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17 de septiembre de 2019

Stormwatch: Preludio a Authority de Warren Ellis, Bryan Hitch, Oscar Jiménez y Michael Ryan. La génesis del tebeo de superhéroes del siglo XXI




























A finales de los 90, la industria del tebeo americano había tocado fondo. Tras la resaca dejada por la invasión Image (que dio lugar a una crisis especulativa que casi hundió la industria a base de infinitos números 1, variant covers cromadas y tebeos donde la artificiosidad de las formas habían desembocado en un abismo narrativo sin precedentes y unos tebeos inflados de hype que tras dos o tres números se hundían en ventas por su escasa calidad o directamente por los múltiples retrasos que acarreaban), la industria y sus editores tenían dos caminos a seguir: una vuelta al pasado, como pudo comprobarse con la llegada de escritores como Kurt Busiek y Mark Waid .cuyo mayor exponente serían la iniciativa Heroes Return- que miraban al pasado pre-Miller y Moore, es decir, a los años 70 y primeros mediados de los 80, lo que traería de vuelta momentaneamente a los lectores veteranos y nostálgicos, o mirar al futuro con atrevimiento, de la misma manera que la generación de la segunda mitad de los 80 hizo para colocar a los tebeos en un lugar preeminente dentro de la cultura popular.

Casualidades o ironías de la vida, la salvación y una nueva manera de entender el género de superhéroes, vino de la editorial y los personajes que casi hundieron al mismo: Wildstorm (uno de los sellos de Image, propiedad de Jim Lee y el que quizá entregó sus tebeos más solventes) y un supergrupo de segunda perteneciente al mismo: Stormwatch. Porque la realidad es que del mundo construído por Lee y compañía, el mayor éxito en sus primeros pasos fueron sus Wildcats y en su segunda iteración, la juvenil y siliconada Gen 13 de Jeffrey Scott Campbell. Entre medias, un tebeo llamado Stormwatch, un grupo superheróico gubernamental parte Vengadores y parte Shield, que debido a la poca calidad de sus equipos creativos y la poca integración en el resto de la franquicia Wildstorm pasaba desapercibida entre la ingente cantidad de publicaciones de los locos y cromados 90.



Jim Lee, demostrando de nuevo su inteligente visión empresarial, se dio cuenta que el modelo que había imperado en los 90 estaba a punto de implosionar. Pero también percibió que el modelo retro impuesto por Waid y Busiek no tenía demasiado recorrido más allá de recuperar un aroma perdido. Su decisión, como ya había hecho previamente con sus Wildcats, entregándoselos a ni más ni menos que a Alan Moore, fue ofrecerle la serie regular de Stormwatch a un nuevo talento también proveniente del viejo continente, Warren Ellis. Un guionista inglés que ya había intentado entrar en el mainstream, de la mano de Marvel y tebeos y personajes tan dispares como Excalibur o Thor, que no había conseguido despuntar, sobre todo porque las etapas que tuvo a su disposición se encontraban en ese interín de la casa de las ideas entre la imagización de su universo y su forzado retorno al clasicismo. Más suerte tuvo en DC Comics, de la mano del sello Helix con Transmetropolitan, su ácida distopía futurista que bien sirvió y sirve como espejo no tan distorsionado de los conflictos contemporáneos, ya sean políticos como sociales. Esa mirada áspera y cruel es la que impuso en su acercamiento a un Stormwatch que gracias a su condición de tábula rasa, le permitía al guionista acercarse a ellos con la misma osadía y arrojo con la que Alan Moore reinterpretara a La cosa del pantano, Frank Miller a Batman y Daredevil o Chris Claremont a La Patrulla X.

En su primera intentona, el todavía primer volumen de Stormwatch, Ellis tuvo la desgracia de tener como compañero de batalla a un cumplidor pero escasamente brillante Tom Raney a los lápices. Pero si que fue una etapa en la que pudo comenzar a desarrollar todos y cada uno de los conceptos que explotarían posteriormente. Ese momento coincidió con la llegada tanto del volumen 2 de Stormwatch -recopilado en el volumen editado recientemente por ECC Ediciones- como sobre todo con la llegada del británico Bryan Hitch a los lápices de la colección. Este último, al igual que Ellis, había comenzado de manera titubeante en la industria mainstream, considerado meramente como un émulo o trasunto de Alan Davis. Pero es en Stormwatch: Preludio a Authority donde tanto el talento y las capacidades de Ellis como Hitch explotan. Un trabajo que se convierte en referente total y primer paso de una nueva manera de entender el tebeo de superhéroes mainstream y que ha acabado redefiniendo tanto a autores como a editores e industria hasta el día de hoy. No podemos entender el trabajo de autores como Brian Michael Bendis o Mark Millar, u obras como The Ultimates, Kick Ass, Powers o Civil War, sin mirar a su referente más evidente.



El éxito de la propuesta, fusionar dos conceptos en apariencia total y completamente antagónicos: la deconstructiva y cínica mirada “high brow” de Moore, Miller o Milligan, con la espectacularidad formal y cromática, en formato scope y DTS digital que lograba aunar sin despeinarse el trazo de un Bryan Hitch que miraba como referentes tanto a los hiperbólicos e hipermagnificados escorzos de Jack Kirby, como al trazo majestuoso de un John Buscema fusionado con la estilización gráfica de Alan Davis, pasando por los excesos de ruido y furia de los enfants terribles de los 90, ya fueran Jim Lee o Marc Silvestri. El resultado, un tebeo que marcó la pauta a seguir de los tebeos del siglo XXI, que dio pie al que seria el tebeo que daría definitivamente la bienvenida del género superhéroico al siglo XXI: The Authority, continuación directa de este Stormwatch: Preludio a Authority y que al igual que Jenny Sparks -personaje creado por Warren Ellis para estos Stormwatch/Authority- se convierte en el verdadero espíritu y zeitgeist de los tiempos.

27 de mayo de 2018

Wildstorm especial 25 aniversario: Repaso a un pasado que construyó el presente


















El universo y el sello Wildstorm -creado por Jim Lee tras su marcha de Marvel Comics en el año 1991- fue uno de los sellos que integró una primigenia Image Comics, junto a otros top artist de la década como Todd McFarlane, Rob Liefeld, Erik Larsen o Marc Silvestri. Para hacer honor a la verdad, el sello Wildstorm no se llamó así en los inicios del mismo, sino Homage Studios, donde Jim Lee y Marc Silvestri compartían estudio e incluso interacciones entre series y artistas. Pasado el tiempo, Silvestri y Lee se separarían, fundando Silvestri Top Cow y Jim Lee el sello Wildstorm




Pero más allá de condiciones editoriales -como que en 1999 Jim Lee abandonaría Image y se llevaría su sello a DC Comics, lugar donde el sello publicaría sus mejores trabajos- lo importante es desentrañar la importancia de esta línea editorial. Y el paso del tiempo ha demostrado que lo fue, y mucho, para la evolución del tebeo de superhéroes mainstream americano. Esto es lo que celebra este volumen recopilatorio de más de 200 páginas, donde se hace un repaso somero de lo que significó dicho sello.

 El volumen incluye de manera aleatoria en su estructura, pero lineal en su cronología, algunos de los hitos más importantes de la editorial, a través de ilustraciones y pin-ups donde se recogen los títulos y personajes fundamentales de Wildstorm, junto a reediciones lógicas en una antología, pero caprichosas en su presentación -el valor del primer número de Wildcats en blanco y negro es muy discutible- con otros contenidos de sumo valor para el aficionado al sello, como los dos primeros ejemplares de la etapa de Mark Millar y Frank Quitely en The Authority, sin la censura que le impuso DC Comics para publicarlos y que se reduce, comparando ambas versiones, a la eliminación de detalles que refuerzan la parodia a Los Vengadores -pero que sin ellos sigue siendo evidente- o detalles más escabrosos y explícitos de ultraviolencia. 






Aún más interesante es la reedición del primer Wildcats de Grant Morrison y Jim Lee, un reinicio que no llegó a despegar del universo Wildstorm en 2006 y del que solo salió su primer y prometedor ejemplar. La inclusión por primera vez del guión del segundo ejemplar, hace intuir que la escena de sexo entre Voodoo y dos mujeres, quizá fue demasiado para la pacata editorial. Además, el volumen incluye la propuesta global de Morrison, que leída, hace soñar con el que podía haber sido uno de los tebeos definitorios de la primera década del nuevo siglo. 






A su vez, la antología también incluye breves relatos realizados para la ocasión, de algunos de los personajes y series más emblemáticos de la historia de la editorial. Para mayor alegría del aficionado, los autores originales vuelven a acercarse a sus creaciones y así, podemos leer de nuevo un breve relato de los añorados Gen 13 por un Scott Campbell que dejó de prodigarse en el mundo del cómic para dedicarse únicamente a cobrar por portadas, a Warren Ellis y Bryan Hitch volver a introducirse en The Authority, a Jim Lee y su Deathblow o en menor medida a Brett Booth y su Backlash






Por supuesto, este volumen tendrá interés para todos aquellos que fueron seguidores del sello y sus series a partir de los años 90. Pero también puede ser interesante para estudiar la evolución de una manera de entender los cómics de superhéroes, que comenzaron siendo el arranque irresponsable pero repleto de ilusión de un joven autor y que a medida que fue madurando, el sello lo hizo con él, convirtiendo lo que no fue en sus orígenes más que un remedo de lo que venía del pretérito, a convertirse en generadores de influencia y maneras de entender un género, que quizá sin Wildstorm y los autores que se pusieron a disposición del mismo, quizá habría languidecido antes de que hubiera terminado el siglo pasado.

4 de abril de 2018

Wildstorm: Michael Cray de Bryan Hill, Warren Ellis y N. Steven Harris. Expandiendo el Ellisverso






















Michael Cray, también conocido como Deathblow, fue un pequeño capricho de Jim Lee cuando arrancó su sello Wildstorm bajo la escudería Image a mediados de los años 90. Lee, hipnotizado por el trabajo de Frank Miller y sobre todo su Sin City, quiso homenajear al maestro con un tebeo que era todo estilo y escasa sustancia. Gráficamente fue un paso adelante para Jim Lee, que abandonaba su abigarrado estilo, herencia mal entendida del gran Katsuhiro Otomo, en un juego de luces y sombras y de adoración por el espacio negativo que se convirtió en uno de los tebeos más arriesgados de la recién nacida Image Comics y que también sirvió para que diera sus primeros pasos un prometedor Tim Sale, tras el abandono del título de un Jim Lee más centrado en cuestiones editoriales y burocráticas que artísticas. 






Tres décadas después, Warren Ellis le ha vuelto en colocar en primera línea a través de su The Wildstorm, la inteligente revisitación del universo creado por Jim Lee y Brandon Choi que se publica actualmente y del que este Michael Cray es su primer spin-off. El asesino con dilemas morales tuvo una participación fundamental en el primer arco de dicho The Wildstorm, para desaparecer del título tras abandonar I.O. y ponerse en manos de Christine Trellane. Es aquí donde nos lo encontramos en esta miniserie de doce ejemplares que ya ha alcanzado la media docena de ellos. 






El guionista Bryan Hill, basándose en una historia creada por el propio Warren Ellis, sigue el tono de su serie madre -realismo magnificado en un entorno de ciencia ficción- pero dando un paso más allá, convirtiendo este universo Wildstorm en una tierra paralela donde los héroes de DC Comics habitan en ella, pero reconvertidos en sus reversos tenebrosos. Así, Cray tiene que enfrentarse en esta primera media docena de ejemplares con Green Arrow, Flash y Aquaman, siendo este último la reinterpretación más interesante, en una mezcla de criatura de la laguna negra y Drácula que remite a los escalofriantes vampiros acuáticos de Alan Moore y su American Gothic en La cosa del pantano


En el apartado gráfico nos encontramos con un correcto N. Steven Harris, que intenta emular el grafismo sintético de Jon Davis Hunt en The Wildstorm, pero con un nivel menor de detalle y profundidad. Cierto es que la composición de página y el ritmo de Michael Cray es más dinámico y no se siente restringido a las nueve retículas por página -marca de la casa del The Wildstorm de Ellis y Hunt- y los arcos argumentales centrales se resuelven cada dos ejemplares. Pero si ya el arte de Hunt en los tres primeros ejemplares es correcto pero irregular en su acabado, la llegada de Larry Hama como encargado de los bocetos, le da un acabado algo amateur a un tebeo por otra parte muy interesante, sobre todo porque las portadas del legendario Denys Cowan hacen imaginar como mejoraría el producto final, con él en las páginas interiores. 






Pero si te encuentras entre aquellos que están disfrutando con la nueva visión de este universo por parte de Ellis, no puedes perderte esta serie paralela que, sin llegar a los niveles de excelencia de la serie madre, sirve para profundizar en el misterio de aquello que se encuentra en el interior de Cray, asombrar con sus irreverentes encarnaciones de la plana mayor del universo DC y la introducción del ocultista más famoso de la línea Vertigo en el arco global de la serie, promete una segunda media docena de ejemplares muy interesante.

31 de agosto de 2017

The Wildstorm de Warren Ellis y Jon Davis Hunt: Una reinvención minimalista







































25 años han pasado desde que el sello Image llegara a nuestras vidas. Un universo Image que apareció debido al ímpetu y la arrogancia de unos jóvenes “hot artists” que tras vender millones de ejemplares de los quizá peores tebeos que el género de superhéroes ha sido capaz de entregar a los aficionados, pensaron, no sin razón, que porqué tenían que repartir el pastel con magnates codiciosos, si ellos podían ser los magnates.

Y fue así como Image Comics apareció como un huracán en el mercado del cómic estadounidense. Una editorial comandada por Todd MacFarlane, Rob Liefeld, Erik Larsen, Jim Valentino, Marc Silvestri y Jim Lee. Este último, junto a Marc Silvestri, inauguraron Homage Studios, ya que dentro de Image coexistían los diferentes sellos de los miembros fundadores. Poco después, los caminos de Silvestri y Lee se separaron y ambos fundaron sus propios sellos, con mayor y menor fortuna. Silvestri, Top Cow y Lee, Wildstorm Studios.






En su sello, Jim Lee creó a los Wildcats, un supergrupo excesivo y cromado, que bebía en muchos aspectos de su paso por los X-Men de Chris Claremont, pero a los que adornó con elementos de conspiranoia, extraterrestres, organizaciones gubernamentales secretas que querían dominar el mundo, etc… De dichos Wildcats, aparecieron posteriormente otros títulos que con mayor o menor fortuna fueron dando forma a un sub-universo que en los 90 hizo mucho ruido, como Stormwatch, Gen 13, Team 7, Deathblow, etc…

Pero el ruido y la furia de sus inicios no se podían sostener sin escritores que dieran forma y sentido a unos tebeos que al quitarles el novedoso y efectista color digital, las splash pages de dos y cuatro páginas o el incesante desfile de cuerpos siliconados y venas hinchadas, no conseguían transmitir al lector a partir del tercer ejemplar, las ansias por seguir comprándolos.

Por ello, Jim Lee, el más inteligente de todos los fundadores de Image, decidió contratar a guionistas de renombre para que dieran forma a ideas que no eran malas, pero que guionistas como Brandon Choi no eran capaces de sacarles partido. Y así llegó Alan Moore a las páginas de Wildcats y demostró, sin esforzarse mucho, que esto de los tebeos no era solo juntar unas cuantas splash pages y unos pocos pin ups.

Moore se quedó lo suficiente para crearle una base a ese universo Wildstorm y cobrar el sustancioso cheque que Jim Lee le ofreció. Pero de nuevo, una vez desaparecido el guionista de Northampton, el universo Wildstorm se volvió a quedar huérfano y sin rumbo. Pero hete aquí, que apareció Warren Ellis, un guionista inglés que estaba comenzando a despuntar en Marvel y en el sello Vertigo de DC, sobre todo con su punzante Transmetropolitan y Jim lee puso el ojo en él. El guionista era irreverente, tenía buenas ideas y encima no cobraba lo que cobraba Moore.








Ellis le entregó uno de los títulos que menos vendía de su línea editorial, el cual languidecía en las librerías, Stormwatch y le dejó que hiciera con el lo que quisiera. Y vaya si lo hizo. Stormwatch pasó de ser el título que nadie leía, sino el título que había que leer a finales de los años 90. Y es que Stormwatch era un tebeo moderno, que sabía aunar la espesura e inteligencia de la invasión inglesa de finales de los 80, con la espectacularidad y el arrojo bien entendido que intentó llevar a cabo la primera generación Image.

De Stormwatch, salió como continuación y evolución mejorada el mítico The Authority de Ellis y Hitch, creando una nueva manera de entender el tebeo de superhéroes como gran blockbuster cinematográfico que influiría en la manera de hacer tebeos en el siglo XXI, con ejemplos tan memorables como Los Ultimates de Millar y Hitch, por poner un ejemplo.






Pero el sello Wildstorm comenzó a languidecer a principios del nuevo siglo, quizás porque los aciertos de Ellis se trasladaron a las grandes editoriales que entendieron que no podían volver a los tebeos de los 70 y los 80 y aunque Lee entregó una fascinante coda a sus Wildcats en la imprescindible etapa de Joe Casey, junto a los dibujantes Sean Philips y Dustin Nguyen, su universo y sus personajes durmieron el sueño de los justos.

Y tras varios intentos fallidos de traer de vuelta a dichos personajes, con autores como Grant Morrison al frente, o ese tímido y fracasado intento de integrarlos en la continuidad del universo DC en sus Nuevos 52, este año, que se cumplen 25 años del sello, DC y Jim Lee les vuelven a dar una oportunidad.






Y así llega a nuestras librerías The Wildstorm, una maxiserie de 24 ejemplares, dividida en cuatro arcos argumentales de seis ejemplares cada uno, que acaba de terminar su primer acto. El responsable de la obra y de la línea editorial es de nuevo Warren Ellis, al estilo del sello Young Animal comandado por Gerard Way, también para DC Comics.

El resultado, tras leer el primer arco argumental es más que interesante y promete una historia que bebe de sus orígenes, pero que da un paso al futuro y entiende que no puede ahondar en la nostalgia de unos tebeos por los que el tiempo no ha pasado bien por ellos. Tampoco Ellis pretende repetir o emular los éxitos de su anterior etapa la frente de Stormwatch y Authority, mirando más el minimalismo y la composición de tebeos más introspectivos, como el Watchmen de Moore o los trabajos de Chris Ware, para aproximarse al universo Wildstorm desde una perspectiva más realista, dentro de los márgenes que permite el género de la ciencia ficción.






Por ello, los uniformes extravagantes y el spandex no hacen acto de presencia en las páginas del tebeo y sus abigarrados personajes, reconocibles para los que leímos los tebeos originales, mantienen su esencia pero sin elementos efectistas que nos hagan distraernos de lo más importante, la historia.

Y en este primer acto, Ellis desarrolla un primer acto que te va atrapando lentamente desde un primer y fascinante plano secuencia que nos muestra a los protagonistas de nuestra obra. Unos personajes que en principio parecen discurrir por líneas argumentales paralelas, pero que antes de que acabe el primer ejemplar, ya estarán inexorablemente unidos.






Ellis consigue aunar a lectores nuevos y a veteranos, con personajes y situaciones que hacen referencia a lo que vimos en los tebeos originales, pero dándoles una vuelta de tuerca que guiña al ojo al lector veterano, pero sin perder por el camino al lector que se adentre por primera vez en este universo de ficción.

El guionista se apoya en el buen hacer de Jon Davis Hunt, un dibujante sin florituras pero excelente narrador, que sabe darle el ritmo que necesita la historia que nos está contando Warren Ellis, una historia que está muy influída por la excelente y olvidada etapa de Joe Casey al frente de estos personajes.








Así que si eras seguidor de Zealot, Spartan, Voodoo, Henry Bendix, Deathblow y demás personajes de los años 90, te encontrarás con los mismos personajes, pero desnudados de todos los elementos excesivos con los que fueron adornados por Lee y cía, pero perfectamente reconocibles. Y si eres un lector que se adentra por primera vez en dicho universo, te encontrarás con una historia de conspiraciones, alienígenas y secretos del nuevo orden mundial, que te atrapará desde las primeras páginas del primer ejemplar.

24 de marzo de 2017

The Wildstorm, The Kamandi Challenge y Batman 66 Meets Wonder Woman 77: Variedad y calidad en la periferia de DC Comics






































Dentro del amplio abanico de estilos, tonos y formatos que la actual DC Comics está publicando para poder abarcar todo tipo de gustos y público, destacan tres novedades aparecidas en los dos primeros meses de este recién estrenado 2017 y cuyo único punto en común es encontrarse fuera de la continuidad del Rebirth de DC Comics, lo que otorga mayor margen de maniobra a sus responsables.



The WIldstorm.
Jim Lee vuelve a entregar sus endebles creaciones a Warren Ellis, un autor que junto a autores como Alan Moore o Joe Casey, consiguieron dar vida, personalidad y un tono propio a un universo creado por el autor tras su huida de Marvel y la creación de Image Comics hace ya 25 años junto a otros "top artists", en tebeos como Stormwatch y su reinicio con el famoso título de The Authority o la joya de la editorial por entonces, Wildcats.

Y si Ellis triunfó con unos personajes que no eran más que remedos de los personajes que Lee utilizó y creo para el entorno mutante a principios de los 90 y los llevó al extremo con un enfoque excesivo y tremendamente hollywodiense con splash pages y viñetas más grandes que la vida ayudado por un excelso Brian Hitch, aquí toma el camino contrario, el camino de la introspección y el minimalismo más cercano a la obra de Moore y sus páginas estructuradas en bloques de 3x3 o a la de autores más experimentales como Chris Ware.



En los dos primeros ejemplares publicados por el momento -de un total de 24 y la pica con la que inaugurar un sello editorial dentro de DC Comics al estilo de lo conseguido con el sello Young Animal de Gerard Way- decir que el tebeo se acerca mucho a la aproximación que realizó Joe Casey con gran fortuna y poca atención por parte del público y la crítica a principios de los 2000 con sus Wildcats 3.0. Un tono sobrio y digamos realista impregna estos dos primeros ejemplares, donde solo comenzamos a vislumbrar la entramada madeja que Ellis propone, reinterpretando a personajes unidimensionales en la gran mayoría de los casos, pero que aquí parecen frescos y novedosos en las manos de un Ellis que parece puede darnos una nueva alegría y apartado artístico de un Jon Davis Hunt recién salido de otro de esos tebeos que merecen una mayor atención, Clean Room, el nuevo título de la línea Vertigo guionizada por Gail Simone.



The Kamandi Challenge.
¿Recordáis el cadaver exquisito de los surrealistas? Pues eso es lo que os encontraréis en esta maxiserie de 12 ejemplares protagonizada por Kamandi, una de las grandes creaciones que el gran Kirby creó para DC Comics en sus prolíficos e imaginativos años 70. El juego, 12+1 equipos creativos cuyo objetivo es plantear un cliffhanger al final de cada ejemplar, para que el siguiente equipo creativo continúe la historia como ellos creen que debería continuar. 



Un tebeo juego repleto de autores de lujo, comenzando con Keith Giffen, Dan Didio, Dan Abbnet, Dale Eaglesham, Peter Tomasi y Neal Adams y que posiblemente es de los tebeos más refrescantes que te puedes encontrar actualmente en las estanterías y que sirve para homenajear los 100 años que Jack Kirby habría cumplido este año si no hubiera fallecido lamentablemente en el año 1994.



Batman '66 meets Wonder Woman '77.
En el año 2013, DC Comics decidió traer de vuelta al Batman pop de Adam West, icono eterno del panteón pop del siglo XX. Tras una serie regular de 29 números, si no me falla la memoria, el personaje continuó su andadura editorial con miniseries de 6 ejemplares donde se cruzaba con otros personajes tan sixties como The Green Hornet, The Man of UNCLE o Los Vengadores de Mrs. Peel y Steed.



Ahora le ha tocado dar el salto de década y encontrarse con la Wonder Woman de Lynda Carter, de la mano de dos guionistas como Jeff Parker y Marc Andreyko. Y tras leer sus dos primeros ejemplares, decir que me encuentro con la serie más redonda de las publicadas hasta el momento. Y es porque ambos guionista lo llevan más allá que el homenaje a los recursos y tics mundialmente famosos de la serie camp, reinterpretando la historia del Cruzado de la Capa, a Ra's Al Ghul y a su hija Thalia, fusionándolo con la mitología de Diana Prince, pero sobre todo, entregando un tebeo tan entretenido que deseas que aparezca lo más rápido posible el siguiente ejemplar.

19 de junio de 2015

Hellblazer de Warren Ellis: Una etapa corta pero intensa
























Continúa la exhaustiva edición de ECC ediciones de la longeva serie del investigador sobrenatural más famoso del mundo del cómic. Esta vez le toca a la corta pero intensa etapa guionizada por Warren Ellis y truncada por desavenencias creativas entre el autor y DC Comics por la historia "Dispara", una crítica feroz al problema cultural y social que atenaza a la sociedad americana y que las armas son solo la punta del iceberg.

La etapa del famoso guionista de títulos como Planetary, el primer volumen de Authority o Transmetropolitan, por mencionar sus títulos más representativos, comienza con "Atormentada" una historia en seis partes que queda lastrada por la poca habilidad del dibujante John Higgins, mejor colorista (Watchmen, la edición original de La Broma Asesina) que dibujante, ya que le hace flaco favor al guión de Ennis, con composiciones de página intentando emular a Darick Robertson en Transmetropolitan sin demasiado éxito y un estilo rayando la parodia que contrasta con la tétrica historia que Ellis nos intenta narrar. Sin olvidar que el punto fuerte de Ellis no son los arcos argumentales extensos, sino las historias autoconclusivas.



Ese Ellis, incisivo, cruel y tremendamente inteligente es el que nos encontramos en los siguientes cuatro ejemplares de la colección, con cinco historias autoconclusivas que llevan al lector a los límites de la depravación de una sociedad abocada a la extinción y donde, como ya avanzaba en "Atormentada", la ciudad de Londres se convierte en el epicentro de esa Babilonia contemporánea que sirve de reflejo de nuestra sociedad actual. 

Periodistas conspiranoicos, ex-asesinos de guerra que no pueden dejar atrás su horrible pasado o leyendas urbanas que se convierten en reales solo por la creencia de sus trastornados seguidores, nos muestran un nuevo universo para John Constantine, donde lo sobrenatural deja lugar a un realismo más descarnado, no por ello menos salvaje, violento o sucio del que pudieron plasmar sus antecesores como Jamie Delano o Garth Ennis.



Pero lo que diferencia a esta encarnación de Constantine de sus interpretaciones previas, es la propia figura de nuestro protagonista, aquí convertido casi en un ser sobrenatural por encima del resto de la humanidad que sirve como espejo retorcido de la misma y donde no hay lugar a la parte humana y sentimental de un Constantine más mito y leyenda que ser humano de carne y hueso, casi un espectro y una presencia eterna en los tétricos y neblinosos callejones de una Inglaterra post-Tatcher que no ha conseguido superarla.

La etapa de Ellis finaliza con el episodio que provocó el abandono del escritor de la colección, "Dispara", donde Constantine vuelve a jugar el papel de demiurgo y donde se nos muestra la descarnizada e inteligente visión de la enferma sociedad americana desde el punto de vista de Ellis y que tristemente vuelve a estar en auge.



Este volumen finaliza con una historia en dos partes prescindible, guionizada por Darko Macan y que sirve de fill-in improvisado para la colección tras la precipitada marcha de Ellis y la llegada del primer escritor norteamericano en tocar al personaje, el reputado Brian Azzarello en una etapa polémica como pocas y de la que ya tendremos tiempo de hablar, porque es el siguiente volumen elegido por ECC para ser publicado en nuestro país.

29 de enero de 2015

Caballero Luna: De entre los Muertos de Warren Ellis y Declan Shalvey

































El Caballero Luna es un personaje ciertamente extraño dentro del Universo Marvel. Nunca sus series regulares han tenido un éxito apoteósico y todos sabemos que en el fondo es un remedo del guardian de Gotham City de la Distinguida Competencia, pero a su vez, Marvel, los guionistas y los aficionados estamos inmediatamente intrigados e interesados cuando sale una nueva serie regular del personaje, aunque luego la abandonemos ya sea porque la nueva serie regular nunca está a la altura de los clásicos episodios de Moench y Sienkiewicz o porque su aproximación es demasiado arriesgada y choca con lo que el aficionado esperaba de ella, como es el caso de la reivindicable etapa de Bendis y Maleev.

Y un poco pasa lo mismo con Warren Ellis, guionista británico que tuvo su mejor momento a principios del nuevo siglo, donde nos entregó dos clásicos que influenciaron y siguen influenciando la manera en la que percibimos el cómic de superhéroes en la actualidad, como fueron Planetary y sobre todo su The Authority. Pero a partir de ahí, Ellis no ha entregado todavía una obra que supere esos dos trabajos, al que hay que incluir su Transmetropolitan, la distopía de un futuro que cada vez se acerca más a la realidad en la que vivimos, realizando en su gran mayoría trabajos alimenticios que están muy por debajo de lo que sabemos puede entregar este autor.



Y llegamos a su Caballero Luna, que rompe o intenta solucionar los "problemas" de la etapa de Bendis, trasladándole de nuevo a Nueva York, tras su paso fulgurante por Los Ángeles y resolviendo en parte el misterio de su personalidad disociada (para mí, lo más interesante de la etapa Bendis) gracias a un componente sobrenatural.

Igualmente, los parecidos con el Hombre Murciélago son reforzados por Ellis con esa colaboración con la policía de Nueva York, aunque muy inteligentemente por parte de Ellis, mostrándonos las consecuencias que eso tiene en la moral de una policía que se siente mera comparsa y sidekick de un trabajo para el que están capacitados ellos. 



Pero lo más importante de esta etapa de seis números firmados por Ellis es que este traslada los hallazgos estilísticos de su Global Frecuency a las aventuras de este antihéroe, en episodios autoconclusivos, haciendo valer de nuevo el formato comic-book y que sirve a Ellis para entregar historias de diferentes géneros (acción, terror, thriller) donde el ingrediente común es Marc Spector, pero quienes importan son aquellos personajes que han vivido y sufren la presencia de Spector en sus vidas y que sirven para conocer más a un personaje que se niega a asumir una realidad manipulada por el mismo.

El colaborador de Ellis en los lápices es Declan Shalvey, un autor narrativamente muy interesante pero que quizá, a mi gusto, demasiado frío y estático, sobre todo en la representación de los personajes. Me encantaría haber visto este trabajo realizado por uno de los mejores colaboradores con los que ha contado Ellis, Cassaday.


En definitiva, un tebeo curioso, interesante sobre todo desde el punto de vista conceptual y que deja dos grandes relatos en su interior, como son "Sniper" y "Spectre", correspondientes a los números 2 y 6 de la edición original. No os dejará indiferentes.








25 de julio de 2012

Vengadores Secretos 18. Colaboración para Panini Reviews


Un número importante y de transición, donde termina la corta pero intensa etapa de Warren Ellis y comienza la que puede ser la etapa que le de a la colección el empujón necesario para que no se quede solo en una interesante propuesta. El responsable de la misma será Rick Remender y la reseña completa la tenéis pinchando aquí.

20 de junio de 2012

Los Vengadores en junio de 2012


Los Nuevos Vengadores 16 de Brian Michael Bendis, Neal Adams y Mike Deodato (New Avengers vol.2, 16.1 y New Avengers vol.2, 17 USA) 

Terminados los crossovers de Miedo Encarnado, Bendis vuelve a la trama que dejó a la mitad y que se presupone como la historia más importante del año para Los Vengadores, el regreso de Norman Osborn. Para demostrar la importancia del evento, Bendis se trae de vuelta a un veterano dibujante como Neal Adams, autor de una de las sagas más veneradas de la colección, como fue La Guerra Kree-Skrull en el Point One correspondiente a esta colección vengadora. Bendis consigue transmitir el peligro de la vuelta de la némesis absoluta de esta nueva encarnación del mítico grupo, como en la escalofriante amenaza que Osborn realiza a Jessica Jones. 


Los Vengadores 17 de Brian Michael Bendis y Daniel Acuña (The Avengers vol.4, 18 USA) 

Número epílogo de Miedo Encarnado y también relacionado con el regreso de Osborn, dibujado por el gran Acuña. Bendis de nuevo realiza un ejercicio de retrocontinuidad haciéndonos retroceder al final de la Civil War, la muerte de Steve Rogers y el final de Invasión Secreta, introduciendo a un nuevo personaje femenino, ex-agente de Shield, que tendrá un papel predominante en la nueva encarnación de los Vengadores Oscuros de Osborn. También hay lugar para uno de esos momentos que todos los fans de Los Vengadores amamos, como son las reuniones intrascendentes de los personajes. En esta ocasión, el ejemplar atesora dos grandes momentos: la genial amenaza de Wu, el ayudante del Doctor Extraño a Jarvis y un momento realmente emotivo, como es el de Ben Grimm hacia sus colegas vengadores. 


Vengadores Secretos 17 de Warren Ellis, Michael Lark y Alex Maleev (Secret Avengers 19 y 20 USA) 

Hasta ahora el mejor número de la colección y una pequeña joya doble, donde Warren Ellis da todo lo que sabe hacer, junto a dos artistas de la talla de Michael Lark (ayudado por supuesto por Stefano Gaudiano) y Alex Maleev. El primer relato, que trae al recuerdo el excelente prólogo de la Misión Imposible de Brian de Palma pero con un componente sórdido y terrorífico de primer orden y para rematar una aventura en el tiempo de la Viuda Negra, donde Ellis demuestra que cuando quiere hacer bien las cosas y está bien acompañado gráficamente, es un fuera de serie. 


Los Vengadores: La Cruzada de los Niños 10 de Allan Heinberg y Jimmy Cheung (Avengers: The Children’s Crusade 9 USA) 

Número final que es a la vez epílogo de la maxiserie y prólogo del futuro Marvel. Finalizado en principio el conflicto de la Bruja Escarlata, a Heinberg no le queda más que recoger los trastos y hacer avanzar a sus jóvenes protagonistas, los cuales han cambiado mucho desde que comenzara la colección. Una muerte más sirve a uno de los protagonistas para derivar su vida hacia los caminos del destino y el conflicto Vengador-Mutante se aplaza al próximo evento que tendremos en octubre. En definitiva, un correcto número de cierre para una buena miniserie de regusto clásico, que si no hubiera sido por algunas decisiones argumentales cuestionables y algo cobardes como la manipulación de Muerte hacia Wanda, sería considerada casi una obra maestra. 

24 de mayo de 2012

Los Vengadores en Mayo


Los Nuevos Vengadores 15/Los Vengadores 15 de Brian Michael Bendis y Gabrielle Del Otto (New Avengers vol.2, Annual 1 y The Avengers vol.4, Annual 1 USA) 

Bendis sigue demostrando dos cosas. La primera, que sigue su trabajo incansable de recuperar el Annual como especial importante realizado por autores de primer nivel y segundo, que se podrán criticar muchas cosas a su trabajo (¿y a quién no?), pero lo que no se podrá decir de él, es que deje flecos sin resolver o desarrollar. Y de eso trata esta historia dividida en los dos anuales de las series fundamentales del universo vengador. SI en los primeros números de Los Vengadores de la Edad Heroica vimos como Simon Williams no estaba de acuerdo con lo que habían hecho Los Vengadores en los últimos años y se negaba a unirse a ellos y los amenazaba o que paraban o se atenían a las consecuencias, aquí entra en acción, en una historia que puede convertirse en un punto de inflexión para los Héroes Más Poderosos del Mundo. Y de la forma que lo expone Bendis, el lector no puede dejar de darle la razón a Simon Williams, que se convierte en el punto de vista de muchos lectores que han visto como el colorido y alegre universo superheróico se ha convertido en un lugar repleto de drama, muerte y destrucción. Bendis se junta de nuevo con su colaborador en Secret War, Gabrielle del Otto, para regocijo de los incondicionales del ilustrador. 


Vengadores Secretos 16 de Warren Ellis, Kev Walker y David Aja (Secret Avengers 17 y 18 USA) 

Vengadores Secretos sigue siendo la colección que promete, pero que nunca llega a entusiasmar como debiera. Y la llegada de Ellis a la colección refuerza ese sentimiento. Una pena, porque las ideas vertidas por Ellis en estos dos números son geniales, pero como ya le pasara en Global Frequency, de la que esta es deudora, la estructura procedimental de la misma la hace bajar muchos puntos. Culpa de ello tiene la caracterización de los protagonistas del tebeo por parte del propio Ellis, porque el británico sigue creyendo que sus personajes y sus diálogos son super incisivos y con mucho mordiente (y alguna vez lo son) pero suenan a ya vistos y de una época que ya no se estila, debido sobre todo a la sobreexplotación de la fórmula. Los que si que hacen un trabajo de diez son Kev Walker y David Aja, sobre todo este último. 


Los Vengadores: La Cruzada de los Niños 9 de Allan Heinberg y Jimmy Cheung (Avengers: Children’s Crusade 8 USA) 

Homenajeando a la mítica Secret Wars llegamos al penúltimo capítulo de esta serie fundamental para el devenir del Universo Marvel. Heinberg sigue impregnando de magia cada una de las páginas del tebeo (aunque su solución a la locura de Wanda es más que cuestionable) y presenciamos la muerte de un Vengador. El único que pincha en algunas páginas es Jimmy Cheung, con un trabajo que no está a la altura que este excelente dibujante ha demostrado en todo tebeo que ha pasado por sus manos. Aun así, uno de los imprescindibles del mes.
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