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22 de noviembre de 2017

Imperio Secreto Mes 3: Levantando levemente el vuelo






































En este tercer mes del evento, Nick Spencer pone la directa, entregando dos ejemplares que cierran el segundo acto de una saga que ha ido de más a menos, pero que en su séptimo ejemplar ha recuperado el brío. Centrándonos en la serie central, tenemos un episodio 6 que se centra principalmente en el ataque de Hydra a la base rebelde de Tony Stark con revelación mediante del traidor entre las filas de la resistencia, cuyo descubrimiento y excusa para conseguirlo es lógico pero tremendamente tópico. Poco ayuda en este ejemplar la desgana y las prisas de un Leinil Yu que sigue entregando un trabajo por debajo de la media, en un tebeo donde es destacable únicamente la conversación entre Steve y Banner, con su alter ego esmeralda de por medio.





En cambio, el séptimo capítulo de la saga nos devuelve al mejor Spencer, donde la sombra de las premoniciones de Civil War 2 se hacen presentes y tenemos, por supuesto sin revelar nada, un combate excelso entre dos pesos pesados e iconos de la editorial, una muerte dramática, que queda algo deslucida por una narración y composición algo confusa del por otra parte siempre excelente Andrea Sorrentino y una decisión fundamental para un personaje de nuevo cuño de la casa de las ideas, que definirá su destino.






En cuanto al maremagnum de tie-ins de este mes, quizás por el momento el mayor que hemos tenido en los meses que lleva la saga en circulación, destacar como imprescindible el ejemplar de la serie regular del Capitán América, donde Spencer nos entrega dos ejemplares a leer tras el séptimo capítulo de la serie central y donde hace un repaso psicológico certero de los dos Capitanes América que tenemos en liza y sobre todo, dos conversaciones míticas entre Rogers y Odinson y sobre todo entre Rogers y su antigua amada y traicionada Sharon Carter.






Medianamente centrales son los ejemplares de este mes de las series regulares dedicadas al Doctor Extraño y Patrulla X Azul. El primero continua con los intentos del maestro de las artes místicas de salvar Manhattan de las fuerzas oscuras, en un trabajo correcto del equipo interino del serial formado por Dennis Hopeless y Niko Henrichon. Patrulla X Azul se desvía hacia esa nueva nación mutante liderada por Xorn y una Reina Blanca que ha vuelto a sus oscuros orígenes, siendo un soplo de aire fresco y un punto de arranque atractivo para una franquicia necesitada de lineas argumentales atractivas, siendo esta un buen ejemplo.






Terminamos con los tie-ins cuya implicación en el evento central es muy pero que muy tangencial. Comenzamos con Patrulla X Oro, donde aprovechando que están dentro de esa Nueva York cerrada por las fuerzas del mal, Guggenheim entrega sus dos mejores ejemplares en esta poco memorable etapa de los mutantes, consiguiendo esta vez si, darle ese toque clásico a la serie y a unos personajes que esta vez si, suenan a auténticos. Campeones, la serie de Waid y Ramos, se remonta al comienzo del evento, antes que los jóvenes héroes Marvel se unieran al escuadrón de la Viuda Negra, en un tebeo que sigue la línea correcta de sus ejemplares previos y que debía haber sido publicada un par de meses antes. Finalizamos con el ejemplar mensual de Los Vengadores de Mark Waid, de nuevo acompañado por Mike del Mundo, tras los dos fill-ins de Phil Noto, donde Waid nos descubre que pasó con Jane Foster tras ser enviada a otra dimensión por un Steve Rogers que se apropió de su martillo. Del Mundo entrega un trabajo muy cercano en tono a sus Relatos Salvajes junto a Aaron en un tebeo correcto que aporta poco, tano a Imperio Secreto, como a la serie regular de un irregular Waid.








Y hasta aquí el repaso a este tercer mes de Imperio Secreto y aproximándonos a su recta final, a publicar el mes de diciembre, esperando que los tres ejemplares que quedan para terminar, atesoren los aciertos de un séptimo capítulo que ha conseguido estar a la altura de su prometedor arranque.

30 de octubre de 2017

Imperio Secreto Mes 2: Reciclando conceptos de los últimos 10 años






































Con la publicación este mes de Octubre de la cuarta y quinta parte de Imperio Secreto, llegamos al ecuador de la saga. Una saga proveniente de la serie regular del Capitán América y que parecía iba a ser un soplo de aire fresco que nos iba a quitar el mal sabor de boca dejado por eventos previos, como por ejemplo Civil War 2.

Pero no ha sido así. Ya que tras un arranque espectacular en su número 0, los tres primeros capítulos de la miniserie nos trajeron de vuelta una infinidad de lugares comunes que empañaron el trabajo de Spencer hasta entonces, siendo el más grave, el descubrimiento demasiado inminente de que este Capitan América no es más que la manipulación del personaje por parte de un Cubo Cósmico.



Por lo tanto, los sentimientos de traición y engaño, y la losa que tendría que haber sido para la comunidad superheróica la transformación de Steve Rogers en fuerza del mal, con todo lo que conlleva, ha derivado de nuevo en un enfrentamiento entre dos facciones de héroes, en busca de fragmentos de un cubo cósmico que alterará la realidad hacia un lado u otro y que deja de lado las implicaciones emocionales del mismo.



Eso no quita para que Spencer entregue un par de números en líneas generales, superiores a los del mes pasado, destacando sobre todo esa inquietante y divertida cena improvisada por Ultrón Pym, que le sirve a Spencer para reírse de si mismo y de la deriva de héroes enfrentados explotada hasta la saciedad en la que se ha convertido la Marvel de los últimos 10 años, repitiendo una y otra vez el mismo chiste, quitándole toda la emoción y gracia al proceso.



Spencer sigue anticipando cliffhangers que no causan el impacto necesario, debido a unas ansias por anticiparlos, en concreto el final del cuarto ejemplar que se descubre en el quinto, pero sigue demostrando su buen hacer en aquellos fragmentos que devuelven a este crossover a los mejores momentos de su etapa al frente de Capi, como esa tensa conversación entre Steve y Henry McCoy, aunque de nuevo, Marvel sigue destrozando a nuestros mutantes favoritos en su representación y en las absurdas acciones de los mismos.



Gráficamente, tenemos de nuevo una ensalada mixta de artistas, algunos de la talla de Andrea Sorrentino o Rod Reis, que se les nota no han tenido el tiempo suficiente para entregar unas páginas a las que se las ve apresuradas, aunque demuestran la altura profesional de los mismos. No puedo decir lo mismo de Leinil Yu, un autor al que nunca le he pillado el punto, y menos cuando tiene que entregar páginas en tres días, como es el caso del cuarto ejemplar.



En definitiva, una demostración palpable de que Marvel necesita un renacimiento creativo y argumental, que esperemos sea ese Legacy, aunque este Imperio Secreto tenga en algunos momentos, breves destellos de genialidad, trístemente lapidado por las prisas y las injerencias editoriales de una Casa de las Ideas que inunda el mercado con historias "bigger than life" de las que ellos mismos no están ni siquiera convencidos.

29 de septiembre de 2017

Imperio Secreto: Mes 1. De fascinante distopía a entretenimiento palomitero






















El mes de septiembre ha sido el mes elegido por Panini, para desembarcar el último macro-evento de la Casa de las Ideas en nuestro país. Y para no perder el margen de cuatro meses de diferencia con la edición original americana, el desembarco ha sido brutal, con los tres primeros ejemplares de la miniserie central del evento, dos ejemplares con dos y tres ejemplares originales en cada uno de ellos de la serie central del Capitán América y unos cuantos tie-ins que realmente me interesan más bien poco.



Los que sigáis mi blog con asiduidad, sabréis que la actual etapa del Capitán América de Nick Spencer ha sido mi tebeo de referencia de la Marvel actual, tanto la historia del Capi Hydraizado como la de Sam Wilson con el escudo. Ha sido un tebeo que ha sabido aunar el entretenimiento propio del género superheróico, con una capa de realismo social y contemporáneo que a veces me provocaba escalofríos al ver lo cercano a la realidad que ha sido el trabajo de Nick Spencer, incluso en algunos momentos visionario.



El colofón a la trama del Capi Hydra tuvo lugar el pasado mes con el número 0 de Imperio Secreto. Un tebeo redondo, perfecto punto y aparte de lo que llevaba contándonos Spencer y que involucraba ya si, a todo el universo Marvel, un universo Marvel tocado, tanto en la ficción como en la realidad. Ahora quedaba ver como continuaba dicha historia.



La ligera decepción viene al leer los tres primeros ejemplares del evento. No es que sean malos tebeos, ni mucho menos, pero no han estado a la altura de la inteligencia y originalidad que venía plasmando hasta el momento Spencer. Nos encontramos con un escenario distópico, donde nos han escamoteado partes para mi muy interesantes entre el final del número 0 y el principio del número 1, dejándonos un Hombre del Castillo K. Dickiano, que aunque mantiene dilemas morales en este Capitán América rectamente torcido, es dilapidado con la revelación aparecida en la última página del segundo ejemplar.



Spencer se centra en mostrarnos unos Estados Unidos tomados por el nazismo, algo tópico en su presentación, dejándonos a un pequeño reducto de héroes como típica resistencia y desarrollando escasamente los escenarios apocalípticos que quedaron en cliffhanger al final del número 0.



Y aunque el descenso a los infiernos de la Viuda Negra y las chocantes escenas con las que finalizan el primer y tercer ejemplar, hacen que siga interesado en ver como se desarrollarán los acontecimientos, el uso y abuso de conceptos que llevan sin funcionar muchos años en Marvel, como por ejemplo los Inhumanos y el excesivo peso que recae de nuevo sobre Los Campeones, además de un desarrollo que por el momento es excesivamente previsible, me deja un regusto agridulce, sobre todo pensando que el camino hacia Imperio Secreto había sido muy inteligente, original y sobre todo, nada previsible.

24 de octubre de 2016

El Viejo Logan de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino: Recuperando la esencia perdida del mutante más famoso del universo Marvel






















Allá por el año 2008, cuando Mark Millar estaba en la cresta de la ola, sorprendió a propios y extraños con la última historia de Lobezno. Si el escocés ya había conseguido la atención del fandom con su "Enemigo del Estado", devolviendo a Logan la brutalidad y potencia de sus orígenes aquí remataría su excelente etapa en la Casa de las Ideas con un western crepuscular y post-apocalíptico donde demostraba su habilidad actualmente perdida para girar y renovar conceptos ya manidos y entregar un producto tan espectacular como profundo.



Esta magnífica obra no podía quedar en el olvido y esta nueva faceta del personaje dejó a los lectores con ganas de más. La oportunidad perfecta ocurrió tras la muerte del personaje en el universo original y por la llegada de las Secret Wars de Hickman. En ese universo creado por Muerte a través de retazos de todas las tierras paralelas y líneas alternativas que habían ido apareciendo a lo largo de los 50 años de la editorial sirvió para devolver el concepto a las librerías.



Y con Millar alejado de Marvel desde hace años, la tarea le fue encomendada a Brian Michael Bendis en una miniserie de 5 ejemplares que en vez del dibujante original de la historia, Steve McNiven, le fue encomendada a Andrea Sorrentino, un artista que había despuntado por su elegante y arriesgado trabajo gráfico al frente de Green Arrow junto a Jeff Lemire.



Este último ha tomado el legado de Bendis en esta nueva serie regular, donde el personaje, al igual que Miles Morales, ha sido integrado a la continuidad oficial del universo Marvel. Una difícil tarea la de seguir el legado dejado por dos autores como Bendis y Millar.



Lemire, actual estrella del entorno mutante- también es el guionista de la serie top de los mutis, Extraordinarios X-Men- demuestra en las dos primeras sagas publicadas hasta el momento, que Logan sigue siendo un personaje lleno de matices y potente en manos de autores capaces que saben sacar lo mejor de la creación de Len Wein y Herb Trimpe.



En la primera historia dividida en cuatro partes, somos testigos de la difícil llegada de un Logan aturdido a un pasado que cree ser el suyo y sus ansias de venganza como si fuera una Sarah Connor venida del futuro para solucionar los errores y penurias que ha vivido Logan, un superviviente a su pesar con el peso de la muerte de los suyos en su conciencia.



Esta primera historia, además de dejarnos disfrutar de las asombrosas composiciones gráficas de un Sorrentino en plenas facultades, le sirve a Lemire no solo para desvelarnos partes de ese pasado-futuro del personaje, sino sus primeras interacciones con los héroes de esta tierra, como Steve Rogers, el nuevo Hulk o Kate Bishop.



Aún más interesante y muestra de la habilidad para la concisión narrativa es la segunda historia publicada hasta el momento en nuestro país. Una historia en tres actos donde nos encontramos de nuevo con esas fabulosas aventuras de Logan en solitario, en un entorno rural y donde la acción está en igualdad de condiciones con el componente emotivo y sentimental, reafirmando esa dualidad salvaje y emocional que hace que el personaje siga siendo uno de los personajes más queridos de la historia de Marvel.



En definitiva, el mejor tebeo de Lobezno desde los tiempos de Mark Millar y quizás el que es gráficamente el más potente que hemos tenido en toda su historia, junto al arte de Miller en la mítica miniserie escrita por Claremont. Dos autores en estado de gracia que entregan un tebeo emocional y argumentalmente redondo y que devuelve el interés por un personaje que el uso y abuso del mismo lo habían diluido haciéndole perder la importancia dentro no solo de la franquicia mutante, sino de todo el universo Marvel.

19 de septiembre de 2015

Secret Wars Mes 1: De las Incursiones al Mundo de Batalla






































Con la publicación esta semana por parte de Panini del segundo número de Secret Wars, el primer mes del evento en nuestro país ya está completo. Un apasionante primer mes que en la serie central ha entregado dos fabulosos ejemplares que han servido como punto y final e inicio de un nuevo universo.

En el primer número de la colección, Hickman entregó un epílogo y set piece final a su etapa vengadora, de alto voltaje con los héroes de ambos universos, el tradicional y el Ultimate, enfrentándose a un inevitable y trágico final donde las bajas y los sacrificios de los míticos personajes de la editorial finalizaron con la extinción de ambos universos. Un número repleto de imágenes y momentos para el recuerdo, que cobraba su verdadero significado si habías disfrutado de toda su etapa vengadora.



Y de ahí a un vacío repleto de incógnitas. ¿Qué pasó con los supervivientes de ambos universos, ambos comandados por Reed Richards? ¿Cuál fue el destino de el Doctor Muerte y el Doctor Extraño al enfrentarse a los Todopoderosos? Las respuestas comienzan en Secret Wars 2, un punto de partida perfecto, donde en tan solo 40 páginas, Hickman nos presenta el nuevo universo Marvel, fusionado en una tierra llamada Mundo Batalla, comandado por el Dios Muerte y donde cada una de sus regiones pertenece a un gran evento pasado de la editorial.

Pero estas Secret Wars no son meramente un ejercicio de nostalgia, sino un universo con entidad propia, donde Hickman ha creado sus propias reglas y donde se aúna lo novedoso con la nostalgia. En este ejemplar los lectores asistimos a un universo que en algunos aspectos nos dará un cierto deja vú, pero que en resumidas cuentas es un territorio inexplorado. Y no solo eso, sino que Hickman juega con los conceptos de la creación, Dios y las religiones, cuando el monarca verá tambalear su dominio ante un mundo que le teme, cuando comiencen a aparecer entidades y seres provenientes de los extintos universos 616 y Ultimate.



Y de la serie principal pasamos a sus series satélites, que son todo el universo Marvel actual, aunque en este primer mes sean por el momento 5 series: Secret Wars: Mundo de Batalla, El Viejo Logan, Fuerza V, El Ascenso de Attilan y El Guantelete del Infinito.

Y hasta aquí diréis, ¿qué diferencia tiene este evento con otros como La Era de Apocalipsis o el reciente Convergence de DC Comics? La respuesta, que este no solo es un sacacuartos, que en el fondo lo son todos, sino que este, a diferencia del resto, está pensado y es diferente.



Diferente, porque cada región de este Mundo Batalla pertenece casi a un género diferente y todos desembocan con sentido en una trama principal que se cuenta en la serie central. Las más destacadas de las aparecidas hasta el momento, son El Viejo Logan y Fuerza V.

El Viejo Logan recupera el famoso relato de los últimos días de Lobezno, narrado por Millar y McNiven hace ya unos cuantos años. Los autores que toman el testigo son Brian Michael Bendis y Andrea Sorrentino, que entregan un primer ejemplar que está a la altura de la serie original en una mezcla de western apocalíptico a lo Mad Max, que destaca sobre todo por las arriesgadas y bellas imágenes que entrega Sorrentino, uno de los dibujantes más interesantes del panorama actual.



La otra gran serie de este primer mes se convertirá en una de las series revelación del año, Fuerza V. Sus guionistas son Marguerite Bennet y G. Willow Wilson, la guionista revelación de Ms. Marvel. Y es una serie que está en el espectro opuesto de El Viejo Logan, ya que es una serie ligera y luminosa, donde nos encontramos que en la isla de Arcadia, los ciudadanos de esta región del mundo de Muerte viven en una paz absoluta gracias a un grupo de superheroínas comandado por Hulka. Un tebeo ligero y fresco que comienza a plasmar las relaciones entre las heroínas, apoyado por los dibujos de Jorge Molina, uno de los nuevos talentos a los que hay que comenzar a prestar atención.



Los Inhumanos continúan con su guionista habitual, Charles Soule, donde descubrimos que la isla de Manhattan está comandada por una Medusa que sirve a su pesar a Muerte. Un buen punto de partida que servirá también como prueba para aquellos que como yo, no le habíamos dado una oportunidad a la etapa de Soule al frente de la colección.



Y llegamos a El Guantelete del Infinito, que tiene relación únicamente con la saga de la que toma prestado el título y que Thanos será una presencia importante en el devenir de la colección. Destaca sobre todo la evolución gráfica de Dustin Weaver, en un tebeo que se acerca más al tono de Los Muertos Vivientes de Kirkman, que a la epopeya cósmica de Starlin y Perez, en un mundo donde Annihilus y sus hordas si conquistaron la tierra y una familia tiene que intentar sobrevivir.



Finalizamos a este repaso de lo que nos ha dejado este primer mes de Secret Wars, con la antología Secret Wars Mundo de Batalla, que aúna en una sola colección dos series americanas: Mundo de Batalla y Journal. Y aunque tengan dos títulos diferentes, es el mismo concepto, ampliar el espectro de personajes y regiones del vasto y rico universo que ha creado Hickman. Relatos breves, con mayor o menor acierto que sirven para presentar personajes que se quedarían perdidos dentro de la magnitud de la aventura y también sneak peek para futuros series relacionadas con el mismo, además de campo de pruebas para nuevos autores.



En definitiva, las sensaciones de este primer mes de evento son muy positivas. Una serie regular fascinante, inteligente y adictiva, un mundo que da un paso adelante sin olvidar la riqueza de más de 50 años a sus espaldas y unas series paralelas que además de ser un sacacuartos, tienen tonos y estilos diferentes, unas mejores y otras peores, pero que en conjunto, demuestran que este evento es muy diferente, en resultados e intenciones a lo que estábamos acostumbrados en los últimos tiempos.


13 de enero de 2014

Green Arrow de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino. Los mejores tebeos de la nueva DC


Al pobre Flecha Verde le tocó bailar con la más fea con la llegada de la nueva DC. Si en las tres últimas décadas había sido un personaje mimado por la editorial, con etapas tan interesantes como la realizada por Mike Grell entre finales de los 80 y principios de los 90, o ya en el nuevo siglo con el relanzamiento que supuso la nueva serie regular comenzada por  el mediático Kevin Smith y continuada con brío e ingenio por Brad Meltzer y el olvidado Judd Winick.

Pero no, Dan Didio decidió que Green Arrow no era un personaje interesante y con potencial, porque si Wonder Woman tenía a Azzarello y a Chiang, Flash a Manapul y a Buccellato y Aquaman a Geoff Johns e Ivan Reis, Green Arrow se merecía a DAN JURGENS.


Si Jurgens ya era un autor pasado de rosca en los años 80 y 90, mediocre como pocos y que de chiripa tuvo la suerte de estar dentro de La Muerte de Superman, todos sabíamos que su calidad tiraba a media/baja. Y eso es lo que fueron sus pocos números de este relanzamiento del personaje, del que creo que leí un par de ellos y la llegada de una Ann Nocenti muy por debajo del nivel que tuvo en la Marvel de los 80 (Longshot o su Daredevil con Romita Jr. por poner un par de ejemplos), tampoco tuvo la relevancia que Oliver Queen se merecía.

Casualidades de la vida, la división de televisión de DC Comics si que confío en el personaje al estrenar a finales de 2012 la serie Arrow, una revisitación y rejuvenecimiento del personaje muy influenciada por el Batman de Nolan y el Smallville televisivo que hizo saltar las alarmas de la editorial. Green Arrow gusta si está bien hecho y ahora no tenemos un producto comiquero a la altura de las circunstancias.

Dicho y hecho, en febrero de 2013, la editorial rebooteo al personaje en el número de 17 de su nueva colección, casi empezando de cero, con un equipo artístico a la altura de la nueva fama televisiva del personaje: Jeff Lemire y Andrea Sorrentino.

Lemire, un escritor proveniente del sector independiente, fue uno de los autores dentro de los nuevos 52 que sorprendió a propios y extraños con su Animal Man, que aunque bebía de conceptos inventados en los 90 por autores como Jamie Delano y Peter Milligan, era capaz de mezclar dichos ingredientes y entregar un producto contemporáneo y parcialmente novedoso. Y lo mismo ha hecho con Green Arrow.


Porque no nos engañemos, su Green Arrow bebe de muchas fuentes, fácilmente reconocibles si eres un devorador de cultura popular. La primera de ellas es la propia serie de televisión Arrow, seguida por un concepto que se ha repetido hasta la saciedad, como es el "back to the basics" que pusieron de moda Miller y Mazuchelli con la seminal Born Again, donde desnudaban al personaje de todos sus elementos característicos y de un mundo demasiado familiar y rutinario tanto para el personaje como para los lectores, para darle un nuevo impulso y hacerle renacer. Y eso es lo que va a vivir este joven Oliver Queen (sigo echando de menos al Oliver cuarentón y mujeriego de toda la vida), aderezado con unos toques de mitología y misterios digna de Lost (esa isla repleta de secretos).

Pero no solo eso es meritorio dentro del tebeo de Lemire, sino que este con gran facilidad comienza a utilizar personajes y conceptos de la historia de la editorial, modernizándolos e integrándolos sin que chirríen nada, como la introducción de Shado, Richard Dragon o The Butcher, personaje olvidado, creado por el también olvidado guionista Mike Baron en una miniserie de 5 números que publicó DC en el año 1990 si la memoria no me falla. Sin olvidar que el autor se ha tenido que comer dos eventos absurdos de DC Comics, el mes de villanos e integrar con calzador a Green Arrow dentro del Año Cero de Batman, sin que eso dañe al arco argumental que el escritor está intentado narrar.


Y lo mejor de todo esto es que el trabajo gráfico está a la altura de la adictiva lectura que nos propone Lemire, Andrea Sorrentino, dibujante italiano que tras su magnífico trabajo artístico en el por otra parte prescindible tebeo Yo, Vampiro, llena las páginas de composiciones arriesgadas, un uso del color basado en las emociones del relato y de los personajes, entregando uno de los trabajos más bellos que se pueden encontrar en un tebeo mainstream, junto al trabajo de Pulido y Aja en Ojo de Halcón para Marvel, curiosamente otro tebeo de un arquero.

El Green Arrow de Lemire y Sorrentino no es un tebeo que vaya a reinventar el género, ni falta que le hace, porque es un tebeo condenadamente divertido y que esperas con ganas cada mes. ¿Qué más le puedes pedir a un tebeo de superhéroes?


30 de septiembre de 2011

I, Vampire 1, Voodoo 1, DC Universe Presents: Deadman 1, All Star Western 1 y Men of War 1: The New 52


I, Vampire 1 de Joshua Hale Fialkov y Andrea Sorrentino

Una de las 52 series que ha aparecido de tapadillo y que puede resultar un pequeño éxito sorpresa. Un tebeo que más parece de la línea Vertigo que del universo DC de toda la vida, pero que puede tener su punto si lo relacionan con los superhéroes de la editorial. Este primer número sienta las bases de la relación entre dos vampiros, Andrew y Mary, el primero culpable de la condición de la segunda. Pero al contrario de lo que podría parecer, ella es la que abraza el vampirismo y él quiere acabar con su propia raza. Andrea Sorrentino, con un dibujo idéntico al del desaparecido Jae Lee, crea el ambiente apocalíptico que la colección necesita. No es el colmo de la originalidad, pero se deja leer con agrado, sobre todo por su acabado visual.


Voodoo 1 de Ron Marz y Sami Basri

Otro personaje rescatado del fondo de la extinta Wildstorm y que se une al universo DC tradicional junto a Stormwatch y su compañero en la serie Wildcats, Grifter. Y el tebeo da lo que promete con su protagonista, sexo el justo y altas dosis de violencia, una constante en esta nueva línea editorial y que ya está levantando ampollas entre sectores del fandom. Lo más destacable del tebeo es el dibujo de Sami Basri, que tiene un estilo deudor de los hermanos Luna y Daniel Acuña que bien dirigido puede acabar convirtiéndole en un buen artista, sino se convierte antes en un nuevo Greg Land. Podía ser muchísimo peor.


DC Universe Presents: Deadman de Paul Jenkins y Bernard Chang

Que aburrido es Paul Jenkins. Exceptuando su Vigía, la primera miniserie, el resto de lo que ha hecho este guionista británico que parecía que iba a revolucionar la industria a finales de los 90, es soporífero. Su Deadman no es una excepción. Este número demuestra que lo que ha pasado en "El Día Más Brillante" no sirve para nada, y en el fondo es mejor ya que era una buena idea que fue languideciendo mes tras mes, porque nos vuelven a contar el origen de Deadman, algo que aprovecha Jenkins para hacer una crítica social de parvulario repleta de tópicos y lugares comunes. Lo único que se salva es el dibujo de Bernard Chang, muy superior al nefasto guión de Jenkins y que se merece trabajar en una colección a la altura de su trazo.


All Star Western 1 de Justin Gray, Jimmy Palmiotti y Moritat

Fabuloso. El mejor tebeo de lo que llevo leído de esta nueva DC. Y lo mejor es que no esperaba ni de lejos que este cómic fuera a estar bien. Ni soy fan del western, ni de Jonah Hex. Pero este tebeo es especial. Se desarrolla en Gotham City, a finales del siglo XIX. Y tenemos a los antepasados de los Wayne, de los Cobblepot. Y a Amadeus Arkham, aunque unos 50 años antes de cuando le creó Morrison. Pero da igual, porque su madre enferma está en la sombra, asustada por los murciélagos producto de sus alucinaciones. Arkham es uno de los protagonistas de la historia, en insólito team up con Jonah Hex que trae sus expeditivos métodos a la ciudad de Gotham. Porque hay un asesino de prostitutas en la ciudad de Gotham casi idéntico a Jack el Destripador, que en el fondo es solo la punta del iceberg de un misterio que engloba a los ricos y poderosos de Gotham City. Y no hablemos del dibujo, la revelación de la temporada, Moritat, con un estilo que hace que el tebeo sea más una bande desinee que un cómic book, que se merece que solo por su apartado gráfico apareciera en formato álbum europeo. Un apartado gráfico que es una mezcla de Guido Crepax y Chris Bachalo, que es igual de bueno en la caracterización de personajes, como en planos detalle de rostros y figuras humanas, o en escenas de multitud y ambiente, como esas calles de Gotham City, o bares repletos de individuos, cada uno diferente y en actitudes diferentes, que puedes oler y sentir, como si estuvieras en ellos. Un pedazo de tebeo. Imprescindible.


Men of War 1 de Ivan Brandon, Tom Derenick, Jonathan Vankin y Phil Winslade

No soy muy fan del género bélico. Por lo tanto, mi opinión es excesivamente subjetiva ya que nunca entro en las historias militares y las batallas me dan verdadero sopor. El tebeo contiene dos historias. La primera de ellas está realizada por Ivan Brandon y Tom Derenick, donde traen de vuelta a uno de los personajes bélicos más queridos por los aficionados al género. La segunda historia me parece más interesante, sobre todo por el dibujo de Phil Winslade, el cual es excelente y que además recuerda a los tebeos bélicos de la E.C., con un toque caricaturesco que recuerda a los mejores trabajos de Will Elder, Wally Wood o Harvey Kurtzman para la revista Mad. El contraste es mayor sobre todo porque la historia tiene tintes de la segunda mitad del clásico de Kubrick, La Chaqueta Metálica.
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