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26 de septiembre de 2015

Ojo de Halcón Río Bravo de Matt Fraction, David Aja y Annie Wu: De la ligereza al drama pop

























Un año y medio después de la aparición de su segundo volumen, por fin tenemos en nuestras manos el último tomo de una de las mejores series que se han publicado en el mercado americano en estos últimos años, Río Bravo. Un tebeo que ha sido el pionero en una nueva manera de entender el tebeo de superhéroes.



El éxito de Fraction y Aja, es haber sabido fusionar obras tan dispares como los ejercicios estructurales de Chris Ware, con el costumbrismo de la Avenida Dropsie de Will Eisner. En esos dos pilares, dos autores que llevaron al límite las posibilidades del medio, es donde se apoyan ambos autores para demostrar que los tebeos de superhéroes no solo tienen que ser grandes eventos multitudinarios donde los sentimientos se sustituyen por guantazos y las conversaciones por grandes destrucciones cósmicas repetitivas hasta la saciedad.

Y si ambos autores, quizás la pareja artística mejor compenetrada del tebeo actual, se apoyan en tamaños predecesores, la colección se sujeta en la genial relación entre Clint Barton y Katie Bishop, el mejor personaje femenino Marveliano desde la Jessica Jones de Brian Michael Bendis.



Porque si a Ojo de Halcón le pone Fraction con los pies en la tierra, convirtiéndole en el protector y propietario de un edificio de familias humildes de Brooklyn, a Kate Bishop la convierte en la verdadera protagonista y el alma de un serial que en este tercer volumen se divide en dos historias paralelas y muy diferentes en forma y fondo.



A Kate Bishop la trasladan a L.A., donde nuestra coprotagonista debe lidiar con el paso a la madurez, rompiendo las ataduras económicas con su millonario y corrupto padre y las emocionales con Clint Barton, el primer Ojo de Halcón, para convertirse en una adulta de pleno derecho y una heroína con peso y personalidad propia.



Clint, al igual que Kate, debe tomar las riendas de su vida, descubrir cual es su lugar en el mundo fuera de Los Vengadores, convirtiéndole Fraction en un héroe urbano y humilde que no tiene nada que envidiar al protector de la Cocina del Infierno.



Porque si en el primer año de la colección, el tono de la serie era bastante ligero y autorreferencial tanto con el género como con el medio, aquí las cosas se ponen serias, rozando la tragedia. Fraction cierra todas las tramas que tenía pendientes de sus dos personajes protagonistas y aporta alma y personalidad al nutrido al adorable reparto de secundarios de la colección.



Pero por supuesto Fraction y Aja no olvidan los ejercicios estilísticos presentes en los anteriores ejemplares, como el episodio visto desde el punto de vista de Fortu o el episodio navideño de la colección, dos ejemplares que deben ser analizados y estudiados en profundidad por todos aquellos profesionales que quieran adentrarse en el mundo del noveno arte, con el episodio mudo de este volumen, un verdadero tour de force narrativo.

Y de David Aja poco se puede decir que no se haya dicho ya. Solo que es un maestro de la narrativa gráfica, a años luz de casi todos sus compañeros de profesión. Y si en los anteriores dos volúmenes de la serie, tenía de compañero a los lápices al gran Javier Pulido, aquí cede los lápices de la aventura californiana de Kate a Annie Wu, una autora quizás no tan redonda como Pulido, pero que apunta unas maneras y una personalidad a su arco argumental, que ha evolucionado y ahora nos entrega grandes alegrías a los seguidores de su nueva serie en DC Comics, Black Canary, junto al  guionista Brendan Fletcher, artífice también de ese otro gran éxito del cómic actual que es Batgirl, colección que al igual que Black Canary, no existiría sin este Ojo de Halcón que nos ocupa.



En definitiva, uno de esos tebeos que ya en el momento de su aparición se convierte en clásico y cita ineludible para entender un período artístico. Único pero a la vez referencia de una nueva generación de autores y vara de medir a todo aquel cómic que aparezca en los próximos años. Jeff Lemire lo va a tener muy difícil no solo para superar, sino para igualar este regalo de Marvel Comics a sus fans.

28 de mayo de 2014

Sex Criminals de Matt Fraction y Chip Zdarsky: Fraction al fin da en la diana


Matt Fraction lleva rondando alrededor del mundo del cómic unos cuantos años ya. Un autor que desde sus inicios se le consideró una gran promesa pero que nunca llegaba a cumplir con creces las esperanzas puestas en él. Su trabajo ha oscilado entre la brillantez irregular de obras tan personales como su Casanova a trabajos de encargo para Marvel Comics que tenían buenas ideas sin rematar, como su etapa en la Patrulla X o su Iron Man junto a Larroca, junto a trabajos ciertamente decepcionantes como Miedo Encarnado, su etapa al frente de Thor o sus lamentables 4 Fantásticos.



Pero en él hay muy buenas ideas y su llegada al sello Image quizá nos esté entregando lo mejor que puede dar el escritor. Ya comenté hace unos cuantos posts la gran alegría que me había llevado con su Satellite Sam junto a Howard Chaykin, pero en esta, el guionista quedaba relegado tras la sombra de Chaykin.



Ese no es el caso de Sex Criminals, una de las obras más interesantes y frescas que han aparecido en los últimos años y que sirve también como el momento de explosión creativa de Fraction, donde todos sus intereses y temas que había ido tratando en sus anteriores obras quedan aquí perfectamente integradas.



Porque las pulsiones sexuales ya aparecían de manera encubierta en tebeos como Casanova o su Patrulla X, pero aquí el sexo y la relación que los seres humanos tienen con él, son el centro de la obra. El despertar de la sexualidad y los efectos que esta tiene en todos nosotros, adornado con unos toques de ciencia ficción que hacen de este tebeo una obra fresca, original y divertida.



La típica historia de chico conoce a chica y se enamoran es el punto de partida de esta historia. Pero ese chico y esa chica tienen algo en común, son la perfecta media naranja. La razón, que cuando tienen relaciones sexuales, tanto juntos como por separado, pueden parar el tiempo. Ambos lo han vivido en secreto hasta que casualmente se encuentran en una fiesta. Y deciden robar un banco... y hasta ahí puedo leer.



Fraction equilibra el tempo narrativo de manera sumamente eficaz, saltando del presente al pasado muy eficazmente con la dificultad de narrar una misma historia desde dos puntos de vista diferentes. Y lo logra con nota. Por supuesto, el mérito también hay que dárselo al desconocido Chip Zdarsky, un dibujante con un estilo muy personal y que aporta un halo diferencial al tebeo, consiguiendo que destaque en un mercado atiborrado de títulos.



Sexo, atracos, ciencia ficción y dos personajes muy humanos son el cóctel que nos invitan a descubrir Fraction y Zdarsky. Leído, o mejor dicho, devorado el primer volumen, a mi ya me han ganado. Si buscáis un tebeo diferente y fresco en las librerías, ese es Sex Criminals.

29 de abril de 2014

Satellite Sam de Matt Fraction y Howard Chaykin: La carta de amor de Fraction a Chaykin


Howard Chaykin es uno de los más grandes autores que el mundo del cómic ha tenido en toda su historia. Despuntó en los 70, se convirtió en una auténtica estrella en los 80 y a partir de ahí, su legado se fue diluyendo en un mundillo que le había olvidado y que no aplaudía de igual manera la revolución que supuso su llegada al noveno arte, igual de importante que la de Miller o Moore, pero recordada de diferente manera.

Image Comics en los últimos años ha querido recuperar a un autor fundamental. Primero, con la reedición de su American Flagg, en una edición a todo lujo y que todos esperamos su continuidad, para continuar con la secuela de su imprescindible Black Kiss o proyectos especiales como American Century.

Pero quizás su apuesta más arriesgada sea este Satellite Sam que nos ocupa. Una obra que le junta con uno de los guionistas top de la industria, capaz de lo mejor y lo peor, dependiendo de si su trabajo es personal o se tiene que acoplar a los intereses de la industria.




Y este Satellite Sam se encuentra gracias a dios entre los primeros. Pero quizás lo que más llama la atención del mismo es, que aunque el guión viene firmado por Fraction, el contenido y la estructura narrativa es 100% Chaykin. Esto demuestra que Fraction adora al autor y que realmente se ha rendido a su particular manera de narrar, compleja y desestructurada a primera vista, pero llena de matices para aquel que quiere una lectura más profunda que un tebeo para leer en diagonal.



La historia es puro Chaykin. En los albores de la televisión, la estrella de un show en directo televisivo de ciencia ficción aparece muerto en un sucio hostal. Su hijo comienza a descubrir que detrás de su figura paterna hay un hombre complejo que parece que se había adentrado en un sórdido universo donde el sexo, el fetichismo y lo prohibido se dan la mano.



Todo ello contrasta con esa década de los años 50 que tan bien ha sido representada en obras tan dispares como Mad Men o las novelas de Ellroy y que demuestran, cada una a su manera, que esa pretendida sencillez e inocencia solo existía en la superficie. Porque en esta obra no solo seguimos lo que le ocurre a nuestra estrella televisiva fallecida, sino que alrededor del mismo y del programa de televisión que protagonizaba. Un universo poblado de puñaladas, dobles rostros, perversiones y pactos con el diablo que llevarán a nuestro amplio elenco de protagonistas al pozo de la perdición.



Un elenco complejo, con el que cuesta al principio averiguar bien quién es quién, algo habitual en la obra de Chaykin, pero que una vez te adentras en él, no te suelta. Y por supuesto, tratándose de una obra en la que Chaykin está implicado, el sexo es pieza fundamental del mismo, pero que está más suavizado, al menos por el momento, que en obras más extremas como Black Kiss y que se acerca más a trabajos como The Shadow o Blackhawk para DC Comics.



En definitiva, un tebeo muy recomendable para todos los fans de Chaykin y que demuestra que el maestro sigue en plena forma y que como buen enfant terrible que es, sigue provocando como solo sabe hacer él.

10 de abril de 2014

Ojo de Halcón de Matt Fraction y David Aja: Con tebeos así, uno recupera la fé en los cómics de superhéroes


Que difícil es hablar de un tebeo del que todo el mundo ha hablado maravillas. Y mucho más difícil es el leerlo, ya que la mayoría de las veces es complicado estar por encima de las expectativas y quedarte satisfecho ante el enésimo tebeo que es catalogado como la nueva octava maravilla del noveno arte. Pero lo mejor del caso es cuando dicho tebeo está por encima de las expectativas creadas y anticipadas.



Digámoslo sin más dilación. El nuevo y mejorado Ojo de Halcón de Matt Fraction y David Aja (no puede considerarse el trabajo de uno sin el otro) es una de las mejores cosas que le han pasado a los tebeos Marvel en los últimos tiempos. Un tebeo original, fresco, divertido, artísticamente innovador y lo más importante de todo, entretenido como pocos. Un tebeo que lees con detenimiento y de manera pausada para deleitarte tanto de los inteligentes y acerados guiones y diálogos de Fraction, como con el apabullante despliegue visual del que hace gala David Aja, heredero del trazo limpio y elegante de David Mazuchelli, mezclado con el arrojo y el atrevimiento estructural de Chris Ware.



Y no nos olvidemos del protagonista del tebeo, Ojo de Halcón, uno de los mejores personajes de Marvel y más querido por los aficionados de toda la vida. Para el gran público serán más famosos y mediáticos Iron Man, el Capitán América o Thor, pero para los verdaderos fans de Los Vengadores, Ojo de Halcón es el Vengador por antonomasia, sobre todo si te enganchaste a los tebeos en los años 80.



Por eso este revival del personaje lo hemos recibido con los brazos abiertos. Porque Ojo de Halcón había sido desperdiciado en los años 90 y entrado el nuevo siglo y tras la versión hard boiled ideada por Mark Millar en sus famosos Ultimates había quedado irreconocible. Tan irreconocible que la version Bendisiana de Los Vengadores del universo tradicional o la aparecida en la genial Los Vengadores de Joss Whedon habían dejado irreconocible al personaje.



¿Dónde estaba nuestro arquero favorito?. ¿Dónde estaba se personaje encantador, falible pero tremendamente humano que había enamorado a los lectores de los 80 y que se había convertido en un personaje unidimensional con nula personalidad? Estaba esperando a dos autores del calibre de Fraction y Aja para devolverle mejorado.



Porque seamos sinceros. Los verdaderos fans del universo Marvel no los llevamos siguiendo década tras década porque estamos enganchados a los grandes eventos multicrossover, las batallas épicas repletas de explosiones y grandes onomatopeyas y héroes de piedra con mandibulas apretadas y músculos en tensión. No, seguimos leyendo a estos personajes porque nos preocupa que Peter Parker llegue a fin de mes, lloramos con Matt Murdock cuando pierde a Elektra,  el gran amor de su vida o debatimos quien sería mejor pareja para Jean Grey, si Logan o Scott Summers.



Nos importan los momentos íntimos, cotidianos, las relaciones entre seres humanos aunque estén en cuatricomía. Para mi siempre lo mejor de un tebeo Marvel ha sido cuando Peter quedaba con sus amigos en el Village neoyorkino, cuando Harry Osborn caía en los brazos de las drogas psicodélicas de los 60, o si hablamos de momentos tebeísticos más recientes, cuando Scott Summers y Emma Frost comenzaban su relación tras la muerte nuevamente de Jean Grey.



Y eso es lo que nos entrega Fraction en esta nueva colección. Personas de carne y hueso, con conversaciones de verdad. Y no solo me refiero a su protagonista, sino también a su nueva compañera, esa nueva Ojo de Halcón salida de las páginas de los Jóvenes Vengadores de Allan Heinberg y que se convierte desde ya en mi secundario favorito del cómic de superhéroes americano actual. Y no solo de la pareja protagonista del serial vive Fraction, sino también de un reportaje de personajes secundarios (los vecinos del bloque de Clint) reales como la vida misma, con problemas reales (glorioso el episodio dedicado al último huracán que vivió la costa este americana). Tan bueno es su reparto, que el mejor personaje de la colección es el perro recogido en acogida por Clint que protagoniza incluso un número de la colección, quizás el mejor, más original y arriesgado.



Y algo más importante y que cada vez han perdido más los tebeos actuales. La sensación de que cada número importa y no son una excusa estirada hasta el infinito para poder recopilar sagas en bonitos hardcovers. Eso no quita para que haya una trama que continúa número a número, pero el valor del comic book como unidad independiente se había perdido.



Ya he hablado antes del trabajo apoteósico que realiza David Aja en esta colección. Mis palabras se quedan cortas y torpes para poder expresar lo que este autor de talento superlativo realiza en cada página. Lo que si puedo decir es que los autores que colaboran en la colección no se quedan atrás. Javier Pulido, Steve Lieber o Francesco Francavilla dan lo mejor de si mismos, sobre todo porque quieren mantener el listón que ha puesto Aja.



Y si, el tebeo ha sido reconocido con miles de premios. Y bien merecidos. No es un tebeo sobrevalorado, no es un tebeo para lectores indies que reniegan de los tebeos de superhéroes. Es un tebeo, simple y llanamente, para todos los que adoramos este fantástico medio y que demuestra que no todo está inventado y que no hace falta ir de pedante y pseudointelectual para entregar un tebeo que desde ya ha pasado a los anales de la historia del cómic.

11 de diciembre de 2013

Los 4 Fantásticos de Matt Fraction y Mark Bagley: Repasando Marvel Now!


Este mes de diciembre se cumplen 10 años de Marvel Now! en nuestro país, cortesía de Panini Comics y estando a finales de año, lo poco prolífico que he estado yo en este blog y que ya se han acumulado muchos números de todas las series marvelitas, creo que es el momento de reseñarlas con argumentos suficientes, para que el lector aficionado pueda decidir que series son excelentes, cuales cumplen con eficiencia pero nada más y cuales son directamente prescindibles.

Y aunque los 4 Fantásticos no fuera la primera de ellas publicada, es el primer supergrupo del universo Marvel y el originador de este mundo de fantasía, así que creo que se merecen ser los primeros en ser diseccionados en esta nueva andadura.

Y lo primero que hay que decir es que no es un grupo y unos personajes que sean fáciles de desarrollar por ningún equipo creativo, un poco como le pasa a Superman en DC Comics. De todas las etapas y equipos creativos que han pasado por sus 52 años de historia (que se dicen rápido), realmente el equipo o mejor dicho familia de Imaginautas creados por Stan Lee y Jack Kirby, han sabido ser retratados como se merecen, por supuesto por sus creadores en los años 60 y posteriormente por el pletórico John Byrne de los años 80.


Otros muchos autores de renombre han intentado alcanzar la grandeza de Lee, Kirby y Byrne, pero ninguno ha sabido encajar las piezas de una familia superheróica que cuando ha sido bien tratada, ha sabido mezclar con acierto la space opera más lisérgica, con el intimismo de una familia bien avenida. Ni Claremont en los 90, ni los clásicos Pacheco y Marín, o el sobrevalorado Stracinsky (perdón si no lo he escrito bien, pero me ha dado pereza buscar su apellido, la misma pereza que me da leer sus obras) o más recientemente Jonathan Hickman, han sabido rodearles de ese halo de grandeza y de obra culmen que han tenido los personajes en sus mejores momentos.

Quizás de todas ellas, y la crítica y el público la han refrendado, la etapa de Hickman ha sido la que ha sabido modernizar y evolucionar los conceptos originales, ya que la primera mitad de la etapa de Hickman está llena de aciertos e interrogantes que su segunda mitad no sabe llevar a buen puerto, o a lo mejor es cosa mía, porque todavía no he conseguido pillarle el punto a un autor que tiene ideas muy buenas y conceptos interesantísimos, pero cuya frialdad y exceso de pedantería me hace desconectar de la historia que me está contando, pero eso será materia para el post de Los Vengadores.

Y llegamos a la etapa actual de la colección, donde Matt Fraction recoge el testigo dejado por Hickman en su larga etapa al frente de la colección, y aunque este nuevo volumen de la colección y de la historia de los personajes se puede leer sin saber nada o casi nada de los personajes, si que utiliza muchos de los revolucionarios conceptos que Hickman desperdigo a lo largo de su irregular etapa.


Pero Fraction quiere un tebeo más para todos los públicos, un entretenimiento blanco y familiar donde aunque juega con conceptos de la ciencia ficción más intelectual, al igual que en su irreverente y muy recomendable Casanova, no se convierten en un impedimento hermético para que la disfrute cualquier tipo de lector.

El punto de arranque de esta nueva época del cuarteto y allegados es el descubrimiento por parte de Reed Richards de la degeneración de sus moléculas inestables y en consecuencia seguramente del resto de la superfamilia. Engañando a su familia para no desvelarles la gravedad de la situación, les embarca en una aventura familiar a través del espacio tiempo con la excusa de la aventura y así él intentar descubrir aquello que les está matando.

Un punto de partida interesante, ¿no?. Los 4F más familiares que nunca, acompañados por sus hijos Franklin y Valeria (esta última lo mejor de la era Hickman y que aquí Fraction no desaprovecha), con una amenaza con fecha de caducidad (un poco como los entrañables y muy disfrutables episodios de finales de los 70 guionizados por Marv Wolfman donde Ben, Sue y Reed envejecían rápidamente) y visitando el principio y el fin de los tiempos, la antigua Roma o planetas desconocidos no puede ser malo.


El problema es que Fraction no está al 100% en la colección. Porque Fraction es capaz de lo mejor (su serie nueva de Ojo de Halcón, la serie paralela a estos 4F con Mike Allred, llamada FF), y lo prescindible (la segunda mitad de su etapa en Iron Man, Miedo Encarnado o la reciente etapa de Thor). Y estos 4F se quedarían en esta segunda categoría.

No me entendáis mal, hay cosas salvables en esta nueva etapa. El entorno familiar, la premisa inicial que aunque no novedosa le debería dar una premura y angustia a la odisea de nuestros héroes, o números puntuales como el dedicado al accidente del Doctor Muerte, o la emotiva historia en la calle Yancy de Ben Grimm. Pero Fraction se embarulla a veces en cuestiones pseudocientíficas que abotargan la lectura y no crea una unidad a la historia que consiga atraparte lo suficiente para que desees que salga el siguiente número de la colección.


Y lo peor del caso es su contrapartida artística, un Mark Bagley desganado como pocas veces le hemos visto. Es inaudito que el dibujante que tan buen trabajo hizo junto a Kurt Busiek en Thunderbolts o con Bendis en Ultimate Spiderman, demuestre tan poca garra y pasión por lo que está contando, aunque ya vimos visos de esta desidia en los primeros números de la colección Vengadores Reuníos junto al mencionado Bendis. Y quizás esto baje puntos a los guiones de Fraction, porque casualmente Fraction es mejor cuanto mejores son sus contrapartidas artísticas. No es  lo mismo un guión de Fraction ilustrado por David Aja, Gabriel Bá, o Mike Allred, este último para no salirnos del universo de los 4F, que un Fraction dibujado por Larroca, Greg Land o este Bagley que aquí nos ocupa.

En definitiva, una etapa no mala, pero ciertamente prescindible, máxime cuando sabemos que el guionista va a abandonar la colección en breve, al igual que su serie hermana FF, debido a la sobrecarga de trabajo que tiene. Buenas ideas llevadas con cierta torpeza, acrecentado además por un dibujante que no está por la labor y que además su estilo no es apropiado para unos personajes y unas historias que son y tienen que ser más grandes que la vida.

10 de enero de 2013

Los Vengadores Vs. La Patrulla X 4: Reseña para Panini Reviews


Aunque ya dije en mi entrada celebrando el tercer aniversario de este blog que las reseñas de títulos mensuales se habían terminado, siempre hay tebeos que bien se lo merecen. Este es uno de esos casos, un tebeo con todos los ingredientes que hacen grande a la casa de las ideas y cuya reseña podéis leer en Panini Reviews, pinchando aquí.

11 de diciembre de 2012

Marvel-Panini: Lo que quedaba de Noviembre






Al igual que con DC, tenía pendientes por reseñar algunas novedades que se me habían quedado en el tintero, correspondientes a las novedades Marvel del mes de Noviembre, publicadas por Panini Comics. 


Comenzamos con el que quizá sea el tebeo que más me ha gustado de los pertenecientes a esta reseña, Spidermen 3 de Bendis y Pichelli, aunque este por el momento sea el número más flojo de los tres publicados, ya que la trama no es que avance en demasía, pero sigo disfrutando como un enano del arte de Pichelli y sobre todo por las cuatro últimas páginas del ejemplar, donde el Spiderman original descubre lo que había ocurrido con su homónimo del universo Ultimate y ese reencuentro con las dos mujeres de su vida (con perdón de Mary Jane), Tia May y Gwen Stacy, pero ultimatizadas. Un momento clásico que espero sea desarrollado como se merece en el siguiente ejemplar. 


Y de Spiderman pasamos al otro gran icono del universo Marvel clásico, Los 4 Fantásticos, donde tras más de 3 años de historia, llegamos al final del arco principal de Jonathan Hickman. Y mi impresión tras leerlo, algo que llevo arrastrando desde la muerte de Johnny Storm es pura indiferencia. Me parece muy bien que lo tenga todo atado y la viñeta 3 del número X tenga gran relevancia para lo que ocurrirá tres años después, pero este final deja frío, pero que muy frío y con la impresión de.... tanta murga para esto? 


Y del final de una etapa a la última historia del guionista más importante que ha tenido Los Vengadores desde la salida de Roger Stern de la colección, Brian Michael Bendis, la cual se está desarrollando dentro de la nueva colección Vengadora aparecida poco antes del estreno del megablockbuster de Joss Whedon, llamada Vengadores Reuníos. En su número 3, seguimos viendo a un Bendis falto de ideas, cuyo único objetivo es presentar a los que serán los próximos personajes importantes dentro de la Casa de las Ideas tanto en papel como en celuloide, Los Guardianes de la Galaxia y su némesis Thanos, vislumbrado en el final de la peli de Whedon. Pero es un tebeo que puede valer para el niño que se ha quedado con ganas de más después del filme, pero no para el seguidor acérrimo. Pero lo peor es ver al gran profesional que es Mark Bagley, dibujando con tamaña desgana cada número de esta nueva colección. 


Y dentro de la franquicia Vengadora terminamos con sus dos personajes más característicos, Capitán América y Iron Man, que también están en final de ciclo, con las últimas historias de, respectivamente, Ed Brubaker y Matt Fraction. El primero, terminando su larga y exitosa etapa del Centinela de la Libertad de manera profesional pero sin la magia que le caracterizaba, agotado del mundo superheróico tras más de 10 años en el mismo y Fraction mejorando la letárgica etapa en la que se había convertido su aproximación al Vengador Dorado. 


En breve, comenzaré con las novedades Marvel-Panini del mes de Diciembre, donde continuarán historias tan interesantes como el evento Vengadores-X-Men o el final de Hasta el Fin del Mundo en el Amazing Spiderman de Dan Slott. Hasta entonces!!!

19 de octubre de 2012

Vengadores Reuníos, Iron Man, Lobezno y Capitán América en las novedades de Octubre de Panini Comics


Vengadores Reuníos 2 de Brian Michael Bendis y Mark Bagley (Avengers Assemble 2 y 3 USA) 

Si el primer número de esta colección no dejaba de ser una excusa para atraer a los nuevos fans salidos de las salas de cine, este número que contiene el segundo y tercer número de la edición americana demuestra que aparte de querer sacar más dinero con otra colección Vengadora, poco aporta este título al mercado actual. Más cercano al desastre de los seis primeros números de la Liga de la Justicia de Geoff Johns y Jim Lee (es decir, personajes planos, escenas de acción sin ton ni son y diálogos de verguenza ajena) que al buen trabajo que ha realizado Bendis no solo en Los Vengadores sino en los títulos Marvel en general, el tebeo además se “enorgullece” de entregar el peor trabajo del gran profesional que es Mark Bagley. Bagley, muy lejos de su magnífico trabajo en Ultimate Spiderman o Thunderbolts, entrega página tras página desganada, mal acabada, con dibujos desproporcionados y una falta de interés que demuestra de que tipo de tebeo estamos hablando. La aparición de Thanos y la posible importancia de este título en el futuro próximo de Marvel no lo salva de la quema y de ser el peor título vengador de los últimos 10 años.

 
El Invencible Iron Man 21 de Matt Fraction y Salvador Larroca (The Invincible Iron Man 515 y 516 USA) 

Fraction afronta su final en la colección de Iron Man de la misma manera que comenzó: con riesgo, originalidad y muchas sorpresas. Termina Demonio y comienza La Larga Caída, en dos ejemplares que te mantienen intrigado y no te sueltan hasta que llegas a la última página, deseando que salga el ejemplar del siguiente mes. Pocos tebeos del género me han tenido agarrado a la butaca y me han conseguido dar la vuelta a lo que creía que iba a ocurrir en los últimos tiempos. Fraction lo consigue, entregándome algo novedoso de un concepto (de nuevo la caída de Stark) que creía que iba a discurrir por los trillados caminos comunes. Ni de lejos. 


Lobezno 17 de Jason Aaron, Cullen Bunn, Paul Pelletier y VV.AA. (Wolverine 304 y 305 USA) 

Final de la etapa de Aaron, con un número epílogo que cierra frentes y abre un par de ellos y que sirve sobre todo como fin de fiesta de Aaron y la tropa de dibujantes que le han acompañado a lo largo de su interesante pero irregular etapa al frente del mutante más famoso del universo Marvel. Completa el ejemplar doble el inicio del trabajo del guionista Cullen Bunn. Y hay que decir que no tenía interés en continuar comprando las sobreexplotadas aventuras del mutante de las garras de adamantium, pero este primer número y el dibujo de un Paul Pelletier más Alan Davis que nunca me ha picado la curiosidad lo suficiente para acabar comprando por lo menos la primera saga. 


Capitán América 21 de Ed Brubaker, Alan Davis y Patrick Zircher (Captain America vol.6, 10 y 11 USA) 

Nos despedimos del gran Alan Davis con el espectacular pero algo precipitado final de “Powerless” y le damos la bienvenida a Patrick Zircher en la saga “Shock to the System”, que devuelve a la colección ese ambiente de novela negra y de espías que es ya marca de la casa de Ed Brubaker. Sorprendente el cambio de estilo a mejor de Zircher, que sigue los pasos de otro veterano como Jackson Guice, los cuales han dado un giro a su estilo y carrera con resultados tan apetecibles como los mostrados en este ejemplar. 

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