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13 de febrero de 2017

Legion y Riverdale: Dos nuevas adaptaciones al cómic televisivas, tan atractivas ambas, como radicalmente opuestas






































De la nueva hornada de series televisivas que han comenzado este 2017, hay que destacar dos nuevos títulos cuyas raíces provienen del mundo del cómic, la primera de los cómics de X-Men, en particular de la etapa al frente de los Nuevos Mutantes de Chris Claremont y Bill Sienkiewicz y la otra de uno de los grandes iconos de Estados Unidos, Archie.



La primera de ellas, Legion, ha sido una de las mayores sorpresas que me he llevado en mucho tiempo. Una serie de la que no tenía muchas expectativas, debido al desconocimiento de quien estaba detrás de ella, pero que tras su estreno la semana pasada, solo pude escuchar alabanzas, entre ellas, las de los mismísimos Chris Claremont y Bill Sienkiewicz, creadores de Legión desde sus perfiles de Facebook.



La curiosidad pudo conmigo y me dispuse a ver su episodio piloto. El resultado, una verdadera maravilla, un capítulo sin mácula, donde veo por primera vez como debe ser la traslación del lenguaje del cómic al mundo audiovisual, donde el montaje, el uso de los planos y las superposiciones remite a la manera de narrar propia del tebeo y más específicamente a los experimentos narrativos que Sienkiewicz comenzó a experimentar en Los Nuevos Mutantes y que en el piloto es plasmado a través de lo anteriormente mencionado, al igual que el uso del color y la inteligencia en el uso tanto narrativo como visual del slow motion para reflejar de la mejor manera el impacto de una buena splash page en el noveno arte.



Además, como historia de origen es fabulosa, con una narrativa desestructurada que va construyendo un puzzle que va del presente al pasado y a la vez a la mente disociada de su protagonista, en una historia que es una mezcla perfecta y original de Alguien voló sobre el nido del cuco, el cine de horror, de conspiraciones y el género superheróico, dando como resultado una evolución del género en el ámbito audiovisual como lo fue el trabajo de Sienkiewicz en los años 80 y los primeros trabajos de los autores de la línea Vertigo como el Shade de Peter Milligan y Chris Bachalo.



La otra sorpresa agradable es Riverdale el traspaso del universo Archie al mundo de las series juveniles, teniendo como referente las nuevas series que reciente aparición que han hecho madurar, para un público juvenil de la mano de Mark Waid y Roberto Aguirre Sacasa, que es también el artífice de este traspaso de Archie y su universo, junto a otros personajes como Jossie y las Pussycats al medio televisivo de imagen real.



Entremezclando con talento y gusto el trabajo de Waid y el de Aguirre Sacasa con su tenebrosa y adictiva "El Más Allá de Archie" junto con toques marca de la casa de la cadena CW predominantemente juvenil (la cantidad de veces que le vemos el torso desnudo a Archie) al estilo de Gossip Girl y sumándole pinceladas autoparódicas que remiten al Scream Queens de Ryan Murphy y el surrealismo bello y tenebroso del Twin Peaks de Lynch y Frost, dan como resultado un serial sexy y atractivo.

Una vuelta de tuerca a un universo eterno, donde el sueño y la pesadilla americana se dan la mano y que atrae al público adulto a través de esa autorreferencialidad que le permite el chiste privado de unir en una misma serie al Luke Perry/Dylan de la famosa Beverly Hills 90210 de Aaron Spelling como el padre de Archie, junto a Madchen Amick/Shelly de Twin Peaks como madre de Betty, auténtica arpía salida de Melrose Place o Dinastía, reflejando esa extraña y sugerente mezcla entre lo "arty" y lo "trash", entre la intrascendencia y lo universal.

19 de mayo de 2016

Repasando la historia contemporánea a través de Marvel y DC






























La relación entre realidad y ficción superheróica ha sido una constante desde que Jerry Siegel y Joe Shuster crearon a Superman en 1938. Los dos jóvenes autores, inmigrantes judíos y testigos de primera mano de la crisis económica que padeció Estados Unidos tras el crack del 29, idearon a un personaje que representaba la imagen idealizada de nuestros mayores sueños y que sirvió como catarsis para reprender y ajusticiar a todos aquellos individuos que provocaron y salieron impunes de una crisis económica y social que llevó a una generación entera al borde de la catástrofe.



Superman arrancó su andadura deteniendo a políticos, banqueros y empresarios sin escrúpulos que sabían escurrirse de una justicia comprada o con las manos atadas y que sirvió para que aquellas personas afectadas por una crisis que no se merecían, recibieran una ligera compensación aunque fuera a través de una ficción impresa en cuatricomía.

Pero ese vigilante social duró muy poco cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial, convirtiendo a Superman y al resto de héroes míticos que publicó la editorial DC Comics en los años venideros, en meros instrumentos y marionetas del poder, transformando las fantasías infantiles en instrumentos propagandísticos de control a una audiencia fácilmente manipulable.






De ese instrumento de propaganda surgió el Capitán América en Timely Comics, la editorial que se convertiría en Marvel Comics y que, en 1941 y de la mano de Joe Simon y Jack Kirby, presentaron en sociedad al Centinela de la Libertad con una imagen que quedaría como uno de los ejemplos más característicos de la propaganda bélica norteamericana, el Capitán América golpeando y noqueando a Adolf Hitler.

A lo largo de los fatídicos años de la 2º Guerra Mundial, las portadas de estos tebeos y su publicidad adjunta se llenó de mensajes por y para la maquinaria bélica made in USA. No contentos con eso y tras la derrota del Eje del Mal formado por Alemania, Italia y Japón, la propaganda americana siguió aprovechando las impresionables mentes de los infantes, para continuar su particular enfrentamiento con el nuevo enemigo a batir, el comunismo, representado por la U.R.R.S. Una Timely que languidecía se sacó una nueva versión del Capitán América que perseguía el “virus” del comunismo en un olvidado Centinela de la Libertad que le hizo ganar la injustificada fama de fascistoide.






No sería hasta la llegada de Stan Lee y su revolución en los años 60, que los tebeos volverían a reflejar las inquietudes y el “zeitgeist” social que comenzaba a bullir en la revuelta sociedad americana de los 60. El miedo nuclear y radioactivo se podía percibir en los orígenes de esta nueva mitología que llegaba para quedarse. Desde la radiación Gamma que convertía al pusilánime doctor Bruce Banner en una bestia que sacaba la rabia interna de su mente reprimida, hasta la aparición del gen mutante provocada por la fisión del átomo, que originaría la primera banda de proscritos del mundo superhéroico, La Patrulla X.

Pero las inquietudes de Stan Lee eran muchas y variadas y más atrevidas que la simple y eterna batalla entre el bien y el mal. Si en 1971 el joven y contracultural guionista Denny O’Neil y el dibujante Neal Adams renovaron a dos figuras de DC Comics con poco atractivo para la juventud de principios de los 70 como Green Lantern y Green Arrow -a través de una corta pero intensa etapa, donde las viejas glorias de DC Comics se daban un baño de realidad en una road movie que les llevaba a un viaje por una América inundada de drogas, intolerancia, corrupción y racismo- Stan Lee se atrevía a enfrentarse con el Comics Code Authority, representando la caída a los infiernos de Harry Osborn, el amigo y compañero de piso de Peter Parker en su etapa universitaria. 






A partir de ahí, los tebeos dejaron de ser solo una cosa para niños, provocando una revolución en los años 70. Steve Gerber, influenciado por el movimiento underground de autores como Robert Crumb, ejemplo de la contracultura americana al nivel e influencia de Jack Kerouac o Hunter S. Thompson, presentó al mundo a Howard El Pato, un personaje antropomórfico que a través de su caricaturesca y en apariencia inofensiva apariencia, desmontaba el establishment desde dentro. O Gerry Conway, que desde las páginas de The Amazing Spiderman 129 nos presentaba a El Castigador, un oscuro y violento vigilante que provenía de los fantasmas de la Guerra de Vietnam y de antihéroes cinematográficos como Travis Bickle, el inolvidable y antológico personaje interpretado por Robert de Niro en la clásica Taxi Driver de Martin Scorsese. Sin olvidar el comienzo de la aparición de héroes urbanos y afroamericanos como Luke Cage que, además de evitar el canon del héroe rubio y de ojos azules, se enfrentaba a traficantes de drogas y criminales varios en vez de contra megalómanos excéntricos o villanos extradimensionales.



A finales de los 70 y gracias a un joven escritor llamado Chris Claremont, Marvel Comics acertó como pocas veces en su historia, al remodelar uno de los conceptos peor desarrollados por Stan Lee y Jack Kirby. En manos de Claremont, los incomprendidos y acosados hijos del átomo, se convirtieron en un reflejo y metáfora de todo aquello que era perseguido y mirado con recelo en la supuestamente libre y biempensante Norteamérica. La diversidad sexual y racial, el diferente o el marginado tenían unos nuevos héroes con los que sentirse identificados.

Incluso Claremont llegó aun más lejos, a principios de los 80, con una de sus mejores creaciones y que mejor reflejaba el miedo a una nueva enfermedad que aterrorizaría a una ignorante sociedad occidental, el Sida. Ese personaje fue Pícara, villana reconvertida en heroína en una de las mejores transformaciones de un personaje en el universo Marvel cuyo poder era también su mayor miedo, no poder tocar a alguien por temor a matarle y absorber sus recuerdos. Una alegoría del Sida que dio como resultado algunas de las mejores historias de su longeva etapa al frente de la franquicia mutante.






Pero, quitando a los mutantes y a Claremont, la editorial que más estuvo influenciada por los problemas sociales y políticos de los años 80 fue DC Comics, sobre todo por la llegada a la editorial de dos autores del calibre de Frank Miller y Alan Moore. El primero, atacando la neo-conservadora América de Ronald Reagan y su programa Guerra de las Galaxias en la épica El Regreso del Caballero Oscuro o el Thatcherismo y sus consecuencias en la distópica V de Vendetta o el miedo nuclear en Watchmen junto a Dave Gibbons. DC Comics incidió en esa vena social con tebeos tan referentes de una época como The Question de Denny O’Neil y Denis Cowan o el Hellblazer de Jamie Delano.

Los años 90 fueron un erial cultural en el mundo del cómic de las dos grandes editoriales. Autores como Jim Lee, Todd McFarlane o Rob Liefeld pocos intereses tenían aparte de representar el ruido y la furia cromados, malinterpretando los méritos de la generación de los 80. Y, las dos grandes, estaban más preocupadas de vender portadas alternativas que de ser un reflejo de la sociedad y la cultura como en décadas pasadas. Lo mismo decir de los años finales de la década de los 90. De la forma de la Modern Age con el fondo de la Golden Age, pasamos a una reinterpretación de los preceptos de la Silver y la Bronze Age pero con los medios y la técnica de la Modern Age.






Todo cambió el 11 de Septiembre de 2001. Un golpe de realidad que hizo despertar al mundo occidental y al mundo del espectáculo. Un punto y aparte en la historia de la humanidad y el año 0 de un siglo XXI que fue prólogo y precursor de 15 años donde los golpes políticos, sociales y económicos no podían no ser reflejados por los superhéroes.

Dejando de lado el emotivo pero algo naive homenaje que J. Michael Straczynski y John Romita Jr. hicieron de la catástrofe del World Trade Center en The Amazing Spiderman vol.2 nº 36, el autor que mejor supo reflejar los miedos y la inseguridad que el atentado de Al Qaeda provocó en el mundo occidental fue Mark Millar. Y, si ya comenzó a despuntar en la segunda temporada de The Authority junto a Frank Quitely, elevó a la enésima potencia los preceptos apuntados en los personajes creados por Warren Ellis en la serie estrella de la línea Ultimate, Los Ultimates, unos Vengadores actualizados para el violento e inseguro siglo XXI que supo aunar el gran espectáculo hollywodiense en Dolby Digital con los miedos de una sociedad que se sentía igual de pequeña tras una tragedia indescriptible como la del 11-S que con la presencia de unos superhumanos que están por encima del bien y del mal.






El éxito de la propuesta le llevó a Millar a encargarse de la historia más atrevida que había publicado Marvel en su universo tradicional hasta el momento: Civil War. Una obra donde Iron Man y el Capitán América, el primero, reflejo de la maquinaria militar y conservadora de América y el segundo, reflejo de la representación idílica de lo que pretende ser o vender América, se enfrentaban en un duelo físico y psicológico por el alma de una América resquebrajada tras el accidente provocado por un grupo de superhéroes adolescentes, donde la muerte de inocentes es aprovechada por el gobierno americano para controlar a la población superhumana y encerrar a aquellos que no quieran registrarse y perder su anonimato, con la polémica Ley de Registro Superhumano que Stark apoya y Rogers desprecia. Un reflejo de las medidas restrictivas y antidemocráticas que el gobierno de George Bush Jr. implantó tras unos atentados que nos hicieron más inseguros y menos libres, con una Patriot Act y una prisión de Guantánamo que nos hicieron estremecer y avergonzarnos a todos aquellos que creemos en la libertad.






El mérito de Millar fue su intención de no pontificar ya que a lo largo de 7 comic books, el escocés nos plantea los dos lados del conflicto, con sus pros y sus contras, con sus ventajas e inconvenientes que demostraron que a la Marvel de Joe Quesada y del siglo XXI no le temblaba el pulso al tratar temas controvertidos y adultos, planteados para individuos que no buscan un entretenimiento adocenado, pero sin olvidar el gran espectáculo, la emoción y la intensidad que caracteriza los mejores momentos y las mejores obras de la editorial.

Tras Civil War, Marvel Comics continuó y mantuvo en paralelo tebeos y obras, como el Reinado Oscuro de Norman Osborn o la larga y aclamada etapa del Capitán América escrita por Ed Brubaker, que acercaban cada vez más los acontecimientos de nuestra realidad diaria, traspasándolos con inteligencia a su universo de ficción. Un universo que visto en perspectiva sirve como perfecto reflejo hipervitaminado de las inquietudes, problemas, sueños, ilusiones y preocupaciones de una sociedad que puede verse representada e interpretada en universos de ficción que a veces, se convierten en documentos más reales, puros y fidedignos que el mundo real.

21 de octubre de 2013

La Patrulla X: DIos Ama, el Hombre Mata. Reseña para Panini Reviews


Si tuvieramos que hablar de tebeos míticos de los años 80 y de la Patrulla X, Dios Ama el Hombe Mata, estaría entre los primeros tebeos que os vendrían a la mente. La primera novela gráfica Marvel que pudimos disfrutar los lectores de los 80 y que nos cambió un poco (quedaba pendiente la llegada de Watchmen y Dark Knight) la manera en la que veíamos el tebeo americano. Ahora, Panini la reedita con todo el lujo que se merece y mi reseña completa la podéis leer aquí.



10 de diciembre de 2011

Tres cómics que necesitan una reedición urgente


De entre la gran cantidad de reediciones de lujo que han aparecido en los últimos meses (American Flagg, The Rocketeer, Batman de Marshall Rogers) echo en falta algunos tebeos de los años 80 que deberían ser recuperados para las nuevas generaciones. El primero de ellos es Marshal Law de Pat Mills y Kevin O'Neil, aparecido a finales de los 80 bajo el sello Epic Comics de Marvel. Un sello que vendría a ser la línea Vertigo de DC Comics cuando esta todavía ni existía. Bajo este sello, los autores eran propietarios de los derechos de los personajes y no había limitaciones del comics code autorithy. Y este Marshal Law es una buena prueba de ello. En un futuro distópico, la sociedad es un pozo de criminalidad, perversión y muerte. Todo ello debido a la aparición de los superhombres en nuestro mundo , unos seres carentes de moralidad y respeto por el ser humano. Un tema que ha sido explotado hasta la saciedad en obras actuales como The Boys de Garth Ennis, Rising Stars y Supreme Power de Stracinsky, o Wanted, Authority y The Ultimates de Mark Millar. Y todos beben de aquí. Bueno, de aquí y de la trilogía de Rick Veitch formada por tres obras de la magnitud de El Uno, MaxiMortal y Niñatos. Tebeos repletos de la rabia de una generación provocada por la amoral y agresiva América de Ronald Reagan y George Bush y la totalitaria inglaterra de Margaret Thatcher. Un tebeo punk que puso en la mira del aficionado a un artista tan personal, feísta pero atractivo como Kevin O'Neill el actualmente famoso dibujante de la Liga de los Hombres Extraordinarios de Alan Moore. Un tebeo brutal, hiriente pero extremadamente inteligente que se merece una reedición a la altura de la obra.


Y de finales de los 80 nos remontamos a los principios de la misma, a 1982 y a un crossover muy especial, el formado por La Patrulla X de Chris Claremont y Los Nuevos Titanes de Marv Wolfman y George Perez, los dos grupos y tebeos más exitosos de principios de la década. Hay que recordar que los crossovers entre editoriales en esa época no eran algo habitual como actualmente y que hasta el momento solo habían aparecido dos, Superman-Spiderman y Batman-The Hulk, a finales de los 70. Así que este fue un tebeo acontecimiento. Y los autores estaban a la altura de las circunstancias: Chris Claremont y Walter Simonson. Claremont una estrella absoluta del tebeo americano y Simonson una promesa en ciernes que poco tiempo después revolucionaría Marvel con su interpretación del Dios del Trueno, que se convertiría en la base para futuros autores como lo fue el Daredevil de Miller. Aquí, ambos autores crean un team-up antológico, una verdadera fiesta para el aficionado, con dos némesis de verdadera altura. Por el lado de Marvel, Fénix Oscura, pero no Jean Grey, sino la entidad misma y por el lado de DC Comics, Darkseid, antes de que se convirtiera en uno de los villanos estrella del universo DC gracias a la miniserie Legends de Len Wein y John Byrne en 1986.


Para terminar, quizás el peor de los tres tebeos reseñados, pero que tiene los suficientes elementos de interés para ser valorado. El tebeo es el primer prestigio de Lobezno, cuando el personaje todavía no había sido sobre-explotado hasta la saciedad, llamado "Aventura en la Jungla" y sus autores Walter Simonson a los guiones y Mike Mignola a los lápices. Si el guión de Simonson no deja de ser un popurri de Tarzan con las ilustraciones de Frank Frazetta, el trabajo de Mignola eleva la categoría del tebeo. Un Mignola pre-Hellboy que con esta obra y Batman Luz de Gas y Cosmic Odissey para DC se convirtió en el talento y la leyenda que es actualmente en el medio.

25 de noviembre de 2011

Marvel Gold Patrulla X Volumen 2: Días del Futuro Pasado de Chris Claremont y John Byrne. Colaboración para Panini Reviews


Panini sigue tratando como nadie al lector español con ediciones impecables e imprescindibles de material clásico. Y no hay tebeo Marvel más clásico que la Patrulla X de Claremont y Byrne. Si, está el Spiderman de Lee, Ditko y Romita o los 4F de Lee y Kirby o si nos acercamos más hacia el presente, el Daredevil de Miller, pero si hablamos de la madurez del género superheróico per se, del paso de la edad de plata a la edad moderna de la que han bebido todos los autores contemporáneos antes de la invasión inglesa, es esta Patrulla X y los números incluídos en este voluminoso tomo. Si ya los has leído, volverás a disfrutarlos en la mejor edición que jamás podrás tener y si eres de los privilegiados que nunca los ha catado, esta es la oportunidad para dejarte llevar por la mejor magia que Marvel Comics ha podido ofrecer. Y si queréis leer la reseña al completo, solo tenéis que pinchar aquí.

7 de mayo de 2011

X-Men Forever 2 vol. 2 y 3 de Chris Claremont. Reseñas comiqueras de actualidad


X-Men Forever volumen 2: Scream a Little Scream de Chris Claremont, Tom Grummett, Ron Lim y Mike Grell (X-Men Forever 2 nºs 6 al 10 USA).

El segundo y penúltimo volumen de la continuación 15 años después de La Patrulla X de Claremont, casi resuelve uno de los flecos más importantes que tuvo su etapa en los años 80, el misterio de la identidad de Mr. Siniestro y el destino de Nathan Summers, hijo de Cíclope y Madeleyne Summers, que posteriores autores lo convirtieron en el mutante del futuro Cable y que aquí Claremont lo convierte en la sombra tras Siniestro. Un volumen repleto de acción y un uso de nuevo de las subtramas excelente, marca de la casa Claremont, que supuestamente todas confluirán en el último volumen de la colección, debido a las malas ventas de la misma. En este tomo, tenemos el regreso de Lobezno, convertido en un nuevo clon de Mr. Siniestro, el enfrentamiento final con los Merodeadores de la "Masacre Mutante" y la unión de las subtramas del consorcio, la venganza de Mariko Yoshida, el regreso del clan criminal japonés la Mano y el destino de las dos Tormenta. Todo ello,engarzado perfectamente por la maestría de Claremont,  a punto de explotar en los seis últimos capítulos de una colección que nos ha devuelto al mejor Claremont y que tristemente nos abandona.


X-Men Forever 2 volumen 3: Perfect World de Chris Claremont, Rodney Buchemi, Robert Atkins, Andy Smith y Ramón Rosanas (X-Men Forever 2 nºs 11 al 16 USA).

Volumen final, no por decisión de Claremont, sino por las pocas ventas del título, donde el guionista cierra la línea argumental de la falsa Tormenta con la que inició esta nueva colección, soluciona casi todos los misterios, mata a otro miembro de La Patrulla X emblemático, y nos deja en ascuas con el destino de otro. Un volumen intenso, que queda lastrado por los mediocres dibujantes con los que Claremont ha tenido que trabajar (es lo que tiene que tu colección no sea un superventas), pero que de nuevo nos devuelve al gran Claremont que te tenía enganchado mes si mes también, con sus tramas y subtramas, donde resuelto un misterio, te abría tres nuevos, y así sucesivamente. Como no podía ser de otra manera, y con un final con un "The End" con una interrogación (ojalá vuelva), el padre de los X-Men contemporáneos nos deja intrigados con el destino final de Nathaniel Summers y Mr. Siniestro, lo que debía ser y no fue, la siguiente saga de esta colección. Espero que Claremont vuelva de nuevo y no haya que esperar otros quince años.

28 de abril de 2011

Marvel Gold: La Imposible Patrulla X de Chris Claremont, Dave Cockrum y John Byrne. Reseñas comiqueras de actualidad


La Imposible Patrulla X de Len Wein, Chris Claremont, Dave Cockrum y John Byrne (Uncanny X-Men 94 al 121, Giant Size X-Men 1, Iron Fist 15 y Marvel Treasury 26 USA).

25 años han tenido que pasar. 25 años desde que cayó en mis manos el número 1 de La Patrulla X de Forum y quedara maravillado. Una colección que ha sido un antes y un después del género de superhéroes, desde que en 1975 apareciera el imprescindible Giant Size X-Men 1 y unos superhéroes de segunda se convirtieran, primero de la mano de Len Wein y muy poco después de la mano de Chris Claremont, en los personajes insignia de una Marvel que rompería moldes y traería una nueva clase de héroes, más cercanos y por supuesto, más humanos.


El lector español nunca tuvo suerte con esta serie. Ninguna de las ediciones que han aparecido durante 30 años en nuestro país ha hecho justicia a la colección. Unas por incompletas, otras por la falta de color y reducciones del tamaño original, y algunas cuasi-completas y económicas, pero cuyos materiales de reproducción y edición dejaban mucho que desear.


Pero al fin ha llegado el momento de disfrutar de una edición que se puede considerar absolutamente DEFINITIVA. Definitiva, porque por primera vez podemos disfrutar de una edición cronológica, con el color original remasterizado, en un papel de excelente calidad y acorde con la antiguedad del material del que parte (abajo el papel satinado para cómics clásicos), tamaño comic-book y repleta de bocetos inéditos y excelentes artículos realizados expresamente para la edición, que harán las delicias del fan más consumado.


Este primer volumen, el primero de esperemos muchos, contiene los potentes inicios de la colección, desde su Giant-Size, hasta quedarnos a las puertas de la saga de Protheus. Entre medias tenemos los aciertos de Len Wein, la llegada de Claremont, que enseguida hizo suya la colección, los excelentes dibujos y diseños de Dave Cockrum y la llegada atronadora de un John Byrne que hizo historia. 


En sus voluminosas 600 páginas, el lector disfrutará con la reunión de este nuevo grupo de outsiders, los primeros pinitos de Fenix, el regreso de un Magneto como nunca habíamos visto o soñado, Alpha Flight, Logan, Coloso, Rondador, Tormenta, el villano Arcade y un sinfín de aventuras que solo son un prólogo de lo que vendrá en el segundo tomo, auténtica cumbre de la colección y del género. Solo digo unos cuantos nombres: La Saga de Protheus, El Club Fuego Infernal, La Saga de Fenix Oscura y de postre, Días del Futuro Pasado. El germen de los superhéroes contemporáneos está aquí.


Un tebeo que todo aficionado que se precie debe leer y atesorar en su colección. No eres un verdadero lector de cómics si no has leído esta serie.

2 de marzo de 2011

X-Men Forever vol. 5: Once More...Into The Breach y X-Men Forever 2 vol. 1:Back in Action de Chris Claremont. Reseñas comiqueras de actualidad


X-Men Forever vol. 5: Once More...Into The Breach de Chris Claremont, Tom Grummet, Mike Grell y VV.AA. (X-Men Forever vol. 1 nºs 21 al 24 y X-Men Forever Giant Size 1 USA).

El final del primer volumen o temporada de esta continuación tardía de la Patrulla X de Claremont en el punto en el que el autor la dejó allá por 1991, sigue demostrando que el veterano autor sigue repleto de ideas y que sabe muy bien que hacer con sus personajes. Por supuesto que no es el Claremont de los primeros tiempos al frente de la colección, en concreto hasta el final de la saga de Madeleine Pryor, pero si que se le ve con menos síntomas de cansancio que en sus últimos años al frente de la colección. Revelaciones, un par de muertes, un emotivo funeral y de regalo el primer anual de la colección, dibujado por Mike Grell, más Neal Adams que nunca pero al que se le notan ya los años, que tiene de protagonistas a los Shiar, nos desvela el destino final de Charles Xavier y plantea las premisas de lo que será la segunda temporada de esta colección, en la que el resto del Universo Marvel tendrá más implicación. Un must-have para el fan de la Patrulla X más clásica.


X-Men Forever 2: Back In Action de Chris Claremont, Tom Grummet y Rodney Buchemi (X-Men Forever 2 nºs 1 al 5 USA).


La segunda serie de Claremont, que continúa su gloriosa etapa de 16 años al frente de la colección, es un compendio de lo que hizo a Claremont una leyenda en el mundo de los cómics. Los tres primeros números de esta nueva serie comienza con una espectacular batalla con Los Vengadores de la etapa de Roger Stern y con la aparición de Spiderman, ampliando el abanico del universo Marvel con el que va a jugar Claremont en esta etapa tristemente cancelada ya en USA. De nuevo juega con conceptos ya usados por el mismo como "La Caída de los Mutantes" o la "Masacre Mutante" pero haciendo saber lo que mejor sabe: hacer evolucionar a sus personajes, cambiar el status quo establecido cada pocos ejemplares, con sentido y lógica, haciendo que sus lectores nunca se aburran. El apartado gráfico es lo menos destacable de la colección, aunque Tom Grumett cada vez realiza un mejor trabajo, pero su sustituto Rodney Buchemi está aun muy verde. Pero son pequeños defectos para una colección que nos devuelve al mejor Claremont y se convierte en una elección imprescindible para todo aficionado a la Patrulla X más clásica.


27 de octubre de 2010

X-Men Forever vol. 4: Devil in a White Dress. Reseña comiquera de actualidad


X-Men Forever vol. 4: Devil in a White Dress de Chris Claremont, Graham Nolan, Tom Grummet y Sana Takeda (X-Men Forever 16 al 20 y Annual 1 USA).

Claremont sigue demostrando en este volumen que es el único autor que entiende y comprende a estos personajes. No es raro que salvo excepciones honrosas, los mutantes hayan derivado en estos últimos veinte años en personajes intrascendentes cuyas aventuras ya no emocionan a los fans de la manera tan visceral que lo hacían con Claremont.



Esta colección (que en estos últimos días se ha confirmado su próxima cancelación tras la finalización del volumen 2) devuelve al mejor Claremont y tiene todas y cada una de sus señas de identidad. En el volumen que nos ocupa tenemos cuatro historias diferentes, que gracias a la habilidad de Claremont, tienen valor como historias unitarias, pero que en su conjunto se complementan. 

La primera de las historias se centra en Rondador Nocturno y Pícara. Por supuesto con estos dos personajes, Mística no puede estar muy lejos, lo que hace que Claremont desvele la relación entre Rondador y Mística, además de cambiar el status quo de sus personajes, marca de la casa Claremont y que esta vez le toca a Rondador y Pícara.



Posteriormente tenemos un número centrado en la figura de Cíclope, tras su abandono de los X-Men debido a la decepción y traición que en mayor medida ha sufrido por parte de sus dos personas más queridas, el Profesor Xavier y Jean Grey.

La siguiente saga en dos partes, nos trae el extraño equipo formado por Nick Furia en una aventura doble de acción donde todas las tramas del tomo coinciden para llevarnos a lo que será el último tomo de esta primera temporada de la colección que promete más sorpresas que se tiene guardadas Claremont en la manga.



Completa el ejemplar un maravilloso annual, el primero de la colección y que devuelve el valor que estos especiales tenían en los años 80 y de los que Claremont sacó oro (el ejemplo más claro fueron los annuals 9 y 10 con Arthur Adams, con la aventura de Asgard y los bebés X, dos clásicos absolutos de la historia de los X-Men). El dibujante que le acompaña es el japonés Sana Takeda, entregando las páginas más bellas de toda la colección,con un relato centrado en Jean y Logan, su última aventura juntos antes del comienzo de esta colección y que recuerda a esas historias de complemento que Claremont realizó junto al dibujante John Bolton en la colección Classic X-Men que recopilaba los primeros números de su etapa en los años 80. Un número con aroma nostálgico de un tipo de tebeo que ya no se hace, se echa de menos y del que Claremont era uno de sus máximos exponentes.



El nivel se sigue manteniendo muy alto, para una colección que es un regalo para los verdaderos fans de los X-Men auténticos, los de Claremont.

3 de agosto de 2010

X-Men Forever Vol. 3: Come to Mother...Russia de Chris Claremont y Tom Grummet. Reseñas comiqueras de actualidad.



X-Men Forever vol. 3: Come to Mother...Russia de Chris Claremont y Tom Grummet (X-Men Forever 11 al 15 USA).

Continúa la serie que nos trae el regreso del gran Chris Claremont a la colección que nunca debió abandonar en 1991 y a los personajes que el mismo creó y que Marvel tras su marcha (excepto en ocasiones puntuales, lease Morrison, Whedon o el actual Fraction) ha desprestigiado, sobre-explotado y quemado.



En este tercer volumen de la serie (que Panini reunirá con el volumen anterior en un recopilatorio que aparecerá en breve en nuestro país), Claremont vuelve a hacer lo que mejor sabe hacer: Evolucionar a sus personajes, saber equilibrar la fantasía y la aventura que todo buen tebeo de superhéroes que se precie debe tener, con un estudio y desarrollo de personajes digno de elogio. Los componentes de la Patrulla X con los que Claremont continúa su senda están perfectamente definidos, no hay personaje que Claremont haya elegido que no tenga su momento de gloria. Ninguno está para hacer bulto, sino que Claremont sabe el porqué los ha elegido y el lector sabe que cada uno de ellos tendrá su arco argumental y su desarrollo correspondiente y satisfactorio.



En este volumen, Claremont se centra en una pareja de hermanos que ha sido dañada en las dos últimas décadas por autores incompetentes que no han sabido que hacer con unos personajes de los que Claremont sacó oro: Peter Rasputín, Coloso y su hermana Ilyana, alias Magik. Esta última tiene en su haber el ser la protagonista de una de las sagas más interesantes y divertidas que el lector veterano de la colección recuerda con nostalgia, que es su etapa en el limbo con el demonio Belasco. Claremont la trae de nuevo a primera línea, regalándonos también la relación inesperada de Coloso y La Viuda Negra ahora como defensores de su país, Rusia. Por supuesto su querida Kitty Pride sigue como personaje fundamental de su nueva etapa (otro personaje que acabaron con él, con todo el potencial que tenía). 



Como tramas secundarias, nos encontramos con la nueva relación que surge entre Jean Grey y La Bestia, nos presenta el prólogo de lo que será la próxima saga de la colección (con Rondador Nocturno y Pícara de protagonistas) y un número unitario de la Tormenta falsa en Wakanda, con un final inesperado que promete nuevas historias apasionantes.



En definitiva, nos encontramos con la verdadera colección de la Patrulla X, con un Chris Claremont pletórico de ideas, que además acompañado de un Tom Grummet que se está dejando la piel en cada número para ofrecer lo mejor de sí mismo, convierte la lectura de esta colección en una fiesta continúa para el lector veterano. Que dure por muchos años.

28 de abril de 2010

X-Men Forever: The Secret History of the Sentinels. Reseñas comiqueras de actualidad.





X-Men Forever vol.2 :The Secret History of the Sentinels de Chris Claremont, Trevor Scott y Paul Smith (X-Men Forever 6 al 10 USA).

Decir Chris Claremont es decir Patrulla X. Aunque los creadores del concepto fueron Stan Lee y Jack Kirby en los años 60, en una colección que tuvo que ser cancelada por falta de ventas en su número 66, el verdadero autor de La Patrulla es y será siempre Chris Claremont. Tomando el relevo de Len Wein, que reinició a los mutantes en el clásico y fundacional "Segunda Génesis", consiguió poner a los mutantes en la primera línea de Marvel, ser el cómic más vendido en los 15 años que estuvo al frente del título, y crear a unos personajes inmortales, que detrás de sus aventuras superheróicas, el autor nos hablaba de la marginación de unos seres que lo son por una mutación en su adolescencia, siendo una metáfora de la diferencia de razas, de los distintos tipos de sexualidad o del difícil período que es la adolescencia y los cambios que conlleva.



Durante sus 15 años la frente del título, Claremont tuvo que lidiar con el excesivo éxito de su criatura y ahí es donde empezaron los problemas. Gracias a su éxito, la editorial quería explotar la franquicia hasta límites insospechados, aumentando el número de series, haciéndolos partícipes de todo evento o crossover que se preciara en ese momento, por lo que la creación de Claremont se escapaba de sus manos. Añadidle a eso, que líneas argumentales completas, como el paso de Magneto al lado de la luz o la muerte de Lobezno y su posterior conversión en seguidor de La Mano (algo que curiosamente ha hecho Mark Millar en la colección de Logan hace unos pocos años) y enemigo de la Patrulla X fueron prohibidas por la editorial. Todo esto hizo que el trabajo de los últimos años de Claremont en la colección se resintiera hasta que en 1991 dijera adiós a la colección que le encumbró. Tras esto, hemos visto como la colección nunca ha vuelto a ser lo que era (aunque Morrison y Whedon han realizado buenas etapas), y la vuelta del propio Claremont a la colección a principios de este siglo fue muy triste. Parecía que Claremont había perdido el duende y el interés por estos personajes.



Pero hace un año, Marvel le ha dado una nueva oportunidad al autor y a los fans que le echamos de menos. Colección nueva, que sigue los acontecimientos exactamente posteriores al X-Men nº 3 de 1991, aquel en el que Claremont dijo adiós a la colección, y separada del universo Marvel actual. El resultado: Claremont vuelve a estar en su salsa y los personajes son los mismos que añorábamos desde hace casi 20 años. Libre de injerencias editoriales y de la continuidad actual del universo Marvel, por fin Claremont puede contar lo que el siempre quiso sobre estos personajes. Como muestra, en el primer tomo mata a Lobezno.



En este segundo tomo, centrado sobre todo en los personajes que más ha amado Claremont siempre: Tormenta, de nuevo la niña de finales de su etapa, ya que la adulta se ha descubierto traidora, Kitty Pride, que ahora tiene parte de Lobezno en ella, Pícara y Dientes de Sable. Una de las máximas absolutas de Claremont, que era que los personajes estuvieran en constante evolución, cosa que actualmente no ocurre en las series de mutantes donde los cambios siempre son temporales para volver a lo mismo de siempre, vuelve con fuerza en esta colección. Todo lo que los fans habíamos echado en falta está en esta colección, aunque he de decir que el primer volumen es en conjunto superior a este 2º que acabo de leer, lo que no quiere decir que este sea malo ni muchísimo menos. Claremont va tejiendo su historia paso a paso, sin prisa pero sin pausa.



A los lápices en este tomo, el anterior lo dibujaba Tom Grummet, tenemos al veterano Paul Smith en dos historias autoconclusivas (una es el emotivo último adiós a Logan, demostrando lo bien que conoce Claremont a estos personajes) algo echado a perder comparado con su fastuosa etapa en La Patrulla X a principios de los 80 o en la colección del Doctor Extraño. El otro dibujante es Trevor Scott, competente y poco más, lo que es una pena, ya que si Marvel confiara en la colección tendríamos a dibujantes de altura que redondearían el resultado final.

En definitiva, una colección de lectura obligada para todos aquellos que fuimos fans de La Patrulla X en los años 80. Claremont ha recuperado el mojo perdido y espero que la colección funcione como se merece para que Claremont pueda brindarnos otros 15 años más de historias de estos personajes al mismo nivel que en su anterior y gloriosa etapa.
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