5 de febrero de 2010

Daredevil 48: Febrero 2010. Reseñas comiqueras de actualidad.


DAREDEVIL 48 (DAREDEVIL 500 USA).

Lo primero, collejón a Panini España, por engañar de nuevo a sus lectores. El dibujo que veis al principio del post, una magnífica portada tríptica celebrando el nº 500 de la edición americana de Daredevil, ha sido escamoteada por Panini al lector español, ya que no han tenido la decencia de editarlo con portada desplegable, quitándonos el tercio de la derecha de la portada, al módico precio de 3,90 euros el ejemplar.





Después de esto, una más de las tropelías que el aficionado español debe sufrir si quiere leer sus series favoritas en su idioma materno, (por eso cada vez tiro más de ediciones originales: más bonitas,y más baratas), he de retractarme de mis palabras acerca de que Brubaker no estaba haciendo nada original en esta colección. Este último número hace que toda su etapa la vea bajo otro prisma. Y a partir de ahora, SPOILERAZO para el que todavía no haya podido leer el ejemplar.





Brubaker finaliza su etapa de más de 3 años, a cargo de las aventuras del Hombre Sin Miedo, con un giro que el personaje necesitaba desde hace largo tiempo. Desde el título de esta última saga al frente del personaje "El Retorno del Rey", Brubaker ha estado engañando al lector. El título nos hacía creer que era la vuelta del rey del crimen Kingpin, con el que comenzó la saga, pero nada más alejado de la realidad. El rey que tenía que retornar, era Matt Muurdock, Daredevil, pero para hacerse cargo del grupo de asesinos al que se ha enfrentado toda su vida: La Mano.



La última viñeta de este cómic que tiene sabor de despedida, porque muy bien podrían acabar las aventuras del personaje tras este número (¿qué más se puede contar?), es de Murdock liderando a esta banda de asesinos ninja, bajo las cloacas de su ciudad, Nueva York. Pero lo que podría ser un golpe de efecto de un guionista mediocre para llamar la atención al final de una etapa corriente, en manos de Brubaker se convierte en una relectura total no solo de su etapa al completo, sino que ha sido un clavo más en el ataúd en la vida de espinas en que se había convertido la vida de Murdock. Nunca había sido fácil, pero desde la etapa de Bendis, pero sobre todo en esta última etapa de Brubaker el personaje no levantaba cabeza. Decubrían su identidad, su mujer perdía la cabeza por culpa suya, era perseguido por los medios, y su propio buffete de abogados y su relación con su socio y amigo, Foggy Nelson había llegado a un punto de no retorno. Murdock, a punto de una crisis nerviosa, estaba aislado del mundo, física, por su ceguera, y anímicamente, ya que había dejado de sentir, de tanto sufrir. Por lo que,que Murdock abandone su mundo para redimirse de sus pecados, bajando a los pozos del infierno ha enfrentarse y superar a sus demonios, representados metafóricamente por las alcantarillas de Nueva York, más su eterna lucha de fé por su arraigado sentimiento católico, era la opción más lógica. Había que hacer avanzar al personaje de una vez, separarse del camino y la sombra que el trabajo de Frank Miller realizó en los años 80. Y Brubaker lo ha conseguido.



Su relevo al frente de la colección será el guionista Andy Diggle, autor que ni me va ni me viene, y que creo que tiene el listón muy alto, para alcanzar, no digo ya superar, que lo considero imposible, el trabajo realizado en la última década por Bendis y Brubaker. Se cierra con broche de oro, una de las mejores etapas que ha vivido este personaje, y que será recordada a lo largo de los años. Buen trabajo Ed.



Para completar este número de aniversario, a parte de mil y una portadas alternativas que tuvo este número 500, tenemos una historia de 13 páginas, guionizada por Ann Nocenti, escritora que realizó otra memorable etapa del personaje a finales de los 80 y principios de los 90, y dibujada por el gran David Ajá, dibujante español, que hace un uso de la composición de página espléndido, imitando el estilo del gran David Mazuchelli, demostrando que estamos viviendo una edad de oro de dibujantes españoles, y que el mercado americano no sabe la suerte que tiene contando con ellos. Una pequeña historia íntima, para rematar un magnífico número de aniversario.

X-Men de Bryan Singer (2000).


Tras varios intentos fallidos de llevar a sus héroes a la pantalla grande, con auténticos bodrios y películas no de serie B, sino de serie Z, como los telefilmes de Spiderman de los años 70, que nos colaron en España como estrenos cinematográficos, la serie de TV de Hulk, que era como Autopista hacia el cielo, pero con un gigante verde hormonado, y despropósitos tales como las producciones de la inefable productora Cannon, instigadora de obras maestras del 7º arte, tales como Superman IV, como la "película" del Capitán América dirigida, es un decir, por el incompetente Albert Pyun, "El Castigador", o la producción de serie b de la factoría Corman, "Los 4 Fantásticos", que de buena que era, no se llegó ni a estrenar, todas ellas estrenadas por la puerta de atrás, es decir por el videoclub, en los años 80 y tras 3 décadas de dominio cinematográfico de su editorial rival DC Comics, con sus famosísimas versiones de Superman y Batman, dirigidas sus primeras entregas por directores de la talla de Richard Donner en Superman, y un novato Tim Burton en la saga del hombre murciélago, Marvel Comics decidió que era el momento de presentar a sus personajes al público cinematográfico, eligiendo como abanderados, los personajes de su editorial que en aquellos momentos, finales de la década de los 90, eran los más vendidos y adorados por sus millones de seguidores. Los productores cinematográficos de esta película fueron, casualidades de la vida, el famoso director Richard Donner, causante del exitazo que fue en el año 1978, Superman, que hizo creer a toda una generación que un hombre podía volar, como rezaba su cartel, y película ante la que toda adaptación de cómics de superhéroes se comparaba.



El siguiente paso fue elegir el director que llevaría a cabo la tarea, y el elegido fue un joven director que había llamado la atención en la escena independiente con la película "Sospechosos Habituales", película que demostró a un joven talento prometedor, que tenía como grandes bazas, un magnífico trabajo coral de todo su reparto, y un guión intrigante. Pero aquí empezaron los problemas.

Las primeras imágenes y trailers no parecían muy esperanzadoras. El look de los personajes, en los cómics colorido y vistoso, dio paso a unos sobrios uniformes negros de cuero, que parecían una imitación burda de la moda que impuso un año antes la película "Matrix". Además, lo poco que se pudo ver en los trailers, estaba más cercano, a una producción de serie b casposa, que a las estilosas adaptaciones de Batman y Superman. Lo único que destacaba del reparto eran dos grandes actores, Patrick Stewart y Ian Mckellen, no muy conocidos por el gran público, pero dos grandes actores, interpretando a los dos antagonistas principales del cómic, el Profesor Xavier y su amigo pero rival, Magneto, dos hombres con un mismo objetivo, pero con visiones diferentes de como llevarlo a cabo.



Pero el resultado final, al ver el largometraje terminado, fue sorprendente pero para bien. Synger había sabido sacar la esencia de los personajes, marginados sociales por ser diferentes, en este caso, un paso en la evolución de la humanidad, los mutantes, temidos y odiados por los humanos normales. Esta oda a lo diferente, que ya se mostraba en el cómic, adornado por peleas, superpoderes y héroes y villanos, y que en el fondo se podría extrapolar a cualquier grupo social que haya sido motivo de marginación o persecución, fue plasmado a la perfección por Synger.



Vista ahora, la película acusa aun más el bajo presupuesto del que dispuso Synger para levantar una producción de esta envergadura, pero lo que le faltó de presupuesto, lo invirtió en un cast adecuado, perfecto Lobezno interpretado por Hugh Jackman, descubierto por Synger, y que le catapultó a la fama, unos magistrales Ian McKellen y Patrick Stewart, y unos correctos Anna Paquin, James Mardsen y Famke Jannsen, como Pícara, Cíclope y Jean Grey. Otro acierto fue un guión simple pero efectivo, que supo sentar las bases para continuar la saga, en la muy superior X-Men 2. El correcto guión, unos personajes interesantes y tratados con cariño, y un respeto y conocimiento del material de base del que partía, dio como resultado una película que gustó tanto al público de la calle, que nunca había oído hablar de estos personajes, a la crítica y también a los numerosos fans del cómic.



Pero no todo pueden ser alabanzas, más vista con el paso del tiempo. Sus defectos son, el bajo presupuesto del que disponía, por lo que a veces da la impresión de estar viendo una película de serie B, no una gran superproducción de Hollywood, una duración excesivamente corta, que deja un poco coja a la película, que más que una película parece el piloto de una serie de televisión. También hay espacio para las críticas como aficionado del cómic: el personaje de Tormenta interpretado por la actriz Halle Berry, es meramente testimonial, y  todos los matices que tiene en el cómic, aparecen aquí desdibujados con un personaje completamente inerte, más aún cuando el resto de personajes están perfectamente definidos y desarrollados. Los secuaces de Magneto, exceptuando Mística son de traca, sobre todo Dientes de Sable que no tiene nada que ver con el personaje del que parte.



Como resultado final, decir que con sus faltas, los aciertos superan de calle a los errores, Synger trató con enorme respeto el material del que partía, nos descubrió a Hugh Jackman, y demostró a Hollywood y al público, que se podían hacer buenas películas de cómics de superhéroes, que gustaran a todo tipo de públicos, no solo a los fans irredentos del cómic, y abrió la puerta a una década que nos ha dejado joyas del género, tales como los dos primeros Spiderman de Sam Raimi, Hulk de Ang Lee, los 2 Batman de Nolan, por poner unos cuantos ejemplos. En todos los casos que menciono anteriormente, le superaron, pero no hay que olvidar que Synger y su película X-Men fue la pionera de una nueva manera de entender las adaptaciones de cómic, tanto para el gran público como para la industria Hollywoodiense. Y eso no hay quien se lo quite.

4 de febrero de 2010

Lost ha vuelto....y con más fuerza que nunca. Reseña de los 2 primeros episodios.





ATENCIÓN SPOILERS.

Impresionante. Es lo primero que pienso tras visionar los dos primeros episodios de la 6º y última temporada de Lost. Si tras meses especulando con el final de la 5º temporada, y las consecuencias de lo ocurrido, debatiendo si los personajes habían cambiado los acontecimientos, o si al final las cosas iban a quedarse tal cual estaban, es decir, que el pasado no se podía cambiar, ya que ya había ocurrido, estos 2 episodios niegan ambas teorías para entregarnos las dos a la vez. Los personajes siguen donde quedó la pasada temporada, con los personajes que habían viajado al pasado, volviendo al presente de la isla, y continuando lo que estaba ocurriendo en ella, pero a su vez, pasados ya los flashbacks y los flashforwards, nos encontramos de nuevo en el vuelo Oceanic 815 antes del accidente, con casi los mismos náufragos, pero con una diferencia, el avión aterriza en Los Ángeles, y no cae en la isla. Una jugada maestra, que vuelve a descolocarnos, pero a intrigarnos más.



Es imposible, contar todo lo que averiguamos en estos dos episodios,(dios, ese plano de la isla hundida bajo el mar, en el presente alternativo, pone la carne de gallina) de nuevo cambiando el modus operandi de la serie, volviendo a recrearla, como en cada temporada, haciéndola familiar pero a la vez diferente, como a ocurrido todos los años, nunca cayendo en el deja vú, o en lo establecido. El universo Lost vuelve a ampliarse, mostrándonos aspectos y lugares de la serie, que se habían insinuado, pero nunca mostrados, repitiendo lo que saben hacer mejor que nadie: dar respuestas, provocando un número mayor de preguntas.



El asombro permanece en el espectador a lo largo de una hora y media, que se te hace corta, demostrando la capacidad sobrehumana de unos guionistas tocados por la genialidad. La serie vuelve a mezclar con habilidad misterio, acción, terror, y emoción. Emoción sobre todo en esa historia "alternativa", en la que vemos como se conocen los mismos personajes, pero en una situación diferente, con escenas tan emotivas como el primer nuevo encuentro entre Locke y Jack, los dos pilares sobre los que se sustenta la serie, la fe contra la ciencia, tema que ha rondado alrededor de la serie desde su primer episodio, el enfrentamiento entre dos polos opuestos, dos caras de una misma moneda, que se muestran en su forma más básica y primitiva en el enfrentamiento entre Jacob y su Némesis/Humo Negro, que ha tomado forma en el cuerpo del fallecido John Locke.



Y en cuanto a las respuestas que ofrece al espectador estos dos episodios, y las revelaciones que en ellos acontecen, nueva muestra de lo pensado e hilvanado que tienen la historia los creadores, demostrando que hasta el detalle más insignificante aparecido hace temporadas, vuelve en esta última para ir recomponiendo el adictivo acertijo que es en el fondo Lost.



Magnífica season premiere, la mejor hasta la fecha, solo igualada con el principio de la anterior, y una prueba más de que la serie no está agotada, todo lo contrario, está en mejor forma que nunca. El fin está cerca, y nos esperan tres meses y medio, hasta el final de temporada y de la serie, de mordernos las uñas, y de disfrutar como auténticos enanos. A sus creadores, muchas gracias por todo. No lo podíais haber hecho mejor.

3 de febrero de 2010

Vuelve Lost!!!!!



Dentro de unas pocas horas, la serie más adictiva de la televisión vuelve para empezar a responder a todos los misterios que ha ido dando a lo largo de 5 años, en la última y más esperada temporada no solo de esta serie, sino de la historia de la televisión.

El motivo de su éxito es debido a muchos factores: unos personajes memorables,cada uno con sus características muy bien definidas, unos personajes que su creación debería ser estudiada en escuelas de guionistas, ya que la historia de cada uno de ellos narradas en los flashbacks, daría cada una para una serie de televisión diferente. Y no solo son los personajes, sino también el excelente cast que se eligió para interpretarlos, todos ellos magníficos en sus papeles. Todos y cada uno de ellos son pieza fundamental del éxito de la serie, y a todos ellos se les debería agradecer y aplaudir por uno de los mejores trabajos corales de la historia de la televisión, y ya puestos del cine.



Porque Lost es más que una serie de televisión. Lost puede perfectamente no solo codearse con la más grande superproducción de cine hollywoodiense, sino que supera a toda película de cine-espectáculo que se haya estrenado a lo largo de la década. Su mérito se lo debemos a los dos creadores de la serie, Damon Lindelof y Carlton Cuse, que han conseguido lo imposible, que fue conseguir que la productora, cuando la serie estaba en lo más alto de sus audiencias, firmara con los autores una fecha de finalización, y un número cerrado de episodios, y por lo tanto de temporadas. Algo necesario, ya que si le tuviera que poner un pero al conjunto de la serie hasta el momento, en realidad el único que puedo decir que tiene, fue, en la 2º temporada y principio de la 3º, un excesivo alargamiento de las historias y sobre todo de los flashbacks, hasta que pudieron cerrar la fecha de final de serie, ya que los guionistas no podían continuar, hasta que supieran su fecha de finalización. En el momento que lo tuvieron, la serie despegó a cimas insospechadas de calidad, con una 2º mitad de la 3º temporada, una 4º y una 5º temporadas vertiginosas, y una 6º,que sin aún verla, dudo que me decepcione.

Y lo dudo, porque Lost ha conseguido lo imposible. Hizo que volviera a prestar atención a lo que se hacía en televisión, consiguió atraparme con una historia en principio típica y tópica, supervivientes de avión en una isla desierta, para darle una y mil vueltas y convertirla en una asombrosa serie de ciencia ficción, pero con un componente humano, que sin él, no sería lo que es.



Porque lo bueno de Lost, es que es igual de importante, la trama de misterios e intriga, que es imposible de enumerar aquí, por el gran número de ellos que se han ido desperdigando a lo largo de la serie, y que los seguidores habituales sabrán, como la vida de estos personajes a los que el destino ha juntado con un propósito aún desconocido. Acompañándoles, el espectador ha descubierto osos polares, monstruos de humo, estaciones científicas escondidas bajo la tierra, experimentos con embarazadas, viajes en el tiempo, y civilizaciones egipcias. Todo ello, sin que en ningún momento puedas sentirte estafado, porque poco a poco las piezas van encajando, sobre todo con la 5º temporada, pero lo bueno es que a las puertas del principio del final, todavía no sabemos que es lo que va a pasar. Y eso, que para muchos detractores de la serie, o gente que ha abandonado en el camino, es un defecto, para mi es una virtud, porque durante 5 años he elucubrado y compartido con mis amigos, mil y una teorías acerca del significado de la serie, y mil y una vez, la serie me las ha tirado al suelo. Pero todas esas veces, lo que me han ofrecido es mil veces mejor, que lo que yo había imaginado, y los guionistas consiguen algo que es muy difícil hoy en día, que es sorprender, y sorprender para bien. Porque todo está atado, todo tiene su porqué. Y sobre todo porque sus personajes te importan, te preocupas por ellos, ríes con ellos, te sorprendes con ellos, y lloras con ellos, porque al final, el espectador es absorbido por ese mundo, y se convierte en uno más de esos náufragos en tierra extraña.



El otro aspecto importante, es el componente de comunidad que ha adquirido la serie, casi como si el mundo se dividiera entre los que vemos Lost, y la gente que no. No hay nada mejor que reunirse, como haré yo mañana, en compañía de mis amigos y disfrutar nuevamente de nuestra ración semanal de Lost. De opinar tras su visionado, y volver a pensar mil y una teorías que nos tirarán con el episodio de la semana siguiente, y tras esto, ver el trailer del episodio de la semana siguiente, y pasar la semana deseando que llegue el día para ver el nuevo episodio. Los que lo ven y lo disfrutan como yo, saben de lo que hablo, y a aquellos que nunca la han visto, les invito a que comiencen a verla, que en el momento que empiecen, no podrán parar.



Solo puedo decir, que Lost es la ficción audiovisual que más alegrías me ha reportado en esta última década, que cuando acabe quedará en mi corazón como una de las obras audiovisuales que más me han enriquecido, y que solo puedo decir a sus creadores que muchas gracias por el viaje, que estaré con ellos hasta el final, y que sé que no nos van a decepcionar. El viaje estos 5 años ha sido espectacular, y seguramente habrán guardado lo mejor para el final.

2 de febrero de 2010

The Rocketeer: The Complete Adventures, de Dave Stevens. Clásicos del Cómic.


Inauguro sección, con uno de los cómics más famosos de nombre, pero a la vez menos conocido en nuestro país, debido a que solamente se ha editado una vez, y nunca de manera completa. Ahora, en Estados Unidos, tras la triste muerte de su autor Dave Stevens, acaba de aparecer hace escasamente mes y medio, una edición completa y remasterizada de las aventuras del personaje de culto creado en 1982. Una edición cuidada hasta el detalle, y con el color arreglado según indicaciones del propio autor antes de morir. Todo ello en una edición impecable por solo 30 dolares. También apareció a su vez, como edición limitada, y ya agotada, una edición especial a mayor tamaño, y con 100 páginas de bocetos nunca vistos, ilustraciones y páginas desplegables. Todo ello protegido por un bello cofre, y 75 dolares de peaje. 



Rocketeer es un cómic publicado en 1982 como relatos de 8 páginas, y fue el homenaje de Dave Stevens, a los seriales, los pulp, y a una época ya pasada y añorada como fueron los años 30. El cariño, pasión, y trabajo que impregna cada página de este cómic, se siente desde el momento que abres la primera página. La historia es sencilla, igual que las historias a las que homenajea. El diseño del personaje protagonista, Rocketeer, es espléndido, al igual que la ambientación, el dibujo limpio, claro, maestro Stevens en dibujar la figura femenina, cuyo ejemplo es la particular "novia en apuros" del protagonista, Bettie, homenaje absoluto a la reina del pin-up Bettie Page, mucho antes de que el gusto por lo retro pusiera en boca de todos a este icono underground.



No solo homenajea Stevens a la reina del pin-up, sino que en sus páginas e historias hay lugar para espías nazis, Howard Hughes, homenajes velados y no tan velados a clásicos del pulp como Doc Savage y La Sombra, y a películas de los años 30, tan significativas e influyentes como las clásicas King Kong, y Freaks. Pero todo ello no hace que el cómic sea meramente un homenaje tras otro, al contrario, Dave Stevens crea su propio universo, con sus propias reglas, y con más mérito aún, porque toda la obra de Rocketeer son 140 páginas, divididas en dos historias.



El otro aspecto que pone a Rocketeer por encima de la media en cuanto a homenaje retro de la época, es que parece que Stevens vivió esa época, consiguiendo transportar por un breve periodo de tiempo al lector a esa épcoa de ensueño.

Una lástima que Stevens no fuera más prolífico, pero a lo mejor si lo hubiera sido, no habría puesto tanto mimo y cariño en cada viñeta, cada página del cómic, en cada diseño de sus personajes. El disfrute para el aficionado, no solo se centra en las páginas del cómic, sino que se inicia ya en el momento que ves las portadas, auténtico homenaje a los carteles de los seriales cinematográficos. La edición de la editorial americana IDW, está a la altura del cariño que puso Stevens a la elaboración y creación de su criatura.



Espero que esta obra, que fue publicada parcialmente en 1991 (la primera historia), por la extinta ediciones Zinco, con motivo de la adaptación cinematográfica estrenada ese mismo año, y que pasó desapercibida por el gran público, siendo una obra estimable, sea publicada por alguna de las editoriales españolas actual. Sería una pena que el lector español tuviera que prescindir de esta pequeña maravilla.

1 de febrero de 2010

JSA Nº 23. Reseñas comiqueras de actualidad.



JSA 23 (JUSTICE SOCIETY OF AMERICA 22 USA).

Este número, pone punto y final a la saga iniciada hace año y medio aproximadamente, secuela de la aclamada "Kingdom Come", aparecida en 1996, guionizada por Mark Waid e ilustrada por Alex Ross. Esta miniserie de 4 números en formato prestigio, apareció como consecuencia y réplica al oscurantismo predominante en el género superheróico desde mediados de los años 80, iniciado por Alan Moore y Frank Miller, con sus seminales, "Watchmen" y "Batman: The Dark Knight Returns", y continuado por una retahíla de guionistas, que no entendieron lo que estos dos autores hicieron, quedándose con la superficie, pero sin entender el fondo. Por lo que autores como Mark Waid, y otros contemporáneos suyos, como Kurt Busiek, con "Astro City", o el propio Morrison con su etapa en "JLA", intentaron volver a las raíces del género superheróico, eliminando esa oscuridad impostada, y devolviendo a este género, la luminosidad que había perdido, v volviendo a honrar lo que significa el heroísmo, en una época en la que los cómics habían perdido su capacidad de emocionar, debido a una remodelación de los personajes clásicos, convertidos en siniestros personajes, violentos y macarras, que poco tenían que ver con sus orígenes.



El sucesor de esta corriente, es el guionista de la serie a reseñar, Geoff Johns, que lleva 10 años narrando las aventuras de la JSA, y que ha provocado un renacimiento del universo DC, con sus historias para Green Lantern, Superman, Flash o esta misma serie. El problema de la serie actual de la JSA, a la que le quedan 2 números guionizados por Johns, es que, a diferencia de cuando empezó, Johns se ha secado de ideas, y en esta saga, ha estirado la cuerda demasiado, ya que lo que ha contado no necesitaba de aproximadamente 13 números, haciendo que la supuesta épica de la saga se diluya por estirar el chicle. 

En el apartado gráfico, tenemos al correcto Dale Eaglesham, que ha ido mejorando con el paso de los años, que acompaña perfectamente los guiones de Johns, y dibujando los acontecimientos ocurridos en Tierra 22, el universo de la serie Kingdom Come, tenemos al propio autor de la miniserie, Alex Ross, con su estilo realista y pictórico, tan alabado por sus numerosos fans. A título personal, es un autor que me gusta pero no me apasiona, ya que ese excesivo fotorealismo, provoca que sus dibujos y narrativa, pequen de extrema rigidez, y pareciendo en muchos momentos que estás leyendo las infames fotonovelas que aparecían en los antiguos tebeos de Bruguera de finales de los 70 y principios de los 80.



Pero, siendo justos, y echando la vista atrás a esta larga etapa, solo puedo darle mis aplausos a Geoff Johns, por sacar oro de unos personajes con 70 años de historia, haciéndolos accesibles y modernos para el público actual, pero sin olvidar el pasado del que vienen, honrándolo y haciéndolos avanzar. No es por nada, que DC Comics confíe en este guionista para ser el guionista y creador principal de la historia conjunta de este universo en la actualidad.

The Doors de Oliver Stone:el biopic lisérgico.


THE DOORS (1991).

Tras sus dos películas sobre la guerra de Vietnam, una de ellas narrando sus vivencias personales dentro de la misma, Platoon, y otra narrando las consecuencias de la misma en un soldado, basado en el caso real de Ron Kovic, Nacido el 4 de Julio, Oliver Stone siguió explorando con esta película, la tumultuosa década de los años 60 en Estados Unidos. Y lo hizo a través de uno de los iconos de la época, el cantante Jim Morrison, y su grupo The Doors, que levantaron ampollas en la mojigata y conservadora sociedad americana de la década, la cual no estaba preparada para la revolución política, sexual, social y cultural que se originó.



Pero Stone no realiza un biopic al uso, ya que toda la película es un viaje de ácido, como si viéramos lo acontecido en primera persona, a través de su total protagonista, Jim Morrison. El personaje, fue interpretado por el actor Val Kilmer, en una de esas pocas interpretaciones mágicas, donde el actor parece ser poseído por el espíritu del propio Morrison, aparte de que el parecido físico de ambos es asombroso. Kilmer, actor que ni antes de esta película ni después de ella ha hecho nada digno de mención, nos da aquí una interpretación absolutamente magistral, siendo además el motor absoluto de la historia, ya que durante las más de 2 horas del filme, no desaparece en ningún momento. A su lado tenemos actrices tan famosas, como Meg Ryan, que al igual que su partenaire Kilmer, consigue la única interpretación digna de su filmografía, y actores tan conocidos como Kyle McLachlan, actor fetiche de David Lynch, como Ray Manzarek, y otros como Michael Madsen, o Michael Wincott. 



La labor de Stone tiene dos caras y dos valoraciones completamente contrapuestas. Por un lado, tenemos una experiencia visual de primer orden, contándonos la historia casi como si Morrison nos la contara tras una gran noche de juerga. El prisma desde el que se nos narra todo, parece estar distorsionado por las mismas sustancias estupefacientes que el propio Morrison consumía de la mañana a la noche. La visión que nos da Stone de la música, la fama y el mundo del arte underground de la época, esto último representado en la fiesta a la que Morrison asiste celebrada por Andy Warhol, es completamente pesimista y cínica. También la relación de Morrison con su pareja "estable" Pam, interpretada por Meg Ryan, al igual que su relación con el resto del grupo, está perfectamente reflejada, como ejemplos, la magnífica escena de la comida de acción de gracias, donde Ryan y Kilmer, nos ofrecen en un festín interpretativo de primer orden. A destacar también las magníficas escenas en las que Stone reconstruye las actuaciones principales de la banda, demuestran la capacidad visual de Stone, que debería plantearse el dirigir conciertos de rock. Y como siempre en su filmografía sus escenas psicodélicas son geniales, un ejemplo, la escena del desierto, aunque como he dicho antes, la película al completo es un viaje de ácido.



Y esto mismo, es lo que hace que también la valore no negativamente, pero si que me parezca que la película queda coja. Y queda coja, porque nunca conocemos los motivos de porqué Morrison es como es, y cae en una espiral destructiva. No sabemos nada de él, aparte de que tiene tendencia al escándalo por el escándalo y de consumir y beber todo lo que pase por su campo de acción, las 24 horas del día, 7 días a la semana. Stone compara el desenfreno de sus personajes, sobre todo del propio Morrison, como una reacción al corrupto panorama político y bélico de la América de los 60, tratado en toda su obra. Pero el problema, y Stone lo tiene en toda su obra, es que su punto de vista es excesivamente partidista y de trazo grueso. Para Stone las cosas son blancas o negras, las fuerzas del orden son el MAL, y como fuerzas del orden, me refiero tanto a la generación de los años 40, la policía y los políticos. En cambio Morrison es un iluminado que no encaja en la sociedad, y que encima tuerce su camino y su pureza es pervertida por la sociedad de consumo, la fama y el dinero. Al final para mí, lo que queda de Morrison tras ver el largo, es que era un niñato inmaduro que no supo digerir el rápido éxito que alcanzó. No veo en él, la figura legendaria que Stone intenta representar a lo largo de toda la película, o por lo menos no me lan sabido transmitir.



Pero la película entretiene, es una pieza más del gran fresco que Oliver Stone lleva realizando a lo largo de toda su carrera, de la historia contemporánea americana, es original y valiente, tiene unas magníficas interpretaciones, y te transporta perfectamente a una época ya añorada y desaparecida donde el rock parecía que iba a tener la capacidad de influir en las mentes y las acciones de las personas, y provocar un cambio en la sociedad. Al final, hemos visto que no es así, y que este ha sido adoptado y absorbido por las grandes corporaciones, convirtiéndolo en un producto inocuo y con una capacidad de revolucionar y provocar a la altura de un episodio de Barrio Sésamo. Una pena.
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