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19 de marzo de 2018

Doomsday Clock 3 y Dark Nights Metal 5: ¿Por qué uno triunfa donde el otro fracasa?




















Paralelamente en el tiempo, DC Comics está publicando dos grandes eventos: Doomsday Clock y Dark Nights: Metal. Ambos provienen de diferentes momentos y estilos de la historia del cómic americano, en especial de la casa que vio nacer a Batman y Superman. Y en ambos, estos dos grandes iconos son parte fundamental de la historia que están intentando narrar. Igualmente, ambas historias pretenden traer de vuelta el sense of wonder y la apariencia de gran historia que se ha ido perdiendo en las últimas décadas, en un medio que casi se ha acabado convirtiendo en la excusa para un imperio de franquicias multimedia. 






De idéntica manera, ambas obras están a cargo de algunos de los mejores y más exitosos talentos que tiene la editorial a su disposición. En Doomsday Clock, Geoff Johns y Gary Frank. El primero, autor que consiguió, en los albores del siglo XXI, entregar dos tebeos tan emblemáticos y tan conseguidos como su JSA o su etapa al frente de Green Lantern. Dos tebeos, que más allá de su gran éxito, conseguían trasladar esa sensación de legado e historia compartida que siempre ha acompañado al universo DC. Dark Nights: Metal surge de la mano de Scott Snyder y Greg Capullo. Dos autores que consiguieron su mayor éxito de crítica y público con su etapa al frente de la serie regular de Batman en los infames Nuevos 52, siendo este, uno de los pocos tebeos que pasarán a la historia de dicha línea editorial. 






Ahora, con la coincidencia en el tiempo del tercer número de Doomsday Clock y el quinto de Dark Nights: Metal, se puede analizar con mayor profundidad el camino que debería seguir la editorial para no volver a caer en los errores del pasado. Y ya en su tercer ejemplar, se puede afirmar que el camino no debería ser el de Doomsday Clock. El motivo: el género de superhéroes muere si continúa la senda de la oscuridad y la trascendencia formal, que no de contenido, de la obra de Moore y Gibbons. Este tercer ejemplar es un buen ejemplo. Johns y Frank continúan su enfermiza y detallista reinterpretación de los valores formales de la obra crepuscular definitiva del género de superhéroes. Pero el trabajo de Moore equilibraba de manera milimétrica la forma y el fondo, con ese juego de reflejos y simetrías que ahondaba, a través de la forma, en las dobleces de la identidad superhéroica y sus personajes torturados. En Doomsday Clock, Johns y Frank, en una tarea encomiable, ofrecen un trabajo que formalmente demuestra el esfuerzo y la dedicación que ambos autores realizan para estar a la altura de un tebeo tan excelente como magnificado, casi piedra filosofal que ha hecho estancarse al género, más que llevarle un paso adelante. Es por ello que hay algo que no funciona en Doomsday Clock y que se hace evidente en su tercer ejemplar. La composición de nueve viñetas por página, la obsesión por el detalle y la rigidez formal choca indefectiblemente con escenas tan prosaicas y que podrían resolverse de una manera mucho más honesta, como por ejemplo, el enfrentamiento entre el Comediante y Ozymandias. O en la entrega del diario de Rorschach a Batman por parte del nuevo y misterioso Rorschach. Pero Johns y Frank lo representan con excesiva trascendencia. Unos momentos que deberían ser mucho más orgánicos y no tan impostados. 






En cambio, Dark Nights: Metal, que se acerca a su próxima y excitante conclusión es totalmente contraria a ese trascendentalismo en sus formas, pero mucho más interesante en su trasfondo. Ambos trabajos quieren devolver la semilla del heroísmo perdido a un universo que las excesivas iteraciones y cambios de rumbo lo había dejado casi irreconocible. Ambas persiguen descubrir de donde proviene su legado y cuales son las teclas que hay que tocar para que este funcione. Snyder y Capullo plantean una obra, cuya forma podría ser vista a través de una mirada esquiva como aquellos horrendos y excesivos tebeos de principios de los 90, influenciados por la cuadrilla de Image con Todd McFarlane y Rob Liefeld a la cabeza. Ruido, furia y vulgaridad. Pero Snyder y Capullo utilizan esos elementos para demostrar que esos excesos son la oscuridad de un universo DC que necesita recuperar las raíces del heroísmo sometiendo y subyugando a unas reinterpretaciones oscuras que han hundido al universo DC en las tinieblas, tanto directamente en el argumento de la historia que nos presentan, como metafóricamente en las últimas décadas de la editorial. No es casual que Snyder y Capullo estén recuperando a personajes maltratados o desdibujados en las últimas décadas por la editorial, tales como Plastic Man, Hawkman o el Detective Marciano. Esos personajes son parte fundamental de un universo tan rico en personajes, tonos y mundos. Y es lamentable que los editores y autores contemporáneos hayan rascado solo la superficie, utilizando una mínima parte de lo vasto de un universo que es tan memorable por la cantidad de géneros que abarca y que Snyder ha sabido reunificar convirtiéndolo en un todo que es mejor que dichas partes convertidas en compartimentos estancos. Si el trabajo de Johns y Frank solo sirve para rememorar desde una nostalgia perdida aquellos tebeos que fueron vanguardistas pero que han dañado el camino que vino después por una falta de comprensión de los mecanismos que los hacían funcionar, Snyder y Capullo han entendido la raíz del problema y a través de sus errores, están construyendo el camino que debe seguir la editorial y el género de superhéroes para volver a ser esa fábrica de fantasía y mundos imposibles que nos encandiló hace ya mucho tiempo.

20 de enero de 2014

Aquaman de Geoff Johns, Ivan Reis y Paul Pelletier. Los mejores tebeos de la nueva DC


Que Geoff Johns está de capa caída es un hecho. Solo hace falta leerse el final de su larga etapa al frente de Green Lantern, sus Justice League o Forever Evil, un refrito en muchos aspectos del JLA Tierra 2 de Morrison y Quitely. Pero hubo un buen Geoff Johns, aquel que devolvió la frescura a supergrupos como la JSA o los Jóvenes Titanes o personajes como Flash o Green Lantern, ya que esta última fue uno de los mejores reinicios de un personaje de la historia del cómic hasta que terminó la saga de los Sinestro Corps y la serie fue decayendo proporcionalmente, a medida que aparecían nuevos anillos de colores.


Pero dentro de esta mediocridad en la que se ha asentado el escritor, todavía podemos encontrar destellos de ese buen guionista que fue, incluso dentro de los nuevos 52. Y Aquaman es una buena prueba de ello, sobre todo tras leer completa su etapa al frente del personaje menos querido de la historia de los superhéroes.


Porque seamos sinceros, a nadie le interesaba Aquaman. Un personaje que nunca ha sido un fan favourite y quizás el eslabón más débil de todos los personajes icónicos de DC Comics. Pero Johns, que ya comenzó a darle mayor protagonismo y enjundia en el último megacrossover antes de los Nuevos 52, El Día Más Brillante, consigue lo mismo que hizo Mark Waid con Kazar en los años 90 para Marvel, un tebeo muy entretenido y un personaje que bien planteado puede dar mucho de si.


La etapa de Johns, 25 ejemplares, más un número 0, se puede dividir en cuatro partes bien diferenciadas, pero que leídas en su totalidad demuestran un trabajo planteado a largo plazo. La primera saga de la colección, que corresponde a los números 1 al 6, sirve a Johns para cambiar la percepción que tenemos del personaje y su entorno, incluso se permite la licencia de reírse de la concepción que tiene el público sobre él, en una historia que tiene reminiscencias de La Niebla de John Carpenter, además de plantear la razón de ser de un personaje que se siente fuera de los dos mundos a los que pertenece y desarrollar también a Mera, la pareja de Aquaman y que ya había comenzado a plasmar en El Día Más Brillante.


Tras esta saga introductoria llegamos a Los Otros, quizás el mejor arco argumental de la colección, donde Johns hace un nuevo ejercicio de retrocontinuidad, presentando al supergrupo del que formó parte Arthur y del que fue su líder, Los Otros, un secreto que ha ocultado a Mera y a todos los que le rodean, debido a un fantasma del pasado relacionado con Black Manta.


Estos 13 números, más el consabido número 0, donde Johns aprovecha para recontar el nuevo orígen del héroe, fueron dibujados por Ivan Reis, quizás el mejor dibujante de tebeos de superhéroes en el sentido más clásico del término que tiene DC Comics en la actualidad. Y Reis da el 200% de si mismo en estos tebeos, entregando su mejor trabajo hasta el momento.


Tras un fill-in de Pete Woods, que sirve de prólogo para el crossover con la serie de la Liga de la Justicia, la saga El Trono de Atlántis, Ivan Reis abandona el título para irse con Johns al best-seller de la editorial, La Liga de la Justicia. Y El Trono de Atlantis, aunque se cruce con la Justice League, es una historia cien por cien de Aquaman. Una saga espectacular gráficamente y en la que Aquaman debe enfrentarse a su hermano, rey de Atlantis y proteger a la Tierra. Una saga que te retrotrae a las mejores aventuras-evento a la vieja usanza. El trabajo gráfico en la serie regular de Aquaman, corre a cargo de Paul Pelletier, un dibujante correcto sin más, que da todo lo que puede dar para intentar hacernos olvidar a Ivan Reis, pero no lo consigue.


Todas las tramas y subtramas que lleva desarrollando Johns a lo largo de 18 números, culminan en la última saga de la colección, donde conocemos al olvidado 1º rey de Atlantis y las mentiras alrededor de su muerte. Un final de saga que cierra todas las subtramas abiertas, coloca en una nueva posición al héroe y que deja abierta una sola trama que culminará en un futuro cercano en las páginas de La Liga de la Justicia. Una decisión absurda ya que su lugar debía ser las páginas de Aquaman, pero Johns abandona su mejor título, a favor del contenedor de eventos que es Justice League (una serie sin dirección propia). Y a lo mejor es lo mejor que le puede pasar a esta etapa, ya que alargarla hasta la extenuación podría desembocar en un nuevo Green Lantern.

23 de febrero de 2011

El Día Más Brillante 2 y Green Lantern 13. Reseñas comiqueras de actualidad


La Noche Más Brillante 2 de Geoff Johns, Peter Tomasi, Ivan Reis y Patrick Gleason (Brightest Day 1 y 2 USA).

Arranca en serio la saga, tras un primer número que no era más que un prólogo de lo que estaba por venir. Muy buen sabor me ha dejado este ejemplar, una historia coral al mismo estilo de la saga 52, que tiene varias historias con un planteamiento más que prometedor, como la dedicada al Detective Marciano y Aquaman. Un buen comienzo para una historia que tiene todas las papeletas de convertirse en un clásico de DC si saben explotarla como se merece.


Green Lantern vol. 2 nº 13 de Geoff Johns y Doug Mahnke (Green Lantern 53 y 54 USA).

La colección de Green Lantern, eje del universo DC actual, sale de La Noche Más Oscura y se adentra en La Noche Más Brillante. Johns continúa con los elementos y personajes que ha ido tratando a lo largo de seis años al frente de la colección de Hal Jordan y plantea nuevos misterios (la relación de Hal y Carol, la linterna blanca, la nueva misión de Ganthet y Guy Gardner, el regreso de Ion) que hacen pensar que la serie volverá a su edad dorada, algo truncada tras la finalización de La Guerra de Los Sinestro Corps, la mejor saga hasta la fecha de la colección.

20 de enero de 2011

El Día Más Brillante 1 de Geoff Johns, Peter Tomasi y Fernando Pasarín. Reseñas comiqueras de actualidad


El Día Más Brillante 1 de Geoff Jonhs, Patrick Gleason y Fernando Pasarín (Brightest Day 0 USA).

Tras La Noche Más Oscura, llega El Día Más Brillante y DC pasa de una saga acontecimiento anual a un evento anual, intentado repetir la jugada de Crisis Infinita y su posterior evento, 52. 52 fue una propuesta semanal y ambiciosa que les salió redonda en líneas generales, pero que mancillaron con su secuela, la infecta Countdown to Final Crisis. Aprendida la lección, la ambición de este nuevo es el de dos ejemplares mensuales, en contraposición con la cadencia semanal de las dos eventos anteriormente mencionados.



EDMB (A partir de ahora escribiré así el título de la saga), comienza donde nos dejó el final de Blackest Night, es decir, con el descubrimiento de la linterna blanca y la encarnación cósmica de la vida, llamada Entidad, más la resurrección de doce ilustres muertos del Universo DC, entre ellos, héroes y villanos.



La historia de este primer ejemplar, nos presenta como les ha afectado a cada uno de los 12 agraciados el volver a la vida, de manera independiente, pero unidos por un nexo común, el resucitado más chocante de todos, Deadman, que pierde su razón de ser al estar vivo.



El punto de arranque y gancho para que el lector continúe mes a mes, es descubrir cual es el motivo por el que han vuelto estos doce individuos y no otros, y cual es el propósito de la Entidad.



Dentro de las doce subtramas que engloba esta serie, las hay de todos los tipos, colores e interés. Como me interesa lo que ocurrirá con Maxwell Lord, Hawkman y Hawkgirl o Aquaman, me es indiferente la trama presentada para el Detective Marciano, Jade o Firestorm y me da realmente igual lo que le ocurra a Osiris, Halcón o Boomerang. Por supuesto, y marca de la casa DC, tenemos un momento de visión futura, sufrida por Deadman, que nos adelanta acontecimientos futuros y supuestamente impresionantes, pero como en casi todos los eventos de esta editorial en los últimos años, son mucho ruido, para muy pocas nueces.



La parte gráfica, uno de los handicaps de DC en la actualidad, excepto en series contadas, se repartirá en los cumplidores pero nada interesantes dibujantes, Ardyan Siaf, Scott Clark e Ivan Reis. El único que se salva de la mediocridad es Patrick Gleason. El gancho, sus guionistas, Johns y Tomasi.

Un primer número normalito, que se puede leer, pero que no te deja ansioso por el siguiente número. 

10 de mayo de 2010

La Noche Más Oscura 1 y Green Lantern 8. Reseña comiquera de actualidad.


La Noche Más Oscura 1 y Green Lantern 8 ( Blackest Knight 0 y 1 y Green Lantern 42 y 43 USA).

Ya ha llegado a nuestro país el evento del año del universo DC, tras Final Crisis, donde una vez más nos venderán que el universo DC no volverá a ser el mismo tras este magno acontecimiento y el comprador palomo se gastará todo su dinero en múltiples colecciones, especiales y miniseries que nunca se compraría y que en el fondo no necesita para enterarse de lo que le cuentan en la serie principal.



El encargado de llevar a cabo esta saga es el famoso Geoff Johns, autor que ahora mismo es sinónimo de calidad y aquel que ha conseguido que el Universo DC interese de nuevo a los fans de los superhéroes, cuyo mayor logro, aparte de revitalizar a la JSA, ha sido el de poner en primera línea a un personaje que nunca había sido un fan favourite como Green Lantern.



Curiosamente, esta saga la lleva preparando desde los inicios de su etapa, hace casi ya cinco años, en la colección de Green Lantern. El mérito de Johns al frente de esta colección, ha sido expandir y hacer interesante un personaje y un entorno que en manos de múltiples autores nunca habían conseguido saber explotar y hacerlo interesante. Un ejemplo del buen hacer de Johns, lo encontramos en el número 43 de Green Lantern (incluído en el número 8 de la edición española), que sirviendo de prólogo a la saga, nos presenta el origen, de manera impecable, de un villano de tercera del Universo DC, y que en manos de Johns se convierte en el gran villano de la saga, además de hacerlo muy interesante. Ayudado del trabajo de Doug Manhke a los lápices (como nuevo dibujante regular de la serie) entrega al lector un número perfecto.



Pero entrando en materia, en la saga en cuestión, el primer número de Planeta incluye el número 0 (hablaba antes de los sacacuartos) y el 1. El resultado: una lectura entretenida e intrascendente, perfecto para leer antes de irte a dormir porque no quieres nada espeso, pero que queda lastrado por un problema que llevan acarreando los tebeos de superhéroes desde hace muchos años, las Muertes de personajes principales que luego resucitan, luego vuelven a morir y luego vuelven a resucitar. En esta saga, y gracias al poder de los anillos negros (ahora en Green Lantern ya hay grupos con anillos de casi todos los colores), pueden resucitar a viejos conocidos del universo DC muertos, y devolverles a la vida cual zombies (otro género de moda y sobreexplotado) para matar a otros que todavía no están muertos y convertirlos en uno de ellos.



Eso, aparte de conversaciones más o menos logradas entre Flash (otro que acaba de volver de entre los muertos tras más de 20 años), y Green Lantern, y escenas de funerales de los últimos muertos de la factoría DC, es lo que aporta este primer número, entretenido, pero no espectacular, y que finaliza con la muerte de dos personajes importantes, pero que deja al lector diciendo: "vale,¿ cuándo lo resucitarán??"

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