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14 de junio de 2016

Hellblazer de Jamie Delano 2 de 3: La ambiciosa pero irregular etapa de Delano continúa con invitados de auténtico lujo






















Aunque parezca ayer, el final de los años 80 y principios de los 90 ya nos viene muy lejano. Yo viví ese momento tan trascendental para el cómic americano, esa eclosión de tebeos que se alejaban de lo que estábamos acostumbrados y que abrieron los ojos de toda una generación de lectores, entre los que me incluyo y nos hizo ver que los tebeos podían ser algo más que una sucesión interminable de tortazos.



El Hellblazer de Delano fue uno de esos tebeos que abrió el camino a una nueva manera de contar historias dentro de las editoriales mainstream y este volumen es una buena muestra de ello. Desde conspiraciones gubernamentales a abusos infantiles, de la pobreza de las grandes metrópolis al terror nuclear, Jamie Delano plasma en estas casi 600 páginas todo aquello que preocupaba al occidente de finales de los 80, sobre todo a la población anglosajona sometida por el gobierno de Margaret Thatcher.

Estos tebeos son una rebelión contra el conservadurismo, contra la moral castrante y una oda envuelta en tebeo sobrenatural de todo aquello que los gobiernos totalitarios querían ocultar. El problema, que el joven Delano, influenciado por supuesto por el maestro Moore, intenta plasmar todos sus intereses, miedos, angustias y pensamientos de una manera atropellada, rayando en la pedantería (esos textos de apoyo interminables y repletos de verborrea).



El mejor ejemplo es la historia "La Máquina del Miedo", contada en 9 números regulares y que teniendo un punto de partida y unas ideas más que sugerentes, se hace bola a medida que avanza, repleta de filosofía new age de saldo y un desarrollo narrativo repleto de momentos repetitivos y sobreexplicaciones para aparentar ser más inteligente de lo que realmente es.

En cambio, Delano es más interesante cuando cuenta relatos autoconclusivos circunscritos al tamaño de un comic book, como ese número donde nos cuentan la difícil infancia de Constantine o el juego con la realidad y la ficción de Constantine con un personaje del mundo literario.



Por supuesto, el trabajo de Delano también mejora dependiendo de quién sea el compañero a los lápices. Porque no es lo mismo que te dibuje tus historias un torpe John Ridgway o un bisoño Mark Buckingham, al que el entintado de Alfredo Alcalá no le pega ni con cola, que si te dibuja Dean Motter o un primerizo pero con futuro Sean Philips.



Lo verdaderamente destacable de este volumen son las historias realizadas por verdaderas estrellas del cómic británico, Neil Gaiman y Grant Morrison. El primero, acompañado de un sobrio Dave McKean y que en escasas 24 páginas saben remover y aterrorizar al lector en un bello pero sombrío relato social con elemento sobrenatural.



Más grandguiñolesco, pero igualmente efectivo son los dos números realizados por Grant Morrison y David Lloyd. Una verdadera pesadilla burguesa, con ecos de Stanley Kubrick y el temor atómico, donde Constantine es un mero espectador de la pesadilla de nuestra sociedad del bienestar.


En definitiva, un volumen irregular, pero imprescindible para entender el camino que tomó una parte del mainstream a finales de los 80. Un tebeo valiente y que trata temas comprometidos e importantes, pero que quizás la escasa experiencia de Delano hicieron que hayan quedado más como reflejo de una época determinada que como tebeos imprescindibles de dicha época como lo pueden ser Sandman, La Cosa del Pantano o el Animal Man de Morrison.

6 de febrero de 2016

Sandman: Muerte de Neil Gaiman, Chris Bachalo, Mark Buckingham y Dave McKean. Un par de joyas en un recopilatorio imprescindible

























Uno de los grandes aciertos de Neil Gaiman dentro de su obra magna fue la creación de Muerte, la hermana mayor de Sueño y personaje que desde su primera aparición en el clásico octavo ejemplar de Sandman se convirtió no solo en icono del mundo del cómic, sino en verdadero icono de la cultura popular, con artistas como Tori Amos que fueron, al igual que muchos otros, arrastrados por el magnetismo de una muerte que era simpática, optimista y muy bella.



Y ya que cada vez que aparecía en la serie regular de Sandman se comía al resto de reparto con su carisma, Gaiman y DC Comics decidieron entregarle al personaje dos miniseries, una aparecida en 1993 y otra en 1996, donde poder desarrollarla  fuera del influjo del resto de sus hermanos eternos.



El resultado, (que este volumen publicado por ECC -idéntico al Absolute Death editado por DC Comics excepto en el tamaño- publica íntegramente además de tres relatos cortos (incluído el famoso del SIDA) y un apartado de extras delicioso), es excepcional. Y lo es, porque Gaiman hace lo que mejor sabe hacer. Crear personas, no personajes. Dotarles de humanidad, de deseos, de miedos, de amor, de dolor. En definitiva, lo que nos hace humanos.



Ya sea el protagonista de nuestra primera historia "El Alto Coste de la Vida", un chico de 16 años que cree que ya no quiere vivir más, o la pareja protagonista de "Lo Mejor de tu Vida", meras secundarias en la primera historia y que Gaiman engarza como el maestro orfebre que es, sin olvidar el reparto de secundarios memorables que se entrecruzan en la vida de nuestros protagonistas, todos ellos respiran verdad por todos los poros de su piel de tinta, plasmados con absoluta maestría por un Chris Bachalo en su plenitud como dibujante y los primeros pasos de un Mark Buckingham que daba sus primeros pasos, primero como clon de Bachalo, pero que ya nos deja vislumbrar las maravillas que nos esperarían una década después en Fábulas, su obra magna.


Aquí Muerte, sin desvelar mucho, es la protagonista y secundaria a la vez de la historia. Los protagonistas son los personajes anteriormente mencionados de las obras, pero Muerte está, tanto en cuerpo como en mente a lo largo de todas las páginas de la obra, sirviendo a Gaiman para plasmar brillantes ideas de como la vida y la muerte nos hacen humanos y que aunque la Muerte sea el final de la vida, ella misma es la que hace que la vida sea tan valiosa y preciosa.



De los tres relatos cortos que acompañan el volumen y que están dibujados por Jeffrey Jones, Bachalo y Dave McKean, destaca sobre todos ellos el dedicado al Sida, un relato de ocho páginas que publicó DC Comics para la campaña de la prevención sobre la enfermedad y que destaca sobre todo por lo inteligente, educativo y punzante que es.



En definitiva, una obra mayor en apariencia menor, que es igual de disfrutable para seguidores del autor o de Sandman, como para lectores que se quieran aproximar por primera vez a la prosa y el universo creado por Gaiman. En resumidas cuentas, un gran tebeo de un gran autor.

28 de enero de 2016

Sandman Overture de Neil Gaiman y J.H. Williams III: Una declaración de amor de Gaiman a su obra y a su legión de seguidores


















Que Sandman es una de las obras cumbres para la historia del medio es un hecho. Que pocos tebeos han tenido la influencia que la obra de Gaiman, también lo es. Diferente es el grado de amor que se le tenga al conjunto. Hay mucha gente que la considera una obra perfecta, sin aristas. Yo no estoy dentro de ese grupo. Mi opinión, que Sandman es una obra colosal, donde lo brillante se codea con lo irregular y que hay capítulos, sagas y momentos que me parecen memorables y otros que se me hacen cuesta arriba. Pero en ningún momento podría afirmar que los halagos que se le profesaron y se le siguen profesando estaban de más. Simplemente las teclas que Gaiman tocaba en su obra magna no resonaban con la intensidad que deberían en mi.



Pero aquí lo importante es ver si su nueva aproximación al personaje, 25 años después de la aparición del mismo, ha merecido la pena o si ha sido un sacacuartos que se aprovecha de la nostalgia de una época de esplendor en el mundo del cómic americano que es imposible volver a recuperar. La respuesta es que si ha merecido la pena.

Gaiman se saca de la manga de manera brillante un prólogo a los acontecimientos que conocimos en el primer capítulo de Preludios y Nocturnos, donde vuelve a saber equilibrar su gusto por lo familiar y lo universal, en una pequeña historia en apariencia pero cuyo tema principal es el fin del universo. El culpable, un Morfeo que debe tomar decisiones basadas en su conciencia culpable y que llevará a los lectores a un viaje por el universo, donde conoceremos facetas desconocidas de Morfeo y su familia, que harán las delicias de los verdaderos fans de la serie.



Porque son esos fans que se conocen los 75 ejemplares de la serie original los que disfrutarán como niños con zapatos nuevos con la infinidad de referencias a lo ya acontecido y que les hará releer de manera compulsiva la serie original, gracias a los cambios sutiles que Gaiman ofrece en esta precuela que también es secuela del original, pero que no revelaré aquí para no estropear la sorpresa de la pirueta que se marca Gaiman a aquellos que todavía no la hayan leído.



La otra gran baza de esta miniserie de seis episodios es el arte de J. H. Williams. Porque uno de los puntos débiles de la serie original fue el baile de dibujantes, donde teníamos a autores tan competentes como Sam Kieth, Marc Hempel, Charles Vess o Chris Bachalo, junto a autores menos interesantes como Michael Zulli o Colleen Doran. Que habría sido de la obra si hubiera tenido un artista regular de la calidad de J. H. Williams, que le habría dado una mayor unidad visual a la misma, es lo que nos deja entrever esta nueva serie.



Williams es un auténtico maestro de la ilustración y la composición. No hay dos páginas iguales en su obra. Y no solo eso, sino que es capaz, y en este Sandman lo demuestra con creces, plasmando páginas de lo intimista a lo espectacular, de lo esquemático a lo preciosista e incluso homenajeando en viñetas y páginas concretas a autores como Frazetta, al Sam Kieth de los primeros números de la serie original o a obras como los tebeos de 2000 AD de principios de los 80.



El único problema, que su fantástico barroquismo visual en algunos momentos es abrumador, no siendo tan certero como en su obra magna, Promethea, quizás porque Moore sabía sacarle un mayor partido y un mayor equilibrio entre lo narrativo y lo estrictamente visual de lo que ha sido capaz Gaiman.



Pero en resumidas cuentas, Sandman Overture es una muy digna precuela/secuela de la obra original. Por supuesto no sorprende de la misma manera, pero los seguidores del autor y el personaje pueden estar muy tranquilos porque será muy difícil que se puedan llevar una decepción en un trabajo donde los dos autores implicados han puesto todo su esfuerzo y su talento para que la espera y las expectativas hayan valido la pena.

18 de diciembre de 2013

Guardianes de la Galaxia de Brian Michael Bendis, Steve McNiven y Sara Pichelli. Repasando Marvel Now!



Los últimos años de Marvel han sido bastante urbanos y terrenales. La época de las grandes aventuras cósmicas y sus grandes eventos han dado paso a historias ambientadas en la tierra como Civil War o Asedio, dejando de lado el amplio cosmos que tuviera en los años 70 y 80 como la saga de Korvac o El Guantelete del Infinito, por poner un par de ejemplos.

Pero la situación ha cambiado. Los Vengadores de Hickman abogan por una epopeya cósmica de proporciones desmesuradas que ha dado pie al nuevo evento Marveliano, llamado Infinito, con Thanos y las grandes razas del cosmos marvelita como principales némesis de nuestros superhéroes.

Y no solo eso, sino que Marvel Studios, la filial cinematográfica de la Casa de las Ideas, ha decidido incorporar a su universo fílmico a Los Guardianes de la Galaxia, el supergrupo espacial creado por Steve Gerber en los 70, para ampliar el mundo en el que Iron Man, Thor y el Capitán América se están moviendo con inusual soltura.

Por lo tanto, que en esta renovada Marvel intenten aprovechar la salida al público masivo de unos personajes bastante desconocidos, tanto dentro como fuera de las viñetas, no es casual. Pero no puedes incorporarlos con autores de segunda o desconocidos, y por eso, el escritor al que se le ofreció el encargo fue a Brian Michael Bendis, autor que mal que les pese a sus detractores a entregado a Marvel algunos de sus mejores tebeos en los últimos 10 años, y si no, solo hace falta revisar títulos tan emblemáticos y contemporáneos como Alias, Daredevil o Ultimate Spiderman, por citar unos pocos.


Al ver todos esos títulos, todos ellos protagonizados por héroes urbanos y entornos urbanos,  piensas que quizás Bendis no está muy versado en supergrupos o entornos cósmicos, sobre todo cuando su larga y nunca bien ponderada etapa al frente de Los Vengadores se desarrolló fuera del planeta Tierra, al contrario por ejemplo que en la etapa de Shooter o Busiek.

Y el resultado, tras 7 números de la serie regular publicados hasta el momento, más un oneshot entre las dos primeras sagas de la colección, es bastante correcto y en algunos aspectos excelente. Porque lo primero que hay que decir de Bendis, es que es capaz en muy pocos ejemplares de desarrollar las personalidades de unos personajes que no tienen la suerte de ser tan conocidos por los aficionados como Spiderman, Daredevil o Lobezno. 


Si el primer ejemplar, donde reinterpreta el origen de Starlord es emblemático en su presentación y concisión, la primera gran aventura del supergrupo le va a la zaga, quizás algo corta en su desarrollo y que te deja con ganas de más. Tras un one-shot que sirve como respiro al lector y a Bendis para desarrollar lo acontecido antes del primer ejemplar, nos adentramos en la personalidad de Gamora, quizás el mejor personaje del supergrupo por el momento, demostrando que Bendis tiene una habilidad y una preferencia especial por los personajes femeninos, como si fuera un moderno Chris Claremont.

Del resto del equipo, destacar a Groot y a Mapache Cohete (una debilidad mía) y la inclusión más por motivos comerciales que narrativos de nuestro querido Iron Man, aunque este protagoniza una escena de cama con Gamora que desde ya pasa con nota entre uno de los mejores momentos de humor de la historia Marveliana.


El problema llega con la inclusión de Angela, el personaje creado por Neil Gaiman para el Spawn de McFarlane y que tantos problemas legales le han traído al escritor inglés. La llegada de este personaje al universo Marveliano, con más razones económicas y legales que narrativas, plantea interrogantes en el desarrollo de la colección. ¿Sabrá Bendis sacarle partido a este personaje de personalidad hasta el momento inexistente, pero perfecta pin-up? Solo el tiempo lo dirá. Al igual que la inclusión en los créditos de Neil Gaiman no como guionista, sino como consultor. ¿Consultor? ¿O es una manera de pagarle unos cuantos royalties por la patilla y tener contento al guionista estrella?

En cuanto al trabajo gráfico de McNiven, este demuestra mantener el nivel demostrado en Civil War o el Viejo Logan, pero también demuestra que eso de dibujar 20 páginas al mes no le interesa, pero el cambio personalmente lo prefiero, ya que el artista elegido no es otro que Sara Pichelli, que ya demostró su buen hacer junto a Bendis en la nueva etapa de Ultimate Spiderman.


Así que por el momento y a  la espera de que la colección continúe desarrollandose, os recomiendo que leáis esta colección. Un tebeo de Bendis diferente, bien apoyado en la parte gráfica y que se lee con disfrute aunque su lectura se quede corta y te deje con ganas de más. No son La Nueva Patrulla X de Bendis, pero tampoco su Era de Ultrón.

3 de mayo de 2012

Lucifer Libro 1 de Mike Carey y VV.AA.



Lucifer Libro 1 de Mike Carey, Scott Hampton, Chris Weston y Peter Gross (The Sandman Presents: Lucifer 1-3 y Lucifer 1-8 USA)

ECC Ediciones comienza a publicar de manera lujosa el amplio catálogo que la filial adulta de DC Comics, Vertigo, tiene en su haber. Y comienza con uno de los títulos que quizás no tenga la fama y el éxito de Predicador, 100 Balas, La Cosa del Pantano o Sandman, pero que bien merece la excelente edición que ha presentado ECC en nuestras librerías.

Y de Sandman sale esta colección, ya que es ni más ni menos un spin-off de la misma, protagonizado por el Ángel Caído, Lucifer, quizás uno de los mayores aciertos de la sobrevalorada obra de Neil Gaiman. Lucifer eclipsó a Morfeo en la excelente historia "Estación de Nieblas" y de ahí al estrellato. Y cuando Gaiman decidió poner punto y final a su obra magna, DC descubrió en el novel Mike Carey el autor indicado para seguir las aventuras de este diablo encantador que ahora regenta un piano bar en Los Ángeles y quiere convivir entre humanos.

El primer tanteo a los lectores fueron los tres primeros números que incluye este primer volumen, editados originalmente en una miniserie llamada Sandman Presents: Lucifer. En ella, Carey plantea las bases de lo que será la serie regular y donde el mayor aliciente se encuentra en el pictórico arte de Scott Hampton que ya había colaborado para Vertigo en el segundo número de Los Libros de la Magia, guionizado casualmente por Neil Gaiman,

Esta miniserie es correcta como punto de partida, pero queda lastrada por un desarrollo a lo parque de atracciones infernal, algo de lo que adolecía tambien el Sandman de Gaiman en algunos pasajes. Pero a partir del primer número de la serie regular, Carey comienza a demostrar su habilidad como narrador, sobre todo en el desarrollo de tramas secundarias de personajes mundanos que es donde la serie brinda sus mayores hallazgos.


El volumen se completa con los 8 primeros números de la serie regular, es decir, las dos primeras sagas de la colección, que anteriormente había publicado Norma Editorial a principios de la pasada década en volumenes prestigio. Aquí lo tenemos todo en un bonito y económico tomo que hará las delicias de los fans del mundo de Gaiman, del que Carey es más que digno heredero y satisfará a lectores como yo, que nunca habían tenido en muy alta estima al mencionado guionista.

9 de abril de 2012

Imposibles X-Force 2, The Walking Dead 15, Rocketeer Adventures y 1602: Mis lecturas de Semana Santa


Imposibles X-Force 2: Nación Deathlok de Rick Remender, Esad Ribic, Billy Tan y Rafael Albuquerque (Uncanny X-Force 5 al 10 y 5.1 USA)

Este es un buenísimo ejemplo para todos los agoreros que llevan diciendo años y años que no se hacen tebeos de superhéroes como los de antes y que cualquier tiempo pasado fue mejor. Este segundo volumen de los nuevos X-Force de Remender es una maravilla de principio a fin, mejorando todos los aciertos del estimable primer volumen de la misma. Nación Deathlok, la saga central del tomo demuestra lo bien que conoce y maneja Remender el universo mutante, lo excelente de la caracterización de los jugosos miembros del grupo que tiene a su disposición (genial y terrorífico el regreso del Arcángel, un placer tener de vuelta como se merece a Betsy Braddock, de nuevo un Lobezno que no es un mero reclamo para vender ejemplares, sorprendente las nuevas facetas que Remender está sacando a Wade Wilson y fascinante el uso de Fantomex). Actualmente la mejor serie mutante con diferencia abismal y el reflejo de lo que podría haber sido la serie de Claremont en la actualidad si Claremont fuera un guionista de nueva generación. Un apunte: viendo el resultado artístico de Albuquerque en el número 5.1, me encantaría que fuera el dibujante regular de la colección, aunque ni Tan ni Ribic lo hacen nada mal.


The Walking Dead 15: We Find Ourselves de Robert Kirkman y Charlie Adlard (The Walking Dead 85 al 90 USA)

Aunque llevo tiempo algo desencantado con los Muertos Vivientes (la horrible adaptación de AMC tiene mucha culpa de esto) y que Kirkman parece estar en un agujero negro donde la serie no avanza hasta que su autor no piense que debe dejar de estirar el chicle y ponerle punto y final a su historia, he de decir que este decimoquinto volumen supone una leve mejoría frente a los anteriores. Cierto es que Kirkman es un magnífico narrador y que Adlard mejora mes a mes, pero la colección necesita de un revulsivo para volver a estar al nivel de los primeros volúmenes.


Rocketeer Adventures de VV.AA. (Rocketeer Adventures 1 al 4 USA)

Tras la magnífica reedición del material original del fallecido Dave Stevens, IDW comienza a editar las nuevas aventuras de Rocketeer, al estilo del Batman Black and White que realizó DC en los años 90, es decir, relatos cortos escritos y dibujados por los mejores autores de la industria. En este volumen tenemos a ni más ni menos que a John Cassaday, Tony Harris, Mark Waid, Kurt Busiek, Darwyn Cooke, Bruce Timm, Dave Gibbons o Michael Allred por indicar unos pocos. Lo mejor de la industria del cómic americano actual, reverenciando a una pequeña joya del cómic de los 80 que a su vez aplaudía una época y un género que en su sencillez y en su falta de pretensiones radicaba su magia.


1602 de Neil Gaiman y Andy Kubert (1602 1 al 8 USA)

El proyecto que devolvió a Neil Gaiman al mundo del cómic tras el final de su alabada Sandman, tenía el sello de Marvel en su portada y razones más financieras que artísticas para su realización. El resultado, un buen tebeo, con un planteamiento muchas veces utilizado (el famoso y recurrido Elseworlds) pero que en manos de Gaiman da un paso más allá, consiguiendo relacionarlo con el universo Marvel "real". Siendo yo un seguidor de Gaiman que nunca ha visto en él, esa maestría que sus grandes fans ven, debo decir que como siempre en la obra de Gaiman, el planteamiento es superior a su conclusión, pero que no deja de ser una lectura por encima de la media de lo que se publica en el mercado y que no defraudará a sus seguidores, aunque estos vean casi como un sacrilegio, que el escritor inglés base sus fuentes más en Stan Lee y Jack Kirby que en William Shakespeare.

28 de julio de 2011

Green Lantern de Alan Moore, Neil Gaiman y Larry Niven


Green Lantern de Alan Moore, Neil Gaiman y Larry Niven (Green Lantern 188, Tales of the Green Lantern Corps Annual 2 y 3, Green Lantern Ganthet's Tale y Green Lantern/Superman: Legends of the Green Flame USA).

Planeta de Agostini ha publicado hace un mes un tomo recopilatorio de Green Lantern, aprovechando el estreno mundial ( en España este mismo viernes) de la película que adapta las historias del personaje del mismo nombre, donde lo más importante y publicitado son los autores que lo realizan. Pero no es oro todo lo que reluce.


Un tomo con los nombres de Alan Moore y Neil Gaiman en la portada es un valor seguro a la hora de vender ejemplares. Otra cosa muy distinta es que la calidad de las historias esté a la altura de los nombres que las acompañan. Y no es ese el caso.

En primer lugar y de manera cronológicamente inversa, tenemos la historia "La Leyenda de la Llama Verde", guionizada por Neil Gaiman y que aunque su edición original data del año 2000, fue en su origen un relato rechazado de un joven Gaiman que escribió en el año 1988, incluso antes de que saliera publicado su Orquídea Negra. Pasados los años, DC Comics lo publicó debido a la fama del guionista, pero no por su calidad, ya que quitando la asombrosa plétora de dibujantes que ilustran la historia (Mike Allred, Eddie Campbell, Kevin Nowlan, Mark Buckingham, etc...) nada tiene la historia ideada por Gaiman para pasar a los anales de la historia del personaje.


El siguiente cómic incluido, es un tebeo que apareció en formato prestigio en el año 1992, cuyos máximos alicientes era ver reunidos al afamado escritor de ciencia ficción Larry Niven y al por entonces hot artist John Byrne. El tebeo tiene un planteamiento e idea interesante, cambiando el origen de Krona y los Guardianes del Universo, pero el desarrollo de la historia es cansino y el trabajo de Byrne a los lápices algo pobre y deslucido, una constante y una pena en su carrera a partir de entonces. Su único valor es el de presentar en sociedad a Ganthet, un peculiar y algo pesado Guardian del Universo, que tendría una importancia capital en la actual etapa de Geoff Johns al frente de Green Lantern.


Por último, el volumen recopila tres relatos cortos que Alan Moore realizó en sus primeros encargos para DC en 1982. De calle es lo mejor del recopilatorio, sobre todo el relato Tigres, centrado en Abin Sur y fundamental de nuevo en la etapa actual del personaje. Pero eso no quita para que sea un trabajo muy menor del genio inglés, más cercano a sus inicios en 2000 AD, que a las grandes obras que realizaría posteriormente.


En resumen, un volumen curioso que no fundamental y que puede llevar a engaño a los lectores que se dejen llevar por las expectativas de los nombres que aparecen en su portada. La edición de Planeta, eso sí, impecable, con una calidad excelente y un precio ajustado.


21 de junio de 2011

Orquídea Negra de Neil Gaiman y Dave McKean. Colaboración para la web Nuestros Cómics


En 1989, en plena invasión británica del cómic americano en general y DC Comics en particular, dos jóvenes promesas, Neil Gaiman y Dave McKean, que poco después se convertirían en dos de las más grandes estrellas del medio, realizaron una miniserie prestigio de 3 números, con uno de los personajes más desconocidos del universo DC, en una estrategia similar a la que compatriotas suyos como Alan Moore o Grant Morrison hicieran con La Cosa del Pantano o Animal Man en años anteriores y que podréis continuar leyendo, si pincháis aquí.
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