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20 de abril de 2018

Batman Superfriends de Tom King, Clay Mann y Joelle Jones: Equilibrando impecablemente luz y oscuridad



Bajo un título que trae al recuerdo la serie de animación de DC Comics y que dio a conocer a dichos personajes y universo a la audiencia infantil de los años 70, Tom King continúa su reinterpretación y modernización de los mitos de un Hombre Murciélago que necesitaba dar un paso más allá de la sombra de Miller.






Tom King ha sabido, partiendo de lugares conocidos, reconstruir al personaje desde su particular punto de vista, a lo largo de un año y medio donde no han habido pasos atrás y si muchos pasos hacia delante. El truco es el siguiente: Devolver a los personajes ese aura de pureza e inocencia venido de la Golden Age, con un compleja inmersión en las interioridades de los personajes y el medio, evitando la sobreexposición pseudo-psicológica, tan aparentemente compleja, como pedestre en el fondo.






Ahora, con su boda con Selina Kyle en el horizonte cercano, Bruce Wayne se rodea de dos de sus mejores amigos y compañeros, Superman y Wonder Woman, en dos historias pertenecientes a un arco argumental dividido en dos partes bien diferenciadas y que le sirve a King para reinterpretar la relación de esta mítica trinidad de héroes. Pero de nuevo, para no recurrir a lugares comunes, la relación de Wayne con sus dos mejores amigos y confidentes, se divide tanto argumental, como narrativa y temáticamente.






La primera mitad de esta arco narrativo le reúne con El Hombre de Acero, en concreto, en una cita a cuatro entre Batman, Superman, Lois y Selina Kyle, aka Catwoman. Esta informal reunión le sirve al guionista, ayudado por un charestiano Clay Mann -sorprendente en su evolución como artista- para humanizar la relación entre dos hombres tan diferentes como iguales, tan rivales como hermanos, enfrentándolos con su pasado y haciéndoles mirar un futuro de esperanza, donde las convenciones de ambos iconos se entremezclan para demostrar que entre la luz y la oscuridad, la noche y el día, el héroe y el vigilante y el bien y el mal, solo les separa un punto de vista. Todo esto sin olvidarse de Lois y Selina, mucho más que partenaires sin personalidad propia de ambos héroes, avanzando una nueva relación que en manos de King promete al lector y a los personajes un interesante desarrollo.


La segunda mitad de este arco argumental pasa de lo íntimo a lo épico, en el encuentro entre Bruce y Diana Prince. King, que de nuevo se reúne con la artista Joelle Jones, da un paso más en esa tensión sexual no resuelta entre el Caballero Oscuro y la Mujer Maravilla, apuntada por Joe Kelly en su interesante y nunca suficientemente ponderada etapa al frente de la JLA, a través de un relato que juega con la percepción del tiempo y el significado del amor, que entrega sus mejores momentos en la excelente compenetración de los guiones de King, los dibujos de Jones y su excelente, poderosa y atractiva representación de Wonder Woman y Selina Kyle.








Entre ambas historias, Tom King, junto al dibujante Travis Moore, ofrece al lector un one-shot titulado tramposa y brillantemente The Origin of Bruce Wayne (El origen de Bruce Wayne). El lector que cree encontrarse ante la enésima reinterpretación del origen de Batman, es testigo de un relato oscuro y pesimista, envuelto en una investigación detectivesca y que de nuevo, como a lo largo de su memorable etapa, empaña y cubre de un halo de amargura la en aparente labor “heróica” del mejor detective del mundo.








20 de octubre de 2017

Batman: La Guerra de las Bromas y los Acertijos de Tom King, Mikel Janín y Clay Mann: Deconstruyendo a los villanos de Gotham y a Batman en el proceso




















Como ya hiciera Scott Snyder en su etapa al frente del Hombre Murciélago, con la excesivamente descomprimida Batman Año Cero, Tom King, tras la sorprendente proposición de Batman a Catwoman, hace un viaje al pasado del personaje, en concreto al comienzo de su segundo año como vigilante enmascarado, para deconstruir el panteón de villanos del Cruzado de la Capa, con especial atención a El Joker y El Riddler.



Siendo la saga más ambiciosa de Tom King hasta la fecha -ocho ejemplares, donde seis concretamente corresponden a la historia principal, realizados al alimón por King y Janín, más dos interludios centrados en la figura de Kite Man, ilustrados con destreza por Clay Mann- el miedo a un tropezón, teniendo como referente el Año Cero de Snyder que propició el comienzo de la caída de calidad de este al frente de Batman, estaba justificado.



Nada más lejos de la realidad. Tom King consigue de nuevo superarse a si mismo, en una inteligente y ambiciosa saga que se adentra en la psique de dos villanos tan emblemáticos como el Joker y el Riddler, deconstruyendo su personalidad y todo lo que los lectores sabemos de ellos, tras más de siete décadas, volviendo a conseguir que parezcan nuevos y frescos, falibles y patéticos, peligrosos y sanguinarios, destacando la amenazadora presencia de un inteligentísimo Edward Nigma, verdadera revelación de la saga y un patético y melancólico Joker, convertido, nunca mejor dicho, en una broma de si mismo.



La vuelta al pasado es propiciado a través de la figura de un narrador que no es nada menos que el propio Hombre Murciélago, que le narra a su prometida, Selina Kyle, una vivencia de los inicios de su carrera, de la que ambos formaron parte, pero en la que Bruce hizo algo que le lleva carcomiendo desde entonces.



King plasma una inhumanizada pero a su vez colorida Gotham City, donde el disfrute de un buen tebeo de superhéroes no lastra que la obra profundice en la psique de unos personajes que van de lo patético a lo lastimero, como esa oda a los villanos de tercera encarnado en la figura de Kite Man, o que el propio King introduzca una serie de easter eggs a lo largo y ancho de la saga y que solo descubrirán los verdaderos seguidores de los dos Batman de Burton y el primer Batman de Schumacher.



Incontables escenas pasan desde ya a la galería de mejores momentos de la historia del Caballero Oscuro, como ese siniestro inicio en el club de stand up comedy "regentado" por el Joker, pasando por el trágico destino del hijo de Kite Man, la surrealista y brillante escena en la mansión Wayne correspondiente a la totalidad de la cuarta parte del relato o ese emotivo epílogo entre Bruce y Selina, reafirmando los sentimientos entre dos almas resquebrajadas necesitadas de redención.



En definitiva, otra magistral historia de Batman narrada por Tom King e ilustrada por Mikel Janín, donde ambos autores arriesgan con estructuras y composiciones como esas dobles splash pages que pasan de una página a otra como si fueran el rollo de una película en contraposición con páginas compuestas en múltilples viñetas que aceleran o reducen el ritmo de la narración con maestría, consiguiendo devolver la frescura a un héroe, unos villanos y una ciudad que necesitaban renovarse sin perder su esencia y espíritu por el camino.
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