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30 de octubre de 2016

Noche Oscura: Una Historia Verídica de Batman de Paul Dini y Eduardo Risso. Una autobiografía tan valiente como diferente


Hace ya más de 10 años aproximadamente, tuve la suerte de leer "Es un Pájaro" la obra de Steve Seagle y Teddy Kristiansen, donde la pareja de autores se planteaban a lo largo de 100 páginas qué es Superman, no como personaje, sino como icono, modelo a seguir y su influencia en nuestra sociedad.


Diez años más tarde, Paul Dini nos plantea también un tebeo sobre Batman, donde la figura del Hombre Murciélago y su cohorte de villanos sirven para explicar quiénes somos y qué dicen de nosotros, siendo personajes, al igual que Superman que han sido absorbidos por la cultura contemporánea. Lo hace a través de un suceso doloroso, la brutal paliza que el autor sufrió en el año 93 en Los Ángeles, que yo desconocía y que aquí queda plasmada en toda su violencia descarnada.


Y tan descarnado como el ataque es la manera en la que Dini se desnuda a ojos del lector, donde el autor nos muestra su alma y los lugares más recónditos de su mente, siendo el brutal ataque el momento catártico que le sirve a Dini para valorar su vida, su manera de enfrentarse a la misma y las incongruencias que todos llevamos dentro.



La obra  comienza  como una autobiografía al uso, narrando su infancia, su inadaptación infantil y sus sueños e ilusiones, saltando en el tiempo a la época que comenzó como guionista y productor de series de animación, en especial su memorable Batman The Animated Series, para centrarse en el ataque y las consecuencias del mismo.



A partir de ahí, el autor se enfrenta a si mismo, representado en los personajes del universo del murciélago, sirviendo al autor, la obra y el lector, como espejo en el que mirarse y dándoles una nueva vuelta de tuerca a tan icónicos personajes , devolviéndoles ese aura mítica que el uso excesivo de los mismos a lo largo de más de 75 años había desgastado.



Le acompaña en esta obra como autor gráfico Eduardo Risso, conocido por todos por su entente junto a Brian Azzarello en 100 Balas. Aquí Risso se lanza a ilustrar y aportar la paleta de color a un tebeo donde el argentino, sin perder su particular y excelente estilo demuestra su versatilidad pasando de lo naif a su claroscuro noir marca de la casa sin pestañear.



En definitiva, una obra inmensa, valiente y atrevida, muy diferente a lo que estamos acostumbrados, donde el lector se puede mirar en los ojos de Dini, en una historia tremendamente humana, que no evita los lugares incómodos y que además sirve como tributo a un personaje y un universo que a veces se nos olvida su grandeza. Poco más puedo decir de una obra que solo puede considerarse una Obra Maestra.

22 de octubre de 2014

Black Canary and Zatanna: Bloodspell. Recuperando el estilo de una DC desaparecida



















¿Recordáis una época en la que los tebeos de superhéroes eran más ligeros, más agradables y eran un entretenimiento para todas las edades? Una época en la que la oscuridad impostada, la violencia gratuita y el pesimismo no aparecía en este universo de cuatricomía, salvo honrosas excepciones, más como experimento que como norma no escrita. Pues aquellos que como yo añoramos esa época ya casi desaparecida, disfrutaréis de este team up entre dos de las superheroínas más carismáticas del universo DC, Canario Negro y Zatanna.



No es casual que el encargado de esta hazaña sea Paul Dini, fan y verdadero creyente del universo DC tradicional y que nos regaló en la década de los 90 la serie animada de Batman, una verdadera oda al personaje y la que es hasta el momento la adaptación más fiel del personaje en otro medio que no sea el impreso. Porque Dini adora el universo DC, sus personajes y su personal idisioncrasia, desaparecida ahora en los nuevos 52.



Porque esta novela gráfica, aunque haya aparecido este 2014, es un proyecto que presentó Dini en el año 2005 y se nota. Es un tebeo sencillo, ligero, pero muy auténtico. Un tebeo que cuenta una aventura que no pretende cambiar el mundillo, ni a sus personajes, ni pretende alzarse con miles de premios Eisner, o ser carne de especuladores de portadas variantes. Simple y llanamente pretende hacer pasar al lector un buen rato. 



Y lo consigue gracias a una historia sencilla que mezcla la intriga criminal con el elemento sobrenatural, pero que sirve de excusa para dar a conocer al lector la amistad entre dos de las mejores heroínas que ha dado el universo DC, ya que a través de flashbacks, conoceremos la historia de amor entre ambas, y así poder Dini utilizar el amplio y variado abanico de personajes, situaciones o lugares que el universo DC atesora en sus más de 75 años de historia.



Si el trabajo de Dini es encomiable en su resultado y pretensiones, no puedo dejar de hablar de su partenaire artístico, Joe Quiñones, un nuevo talento que desde ya entra en el top ten de dibujantes cartoony, o más cercanos a la animación, donde Darwyn Cooke y Bruce Timm ostentan el trono. Un trazo limpio, una facilidad para la narrativa y un magnífico talento para las expresiones faciales, hacen que el tebeo sea un disfrute tanto mirarlo como leerlo.



Quizás algún lector pueda sentirse decepcionado por el formato elegido para la ocasión, una novela gráfica. Algo caro para un tebeo que no deja de ser una aventura divertida de dos personajes digamos "menores" de DC. Pero quizás también es la única manera de llamar la atención al potencial lector y que se atreva con otro tipo de tebeos que no estén involucrados en una nueva macrosaga, la muerte de un personaje o pertenezca a la sobresaturada Bat-familia.  Dadle un tiento, que seguro que lo disfrutaréis. La edición (repleta de extras, con bocetos, páginas originales y el tratamiento y guión original) y el tebeo lo merecen.

28 de enero de 2013

Etapas Infravaloradas del Cómic Americano: Batman Streets of Gotham de Paul Dini


Batman Streets of Gotham 1 al 21 de Paul Dini y Dustin Nguyen (Junio 2009-Abril 2011)

Si en la entrega anterior dedicada al Batman de Paul Dini dejamos al personaje muerto tras las historias perpetradas por Morrison en Batman RIP y Crisis Final y a nuestro guionista perdido en el limbo de los buenos autores desaprovechados por injerencias editoriales, en el verano de 2009 nos encontramos una situación muy pero que muy diferente, ya que DC Comics revitalizó todos los títulos del murciélago a la sombra del trabajo de Morrison y una miniserie llamada "La Batalla por la Capa".


"La Batalla por la Capa" es una prescindible miniserie de tres números realizada como autor completo por el incompetente Tony Daniel, cuya única razón de ser e interés es ver como todos los vigilantes a la sombra de un desaparecido/muerto Batman pueden ser posibles candidatos para tomar el manto del murciélago. Por supuesto, y sin mucha sorpresa, el elegido es su verdadero sucesor, Dick Grayson, antiguo Robin y Nightwing, que se viste las mallas del Caballero Oscuro, en una historia que trae al recuerdo la tampoco muy lograda Batman: Prodigio, saga englobada en las series regulares de Batman en los años 90 y que transcurría en el periodo de tiempo en el que Bane le partió la espalda al hombre murciélago.


Terminada la miniserie de marras, DC Comics renovó equipos creativos en todas las series de la franquicia. En Detective Comics se deshizo del señor de la noche y puso en su lugar a una de las mejores ideas salidas de la serie 52, la nueva y remozada Batwoman con un equipo creativo de auténtico lujo, Greg Rucka y J.H. Williams. En la serie regular de Batman, lamentablemente, los elegidos fueron unos poco inspirados Judd Winick y Tony Daniel. El primero duró unos pocos números, siendo sustituido en los guiones por un Tony Daniel que aunque puso todo su escaso talento para realizar algo medianamente interesante, fracasó estrepitosamente.


Pero lo mejor estuvo en las dos nuevas series regulares que DC creó para la ocasión. En primer lugar Batman y Robin, la serie estrella del relanzamiento, que continuaba las historias de Morrison y era el centro de la franquicia, con un Dick Grayson como Batman acompañado por el mejor Robin de la historia, su hijo Damian. Morrison, acompañado a los lápices por autores de tanto talento y perfectos para la prosa de Morrison como Frank Quitely, Cameron Stewart o Frazer Irving, realizaron una etapa tan polémica y original como memorable.


La otra gran serie del relanzamiento fue por supuesto Batman Streets of Gotham, guionizado por Paul Dini y dibujado por Dustin Nguyen, que continuaba allí donde este equipo creativo había dejado al personaje y su mundo en Detective Comics. Por supuesto, la libertad de Dini no era total, ya que tenía que lidiar, al igual que en su etapa anterior, con el status quo propuesto por Grant Morrison (un Gotham sin Batman, Dick Grayson y Damian como los nuevos protectores de Gotham). Pero Dini supo salirse por la tangente y realizar un título completamente personal.


El primer paso que dio, fue traer de vuelta a un personaje que aunque no había sido creado por él, había convertido en propio, Thomas Elliot, también conocido como Silencio. Y la manera de devolverlo no pudo ser más inteligente. Si Bruce Wayne está muerto y él tiene el rostro de Bruce Wayne, ¿por qué no aprovecharlo a su favor?

Porque Silencio es el verdadero protagonista de esta colección. Por supuesto que salen Batman y Robin, pero esta colección es más cercana a otros títulos de la Bat-Franquicia como la olvidada miniserie de John Ostrander llamada Gotham Nights o a la magistral Gotham Central de Brubaker y Rucka. Aquí el murciélago es más una sombra, un icono que planea por una Gotham tomada por los criminales, más que el protagonista de la misma.


Así, Dini crea a un nuevo vigilante que tiene una muy dura aventura con el nuevo Robin. Una historia que trata el secuestro de niños por el psicópata Zsas y su uso en peleas ilegales que acaban solo con la muerte de uno de los dos contrincantes. Porque aquí nos encontramos con un Dini más oscuro, más turbio, quizás más pesimista que en su etapa de Detective Comics, más cercano a lo mejor al Denny O'Neill de The Question, quizás otro referente para esta etapa.


Pero por supuesto, DC Comics no se lo iba a poner fácil a Paul Dini de nuevo en esta etapa. Los fill- in volvieron a aparecer, aunque de mucha mayor calidad que en su etapa en Detective. El primero en los números 5 y 6, guionizado por el Marveliano Chris Yost, aunque dibujado eso si por Nguyen. Un Team Up entre La Cazadora y Man Bat que se deja leer con agrado. Más interesante sería el fill-in de los números 8 y 9 guionizado por Mike Benson y dibujado de nuevo por el regular Nguyen, con una historia de serie negra protagonizada por un Dick Grayson sin el traje del murciélago adentrándose en el sexo más perverso, que podría haber hecho las delicias de Ed Brubaker o incluso Howard Chaykin.


Y en el número 14 llegó la gloria, aunque este número en particular demostró el poco apoyo y respeto que la cúpula editorial de DC tenía sobre el excelente trabajo de Paul Dini al frente de este título. Hay que comenzar diciendo que Streets of Gotham traía desde su número 1 una historia de complemento, la continuación del Manhunter de Marc Andreyko, que aunque tenía una calidad extrema, nunca consiguió unas ventas suficientes para mantenerla como título regular. Pero sus fans, entre los que me incluyo, eramos tal vez lo suficientemente pesados como para que Andreyko terminara la historia que tenía entre manos, lo cual hizo en el número 13 de Streets of Gotham.


Creo que el seguidor de una serie regular compra un título por la serie principal, no por sus complementos. Si ese complemento, como en el caso de Manhunter, le gusta, mejor que mejor. Pero que le metan un complemento muy irregular y que tenga más peso que el título principal no es de recibo. Y eso ocurrió en el número 14 de Streets of Gotham. En dicho número. Dini comenzaba la saga "La Casa de Silencio", una historia igual de importante que su "Corazón de Silencio" con la que culminó su anterior etapa en Detective Comics y que servía como fin de fiesta a su ya larga trayectoria con el personaje. ¿Y qué decide DC Comics? Incluir únicamente 12 páginas del Batman de Dini y meter una historia de complemento de ¡¡18 páginas!! de Dos Caras que no le interesa a nadie.


La afrenta fue mucho mayor en el número 15, donde el tebeo completo continuaba la historia de Dos Caras sin haber ni rastro de Dini y su historia de Silencio. A partir del 16 las aguas se encauzaron, ya que sin interrupción continuó la historia de Dini. Una historia memorable que continúa dándonos más retazos del pasado trágico de Thomas Elliot y mucho más, ya que Dini nos dará a conocer a unos jovencísimos Thomas y Martha Wayne antes de que salieran juntos y su relación con el submundo de Gotham, demostrando que la familia Wayne llevaba arrastrando la fatalidad mucho antes de que naciera Bruce.


Pero no solo de flashbacks memorables vive esta última historia de Paul Dini hasta la fecha, sino que también lidia con el regreso de Bruce Wayne al mundo de los vivos, entregándonos momentos tan memorables como su reencuentro con Catwoman, culminando con el enfrentamiento definitivo entre Bruce y Thomas, convirtiendo esta " Casa de Silencio" en el mejor canto del cisne que Paul Dini podía haber entregado a los seguidores de su Batman. 21 números casi perfectos que demostraron y demostrarán a sus futuros lectores que Dini es uno de los mejores autores que se han podido tocar con el Caballero Oscuro y que si no hubiera sido porque desde un principio su etapa no hubiera sido tratada como un segundo plato, estaría ahora enmarcada entre una de las mejores aportaciones al mundo de Batman que jamás se han hecho. Si tenéis oportunidad, no la dejéis pasar, porque seguro que no os defraudará.

20 de enero de 2013

Etapas Infravaloradas de la Historia del Comic Americano: Detective Comics de Paul Dini


Detective Comics 821 al 852 y Batman 685 (Julio 2006-Enero 2009)

Si un aficionado al Caballero Oscuro le nombran a Paul Dini, lo primero que le vendrá a la cabeza es la excelente serie animada que apareciera en el otoño de 1992 que fue creada por el propio Dini junto al excelente Bruce Timm. Una versión del hombre murciélago que para muchos es la interpretación definitiva e imperecedera del personaje creado por Bob Kane en mayo de 1939. Una serie que aunaba todas las versiones de Batman y que traspasó las barreras de lo que era una serie animada en televisión, disfrutable por todo tipo de público, desde el más infantil al más adulto y que fue el origen de lo que ahora mismo es la sección animada de DC Comics.

Pero Dini también se introdujo en el universo DC tradicional, como en la serie novelas gráficas de formato gigante junto a Alex Ross con los héroes más tradicionales del universo DC. Solo le faltaba la oportunidad de traer su talento a las series regulares del Cruzado de la Capa.


La oportunidad le llegó en el año 2006, concretamente en el verano, con la reestructuración de la línea Batman dentro de un universo DC convulso que acababa de sufrir una Crisis Infinita, y estaba inmersa en el estimable evento 52. Gracias a estos dos eventos, las series habían dado un salto en el tiempo de un año y DC confío en Grant Morrison para tomar las riendas de la serie Batman, una etapa que ahora mismo está culminando en la miniserie Batman Incorporated y de la que ya hablaremos en profundidad en el momento de su culminación y en Paul Dini en Detective Comics. El problema es que la editorial se volcó en el Batman de Morrison y Paul Dini y su etapa se quedó en un lamentable segundo plano.

El primer número de la etapa Dini, el Detective Comics 821, empezó con fuerza y parecía que DC apostaba fuerte por ella. Dini a los guiones y el grandioso J.H. Williams a los lápices, prometía una etapa grandiosa para el personaje. Una historia autoconclusiva,la especialidad de Dini visto su pasado en la serie de animación, nuevos villanos y el fabuloso arte de Williams dejaron un magnífico sabor de boca entre los fans.


Pero los problemas empezaron en el siguiente número de la colección. Williams ya había desaparecido tras un único número y nunca volvió, y su sustituto fue Don Kramer, un dibujante que siendo suaves lo llamaríamos correcto sin más. Kramer acompañó a Dini hasta el número 837 de la colección y Dini dio todo lo que pudo para que el lector se olvidara del espantoso dibujo que acompañaba a la primera y estimable etapa de Dini en la colección.

Dini continuó con su estructura de episodios autoconclusivos a lo largo de su trabajo con Kramer, pero con un plantel de personajes secundarios que acompañarían a Batman a lo largo de estos episodios. Porque el talento de Dini conseguía lo que todo guionista de series regulares debería hacer en la actualidad y que pocos consiguen: ser accesibles a lectores casuales y recompensar al lector regular con detalles y personajes que se irán desarrollando a lo largo de la colección.


Entre los triunfos de Dini en esta primera etapa que va desde el Detective 821 al 837, es la creación del club de un Oswald Cobblepot semi-reconvertido a la legalidad, un nuevo Riddler del lado de la ley como detective privado y extraño compañero de aventuras de Batman, la vulnerable interpretación de Poison Ivy, el regreso del nuevo y más femenino Scarface a través de una antigua mujer del pasado de Bruce (porque ese es otro de los grandes aciertos de esta etapa, la preponderancia de Bruce Wayne por encima de la fiugra de Batman, su círculo de amigos y conocidos y su pasado) y sobre todo su relación con Zatanna, amiga de la infancia y donde Dini demuestra (al contrario que la mayoría de los hot-writers de la actualidad) que se conoce tanto el pasado del personaje, como el pasado reciente del mismo y que se lee lo que sus compañeros de trabajo han hecho, están haciendo y harán con el personaje. Por eso mismo, Dini soluciona la marchita relación entre Zatanna y Bruce tras descubrir este último la traición de ella al manipular su memoria en la exitosa Crisis de Identidad de Brad Meltzer, además de darnos a conocer los sentimientos de Zatanna hacia Bruce, los cuales no son recíprocos por parte de Bruce.

El problema de este primer año y medio de la etapa es que Dini fue interrumpido una y otra vez por molestos números de relleno que entorpecían la lectura mensual de su narración. Seis números de relleno en diecisiete números son excesivos, máxime cuando también le involucras (número 835) con el execrable Countdown. Así es imposible desarrollar lo que un guionista tiene entre manos. En honor a la verdad, reconocer que uno de los fill-ins merecen la pena, el correspondiente a los números 835 y 836, guionizada por John Rozum y dibujada por el veterano y excelente Tom Mandrake y que nos entrega una de las mejores y más terroríficas aproximaciones al Espantapájaros de toda la historia del personaje.


Si Dini no tenía suficiente con las intromisiones editoriales, en los números 838 y 839, tuvo que entrar en otro crossover que da vergüenza leerlo, La Resurrección de R'as al Ghul, una de las peores historias de uno de los mejores villanos de Batman y que también interrumpió la etapa Morrison y de la que ni merece la pena hablar. Pero a partir de aquí empezaría la gloria para Dini, por supuesto con alguna que otra interrupción editorial, como no podía ser menos en su etapa y que le acompañaría hasta el final de la misma.

En el número 840 llegó la salvación para Dini, el dibujante Dustin Nguyen, conocido sobre todo por su excelente etapa al frente de la infravalorada Wildcats 3.0 junto al guionista Joe Casey. Con él, los excelentes guiones de Dini que habían quedado dilapidados por los dibujos de Kramer brillarían con la intensidad que se merecían. Pero había que lidiar primero con los flecos autoimpuestos por la editorial. 


El 840 de Detective Comics era un epílogo forzado de la saga de R'as al Ghul, que Dini resolvió con soltura, seguramente contento ya solo por la llegada de un Dustin Nguyen resplandeciente a los lápices. Y tras un divertido número autoconclusivo con el Sombrerero Loco y sus secuaces Tweedle Dee y Tweedle Dum, llegó otro número de relleno, del que Dini se desentendió y fue guionizado por el irregular Peter Milligan que da una cal y otra de arena en el sector, aunque Nguyen si dibujó.

A partir de aquí, Dini y Nguyen hicieron la colección suya casi del todo. Primero finalizaron la subtrama de Zatanna y la nueva Scarface en los dos excelentes ejemplares que son los números 843 y 844 y en el 845 introdujeron en su etapa al verdadero amor de Bruce Wayne, Selina Kyle (con conversación imprescindible incluída entre Zatanna y Selina) y que sería de importancia suprema en la que es la gran saga de la etapa, "Heart of Hush".

Dini y Nguyen consiguieron lo imposible en este historia en cinco partes que llegaría hasta el número 850, especial aniversario de la colección, que fue poder contar lo que querían contar aunque supuestamente (y digo supuestamente porque se puede leer de manera independiente) del nuevo gran evento que removía los cimientos del personaje, el Batman RIP de Grant Morrison.

Dini cogió a Silencio, Tommy Elliot, antiguo amigo de la infancia de Bruce presentado y creado por Jeph Loeb y Jim Lee en la superventas Silencio y luego desarrollado por A.J. Lieberman en la  reivindicable etapa que realizara en la fenecida serie de Batman llamada Gotham Knights, y lo convirtió en un villano memorable y una de las némesis fundamentales del Batman contemporáneo, a la altura del Joker, pero que partía con la ventaja de conocer el pasado del protector de Gotham.


Dini convierte a Tommy Elliot en una figura trágica en los flashbacks que nos muestran su trágica existencia a la sombra de su envidiado Bruce Wayne y una autoritaria y castrante madre, además de mantener en tensión al lector mes tras mes, con su ataque al entorno cercano de Bruce, al atacar a Selina y quitarle su corazón, hasta llegar al número doble final de la saga, donde resuelve con maestría todas las tramas que ha ido desarrollando a lo largo de su accidentada etapa.

Terminada esta historia, Dini no pudo separarse de la actualidad editorial de la franquicia del Hombre Murciélago, ya que Morrison había "matado" a Batman en su superventas RIP y en el evento del año de la compañía, Crisis Final. Y tras un número, el 851, que fue guionizado por Denny O'Neill y dibujado por Guillem March, que continuaba en el Batman del mismo mes, y que servía como epílogo de RIP, Dini finalizó su etapa en Detective Comics con el personaje que sería el protagonista casi absoluto de su siguiente etapa en el universo del murciélago, Silencio. En el Detective Comics 852 y su continuación en el Batman 685, Dini nos muestra la venganza de Catwoman hacia Silencio, el cual se hace pasar por Bruce Wayne tras la muerte/desaparición de este, gracias a la operación de cirugía que se ha realizado. El destino del personaje queda en vilo, en el momento que Dick Grayson y Tim Drake le encierran en una prisión de máxima seguridad, que servirá de preámbulo del siguiente destino de Dini y Nguyen en el universo de Batman, la colección Batman: Streets of Gotham y que será analizada en la próxima entrega de esta sección.

15 de diciembre de 2011

Zatanna: Shades of the Past de Paul Dini, Cliff Chiang, Stephane Roux y VV.AA.


Zatanna vol.2: Shades of the Past de Paul Dini, Cliff Chiang, Stephane Roux y VV.AA. (Zatanna 7 al 16 USA).

Si la DC actual ha maltratado a alguno de sus grandes autores, ese es Paul Dini. El artífice, junto a Bruce Timm de la genial serie de animación de Batman de los años 90, enamorado del universo superheróico más antiguo y uno de los guionistas más capacitados de la editorial, ha sido ninguneado en sus últimos trabajos.


Le ocurrió con Batman. Primero en su etapa en Detective Comics, donde pasó de tener a J.H. Williams como dibujante, para luego tener dibujantes francamente mediocres como Don Kramer, números de relleno por doquier, que cortaban sus historias y arcos narrativos por la mitad, hasta que pareció estabilizarse la cosa cuando le juntaron con un artista a la altura de sus historias, Dustin Nguyen. Pero la estrella de la línea Batman era Grant Morrison, por lo que la muerte de Bruce Wayne hizo que la etapa de Dini fuera cortada de raíz.


Pero mientras Wayne viajaba por el espacio-tiempo, DC le dio a Dini y Nguyen colección propia, "Batman Streets of Gotham", la cual pasó bastante desapercibida, pero donde Dini estaba en su salsa y nos entregó algunas de las mejores historias de Batman de los últimos años. Por supuesto, su colección se vio interrumpida por autores invitados y demás, hasta que de la noche a la mañana cancelaron su colección en el número 21.


Esto viene a colación, porque algo parecido le ha pasado en su colección de Zatanna. El primer volumen, de la mano de Dini y el dibujo de un prometedor artista como Stephane Roux, me pareció un tebeo más que correcto, con una protagonista atractiva y con un potencial por explotar, casi una Hulka en manos de John Byrne, una interesante némesis y un reparto de secundarios atractivo. Y el primer volumen era una lectura francamente disfrutable.


Llegamos al segundo y último volumen de una serie que se canceló en el número 16 debido a la llegada del reinicio deceero que todos conocéis. El primer número incluído, el siete, es un número de relleno, guionizado por Adam Beechen y dibujado por un tal Chad Hardin. Un número del montón, poca cosa, pero bueno dices, todas las series tienen un fill-in.


Y eso parece, porque los cuatro números siguientes son una delicia. Sobre todo los tres primeros (8 al 10) porque están dibujados por Cliff Chiang. El cuarto está dibujado por el mediocre Jamal Igel. Pero la historia de Dini de la venganza de una marioneta proveniente del pasado de Zatanna es lo mejor de la efímera colección. Las páginas de Chiang son tan buenas que dan ganas de mirarlas y remirarlas, deleitándote con cada viñeta.


Nos encontramos en el ecuador del tomo. Con un sabor de boca inmejorable, con la pena de que solo quedan cinco ejemplares, pero con la esperanza de que por lo menos quedan cinco números para disfrutar como con estos cuatro anteriores. Y no es así.


El número 12 es un ejemplar de mayor extensión, celebrando el primer año de la colección y en el que Dini se vuelve a tomar un descanso. Su sustituto es Mathew Sturges, guionista de trabajos de la línea Vertigo tan poco destacados como House of Mistery o su aburrido spin-off de Fábulas, Jack of Fables. El punto positivo, que el dibujante es un viejo conocido de la colección y que realiza un buen trabajo, Stephane Roux. La historia, poca cosa, pero se deja leer. De complemento, una breve pero divertida historia de la infancia de Zatanna y sus problemas con la ortodoncia que te deja una sonrisa en los labios. Parece que no hay motivos para alarmarse.


Ya estamos en el número 13 que como toda la colección está adornada con una bella portada del gran Adam Hughes. En este número volvemos a la historia principal y Dini está de nuevo como capitán del barco. Lo malo, que dibuja Jamal Igle. Lo bueno, que la trama del Hermano Noche, el archienemigo de Zatanna en el primer volumen de la colección se sigue desarrollando poco a poco, hasta que en este número estalla y tiene como consecuencia una revelación trascendental para uno de los secundarios de la colección, el Detective Colton. Misterios y enigmas se superponen en este número, el primero del supuesto segundo año de la colección y que promete ser muy interesante viendo lo planteado por Dini en este ejemplar.


Y aquí está el problema. Los siguientes números de la colección hasta su finalización, del 14 al 16, ya no son de Dini. No se si fue despedido o mandó a tomar por culo a DC viendo que una tras otra de sus colecciones eran canceladas sin ningún tipo de respeto hacia su magnífico trabajo. En su lugar, tenemos en los guiones al principal fill-in de la colección, Adam Beechen, a Derek Fridolfs y como punto positivo, a Victor Ibañez como dibujante en el último número de la colección. Pero de la trama abierta por Dini en el número 13 nada de nada. En su lugar, tres historias autoconclusivas que no valen para nada. 


Y así llegamos al final del volumen de la colección. Con indignación por ser estafados por una editorial que no cuida y valora a buenos y profesionales autores como Dini. Y por supuesto menos a sus lectores. Porque Zatanna era una buena colección, que iba creciendo poco a poco, número a número. Casi un poco como pasaba con la Hulka de Byrne u obras de Peter David como Capitán Marvel. Tebeos que no son grandes superventas, pero que son notables aportaciones que el paso de los años hace que se valoren más y sean recordadas por el aficionado con una sonrisa nostálgica. Pero DC se la cargó, al igual que muchas otras como el Madame Xanadu de Wagner. Todo para comenzar su nuevo universo, superventas, con colecciones interesantes, pero que habrá que ver cual es su fecha de extinción.

25 de junio de 2011

Zatanna: The Mistress of Magic de Paul Dini y Stephane Roux. Reseñas comiqueras de actualidad


Zatanna: The Mistress of Magic de Paul Dini, Stephane Roux, Chad Hardin y Jesus Saiz (Zatanna 1 al 6 USA).

Tras la miniserie de cuatro números del año 2006, englobada dentro del experimento de Grant Morrison llamado "Los Siete Soldados de la Victoria" que nos descubrió al excelente dibujante Ryan Sook, DC Comics vuelve a dar una oportunidad a la maga más sexy del universo DC en una colección regular guionizada por uno de los autores que mejor entiende y ama este universo de ficción, Paul Dini.


Paul Dini, verdadero enamorado del universo DC, y creador de la mítica serie de animación de los años 90 de Batman y originador de la división de animación de la compañía, es un autor diferente dentro del cómic americano actual. Dini es de los pocos autores que comprende el significado del comic-book como elemento de valor por si mismo y sabe contar una historia limitándose a las 24 páginas del cómic book.

En esta Zatanna y tras una gran e infravalorada etapa con Dustin Nguyen en la serie Detective Comics y posteriormente en la cancelada Streets of Gotham, nos devuelve al tebeo de toda la vida. En Zatanna, vuelve a demostrar su conocimiento de los personajes de DC, tanto los cómics clásicos como los más contemporáneos. Pero Dini no olvida a los nuevos lectores y su Zatanna es un tebeo que puede disfrutar tanto el lector de tebeos más veterano, como el más reciente.


Las aventuras de esta Zatanna y su excelente reparto de secundarios, se mueve dentro de los terrenos del terror y lo sobrenatural, pero sin el exceso de trascendencia que podríamos esperar en un cómic de la línea Vertigo. Este es un cómic de aventuras ligeras, que no se extienden en largos arcos argumentales interminables, aunque Dini es muy habil y sabe ir dosificando las tramas secundarias dentro de la colección, para que no sean un impedimento, sino un refuerzo.


Ayuda mucho el dibujante regular de la colección, Stephane Roux, con un estilo que aúna lo mejor de Arthur Adams, Chris Sprouse y J. Scott Campbell, quizá sus mayores referentes. Los tres números dibujados por él, son una delicia para la vista, con su trazo limpio pero lleno de detalles. Jesus Saiz cumple en el número a su cargo, y el desconocido Chad Hardin, es quizás el eslabón más débil de los dibujantes de la colección hasta el momento.


Zatanna es en definitiva, un tebeo de los que ya no se hacen, un cómic sin mayor trascendencia que hacer pasar al lector un buen rato. Y lo consigue.
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