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1 de diciembre de 2017

Detective Comics: Un Lugar Solitario para Vivir. Reivindicando a Tim Drake y a todos los Robins en el proceso


 "Un Lugar Solitario para Vivir" trae al recuerdo y homenajea una de las sagas de principios de los años 90 más recordadas por el aficionado al universo del murciélago: "Un Lugar Solitario para Morir". Dicho mini-evento, guionizado por Marv Wolfman, fue un crossover que apareció en las series de Batman y Los Nuevos Titanes y que presentaba a Tim Drake, un inteligente joven que había descubierto la identidad secreta de Batman y cuyo sueño dorado era que Batman y Robin volvieran a estar unidos. No debemos olvidar que esta historia apareció dos años después de que Bruce Wayne perdiera a Jason Todd, su segundo Robin, a manos de El Joker, en la polémica "Una Muerte en la Familia", guionizada por Jim Starlin y dibujada por Jim Aparo.



Tim Drake acabó convirtiéndose en el tercer Robin. Un Robin que se volvió toda una estrella, haciendo olvidar a los lectores de la época el mal sabor de boca del ominoso y amargado Jason Todd y situándose muy a la par con el clásico Dick Grayson como gran compañero del murciélago. DC Comics supo aprovechar al personaje a principios de los 90, siendo una parte muy importante de los dos títulos mensuales del murciélago y siendo protagonista de tres miniseries guionizadas por Chuck Dixon y dibujadas por Tom Lyle, que se convirtieron en algunos de los tebeos más vendidos de esa era pre y post especulación.



La llegada del siglo XXI no le sentó bien a Tim Drake, ya fuera por la resurrección a manos de Judd Winick del añorado posteriormente Jason Todd, o por la creación y ascenso fulgurante del cuarto Robin, Damian Wayne, hijo de Bruce y también del guionista Grant Morrison en su laureada etapa al frente del personaje. Tim no tenía ni el aura de rebelde sin causa de Jason Todd, ni los galones y el clasicismo de Dick Grayson, ni la arrogancia y el carisma del fabuloso Damian Wayne. En definitiva, Tim Drake había perdido su sitio.



Ha tenido que llegar este DC Rebirth y un guionista como James Tynion IV a la cabecera de Detective Comics, para demostrar dos cosas: la primera, que Tynion es un magnífico guionista, que ama y conoce este universo y a sus personajes como la palma de su mano y que Tim Drake es un elemento fundamental del universo del Cruzado de la Capa. Y así, Tynion tuvo que aparentar que Drake había muerto, para que Batman y su séquito y sobre todo los lectores, nos diéramos cuenta que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.



Aproximadamente un año después, aunque Tynion ya nos había mostrado brevemente que Tim estaba secuestrado por Mr. Oz, el tercer Robin vuelve por la puerta grande. Y lo hace en una historia en cuatro partes, que demuestra la habilidad y la concisión de Tynion para construir una historia épica que deja de lado en las páginas iniciales el misterio de Mr. Oz, ya que Jurgens en paralelo descubría su identidad en las páginas de Action Comics, para centrarse en diseccionar el legado de los Robins y definir perfectamente a cada uno de ellos, quedando representado en una doble página que sugiere un posible futuro para todos ellos, que romperá el alma a todo seguidor de los personajes.



En el apartado gráfico, a Tynion le acompañan sus dos dibujantes rotatorios en las páginas de Detective Comics: Eddy Burrows y Álvaro Rodríguez. Y de nuevo, hacen un excelente trabajo, en 80 páginas frenéticas que van de la espectacularidad a la intimidad sin que eso frene el frenético avance de tramas y subtramas que se van solapando a velocidad de vértigo, resolviendo cabos pendientes de anteriores relatos y dejando entrever un posible futuro, tanto de los personajes como de la colección, que vuelve a demostrar que este Detective Comics no es un serial secundario a la sombra del título principal, Batman, sino que es una serie y una etapa tan o igualmente importante que el Batman de King, pero con su propio estilo y tono. 



En definitiva, un fabuloso tebeo de superhéroes a la antigua usanza, un homenaje y reivindicación de la figura de Tim Drake que ya hacía falta y un paso más para afianzar una etapa que pasará a la historia como un pequeño título de culto que será reivindicado en las próximas décadas, con el mismo regusto del tebeo artesano bien hecho, como lo fue la etapa de Alan Grant y Norm Breyfogle al frente de Batman y Detective Comics.





11 de enero de 2017

Detective Comics: The Victim Syndicate. Batman se enfrenta a sus daños colaterales






















De las grandes sorpresas que nos ha deparado este Renacimiento del Universo DC, una de las mejores ha sido esta vuelta a la gloria del título más longevo de la editorial, Detective Comics, que de la mano de James Tynion, protegido de Scott Snyder, se ha convertido en el primer título de equipo de la franquicia del murciélago y ha demostrado que Tynion es un autor mucho más modesto y a la vez hábil que el sobrevalorado Snyder.



Tras una primera saga que terminaba en drama, al menos para los personajes de ficción, con la pérdida de uno de sus integrantes y unos números integrados en el crossover de los Monster Men, que habían bajado el listón de la colección, volvemos a la historia principal con "El Sindicato de Víctimas", una saga que continúa y eleva lo ya contado por Tynion.



Con un Batman y su equipo lidiando con la pérdida, el Caballero Oscuro deberá mirar a los ojos a los daños colaterales de su guerra contra el crimen, representado por unas némesis liderado por la primera víctima que se convierte en diseño y fondo en el villano contemporáneo más interesante que ha pasado por las aventuras del Cruzado de la Capa en mucho, pero que mucho tiempo.



Tynion no olvida el desarrollo de personajes y nos entrega de nuevo un estudio de personalidades, en especial Spoiler y Clayface, que convierte a personajes olvidados por otros autores, en estrellas absolutas de la mitología del murciélago.



La guinda del tebeo es el trabajo artístico de tres dibujantes considerados de segunda -Eddy Barrows, Al Barrionuevo y Álvaro Martínez- que entregan páginas espectaculares narrativamente y que hacen sonrojar a muchos supuestos "hot artists", en especial el trabajo de Eddy Barrows, que fusiona la espectacularidad blockbusteriana de un Jason Fabok o Jim Lee, pero con una narrativa heredera de autores como J. H. Williams que ya les gustaría a los anteriormente mencionados.



En definitiva, un tebeo memorable entre los títulos del murciélago que se merece un reconocimiento y unas ventas por encima de las conseguidas. Si eres fan de Gotham City y sus cruzados, esta es tu serie.

2 de noviembre de 2016

Batman: Night of the Monster Men. Un crossover forzado e innecesariamente alargado




















Viviendo en el mercado actual en el que vivimos donde la novedad queda sepultada a los pocos días con un nuevo revulsivo del mercado, no es de extrañar que a cuatro meses del reinicio del universo DC comiencen ya a pulular los eventos entre series de un mismo universo para ahogar al lector aficionado y sobre todo a la competencia.



Y DC ha decidido que por supuesto, el primer crossover debía pertenecer al Hombre Murciélago y familia, siendo este el que ha sustentado a la editorial en los últimos 25 años de publicación. Las series elegidas para tan magno acontecimiento han sido Batman, Detective Comics y Nightwing, tres colecciones cuyos primeros arcos argumentales respectivos han sido tres magníficos ejemplos de como llevar para adelante los cómics del murciélago y compañía.



Y es desde las páginas sobre todo del Batman de Tom King donde arranca esta nueva revisitación de la clásica historia "The Giants of Hugo" aparecida en el número 1 de Batman allá por el año 1940 y que fue revisionada por Matt Wagner hace 10 años en la fabulosa y nunca reconocida miniserie de seis números "Batman and the Monster Men".



Apoyado por los guionistas regulares de la serie -Tom King, James Tynion y Tim Seely- el verdadero encargado de desarrollar la historia es el guionista Steve Orlando. Su propósito, servir de nexo para las dos primeras sagas desarrolladas por King en la serie regular de Batman, que este se tome un respiro y usar la estructura del crossover para extender artificialmente una historia que se podía haber contado en dos o tres grapas a lo sumo.



Orlando, acompañado por una cohorte de desconocidos pero estilosos y cumplidores dibujantes todavía no suficientemente conocidos, entrega un tebeo que desde sus primeras páginas es el equivalente a los finales de todo blockbuster que se precie del cine actual, es decir, una sucesión de escenas de "infarto" donde lo que se muestra es más importante que lo que se cuenta, mera anécdota para extender el número de páginas y reintroducir a un Hugo Strange al que no le sacan ningún partido, ni ninguna nueva arista y que queda muy por debajo de las excelentes caracterizaciones que consiguieron Steve Englehart en su famosa etapa junto a Marshall Rogers a finales de los 70 o la fabulosa "Presa" escrita por Doug Moench y dibujada por Paul Gulacy, editada en los números 11 al 15 de Legends of The Dark Knight y que para el que aquí suscribe, el relato definitivo de Hugo Strange.



Poco más que añadir. Las supuestas conexiones entre el primer y excelente arco argumental de Tom King y el venidero, bien podía haberse explicado en cinco páginas. El resto de la historia, un entretenimiento visualmente correcto pero que se consume tan rápidamente como se olvida.

17 de octubre de 2016

Detective Comics: Rebirth de James Tynion IV y Eddy Barrows. El título señero de DC Comics vuelve a ser relevante.






















Hace tiempo que Detective Comics, la legendaria cabecera y hogar de la primera aparición del Hombre Murciélago, se había convertido en un título de segunda, salvo en contadas ocasiones, donde los acontecimientos e historias que se contaban en ella poco hacían para avanzar la mitología de un personaje cuyas aventuras imprescindibles se narraban en la serie regular de Batman o en aquellas que movidas por el hype se convertían en los títulos imprescindibles para todo seguidor del murciélago que se precie como Batman y Robin, Batman Incorporated, etc...



El asunto fue aún más grave a lo largo de los 52 números de Los Nuevos 52. Un segundo volumen de la colección que nunca llegó a alcanzar unos niveles medios de calidad. Tony Daniel como autor completo en el primer año de la colección demostró nuevamente que aunque puede ser un dibujante competente no estaba preparado para guionizar un serial. La llegada de John Layman, guionista de Chew,  junto al dibujante Jason Fabok parecía traer una nueva edad de oro a la colección, pero exceptuando unos primeros ejemplares prometedores, cayó poco tiempo después en el abismo de la intrascendencia. Lo mismo con la llegada de Bucellato y Manapul, un duo artístico que había demostrado su buen hacer en el Flash de los Nuevos 52, pero que aquí, con escaso margen de maniobra para hacer algo memorable en la era del Batman de Snyder, entregó trabajos de factura correcta pero escaso poso en la mente del lector. Y de los relatos del Batman Gordoniano que cerraron el serial poco puedo añadir.



Con la llegada del nuevo "Rebirth" y devolviendo igual que a Action Comics su larga numeración, había que decidir que hacer con uno de los títulos más importantes de la historia de la editorial, publicado ininterrumpidamente a lo largo de casi 80 años. Las riendas de la misma se le encomedaron a James Tynion IV, protegido a la sombra de Scott Snyder y responsable final de las dos series semanales alrededor de la figura de Batman que se han publicado en los dos últimos años "Batman Eternal" y "Batman y Robin Eternal", además de apoyar en relatos de complemento la etapa Snyder&Capullo.



Por supuesto en este "Rebirth" donde la atención estaba centrada en otros títulos ha hecho que poca gente prestara atención a esta nueva iteración del señero título. Craso error, pues nos encontramos con uno de los tebeos más potentes de este nuevo reinicio. Un team up formado por un elenco de personajes secundarios del universo Batmaniano, una Liga de la Justicia de Gotham donde personajes olvidados como Tim Drake o tan interesantes como la Batwoman de Rucka se unen a un equipo imposible donde el mismísimo Clayface tiene una oportunidad de redención.



Tynion entiende a sus personajes, sus motivaciones, sus miedos, sus amores y lo refleja en un tebeo donde el interés por lo que ocurre proviene de las interacciones de unos personajes perfectamente definidos, ahondando en el parentesco entre Kathy Kane y Bruce Wayne, devolviendo a la primera línea a Tim Drake uno de los personajes referentes del Batman de los 90 y que estaba durmiendo el sueño de los justos, además de sorprendernos con la evolución de Eddy Barrows, un dibujante que desde hoy se convierte en uno de los talentos más prometedores de la industria, entregando un trabajo gráfico sobresaliente donde aúna la espectacularidad de un Bryan Hitch en plena forma, junto a una composición gráfica heredera del mejor J.H. Williams.



En definitiva, un "must have" de DC Comics. Un tebeo honesto, sincero, sin pretensiones pero que debido a eso se convierte en una de las compras más satisfactorias no de DC Comics sino del conjunto general de las series actuales. Divertida, emocionante, llena de giros argumentales de los buenos y que sirve para ahondar de manera excelente en rincones y personajes del universo Batmaniano que debido a la acumulación y sobresaturación de títulos relacionados con el mismo no pueden brillar como se merecen.

16 de junio de 2016

DC Rebirth: Los iconos principales de la editorial reciben un tibio lavado de cara






































Tras el especial escrito por Geoff Johns que planteaba las líneas maestras por las que se iba a dirigir la veterana editorial en un intento de recuperar la magia perdida en los últimos años, las colecciones principales comienzan una nueva etapa, con nuevos equipos creativos y supuestamente una nueva dirección.

Y antes de que comiencen las series regulares, cada uno de ellos es condecorado con un número especial que en principio debe servir tanto para lectores veteranos como para lectores nóveles que quieran picar y probar con las nuevas colecciones.

El problema, que como arranque y a expensas de lo que deparen las series regulares, estos especiales, en la mayoría de los casos, se quedan en mero resumen de donde vienen los personajes, supuestamente a donde van, pero que leídos unitariamente tampoco provocan las ansias por saber más que todo episodio piloto necesita.



Pongamos el caso de los odiados Nuevos 52. Cierto es que en general la línea editorial fue un desastre, pero se salvaban algunas series principales que eran más arriesgadas. Si comparamos el Action Comics 1 de Morrison y Morales con el Superman Rebirth de Tomasi y Manhke, podemos ver que aunque dicho Action Comics en conjunto fue una de las obras más irregulares de Morrison y que Morales no entregó un buen trabajo en conjunto, si que planteaba riesgo por intentar algo diferente. En cambio, este especial, es un mero resumen de lo acontecido en la etapa anterior de Tomasi que finalizaba los Nuevos 52 y aparte de demostrar que DC reconoce que su Superman de los Nuevos 52 fue un grandísimo error, tampoco avanza mucho lo que ya sabíamos y se queda como un Greatest Hits de los momentos más populares de los últimas décadas del personaje. Sin olvidar que Manhke, que me gustaba mucho cuando trabajó con Joe Kelly en Action Comics o en la JLA, aquí se le ve torpe y precipitado.



Lo mismo para la Wonder Woman de Rucka. Su precursora, la etapa de Azzarello y Chiang es uno de los mejores, sino el mejor trabajo que se ha hecho con el personaje. Aquí Rucka estira lo ya contado en el especial de Johns y resume de nuevo el origen de un personaje que queda en evidencia tras lo realizado por Morrison y Paquette y que además gráficamente tiene la desgracia de tener a dos autores bastante mediocres como Mathew Clark y Liam Sharp.



El otro componente de la Trinidad Superheróica por excelencia, Batman, sale mejor parado pero sin aspavientos. Tom King entrega un número elegantemente ilustrado por Mikel Janin, que reintroduce al personaje salido del We Are Robin de Lee Bermejo, pero que quitando la interesante caracterización del Hombre Calendario, queda en evidencia si lo comparamos con el excelente arranque de La Corte de los Búhos de Snyder y Capullo.



En conjunto sale mejor parada la nueva etapa de Detective Comics guionizada por el protegido de Snyder, James Tynion. Lo mejor, la recuperación del mejor personaje que el universo Batmaniano ha tenido en los últimos años, la Batwoman de Rucka, que aquí se convierte en la protagonista y jefa de un Bat-equipo que siguiendo el camino trazado por Tynion en Batman y Batman y Robin Eternal, puede entregar un tebeo divertido y honesto, que además está ilustrado correctamente por Eddy Barrows.



Mucho mejor parados salen Flash y Green Arrow de este renacimiento. Y si Di Giandomenico no hace olvidar el arte de Francis Manapul, este le imprime un bien ritmo narrativo y una estética diferente a las nuevas aventuras de un Barry Allen que se convierte en el epicentro de esta nueva DC. La investigación de la polémica revelación de Johns en el especial Rebirth, avanza unos pocos pasos y el misterio de unos nuevos velocistas en Central City si que por lo menos me intriga para leer los siguientes ejemplares.



Pero la verdadera sorpresa positiva de este Rebirth por el momento es el Green Arrow de Benjamin Percy y Otto Schmidt. Un ejemplo de como plantear la introducción a una nueva etapa. Una historia sencilla pero efectiva, un acercamiento a Oliver y Dinah donde Percy ha comprendido la esencia de los mismos y un maravilloso trabajo gráfico de Otto Schmidt, convierte la lectura de este especial en una delicia. Oliver y Dinah están destinados a estar juntos y esta serie puede convertirse en el deseo de todos los que somos seguidores de ambos personajes. Por lo menos, van por el buen camino.

20 de enero de 2013

Etapas Infravaloradas de la Historia del Comic Americano: Detective Comics de Paul Dini


Detective Comics 821 al 852 y Batman 685 (Julio 2006-Enero 2009)

Si un aficionado al Caballero Oscuro le nombran a Paul Dini, lo primero que le vendrá a la cabeza es la excelente serie animada que apareciera en el otoño de 1992 que fue creada por el propio Dini junto al excelente Bruce Timm. Una versión del hombre murciélago que para muchos es la interpretación definitiva e imperecedera del personaje creado por Bob Kane en mayo de 1939. Una serie que aunaba todas las versiones de Batman y que traspasó las barreras de lo que era una serie animada en televisión, disfrutable por todo tipo de público, desde el más infantil al más adulto y que fue el origen de lo que ahora mismo es la sección animada de DC Comics.

Pero Dini también se introdujo en el universo DC tradicional, como en la serie novelas gráficas de formato gigante junto a Alex Ross con los héroes más tradicionales del universo DC. Solo le faltaba la oportunidad de traer su talento a las series regulares del Cruzado de la Capa.


La oportunidad le llegó en el año 2006, concretamente en el verano, con la reestructuración de la línea Batman dentro de un universo DC convulso que acababa de sufrir una Crisis Infinita, y estaba inmersa en el estimable evento 52. Gracias a estos dos eventos, las series habían dado un salto en el tiempo de un año y DC confío en Grant Morrison para tomar las riendas de la serie Batman, una etapa que ahora mismo está culminando en la miniserie Batman Incorporated y de la que ya hablaremos en profundidad en el momento de su culminación y en Paul Dini en Detective Comics. El problema es que la editorial se volcó en el Batman de Morrison y Paul Dini y su etapa se quedó en un lamentable segundo plano.

El primer número de la etapa Dini, el Detective Comics 821, empezó con fuerza y parecía que DC apostaba fuerte por ella. Dini a los guiones y el grandioso J.H. Williams a los lápices, prometía una etapa grandiosa para el personaje. Una historia autoconclusiva,la especialidad de Dini visto su pasado en la serie de animación, nuevos villanos y el fabuloso arte de Williams dejaron un magnífico sabor de boca entre los fans.


Pero los problemas empezaron en el siguiente número de la colección. Williams ya había desaparecido tras un único número y nunca volvió, y su sustituto fue Don Kramer, un dibujante que siendo suaves lo llamaríamos correcto sin más. Kramer acompañó a Dini hasta el número 837 de la colección y Dini dio todo lo que pudo para que el lector se olvidara del espantoso dibujo que acompañaba a la primera y estimable etapa de Dini en la colección.

Dini continuó con su estructura de episodios autoconclusivos a lo largo de su trabajo con Kramer, pero con un plantel de personajes secundarios que acompañarían a Batman a lo largo de estos episodios. Porque el talento de Dini conseguía lo que todo guionista de series regulares debería hacer en la actualidad y que pocos consiguen: ser accesibles a lectores casuales y recompensar al lector regular con detalles y personajes que se irán desarrollando a lo largo de la colección.


Entre los triunfos de Dini en esta primera etapa que va desde el Detective 821 al 837, es la creación del club de un Oswald Cobblepot semi-reconvertido a la legalidad, un nuevo Riddler del lado de la ley como detective privado y extraño compañero de aventuras de Batman, la vulnerable interpretación de Poison Ivy, el regreso del nuevo y más femenino Scarface a través de una antigua mujer del pasado de Bruce (porque ese es otro de los grandes aciertos de esta etapa, la preponderancia de Bruce Wayne por encima de la fiugra de Batman, su círculo de amigos y conocidos y su pasado) y sobre todo su relación con Zatanna, amiga de la infancia y donde Dini demuestra (al contrario que la mayoría de los hot-writers de la actualidad) que se conoce tanto el pasado del personaje, como el pasado reciente del mismo y que se lee lo que sus compañeros de trabajo han hecho, están haciendo y harán con el personaje. Por eso mismo, Dini soluciona la marchita relación entre Zatanna y Bruce tras descubrir este último la traición de ella al manipular su memoria en la exitosa Crisis de Identidad de Brad Meltzer, además de darnos a conocer los sentimientos de Zatanna hacia Bruce, los cuales no son recíprocos por parte de Bruce.

El problema de este primer año y medio de la etapa es que Dini fue interrumpido una y otra vez por molestos números de relleno que entorpecían la lectura mensual de su narración. Seis números de relleno en diecisiete números son excesivos, máxime cuando también le involucras (número 835) con el execrable Countdown. Así es imposible desarrollar lo que un guionista tiene entre manos. En honor a la verdad, reconocer que uno de los fill-ins merecen la pena, el correspondiente a los números 835 y 836, guionizada por John Rozum y dibujada por el veterano y excelente Tom Mandrake y que nos entrega una de las mejores y más terroríficas aproximaciones al Espantapájaros de toda la historia del personaje.


Si Dini no tenía suficiente con las intromisiones editoriales, en los números 838 y 839, tuvo que entrar en otro crossover que da vergüenza leerlo, La Resurrección de R'as al Ghul, una de las peores historias de uno de los mejores villanos de Batman y que también interrumpió la etapa Morrison y de la que ni merece la pena hablar. Pero a partir de aquí empezaría la gloria para Dini, por supuesto con alguna que otra interrupción editorial, como no podía ser menos en su etapa y que le acompañaría hasta el final de la misma.

En el número 840 llegó la salvación para Dini, el dibujante Dustin Nguyen, conocido sobre todo por su excelente etapa al frente de la infravalorada Wildcats 3.0 junto al guionista Joe Casey. Con él, los excelentes guiones de Dini que habían quedado dilapidados por los dibujos de Kramer brillarían con la intensidad que se merecían. Pero había que lidiar primero con los flecos autoimpuestos por la editorial. 


El 840 de Detective Comics era un epílogo forzado de la saga de R'as al Ghul, que Dini resolvió con soltura, seguramente contento ya solo por la llegada de un Dustin Nguyen resplandeciente a los lápices. Y tras un divertido número autoconclusivo con el Sombrerero Loco y sus secuaces Tweedle Dee y Tweedle Dum, llegó otro número de relleno, del que Dini se desentendió y fue guionizado por el irregular Peter Milligan que da una cal y otra de arena en el sector, aunque Nguyen si dibujó.

A partir de aquí, Dini y Nguyen hicieron la colección suya casi del todo. Primero finalizaron la subtrama de Zatanna y la nueva Scarface en los dos excelentes ejemplares que son los números 843 y 844 y en el 845 introdujeron en su etapa al verdadero amor de Bruce Wayne, Selina Kyle (con conversación imprescindible incluída entre Zatanna y Selina) y que sería de importancia suprema en la que es la gran saga de la etapa, "Heart of Hush".

Dini y Nguyen consiguieron lo imposible en este historia en cinco partes que llegaría hasta el número 850, especial aniversario de la colección, que fue poder contar lo que querían contar aunque supuestamente (y digo supuestamente porque se puede leer de manera independiente) del nuevo gran evento que removía los cimientos del personaje, el Batman RIP de Grant Morrison.

Dini cogió a Silencio, Tommy Elliot, antiguo amigo de la infancia de Bruce presentado y creado por Jeph Loeb y Jim Lee en la superventas Silencio y luego desarrollado por A.J. Lieberman en la  reivindicable etapa que realizara en la fenecida serie de Batman llamada Gotham Knights, y lo convirtió en un villano memorable y una de las némesis fundamentales del Batman contemporáneo, a la altura del Joker, pero que partía con la ventaja de conocer el pasado del protector de Gotham.


Dini convierte a Tommy Elliot en una figura trágica en los flashbacks que nos muestran su trágica existencia a la sombra de su envidiado Bruce Wayne y una autoritaria y castrante madre, además de mantener en tensión al lector mes tras mes, con su ataque al entorno cercano de Bruce, al atacar a Selina y quitarle su corazón, hasta llegar al número doble final de la saga, donde resuelve con maestría todas las tramas que ha ido desarrollando a lo largo de su accidentada etapa.

Terminada esta historia, Dini no pudo separarse de la actualidad editorial de la franquicia del Hombre Murciélago, ya que Morrison había "matado" a Batman en su superventas RIP y en el evento del año de la compañía, Crisis Final. Y tras un número, el 851, que fue guionizado por Denny O'Neill y dibujado por Guillem March, que continuaba en el Batman del mismo mes, y que servía como epílogo de RIP, Dini finalizó su etapa en Detective Comics con el personaje que sería el protagonista casi absoluto de su siguiente etapa en el universo del murciélago, Silencio. En el Detective Comics 852 y su continuación en el Batman 685, Dini nos muestra la venganza de Catwoman hacia Silencio, el cual se hace pasar por Bruce Wayne tras la muerte/desaparición de este, gracias a la operación de cirugía que se ha realizado. El destino del personaje queda en vilo, en el momento que Dick Grayson y Tim Drake le encierran en una prisión de máxima seguridad, que servirá de preámbulo del siguiente destino de Dini y Nguyen en el universo de Batman, la colección Batman: Streets of Gotham y que será analizada en la próxima entrega de esta sección.

5 de diciembre de 2012

Repaso de las grapas de DC Comics de Octubre y Noviembre: Parte 1






Muchos tebeos y muchas reseñas pendientes quedan del último mes y por falta de tiempo, vagancia, etc, se me han ido acumulando hasta límites insospechados. Pero como me debo a mi pequeño pero selecto público, he decidido ir recopilándolas por formatos y por editoriales. 

Comenzamos con las últimas novedades de DC Comics que he leído en formato grapa americano de los meses de Octubre y Noviembre. El primero de ellos, los dos últimos números aparecidos del polémico e irregular Action Comics del escocés Grant Morrison. 


Como viene siendo habitual en la colección, Morrison nos da una de cal y otra de arena, primero con un fantástico número de Halloween en el número 13 de la colección. Un episodio cuasi autoconclusivo, donde conocemos la aterradora representación de la Zona Fantasma morrisoniana, donde además de varios homenajes al Superman de Donner, sobre todo a su problemática segunda parte, tenemos el emotivo y bello reencuentro entre Superman y Krypto, que queda oficialmente rematado en el excelente relato corto que acompaña el ejemplar de la mano de Sholly Fisch, en un ejemplar que hace olvidar los mediocres ejemplares de los últimos meses y que se sitúa como el mejor ejemplar de la etapa junto al del Superman del futuro, que si mi memoria no me falla fue el noveno de la colección. 


El tebeo vuelve a bajar en su número 14, donde el culpable es sobre todo Rags Morales, un buen dibujante que ha caído en los pozos de la mediocridad por su vagancia, entregando páginas directamente patéticas, donde Superman pasa de la treintena a la adolescencia, dependiendo de si la página es par o impar. El ejemplar se salva de la quema, gracias a la historia de complemento del siempre perfecto Chris Sprouse. 


Y de Superman pasamos a Batman, comenzando con el segundo capítulo de la que es ahora mismo la historia más importante del universo Batmaniano, “La Muerte de la Familia”, donde Snyder sube aún más el nivel del número 13 y nos trae 20 páginas repletas de terror, misterio y momentos que ya han pasado como clásicos de la historia del personaje, como la escalofriante llamada del Joker a Batman con un Alfred torturado y secuestrado, el envenenamiento de Gordon o la ya mítica conversación final entre el Joker y Batman. 


El resto de series del Caballero Oscuro todavía no se ven del todo implicadas dentro de la macrohistoria, pero ya empiezan a haber apuntes de la misma en el final del número 14 de Batman y Robin, donde Tomasi sigue diseccionando con acierto la relación entre Damian y Bruce. Mientras tanto, en Detective Comics 14, tenemos el segundo capítulo de la etapa de John Layman (Chew) cuyo mayor acierto es su objetivo de traer de vuelta a los villanos más característicos e icónicos de Gotham City, con preponderancia en este ejemplar de la sensual Poison Ivy y sobre todo hacernos olvidar la horrenda etapa de Tony Daniel con el personaje como si hubiera sido un mal sueño. 


Para terminar con los títulos batmanianos, destacar el segundo número del nuevo volumen de la emblemática Legends of The Dark Knight, con un one shot dibujado por el famoso Ben Templesmith (30 días de Oscuridad) que se deja leer con agrado y el segundo capítulo del team up entre Batwoman y Wonder Woman en el número 13 de la primera de ellas, donde J. H. Williams sigue demostrando el visionario autor que es, pero que narrativamente se estanca intentando emular a Alan Moore, quedando muy lejos de los resultados de este. 


Y hablando de Wonder Woman, apuntar su trascendencia en la mini-saga en dos partes que comienza en el número 13 de Justice League, donde tenemos como villana principal a Cheetah y en el que Johns sigue desarrollando las consecuencias del mediático beso entre Wonder Woman y Superman ocurrido en las últimas páginas del número 12 de la colección. Abandonando Jim Lee el tebeo, tenemos a Tony Daniel, dibujante del montón, pero con un estilo parecido al de Lee, que no hace ningún daño en la misma, a la espera de que Ivan Reis tome los mandos gráficos de la colección en su número 15. 


Y de la Liga de la Justicia "tradicional" pasamos a la Liga de la Justicia Oscura, con el final de la saga de Los Libros de la Magia, que culmina en el decimotercer número de la colección y en su primer número Annual. Lemire hace un buen trabajo enciclopedístico, aunando todos los personajes mágicos del universo DC, y mejora lo realizado por Milligan, pero a la colección le queda mucho camino para no caer presa de la cancelación. 


Cancelación que ya ha caído sobre Frankenstein Agente de Shade, donde la labor del gran Matt Kindt no ha hecho ninguna mella, menos cuando órdenes de las altas esferas obligan al autor de obras maestras como Super Spy, ha relacionar al personaje con la gran saga de la línea Dark “Rotworld” que comienza en los números 13 de Animal Man y Swamp Thing


Dos ejemplares cuya definición sería puro entretenimiento descerebrado. Porque si las aproximaciones de Moore o Morrison con los personajes eran algo más, aquí Lemire y Snyder se han dejado influir más por el Marvel Zombies de Kirkman, pudiendo ver a estos héroes sobrenaturales rodeados de la plana mayor de héroes de segunda fila de DC convertidos por The Rot/Lo Podrido en seres sedientos de sangre no deja de ser divertido, pero queda a años luz de lo conseguido por Moore y Morrison en su momento, pero que por lo menos no intenta copiarles. 


Terminado el repaso del primer bloque de novedades de Octubre y Noviembre, dejamos para una segunda parte, las reseñas de los dos últimos números de la nueva Tierra 2 de Los Nuevos 52, el comienzo del segundo año de la Wonder Woman de Azzarello, Flash y Aquaman e Johns, además de continuar con el evento Rotworld que sigue ocupando la gran parte de la línea Dark del nuevo universo DC.
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