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7 de mayo de 2019

Flash Nacido para Correr de Mark Waid y Greg Larocque: Reinterpretación con aroma retro


La segunda mitad de la década de los 80 trajo grandes cambios para DC Comics. La finalización del multiverso original en Crisis en tierras infinitas y la llegada de un evento como Legends entre los años 1985 y 1986 dio como resultado una reestructuración argumental y estilística de un universo que era incapaz hasta el momento (salvo casos puntuales) de atraer a los lectores de cómics que había ido acumulando Marvel durante casi tres décadas en detrimento de la casa que vio nacer a Batman y Superman.

Así, los lectores de cómics de superhéroes vieron pasar ante sus ojos nuevas, inteligentes y modernas interpretaciones del panteón clásico de la editorial, tales como el Batman de Frank Miller, el Superman de John Byrne, la Wonder Woman de George Perez o la nueva Liga de la Justicia de Keith Giffen y J.M.De Matteis. Tras Legends, los lectores también vieron nacer la llegada o reintroducción, para ser más exactos a Flash, el personaje que dio arranque a la Silver Age de la editorial. Tras Crisis en tierras infinitas, el Flash de la Silver Age, Barry Allen, moría sacrificándose para que este nuevo universo DC pudiera vivir, en un octavo ejemplar que se encuentra entre los grandes anales del tebeo superheróico. Pero había otro Flash que podía seguir su legado, Wally West. Un Kid Flash heredero de los incontables sidekicks de los héroes adultos de la editorial que veía como su importancia aumentaba en la historia de la editorial. No es casual que su protagonismo fuera parejo al de Wonder Woman, sirviendo de pie para sus nuevas series regulares.



El problema, que tanto su equipo creativo -formado por el guionista Mike Baron y el dibujante Jackson Guice- como en consecuencia su serie regular, no se convirtió en un must have y un tebeo fundamental de finales de los 80, como si lo fueron los referentes mencionados anteriormente. Pero eso solo sería cuestión de tiempo. Y el momento propicio fue la extraña mutación que pilló con el pie torcido a la industria del cómic americano entre finales de los 80 y principios de los 90. De Miller, Perez, Byrne o Giffen y DeMatteis, se pasó a Dan Jurgens, Rob Liefeld, Doug Moench o Jim Lee. De unos héroes atormentados a unos héroes tecnificados, donde entre el ruido y la furia de los excesos formales y argumentales de la generación Image -y los infructuosos intentos de autores veteranos de emular dicho galimatías- poco podría encontrar el lector veterano de aquellos tebeos originales que le enamoraron.

El primer intento de devolver ese clasicismo Silver Age a una editorial que había malentendido los aportes de autores como Miller y Moore, fue la miniserie Green Lantern Amanecer Esmeralda, donde los guionistas Keith Giffen, Gerard Jones y James Owsley reintrodujeron al Green Lantern llamado Hal Jordan, en esta nueva iteración de la continuidad DC. Las maneras, mirando más a los tebeos de los 70 y primeros 80, a autores como Roy Thomas o Steve Englehart, que a Alan Moore o Frank Miller. El resultado, un tebeo honesto, directo y sincero que no pretendía ni buscaba una reinvención total del personaje, sino entregar un tebeo con aroma retro.






Con el fallido Flash de Mike Baron se ejecutó una operación parecida. El encargado, un Mark Waid, que junto a Kurt Busiek, volvería la mirada al pasado reciente pre-Crisis del tebeo americano, para contrarrestar los excesos cromados y digitales de la nueva hornada de autores niñatos del tebeo americano. La diferencia, que no arrancaron de cero, sino que introdujeron dicho reorigen dentro de la serie regular fallida. El resultado, la saga Flash Año Uno, donde Waid aplicaría su caligrafía clara y sencilla, en un tebeo que aunque todavía no maestro, si que servía como soplo de aire fresco para un grupúsculo de lectores que no compraban tebeos por sus portadas cromadas.

El primer año de la larga etapa de Waid al frente del personaje -y que recopila este primer volumen editado por ECC- quizá no tiene la fuerza de las reinterpretaciones post-Crisis mencionadas previamente. Pero tampoco tiene esas ansias de trascender de dichas versiones. En su primer año, Waid juega a traer a los años 90 la sencillez de los tebeos de la Silver Age, a presentar a un personaje que como el Peter Parker de la competencia -ahogado en ese momento en el oscurantismo Mcfarliano- es tan interesante o más su vida personal que superheróica. Cierto es que este primer volumen no es representativo del caudal de mitología e imaginación que Mark Waid aportaría en etapas posteriores de su largo ciclo frente al personaje y que redefiniría a este hasta el día de hoy. Pero si que sirve como perfecto ejemplo de la otra vertiente del cómic de superhéroes que pugnaría por acabar con los que quizá son los peores tebeos de la historia del tebeo de superhéroes. Una etapa que pronosticaría la llegada de un neoclasicismo en la segunda mitad de los años 90 y que daría como resultado trabajos tan emblemáticos como la JLA de Grant Morrison, el Starman de James Robinson o en la competencia, Los Vengadores de Busiek y Perez o el propio Capitán América de Waid y Garney.

12 de septiembre de 2017

Vengadores y Campeones de Mark Waid: ¿Es posible y necesario devolver el sabor clásico a los tebeos Marvel?







































Mark Waid es uno de los autores imprescindibles para entender los tebeos que intentaron romper con la influencia de los autores ingleses de finales de los 80 en los tebeos americanos. Junto a Kurt Busiek, comenzaron a desarrollar una serie de tebeos que intentaron devolver aquello que les faltaba a los lectores veteranos los elementos que se habían perdido a finales de los 80 y a principios de los 90, con obras como Astro City o Marvels, Busiek o Kingdom Come, El Capitán América o Kazar, Mark Waid.

El paso de las décadas ha sentado mejor a Waid que a Busiek, sobre todo en los últimos años, cuando Waid ha entregado una memorable etapa de Daredevil, que se acercaba más al Hombre sin Miedo, pre-Miller, pero sin olvidar la oscuridad que se cernía y se cierne alrededor del personaje.



Y así, tras la marcha de la amada y odiada a partes iguales etapa de Jonathan Hickman al frente de Los Vengadores, Mark Waid tomó las riendas del título principal de Los Vengadores tras las Secret Wars. Parecía que el tono clásico de Stern, Shooter o Thomas iba a volver al tebeo de referencia del lector de la Marvel clásica, huérfano de su serie y de sus personajes, desde que Brian Michael Bendis tomara las riendas de los mismos en el año 2004.

El primer acto de esta etapa de Mark Waid, aunó a jóvenes y viejos héroes, en una extraña fusión que nunca llegó a cuajar, porque los acontecimientos de Civil War 2 no le dejó tiempo al guionista para ahondar en esta ecuación de viejas glorias y superhéroes de la nueva Marvel. Y el grupo se deshizo, entre los jóvenes Vengadores que fundaron su propio equipo, Los Campeones y los héroes veteranos, o por lo menos sus símbolos, que se habían quedado sin medio equipo y sin financiación, con un Stark en coma y un nuevo comienzo en apariencia fulgurante, para ambos equipos.



Waid arranca su nuevo volumen al frente del supergrupo, apoyado por un villano clásico, Kang, que le sirve para rematar una historia que comenzó en su anterior arco argumental, pero que quedó inconcluso con la llegada de la mencionada Civil War 2 y sus múltiples tie-ins. A los lápices le abandona un desmejorado Adam Kubert y se le une Mike del Mundo, un fascinante ilustrador, pero que no encaja en las historias que plantea Mark Waid.

Porque lo que no llego a entender es si Marvel quiere reencontrarse con el lector veterano, le da un dibujante que no está a gusto con el género y el tebeo que le encomiendan, consiguiendo que los guiones a priori interesantes de Waid no cuajen y se corten como la mayonesa con el atrevido pero muchas veces ininteligible arte de Del Mundo, en una historia de paradojas temporales algo vacía y precipitada al que no ayuda el trabajo de Del Mundo, donde un Carlos Pacheco o un Leonard Kirk habrían encajado mucho mejor.



Los Campeones en cambio funciona mejor en su conjunto. En ella, Waid vuelve a reunirse con Humberto Ramos tras su Impulse para DC Comics y uno de los iniciadores del amerimanga en el cómic americano. Y si sus Vengadores pretenden ganarse a los lectores que se iniciaron en los años 80, estos Campeones van dirigidos a los que comenzaron a leer en los años 90 y se quedaron fascinados por tebeos como Gen 13.

El supergrupo está formado por las nuevas generaciones de héroes Marvel, comandados por Kamala Khan y secundados por fan-favorites como Miles Morales, la hija de La Visión de Tom King, Amadeus Cho o el nuevo Nova. Y es un supergrupo que lucha por el ciudadano de a pie, por problemas sociales y se comunica a través de las redes sociales.



El problema, a parte de que en siete números tampoco a pasado gran cosa, ni se arranca una trama que invite a seguir la colección como si te fuera la vida en ello, es que un escritor que ya peina canas, quizá no sea el indicado para dar voz a unos millenials que son como extraterrestres para todos aquellos que no han nacido a partir del año 2000.

Por eso lo más destacable, a parte del carisma que desprenden estos personajes, más por el trabajo que han hecho otros autores en sus series respectivas que por lo conseguido por Waid, es el arte de Humberto Ramos, que consigue que la lectura de este tebeo ligero sea agradable, aunque eso no quita que una vez leído, se olvide con la misma facilidad que se ha leído.



En definitiva, dos intentos de traer una magia perdida que no consigue cuajar porque ambas series se quedan a medio gas de sus intenciones y porque seguramente la magia de tiempos pasados nunca se puede traer de vuelta y lo que hay que hacer es realizar tebeos contemporáneos que sean tan buenos y relevantes como aquellos en los que estas dos series intentan mirarse sin conseguirlo.

9 de abril de 2017

Viuda Negra: La más buscada de S.H.I.E.L.D. de Mark Waid y Chris Samnee: Sólida argumentalmente, brillante narrativamente






















De un tiempo a esta parte, parece estar de moda criticar todo lo que sale de la casa de las ideas, tras pasar unos cuantos años criticando todo lo que hacía DC Comics. Y como ahora los halagos son para la casa de Batman, Superman y Cía., hay que atacar todo lo que sale del hogar de las creaciones de Lee y Kirby, pareciendo que las dos grandes no pueden hacer tebeos buenos a la vez.



Y si, es cierto que Marvel está cometiendo algunos errores de peso en los últimos tiempos, pero eso no quita para que siga entregando muy buenos tebeos, porque si nos remontamos a estos últimos años y olvidándonos de las series centrales plagadas de eventos periódicos casi diarios, tenemos una gran cantidad de buenos tebeos que serán alabados por generaciones futuras como el Ojo de Halcón de Fraction y Aja, la Hulka de Soule y Pulido, Ms. Marvel de Wilson, los Jóvenes Vengadores de Gillen y McElvie, Doctor Extraño y Thor de Jason Aaron, La Visión de King y Walta o el Daredevil de Waid y Samnee.



Este último es el más destacado porque no solo demostró que era posible una fusión de clasicismo y modernidad en la Marvel actual, que la estética y el tono ligero podían convivir para entregar al aficionado un tebeo, como dirían los americanos "for the ages", sino que fue la unión de una pareja artística perfectamente en sincronía que también nos entregaría un delicioso relato de la creación del trístemente fallecido Dave Stevens, Rocketeer y el tebeo que nos ocupa, la nueva etapa de la Viuda Negra, tras la estimable etapa de Edmonson y Noto.



Y Waid y Samnee no decepcionan, entregando un primer arco argumental de seis ejemplares, que comienza "in media res" con un primer ejemplar que no da respiro al lector y a nuestra protagonista, en 20 páginas repletas de piruetas narrativas, momentos icónicos e imparable acción, con un Samnee en estado de gracia.



Porque si Samnee nos había deleitado y dejado con la boca abierta en anteriores trabajos, aquí da su do de pecho, en un trabajo que aúna elementos narrativos propios del Steranko de Nick Furia y el trazo y la composición elegante de Alex Toth y sus maravillosos claroscuros que fusiona el ambiente de un tebeo de espías de la guerra fría, con el colorido y el sentido del espectáculo del mejor tebeo Marvel.



Waid y Samnee, que aquí se convierte en co-guionista demostrando la sincronía de uno de los mejores equipos creativos del cómic actual, entregan una historia que salta del presente al pasado y de localización en localización a ritmo vertiginoso, donde las páginas son devoradas con premura pero con la pena de querer quedarte ensimismado en cada página, en cada viñeta, deseando que el tebeo no acabara nunca en una historia que partiendo de la base del espía injustamente acusado de traición, da varios vuelcos a lo largo de sus frenéticos seis primeros ejemplares, donde las convenciones del género son utilizadas por Waid y Samnee para sorprender a sus lectores en una historia que sabe no solo sacar partido a la historia pasada de la espía más famosa del universo Marvel, sino a la historia pasada de la editorial.

6 de marzo de 2017

Civil War 2 Mes 7: Finales y principios






































Tras siete meses y ocho comic-books termina Civil War 2, donde Bendis ha vuelto ha demostrar que se le dan mucho mejor las series con personajes unitarios que las series grupales. Y este final ha demostrado que aunque el punto de partida podía ser interesante, el desarrollo del mismo, más allá de momentos impactantes, no ha conseguido epatar al aficionado.



En el último ejemplar de la serie principal, nos encontramos con un espectacular enfrentamiento entre Carol y Tony, a mayor gloria de David Márquez que entrega página tras página espectacular. Pero como a lo largo de toda la serie, la sensación de estirar el chicle sigue presente en un número de mayor longitud que sirve únicamente como previo publicitario de lo que está por venir en la Casa de las Ideas en la próxima temporada, sin olvidar que el destino de Ulysses nos importa tanto como el propio personaje, un McGuffin sin mucha chicha y poco interés para el futuro del universo Marvel. Un detalle interesante, que la visión del Capitolio con el Capi y Miles sigue presente en las visiones futuras...¿alguien ha dicho Imperio Secreto?



Lo que si es interesante y promete mucho a no ser que de nuevo tengamos un megaevento en nueve meses que de al traste lo que ahora se plantea, son las series regulares que son consecuencia de lo ocurrido en esta miniserie. La primera de ellas y una de mis favoritas desde ya, es el nuevo volumen del Invencible Iron Man con Riri Williams como cabeza visible y que desde ya se convierte en uno de mis personajes favoritos de la nueva Marvel, junto a Kamala Khan y Miles Morales. Bendis entrega un número de origen modélico, a la altura de sus mejores trabajos y Stefano Caselli entrega unas páginas absolutamente asombrosas, muy lejos de ese dibujante acartonado que empezó a llamar la atención en Guerreros Secretos junto a Jonathan Hickman.



El otro título relacionado con el Vengador Dorado es Victor Von Muerte Iron Man, donde Bendis junto a Alex Maleev, siguen desgranando el arduo camino de Victor hacia el heroísmo, o por lo menos su particular visión del mismo. Si ya en el anterior volumen de la colección protagonizada hasta el momento por Tony Stark, Muerte era uno de sus mayores reclamos, ahora lo tenemos como protagonista principal, donde Bendis promete mezclar ocultismo y alta tecnología con brillantez.



De las cenizas de la nueva Guerra Civil, nos encontramos con otra de las grandes sorpresas de este nuevo reinicio, Los Campeones de Waid y Ramos. Un tebeo que trae de vuelta ese sabor a tebeo de adolescentes bien hecho, al estilo de los Gen 13 de Campbell o Generación X de Bachalo, donde Waid en solo dos números nos hace querer a un grupo de chavales comandado por el nuevo trío carismático de Marvel formado por Ms. Marvel, Nova y Miles Morales, en un tebeo que derrocha frescura por todos sus poros, que apetece que salga el siguiente ejemplar y donde el arte de  Ramos vuelve a derrochar carisma por todos sus poros.



Waid continua en el título principal de Los Vengadores, tras una irregular primera temporada, con aciertos aislados, convirtiéndolo de nuevo en el título épico que debe ser, sumando a Peter Parker y Hércules como miembro del grupo de los adultos, donde de la mano del excelente artista Mike del Mundo -extraña pero sugerente elección gráfica- continúa con su historia de Kang el Conquistador que a priori puede entregarnos una saga memorable en la historia del supergrupo.



Para terminar, no podemos olvidar a Clint Barton, damnificado ex-vengador tras matar a Bruce Banner y que se convierte en protagonista principal de Vengadores Indignados, título que pretende emular al clásico Green Arrow/Green Lantern de O'Neill y Adams en los 70 y cuyo primer número no me ha llegado a enganchar del todo, por la excesiva premura del guión de David Walker, aunque bien merece la pena por el siempre excelente y clásico arte de Carlos Pacheco.

16 de febrero de 2017

Civil War 2 Mes 6: Conversaciones trascendentales






































A un mes de finalizar el evento que conmemora la rompedora obra original de Mark Millar y Steve McNiven publicada hace ya la friolera de 10 años, podemos concluir que la serie central ha sido estirada hasta límites insospechados, aportando muy poco narrativamente, aparte de momentos chocantes que luego han sido desarrollados en la serie central de manera algo vaga.



Buen ejemplo es el número 7 de la serie central, donde el mismo es una larga conversación entre el Capitán América y Miles Morales tras la efectista doble página donde veíamos ese posible futuro con Miles acabando con el Centinela de la Libertad.



Pero donde Civil War II si ha destacado por méritos propios es en algunos de los tie-in que rodean la serie central. En concreto este mes en las series regulares de Iron Man, Capitán América y Hulk.



La serie de Tony Stark llega a su cierre de primera temporada en manos de Brian Michael Bendis con un tríptico de historias que rematan un primer volumen apasionante y que deja para el recuerdo una fabulosa conversación entre Carol y Tony que ya habría podido tener la serie central del evento.



Lo mismo para el ejemplar de Hulk con una bella y emotiva conversación con catarsis final entre Amadeus Cho y Clint Barton que sirve como epílogo a la muerte de Bruce Banner. En cambio, en la imprescindible serie del Capitán América, seguimos siendo testigos del maquiavélico plan de este Steve Rogers dominado por Hydra y sus tejemanejes para alcanzar el objetivo de la organización, donde su punto álgido es la conversación de este con Tony Stark para llevarle a una confrontación final con Carol Danvers que se augura trágica para Stark tras la última página de la serie central del evento.



Las otras tres series que giran alrededor de esta secuela de Civil War, Spiderman, Los Vengadores y Eligiendo Bando, no son imprescindibles para el seguimiento del evento central. Cierto es que el Spiderman de Morales sirve para averiguar como se siente el entorno de Miles tras convertirse este en el enemigo número 1 para la seguridad nacional. En cambio, el ejemplar de Los Vengadores de Waid, donde Thor debe decidir en que bando posicionarse es una mera excusa para que Waid y un Adam Kubert en muy baja forma nos entreguen un fill-in de escasa trascendencia.



Para finalizar este penúltimo mes del evento, destacar en la serie Eligiendo Bando, la historia protagonizada por Jessica Jones, que nos sirve para tener un primer contacto con la guionista Chelsea Cain, a la espera de su Pájaro Burlón y el relato dibujado por Sana Takeda, la ilustradora de la serie de Image Comics guionizada por Marjorie Liu, Monstress.

25 de noviembre de 2016

Los Vengadores de Mark Waid, Mahmund Ashrar y Adam Kubert: Sentimientos encontrados






















Aunque sea una minoría y los lectores clásicos se me echen encima, para mi los últimos 10 años de las series Vengadoras han sido de las mejores de la historia del longevo grupo creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1963. Tanto Bendis como Hickman en sus largas etapas entregaron historias diferentes, las del primero más cercanas y con los pies en la tierra, el segundo más cósmicas y complejas que volvieron a poner en el punto de mira a un supergrupo que desde mediados de los 80 solo había brillado levemente cuando Kurt Busiek recicló junto a Perez los hallazgos de guionistas como Shooter o Stern, pero sin aportar nada nuevo o de su cosecha.



Cierto es que Bendis perdió fuelle en sus últimos años o que a Hickman a veces se le iba la pinza e incluso podía llegar a ser algo espeso en según que momentos, pero lo que nadie puede negar es que entregaron dos obras muy personales y que sus hallazgos e ideas han dado forma al universo Marvel del siglo XXI, nos guste más o menos.

Pero el final de las Secret Wars han dado como resultado una nueva Marvel. Una Marvel que cada vez se mira más en su espejo cinematográfico y que quiere ganar nuevos tipos de lectores, de menor edad, de diferentes sexos y etnias. Y eso no es nada malo, sino todo lo contrario.



Poner en manos de Mark Waid, un guionista nada revolucionario al estilo de un Bendis o un Hickman, pero que sabe aunar tradición y modernidad mucho mejor que por ejemplo un Kurt Busiek, era una garantía de un buen tebeo, sin olvidar el magnífico trabajo que ha hecho con Daredevil en los últimos años o con el Capi y Ka-Zar en los 90.

La idea de Waid y la editorial es dejar atrás la magnificencia de la época Hickman y poner a Los Vengadores con los pies en la tierra. Para ello, les ha quitado los miles de millones, los ha convertido en un grupo con presupuesto ajustado y para equilibrar un tebeo que guste a los lectores jóvenes y veteranos, una alineación de nuevas viejas caras.



Unos Vengadores sin el trío por antonomasia es casi inconcebible. Y por eso tenemos a Iron Man, Thor y el Capitán América. Pero de los tres, el único de los originales es Tony Stark, mientras que los otros dos vienen de los cambios propiciados en las magníficas series regulares de ambos personajes guionizadas por Jason Aaron y Nick Spencer respectivamente.

Entre los jóvenes integrantes tenemos a las dos estrellas de la Marvel actual, Miles Morales/Spiderman y Kamala Khan/Ms. Marvel y en menor medida el nuevo Nova. Como nexo entre lo clásico y lo nuevo, un integrante posterior pero tremendamente icónico como es La Visión, de plena actualidad por su papel en las últimas entregas Marvel cinematográficas y protagonista absoluto del mejor tebeo de la Marvel actual, La Visión de Tom King.



Con estos ingredientes y Mark Waid a los guiones, en principio nada podía fallar. El problema, que aunque la receta y el chef sean excelentes, puede que la mezcla no llegue a cuajar del todo. Y no me entendáis mal, Los Vengadores de Waid tienen elementos que me gustan y me hacen acercarme mes a mes a la colección. La relación de amor-odio entre Kamala y Nova, el misterio de La Visión y su extraño comportamiento en la primera saga con la que arranca la etapa, la incipiente relación entre Jane Foster y Sam Wilson o la llegada de una nueva Avispa, con un personaje que a priori tiene potencial.

Pero a la serie le falta un algo, un punch que la eleve a los cielos. Y es que una amenaza Chitauri, el regreso de Kang o el viaje a la Zona Negativa y el encuentro con Annihilus no desprende la épica que la ocasión lo merece. Y es que el enfoque y el tono es más cercano a la nueva Ms. Marvel que a un tebeo de Los Vengadores, siendo la ligereza y el desenfado sus mayores cualidades.



Esa ligereza hace que la serie no tenga la intensidad necesaria para un tebeo que es eje de la editorial. El arte de Kubert y Ashrar tampoco ayuda. El primero, porque desde hace años se ha ido abandonando y lo que antes era marca de la casa, ahora se ha convertido en dejadez, con páginas que parecen más bocetos que artes finales. El segundo, un magnífico autor de trazo juvenil y limpio, es más apropiado para un Miles Morales o una Kamala Khan que para Los Héroes Más Grandes de la Tierra.

Habrá que darle tiempo. Pero el problema, que entre eventos metidos a capón (ya han pasado por Punto Muerto y ahora vienen las Civil War) y los anunciados cambios en el status quo en el horizonte pueden echar por tierra una etapa que a lo mejor Waid quiso ir cocinando a fuego lento y que por precipitados imperativos editoriales se quede a medio cocinar y pase a la historia como una oportunidad perdida y efímera, un curioso pie de página en la historia del supergrupo y no la gran etapa revitalizadora que Waid, la editorial y una gran parte del fandom pedía y anhelaba.

2 de octubre de 2016

Archie de Mark Waid, Fiona Staples y VV.AA. Reinventando con estilo a un icono americano





















Entre los grandes iconos americanos del siglo XX, junto a Superman, Mickey Mouse y Coca Cola, deberíamos incluir a Archie y su pandilla. En cambio en España, Archie ha sido un desconocido, que ha influido en gran parte de la cultura popular desde el Spiderman de Lee y Romita (Gwen y Mary Jane son Betty y Verónica) o en series televisivas de culto como Dawson Crece.



Pero también es cierto que Archie no había evolucionado en las últimas décadas y que casi había quedado como una reliquia protegida en formol por la que el cambio en la sociedad americana en particular y en la occidental en general no le había hecho mella. Archie, Jughead y el resto de personajes que pueblan Riverdale, se habían quedado en su Pleasantville particular, donde el tiempo se había quedado retenido en ámbar.



Pero Archie Comics ha tenido la genial idea de revitalizar y modernizar a sus memorables personajes, rodeándose de los mejores talentos del cómic actual. Y la tarea ha caído en un guionista que es ejemplo de saber aunar la tradición con las tendencias actuales como es Mark Waid, autor que ha sabido dar nueva vida a personajes necesitados como el Capitán América en los 90 o el universo DC en su conjunto con Kingdom Come, por poner un par de ejemplos de su talento.



Y así, Waid acompañado a los lápices en los tres primeros ejemplares con una dibujante con tanto talento como Fiona Staples (Saga) nos devuelve a un universo que ha evolucionado, ha madurado, pero que sigue manteniendo las características que lo hacían único, sin traicionar su legado, pero acercándolo a unas audiencias contemporáneas, que disfrutarán, sea cual sea su edad con una comedia de situación sin miedo a romper la cuarta pared, con una reinvención eficaz y entrañable de los míticos personajes, donde Waid construye historias narrativamente sencillas pero estructuralmente complejas.



De Fiona Staples poco puedo decir que no sepamos todos aquellos que disfrutamos de su Saga. Que es una todoterreno, una dibujante de trazo limpio pero que juega con los pequeños detalles y de composición soberbia. Sus sucesoras Annie Wu y Veronica Fish, aunque no jueguen en las mismas ligas que Staples son dos profesionales más que competentes que le dan al tebeo esa sugestiva combinación entre Norman Rockwell y el Scott Pilgrim de Bryan Lee O'Malley.



En definitiva, un tebeo fresco, divertido y entrañable que puede ser disfrutado por niños, adolescentes y adultos. Un tebeo que no quieres que se termine y que te deja con ganas de poder leer más. Mayor halago que ese no se me ocurre para una obra de entretenimiento. Absolutamente recomendable.

26 de marzo de 2016

Los Nuevos y Diferentes Vengadores tras las Secret Wars


Seguir los pasos de autores como Jonathan Hickman o Rick Remender en sus respectivas etapas al frente de Vengadores, Nuevos Vengadores e Imposibles Vengadores puede ser una tarea difícil para cualquier autor que acometa tan titánica tarea. Ambos autores desarrollaron dos etapas que aun con sus polémicas, más Hickman que Remender, sirven como base para tratar a estos personajes en el mundo contemporáneo.

La serie central de esta nueva etapa es Los Vengadores, de la mano de Mark Waid y los dibujantes Adam Kubert y Mahmud Asrar. Para demostrar más si cabe que esta es la serie central del universo Vengador, la colección la adornan las épicas e icónicas interpretaciones de Alex Ross. Pero lo importante es el interior. Y con solo un número leído, es difícil entrar a valorar lo que nos encontraremos en esta etapa. Por ahora, solo decir que Waid les ha pillado el punto a los nuevos y jóvenes héroes de la editorial, con esa magnífica conversación y monólogos interiores que Ms. Marvel y Nova mantienen, adornado por el extraordinario arte de Mahmud Asrar. Por otro lado, tenemos lo que es el principio de lo que será el primer arco de la serie regular, con un irregular Kubert y escaso desarrollo para poder valorarlo en su justa medida. En definitiva, un aperitivo, un punto de partida que transmite frescura, pero que habrá que dejar que pasen los meses, para afirmar si esta nueva etapa Vengadora entra dentro de las épocas definitorias del supergrupo.

Los Imposibles Vengadores también tienen un cambio de guardia, con Gerry Duggan y Ryan Stegman a los lápices. Y tras la lectura del primer ejemplar, he de decir que lo más cercano que me viene a la memoria es en el tono de la JLA de Giffen y DeMatteis, pero sin la grandeza de estos. Duggan intenta equilibrar el tono humorístico con el drama, le entrega preponderancia a Masacre, el nuevo chico de oro de la editorial, pero no consigue cuajar del todo sus pretensiones con el resultado final. El tebeo se deja leer con agrado pero sin pasiones y Gerry Duggan entrega un correcto trabajo a los lápices. 

La tercera novedad si que es una sorpresa positiva en toda regla. Porque los Vengadores de Al Ewing y Gerardo Sandoval si que son diferentes y nuevos. Siguiendo la estela del trabajo de Hickman, en concreto toda la historia de Roberto Da Costa y su compra de IMA, Ewing en estos dos ejemplares leídos hasta el momento, ensambla una reunión de héroes lo más diferente y alocada posible, con miembros de los Jóvenes Vengadores, la Chica Ardilla u Ojo de Halcón, por mencionar a unos cuantos, con toques de locura propios de la Doom Patrol de Grant Morrison, rematando el resultado con uno de los mejores villanos que han pasado por Marvel en los últimos tiempos. Una sola pista: Hickman fue el que supo sacarle todo el partido y ahora Ewing recoge el testigo. En definitiva, el "sleeper" vengador de la temporada. Y por ahora, el mejor de los tres tebeos con el título de Vengadores que publica la editorial. No cometáis el mismo error que con la última etapa de Vengadores Secretos de Ales Kot, porque esta serie promete en principio alcanzar cotas de locura similares.

26 de enero de 2016

Daredevil: La Autobiografía de Matt Murdock de Mark Waid y Chris Samnee. La despedida de un tebeo que crea afición
























Cómo nos acostumbramos a las cosas buenas y cómo las aprendemos a valorar de verdad cuando desaparecen. Esa es la sensación que he tenido al leer el último volumen de la larga etapa de Mark Waid al frente de la nueva encarnación de El Hombre sin Miedo. Una etapa que nos lleva acompañando en España desde el verano de 2012 y que en Diciembre de ese 2015 que acaba de terminar se despidió en su octavo volumen.



Waid arrancó su etapa junto a autores tan imprescindibles como Paolo Rivera, Marcos Martín y Javier Rodríguez. Tres artistas que apoyados en la nueva visión de Waid, llevaron a nuestro abogado ciego favorito a un nuevo entorno, que sin olvidar su glorioso y oscuro pasado, quisieron humanizar e iluminar para que los lectores tuviéramos otro sabor en las grises aventuras de un Matt Murdock que parecía abocado eternamente a las tinieblas.

Y tras saber equilibrar el tono de uno de los personajes más carismáticos de Marvel e iniciar una nueva senda dentro de la editorial, de la que se han beneficiado títulos tan destacables como el Ojo de Halcón de Fraction y Aja o la Hulka de Soule y Pulido, Waid unió esfuerzos con el dibujante que quizás se haya convertido en su media naranja creativa, Chris Samnee.



El acierto de esta etapa fue humanizar a Matt Murdock, un Murdock que había sufrido mucho en el pasado, pero que intentaba de todas las maneras posibles escapar de las sombras de su vida pasada. Para ello, Waid sin evitar caer en las garras de un reboot que obviara su glorioso pasado, equilibró la ligereza y el "sense of fun" de su primera encarnación con los acontecimientos que comenzó Miller y que llevaron a sus máximas consecuencias autores tan talentosos como Bendis o Brubaker a principios del siglo XXI.



Este volumen final que engloba los últimos nueve números del actual volumen de la colección, continúa las aventuras de este nuevo y revitalizado Matt Murdock en la ciudad de San Francisco, una ciudad que es tan importante para el tono de la serie, como lo fue en su momento la ciudad de Nueva York para Miller. Una ciudad que se convierte en co-protagonista de la historia, al igual que la otra pareja que acompaña a Murdock en estas nuevas aventuras, su novia y socia de bufete Kirsten y su siempre fiel Foggy Nelson.



En este último bloque de historias, Murdock se deja atrapar en la pasión por la fama del estado de California, llevando a extremos insospechados la revelación de su identidad secreta, dando un respiro de ligereza y optimismo a la historia, hasta que un cúmulo de acontecimientos que escapan del control del personaje, acaban por desestabilizar de nuevo su frágil alegría. 



Esto servirá al duo Waid/Samnee para entregar una última saga que se tambalea entre las luces y las sombras, que obliga a Murdock a tener que pactar con su mayor némesis y que atenaza al lector en una historia que no puedes dejar de leer y de disfrutar del increíble arte de Samnee y que deja finalmente una sensación de haber sido testigo de un momento mágico en la historia del personaje. Un tebeo que será releído una y mil veces, un hito en la historia de la editorial y el ejemplo perfecto de como debe ser tratado este universo en este nuevo siglo.
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