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13 de febrero de 2018

Guardianes de la Galaxia de Gerry Duggan: Perfecta fusión de clasicismo y modernidad


























Durante la larga y poco inspirada etapa de los Guardianes la Galaxia aparecida en los albores de Marvel Now! y que fue escrita por Brian Michael Bendis, ocurrió lo inesperado: su adaptación cinematográfica, a manos de James Gunn, fue un éxito rotundo, convirtiéndose sus personajes en ídolos más allá de sus fronteras de papel e iconos de un universo cinemático que estaba engullendo a marchas forzadas a sus contrapartidas originales. Casualmente, la marcha de Bendis y la llegada de Gerry Duggan en tareas de escritura coincidió en el tiempo -en su edición original- con la llegada de la secuela cinematográfica, una vez más, de la mano de James Gunn.






Por ello, no es extraño que Duggan haya acercado, aún más si cabe, los parecidos entre la versión original y su traslación a la gran pantalla, en un intento de acercar a nuevos lectores hacia una aproximación lo más certera posible de lo que se han encontrado en la gran pantalla. Pero más allá de esas consideraciones meramente comerciales, el acierto de Duggan -al igual que ya ocurrió en sus Imposibles Vengadores- ha sido devolver al entorno cósmico de Marvel -de la que estos Guardianes es su máximo exponente- ese aroma perdido en la etapa de Bendis.






Porque Bendis perdió la oportunidad de expandir los límites cósmicos del serial, dando vueltas alrededor de una misma idea y no sabiendo explotar un área del universo Marvel más que interesante e infravalorada, hacia entornos donde el creador de Jessica Jones se encontraba más cómodo. Por lo que Duggan arranca su etapa con unos Guardianes en su momento más bajo, a punto de la disolución y que van a hacer un último trabajo para seguir cada uno con sus vidas. Y lo que parece un mero trámite, se convierte en el prólogo de un conflicto, que se retrotrae a las consecuencias, nunca bien explotadas, de las Secret Wars de Hickman, además dejando vislumbrar en un futuro cercano, lo que será el próximo gran evento Marvel, centrado en Thanos y las gemas del infinito, de la que esta vez si, Los Guardianes de la Galaxia tendrán mucho que decir.






Este primer capítulo de esta nueva etapa de los personajes se ha dividido en doce entregas quincenales, donde Duggan ha sabido equilibrar -saltando atrás y delante en el tiempo de una manera completamente orgánica- la trama principal, junto con episodios centrados en cada uno de los protagonistas de la función. Gráficamente, esto también ha servido para darle un respiro a Aaron Kuder, un artista con claras influencias de Frank Quitely mezclado con Kevin Maguire, que ha podido descansar de las responsabilidades de una serie regular con cadencia quincenal, gracias al trabajo de autores tan interesantes como Frazer Irving, Greg Smallwood o Chris Samnee, por citar a unos pocos, cuyo estilo ha servido también para demostrar la versatilidad narrativa y tonal tanto de Duggan como del serial.








Por lo que habrá que seguir con atención esta nueva encarnación de los Guardianes de la Galaxia. Un título que más allá del legado de Bendis y las influencias de su versión cinematográfica, ha conseguido convertirse en tan solo doce ejemplares, no solo en una de las series regulares imprescindibles de la actualidad marveliana, sino en un tebeo cuya humildad va pareja a un clasicismo modernizado que demuestra el camino que debe seguir la editorial para devolver la fe en un universo, que salvo casos puntuales, se encontraba en una crisis creativa y editorial ligeramente alarmante.

18 de enero de 2017

Civil War 2: Mes 4. Tie-ins más interesantes que la serie principal























En su cuarto mes de publicación, la secuela de la obra de Millar y Niven llega a su sexto ejemplar, tras la impactante y efectista imagen con la que terminó el episodio pasado, con la visión de Miles Morales acabando con la vida de Steve Rogers.



En la serie principal, Bendis estira de nuevo la historia con 20 páginas entretenidas con diálogos acertados, pero que bien se podría haber explicado en menos páginas. El resultado de este antepenúltimo capítulo, mueve las fichas del juego, humaniza a una excesivamente fanatizada Carol Danvers a lo largo del serial y sitúa como nuevos protagonistas a Miles Morales y Steve Rogers, como piezas fundamentales del tercer acto.



Esto sirve sobre todo a Nick Spencer para saber sacar el mejor partido de un crossover, descubriendo en la serie regular del personaje, que es lo que maquina este nuevo Steve Rogers convertido a través del cubo cósmico en seguidor de Hydra desde su tierna infancia, donde vemos como Rogers ha ido manipulando los acontecimientos de las Civil War a su antojo e insinuando que la muerte de Banner es provocada, al menos indirectamente por Rogers.



Un aplauso también a Gerry Duggan y sus Imposibles Vengadores, que no hacen más que mejorar ejemplar a ejemplar y que aquí aprovecha a este nuevo y mancillado Capitán América para provocar una escisión absoluta en estos Imposibles Vengadores, convirtiéndola en el título Vengador más interesante de la actualidad y si me apuras, de los mutantes.



En definitiva, una saga central que se deja leer pero poco más, donde lo mejor del crossover son el partido que les está sacando autores como Duggan o Spencer.

14 de diciembre de 2016

Chewbacca de Gerry Duggan y Phil Noto: Una miniserie para incondicionales del Wookie























Tras las miniseries protagonizadas por Leia y Lando, le ha llegado el turno al compañero leal de Han Solo y uno de los personajes más queridos e icónicos de la saga creada por George Lucas, Chewbacca, guionizada por Gerry Duggan y dibujada por Phil Noto.

El resultado, un tebeo entretenido que profundiza levemente en la vida y la raza del Wookie fuera del entorno de la rebelión y el Halcón Milenario y que se sitúa entre los episodios IV y V de la saga original. Duggan aprovecha para entregar un tebeo de aventuras ligero, donde Chewbacca entabla relación con Zarra, una encantadora niña de un planeta cercano en estética al Tattooine de Luke Skywalker y que sirve a Duggan para desarrollar una aventura tan entretenida como intrascendente.



 De lo mejor de la miniserie, la entrañable relación entre el Wookie y Zarra y el tono intrascendente de la misma, saliéndose de lo épico y no tomándose del todo en serio a si misma, en una aventura que junta esclavismo, cazarrecompensas y delincuentes del borde exterior junto a imperiales de medio pelo y perfil bajo. 



Eso no quita para que el tebeo tenga sus momentos sentimentales y entrañables, sobre todo en las últimas páginas del serial, donde volvemos a visitar un Kashyyk medio vislumbrado en el tercer capítulo de las precuelas.



Pero la verdadera estrella de la serie es el dibujante Phil Noto que le da un tono de película de animación y para todos los públicos que puede servir para que los más pequeños se aficionen a la lectura de cómics.



 En definitiva, un tebeo correcto que sabe tocar las teclas adecuadas, por supuesto nada imprescindible pero que se deja leer con agrado y que hará las delicias de los seguidores de la saga galáctica, en especial a los fans acérrimos del mejor amigo de Han Solo.

17 de noviembre de 2016

Imposibles Vengadores de Gerry Duggan. De 0 a 100 en 11 ejemplares





























Hace ya más de tres años, tras la finalización del crossover Vengadores Vs. X-Men, comenzó la que sería un tónica de los últimos tres años de la editorial, el reinicio. En este momento, con la iniciativa Marvel Now como punto y aparte, el entusiasmo entre los lectores era evidente. Tras años de largas etapas y buenos resultados, era el momento de rotar equipos creativos y publicar nuevas colecciones que sirvieran de abanderadas de este cambio estilístico y narrativo de la editorial.

La elegida para dicho cambio fue Imposibles Vengadores, una fusión de héroes y mutantes liderados por el Capitán América, que serían el ejemplo de la paz y cordialidad que debía existir entre humanos y mutantes. Los encargados de dicha colección eran dos estrellas del momento como fueron Rick Remender, tras su fulgurante paso al frente de Imposibles X-Force y John Cassaday, dibujante de auténtico culto, pero lento en los plazos de entregas.



Remender, aunque no consiguió alcanzar las cotas de magnificencia de sus X-Force, entregó un primer volumen más que recomendable, recuperando la esencia que hace grande y diferencia a Marvel del resto de editoriales. El problema, que la que parecía que era la serie sobre la que iba a girar el resto de la editorial, sus series y eventos, fue fagocitada por la etapa de Jonathan Hickman al frente de los títulos de Los Vengadores y Los Nuevos Vengadores.

Y mientras Hickman proyectaba lo que iba a ser sus Secret Wars y Remender iba viendo como su magnífico tebeo se quedaba en un triste segundo plano, le dieron como premio de consolación el evento Axis, quizá el peor trabajo de Remender, incluso diría que hecho con mala baba por el magnífico guionista.

Tras esto, Remender continuó con un corto volumen dos, donde tuvo que salvar de aquella manera la relación de Mercurio y la Bruja Escarlata con Magneto, una cuestión más administrativa que narrativa, mientras el escritor se daba cuenta que debía abandonar el barco lo antes posible y moverse a territorios más atractivos para él.



Y llegaron las Secret Wars y con su finalización, también finalizó el trabajo de Remender en Marvel, aterrizando con sus series de creación propia en Image Comics. Pero Marvel quería, sin una buena razón de peso, que este título que tenía un fin muy específico en un momento determinado, debía continuar.

A la coexistencia entre humanos y mutantes, Marvel ha añadido el otro concepto con el que están muy pesados y que nadie les ha pedido: Los Inhumanos y las Nieblas Terrígenas. Un concepto muy cansino pero que creen que por insistencia lo acabarán por colar. El resultado, un nuevo personaje femenino Inhumano, cero interesante y que propicia el primer y horrible arco argumental de este nuevo volumen.

El guionista encargado de este nuevo volumen es Gerry Duggan, conocido sobre todo por su trabajo con Masacre, por lo que no es de extrañar que lo encajen con calzador como la estrella de esta nueva formación del equipo, que mantiene del grupo original al Capi a Pícara y a Mercurio, encajando con calzador a Masacre, una Antorcha Humana que no saben que hacer con ella, al Doctor Vudú al cual no le sacan ningún partido y de reclamo un Peter Parker que no pasa de las diez primeras páginas del primer ejemplar.



 La primera saga es un despropósito argumental y tonalmente. Intenta ser una pseudo-historia de terror a la Stephen King, con un humor al estilo JLA de Giffen y DeMatteis sin conseguirlo, con personajes que en ningún momento suenan y actúan como son realmente. A eso hay que sumarle el inapropiado arte de un excesivamente caricaturesco Ryan Stegman, que convierte la lectura de esa primera historia en cinco partes en un suplicio.

A continuación, tenemos un receso en dos ejemplares autoconclusivos, donde Duggan, acompañado por un Pacheco a medio gas, se acerca aún más al humor de la JLA mencionada anteriormente sin conseguirlo y avanza brevemente el arco argumental heredado de la etapa Remender, cuando dicha historia debía haber sido la historia de arranque y no esa horripilante historia del Inhumano-Hombre Planta-Ecológico.



Tras este impasse para tomar aire, la colección vuelve a tener que tomar aire sin haber contado absolutamente nada reseñable con el crossover Punto Muerto, en paralelo con Los Vengadores de Waid, pero que no es necesario para leer la excelente historia principal acontecida en el fabuloso Capitán América de Nick Spencer.

Y tras ocho números que van de lo horrible a lo intrascendente y piensas para que has perdido tu tiempo y dinero en esta colección, llega el milagro. De repente, Duggan entiende lo que es un título Vengador. De repente los personajes están bien definidos y escritos. Y de repente, Stegman desaparece y en cambio tenemos el fabuloso arte de Pepe Larraz. La historia, "El Hombre que Vino de las Estrellas".



 En resumen, esta saga en cuatro partes, de la que falta un número final, quizás es el mejor tebeo Vengador al estilo clásico en mucho, pero que mucho tiempo. Duggan aprovecha la muerte y fusión de Hank Pym con Ultron en su novela gráfica "La Cólera de Ultron" para entregar un tebeo de Vengadores como los de antes, al estilo de Jim Shooter, Roy Thomas o David Micheline. Un tebeo que respira épica, emoción y misterio. Un tebeo donde los fans veteranos se verán recompensados con un equilibrio perfecto entre intimismo y espectacularidad, entre conversaciones y batallas épicas.

No se que le ha pasado a Duggan. Es cierto que Masacre me sobra y la Inhumana aún más. Pero si Duggan es capaz de mantener el nivel de está última saga, seré capaz de perdonarle el horror de tebeo que vino con anterioridad. Esta última historia es pura magia Marvel y el arte de Pepe Larraz es para paladearlo y disfrutarlo una y mil veces. Esperemos que la colección siga este nivel ascendente.

7 de mayo de 2016

Secret Wars Apéndices (Parte 2): El fin del universo Ultimate, spin-offs de Masacre y una Capitana Marvel con aroma retro






































Con cierto retraso, finalizo las tres miniseries que quedaban pendientes de las Secret Wars hickmanianas. Y ya se que en este mundo del cómic que avanza a pasos agigantados, repleto de reboots y nuevas puestas a punto, lo que hace solo un par de meses era la comidilla de los aficionados, ahora solo es un leve recuerdo, sepultado por la cantidad de información que nos bombardea. 



Comenzamos con Ultimate End, que pone punto y final a la línea editorial, de la mano de sus originadores, Brian Michael Bendis y Mark Bagley. Y flaco favor le hacen a una línea moribunda exceptuando su Spiderman, porque aquí tenemos al peor Bendis y al peor Bagley. Bendis demuestra que cuando lo hace mal lo hace peor, en un tebeo que se pasa por el forro todo lo que plantea Hickman y el resto de autores implicados en el mismo, en un tebeo que es más cercano en su estupidez a las Secret Wars originales de Shooter, que al interesante trabajo de Hickman.



El siguiente tebeo me reafirma en mi posición de que Gerry Duggan no es un buen guionista. Un tebeo que aúna a la mujer de Masacre y al plantel de monstruos clásicos de la Universal remozados al universo Marvel, en un tebeo que intenta ser divertido sin conseguirlo y donde el apartado gráfico de Salva Espí, siendo lo mejor del mismo, no me acaba de cuajar con ese estilo amerimanga propio de finales de los 90 que a mi parecer se ha quedado muy oxidado.



Finalizamos con la única buena miniserie de este conjunto de tres. Algo que no es una sorpresa si eres seguidor de la Capitana Marvel de DeConnick y López. Un tebeo con regusto retro, que quizás se queda algo corto en su resolución, pero que se disfruta sobre todo por la caracterización de personajes de DeConnick y sobre todo por el fabuloso arte de David López, realzado por el color de Lee Louridghe.

26 de marzo de 2016

Los Nuevos y Diferentes Vengadores tras las Secret Wars


Seguir los pasos de autores como Jonathan Hickman o Rick Remender en sus respectivas etapas al frente de Vengadores, Nuevos Vengadores e Imposibles Vengadores puede ser una tarea difícil para cualquier autor que acometa tan titánica tarea. Ambos autores desarrollaron dos etapas que aun con sus polémicas, más Hickman que Remender, sirven como base para tratar a estos personajes en el mundo contemporáneo.

La serie central de esta nueva etapa es Los Vengadores, de la mano de Mark Waid y los dibujantes Adam Kubert y Mahmud Asrar. Para demostrar más si cabe que esta es la serie central del universo Vengador, la colección la adornan las épicas e icónicas interpretaciones de Alex Ross. Pero lo importante es el interior. Y con solo un número leído, es difícil entrar a valorar lo que nos encontraremos en esta etapa. Por ahora, solo decir que Waid les ha pillado el punto a los nuevos y jóvenes héroes de la editorial, con esa magnífica conversación y monólogos interiores que Ms. Marvel y Nova mantienen, adornado por el extraordinario arte de Mahmud Asrar. Por otro lado, tenemos lo que es el principio de lo que será el primer arco de la serie regular, con un irregular Kubert y escaso desarrollo para poder valorarlo en su justa medida. En definitiva, un aperitivo, un punto de partida que transmite frescura, pero que habrá que dejar que pasen los meses, para afirmar si esta nueva etapa Vengadora entra dentro de las épocas definitorias del supergrupo.

Los Imposibles Vengadores también tienen un cambio de guardia, con Gerry Duggan y Ryan Stegman a los lápices. Y tras la lectura del primer ejemplar, he de decir que lo más cercano que me viene a la memoria es en el tono de la JLA de Giffen y DeMatteis, pero sin la grandeza de estos. Duggan intenta equilibrar el tono humorístico con el drama, le entrega preponderancia a Masacre, el nuevo chico de oro de la editorial, pero no consigue cuajar del todo sus pretensiones con el resultado final. El tebeo se deja leer con agrado pero sin pasiones y Gerry Duggan entrega un correcto trabajo a los lápices. 

La tercera novedad si que es una sorpresa positiva en toda regla. Porque los Vengadores de Al Ewing y Gerardo Sandoval si que son diferentes y nuevos. Siguiendo la estela del trabajo de Hickman, en concreto toda la historia de Roberto Da Costa y su compra de IMA, Ewing en estos dos ejemplares leídos hasta el momento, ensambla una reunión de héroes lo más diferente y alocada posible, con miembros de los Jóvenes Vengadores, la Chica Ardilla u Ojo de Halcón, por mencionar a unos cuantos, con toques de locura propios de la Doom Patrol de Grant Morrison, rematando el resultado con uno de los mejores villanos que han pasado por Marvel en los últimos tiempos. Una sola pista: Hickman fue el que supo sacarle todo el partido y ahora Ewing recoge el testigo. En definitiva, el "sleeper" vengador de la temporada. Y por ahora, el mejor de los tres tebeos con el título de Vengadores que publica la editorial. No cometáis el mismo error que con la última etapa de Vengadores Secretos de Ales Kot, porque esta serie promete en principio alcanzar cotas de locura similares.

15 de marzo de 2016

Spiderman y Masacre se vuelven internacionales, cambio de tono para Hulk y el renacimiento del Doctor Extraño






































Si el nuevo reinicio de los mutantes liderado por Jeff Lemire me ha dejado sensaciones agridulces, con conceptos ya algo sobados, junto a detalles que habrá que ver como se desarrollan para valorarlo en su justa medida, las cuatro series que aparecen en este post si que me han parecido un nuevo punto de partida, original y diferente.

Comenzamos con Amazing Spiderman, que sigue en manos de Dan Slott. Y si Slott había perdido algo de fuelle entre tanto evento multitudinario, nadie le va a negar a Slott que es el más indicado para escribir Spiderman y que a lo largo de su etapa ha sabido reconfigurar a Peter como nadie lo había conseguido, aunando modernidad y tradición. 



En esta nueva etapa, Slott lleva hasta el extremo la empresa de Peter, salida de las cenizas de Horizon Labs y la lleva a la internacionalidad. Y lo mismo para su personaje protagonista en su doble faceta. Como Peter, debe conducir una multinacional cuando el personaje ha tenido siempre problemas en conducir su vida llena de sobresaltos. En cuanto a su alter ego, adorado por todos y trabajando para Shield, se ha convertido en un héroe más cercano a la figura de Iron Man, pero por supuesto con la idisioncrasia de Peter. Un verdadero punto de arranque original y novedoso y que además queda reforzado por un excelente trabajo de Giussepe Camuncoli, que nunca había sido santo de mi devoción, pero que aquí me ha recordado al buen hacer del mejor Romita Jr. 



Y si Spiderman ha sido siempre un icono para la editorial, Masacre no le va a la zaga en esta nueva Marvel, sobre todo tras el éxito de la película protagonizada por el cazarrecompensas más malhablado del universo Marvel. Decir también que lo único que he leído del personaje fue la memorable etapa de Joe Kelly de los años 90, por lo que el trabajo de Duggan en los últimos años no lo he seguido. Visto el resultado de Duggan en este nuevo arranque, decir que por el momento no me ha parecido de la calidad de lo entregado por Kelly en su momento, pero su interesante punto de partida hará que continúe leyéndolo, al menos por un tiempo.



Con Hulk me ha pasado más o menos lo mismo a lo largo de su trayectoria editorial. Un personaje que solo he disfrutado con Peter David, Paul Jenkins y Bruce Jones. Las etapas de Pak, Loeb, Aaron o Waid no conseguí que me engancharan y lo de Duggan no llegué a probarla, aunque hablaban maravillas de la misma. Ahora, Greg Pak vuelve al personaje pero sin Banner, ya que el nuevo Hulk es Amadeus Cho, uno de los personajes más interesantes creados por Marvel en los últimos 10 años.

Por supuesto, la llegada y la juventud de Cho dan un vuelco al tono de la serie, más cercana a los enfrentamientos contra Kaijus de Japón que al melodrama de Banner. Pero Banner no está muy lejos, ya que a través de flashbacks, sabremos el destino del mismo. Mientras tanto, Amadeus Cho y su alter ego monstruoso entretendrán al lector con enfrentamientos espectaculares y ligeros, realzados por el brutal arte de Frank Cho, aquí mejor que nunca.



Finalizo este bloque de reseñas con la serie que más me ha maravillado, el Doctor Extraño de Aaron y Bachalo. Un equipo de lujo para uno de mis personajes favoritos de la editorial, que nunca ha tenido suerte con sus series regulares. Y aquí han llegado este duo de autores para ponerle en primera línea. Un solo número ha conseguido que no pueda esperar a leer el siguiente ejemplar y los que vengan, con el mejor Aaron a nuestra disposición, casi replicando un reboot del personaje como el conseguido por Waid con Daredevil y un Bachalo que había nacido para dibujar al personaje.
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