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17 de septiembre de 2019

Stormwatch: Preludio a Authority de Warren Ellis, Bryan Hitch, Oscar Jiménez y Michael Ryan. La génesis del tebeo de superhéroes del siglo XXI




























A finales de los 90, la industria del tebeo americano había tocado fondo. Tras la resaca dejada por la invasión Image (que dio lugar a una crisis especulativa que casi hundió la industria a base de infinitos números 1, variant covers cromadas y tebeos donde la artificiosidad de las formas habían desembocado en un abismo narrativo sin precedentes y unos tebeos inflados de hype que tras dos o tres números se hundían en ventas por su escasa calidad o directamente por los múltiples retrasos que acarreaban), la industria y sus editores tenían dos caminos a seguir: una vuelta al pasado, como pudo comprobarse con la llegada de escritores como Kurt Busiek y Mark Waid .cuyo mayor exponente serían la iniciativa Heroes Return- que miraban al pasado pre-Miller y Moore, es decir, a los años 70 y primeros mediados de los 80, lo que traería de vuelta momentaneamente a los lectores veteranos y nostálgicos, o mirar al futuro con atrevimiento, de la misma manera que la generación de la segunda mitad de los 80 hizo para colocar a los tebeos en un lugar preeminente dentro de la cultura popular.

Casualidades o ironías de la vida, la salvación y una nueva manera de entender el género de superhéroes, vino de la editorial y los personajes que casi hundieron al mismo: Wildstorm (uno de los sellos de Image, propiedad de Jim Lee y el que quizá entregó sus tebeos más solventes) y un supergrupo de segunda perteneciente al mismo: Stormwatch. Porque la realidad es que del mundo construído por Lee y compañía, el mayor éxito en sus primeros pasos fueron sus Wildcats y en su segunda iteración, la juvenil y siliconada Gen 13 de Jeffrey Scott Campbell. Entre medias, un tebeo llamado Stormwatch, un grupo superheróico gubernamental parte Vengadores y parte Shield, que debido a la poca calidad de sus equipos creativos y la poca integración en el resto de la franquicia Wildstorm pasaba desapercibida entre la ingente cantidad de publicaciones de los locos y cromados 90.



Jim Lee, demostrando de nuevo su inteligente visión empresarial, se dio cuenta que el modelo que había imperado en los 90 estaba a punto de implosionar. Pero también percibió que el modelo retro impuesto por Waid y Busiek no tenía demasiado recorrido más allá de recuperar un aroma perdido. Su decisión, como ya había hecho previamente con sus Wildcats, entregándoselos a ni más ni menos que a Alan Moore, fue ofrecerle la serie regular de Stormwatch a un nuevo talento también proveniente del viejo continente, Warren Ellis. Un guionista inglés que ya había intentado entrar en el mainstream, de la mano de Marvel y tebeos y personajes tan dispares como Excalibur o Thor, que no había conseguido despuntar, sobre todo porque las etapas que tuvo a su disposición se encontraban en ese interín de la casa de las ideas entre la imagización de su universo y su forzado retorno al clasicismo. Más suerte tuvo en DC Comics, de la mano del sello Helix con Transmetropolitan, su ácida distopía futurista que bien sirvió y sirve como espejo no tan distorsionado de los conflictos contemporáneos, ya sean políticos como sociales. Esa mirada áspera y cruel es la que impuso en su acercamiento a un Stormwatch que gracias a su condición de tábula rasa, le permitía al guionista acercarse a ellos con la misma osadía y arrojo con la que Alan Moore reinterpretara a La cosa del pantano, Frank Miller a Batman y Daredevil o Chris Claremont a La Patrulla X.

En su primera intentona, el todavía primer volumen de Stormwatch, Ellis tuvo la desgracia de tener como compañero de batalla a un cumplidor pero escasamente brillante Tom Raney a los lápices. Pero si que fue una etapa en la que pudo comenzar a desarrollar todos y cada uno de los conceptos que explotarían posteriormente. Ese momento coincidió con la llegada tanto del volumen 2 de Stormwatch -recopilado en el volumen editado recientemente por ECC Ediciones- como sobre todo con la llegada del británico Bryan Hitch a los lápices de la colección. Este último, al igual que Ellis, había comenzado de manera titubeante en la industria mainstream, considerado meramente como un émulo o trasunto de Alan Davis. Pero es en Stormwatch: Preludio a Authority donde tanto el talento y las capacidades de Ellis como Hitch explotan. Un trabajo que se convierte en referente total y primer paso de una nueva manera de entender el tebeo de superhéroes mainstream y que ha acabado redefiniendo tanto a autores como a editores e industria hasta el día de hoy. No podemos entender el trabajo de autores como Brian Michael Bendis o Mark Millar, u obras como The Ultimates, Kick Ass, Powers o Civil War, sin mirar a su referente más evidente.



El éxito de la propuesta, fusionar dos conceptos en apariencia total y completamente antagónicos: la deconstructiva y cínica mirada “high brow” de Moore, Miller o Milligan, con la espectacularidad formal y cromática, en formato scope y DTS digital que lograba aunar sin despeinarse el trazo de un Bryan Hitch que miraba como referentes tanto a los hiperbólicos e hipermagnificados escorzos de Jack Kirby, como al trazo majestuoso de un John Buscema fusionado con la estilización gráfica de Alan Davis, pasando por los excesos de ruido y furia de los enfants terribles de los 90, ya fueran Jim Lee o Marc Silvestri. El resultado, un tebeo que marcó la pauta a seguir de los tebeos del siglo XXI, que dio pie al que seria el tebeo que daría definitivamente la bienvenida del género superhéroico al siglo XXI: The Authority, continuación directa de este Stormwatch: Preludio a Authority y que al igual que Jenny Sparks -personaje creado por Warren Ellis para estos Stormwatch/Authority- se convierte en el verdadero espíritu y zeitgeist de los tiempos.

27 de mayo de 2018

Wildstorm especial 25 aniversario: Repaso a un pasado que construyó el presente


















El universo y el sello Wildstorm -creado por Jim Lee tras su marcha de Marvel Comics en el año 1991- fue uno de los sellos que integró una primigenia Image Comics, junto a otros top artist de la década como Todd McFarlane, Rob Liefeld, Erik Larsen o Marc Silvestri. Para hacer honor a la verdad, el sello Wildstorm no se llamó así en los inicios del mismo, sino Homage Studios, donde Jim Lee y Marc Silvestri compartían estudio e incluso interacciones entre series y artistas. Pasado el tiempo, Silvestri y Lee se separarían, fundando Silvestri Top Cow y Jim Lee el sello Wildstorm. 




Pero más allá de condiciones editoriales -como que en 1999 Jim Lee abandonaría Image y se llevaría su sello a DC Comics, lugar donde el sello publicaría sus mejores trabajos- lo importante es desentrañar la importancia de esta línea editorial. Y el paso del tiempo ha demostrado que lo fue, y mucho, para la evolución del tebeo de superhéroes mainstream americano. Esto es lo que celebra este volumen recopilatorio de más de 200 páginas, donde se hace un repaso somero de lo que significó dicho sello.

 El volumen incluye de manera aleatoria en su estructura, pero lineal en su cronología, algunos de los hitos más importantes de la editorial, a través de ilustraciones y pin-ups donde se recogen los títulos y personajes fundamentales de Wildstorm, junto a reediciones lógicas en una antología, pero caprichosas en su presentación -el valor del primer número de Wildcats en blanco y negro es muy discutible- con otros contenidos de sumo valor para el aficionado al sello, como los dos primeros ejemplares de la etapa de Mark Millar y Frank Quitely en The Authority, sin la censura que le impuso DC Comics para publicarlos y que se reduce, comparando ambas versiones, a la eliminación de detalles que refuerzan la parodia a Los Vengadores -pero que sin ellos sigue siendo evidente- o detalles más escabrosos y explícitos de ultraviolencia. 






Aún más interesante es la reedición del primer Wildcats de Grant Morrison y Jim Lee, un reinicio que no llegó a despegar del universo Wildstorm en 2006 y del que solo salió su primer y prometedor ejemplar. La inclusión por primera vez del guión del segundo ejemplar, hace intuir que la escena de sexo entre Voodoo y dos mujeres, quizá fue demasiado para la pacata editorial. Además, el volumen incluye la propuesta global de Morrison, que leída, hace soñar con el que podía haber sido uno de los tebeos definitorios de la primera década del nuevo siglo. 






A su vez, la antología también incluye breves relatos realizados para la ocasión, de algunos de los personajes y series más emblemáticos de la historia de la editorial. Para mayor alegría del aficionado, los autores originales vuelven a acercarse a sus creaciones y así, podemos leer de nuevo un breve relato de los añorados Gen 13 por un Scott Campbell que dejó de prodigarse en el mundo del cómic para dedicarse únicamente a cobrar por portadas, a Warren Ellis y Bryan Hitch volver a introducirse en The Authority, a Jim Lee y su Deathblow o en menor medida a Brett Booth y su Backlash. 






Por supuesto, este volumen tendrá interés para todos aquellos que fueron seguidores del sello y sus series a partir de los años 90. Pero también puede ser interesante para estudiar la evolución de una manera de entender los cómics de superhéroes, que comenzaron siendo el arranque irresponsable pero repleto de ilusión de un joven autor y que a medida que fue madurando, el sello lo hizo con él, convirtiendo lo que no fue en sus orígenes más que un remedo de lo que venía del pretérito, a convertirse en generadores de influencia y maneras de entender un género, que quizá sin Wildstorm y los autores que se pusieron a disposición del mismo, quizá habría languidecido antes de que hubiera terminado el siglo pasado.

18 de febrero de 2018

Dark Nights Metal 4 de Snyder y Capullo y Dark Nights: Hawkman Found de Lemire y Hitch






Tras un mes de sequía en la serie regular del mejor evento superheróico -al menos por el momento- que ha salido de la factoría de DC Comics en estos últimos años, llegan a las librerías dos ejemplares de la misma: El cuarto ejemplar de la serie central y un número especial, dedicado al desaparecido Hawkman, que junto a Batman, son las principales piezas del evento. 






En relación a la serie central, Snyder de nuevo voltea lo que el lector conoce del universo DC, adentrándose hasta el fondo de su mitología, consiguiendo, con otra pirueta que en manos menos capaces acabaría en el fondo de las buenas intenciones malogradas, sorprender de nuevo al lector con su puesta a punto del origen del Multiverso, El Monitor y su némesis el Antimonitor, entremezclándolo con el Morfeo salido de la brillante mente de Neil Gaiman. 






Si este acontecimiento presenciado por los dos iconos de DC llena la gran parte del ejemplar, el resto sirve para que Snyder, acompañado por un muy inspirado Greg Capullo, esboze las múltiples líneas paralelas formadas por un conjunto de team-ups que le sirven de nuevo a Snyder para demostrar las grandes posibilidades que el universo DC sigue atesorando en su interior. Solo hacía falta un escritor con talento e imaginación. Scott Snyder ha demostrado que las tiene. 






En cambio, Jeff Lemire y Bryan Hitch no están muy inspirados en el especial Hawkman Found, que como el anteriormente dedicado al hombre murciélago, Batman Lost, no son meros tie-ins, sino que son fundamentales para entender la historia central. Lemire entrega un tebeo que se apoya demasiado en el anteriormente espectacular Hitch, que cada día está menos inspirado y más vago, para contarnos que ha ocurrido con Carter Hall tras su desaparición y su sorprendente aparición al final del cuarto ejemplar de Dark Nights Metal, sin conseguir transmitir la epicidad, misterio y magia que por ejemplo Batman Lost o cualquiera de los ejemplares aparecidos de Metal, en un tebeo importante para la lectura del evento, pero artísticamente prescindible.

7 de octubre de 2016

Justice League: Rebirth de Bryan Hitch y Tony Daniel. Los superhéroes como película de desastres























La  llegada en 1999 de The Authority fue un revulsivo para el género superheróico tal y como lo conocíamos hasta el momento. Warren Ellis, de las cenizas de Stormwatch, un supergrupo gubernamental ideado por Jim Lee para su sello Wildstorm, pasó de ser un tebeo ciertamente secundario a convertirse en punta de lanza de un resurgimiento del sello. 



Pero no solo fue eso, sino que se convirtió en el modelo para contemporarizar un género que necesitaba devolver el sentido de la maravilla de la misma manera que el último blockbuster hollywodiense a una nueva generación necesitada de emociones fuertes. Todo en The Authority era más grande, más ruidoso, más apabullante y también muy inteligente. Gran parte de su éxito fue debido a su dibujante, Bryan Hitch que pasó de ser un remedo de Alan Davis a convertirse en el dibujante redefinidor de una época. Sus viñetas eran gargantuescas, gigantéscas, repletas de detalles en splash pages en widescreen donde el trazo de Hitch realizaba con sus figuras escorzos imposibles que no se veían desde los tiempos de Kirby, Steranko o Adams que parecía que se salían de las viñetas. Esto, junto a las amenazas multidimensionales y cósmicas más grandes que la vida que ideaba Ellis, convirtieron a The Authority en el modelo a seguir para una industria que fusionó el "realismo" y oscuridad de la década de los 80, con la alta definición y el dolby surround del siglo XXI.



No es extraño que el siguiente pasó de Hitch en su carrera fuera The Ultimates, la versión post-moderna de Los Vengadores que ideó Mark Millar y donde el escocés llevó hasta el paroxismo y con inteligencia sobrehumana los preceptos del Authority de Ellis. Aquí, Hitch alcanzó la cumbre de su arte con triples y cuadruples splash pages donde los míticos héroes Marvel eran representados como jamás habíamos visto.



The Ultimates fue el ejemplo de lo mejor y lo peor de Hitch. Si entre sus aspectos positivos estaban su virtuosismo y detallismo y su comprensión absoluta de lo que hacía funcionar un género superheróico épico, también fuimos testigos de su lentitud y pereza profesional y la irregularidad de sus entregas a medida que los plazos de entrega se le agolpaban.



Lo que no conocíamos de Hitch era su faceta como guionista. Y la descubrimos hace un año y medio, cuando DC Comics en su fallido lanzamiento llamado DC You, le dieron libertad creativa para desarrollar como autor completo una segunda colección de la Liga de la Justicia. Dicho trabajo, aunque inacabado por el momento (típico de Hitch) nos desvelaba a un más que correcto guionista con una historia "bigger than life" donde los conceptos de Dioses y Superhéroes y su influencia en una sociedad como la nuestra, daban como resultado un buen trabajo.



Y con DC Rebirth, la editorial ha vuelto a entregarle a su grupo más emblemático, pero viendo sus retrasos como dibujante, esta vez solo como guionista, con Tony Daniel como artista principal y por el momento con un fill-in de nuestro Jesús Merino. Argumentalmente, Hitch redunda de nuevo en una amenaza cósmica de proporciones descomunales, asemejando de nuevo el tebeo de superhéroes a las películas de catástrofes.



El resultado gráficamente es tan correcto como esperado. El especial con el que arranca la etapa, dibujado por Hitch, es una demostración de la habilidad del dibujante para entregar páginas icónicas y héroes épicos. Tony Daniel sorprende en sus dos primeros ejemplares, con unas páginas cuidadas con mimo, pero que a medida que pasan los números y las fechas de entrega se acumulan (la serie es quincenal) hace que el producto final se resienta.



Y tras leer la primera saga titulada "La Maquina de la Extinción", que tras su final revela que no es más que un prólogo a una saga más extensa, decir que Hitch sabe entregar un tebeo de acción entretenido e intrascendente, pero que quizás necesita de una parte más humana en las relaciones entre sus miembros, para que el tebeo no sea más que una sucesión de batallas épicas perfectamente orquestadas. Hay elementos que están ahí y que de desarrollarse pueden dar como resultado un buen tebeo, pero por el momento, mucho ruido y furia, pero poca alma para que el tebeo se convierta en un indispensable en las compras regulares de los aficionados y estar a la altura de etapas míticas de la colección como la de Grant Morrison, Mark Waid, Joe Kelly o la última historia del grupo de manos de Geoff Johns "La Guerra de Darkseid".

16 de enero de 2012

Los Vengadores en Enero de 2012


Los Nuevos Vengadores 11 de Brian Michael Bendis, Mike Deodato y Howard Chaykin (New Avengers vol. 2, 11 y 12 USA) 

Llegamos al primer año de este nuevo volumen de Los Nuevos Vengadores y al ecuador de la saga más importante de la colección hasta el momento. Un número doble repleto de aspectos desconocidos del pasado de Furia, violencia desatada, acción sin freno y revelaciones del presente en la última página del ejemplar que te dejan con la boca abierta y sin saber que pensar. De regalo, momentos tan míticos como el interrogatorio de Lobezno a la agente de Hammer o el destino final del clon de Cráneo Rojo a manos de Dientes de Sable en la historia del pasado. 


Los Vengadores 12 de Brian Michael Bendis y Bryan Hitch (Avengers vol.4, 12.1 USA) 

Primer aniversario del nuevo volumen de la mítica cabecera de Los Vengadores. Un número especial que contiene el correspondiente Point One (número especial que sirve para arrancar nuevas tramas y como punto de arranque también para nuevos lectores). Para la ocasión, tenemos como dibujante invitado al espectacular y majestuoso Bryan Hitch, quizá el dibujante que mejor representa a los superhéroes del siglo XXI. En esta ocasión nos toca un Hitch algo irregular, con una primera mitad de número muy bien dibujada y una segunda mitad algo más floja, seguramente debido a las fechas de entrega y la conocida lentitud de Hitch para acabar sus trabajos. En cuanto al guión, Bendis le da el protagonismo a una de sus debilidades, Jessica Drew, alias Spiderwoman, tras su fallida serie regular y trae de vuelta a Ultron para continuar en un futuro lo planteado en la primera saga de esta nueva colección. Un ejemplar que sirve como prólogo y aventura autoconclusiva, divertido, bien dibujado y escrito con acierto por un Bendis que no ha hecho más que mejorar dentro de la colección, incluso con pequeñas caídas de calidad, normales en una etapa de tantos años. 


Vengadores Secretos 12 de Nick Spencer y Scott Eaton (Secret Avengers 12.1 USA) 

Nuevo Point One para la colección, que además coincide con la llegada de un nuevo guionista a la misma, tras la decepcionante etapa de Ed Brubaker. Nick Spencer es su nombre y viene avalado por una serie del sello Image llamada Morning Glories que ha recibido cierto reconocimiento. Y si dicha colección es parecida a esta primera aproximación de Spencer al grupo encubierto de Steve Rogers, las alabanzas son merecidas. En este primer ejemplar de su corta etapa, ya que sirve como nexo entre la salida de Brubaker y la próxima llegada de Warren Ellis dentro de cuatro meses, Spencer ha hecho todo lo que debía hacer Brubaker y no consiguió. Lo primero, un tebeo de agentes encubiertos de verdad, al estilo del equipo de Ethan Hunt (hay guiño incluído), no otra aventura más que podría haber sido publicada en la colección actual del Capitán América y no de las buenas precisamente. Segundo, en solo 22 páginas, Spencer ha dado voz y lugar al atractivo reparto de la colección. Y tercero, que el tebeo es condenadamente divertido y nos trae a la memoria la reflexión política que tenía la etapa de Englehart al frente del Capi, ya que los nuevos métodos de Steve Rogers caminan sobre una delgada línea moral. 


Los Vengadores: La Cruzada de los Niños 5 de Allan Heinberg y Alan Davis (Avengers: The Children’s Crusade: Young Avengers One Shot USA) 

Interludio de lujo para la miniserie (en su edición original fue un número fuera de la miniserie) y con dibujante de auténtico lujo, Alan Davis, un autor que sigue manteniendo la misma calidad artística desde sus inicios en los años 80. Pero lo más destacado de este especial es el regreso de Iron Lad, el futuro Kang el Conquistador. Sin contar muchos detalles que podrían estropear la lectura, decir que Iron Lad será fundamental para el desarrollo de lo que queda de miniserie, enlazada magistralmente en las últimas páginas del ejemplar. Como bonus, tenemos una historia del pasado que se sitúa justo antes de las primeras páginas del primer número de una serie que ya es un clásico de nuestro tiempo, Los Jóvenes Vengadores. 

15 de enero de 2011

Asedio Mes 4: Las series de Bendis. Reseñas comiqueras de actualidad


Asedio 4 de Brian Michael Bendis y Olivier Coipiel (Siege 4 USA).

Final de Asedio, final del Reinado Oscuro y el comienzo de la Edad Heróica que traerá la luz a un Universo Marvel que ha pasado los últimos años entre las sombras. El capítulo final del crossover del año se lee volando y deja la sensación de que la batalla final contra El Vacío se queda algo corta. Momentos para el recuerdo: el sacrificio final de Loki, la súplica de Robert Reynolds y la decisión de Thor. Las últimas páginas del ejemplar nos traen el comienzo de un nuevo status quo para el Universo Marvel, el destino de Steve Rogers fuera de su cargo como Capitán América y un aperitivo de lo que se desarrollará con mayor profundidad en los números del mes de "Vengadores Oscuros" y "Nuevos Vengadores", epílogos de la saga, y que estallará a partir del mes que viene en esta brillante y luminosa "Edad Heróica" que prometen el tandem Bendis/Quesada. 




Vengadores Oscuros 16 de Brian Michael Bendis y Mike Deodato (Dark Avengers 16 y The Sentry: Fallen Sun One Shot USA).


Epílogo absoluto de Asedio, para una magnífica colección donde Bendis y Deodato han dado lo mejor de si mismo. Para el fan Marvel es una delicia ver como estos Vengadores impostores reciben su merecido por los verdaderos héroes. Genial la viñeta en la que Osborn es encarcelado ante la atenta mirada de Iron Man y Thor y genial también que Victoria Hand, otro gran personaje femenino creado por Bendis y uno de los grandes aciertos de esta colección, se convierta en la mano derecha del Capitán Rogers. Escalofriante y patética, la escena final de Osborn encarcelado enfrentándose a su diabólico alter-ego que al final tomó el control, ejemplo de que Bendis en ningún momento ha juzgado al personaje de Osborn y que demuestra, que todo buen villano cree en el fondo de su ser, que estaba haciendo lo correcto. Para completar el especial, Panini incluye el especial dedicado a El Vigía, guionizado por su creador, Paul Jenkins y en el que los héroes le rinden homenaje. Un emotivo final, para un personaje que fue creado en 1998 y que su creador, Paul Jenkins, seguramente nunca creyó que fuera a tener la repercusión que al final ha tenido. Descanse en paz.




Nuevos Vengadores 61 de Brian Michael Bendis y Bryan Hitch (New Avengers Finale One-Shot USA).


Si el número reseñado de "Vengadores Oscuros" era el perfecto colofón a la saga Asedio y sobre todo al "Reinado Oscuro" que ha inundado las entrañas del Universo Marvel durante algo más de un año, este último ejemplar de la colección "Los Nuevos Vengadores" no solo abre las puertas para la "Edad Heróica", sino que también es un brillante colofón para la serie que hace ya más de cinco años cambió la faz y el estilo del universo Marvel tal y como lo hemos conocido. Cinco años, que comenzaron aquí, en esta serie que Bendis convirtió en punta de lanza para su desembarco absoluto en la historia y el devenir de los acontecimientos de la Marvel actual. Etapa polémica, con defensores (entre los que me encuentro) y detractores feroces que ven en Bendis el anti-cristo del cómic actual. Para mi, cinco años con grandes momentos, otros algo más flojos en algunos aspectos, pero que en general me han tenido atrapado, esperando mi dosis mensual como un verdadero Marvel Zombie. El ejemplar que tenemos este mes en nuestras manos, un especial conmemorativo en toda regla, finaliza el enfrentamiento entre estos Vengadores renegados contra El Encapuchado, más la aparición estelar de El Conde Nefaria, pieza importante en el inicio de esta serie y de la historia de Los Vengadores. Nuestros héroes se redimen y consiguen de nuevo la aprobación del gobierno y los ciudadanos, adornado todo ello por el espectacular arte de Bryan Hitch, el hombre que redefinió a Los Vengadores en el siglo XXI, en la fundamental "The Ultimates" con Mark Millar. Gracias sr. Bendis por cinco años divertidísimos y espero que lo que viene sea igual de bueno o mejor. Estaré todos los meses para seguirte.



14 de abril de 2010

Capitán América: Renacimiento y Capitán América 53. Reseñas comiqueras de actualidad.


Capitán América 53 ( Captain América 600 y Captain America:Red White and Blue USA).

Número de aniversario y prólogo de la esperada saga Capitán América: Renacimiento, donde Brubaker devuelve al personaje al mundo de los vivos. En este número especial, se hace un repaso por los efectos que la muerte del Capitán (ya ha pasado un año en tiempo Marvel), ha provocado en su entorno más cercano, además de avanzar la historia para quedarse a las puertas de la mencionada saga Renacimiento. Número agradable de leer, pero que es mera transición para lo que el fan quiere de verdad, que es saber el porqué y cómo del regreso del icono americano. Destacar que el número está dibujado por varios artistas tanto de la historia reciente del personaje en algún momento de la etapa Brubaker ( Butch Guice), colaboradores de Brubaker de otras series (David Aja), y viejas glorias a las que ha llegado el momento de retirarse (¿que te ha pasado mi antaño idolatrado y adorado Howard Chaykin, que siempre te he defendido contra viento y marea?? Ya no puedo hacerlo más).



Capitán América: Renacimiento ( Reborn Prologue y Reborn 1 al 6 USA).

Panini recopila en un voluminoso tomo de más de 200 páginas, el evento Marvel del año, con permiso de Brian Michael Bendis, Norman Osborn y su Reinado Oscuro. Brubaker pone un punto y aparte en su ya larga etapa con el Capitán América y lo devuelve a la vida tras haberlo matado en el fundacional nº 25 de su actual colección.



El truco de Brubaker es que realmente el Capi no estaba muerto, estaba de parranda, o mejor explicado estaba saltando en el tiempo al haberse despegado de el, como si de un Desmond cualquiera se tratase. Las similitudes con Lost no acaban ahí, ya que su amada Sharon Carter es La Constante que puede devolverle a su tiempo correcto, al igual que Penny, la sufrida novia de Desmond en Lost es la constante de este. Incluso el Capi salta de época en época a través de flashes de luz blanca, y ve el futuro y una realidad paralela. La etapa de Brubaker en el Capi comenzó a principios del 2005, Lost en septiembre de 2004. Coincidencias?? Tanto los creadores de Lost como Brubaker beben de las mismas fuentes?? Brian K. Vaughan, guionista de cómics (Y el Ultimo Hombre, Ex.Machina pero también guionista de Lost desde su 4º temporada ha pasado información a los dos bandos, o simplemente todos han sido tocados por Jacob?? Nunca lo sabremos.



Pero quitando estas similitudes que pueden ser fruto de la casualidad (ahora mismo, Morrison en las series de Batman está tratando el tema de los viajes en el tiempo, haciendo viajar a Wayne, supuestamente muerto, a lo largo de las épocas), nos encontramos con un magnífico tebeo de superhéroes y un digno final para el primer volumen de las aventuras del Capitán América de Brubaker.



Brubaker ata todas las piezas que ha ido desgranando a lo largo de sus 5 años en la colección, llegando a una resolución satisfactoria y "creíble" dentro de la fantasía para que Steve Rogers vuelva sin sentirte estafado con lo que podía haber sido una estrategia de marketing usual en la industria del cómic americano para vender más ejemplares. Brubaker ha entregado una historia, y muy buena por cierto.



Por otra parte, Brubaker ha integrado su historia de manera perfecta con el curso de los acontecimientos que ocurren en los demás títulos de la "casa de las ideas". Todo confluye para que tengan cabida Norman Osborn, Los Vengadores Oscuros, los nuevos Thunderbolts, la nueva posición de Los Nuevos Vengadores, y todo ello sin chirriar, demostrando que la Marvel actual, por mucho que sea criticada sin razón, a vuelto a los buenos tiempos que no se veían desde los años 80, donde había un universo cohesionado y lo que ocurría en una colección afectaba en el resto de series de la casa, algo que se fue perdiendo en los 90, y de forma más alarmante a principios del nuevo siglo. Tras House of M, y sobre todo Civil War la historia del Universo Marvel vuelve a avanzar por un mismo camino.



El otro acierto, y eso también es gracias a su dibujante, Bryan Hitch. es que Brubaker entrega un verdadero tebeo de superhéroes, dinámico, divertido, rápido y sobre todo épico. A eso ayuda la elección de Hitch, que ya demostró con The Ultimates, que era el dibujante definitivo de superhéroes del nuevo siglo, y el nuevo, salvando las distancias, Neal Adams. En esta miniserie, y para llegar a los plazos de entrega, su trabajo ha sido acabado por un habitual de la colección actual del personaje, Butch Guice. El trabajo de Guice de acabado de los fondos, se nota más o menos dependiendo del número y de las prisas en entregar las páginas de Hitch. No estamos ante el mejor trabajo de Hitch ni de lejos (su mejor trabajo siguen siendo The Ultimates, sobre todo su primera serie, y The Authority), ya que nos encontramos con grandes páginas, pero también con otras un tanto dejadas. Pero Hitch sigue entregando dinamismo, dobles páginas absolutamente espectaculares con escorzos imposibles (aunque muchas veces se le vayan las proporciones de madre).



Buen sabor de boca deja esta miniserie y punto y aparte para las aventuras del personaje en manos de Brubaker, el cual dice que quiere seguir en el personaje todo lo que pueda. Por mi que esté por muchos años más.

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