetas, con sus propios problemas y preocupaciones (el divorcio de Perry White y su mujer, las inseguridades y decepciones de Lana Lang), en una historia crepuscular y profundamente sombría, pero que termina con un brillo de esperanza, convirtiendo la figura del Hombre de Acero en una verdadera leyenda, pero curiosamente poniéndole los pies sobre la tierra. 


Desde la primera página (con ese prólogo épico y mítico, pero cargado de un aura de nostalgia), se respira un ambiente de última historia, la sensación de que no estás leyendo una historieta más de Superman, sino que estás leyendo la aventura definitiva y final de un ícono y una leyenda. Más tarde el lector se da cuenta de nuevo, de que está asistiendo a una historia completamente diferente a lo que había leído en los 50 años anteriores. Aquí cada cosa que ocurre es definitiva, los enfrentamientos provocan víctimas, y esas víctimas sufren las consecuencias. Nunca la muerte de algunos personajes han revuelto al lector tanto, sabiendo que no hay marcha atrás en lo ocurrido, como el fallecimiento de personajes tan clásicos y básicos en la mitología de Superman, como Lana Lang, Jimmy Olsen o la más triste de todas ellas, el noble sacrificio de Krypto por su dueño y amigo, con una frase de Lois Lane, que acompañada de las ilustraciones, provoca un escalofrío en el lector :" Pete Ross, Lana, Jimmy...y ahora Krypto. Todos Muertos. Yo estaba con Superman cuando oyó su aullido de muerte, pero no podíamos hacer nada". Del reencuentro con la Legión de Superhéroes y su prima Supergirl (una versión del pasado, ya que la del presente acababa de fallecer en Crisis), poco se puede decir, más que arrodillarse de nuevo ante el talento de Moore, en una escena que te deja con un nudo en la garganta, y que nunca se olvida. 


El otro gran acierto de Moore, es su versión de la plana mayor de los villanos del Hombre de Acero. Desde un patético Lex Luthor, sometido por Brainiac (terrorífico el momento con Luthor muerto y moviéndose por voluntad únicamente de Brainiac), a un Bizarro homicida y suicida, hasta el verdadero villano de la función, un Mr. MXYTZPTLK que poco tiene que ver con el simpático duendecillo conocido anteriormente. 


En definitiva, una obra maestra del 9º arte, una de las mejores y más infravaloradas obras del genio de Alan Moore y la mejor historia jamás escrita de Superman. Si nunca la has leído, ve a tu librería más cercana y agénciate el tomo publicado por Planeta de Agostini dedicado a los cómics de Superman escritos por Alan Moore, llamado "Superman: Las Historias de Alan Moore. Edición Absolute". No te arrepentirás. 

15 de junio de 2013

Es Un Pájaro... de Steven T. Seagle y Teddy Kristiansen: Los 10 tebeos de Superman que tienes que leer antes de ver The Man of Steel (4 de 10)


"Para eso está Superman. Para recordarnos que hay obstáculos... pero que mientras los vayamos saltando... seguimos en la carrera".

Hoy toca un tebeo de Superman diferente. Un tebeo de la línea Vertigo. Un tebeo dónde Superman no aparece. Un tebeo dónde Superman es una idea, un símbolo, una ilusión, un icono con una fuerza que no ha perdido ni un ápice de su poder desde que se creara hace ya 75 años.

Sus autores, Steve Seagle y Teddy Kristiansen, guionista e ilustrador que renovaron el concepto de La Casa de los Secretos en la línea Vertigo a finales de los años 90 y que no ha tenido el reconocimiento que se merece, tanto que nunca se ha terminado de publicar en España. Un relato que puede mirar de frente y muchas veces por encima del hombro a intocables de la línea como Sandman, Fábulas o Predicador, pero que tristemente no encontró a su público.

¿Y por qué eligo "Es Un Pájaro..." entre la gran cantidad de tebeos de Superman que existen en sus 75 años de historias? Porque es un tebeo sobre el significado de Superman en nuestra cultura popular. Un icono que ha trascendido fronteras, culturas y religiones y que aquí sirve a Steve Seagle (guionista a reivindicar desde ya) para contarnos una historia semi-autobiográfica donde el guionista se desnuda ante el lector con una historia de conflictos familiares, el significado de la vida y la existencia y el bloqueo creativo del autor.

El protagonista de nuestra historia es el propio Seagle, guionista de cómics al que le han encargado el trabajo de guionizar una de las series regulares del hombre de acero, un encargo que no le interesa ya que el personaje no le motiva. A partir de los recuerdos de su infancia, una enfermedad degenerativa incurable, su difícil relación con su familia y los secretos que esta oculta y sus propios demonios personales, Seagle, acompañado de Kristiansen, desnuda al superhombre y nos lleva a la esencia del mismo.

Apoyado por Kristiansen y su capacidad para adaptar su peculiar estilo a los designios de su mejor pareja artística, Seagle se adentra en el significado interno de lo que es un Superhombre, realizando un ensayo de la necesidad de nuestra cultura por los héroes, su relación con lo que somos y lo que queremos ser y el impacto perdurable y eterno en nuestra sociedad. Una rara avis dentro de la historia del personaje y un cómic que todo buen aficionado al 9ª arte y a la creación de Jerry Siegel y Joe Shuster debe guardar como oro en paño en su tebeoteca.

14 de junio de 2013

Superman Legado de Mark Waid y Leinil Francis Yu. Los 10 tebeos de Superman que tienes que leer antes de ver The Man of Steel (3 de 10)


Superman Legado de Mark Waid, Leinil Francis Yu y Gerry Alanguilan (Superman Birthright 1 al 12 USA)

El comienzo del siglo XXI tuvo como efecto en el mundo del cómic la llegada de grandes producciones cinematográficas, abanderadas por el primer X-Men de Bryan Singer que trajeron a estos viejos héroes del papel a una nueva generación de fans a este universo en cuatricomía, pero que nunca habían leído sus aventuras en papel impreso.


Marvel se apuntó un tanto con la creación de su línea Ultimate, donde sorprendió a lectores nuevos y veteranos con sus reinterpretaciones y modernizaciones de personajes insignias de la editorial como Spiderman, la Patrulla X o Los Vengadores, que sirvieron de punto de arranque para todos aquellos espectadores que habían disfrutado de los filmes de Bryan Singer y Sam Raimi.


Algo parecido ocurrió en DC, pero con una serie de televisión, Smallville, que reinterpretaba los orígenes de Superman, pero desde que fuera un adolescente, una especie de Superboy para los espectadores que habían adorado a la gran creación de Joss Whedon, Buffy, con una teleserie, sobre todo en sus primeras cinco temporadas, muy loable y entretenida.


En dicha versión, el último hijo de Krypton comienza sus aventuras como justiciero y defensor de los oprimidos desde adolescente, en la representación idílica de la América Rural que es Smallville, una Kansas idealizada y sus primeros pasos al descubrir que es un  "Stranger in a Strange Land", parafraseando la mítica novela de Robert Heinlein.


Entre las novedades de la serie era el descubrimiento de su pronta amistad con un joven Lex Luthor, el punto más fuerte de la serie, y como esa amistad basada en la admiración y el profundo respeto se va deteriorando a medida que las mentiras y las medias verdades les van distanciando hasta convertirles en los míticos archienemigos que son.


Y ese punto de partida es el que toma esta miniserie de 12 números guionizada por Mark Waid. Waid, junto a Kurt Busiek, son la referencia del resurgimiento del cómic de superhéroes a finales de los años 90, tras la debacle de las dos grandes en la que quizá sea su peor etapa editorial de la historia. En concreto, Waid resucitó el sense of wonder de los tebeos de antaño, pero con una visión moderna, cuyos mayores logros serían sus dos etapas al frente del Capitán América, junto a Ron Garney  y posteriormente Andy Kubert, su Flash para DC Comics o esa maravillosa pero breve estancia al frente de Ka-Zar.


El trabajo de Waid es estimable y complicado, ya que volver a contar de nuevo un origen tan manido como el de Superman no es tarea fácil sin caer en lugares comunes, sobre todo cuando pocos años antes ya había habido un reorigen tan maravilloso como el perpetrado por Jeph Loeb y Tim Sale en la miniserie prestige Superman: Cuatro Estaciones.


Waid acierta en puntos muy importantes y que en versiones anteriores no se había hecho hincapié. El más acertado es la visión que tendría el mundo de Superman, sobre todo en un mundo post 11-S donde la humanidad y sobre todo los estadounidenses habían perdido la inocencia y no mirarían con buenos ojos la llegada de un ser extraño y encima alienígena, con la capacidad además de exterminarles con un pestañeo. Sobre todo si son manipulados por una mente tan astuta como es la de Lex Luthor.


Luthor es el otro gran elemento de la maxi-serie, sobre todo su relación de amor/odio con Clark/Superman. Waid continúa desarrollando al millonario despiadado en el que le convirtió Lex Luthor, pero sin olvidar su pasión por la ciencia, un elemento que Byrne había dejado algo de lado. Luthor es un pez fuera del agua igual que Clark, con una relación paterno-filial trágica, pero que al contrario que Superman, Luthor prefiere decantarse hacia el otro lado de la balanza y culpar al mundo de todos sus males.


Si la miniserie comienza algo floja con esos dos primeros episodios que podríamos llamar los Años Perdidos de Clark, la colección remonta con su regreso a Smallville, donde Waid de nuevo triunfa, enseñándonos a un Jonathan Kent atemorizado y dolido por la marcha de si hijo y lo que pudiera hacer. Una vez está en Metrópolis y Waid presenta a los ya conocidos elementos de su drama (Olsen, Lane, el ya mencionado Luthor), la miniserie sube y baja en interés hasta un clímax final que no llega a entusiasmar (excepto su brillante y emotivo epílogo) sobre todo por culpa del dibujante filipino Leinil Francis Yu.


Yu no es un mal dibujante, pero es muy irregular, incluso dentro de un mismo trabajo, pero no está dotado para el storytelling y es incapaz de mostrar emociones en los rostros de sus personajes. Y en una historia de decepciones y amistades perdidas es necesario un dibujante con esa capacidad. Ni siquiera es capaz de mostrar la grandeza que debería tener la batalla final, porque el filipino está más interesado en demostrar su dominio de la splash page y la pose del día, que en representar una Metrópolis como dios manda, ya que los fondos brillan por su ausencia, por lo que nos encontramos un montón de personajes en pose de acción sobre un lienzo blanco, por lo que el lector en ningún momento se cree a esos personajes dentro de la ciudad de Metrópolis, un trabajo que gente como Bryan Hitch o Carlos Pacheco, por poner un par de ejemplos, habrían bordado.


Por lo tanto, Legado es un trabajo estimable e inteligente gracias al trabajo de Mark Waid, pero que queda empañado y no puede ser ni de lejos la interpretación del personaje definitiva, por culpa de un muy irregular Leinil Francis Yu. Un buen intento y una buena historia, pero que está más llena de buenas intenciones que de buenos resultados.

13 de junio de 2013

Superman The Man of Steel de John Byrne. Los 10 tebeos de Superman que tienes que leer antes de ver The Man of Steel (2 de 10)




Superman: The Man of Steel de John Byrne 1 al 6 USA (1986).

En 1986, los cimientos del cómic mainstream estaban sacudiéndose. Desde 1960, con la aparición del universo Marvel, la editorial DC Comics había perdido el liderazgo del cómic de superhéroes. Los personajes creados por Stan Lee le habían ganado la batalla gracias a lo moderno de sus planteamientos, lo estructurado de su universo y la facilidad de acceso que tenía para un novato en el mundillo. Además, Marvel Comics tenía a los mejores autores del mundo del cómic. En cambio DC era sinónimo de pasado, de aburrido, de complicado y de malos autores.



Dos acontecimientos importantes ocurrieron entre 1985 y 1986 en la industria del cómic americana para que esta situación cambiase. La primera, fue la aparición de la maxi-serie de 12 números de DC Comics, "Crisis en Tierras Infinitas", un intento de simplificar su universo repleto de tierras pararelas, contradicciones entre versiones de un mismo personaje, todo ello debido a los casi 50 años que llevaba la editorial en funcionamiento, lo que provocaba que un neófito en el mundo del cómic, se acercara antes al universo Marvel, mucho más sencillo de acceder, aparte que los cómics de la DC para la juventud del momento era sinónimo de los cómics de sus padres. Esto lo motivaba también el hecho de que los autores en DC eran de una calidad muy inferior a los que tenía Marvel en nómina, John Byrne entre ellos. Crisis en Tierras Infinitas, guionizada por Marv Wolfman y dibujada por George Perez (autores ambos que le habían dado a DC su mayor éxito en años con la colección de Los Nuevos Titanes) fue todo un éxito tanto de crítica como de público y cumplió su objetivo, simplificar dicho universo dejando una sola tierra y plantando la semilla para reiniciar a todos sus personajes icónicos de nuevo con autores de prestigio.



El segundo acontecimiento que sacudió los cimientos del cómic americano, fue la salida de John Byrne de Marvel Comics. John Byrne comenzó en Marvel Comics a mediados de los años 70 y llamó la atención con un estilo novedoso y espectacular que se convirtió en el epítome de como dibujar un cómic de superhéroes moderno  pero clásico a la vez. Sus héroes eran majestuosos y sus heroínas bellas y atractivas. Comenzó poco a poco con series de segunda categoría como "Marvel Team Up" y "Puño de Hierro" ambas con Chris Claremont, el guionista estrella de la Marvel de los 70 y 80, junto con el que revolucionó posteriormente el cómic de superhéroes con su Patrulla X con Chris Claremont a los guiones. En esta colección, Byrne demostró que no era fácil de domar y que sus intenciones eran ser el autor completo de los cómics que dibujaba. Míticas son las peleas que tuvieron Claremont y Byrne en su etapa de tres años al frente de la Patrulla X, dejando siempre en la duda cuanto de las grandes aportaciones en los guiones firmados por Claremont pertenecían a Byrne. Dejó los X-Men, y comenzó su etapa de autor completo en series míticas de los 80 como "Alpha Flight" y su mejor obra, su etapa en "Los 4 Fantásticos", la mejor de toda su historia, junto con la etapa original de Stan Lee y Jack Kirby, que nunca ha sido superada. Los problemas de Byrne en Marvel, comenzaron con la llegada de Jim Shooter como editor de Marvel Comics. Choque de fuertes egos que provocó que Byrne abandonara Los 4 Fantásticos y se fuera a DC Comics como autor en exclusiva.



En ese momento, DC Comics quería entregar a los mejores autores del panorama sus grandes iconos para que los modernizaran y los convirtieran en los cómics y personajes del momento. A Frank Miller se le entregó a Batman, con sus seminales "Batman: The Dark Knight Returns" y "Batman Año Uno" y a George Perez "Wonder Woman". Byrne pidió al icono de los iconos: Superman. La aparición del primer número de esta miniserie de seis ejemplares se convirtió en el fenómeno de la déada, en el ejemplar más vendido en la historia del cómic de superhéroes y repercusión mediática.



Lo primero que quería hacer Byrne en la colección era llevar a Superman a un retorno a los orígenes. Eliminó todo aquello que sobraba y que se había ido adueñando de la historia del personaje a lo largo de casi 50 años y lo dejó simplificado y modernizado. Lo primero que hizo fue convertir a Superman de nuevo, en el único superviviente de Krypton, eliminando todos los personajes acoplados que fueron apareciendo como Superboy, Supergirl o Krypto el Superperro. De las mil y una kriptonitas que habían, Byrne decidió que solo habría una, la verde. Todo lo más sencillo posible para empezar a construir de nuevo.



Y Byrne lo consiguió. Su mérito fue hacer novedoso y original, un material que era rancio y caduco. En seis números únicamente, redefinió la leyenda del hombre de acero. Cada número lo centró en cada uno de los personajes emblemáticos de la historia del personaje. El primer número se centra en el origen de Superman, desde su salida de Krypton (donde remodeló y modernizó positivamente la imagen que teníamos de ese planeta y sus habitantes) hasta su llegada a Smallville donde nos cuenta su infancia y adolescencia con sus padres adoptivos los Kent y la mujer de su niñez, Lana Lang. El número finaliza con la primera aparición de Superman en público salvando a la que será la mujer de su vida, Lois Lane y los motivos por los que Superman necesita un uniforme con una espectacular splash page final.



El segundo número se centró en Lois Lane y la llegada de Clark a Metrópolis. El personaje de Lane, inspirado mucho en la caracterización que Margot Kidder realizó en la película original de Superman de 1978, ya no es la damisela en apuros, desvalida y tonta. Ahora es una mujer de armas tomar, una mujer de su época, los años 80. El tercer número nos presenta el primer encuentro entre Superman y el que será su mayor aliado y mejor amigo, Batman. Por supuesto, el cuarto número nos presenta al nuevo Lex Luthor, que deja de ser un científico y archivillano loco y estúpido que solo quiere destruir la tierra y acabar con Superman, para convertirle en un despiadado hombre de negocios multimillonario que detesta a Superman porque le ha quitado el protagonismo y no entiende que con todos sus poderes no los use para su lucro personal. El quinto ejemplar nos trae a Bizarro, creado por Luthor y el sexto, un regreso a Smallville para que Superman descubra sus raíces Kryptonianas y nos cuenten que pasó con Lana Lang cuando Superman dejó Smallville.



Seis números que se leen del tirón y que demuestra las capacidades narrativas de Byrne. Es un perfecto punto de partida para el personaje, que luego Byrne continuó en las series regulares y que hablaré en próximos posts. La labor a los lápices de Byrne es intachable, es el cómic de superhéroes por antonomasia, con un Byrne en plenas facultades.



El único punto negativo que se le puede achacar a esta versión del personaje, es el tufillo republicano que desprende por todos sus poros, con su oda a América y ese odio infantil hacia Rusia, pero hay que tener en cuenta la fecha de publicación de la colección, 1986, con Reagan al poder y "héroes" como Rambo y Rocky en lo más alto de su popularidad. Era el sino de esos tiempos.

12 de junio de 2013

Superman: Last Son de Richard Donner, Geoff Johns y Adam Kubert. Los 10 tebeos de Superman que tienes que leer antes de ver The Man of Steel (1 de 10)


Superman Last Son de Richard Donner, Geoff Johns y Adam Kubert (Action Comics 844 al 846, 851 y Action Comics Annual 11 USA)

Cualquier aficionado a los superhéroes nacido en la década de los 70 si es preguntado por la representación que le viene a la cabeza de Superman, será el de la película interpretado por Christopher Reeve y dirigida por Richard Donner. Y lo mismo le ocurre al público en general si tiene que pensar en la imagen mental que tiene del último hijo de Krypton. Y eso es debido al enorme impacto que tuvo el filme de Donner en el imaginario colectivo y la asombrosa interpretación y presencia física del tristemente fallecido Christopher Reeve.


Por lo que el anuncio en el año 2006 de que Donner iba a guionizar, acompañado de su protegido y estrella de DC Comics Geoff Johns, fue recibido con alborozo por los aficionados al cómic. La aparición del tebeo en 2006 no fue casual, ya que fue el año que DC Comics y Warner Bros probó suerte en traer de vuelta a la gran pantalla al personaje en la muy fallida Superman Returns de Bryan Singer, un ejercicio de nostalgia mal entendida que se saldó con la absoluta indiferencia de la platea.

Donner estaba de nuevo en boca de todos por la aparición en formato doméstico de un montaje del director de la muy querida Superman 2, película que comenzó dirigiendo Donner  a la par que la primera entrega, pero de la que fue despedido de muy malas maneras por los productores de las películas, Alexander e Ilya Salkind. El tiempo le dio la razón a Donner, ya que en el momento que el fue apartado de la franquicia cinematográfica, esta se fue hundiendo poco a poco en el fango del subproducto.


Y este Superman The Last Son, tiene mucho de su secuela del Hombre de Acero y también del remake/secuela de Synger, Superman Returns. De la secuela del propio Donner, tiene la presentación en sociedad en la continuidad universo DC tradicional (si esta ha existido alguna vez) del general Zod y la Zona Fantasma, elementos que Donner utilizó en sus dos películas del personaje y el que quizá es el villano más adorado por la legión de seguidores del personaje.


De la película de Synger se asemeja en la aparición de un niño kryptoniano y superpoderoso. Pero si en la versión de Synger sería el hijo de la pasada relación entre Lois y Superman, en la versión de Donner sería el hijo del General Zod y causante de que la Zona Fantasma se abra y estos temibles villanos asolen Metrópolis.


Mucho material con potencial manejan Donner y Johns (este sobre todo le ayuda en integrar su visión del personaje dentro de la continuidad del universo DC tradicional), apoyados por el trabajo gráfico del mejor de los hermanos Kubert, Adam. El problema es que el tebeo una vez expuestos todos los elementos: la identidad del niño (bautizado por Lois Lane como Christopher, en un bello homenaje de Donner y Johns al fallecido intérprete), la llegada de Zod y su banda de criminales aprisionados por Jor-El y el aprisionamiento de Superman en la Zona Fantasma (que hay que sufrir con un mareante 3-D) el tebeo se despacha de manera muy rápida, sobre todo en una historia que se habría podido desarrollar en una mayor cantidad de números (al final solo son 4 comic books y un anual con doble número de páginas) e incluso haber sido un gran evento del universo DC, con un material mucho más jugoso que muchas de sus supuestos super eventos.


Es posible que Donner no fuera barato de contratar, que debido a los compromisos de este último como director y productor de éxito la saga se eternizara dos años en el tiempo desde que comenzó en el 2006 y se finalizó en el año 2008 en el anual anteriormente mencionado, pero si que se nota una bajada de intensidad entre los tres primeros ejemplares que se editaron de manera continuada y los dos últimos que se fueron espaciando en el tiempo, al estilo del All Star Batman and Robin de Miller y Lee.


Por eso, y aunque no es un tebeo redondo al 100%, si que lo considero uno de los 10 tebeos imprescindibles que cualquier lector tiene que leer si se quiere adentrar en la figura de uno de los grandes iconos de nuestra cultura. Primero porque Donner es quizás uno de los autores que mejor ha sabido interpretar al personaje, muy por encima que muchos autores de cómics y es su regreso al personaje tras más de 25 años. Segundo, porque es con sus defectos la mejor etapa dentro de las series regulares de Superman (luego continuada por Johns en solitario) de la última década y porque es un magnífico entretenimiento que aunque no cuaja del todo, aporta grandes dosis de aventura, acción y ese toque especial que Donner supo darle al personaje y que pocos autores han sabido encontrar.
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