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21 de noviembre de 2018

Batman: Extrañas apariciones de Steve Englehart y Marshall Rogers. ¿El Batman definitivo?





























Aunque Denny O’Neil y Neal Adams reinventaran al hombre murciélago a principios de los años 70 -tras un periplo pop que casi terminó con su figura oscura y siniestra primigenia- cierto es también que la labor de los autores del seminal Green Lantern y Green Arrow llevaron por otros derroteros al personaje, muy alejado de sus orígenes como vigilante de la ciudad de Gotham City. La premisa de O’Neil y Adams, recuperada parcialmente por el Batman cinematográfico nolaniano era convertir al personaje en algo más que un vigilante urbano, casi un James Bond superheróico internacional, más cercano a figuras como Doc Savage. Pero en una DC de capa caída en los años 70, con una Marvel Comics que se había comido el pastel del mercado y con los mejores autores a su disposición, tuvo la suerte de atraer a un guionista, Steve Englehart -salido precisamente de Marvel Comics- que supo fusionar con acierto la introspección emocional asociada a los personajes Marvel, con el estilo de trabajo de DC Comics -guiones cerrados frente al estilo Marvel implantado por Stan Lee- para acabar entregando una corta pero intensa etapa al frente de Batman que la convirtió en una suerte de compendio del pasado y Batman definitivo en el que fijarse los autores del futuro.

El triunfo de la corta pero intensa etapa de Steve Englehart -que ha servido de referencia para trabajos posteriores tan diferentes como la serie de animación de Bruce Timm, el primer Batman de Tim Burton o la actual etapa de Tom King - se basaba en dos elementos esenciales: la introducción de un componente emocional y personal al personaje de Batman, dando la misma relevancia al cruzado de la capa y a su alter ego Bruce Wayne (aquí mucho más que una máscara del señor de la noche) gracias a su relación amorosa con Silver St Cloud, emparentándolo con los problemas sentimentales de Peter Parker, junto a una reinterpretación en clave moderna del panteón de villanos del personaje. Englehart consigue, en escasos diez ejemplares, desarrollar una historia de amor imposible, con cada una de las fases de la misma evolucionando intensamente en cada ejemplar de la etapa. En paralelo y sin que ninguna de las dos tramas se entorpezcan, sino que se complementan, reinterpreta clásicos de la golden age del personaje, tales como los hombres monstruo de los primeros Detective Comics o la figura de Hugo Strange. Historia que serviría casi 15 años después para que Doug Moench y Paul Gulacy entregaran uno de los mejores relatos del personaje, Presa, publicado en Leyendas de Batman. De la misma manera, Englehart dilata en dos comic books de 17 páginas, la primera aparición de el Joker aparecida en el primer ejemplar de la serie regular de Batman, reintroduciendo al personaje en la bronze age y sirviendo de nuevo a posteriores interpretaciones del personaje, ya sea en Batman: La broma asesina de Alan Moore y Brian Bolland o la ya mencionada serie animada de Bruce Timm. A su vez, Englehart consigue transformar en un icono de la era moderna a Deadshot, a un personaje olvidado del pasado de la editorial, convirtiéndole en un fan favourite y abriendo el camino a John Ostrander para su futura serie regular de otra reinterpretación de material clásico, la serie regular del Escuadrón Suicida






Pero todos estos hallazgos de Englehart no se habrían convertido en lo que son si no fuera por la pareja creativa a la que fueron asociados sus acertados guiones e interpretación del personaje, que aunaba tanto su faceta de vigilante como la de detective: Marshall Rogers. Y aunque en sus dos primeros ejemplares estuvo acompañado por un todavía tosco y primitivo Walter Simonson, a partir del tercer ejemplar, coincidiendo con la historia de Hugo Strange, Marshall Rogers y su estilo deudor del art nouveau, dieron como resultado un ultimate Batman, tan tenebroso como heróico y unas bellas y etéreas figuras femeninas representadas en Silver St Cloud, deudora del legado femenino de un John Romita poseído por Alphonse Mucha. 






En definitiva, uno de los tebeos imprescindibles del hombre murciélago y ejemplo de que mucho antes de que la sombra de Miller lo inundara todo, DC Comics fue capaz de reinterpretar con estilo y  aires modernos a un personaje cuya sombra pop e irreverente parecía haberle condenado a la parodia.

21 de mayo de 2018

Batman White Knight de Sean Murphy: El revisionismo y el homenaje sentido, al servicio de la evolución
















Tras treinta años de múltiples interpretaciones del personaje creado por Bob Kane y Bill Finger, sumado a los 50 años previos a que Frank Miller y luego también el cine, potenciara la aparición progresiva de títulos, series, miniseries y reinterpretaciones del personaje más sobreutilizado de la historia del cómic, parecía difícil que ningún autor pudiera sacarle más partido al cruzado de la capa. 






Pero he aquí que Sean Murphy, tras su primera obra como autor completo para el sello Vertigo, titulada Punk Rock Jesus, se ha liado la manta a la cabeza y ha entregado una miniserie en ocho entregas, que redefine el universo de Gotham, en particular a Batman, Joker y Harley Quinn, para arrancar un fin de ciclo que se siente como el principio de una nueva iteración e universo alternativo del hombre murciélago que incluso se desearía que se convirtiera en la continuidad oficial. 






Los motivos son muchos y variados. En primer lugar, por la caracterización de espejos que consigue de Batman y el Joker, en una escala de grises que permite diseccionar a ambos iconos y donde todo lo que creíamos sabido y aprendido, se tambalea al demostrarse que es posible darle una nueva e inteligente vuelta de tuerca. Y Murphy, que ya en la mencionada Punk Rock Jesus, dio muestras de su interés por el contexto socio-político contemporáneo, aquí lo introduce con inteligencia y pericia, asociando al murciélago con el 1% y los movimientos reaccionarios y conservadores, mientras que el payaso príncipe del crimen, o su alter ego Jack Napier, se convierte en símbolo y reflejo de los movimientos indignados que pueblan nuestra sociedad actual. 






Todo esto lo engloba Murphy en un relato estructurado milimétricamente y cuya puesta en escena gráfica permite sentir y respirar una Gotham City que oscila entre los negros y grises expresionistas del Batman de Burton, junto con los colores ocres y anaranjados de la versión Nolan, consiguiendo que interpretaciones tan discordantes se sientan una. Pero el homenaje inteligente no termina ahí, ya que el fan avezado encontrará mil y un detalles e easter eggs, sobre todo del ya mencionado Batman de Burton y el animado de Bruce Timm, demostrando en que momento del tiempo quedó el autor prendado del personaje. 






Para terminar, destacar que la guinda del pastel es la asombrosa capacidad de Murphy para saber sacar partido de una continuidad fracturada por las mil y una reinterpretaciones y reinicios que ha tenido que sufrir el personaje a lo largo de ocho décadas, consiguiendo fundir en un relato de no más de doscientas páginas y dar una explicación lógica y con sentido de las diferentes iteraciones de personajes como Harley Quinn, los múltiples Robin que pueblan el bat-universo, no solo para entregar un festival de guiños y nostalgia, sino que partiendo de ahí, crear un universo cohesionado, que desestructura a los dos grandes antagonistas del mundo del cómic y a partir de ahí a todo su entorno, para dar un paso adelante, abriendo la puerta para una línea temporal paralela que ojalá sea continuada para saber más de un concepto que abre múltiples y apasionantes puertas, demostrando que un personaje con ochenta años de edad, todavía puede dar mucho de si, en manos de autores tan avezados e inteligentes como Sean Murphy.

20 de abril de 2018

Batman Superfriends de Tom King, Clay Mann y Joelle Jones: Equilibrando impecablemente luz y oscuridad



Bajo un título que trae al recuerdo la serie de animación de DC Comics y que dio a conocer a dichos personajes y universo a la audiencia infantil de los años 70, Tom King continúa su reinterpretación y modernización de los mitos de un Hombre Murciélago que necesitaba dar un paso más allá de la sombra de Miller.






Tom King ha sabido, partiendo de lugares conocidos, reconstruir al personaje desde su particular punto de vista, a lo largo de un año y medio donde no han habido pasos atrás y si muchos pasos hacia delante. El truco es el siguiente: Devolver a los personajes ese aura de pureza e inocencia venido de la Golden Age, con un compleja inmersión en las interioridades de los personajes y el medio, evitando la sobreexposición pseudo-psicológica, tan aparentemente compleja, como pedestre en el fondo.






Ahora, con su boda con Selina Kyle en el horizonte cercano, Bruce Wayne se rodea de dos de sus mejores amigos y compañeros, Superman y Wonder Woman, en dos historias pertenecientes a un arco argumental dividido en dos partes bien diferenciadas y que le sirve a King para reinterpretar la relación de esta mítica trinidad de héroes. Pero de nuevo, para no recurrir a lugares comunes, la relación de Wayne con sus dos mejores amigos y confidentes, se divide tanto argumental, como narrativa y temáticamente.






La primera mitad de esta arco narrativo le reúne con El Hombre de Acero, en concreto, en una cita a cuatro entre Batman, Superman, Lois y Selina Kyle, aka Catwoman. Esta informal reunión le sirve al guionista, ayudado por un charestiano Clay Mann -sorprendente en su evolución como artista- para humanizar la relación entre dos hombres tan diferentes como iguales, tan rivales como hermanos, enfrentándolos con su pasado y haciéndoles mirar un futuro de esperanza, donde las convenciones de ambos iconos se entremezclan para demostrar que entre la luz y la oscuridad, la noche y el día, el héroe y el vigilante y el bien y el mal, solo les separa un punto de vista. Todo esto sin olvidarse de Lois y Selina, mucho más que partenaires sin personalidad propia de ambos héroes, avanzando una nueva relación que en manos de King promete al lector y a los personajes un interesante desarrollo.


La segunda mitad de este arco argumental pasa de lo íntimo a lo épico, en el encuentro entre Bruce y Diana Prince. King, que de nuevo se reúne con la artista Joelle Jones, da un paso más en esa tensión sexual no resuelta entre el Caballero Oscuro y la Mujer Maravilla, apuntada por Joe Kelly en su interesante y nunca suficientemente ponderada etapa al frente de la JLA, a través de un relato que juega con la percepción del tiempo y el significado del amor, que entrega sus mejores momentos en la excelente compenetración de los guiones de King, los dibujos de Jones y su excelente, poderosa y atractiva representación de Wonder Woman y Selina Kyle.








Entre ambas historias, Tom King, junto al dibujante Travis Moore, ofrece al lector un one-shot titulado tramposa y brillantemente The Origin of Bruce Wayne (El origen de Bruce Wayne). El lector que cree encontrarse ante la enésima reinterpretación del origen de Batman, es testigo de un relato oscuro y pesimista, envuelto en una investigación detectivesca y que de nuevo, como a lo largo de su memorable etapa, empaña y cubre de un halo de amargura la en aparente labor “heróica” del mejor detective del mundo.








15 de enero de 2018

Batman Creature of the Night de Kurt Busiek y John Paul Leon: Cuando la vida imita al arte y viceversa

En el año 2004, Kurt Busiek y un primerizo Stuart Inmonen, sacaron a la luz Superman Identidad Secreta. Una miniserie en cuatro volúmenes prestigio, donde los autores consiguieron hasta el momento el mejor trabajo de su carrera. La premisa, audaz y original, era reconstruir el mito de El Hombre de Acero -narrado y reinventado una y otra vez- y convertirlo en algo nuevo y fresco. La manera, un ejercicio donde los límites entre realidad y ficción se fusionaban y donde el personaje de la historieta veía reflejada su vida y el personaje, sus orígenes, desde dentro de las páginas del tebeo.






Ahora, trece años después, Kurt Busiek -esta vez sin Stuart Inmonen, pero con un atmosférico John Paul Leon- trata con gran éxito de reinventar el otro gran origen e icono del mundo del cómic. El resultado, con solo dos ejemplares (de cuatro), editados hasta el momento, es de nuevo magistral. Porque, ¿cuántas veces hemos visto o leído los orígenes del Hombre Murciélago? Y pocas veces, tras la lectura de estos dos primeros volúmenes de la miniserie, se ha hecho con tanta frescura, originalidad y talento.





Busiek narra la historia de un chico obsesionado con el personaje creado por Kane y Finger, y que por casualidades de la vida, vive el mismo via crucis que el huérfano millonario de Gotham. Así, tras la tragedia, este Bruce del mundo real, comienza a vivir una vida similar a la del personaje de las viñetas, con la diferencia de que comienza a recibir las visitas de un espectro con forma de murciélago al que tanto el protagonista de la historia, como el lector, duda de su verdadera existencia.







En paralelo, Busiek y Leon entregan página tras página que pueden situarse entre las mejores entre cientos de miles de páginas dedicadas al personaje, en un tebeo que se disfruta, tanto por la nueva historia que nos está contando, como por los miles de detalles y guiños que el historiador que es Busiek, integra en las páginas del tebeo, reproducidas con elegancia y atmósfera, por un autor tan brillante y tan poco valorado como es John Paul Leon.

14 de diciembre de 2017

Dark Nights Metal 3 y Dark Nights Batman Lost 1: Reescribiendo inteligentemente la historia del Universo DC






































¿Cuánto tiempo hace que no había una Gran Historia en el mundo de los tebeos de superhéroes que te hiciera vibrar de emoción, que te hiciera preocuparte de cómo iban a salir tus héroes favoritos del entuerto en el que habían caído?¿Cuánto tiempo que unas némesis eran tan infernales y peligrosas, que un escalofrío te recorría la espalda ante su sola presencia? Es difícil recordarlo, porque hace mucho que esto no ocurría. Pero Scott Snyder ha obrado el milagro con Metal, su colofón a muchos años de carrera al frente de la franquicia del Hombre Murciélago, pero que sin que lo supiéramos, unía puentes con obras tan míticas y fundamentales como Crisis en Tierras Infinitas.



Cierto es, que sabemos que las aguas volverán a su cauce y que el daño realizado a nuestros queridos héroes de ficción será subsanado en el clímax del serial, pero este tercer ejemplar es una buena muestra de ese gusto masoquista de ver sufrir a unos héroes que se han equivocado y van a pagar duramente el error. Snyder, apoyado por un cada vez más suelto y resolutivo Greg Capullo, mete el dedo en la llaga, iniciando el tercer ejemplar de este Metal, con una idílica reunión campestre entre la trinidad de DC y sus amigos y familiares más allegados, para mostrarnos dos páginas más tarde, que esa bella estampa es un caramelo envenenado para que la caída en las fauces del infierno del universo DC, y que la temeridad de Batman ha provocado, sea más dolorosa para los lectores.



Snyder nos da un respiro en esa reunión de héroes en un punto intedeterminado del espacio-tiempo, consiguiendo aquello que parecía ya imposible en las subcompartimentadas franquicias en las que se había convertido el universo DC, reuniendo a personajes tan olvidados y dispares como Doctor Fate, Plastic Man, junto a los más exitosos e icónicos Superman, Wonder Woman o Green Arrow. Y lo consigue sin que chirríen, dándoles a todos su momento de gloria, sin que ninguno de ellos sobresalga por encima del resto. Pero esta reunión superheróica que da al lector una sensación de falsa seguridad, se quiebra en un tercer acto donde el infierno se desata, el mal vence y deja una sensacional sensación de fatalidad y desesperanza, en unas páginas finales que dejan al lector tan tocado como maravillado, ante el fatal destino que se cierne sobre sus héroes.



Pero si este tercer número no es suficiente para devolver la fé a un género y a una industria que muchos dan y a veces dábamos por muerta, la fiesta continúa con el muy especial tie-in que Snyder, acompañado en la escritura por James Tynion y Joshua Williamson nos tenían preparados a los fans del Hombre Murciélago. Este regalo es el especial Batman Lost, una historia que redefine, reinventa y reúne tres momentos clave de la historia del personaje, en un ejercicio metalinguistico, reforzado por tres grande artistas como Doug Manhke, Yanick Paquette y Jorge Jiménez, donde se da un repaso reunificador a la historia del personaje, comenzando con la seminal "El Caso del Sindicato Químico", revalorizando y poniendo en contexto una historia tan olvidada como magistral.Una serie en tres partes aparecida en la serie regular de Batman, entre los números 452 y 454, llamada "Dark Night, Dark City", donde Peter Milligan y Kwieron Dwyer, entregaban una atmosférica historia donde le daban un background sobrenatural y terrorífico al pasado de Gotham y redefinían de manera brillante y aterradora al Riddler, terminando en la miniserie "The Return of Bruce Wayne" de Grant Morrison. Una miniserie central dentro de la extensa historia que comenzó Morrison hace una década aproximadamente y que se ha convertido, al igual que el tebeo de Milligan, en base fundamental del trabajo de Snyder en Batman y Metal.



Mucho queda aún para que este Metal termine. Es posible que Snyder, como le ocurre en muchas ocasiones, derrape en los últimos acordes de su relato y se nos salga por la tangente, desvirtuando todo aquello que había construido con tanto mimo. Espero que no sea así, porque creedme cuando os digo, que este Dark Nights Metal es uno de los tebeos de superhéroes más emocionantes e interesantes de la historia de DC en mucho tiempo y que si no se estropea en los próximos meses, se acabará convirtiendo en uno de esos "must-have" de la historia de la editorial, eterno e imperecedero.

11 de diciembre de 2017

Batman: Date Nights/Last Rites de Tom King, Lee Weeks y Michael Lark: Una verdadera joya

























Una de las cosas que DC Comics está haciendo muy bien en este resurgir editorial que viven los lectores desde hace año y medio, ha sido la diversificación de formatos y líneas editoriales, donde la editorial ha recuperado su línea prestigio, ha apostado por miniseries y especiales que dan una gran variedad de propuestas de muy distinto tono y que permiten al lector poder elegir entre una gran variedad de productos, muchos de ellos más que interesantes. Pero también, ha devuelto la trascendencia y la importancia a los especiales anuales, un formato que entre los años 60 y 80 se reservaba para historias especiales y trascendentales de la historia de los personajes. Así, tenemos el Fantastic Four Annual nº 3, que versaba acerca de la boda de Reed Richards y Sue Storm, o la Guerra de Asgard protagonizada y narrada en sendos anuales de Los Nuevos Mutantes y La Patrulla X, sin olvidar el anual nº 11 de Superman, con la fundamental historia "Para el hombre que lo tenía todo". Y los autores dedicados a las mismas se encontraban entre los más destacados de la industria, en cada una de las épocas en que fueron publicados. De los ejemplos mencionados anteriormente, destacar que sus autores eran, ni más ni menos, que Stan Lee y Jack Kirby, Chris Claremont y Arthur Adams, terminando con ni más ni menos que Alan Moore y Dave Gibbons.





Y esto exactamente es lo que pretende Tom King con este, su segundo anual para la serie regular del Hombre Murciélago. Lo primero que hace es rodearse de dos artistas como Lee Weeks y Michael Lark, autores amados por el buen aficionado y ninguneados por un fandom más interesado en los fuegos de artificio de otros autores mucho más exitosos pero de muy menor talento. Lark y sobre todo Weeks, entregan página tras página con una composición, una narrativa y un trazo que se encuentran entre lo mejor que puede dar de si el tebeo mainstream americano.



El guión de King no le va a la zaga. Porque si en la serie regular que King comanda en la actualidad nos está contando un momento trascendental en la historia del personaje, como es la petición de matrimonio a Selina Kyle, aquí nos cuenta en escasas 40 páginas y una capacidad de síntesis tan encomiable como bella y desgarradora, el inicio y el fin de esta mítica relación de pareja.



Es difícil trasladar las emociones y las sensaciones que embargan al lector a través de esta 40 páginas, que describen con precisión quirúrgica y con una sencillez aplastante, los parecidos y diferencias entre ambos miembros de la pareja, reflejados a través de la prosa de King en dos huérfanos náufragos, necesitados ambos de un ancla que les rescate de las profundidades del abismo emocional en el que se encuentran. Dos personajes tan parecidos en su pérdida, como diametralmente opuestos en su respuesta a la misma.



Nunca hemos visto a un Batman tan humano y frágil, ni a una Catwoman que no pierde un ápice de su sex-appeal, reconvertida en algo que va más allá del sueño erótico. Ni ningún guionista ha conseguido hasta el momento reflejar con tanto acierto que la pulsión que existe entre ambos va más allá del mero deseo sexual, rematando de nuevo con esa habilidad de cerrar el círculo marca de la casa King, una obra cuyas dos páginas finales devastarán al lector por su habilidad de emocionar con la mínima expresión y consiguiendo que las siguientes relecturas de un tebeo, que se sitúa desde ya entre las mejores obras del personaje, sea completamente diferente, conociendo su trágico pero bello y honroso desenlace.

8 de diciembre de 2017

Batman: Reglas de Compromiso de Tom King y Joelle Jones: Insuflando humanidad y emotividad al Caballero Oscuro





















En una decisión sorprendente, pero tan lógica en cuanto sea sopesada por el seguidor del Hombre Murciélago, Bruce Wayne le pidió matrimonio a Selina Kyle, alias Catwoman. La pedida ocurría en uno de esos tejados donde el Cruzado de la Capa y la ladrona más famosa de la historia del cómic habían compartido persecuciones, peleas y en algunas ocasiones, como en la polémica etapa de Judd Winick y Guillem March al frente de Catwoman, consumando pasiones tórridas.



Y así, tras la extensa y fascinante Guerra de las Bromas y los Acertijos, donde Bruce le contaba a Selina sus mayores pecados para que no hubiera secretos en su futuro matrimonio, llegamos a Reglas de Compromiso, una historia en tres partes, donde King vuelve a ser acompañado en el dibujo, por otro de los grandes lápices del panorama comiquero actual, la dibujante Joelle Jones.



La elección de Jones para esta corta pero intensa historia no es casualidad. Porque Reglas de Compromiso es una historia de mujeres bajo el sol de Oriente Medio, que trae al recuerdo el mítico enfrentamiento entre Ras al Ghul y Batman en la etapa de Denny O'Neil y Neal Adams. Aquí, Batman cede el protagonismo a dos mujeres empoderadas que han amado y en ocasiones perdido a un Bruce Wayne, que como bien dice Selina, no es el mejor espécimen de hombre del mundo como afirma contundentemente Thalia, sino un hombre falible y difícil, pero del que está enamorado Selina, consciente de las limitaciones y problemas de un amor que no ha pedido.



Ese Batman falible y tan humano, muy alejado del superhombre nietzchiano que puso de moda Miller, queda reflejado también en la brillante, divertida y punzante conversación entre Dick Grayson y Damian, donde King, aparte de afianzar la relación de ambos que desarrolló Morrison en su larga etapa, le sirve también para que veamos a Bruce Wayne de nuevo como un ser humano triste, oculto bajo la fachada de su miedo infantil, pero con la posibilidad de redimirse y ser feliz.



King consigue todo esto y además le regala al fan, tres tebeos que se devoran con fruición y emoción y donde el enfrentamiento físico entre las dos mujeres más importantes de la vida de Batman, son representadas tan bellas como poderosas, sin lugar a la explotación barata de su belleza, todo eso gracias a Joelle Jones, dibujante que es capaz de reflejar la belleza de la mujer sin convertirla en un objeto.



Pero el nuevo camino de Bruce y Selina no termina aquí. King continuará su historia en las páginas de una etapa que esperemos no acabe nunca y en un annual, publicado tras la finalización de esta etapa y acompañado con dos dibujantes de excepción, Lee Weeks y Michael Lark, que con su trazo elegante y clásico, nos adentrarán en una historia del pasado y un vistazo al futuro de esa pareja icónica que son Bruce y Selina, Batman y Catwoman.

1 de diciembre de 2017

Detective Comics: Un Lugar Solitario para Vivir. Reivindicando a Tim Drake y a todos los Robins en el proceso


 "Un Lugar Solitario para Vivir" trae al recuerdo y homenajea una de las sagas de principios de los años 90 más recordadas por el aficionado al universo del murciélago: "Un Lugar Solitario para Morir". Dicho mini-evento, guionizado por Marv Wolfman, fue un crossover que apareció en las series de Batman y Los Nuevos Titanes y que presentaba a Tim Drake, un inteligente joven que había descubierto la identidad secreta de Batman y cuyo sueño dorado era que Batman y Robin volvieran a estar unidos. No debemos olvidar que esta historia apareció dos años después de que Bruce Wayne perdiera a Jason Todd, su segundo Robin, a manos de El Joker, en la polémica "Una Muerte en la Familia", guionizada por Jim Starlin y dibujada por Jim Aparo.



Tim Drake acabó convirtiéndose en el tercer Robin. Un Robin que se volvió toda una estrella, haciendo olvidar a los lectores de la época el mal sabor de boca del ominoso y amargado Jason Todd y situándose muy a la par con el clásico Dick Grayson como gran compañero del murciélago. DC Comics supo aprovechar al personaje a principios de los 90, siendo una parte muy importante de los dos títulos mensuales del murciélago y siendo protagonista de tres miniseries guionizadas por Chuck Dixon y dibujadas por Tom Lyle, que se convirtieron en algunos de los tebeos más vendidos de esa era pre y post especulación.



La llegada del siglo XXI no le sentó bien a Tim Drake, ya fuera por la resurrección a manos de Judd Winick del añorado posteriormente Jason Todd, o por la creación y ascenso fulgurante del cuarto Robin, Damian Wayne, hijo de Bruce y también del guionista Grant Morrison en su laureada etapa al frente del personaje. Tim no tenía ni el aura de rebelde sin causa de Jason Todd, ni los galones y el clasicismo de Dick Grayson, ni la arrogancia y el carisma del fabuloso Damian Wayne. En definitiva, Tim Drake había perdido su sitio.



Ha tenido que llegar este DC Rebirth y un guionista como James Tynion IV a la cabecera de Detective Comics, para demostrar dos cosas: la primera, que Tynion es un magnífico guionista, que ama y conoce este universo y a sus personajes como la palma de su mano y que Tim Drake es un elemento fundamental del universo del Cruzado de la Capa. Y así, Tynion tuvo que aparentar que Drake había muerto, para que Batman y su séquito y sobre todo los lectores, nos diéramos cuenta que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.



Aproximadamente un año después, aunque Tynion ya nos había mostrado brevemente que Tim estaba secuestrado por Mr. Oz, el tercer Robin vuelve por la puerta grande. Y lo hace en una historia en cuatro partes, que demuestra la habilidad y la concisión de Tynion para construir una historia épica que deja de lado en las páginas iniciales el misterio de Mr. Oz, ya que Jurgens en paralelo descubría su identidad en las páginas de Action Comics, para centrarse en diseccionar el legado de los Robins y definir perfectamente a cada uno de ellos, quedando representado en una doble página que sugiere un posible futuro para todos ellos, que romperá el alma a todo seguidor de los personajes.



En el apartado gráfico, a Tynion le acompañan sus dos dibujantes rotatorios en las páginas de Detective Comics: Eddy Burrows y Álvaro Rodríguez. Y de nuevo, hacen un excelente trabajo, en 80 páginas frenéticas que van de la espectacularidad a la intimidad sin que eso frene el frenético avance de tramas y subtramas que se van solapando a velocidad de vértigo, resolviendo cabos pendientes de anteriores relatos y dejando entrever un posible futuro, tanto de los personajes como de la colección, que vuelve a demostrar que este Detective Comics no es un serial secundario a la sombra del título principal, Batman, sino que es una serie y una etapa tan o igualmente importante que el Batman de King, pero con su propio estilo y tono. 



En definitiva, un fabuloso tebeo de superhéroes a la antigua usanza, un homenaje y reivindicación de la figura de Tim Drake que ya hacía falta y un paso más para afianzar una etapa que pasará a la historia como un pequeño título de culto que será reivindicado en las próximas décadas, con el mismo regusto del tebeo artesano bien hecho, como lo fue la etapa de Alan Grant y Norm Breyfogle al frente de Batman y Detective Comics.





14 de noviembre de 2017

Batman The Dark Prince Charming Libro 1 (de 2) de Enrico Marini: El Cruzado de la Capa se pasa a la Bande Dessinée






















Una de los aspectos más atractivos de la DC Comics actual, reestructurada a través del soplo de aire fresco que es DC Rebirth, ha sido la diversificación de formatos, ya sea la recuperación del formato de miniseries Prestige, las antologías de Navidad, Halloween, con un variado y alto nivel en el apartado de autores, miniseries y mash-ups de toda índole o en el caso que nos ocupa, el album europeo.



Y como no podía ser de otra manera, la inauguración de este formato adorado en Francia, tenía que ser con la estrella de la editorial, un personaje que aunque haya sido exprimido casi hasta la saciedad, la gran mayoría de autores desean poner su granito de arena en la historia del personaje. Ese es el caso de Enrico Marini, guionista y dibujante estrella del cómic franco-belga.



Marini es una gran estrella del cómic europeo, donde comenzó a llamar la atención con Gipsy, guionizado por Thierry Smolderen para luego convertirse en ídolo de masas con Rapaces, una reinterpretación del mito vampírico en el mundo contemporáneo, donde junto al guionista Jean Dufaux, cargaron las tintas de la sexualidad vampírica en cuatro álbums cuya calidad fue de más a menos, pero donde el arte de Marini, que aunaba la sensualidad y la elegancia del mejor Manara, con el dinamismo y la cinética de Katsuhiro Otomo, le acabó convirtiendo en uno de los dibujantes de cómic europeo más aclamados y exitosos, como siguió demostrando en trabajos como El Escorpión o la más reciente Las Águilas de Roma, donde Marini también comenzó a encargarse de los guiones, convirtiéndose en autor completo.



Y así como en su apartado de dibujante, Marini es una apuesta segura, su trabajo como guionista en Las Águilas de Roma no estaba a la altura de su apartado gráfico, por lo que el anuncio de que DC Comics y la editorial francesa Dargaud iban a encargarse de co-editar una serie en dos álbums de Batman, dibujados y guionizados por Marini, fue recibido por mi parte con interés por ser testigo de la representación gráfica del universo de Batman por un dibujante de la talla de Marini, pero con escepticismo por las mencionadas capacidades como escritor del artista. ¿Aportaría algo de interés a una figura tan explotada?



Con el primer álbum en la mano y tras su lectura, decir que esta primera parte se disfruta sobre todo por la representación gráfica de Gotham y sus habitantes, donde Marini rediseña al murciélago y su vehículo muy influenciado por los diseños del Batman Nolaniano, pero donde su Gotham City vuelve a recuperar esa atmósfera tan espesa y característica, muy cercana a lo que consiguió el tristemente desaparecido diseñador Anton Furst, en el primer Batman de Tim Burton, allá por 1989.



Marini arranca la historia con una frenética y dinámica persecución por las calles de Gotham City entre el Cruzado de la Capa y su archienemigo El Joker, para posteriormente, redundar en la relación entre unos rediseñados y atractivos Joker y Harley Quinn, sin olvidar otros personajes tan importantes para el corpus Batmaniano como Gordon, Alfred o Selina Kyle, alias Catwoman. 



La sorpresa en la historia, viene dada por una posible paternidad no conocida de Bruce Wayne, que viene a derrumbar su "plácida" vida como playboy de día y vigilante de noche. Un argumento y una historia que Marini desarrolla al menos con solvencia en este primer álbum, pero que sobre todo se disfruta por un apartado gráfico de primer orden.



En definitiva, una golosina visual que no va a remover los cimientos del personaje, pero que se disfruta y mucho, gracias a las virtudes de Enrico Marini como dibujante, trasladando la narrativa franco-belga a un personaje nacido en la cuatricomía. Una curiosidad que hará las delicias de los seguidores de Batman y de Enrico Marini.


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