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25 de octubre de 2018

Patrulla X Roja de Tom Taylor y Mahmud Asrar: Intolerancia contemporánea



Tras los mediocres resultados de las nuevas iteraciones mutantes conformadas por Patrulla X Oro y Patrulla X Azul, llega la tercera serie regular que conforma las nuevas series principales del maltratado cosmos mutante: Patrulla X Rojo. Esta nueva serie, guionizada por Tom Taylor e ilustrada, al menos en su primer arco argumental, por el dibujante Mahmud Asrar, surge como reintroducción de la nuevamente resucitada Jean Grey, tras la irregular miniserie aparecida previamente titulada La Resurrección de Fénix guionizada por Mathew Rosenberg e ilustrada por un conjunto de dibujantes entre los que encuentran Leinil Francis Yu o Carlos Pacheco. Afortunadamente, Patrulla X Roja, aunque no puede considerarse por el momento un título imprescindible de la Marvel actual, si que consigue, en sus primeros compases, situarse, al igual que La Increíble Patrulla X de Charles Soule, muy por encima de lo realizado con los hijos del átomo en los últimos tiempos. 






Partiendo de la base de la idea de Claremont de servir como metáfora y magnificación de las cuestiones sociológicas y políticas existentes en el mundo contemporáneo, este regreso de Jean Grey sitúa al icono en un universo Marvel muy cercano a la realidad contemporánea, donde los conflictos de raza y la intolerancia exacerbada por una ultra-derecha emergente, están consiguiendo deshacer todo el camino andado en la lucha por las libertades. A partir de ese contexto sociocultural, necesario en los tiempos vividos, Taylor conforma un equipo mutante que sirve como nexo entre pasado y presente -no es casual que el arranque del serial comience de idéntica manera que el clásico Giant Size X-Men 1 que iniciaba la gran etapa de gloria de los personajes- donde podemos encontrarnos caras tan míticas como la mencionada Jean Grey o Rondador Nocturno junto a personajes de nueva hornada tales como Lobezna y Gabby, salidas de la serie de la primera y cuyo destino lo ha dirigido Tom Taylor. A su vez, Taylor, acostumbrado a lidiar con un universo completo como puede verse en su Injustice para DC Comics, acerca a los últimamente escindidos mutantes al conjunto del universo Marvel con la introducción de Namor y Pantera Negra y sus respectivos entornos y ecosistemas. 






Este equilibrio entre pasado y presente se sustenta con la introducción de un personaje que no proviene ni del añorado pretérito ni del más inmediato presente, sino de la innovadora y revolucionaria etapa de Grant Morrison que apareció en los albores del siglo XXI, Cassandra Nova. Némesis y reverso tenebroso del Profesor Xavier -su hermana gemela- que aquí es la incitadora de una semilla de la discordia que lamentablemente surge con fuerza de manera cíclica en la historia de la humanidad. Pero más allá de las disquisiciones socio-culturales que sirven como marco y punto de partida del relato, Taylor y Asrar entregan al lector contemporáneo un tebeo ágil y enérgico que sustenta su efectividad con un pie en el pasado pero agarrándose con fuerza a la actualidad contemporánea. 




25 de noviembre de 2016

Los Vengadores de Mark Waid, Mahmund Ashrar y Adam Kubert: Sentimientos encontrados






















Aunque sea una minoría y los lectores clásicos se me echen encima, para mi los últimos 10 años de las series Vengadoras han sido de las mejores de la historia del longevo grupo creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1963. Tanto Bendis como Hickman en sus largas etapas entregaron historias diferentes, las del primero más cercanas y con los pies en la tierra, el segundo más cósmicas y complejas que volvieron a poner en el punto de mira a un supergrupo que desde mediados de los 80 solo había brillado levemente cuando Kurt Busiek recicló junto a Perez los hallazgos de guionistas como Shooter o Stern, pero sin aportar nada nuevo o de su cosecha.



Cierto es que Bendis perdió fuelle en sus últimos años o que a Hickman a veces se le iba la pinza e incluso podía llegar a ser algo espeso en según que momentos, pero lo que nadie puede negar es que entregaron dos obras muy personales y que sus hallazgos e ideas han dado forma al universo Marvel del siglo XXI, nos guste más o menos.

Pero el final de las Secret Wars han dado como resultado una nueva Marvel. Una Marvel que cada vez se mira más en su espejo cinematográfico y que quiere ganar nuevos tipos de lectores, de menor edad, de diferentes sexos y etnias. Y eso no es nada malo, sino todo lo contrario.



Poner en manos de Mark Waid, un guionista nada revolucionario al estilo de un Bendis o un Hickman, pero que sabe aunar tradición y modernidad mucho mejor que por ejemplo un Kurt Busiek, era una garantía de un buen tebeo, sin olvidar el magnífico trabajo que ha hecho con Daredevil en los últimos años o con el Capi y Ka-Zar en los 90.

La idea de Waid y la editorial es dejar atrás la magnificencia de la época Hickman y poner a Los Vengadores con los pies en la tierra. Para ello, les ha quitado los miles de millones, los ha convertido en un grupo con presupuesto ajustado y para equilibrar un tebeo que guste a los lectores jóvenes y veteranos, una alineación de nuevas viejas caras.



Unos Vengadores sin el trío por antonomasia es casi inconcebible. Y por eso tenemos a Iron Man, Thor y el Capitán América. Pero de los tres, el único de los originales es Tony Stark, mientras que los otros dos vienen de los cambios propiciados en las magníficas series regulares de ambos personajes guionizadas por Jason Aaron y Nick Spencer respectivamente.

Entre los jóvenes integrantes tenemos a las dos estrellas de la Marvel actual, Miles Morales/Spiderman y Kamala Khan/Ms. Marvel y en menor medida el nuevo Nova. Como nexo entre lo clásico y lo nuevo, un integrante posterior pero tremendamente icónico como es La Visión, de plena actualidad por su papel en las últimas entregas Marvel cinematográficas y protagonista absoluto del mejor tebeo de la Marvel actual, La Visión de Tom King.



Con estos ingredientes y Mark Waid a los guiones, en principio nada podía fallar. El problema, que aunque la receta y el chef sean excelentes, puede que la mezcla no llegue a cuajar del todo. Y no me entendáis mal, Los Vengadores de Waid tienen elementos que me gustan y me hacen acercarme mes a mes a la colección. La relación de amor-odio entre Kamala y Nova, el misterio de La Visión y su extraño comportamiento en la primera saga con la que arranca la etapa, la incipiente relación entre Jane Foster y Sam Wilson o la llegada de una nueva Avispa, con un personaje que a priori tiene potencial.

Pero a la serie le falta un algo, un punch que la eleve a los cielos. Y es que una amenaza Chitauri, el regreso de Kang o el viaje a la Zona Negativa y el encuentro con Annihilus no desprende la épica que la ocasión lo merece. Y es que el enfoque y el tono es más cercano a la nueva Ms. Marvel que a un tebeo de Los Vengadores, siendo la ligereza y el desenfado sus mayores cualidades.



Esa ligereza hace que la serie no tenga la intensidad necesaria para un tebeo que es eje de la editorial. El arte de Kubert y Ashrar tampoco ayuda. El primero, porque desde hace años se ha ido abandonando y lo que antes era marca de la casa, ahora se ha convertido en dejadez, con páginas que parecen más bocetos que artes finales. El segundo, un magnífico autor de trazo juvenil y limpio, es más apropiado para un Miles Morales o una Kamala Khan que para Los Héroes Más Grandes de la Tierra.

Habrá que darle tiempo. Pero el problema, que entre eventos metidos a capón (ya han pasado por Punto Muerto y ahora vienen las Civil War) y los anunciados cambios en el status quo en el horizonte pueden echar por tierra una etapa que a lo mejor Waid quiso ir cocinando a fuego lento y que por precipitados imperativos editoriales se quede a medio cocinar y pase a la historia como una oportunidad perdida y efímera, un curioso pie de página en la historia del supergrupo y no la gran etapa revitalizadora que Waid, la editorial y una gran parte del fandom pedía y anhelaba.

26 de marzo de 2016

Los Nuevos y Diferentes Vengadores tras las Secret Wars


Seguir los pasos de autores como Jonathan Hickman o Rick Remender en sus respectivas etapas al frente de Vengadores, Nuevos Vengadores e Imposibles Vengadores puede ser una tarea difícil para cualquier autor que acometa tan titánica tarea. Ambos autores desarrollaron dos etapas que aun con sus polémicas, más Hickman que Remender, sirven como base para tratar a estos personajes en el mundo contemporáneo.

La serie central de esta nueva etapa es Los Vengadores, de la mano de Mark Waid y los dibujantes Adam Kubert y Mahmud Asrar. Para demostrar más si cabe que esta es la serie central del universo Vengador, la colección la adornan las épicas e icónicas interpretaciones de Alex Ross. Pero lo importante es el interior. Y con solo un número leído, es difícil entrar a valorar lo que nos encontraremos en esta etapa. Por ahora, solo decir que Waid les ha pillado el punto a los nuevos y jóvenes héroes de la editorial, con esa magnífica conversación y monólogos interiores que Ms. Marvel y Nova mantienen, adornado por el extraordinario arte de Mahmud Asrar. Por otro lado, tenemos lo que es el principio de lo que será el primer arco de la serie regular, con un irregular Kubert y escaso desarrollo para poder valorarlo en su justa medida. En definitiva, un aperitivo, un punto de partida que transmite frescura, pero que habrá que dejar que pasen los meses, para afirmar si esta nueva etapa Vengadora entra dentro de las épocas definitorias del supergrupo.

Los Imposibles Vengadores también tienen un cambio de guardia, con Gerry Duggan y Ryan Stegman a los lápices. Y tras la lectura del primer ejemplar, he de decir que lo más cercano que me viene a la memoria es en el tono de la JLA de Giffen y DeMatteis, pero sin la grandeza de estos. Duggan intenta equilibrar el tono humorístico con el drama, le entrega preponderancia a Masacre, el nuevo chico de oro de la editorial, pero no consigue cuajar del todo sus pretensiones con el resultado final. El tebeo se deja leer con agrado pero sin pasiones y Gerry Duggan entrega un correcto trabajo a los lápices. 

La tercera novedad si que es una sorpresa positiva en toda regla. Porque los Vengadores de Al Ewing y Gerardo Sandoval si que son diferentes y nuevos. Siguiendo la estela del trabajo de Hickman, en concreto toda la historia de Roberto Da Costa y su compra de IMA, Ewing en estos dos ejemplares leídos hasta el momento, ensambla una reunión de héroes lo más diferente y alocada posible, con miembros de los Jóvenes Vengadores, la Chica Ardilla u Ojo de Halcón, por mencionar a unos cuantos, con toques de locura propios de la Doom Patrol de Grant Morrison, rematando el resultado con uno de los mejores villanos que han pasado por Marvel en los últimos tiempos. Una sola pista: Hickman fue el que supo sacarle todo el partido y ahora Ewing recoge el testigo. En definitiva, el "sleeper" vengador de la temporada. Y por ahora, el mejor de los tres tebeos con el título de Vengadores que publica la editorial. No cometáis el mismo error que con la última etapa de Vengadores Secretos de Ales Kot, porque esta serie promete en principio alcanzar cotas de locura similares.

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