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3 de enero de 2018

Imperio Secreto Mes 4: Un final vulgar y predecible



















En los años 70, cuando el cómic de superhéroes americano seguía preso de un código que no le permitía salirse de según que límites, aparecieron autores que se atrevieron, a través de la industria y de los códigos de un género que era dirigido a niños y adolescentes, a tratar temas de índole política y social. Uno de esos autores fue Steve Englehart, llegado a Marvel en la segunda ola de autores que dieron un soplo de aire fresco a una editorial que seguía bajo la sombra y el camino marcado por Lee y Kirby en los 70.

Englehart ideó dentro de su etapa al frente del Capitán América -el icono máximo del patriotismo americano hasta ese moment- la Saga del Imperio Secreto, donde en un alarde de valentía y atrevimiento, Englehart le hacia descubrir al Capitán América que el líder detrás de una organización que quería destruir la idea de América y Estados Unidos desde dentro, era ni más ni menos que el propio Presidente de los Estados Unidos. Y aunque se le viera en sombras y nunca se mencionara su nombre, todos los lectores supieron hacia quien lanzaba Englehart sus dardos, Richard Nixon. Para rematar el atrevimiento, dicho líder en sombras se suicidaba antes de que fuera descubierto, dando lugar a un vuelco en el alma y convicciones de un Capitán América que abandonó el escudo y se convirtió en reflejo de una gran parte de la sociedad americana que vio como el supuesto sueño americano se había pervertido, o peor aún, nunca había existido tras Watergates, Vietnams, asesinatos de Kennedy y represiones raciales y sociales.






Año 2016. La sombra de los fascismos ronda por las democracias occidentales. Marine Le Pen en Francia y Donald Trump en Estados Unidos dan rienda suelta a todos y cada uno de los miedos primarios de una sociedad cortocircuitada por una crisis económica, unos políticos ineficientes y corruptos y la amenaza latente del terrorismo islámico que nunca saben donde pueden volver a atacar y provocar la muerte y el horror. Al mismo tiempo, el guionista Nick Spencer se atreve a devolverle al título del Capitán América su componente político y social marcado por el mencionado Englehart en los años 70. Es una época diferente: los cómics de superhéroes americanos de las dos grandes ya no se rigen por la absurda censura autoimpuesta del Comics Code Authority. Pero hay otro tipo de censura, más sutil, pero igual de peligrosa. Los héroes Marvel triunfan en la pantalla grande y pertenecen a una corporación con más tentáculos que Hydra. ¿Podrá Nick Spencer llevar a cabo sus intenciones de tratar temas como el resurgir del totalitarismo, el terrorismo, el conflicto racial y de nuevo la pérdida del sueño americano en el título principal de uno de los iconos más reconocibles y exitosos del universo Marvel?.






En un principio si. Spencer consigue una primera etapa con Sam Wilson como Capitán América que en su arranque se atreve a hablar de esa White Trash americana que vive por y para el desprecio y el miedo al diferente. Se atreve a cuestionar los dudosos y amorales métodos de las agencias de espionaje e investigación para supuestamente parar la amenaza terrorista, donde el fin justifica los medios e introduce una nueva y amenazadora Hydra, que remite a los discursos del odio de LePen o Donald Trump. Y pocos meses de la inenarrable victoria de Trump convertido en Presidente de los Estados Unidos, mayor ejemplo de la caída a los abismos de un sueño americano que quizá nunca existió, Spencer se saca de la manga, con inteligencia y mucha habilidad, la sorprendente revelación de que Steve Rogers ha sido siempre un agente infiltrado de Hydra.






A lo largo de un año, Spencer entregó una de las más atrevidas historias del Capitán América jamás narradas, polarizando su recibimiento, entre los que consideraban que era una excelente obra y aquellos que consideraban que había profanado un icono de la pureza y la bondad del Tío Sam. Y aunque el nuevo panorama de distribución del cómic americano con sus entregas cada quince días, estropeó el apartado artístico de la obra, con su ir y venir de distintos dibujantes, algunos de ellos de muy poca calidad, el tebeo seguía siendo atractivo gracias al engarzado guión de Spencer.



Por supuesto, viendo el uso y abuso de los eventos concatenados con los que Marvel ha asfixiado su línea editorial y su universo en la última década, el final de esta historia no iba a acabar en la serie regular del personaje, sino en un macro-evento en diez partes y múltiples tie-ins, la mayoría de ellos de escasa o nula trascendencia. La decisión de Marvel de publicar los diez ejemplares, más un prólogo y un epílogo en escasos seis meses, da como resultado un desenlace muy por debajo de lo propuesto y que analizaremos a continuación.






La saga ha llegado a su recta final en un mes que se han publicado de forma casi simultánea los tres últimos ejemplares de la historia y donde se derrumba el inestable equilibrio que había ido profetizando el serial con ejemplares cuya calidad e interés iba decayendo a medida que el número de páginas aumentaban en los números de la serie principal y el baile de dibujantes, muchos de ellos entregando sus peores trabajos por las prisas y premura de acabarlo cuanto antes, se hacía cada vez más evidente. Pero lo peor no es el poco interés de la editorial por entregar un supuesto producto trascendente con una premura y un resultado tan amateur, que de nuevo sirve como otro pie más para otro reinicio del universo y ver si tocan la tecla correcta para los aficionados. No, el gran problema es como la ácida y cínica visión de Spencer en los prolegómenos de la historia se ha convertido en otra batalla entre buenos y malos de manual.






El primer motivo de todo ello es el no atreverse a llevar hasta las últimas consecuencias la revelación del Capi Hydra. Por supuesto, cualquier lector veterano sabía perfectamente que el Capi de siempre regresaría de algún modo u otro. Y que el concepto de que esta realidad era fruto de un Cubo Cósmico con conciencia estaba bastante bien hilado, máxime con lo que nos había ido contando Spencer en los albores de la etapa. Lo que no es de recibo es que el Rogers Hydra sea finalmente un mero Doppelganger del verdadero Steve, atrapado en un limbo del que no puede escapar y ajeno y nada responsable de las atrocidades de su doble.








Pero peor aún, son las consecuencias del resto de héroes Marvel que llevan equivocándose una y otra vez, demostrando que su bondad quedaba en entredicho y sus toques totalitarios estaban presentes en muchas ocasiones, ya fuera el intento de asesinato de Wanda Maximoff en La Casa de M, la obcecación ideológica de Stark y Rogers, en Civil War o la falta de humanidad y moralidad del grupo secreto de Illuminatis por el supuesto bien común. Estos tres ejemplos, reflejo absoluto de las acciones cometidas por nuestros supuestos líderes democráticos en los últimos 20 años y que ahora intentan aparentar ser hermanitas de la caridad, comparados por supuesto con bestias pardas como LePen o Trump. Ni en la realidad, ni en este universo de ficción que quiere volver a los extremos de la bondad y la maldad sin medias tintas, los problemas se solucionan haciendo la vista gorda y aparentando ser mejor por estar comparado con alguien mucho peor. El final de la saga perdona los gravísimos errores de unos héroes que ya no lo son tanto, únicamente como medio para devolver la ilusión y el optimismo a un universo que no se ha estropeado por haberse convertido en espejo de la triste realidad del mundo en el que vivimos, sino por la sobreexplotación de un mismo tema, variando el tema levemente, pero manteniendo la misma melodía. Y volviendo al arranque de este texto. El Imperio Secreto original terminaba con una nota oscura y demoledora, llevando al personaje y su universo, de la luz a las tinieblas. El nuevo Imperio Secreto acaba con un en apariencia retorno a la luz, con todos los héroes juntos como hermanos, pero evitando hablar o exculpando los graves errores del pecado. Y si no aprendemos de los errores, volverá a ocurrir lo mismo. Y eso se puede aplicar tanto a los personajes en la ficción, como a las decisiones de una editorial que actualmente camina sin rumbo. El tiempo lo dirá, pero lo que si que se puede decir a día de hoy, es que este nuevo Imperio Secreto ha sido una gran oportunidad perdida para cerrar el camino de la oscuridad del universo Marvel con valentía e inteligencia.

29 de septiembre de 2017

Imperio Secreto: Mes 1. De fascinante distopía a entretenimiento palomitero






















El mes de septiembre ha sido el mes elegido por Panini, para desembarcar el último macro-evento de la Casa de las Ideas en nuestro país. Y para no perder el margen de cuatro meses de diferencia con la edición original americana, el desembarco ha sido brutal, con los tres primeros ejemplares de la miniserie central del evento, dos ejemplares con dos y tres ejemplares originales en cada uno de ellos de la serie central del Capitán América y unos cuantos tie-ins que realmente me interesan más bien poco.



Los que sigáis mi blog con asiduidad, sabréis que la actual etapa del Capitán América de Nick Spencer ha sido mi tebeo de referencia de la Marvel actual, tanto la historia del Capi Hydraizado como la de Sam Wilson con el escudo. Ha sido un tebeo que ha sabido aunar el entretenimiento propio del género superheróico, con una capa de realismo social y contemporáneo que a veces me provocaba escalofríos al ver lo cercano a la realidad que ha sido el trabajo de Nick Spencer, incluso en algunos momentos visionario.



El colofón a la trama del Capi Hydra tuvo lugar el pasado mes con el número 0 de Imperio Secreto. Un tebeo redondo, perfecto punto y aparte de lo que llevaba contándonos Spencer y que involucraba ya si, a todo el universo Marvel, un universo Marvel tocado, tanto en la ficción como en la realidad. Ahora quedaba ver como continuaba dicha historia.



La ligera decepción viene al leer los tres primeros ejemplares del evento. No es que sean malos tebeos, ni mucho menos, pero no han estado a la altura de la inteligencia y originalidad que venía plasmando hasta el momento Spencer. Nos encontramos con un escenario distópico, donde nos han escamoteado partes para mi muy interesantes entre el final del número 0 y el principio del número 1, dejándonos un Hombre del Castillo K. Dickiano, que aunque mantiene dilemas morales en este Capitán América rectamente torcido, es dilapidado con la revelación aparecida en la última página del segundo ejemplar.



Spencer se centra en mostrarnos unos Estados Unidos tomados por el nazismo, algo tópico en su presentación, dejándonos a un pequeño reducto de héroes como típica resistencia y desarrollando escasamente los escenarios apocalípticos que quedaron en cliffhanger al final del número 0.



Y aunque el descenso a los infiernos de la Viuda Negra y las chocantes escenas con las que finalizan el primer y tercer ejemplar, hacen que siga interesado en ver como se desarrollarán los acontecimientos, el uso y abuso de conceptos que llevan sin funcionar muchos años en Marvel, como por ejemplo los Inhumanos y el excesivo peso que recae de nuevo sobre Los Campeones, además de un desarrollo que por el momento es excesivamente previsible, me deja un regusto agridulce, sobre todo pensando que el camino hacia Imperio Secreto había sido muy inteligente, original y sobre todo, nada previsible.

18 de diciembre de 2013

Guardianes de la Galaxia de Brian Michael Bendis, Steve McNiven y Sara Pichelli. Repasando Marvel Now!



Los últimos años de Marvel han sido bastante urbanos y terrenales. La época de las grandes aventuras cósmicas y sus grandes eventos han dado paso a historias ambientadas en la tierra como Civil War o Asedio, dejando de lado el amplio cosmos que tuviera en los años 70 y 80 como la saga de Korvac o El Guantelete del Infinito, por poner un par de ejemplos.

Pero la situación ha cambiado. Los Vengadores de Hickman abogan por una epopeya cósmica de proporciones desmesuradas que ha dado pie al nuevo evento Marveliano, llamado Infinito, con Thanos y las grandes razas del cosmos marvelita como principales némesis de nuestros superhéroes.

Y no solo eso, sino que Marvel Studios, la filial cinematográfica de la Casa de las Ideas, ha decidido incorporar a su universo fílmico a Los Guardianes de la Galaxia, el supergrupo espacial creado por Steve Gerber en los 70, para ampliar el mundo en el que Iron Man, Thor y el Capitán América se están moviendo con inusual soltura.

Por lo tanto, que en esta renovada Marvel intenten aprovechar la salida al público masivo de unos personajes bastante desconocidos, tanto dentro como fuera de las viñetas, no es casual. Pero no puedes incorporarlos con autores de segunda o desconocidos, y por eso, el escritor al que se le ofreció el encargo fue a Brian Michael Bendis, autor que mal que les pese a sus detractores a entregado a Marvel algunos de sus mejores tebeos en los últimos 10 años, y si no, solo hace falta revisar títulos tan emblemáticos y contemporáneos como Alias, Daredevil o Ultimate Spiderman, por citar unos pocos.


Al ver todos esos títulos, todos ellos protagonizados por héroes urbanos y entornos urbanos,  piensas que quizás Bendis no está muy versado en supergrupos o entornos cósmicos, sobre todo cuando su larga y nunca bien ponderada etapa al frente de Los Vengadores se desarrolló fuera del planeta Tierra, al contrario por ejemplo que en la etapa de Shooter o Busiek.

Y el resultado, tras 7 números de la serie regular publicados hasta el momento, más un oneshot entre las dos primeras sagas de la colección, es bastante correcto y en algunos aspectos excelente. Porque lo primero que hay que decir de Bendis, es que es capaz en muy pocos ejemplares de desarrollar las personalidades de unos personajes que no tienen la suerte de ser tan conocidos por los aficionados como Spiderman, Daredevil o Lobezno. 


Si el primer ejemplar, donde reinterpreta el origen de Starlord es emblemático en su presentación y concisión, la primera gran aventura del supergrupo le va a la zaga, quizás algo corta en su desarrollo y que te deja con ganas de más. Tras un one-shot que sirve como respiro al lector y a Bendis para desarrollar lo acontecido antes del primer ejemplar, nos adentramos en la personalidad de Gamora, quizás el mejor personaje del supergrupo por el momento, demostrando que Bendis tiene una habilidad y una preferencia especial por los personajes femeninos, como si fuera un moderno Chris Claremont.

Del resto del equipo, destacar a Groot y a Mapache Cohete (una debilidad mía) y la inclusión más por motivos comerciales que narrativos de nuestro querido Iron Man, aunque este protagoniza una escena de cama con Gamora que desde ya pasa con nota entre uno de los mejores momentos de humor de la historia Marveliana.


El problema llega con la inclusión de Angela, el personaje creado por Neil Gaiman para el Spawn de McFarlane y que tantos problemas legales le han traído al escritor inglés. La llegada de este personaje al universo Marveliano, con más razones económicas y legales que narrativas, plantea interrogantes en el desarrollo de la colección. ¿Sabrá Bendis sacarle partido a este personaje de personalidad hasta el momento inexistente, pero perfecta pin-up? Solo el tiempo lo dirá. Al igual que la inclusión en los créditos de Neil Gaiman no como guionista, sino como consultor. ¿Consultor? ¿O es una manera de pagarle unos cuantos royalties por la patilla y tener contento al guionista estrella?

En cuanto al trabajo gráfico de McNiven, este demuestra mantener el nivel demostrado en Civil War o el Viejo Logan, pero también demuestra que eso de dibujar 20 páginas al mes no le interesa, pero el cambio personalmente lo prefiero, ya que el artista elegido no es otro que Sara Pichelli, que ya demostró su buen hacer junto a Bendis en la nueva etapa de Ultimate Spiderman.


Así que por el momento y a  la espera de que la colección continúe desarrollandose, os recomiendo que leáis esta colección. Un tebeo de Bendis diferente, bien apoyado en la parte gráfica y que se lee con disfrute aunque su lectura se quede corta y te deje con ganas de más. No son La Nueva Patrulla X de Bendis, pero tampoco su Era de Ultrón.

31 de julio de 2012

Lo que queda de Marvel-Panini Julio: Parte 1


Marvel: Punto de Arranque de VV.AA. (Marvel Point One: One Shot USA) 

Termina Miedo Encarnado, pero Marvel no puede quedarse quieta ni un segundo. Y para eso sirve este especial, para poner la miel en los labios a los seguidores, servir de punto de introducción a nuevos lectores y presentar y promocionar los nuevos títulos que irán apareciendo en los próximos meses. Para ello nos introducimos en el hogar de Los Vigilantes, lo cual sirve también como futura línea argumental y podemos ver pequeños sneak peeks de lo que está por venir, contado por algunos de los mejores talentos que Marvel tiene a su disposición. Los más interesantes, el regreso de la Fuerza Fénix, el nuevo grupo originado del regreso de la Era de Apocalipsis y ese Días del Futuro Pasado para Los Vengadores que será la guerra contra los Ultrones y que servirá de colofón para la larga y excelente etapa de Bendis a cargo de la franquicia Vengadora. 


Asombroso Spiderman 69 de Dan Slott, Giusseppe Camuncoli y Humberto Ramos (Amazing Spiderman 674 al 676 USA) 

Tras un bombazo tan grande como Spider-Island, un ejemplo perfecto de como se debe hacer un gran evento en una colección, llega el momento de tomarse un respiro y preparar lo que está por venir. Lo primero, una historia del Buitre realizada con poca inspiración (o es que yo ya le pido mucho) por Slott, que también baja puntos por el trabajo de Camuncoli a los lápices. La viñeta final de la historia, con un Peter Parker sin máscara, provocará escalofríos a cualquier amante del buen dibujo. El último episodio que contiene el ejemplar, sirve de prólogo al regreso de los Seis Siniestros y lo que será la próxima gran historia de la colección, “Hasta el Fin del Mundo”. Por cierto, destacar la mejor idea de todo el tebeo, la relación laboral entre Spiderman y su ex, Carlie y la futura relación entre esta última y Mary Jane. Eso promete mucho. 


Capitán América 17 de Ed Brubaker y Steve McNiven (Captain America vol.6, 4 y 5 USA) 

Final de la historia dibujada por McNiven, un artista que le ha permitido a Brubaker alejarse un poco del tono sombrío al que nos tenía acostumbrado y entregar una saga repleta de acción y espectacularidad, por supuesto no exenta de crítica social como toda buena historia del Capi debe tener. Lo mejor, ese futuro utópico repleto de ideas geniales y ese final donde Steve Rogers debe enfrentarse a su mayor miedo, ser el símbolo inútil de un país que ya no es en el que creía. 


Los Nuevos Vengadores 17 de Brian Michael Bendis y Mike Deodato (New Avengers vol.2, 18 y 19 USA) 

Si en Los Vengadores vemos como Osborn intenta desprestigiar a Los Vengadores oficiales, en esta, su colección hermana, seremos testigos del proceso de venganza que Osborn les tiene preparados a los que fueron sus mayores opositores, Los Vengadores de Luke Cage. Bendis y Deodato, recordando y homenajeando su espléndida Vengadores Oscuros, nos presentan la génesis de esta nueva encarnación de Los Vengadores de Osborn, más peligrosa que nunca y somos testigos del muy humano miedo de lo que es capaz de hacer Osborn, reflejado en el mejor personaje salido de la prosa de Bendis, Jessica Jones. Al igual que su colección hermana, un título para no perderse.

26 de mayo de 2012

Shield, Los 4F, Thor y el Capi en Mayo


Shield 7 de Jonathan Hickman y VV.AA. (Shield Infinity One-Shot USA) 

Hickman es un guionista críptico y su serie Shield más. Pero también es apasionante y un cerebro privilegiado para aunar historia real y ficticia en una obra que no chirría. Lo que pasa es que acabada la primera miniserie dejó varias preguntas sin respuesta. Y este especial, estructurado en cuatro minihistorias resuelve algunas de ellas. Y muy bien por cierto, pero como los buenos narradores, te dejan con ganas de mucho más. Porque esto no es más que el aperitivo del segundo volumen de la colección que llegará a nuestro país el próximo mes de julio con su exasperante periodicidad bimestral. 


Los 4 Fantásticos 52 y 53 de Jonathan Hickman, Steve Epting y Barry Kitson (FF 9 al 11 USA) 

Termina el primer asalto a las Cuatro Ciudades y Hickman prepara al grupo para el número 600 de la colección de los 4F, recuperando la emoción algo perdida en los primeros números de la nueva colección de la Fundación Futuro. Los bandos se definen y la colección se llena de invitados estelares, haciendo que el resto del universo Marvel colaboren en la colección que lo inició todo. El único problema de la serie actual es que los dibujantes a cargo de ella no llegan al nivel de un Kirby o un Byrne para llevar al límite la ambiciosa historia que Hickman tiene preparada para el grupo que fue la génesis de la Marvel actual. 


El Poderoso Thor 12 y 13 de Matt Fraction, Olivier Coipel y Khoi Pham (The Mighty Thor vol.4, 5 y 6 USA) 

Termina la historia de Estela Plateada y Thor, y de nuevo Fraction no consigue rematar de manera acertada un interesante planteamiento. Cierto es que el final es inesperado, pero eso no quita para que el lector se quede con cara de tonto debido a un cierre anticlimático como pocos. Incluso Coipel que siempre tiene un nivel por encima de la media, entrega unas páginas algo descuidadas en el último número y tiene que ser sustituido en el anterior por el mediocre Pham. Sin ser mala, esta colección necesita mejorar. 


Capitán América 15 y 16 de Ed Brubaker y Steve McNiven (Captain America vol.6, 2 y 3 USA) 

Brubaker sigue escarbando con acierto en el pasado secreto del Capi en la 2º guerra mundial, usando de guía su trabajo en al excelente Proyecto Marvels. De ahí ha sacado a Jimmy Jupiter, una suerte de Little Nemo en Slumberland y su relación pasada con Steve Rogers y Nick Furia. Destacable también es el trabajo a los lápices de un Steve McNiven más Travis Charest que nunca y que sirve a Brubaker para realizar quizá su saga del Capi más cargada de acción que nunca. Siete años después de comenzar su andadura frente al Supersoldado, parece que Brubaker sigue teniendo cuerda para rato.

9 de marzo de 2012

Capitán América 14 de Ed Brubaker y Steve McNiven. Colaboración para Panini Reviews


Que no os lleve a engaño el número 14 que aparece en la portada del ejemplar de la edición española. Este es un nuevo punto de inflexión para las aventuras del centinela de las barras y estrellas. Bucky Barnes ha muerto, Steve Rogers vuelve a enfundarse las mallas que le han convertido en una leyenda viviente y Brubaker vuelve a reinventar al personaje y su larga y fructífera etapa. No dejéis pasar la oportunidad de reengancharos a las aventuras del Capi si  habéis sido tan inconscientes de haberle dejado escapar. Y si queréis leer la reseña más extensa que he publicado para Panini Reviews, solo tenéis que pinchar aquí.
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