Mostrando entradas con la etiqueta Flash. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Flash. Mostrar todas las entradas

7 de mayo de 2019

Flash Nacido para Correr de Mark Waid y Greg Larocque: Reinterpretación con aroma retro


La segunda mitad de la década de los 80 trajo grandes cambios para DC Comics. La finalización del multiverso original en Crisis en tierras infinitas y la llegada de un evento como Legends entre los años 1985 y 1986 dio como resultado una reestructuración argumental y estilística de un universo que era incapaz hasta el momento (salvo casos puntuales) de atraer a los lectores de cómics que había ido acumulando Marvel durante casi tres décadas en detrimento de la casa que vio nacer a Batman y Superman.

Así, los lectores de cómics de superhéroes vieron pasar ante sus ojos nuevas, inteligentes y modernas interpretaciones del panteón clásico de la editorial, tales como el Batman de Frank Miller, el Superman de John Byrne, la Wonder Woman de George Perez o la nueva Liga de la Justicia de Keith Giffen y J.M.De Matteis. Tras Legends, los lectores también vieron nacer la llegada o reintroducción, para ser más exactos a Flash, el personaje que dio arranque a la Silver Age de la editorial. Tras Crisis en tierras infinitas, el Flash de la Silver Age, Barry Allen, moría sacrificándose para que este nuevo universo DC pudiera vivir, en un octavo ejemplar que se encuentra entre los grandes anales del tebeo superheróico. Pero había otro Flash que podía seguir su legado, Wally West. Un Kid Flash heredero de los incontables sidekicks de los héroes adultos de la editorial que veía como su importancia aumentaba en la historia de la editorial. No es casual que su protagonismo fuera parejo al de Wonder Woman, sirviendo de pie para sus nuevas series regulares.



El problema, que tanto su equipo creativo -formado por el guionista Mike Baron y el dibujante Jackson Guice- como en consecuencia su serie regular, no se convirtió en un must have y un tebeo fundamental de finales de los 80, como si lo fueron los referentes mencionados anteriormente. Pero eso solo sería cuestión de tiempo. Y el momento propicio fue la extraña mutación que pilló con el pie torcido a la industria del cómic americano entre finales de los 80 y principios de los 90. De Miller, Perez, Byrne o Giffen y DeMatteis, se pasó a Dan Jurgens, Rob Liefeld, Doug Moench o Jim Lee. De unos héroes atormentados a unos héroes tecnificados, donde entre el ruido y la furia de los excesos formales y argumentales de la generación Image -y los infructuosos intentos de autores veteranos de emular dicho galimatías- poco podría encontrar el lector veterano de aquellos tebeos originales que le enamoraron.

El primer intento de devolver ese clasicismo Silver Age a una editorial que había malentendido los aportes de autores como Miller y Moore, fue la miniserie Green Lantern Amanecer Esmeralda, donde los guionistas Keith Giffen, Gerard Jones y James Owsley reintrodujeron al Green Lantern llamado Hal Jordan, en esta nueva iteración de la continuidad DC. Las maneras, mirando más a los tebeos de los 70 y primeros 80, a autores como Roy Thomas o Steve Englehart, que a Alan Moore o Frank Miller. El resultado, un tebeo honesto, directo y sincero que no pretendía ni buscaba una reinvención total del personaje, sino entregar un tebeo con aroma retro.






Con el fallido Flash de Mike Baron se ejecutó una operación parecida. El encargado, un Mark Waid, que junto a Kurt Busiek, volvería la mirada al pasado reciente pre-Crisis del tebeo americano, para contrarrestar los excesos cromados y digitales de la nueva hornada de autores niñatos del tebeo americano. La diferencia, que no arrancaron de cero, sino que introdujeron dicho reorigen dentro de la serie regular fallida. El resultado, la saga Flash Año Uno, donde Waid aplicaría su caligrafía clara y sencilla, en un tebeo que aunque todavía no maestro, si que servía como soplo de aire fresco para un grupúsculo de lectores que no compraban tebeos por sus portadas cromadas.

El primer año de la larga etapa de Waid al frente del personaje -y que recopila este primer volumen editado por ECC- quizá no tiene la fuerza de las reinterpretaciones post-Crisis mencionadas previamente. Pero tampoco tiene esas ansias de trascender de dichas versiones. En su primer año, Waid juega a traer a los años 90 la sencillez de los tebeos de la Silver Age, a presentar a un personaje que como el Peter Parker de la competencia -ahogado en ese momento en el oscurantismo Mcfarliano- es tan interesante o más su vida personal que superheróica. Cierto es que este primer volumen no es representativo del caudal de mitología e imaginación que Mark Waid aportaría en etapas posteriores de su largo ciclo frente al personaje y que redefiniría a este hasta el día de hoy. Pero si que sirve como perfecto ejemplo de la otra vertiente del cómic de superhéroes que pugnaría por acabar con los que quizá son los peores tebeos de la historia del tebeo de superhéroes. Una etapa que pronosticaría la llegada de un neoclasicismo en la segunda mitad de los años 90 y que daría como resultado trabajos tan emblemáticos como la JLA de Grant Morrison, el Starman de James Robinson o en la competencia, Los Vengadores de Busiek y Perez o el propio Capitán América de Waid y Garney.

11 de junio de 2017

Batman/The Flash: The Button. Comienza la cuenta atrás del reloj del Juicio Final


























Tras una odisea equiparable a la de Batman y Flash viajando entre universos y realidades paralelas, he conseguido tener en mi poder las cuatro partes que forman este nuevo evento (cosas del Previews y la distribuidora Diamond) que continúan lo planteado en el fantástico especial escrito por Geoff Johns y con el que arrancó este Renacimiento del Universo DC.



Si recordáis dicho especial aparecido hace ya un año en su edición original -y si no lo recordáis es muy recomendable que lo desenpolvéis y lo leáis de nuevo- Batman encontraba la famosa chapa con el rostro del Smiley con su correspondiente mancha de sangre que todo fan de Watchmen sabemos que pertenecía a El Comediante y que arrancaba la historia de un tebeo que más de 30 años después sigue influyendo y dando que hablar.



Los responsables de continuar dicha investigación son los guionistas Tom King y Joshua Williamson, responsables ambos de los títulos principales de Batman y Flash. Y la historia comienza como un rayo, en un primer ejemplar con la famosa composición de página del Watchmen de Moore y Gibbons para adentrarnos en una historia en los límites de la realidad y el tiempo en cuatro partes, que sirven a los guionistas para continuar lo planteado por Johns en dicho especial y que guarda paralelismos con el otro gran evento que ha removido los cimientos del nuevo universo DC, El Superman Reborn de Tomasi y Jurgens.



King y Williamson equilibran perfectamente en cuatro ejemplares que se devoran a la velocidad del rayo, el protagonismo, la importancia y las consecuencias para ambos héroes, sabiendo enmendar posibles desatinos editoriales como Flashpoint y dándole el protagonismo a los dos personajes más interesantes salidos del mismo, como son el Flash Reverso y el Batman encarnado por Thomas Wayne.



A su vez y apoyados por el inmejorable arte de Jason Fabok, que no hace más que mejorar y el más estilizado y fluído arte del veterano Howard Porter, los guionistas aportan respuestas a algunos de los enigmas planteados por Johns en el especial Renacimiento y multiplicando a su vez los nuevos, para dejar al lector deseoso de saber más, en una historia que ha abrazado la polémica por la decisión de introducir a los personajes de Watchmen dentro del universo DC, pero que si se hace tan bien como en este The Button, puede que acabe callando muchas bocas.



La saga es rematada por todo lo alto con el regreso de un legendario y viejo conocido de la Golden Age, cuyo futuro es incierto y con un epílogo que abre el apetito para lo que será el evento DC de la década, ese Doomsday Clock escrito por Geoff Johns y dibujado por Gary Frank que ansioso estoy de tener en mi poder. Habrá que esperar hasta noviembre de este año, pero mientras tanto, podremos teorizar y soñar con lo que viene a continuación. Y os pregunto, ¿hace cuánto que los tebeos de las dos grandes conseguían eso?.

10 de octubre de 2016

The Flash: Rebirth de Joshua Williamson y Carmine Di Giandomenico. El velocista escarlata se estanca en su zona de confort






















Flash, en especial Barry Allen, es parte fundamental de los mitos de DC Comics desde la Silver Age, ya que fue el personaje que inició una nueva edad de oro para la editorial en los años 80 y que a partir de ahí ha sido parte fundamental de la evolución de la misma, tanto para lo bueno (Crisis) como para lo supuestamente malo (Flashpoint). No podemos entender el universo DC sin el Velocista Escarlata.



Pero quitando sus inicios icónicos junto a Carmine Infantino y la memorable etapa de Mark Waid y Grant Morrison en los años 90, el personaje nunca ha tenido una serie regular que se considere una cumbre o un hito del género, aunque sean estimables tanto la etapa de Geoff Johns a principios del nuevo siglo o la más cercana perteneciente a los Nuevos 52, sobre todo por el despliegue gráfico de Francis Manapul.



Y de nuevo, en este Renacimiento, Barry Allen y Wally West son fundamentales. Pero aunque el especial con el que comienza la etapa ahonda brevemente en los vislumbrado en el especial DC Rebirth, la serie regular de la que llevamos ya siete ejemplares con un largo arco argumental que todavía no ha finalizado toma otros derroteros.





Unos derroteros más convencionales con elementos originales, con ese ejercito de velocistas provocado por causas desconocidas, junto a otros elementos que quitan originalidad que no iconicidad al tebeo, como ese Godspeed, nuevo velocista en negativo que se las hace pasar canutas a un Barry Allen con nuevo interés amoroso.



El tebeo se lee con agrado pero sin aspavientos. Quizá porque la trama aunque efectiva, tira del manual de la sorpresa y sus giros argumentales se descubren a la legua, con poco que conozcas al personaje, ya sea en su versión impresa o televisiva. Eso no quita para que todo aquel que sea fan del personaje no se podrá sentir decepcionado, aunque tampoco maravillado.



Y es que toda la mitología que ideó Waid en los 90 y que le dio nuevas alas a un personaje que había entrado en un callejón sin salida sigue siendo la piedra totémica que ningún autor se atreve a cambiar. Súmale a esto el correcto pero nada memorable trabajo a los lápices de Carmine Di Giandomenico y lo que tenemos es un tebeo que aprueba por encima de la media, pero que necesita a lo mejor de autores revolucionarios para que la serie regular de un personaje tan importante como Flash se ponga en la lista de tebeos imprescindibles y salga de esa acomodaticia zona media en la que su serie regular lleva demasiado tiempo.

16 de junio de 2016

DC Rebirth: Los iconos principales de la editorial reciben un tibio lavado de cara






































Tras el especial escrito por Geoff Johns que planteaba las líneas maestras por las que se iba a dirigir la veterana editorial en un intento de recuperar la magia perdida en los últimos años, las colecciones principales comienzan una nueva etapa, con nuevos equipos creativos y supuestamente una nueva dirección.

Y antes de que comiencen las series regulares, cada uno de ellos es condecorado con un número especial que en principio debe servir tanto para lectores veteranos como para lectores nóveles que quieran picar y probar con las nuevas colecciones.

El problema, que como arranque y a expensas de lo que deparen las series regulares, estos especiales, en la mayoría de los casos, se quedan en mero resumen de donde vienen los personajes, supuestamente a donde van, pero que leídos unitariamente tampoco provocan las ansias por saber más que todo episodio piloto necesita.



Pongamos el caso de los odiados Nuevos 52. Cierto es que en general la línea editorial fue un desastre, pero se salvaban algunas series principales que eran más arriesgadas. Si comparamos el Action Comics 1 de Morrison y Morales con el Superman Rebirth de Tomasi y Manhke, podemos ver que aunque dicho Action Comics en conjunto fue una de las obras más irregulares de Morrison y que Morales no entregó un buen trabajo en conjunto, si que planteaba riesgo por intentar algo diferente. En cambio, este especial, es un mero resumen de lo acontecido en la etapa anterior de Tomasi que finalizaba los Nuevos 52 y aparte de demostrar que DC reconoce que su Superman de los Nuevos 52 fue un grandísimo error, tampoco avanza mucho lo que ya sabíamos y se queda como un Greatest Hits de los momentos más populares de los últimas décadas del personaje. Sin olvidar que Manhke, que me gustaba mucho cuando trabajó con Joe Kelly en Action Comics o en la JLA, aquí se le ve torpe y precipitado.



Lo mismo para la Wonder Woman de Rucka. Su precursora, la etapa de Azzarello y Chiang es uno de los mejores, sino el mejor trabajo que se ha hecho con el personaje. Aquí Rucka estira lo ya contado en el especial de Johns y resume de nuevo el origen de un personaje que queda en evidencia tras lo realizado por Morrison y Paquette y que además gráficamente tiene la desgracia de tener a dos autores bastante mediocres como Mathew Clark y Liam Sharp.



El otro componente de la Trinidad Superheróica por excelencia, Batman, sale mejor parado pero sin aspavientos. Tom King entrega un número elegantemente ilustrado por Mikel Janin, que reintroduce al personaje salido del We Are Robin de Lee Bermejo, pero que quitando la interesante caracterización del Hombre Calendario, queda en evidencia si lo comparamos con el excelente arranque de La Corte de los Búhos de Snyder y Capullo.



En conjunto sale mejor parada la nueva etapa de Detective Comics guionizada por el protegido de Snyder, James Tynion. Lo mejor, la recuperación del mejor personaje que el universo Batmaniano ha tenido en los últimos años, la Batwoman de Rucka, que aquí se convierte en la protagonista y jefa de un Bat-equipo que siguiendo el camino trazado por Tynion en Batman y Batman y Robin Eternal, puede entregar un tebeo divertido y honesto, que además está ilustrado correctamente por Eddy Barrows.



Mucho mejor parados salen Flash y Green Arrow de este renacimiento. Y si Di Giandomenico no hace olvidar el arte de Francis Manapul, este le imprime un bien ritmo narrativo y una estética diferente a las nuevas aventuras de un Barry Allen que se convierte en el epicentro de esta nueva DC. La investigación de la polémica revelación de Johns en el especial Rebirth, avanza unos pocos pasos y el misterio de unos nuevos velocistas en Central City si que por lo menos me intriga para leer los siguientes ejemplares.



Pero la verdadera sorpresa positiva de este Rebirth por el momento es el Green Arrow de Benjamin Percy y Otto Schmidt. Un ejemplo de como plantear la introducción a una nueva etapa. Una historia sencilla pero efectiva, un acercamiento a Oliver y Dinah donde Percy ha comprendido la esencia de los mismos y un maravilloso trabajo gráfico de Otto Schmidt, convierte la lectura de este especial en una delicia. Oliver y Dinah están destinados a estar juntos y esta serie puede convertirse en el deseo de todos los que somos seguidores de ambos personajes. Por lo menos, van por el buen camino.

15 de enero de 2014

The Flash de Francis Manapul y Brian Buccellato. Los mejores tebeos de la nueva DC


Una de las críticas más extendidas entre los aficionados a DC Comics es que estos Nuevos 52 han devuelto a la longeva editorial y a sus personajes, al abismo de la oscuridad mal entendida que fueron los esfuerzos de las grandes editoriales, Marvel y DC, en los años 90 para contrarrestar los infantilizados y agresivos tebeos de la recien nacida Image Comics. Y esto es verdad en gran parte de lo que ofrece DC Comics en la actualidad, en los que el lector se hastía de versiones ennegrecidas de los otrora brillantes y luminosos personajes, violencia gratuita y pesimismo por doquier.

Pero dentro de esta editorial aun podemos encontrar un hálito de esperanza, un regreso a esa luminosidad que fue característica del género hasta la llegada de Miller y Moore a finales de los 80, a tebeos que pueden ser disfrutados por igual por niños y por adultos. Y el mejor ejemplo de todos ellos es este Flash de Manapul y Buccellato.



Ambos autores, coguionistas de este regreso a los orígenes del velocista escarlata, nos traen de vuelta un tebeo que bien podría haber pertenecido a la época dorada de los años 60 y 80 de Marvel Comics, y su mejor reflejo sería Spiderman. Porque aquí Barry Allen, al igual que Peter Parker, es el verdadero protagonista de la colección y si para la serie de Spiderman, la ciudad de Nueva York es también protagonista fundamental, aquí lo es Central City, la ciudad en la que habita Flash y todos los personajes que funcionan alrededor de él.


Desde el primer momento, Central City es una ciudad que respira vida, al igual que los habitantes de la misma, los cuales no son mero relleno para las batallas del héroe. Y Barry Allen tiene una vida tan interesante o más en su calidad de civil, que como el héroe Flash. Tanto el pasado del personaje, vislumbrado en el número 0 y trístemente no desarrollado por los autores ya que abandonan el título, como su relación a dos bandas entre Patty, su novia actual, y su verdadero amor de toda la vida Iris Allen, son el motor de la colección, al igual que lo era el juego a dos bandas que se traía Peter Parker entre Gwen Stacy y Mary Jane Watson.


Pero el resto de personajes secundarios de la colección están igual de bien tratados, tanto los villanos, tanto la galería principal de villanos del personaje como el Capitán Cold y el resto de The Rogues, los cuales no son meros villanos de vodevil, sino personas de carne y hueso cuyas acciones, sean malas o no, tienen una justificación muy humana. 

Lo mismo podemos decir de Gorilla Grodd, este muy relacionado en esta nueva versión con el enigma de la Fuerza de la Velocidad, motor de la colección y que da los mejores momentos de ciencia ficción pura y dura a un tebeo que oscila perfectamente entre lo urbano y la ciencia ficción.


Pero de todos los villanos, el que se lleva la palma es la nueva versión del Flash Reverso, entregando la mejor historia de la colección en los seis últimos y vertiginosos números de la etapa de ambos autores. En ella confluyen los dos años de colección y demuestra el trabajo previo de ambos autores.


Y no se puede hablar de esta serie pasando por alto el trabajo gráfico de Francis Manapul, que desde el primer momento te deja con la boca abierta con unas páginas que son pura filigrana visual, que auna lo mejor de la composición visual de un J.H. Williams, con el delirio pop del fallecido Carmine Infantino, el padre visual de Barry Allen.



Manapul y Buccellato abandonan la colección en el número 25 de la misma, con un crossover obligado con el omnipresente Año Cero de Batman, pero hábiles como son ellos, lo relacionan perfectamente con lo que han estado contando sin que chirríe, demostrando además que ambos autores son candidatos perfectos para tomar las riendas de Detective Comics, la señera colección de Batman, el nuevo destino de una pareja artística a la que habrá que seguir con verdadero interés.

25 de septiembre de 2012

Wonder Woman, Batwoman, Flash y la Justice League Dark cumplen un año en el nuevo universo DC


Wonder Woman 11 y 12 de Brian Azzarello y Cliff Chiang 

Azzarello culmina su primer año en la colección al estilo de las buenas season finales de las series televisivas americanas, cerrando la trama principal y las tramas secundarias, varias sorpresas, nuevas e interesantes tramas nuevas y abiertas y por supuesto un cambio en el status quo de la colección, que afronta el nuevo año con prometedores nuevos arcos argumentales en donde los Nuevos Dioses de Kirby tendrán una importancia suprema, además del interés y el morbo por ver que puede salir de ahí en las manos de Azzarello. Porque este juego de tronos entre dioses del olimpo, repleto de muertes, sexo y traiciones, no se aleja mucho de lo conseguido por el escritor en su clásica 100 Balas. Y que decir del trabajo de Cliff Chiang en estos dos ejemplares, simplemente sublime y una delicia para los ojos. Como llevo diciendo durante meses, una colección absolutamente imprescindible. 


Batwoman 11 y 12 de J.H. Williams III, W. Haden Blackman y Trevor McCarthy 

Williams lleva demostrando durante todo este año, que aparte de ser un dibujante excepcional (quizá uno de los cinco mejores del panorama actual, y como ejemplo su fastuoso regreso en el número 12) sino que con ayuda de Blackman es un más que competente guionista, capaz de crear un universo propio e intransferible para Katy Kane y su entorno, sabiendo salirse de las típicas historias urbanas del universo Batmaniano y llevar a su bella vigilante enmascarada al terreno del horror y las series de espías. Y aunque Williams dibuja de vez en cuando porque su estilo detallado y rompedor es incapaz de mantener una cadencia mensual, su sustituto Trevor McCarty, sin llegar a los níveles de grandeza de Williams (tarea imposible para el 99% de los dibujantes actuales) sale indemne de las siempre feas comparaciones. Como guinda al pastel, la llegada en el número 12 de Wonder Woman, en extraño y prometedor team-up con nuestra heroína enmascarada. 


The Flash 10 al 12 y Annual 1 de Francis Manapul, Brian Buccelatto y Marcos To 

El nuevo Flash se ha convertido en un verdadero corredor de fondo en este vapuleado nuevo universo DC. Lo que en un principio parecía una serie correcta fantásticamente dibujada por Francis Manapul, se ha convertido en un tebeo que merece muy mucho la pena leer, porque tiene unos personajes muy bien construidos y una idea general bastante pensada de lo que será el plan a largo plazo de la serie. La última historia de la colección, donde se nos cuenta el origen y la nueva reunión del plantel básico de enemigos de Flash es una prueba de ello. Villanos con más capas de lo que aparentan y perfectamente desarrollados y una buena mezcla entre la vida personal y superheróica de Barry Allen, convierten a este tebeo en una agradable lectura de la que tendrían que aprender muchas otras series con mucho más éxito que esta. 


Justice League Dark 12 de Jeff Lemire y Mikel Janín 

En tan solo cuatro números, Lemire ha sabido dotar a la colección que engloba a todos los personajes mágicos de DC Comics, de todo lo que Milligan no consiguió en ocho, es decir, una historia interesante que se aleje de la mera anécdota y el cinismo británico que no lleva a ninguna parte si no hay una historia y un arco argumental pensado de antemano. Además, Lemire va aprovechando todos y cada uno del amplio abanico de personajes mágicos de la editorial, para entregar un tebeo que no es un imprescindible, pero que se deja leer con interés y gusto mes a mes. 

4 de julio de 2012

Wonder Woman y Flash: dos series a seguir muy de cerca en la nueva DC


Wonder Woman 7 y 8 de Brian Azzarello y Cliff Chiang 

Después de dos números que bajaban la alta calidad que atesora esta serie, sobre todo por un Tony Akins que no se acerca ni por asomo a la calidad de Chiang, la colección da dos entregas que se convierten en el pico más alto de la serie hasta el momento. Desde la llegada al reino de Hefestos y la revelación del secreto de unas amazonas que no son tan buenas como las pintaban, hasta la representación del infierno de Hades en el octavo número, con su magistral climax, Azzarello y Chiang demuestran que en el controvertido New 52 hay lugar para excelentes series, en esta deconstrucción del mito de Wonder Woman, un personaje que ni en la época de Perez había sido tan interesante. 


Wonder Woman 9 de Brian Azzarello y Tony Akins 

Aunque en este número no tengamos la suerte de disfrutar del dibujo de Chiang, hay que reconocerle a Akins que hace un trabajo espléndido. Desde la representación del infierno de Hades a los vestuarios que podrían haber sido diseñados por la recientemente fallecida Eiko Ishioka. Y Azzarello lo sigue bordando, acercándose a autores como Alan Moore o Neil Gaiman en la creación e interpretación de mitos de una manera única y original. Un nuevo cliffhanger ingenioso y original deja a la serie en su punto más álgido de interés. 


The Flash 7 y 8 de Francis Manapul y Brian Buccelatto 

La nueva colección protagonizada por Barry Allen comenzó sin hacer mucho ruido pero en la segunda mitad de su primer año comienza a escalar puestos para convertirse en uno de los títulos punteros de la nueva DC, aunque seguramente los agoreros dirán que en el país de los ciegos el tuerto es el rey. No para mi, porque si en la primera historia de la serie, el arte de Manapul sobresalía en exceso sobre la historia que se estaba contando, que no pasaba de lo correcto, en esta nueva historia le vemos mucho más suelto y el relato atrapa por su originalidad y por el comienzo del desarrollo de tramas secundarias que prometen mucho. Súmale a eso al nuevo Captain Cold, realidades paralelas, viajes en el tiempo y el nuevo Gorilla Grodd y tenemos un caballo ganador y uno de los tebeos de superhéroes más divertidos de la actualidad. 


The Flash 9 de Francis Manapul y Brian Buccelatto 

Manapul y Buccelatto suben un poco más el listón en un número que presenta y cierra la presentación en sociedad de Gorilla Grodd, le da un poquito más de mitología a esta nueva versión de Flash y abre dos nuevas tramas para mantener el interés del lector, en una serie que demuestra mes a mes que es algo más que un tebeo dibujado y diseñado de manera majestuosa. 

3 de abril de 2012

Wonder Woman, Flash y Superman: Mes 6 de The New 52


Wonder Woman 5 y 6 de Brian Azzarello y Tony Akins 

Tras cuatro excelentes números, perdemos a Cliff Chiang en los dos siguientes y la colección retrocede en su calidad varios pasos. Esto me hace plantearme las siguientes cuestiones. ¿Azzarello es tan bueno como el dibujante que le acompaña, al estilo Jeph Loeb?¿O la serie merece la pena solo si la dibuja Chiang? Habrá que esperar para comprobarlo. 


The Flash 5 y 6 de Francis Manapul y Brian Buccellato 

Fin del primer arco de la colección y comienzo del segundo con el nuevo y redefinido Captain Cold. Y la serie no hace más que mejorar, dentro de lo que es, un entretenido tebeo que por supuesto no se acerca (por el momento) a las grandes historias de las etapas de Waid o la primera de Johns, pero que se deja leer sobre todo por el excelente arte de un Manapul que no hace más que mejorar mes a mes. 


Superman 6 de George Perez y Nicola Scott 

Perez y Merino terminan su corta y accidentada etapa al frente de la segunda colección de Superman, con el que quizás es el mejor ejemplar de la misma desde su número de inicio. Competente tebeo de superhéroes cuyo problema es ser demasiado dependiente de un estilo y una forma de hacer tebeos que en la actualidad ya no se estila. El mes que viene (que ya no estaré), llegan los temibles Giffen y Jurgens para Wildstormear el universo de Superman. Que os pille confesados.

24 de enero de 2012

Wonder Woman 4, Flash 4, Action Comics 4 y Superman 4: The New 52


Wonder Woman 4 de Brian Azarello y Cliff Chiang 

De los 52 títulos aparecidos en los últimos meses quizás sea este el mejor de ellos. En sus cuatro primeros números la colección no ha hecho más que mejorar, sabiendo darle Azzarello un toque que la colección nunca había tenido (una mezcla de la tragedia familiar y shakesperiana que tan buena fortuna le dio en 100 Balas, con unas gotas de los Eternos del Sandman de Gaiman y sobre todo de esos dioses exiliados y contemporáneos de la novela American Gods del propio Gaiman). Y aunque la trama avanza con lentitud, eso no quita para que disfrutemos de momentos tan logrados como la conversación entre Apolo y Ares o el encuentro de una Hera furiosa ante la amante de su marido Zeus, la reina Hypolita, todo ello aderezado con el fantástico arte de Cliff Chiang. Pesadillas tengo pensando el día que abandone la colección, ya que es el complemento perfecto para los guiones de Azzarello. 


The Flash 4 de Francis Manapul y Brian Buccellato 

Un número en el que el protagonismo de Barry Allen queda en un segundo plano y todas las miradas se centran en su némesis y amigo de la infancia, Manuel Lago. Este cuarto ejemplar también sirve para demostrar que la colección no hace más que mejorar mes a mes. Sobre todo el dibujo de Francis Manapul, en concreto su original composición de página. Atentos a este dibujante que no ha hecho más que comenzar a demostrar su potencial. Y la historia, sin ser ni de lejos una obra maestra que va a revolucionar el mundo del noveno arte, tiene más enjundia de la que aparentaba a primera vista.

 
Action Comics 4 de Grant Morrison y Rags Morales 

Nos encontramos con el peor número de la colección hasta la fecha. La batalla entre el ejército de esta nueva versión de Brainiac y Superman, junto a un nuevo y remozado Steel está carente de la fuerza y épica que debería transmitir. Morrison no está muy inspirado y lo mismo habría que decir del arte de Rags Morales, que palidece tras ver de lo que es capaz cuando le pone ganas como en el primer número de esta colección. El tebeo se complementa con una historia, la batalla entre Corben y Steel, que queda fuera de cámara en la historia de Morrison. Decepcionante y con esperanzas de que la cosa mejore. 


Superman 4 de George Perez y Jesús Merino 

La corta etapa de Perez y Merino, que termina en el número 6 para dar paso a los temibles Giffen y Jurgens, continúa sorprendiendo por su modestia y por una historia bien narrada y un reparto de personajes bien caracterizado, donde destaca un Clark Kent muy diferente al que estamos acostumbrados a ver. Merino sigue entregando un trabajo competente, aunque sus rostros sean algo rígidos y artificiales. Una buena lectura que no pasará a los anales del cómic pero que hace pasar un rato agradable.

23 de diciembre de 2011

Superman, Flash, Justice League Dark y Frankenstein Agent of SHADE: Mes 3. The New 52


Superman 3 de George Perez y Nicola Scott 

La segunda colección del Hombre de Acero llega a su tercer número sin su dibujante oficial, Jesús Merino, que pronostica el baile de autores de una colección que teniendo grandes aciertos y unos sólidos personajes da la sensación de que la propia DC la considera secundaria, poniendo toda la carne en el asador en el Action Comics de Morrison. Como aspectos positivos la vida privada de Clark Kent y el ambiente del Bugle. Como puntos negativos, los villanos elementales de esta primera historia que aunque pretenden ser intrigantes, no lo consiguen. 


The Flash 3 de Francis Manapul y Brian Buccellato 

Una colección que al igual que Batwoman funciona por su apartado gráfico, trabajo de Brian Buccellato, que en este número lo borda, sobre todo en las diez primeras páginas del mismo, con composiciones de página originales y un ritmo frenético. Y aunque la segunda mitad del tebeo no está a la altura de su prometedor arranque y la historia no tenga el interés suficiente, tampoco es horrible. En definitiva una delicia visual. 


Justice League Dark 3 de Peter Milligan y Mikel Janin 

De manera algo lenta pero segura, Milligan continúa reuniendo esta Liga de La Justicia de los personajes ex-Vertigo. El guionista inglés demuestra con que personajes está más cómodo, porque el protagonismo de este número, quitando a Boston Brand, está centrado en John Constantine y sobre todo en Shade, este último protagonista de una serie regular aparecida entre finales de los 80 y principios de los 90 que a día de hoy sigue siendo uno de los mejores trabajos de Milligan. Hasta el momento, y con tan solo tres números publicados, lo único que se puede decir es que la serie tiene los suficientes puntos de interés para seguir leyéndola los próximos meses. 


Frankenstein Agent of S.H.A.D.E. 3 de Jeff Lemire y Alberto Ponticelli 

Continúa la serie más bizarra de la DC actual. Un tebeo que haría las delicias de Mike Mignola, Grant Morrison o Gerard Way, el creador de Umbrella Academy. Porque Jeff Lemire está siguiendo el camino de dichos autores, mezclado y agitado con el pulp de los años 30 y los monstruos clásicos de la Universal, en un grupo donde forman parte Frankenstein y su ex-mujer La Novia, más un hombre lobo, un vampiro, una momia y un ser anfibio que es una mezcla del Abe Sapien de Hellboy y la Criatura de la Laguna Negra. Diversión asegurada y escenas de acción sin tregua para un tebeo diferente. 

15 de octubre de 2011

Wonder Woman 1, Aquaman 1, The Flash 1 y Superman 1: The New 52


Wonder Woman 1 de Brian Azzarello y Cliff Chiang.

Azarello nunca ha brillado en el género de los superhéroes. Sus aproximaciones a dos de las tres figuras de la trinidad por antonomasia de DC se ha saldado ambas veces en un sonoro fracaso artístico, tanto en su Batman: Ciudad Rota junto a su media naranja artística Eduardo Risso, como su trabajo junto a Jim Lee en la historia Superman: Por el Mañana. Ambas historias tenían un aspecto gráfico envidiable, pero el guión de Azarello era ininteligible. Ahora le toca enfrentarse a la figura femenina de la trinidad, Wonder Woman y aquí el trabajo puede ser más fácil, ya que Wonder Woman ha funcionado mejor icónicamente que como tebeo, porque exceptuando la etapa de George Perez en los años 80 y quizás la corta estancia de Allan Heinberg en la accidentada colección de mediados de la década pasada, poco más destacable se podría sacar de la serie regular de la amazona. Visto y leído el primer número de esta nueva colección, decir que por ahora Azzarello ha aprobado y que su compañero gráfico, Cliff Chiang ha aprobado con nota. Azzarello, al que habrá que dejarle desarrollar su historia porque siempre es donde falla, parte de un planteamiento cercano a la novela "American Gods" de Neil Gaiman, con la interesante premisa de dioses egoístas y mezquinos, que abusan de su poder para utilizar en sus juegos familiares a los pobres mortales que se les cruzan por su camino como meros peones de una partida mortal y eterna. Y si el tebeo destaca sobre la media es en el trabajo de Chiang a los lápices, entregando página tras página maravillosamente ilustradas y con una composición de página magnífica, representado visualmente a la princesa Diana más griega y fría jamás vista desde la representación de Frank Miller en su secuela de Dark Knight.


Aquaman 1 de Geoff Johns e Ivan Reis.

Si Wonder Woman siempre se ha tenido que conformar con una colección mediocre y de poca importancia a lo largo de la historia, por lo menos ha tenido la suerte de convertirse en un icono cultural conocido por la mayoría de la población, con una imagen atractiva y poderosa. Esa suerte no la ha corrido Aquaman, que ni ha tenido nunca una colección regular y encima siempre ha sido considerado el personaje menos carismático dentro del panteón de héroes clásicos de la colección, como bien muestra Johns en ese ejercicio de metalenguaje que es la entrevista del impertinente bloguero a Arthur Curry en este mismo número. Porque lo que está haciendo Johns con Aquaman es un verdadero lavado de imagen ante el fandom. Primero, con su importancia dentro de dos eventos de la magnitud de La Noche Más Oscura y El Día Más Brillante, y ahora con una serie regular por todo lo alto, con un equipo artístico estelar formado por Geoff Johns e Ivan Reis, autor aclamado por  los aficionados, al que yo personalmente no considero nada del otro jueves, pero al que tengo que reconocer que en este primer número hace el que quizás sea su mejor trabajo. En cuanto al guión, poco se puede decir todavía, porque Johns no ha hecho más que plantar el terreno en el que se va a mover la colección, por lo tanto habrá que dejar que la serie se desarrolle para poder dar un veredicto definitivo. Por lo tanto, este primer número no es más que un agradable aperitivo, del que esperamos que nos entregue el mejor Johns, el de la JSA y sus primeros dos años en Green Lantern y no el fatigado y algo quemado Johns de los últimos años del guerrero esmeralda.


The Flash 1 de Francis Manapul y Brian Buccellato.

Otro de los personajes clásicos que recibe un lavado de cara relativo. Nos encontramos con un tebeo muy atractivo visualmente de parte del dibujante Francis Manapul, que aunque no es el mejor dando personalidad y caracterizando a sus personajes, si que realiza un excelente trabajo compositivo, apoyado por un excelente color de Brian Buccelatto que también co-guioniza el tebeo con el dibujante. Este primer número argumentalmente no descubre la fórmula de la Coca-Cola, pero tampoco es su ambición. Divertido, interesante al humanidad que le aportan al personaje y su posible triángulo amoroso con Iris y Patty. Se deja leer con agrado. Ni más, ni menos.




Superman 1 de George Perez y Jesús Merino.


El tebeo más clásico de toda la nueva DC y además en el buen sentido de la palabra. Quizás sea la colección que más fácilmente puedes valorar, gracias a la cantidad de información que el tebeo provee al lector sobre las intenciones de sus autores, además de que el tebeo es espeso en el buen sentido, es decir, no se lee en tres minutos, como la mayoría de tebeos actuales que solo están pensados para leer recopilados en bonitos tomos. Esta serie y estos autores valoran la importancia del comic-book como unidad de lectura por si sola. Pero vayamos a lo que cuenta. Lo primero, esta colección se situa cronológicamente en el presente del personaje, con Superman ya establecido en Metrópolis, Clark como reportero y casi todos los elementos clásicos que espera el lector, al contrario del trabajo de Morrison en Action Comics, colección radicalmente diferente a este Superman en intenciones y tono, pero que ambas consiguen que la línea Superman sea por el momento la más consistente de los nuevos 52. Perez nos presenta una Metropolis que ha estado sin Superman una temporada, algo que no sabemos porqué pero que iremos averiguando y muchas cosas han cambiado. Lois en esta versión no está con Clark, el Daily Planet original cayó,  y ahora el periódico pertenece al emporio multimillonario de Morgan Edge, el Rupert Murdoch del universo DC, algo con lo que Clark no está de acuerdo y que provoca un motivo de distanciamiento más con Lois, que cree que los motivos de Clark son más personales que profesionales. Perez además de firmar un interesante y clásico guión, se encarga de la composición de página y los bocetos, terminados por el español Jesús Merino. Un tebeo con aroma de clásico, que puede ser considerado rancio para una gran parte de los lectores, pero que a mi personalmente me ha parecido uno de los mejores tebeos del reinicio. La pena es que parece que este equipo creativo no pasará del número 4, ya que al parecer a Dan Didio no le gusta que sus tebeos tengan unos guiones con sentido.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...