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16 de agosto de 2018

Scott Snyder devuelve la grandeza al título central de la Justice League





























Desde principios del siglo XXI, en concreto tras la finalización de la etapa de Joe Kelly, la Justice League no había tenido un título a la altura de la reunión de los héroes más poderosos del universo DC. Ni el intento de retrotraerse a un pasado irrepetible, con la insípida reunión de Chris Claremont y John Byrne o un Kurt Busiek que no ha conseguido levantar el vuelo desde los 90 -exceptuando su Astro City- consiguieron levantar un título que con gente como Chuck Austen estaba abocado a la cancelación. La renumeración de la cabecera con un Brad Meltzer recién salido de su éxito mediático con Crisis de Identidad se saldó con un rotundo fracaso al que no ayudó los mediocres lápices de un inadecuado Ed Benes. Su reemplazo, Dwayne McDuffie no consiguió rematar con éxito algo que si había logrado en la fundamental serie de animación salida del estudio de Bruce Timm y Paul Dini. 






Ya con los nuevos 52, DC arrancó la fracasada línea con un equipo de éxito asegurado. Geoff Johns a los guiones y Jim Lee a los lápices. Pero más allá de records de ventas en sus primeras entregas, poco tardó en darse cuenta el avezado lector que el Johns de la JSA o los primeros compases de su Green Lantern estaba maniatado por quien era la verdadera estrella de la función. Un Jim Lee que a medida que fue abandonando el título, los guiones de Geoff Johns comenzaban a alzar el vuelo, llegando a la excelencia con la Darkseid War que daba por finiquitada los Nuevos 52 pero que demostraba que Geoff Johns todavía tenía mucho que contar, como se puede ver en la actualidad en su Doomsday Clock. 






En paralelo a esta última y fascinante entrega de Johns, DC le entregó un título como autor completo a Bryan Hitch, para intentar que los personajes recuperaran la iconicidad perdida y consiguiera el inglés devolver el lustre a los personajes como había conseguido una década antes con los Vengadores. La diferencia, que allí Hitch venía acompañado de un Mark Millar en plenas facultades. En cambio, tanto en ese primer serial de nueve ejemplares que se eternizó por los constantes fallos en los plazos de entrega que han hecho irse apagando la luz de uno de los dibujantes fundamentales de la pasada década, como en la serie regular que le entregaron posteriormente dentro del Rebirth, Hitch demostró que era capaz de entregar un trabajo solvente pero nada inspirador. Historias de relleno de pasadas épocas, que no aportaban nada a la historia del grupo, más allá de splash pages inspiradas en algunas ocasiones. Narrativamente, la Justice League se había convertido en el tebeo de la intrascendencia, cuando debía ser todo lo contrario. 






Tuvo que llegar Metal, el gran evento del pasado año en el universo DC, para que Scott Snyder tuviera a su alcance el vasto tapiz del que consta DC Comics, algo que había rozado con la punta de los dedos en su exitosa etapa al frente del murciélago. Así, como epílogo de su Metal, Snyder, acompañado de James Tynion y Joshua Williamson entregaron una miniserie semanal de cuatro ejemplares -Justice League: No Justice- que serviría para dar un puñetazo en la mesa en la manera de trabajar con los héroes más poderosos del cómic. Una miniserie correcta, realzada por el arte de Francis Manapul, que más que avanzar, apuntalaba las directrices que tendría la franquicia una vez terminada la miniserie y que se escindiría en tres títulos de autores y tonos diferentes. Justice League, Justice League Dark y Justice League Odyssey. La primera sería la superheróica y central, guionizada por Snyder con apoyo de James Tynion, la segunda, también de Tynion, se centraría en los aspectos más sobrenaturales del universo DC y la tercera (pospuesta un par de meses por problemas editoriales) y guionizada por Joshua Williamson, se centraría en el aspecto espacial y cósmico. 






En esta entrada nos ocuparemos de la principal. Un serial quincenal que ha alcanzado su quinta entrega y que define perfectamente lo que quiere conseguir Snyder. Algo ambicioso, con el scope cercano a Los Vengadores de Jonathan Hickman, pero más cercano en su aproximación a ese sense of wonder perdido en la gran mayoría de los tebeos de la industria mainstream. Y a tenor de los resultados conseguidos en su primer e interesante arco argumental, Snyder tiene un caballo ganador entre manos. En primer lugar, reúne a los personajes más representativos -la Trinidad formada por Batman, Superman y Wonder Woman-junto a un recuperado y fundamental Detective Marciano que al igual que John Stewart, habían perdido su importancia en un universo DC limitado, sumando a la nueva y mejorada Hawkgirl, recién pulida del evento Metal y los ya sempiternos Flash, Cyborg y Aquaman, cuyo gran salto a la gran pantalla todavía está por ver si funciona.






Pero el verdadero protagonista de la historia es un Lex Luthor al que Snyder equilibra entre los cambios perpetrados por Johns y Jurgens en los últimos años editoriales del personaje, y de nuevo su componente de amenaza fundamental del universo DC, junto a una cohorte de villanos que exudan por todos sus poros la importancia e iconicidad de sus contrapartidas superheróicas. Cierto es que Snyder abruma en sus primeros compases con una cantidad de información, escenarios y conceptos que quizá en una primera lectura dejen extenuado al lector. Pero una vez que la historia comienza a desarrollarse, el lector disfrutará de un tebeo que se siente y se percibe como novedoso e importante. A esa sensación de fiesta y celebración, ayudan el conjunto de dibujantes que acompañan a Snyder en su atrevida aventura: Jimmy Cheung, Jorge Jiménez y Doug Manhke, devolviendo a la serie regular la sensación de lectura fundamental dentro del macrocosmos conformado por el universo DC.

14 de diciembre de 2017

Dark Nights Metal 3 y Dark Nights Batman Lost 1: Reescribiendo inteligentemente la historia del Universo DC






































¿Cuánto tiempo hace que no había una Gran Historia en el mundo de los tebeos de superhéroes que te hiciera vibrar de emoción, que te hiciera preocuparte de cómo iban a salir tus héroes favoritos del entuerto en el que habían caído?¿Cuánto tiempo que unas némesis eran tan infernales y peligrosas, que un escalofrío te recorría la espalda ante su sola presencia? Es difícil recordarlo, porque hace mucho que esto no ocurría. Pero Scott Snyder ha obrado el milagro con Metal, su colofón a muchos años de carrera al frente de la franquicia del Hombre Murciélago, pero que sin que lo supiéramos, unía puentes con obras tan míticas y fundamentales como Crisis en Tierras Infinitas.



Cierto es, que sabemos que las aguas volverán a su cauce y que el daño realizado a nuestros queridos héroes de ficción será subsanado en el clímax del serial, pero este tercer ejemplar es una buena muestra de ese gusto masoquista de ver sufrir a unos héroes que se han equivocado y van a pagar duramente el error. Snyder, apoyado por un cada vez más suelto y resolutivo Greg Capullo, mete el dedo en la llaga, iniciando el tercer ejemplar de este Metal, con una idílica reunión campestre entre la trinidad de DC y sus amigos y familiares más allegados, para mostrarnos dos páginas más tarde, que esa bella estampa es un caramelo envenenado para que la caída en las fauces del infierno del universo DC, y que la temeridad de Batman ha provocado, sea más dolorosa para los lectores.



Snyder nos da un respiro en esa reunión de héroes en un punto intedeterminado del espacio-tiempo, consiguiendo aquello que parecía ya imposible en las subcompartimentadas franquicias en las que se había convertido el universo DC, reuniendo a personajes tan olvidados y dispares como Doctor Fate, Plastic Man, junto a los más exitosos e icónicos Superman, Wonder Woman o Green Arrow. Y lo consigue sin que chirríen, dándoles a todos su momento de gloria, sin que ninguno de ellos sobresalga por encima del resto. Pero esta reunión superheróica que da al lector una sensación de falsa seguridad, se quiebra en un tercer acto donde el infierno se desata, el mal vence y deja una sensacional sensación de fatalidad y desesperanza, en unas páginas finales que dejan al lector tan tocado como maravillado, ante el fatal destino que se cierne sobre sus héroes.



Pero si este tercer número no es suficiente para devolver la fé a un género y a una industria que muchos dan y a veces dábamos por muerta, la fiesta continúa con el muy especial tie-in que Snyder, acompañado en la escritura por James Tynion y Joshua Williamson nos tenían preparados a los fans del Hombre Murciélago. Este regalo es el especial Batman Lost, una historia que redefine, reinventa y reúne tres momentos clave de la historia del personaje, en un ejercicio metalinguistico, reforzado por tres grande artistas como Doug Manhke, Yanick Paquette y Jorge Jiménez, donde se da un repaso reunificador a la historia del personaje, comenzando con la seminal "El Caso del Sindicato Químico", revalorizando y poniendo en contexto una historia tan olvidada como magistral.Una serie en tres partes aparecida en la serie regular de Batman, entre los números 452 y 454, llamada "Dark Night, Dark City", donde Peter Milligan y Kwieron Dwyer, entregaban una atmosférica historia donde le daban un background sobrenatural y terrorífico al pasado de Gotham y redefinían de manera brillante y aterradora al Riddler, terminando en la miniserie "The Return of Bruce Wayne" de Grant Morrison. Una miniserie central dentro de la extensa historia que comenzó Morrison hace una década aproximadamente y que se ha convertido, al igual que el tebeo de Milligan, en base fundamental del trabajo de Snyder en Batman y Metal.



Mucho queda aún para que este Metal termine. Es posible que Snyder, como le ocurre en muchas ocasiones, derrape en los últimos acordes de su relato y se nos salga por la tangente, desvirtuando todo aquello que había construido con tanto mimo. Espero que no sea así, porque creedme cuando os digo, que este Dark Nights Metal es uno de los tebeos de superhéroes más emocionantes e interesantes de la historia de DC en mucho tiempo y que si no se estropea en los próximos meses, se acabará convirtiendo en uno de esos "must-have" de la historia de la editorial, eterno e imperecedero.

1 de diciembre de 2017

Detective Comics: Un Lugar Solitario para Vivir. Reivindicando a Tim Drake y a todos los Robins en el proceso


 "Un Lugar Solitario para Vivir" trae al recuerdo y homenajea una de las sagas de principios de los años 90 más recordadas por el aficionado al universo del murciélago: "Un Lugar Solitario para Morir". Dicho mini-evento, guionizado por Marv Wolfman, fue un crossover que apareció en las series de Batman y Los Nuevos Titanes y que presentaba a Tim Drake, un inteligente joven que había descubierto la identidad secreta de Batman y cuyo sueño dorado era que Batman y Robin volvieran a estar unidos. No debemos olvidar que esta historia apareció dos años después de que Bruce Wayne perdiera a Jason Todd, su segundo Robin, a manos de El Joker, en la polémica "Una Muerte en la Familia", guionizada por Jim Starlin y dibujada por Jim Aparo.



Tim Drake acabó convirtiéndose en el tercer Robin. Un Robin que se volvió toda una estrella, haciendo olvidar a los lectores de la época el mal sabor de boca del ominoso y amargado Jason Todd y situándose muy a la par con el clásico Dick Grayson como gran compañero del murciélago. DC Comics supo aprovechar al personaje a principios de los 90, siendo una parte muy importante de los dos títulos mensuales del murciélago y siendo protagonista de tres miniseries guionizadas por Chuck Dixon y dibujadas por Tom Lyle, que se convirtieron en algunos de los tebeos más vendidos de esa era pre y post especulación.



La llegada del siglo XXI no le sentó bien a Tim Drake, ya fuera por la resurrección a manos de Judd Winick del añorado posteriormente Jason Todd, o por la creación y ascenso fulgurante del cuarto Robin, Damian Wayne, hijo de Bruce y también del guionista Grant Morrison en su laureada etapa al frente del personaje. Tim no tenía ni el aura de rebelde sin causa de Jason Todd, ni los galones y el clasicismo de Dick Grayson, ni la arrogancia y el carisma del fabuloso Damian Wayne. En definitiva, Tim Drake había perdido su sitio.



Ha tenido que llegar este DC Rebirth y un guionista como James Tynion IV a la cabecera de Detective Comics, para demostrar dos cosas: la primera, que Tynion es un magnífico guionista, que ama y conoce este universo y a sus personajes como la palma de su mano y que Tim Drake es un elemento fundamental del universo del Cruzado de la Capa. Y así, Tynion tuvo que aparentar que Drake había muerto, para que Batman y su séquito y sobre todo los lectores, nos diéramos cuenta que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos.



Aproximadamente un año después, aunque Tynion ya nos había mostrado brevemente que Tim estaba secuestrado por Mr. Oz, el tercer Robin vuelve por la puerta grande. Y lo hace en una historia en cuatro partes, que demuestra la habilidad y la concisión de Tynion para construir una historia épica que deja de lado en las páginas iniciales el misterio de Mr. Oz, ya que Jurgens en paralelo descubría su identidad en las páginas de Action Comics, para centrarse en diseccionar el legado de los Robins y definir perfectamente a cada uno de ellos, quedando representado en una doble página que sugiere un posible futuro para todos ellos, que romperá el alma a todo seguidor de los personajes.



En el apartado gráfico, a Tynion le acompañan sus dos dibujantes rotatorios en las páginas de Detective Comics: Eddy Burrows y Álvaro Rodríguez. Y de nuevo, hacen un excelente trabajo, en 80 páginas frenéticas que van de la espectacularidad a la intimidad sin que eso frene el frenético avance de tramas y subtramas que se van solapando a velocidad de vértigo, resolviendo cabos pendientes de anteriores relatos y dejando entrever un posible futuro, tanto de los personajes como de la colección, que vuelve a demostrar que este Detective Comics no es un serial secundario a la sombra del título principal, Batman, sino que es una serie y una etapa tan o igualmente importante que el Batman de King, pero con su propio estilo y tono. 



En definitiva, un fabuloso tebeo de superhéroes a la antigua usanza, un homenaje y reivindicación de la figura de Tim Drake que ya hacía falta y un paso más para afianzar una etapa que pasará a la historia como un pequeño título de culto que será reivindicado en las próximas décadas, con el mismo regusto del tebeo artesano bien hecho, como lo fue la etapa de Alan Grant y Norm Breyfogle al frente de Batman y Detective Comics.





30 de junio de 2017

Dark Days: The Forge de Scott Snyder y James Tynion. El Bat-Universo de Snyder se expande al resto del universo DC






















Dark Days: The Forge, al igual que Dark Days: The Casting que será publicado el mes que viene, es el primer one-shot que dirige a los aficionados al universo DC al nuevo evento de la compañía, Dark Nights: Metal, la serie que reúne de nuevo al laureado equipo creativo de Scott Snyder y Greg Capullo, tras su triunfal paso por la serie regular de Batman en Los Nuevos 52.



Este primer especial está guionizado por el propio Snyder y su fiel James Tynion, actual guionista de una interesantísima etapa al frente de Detective Comics. Y aquí, Snyder vuelve a demostrar el brío perdido en los últimos tiempos, con un especial que ahonda de una manera nunca vista en la mitología del universo DC, traspasando todo aquello que fue sembrando a lo largo de su larga etapa al frente de Batman -que quizá habrá que revisar para encontrar las semillas de esta nueva historia- y planteando un atractivo y misterioso puzzle que intentando no desvelar demasiado, fusiona el origen de todos y cada uno de los elementos mágicos de toda la historia del universo DC con uno más de los peligrosos planes secretos del Cruzado de la Capa.



Este especial que arranca con fuerza un, en principio, atractivo evento editorial, está dibujado a seis manos por tres de las estrellas de la DC actual, Andy Kubert, Jim Lee y John Romita Jr. Y aunque ninguno de los tres está, a mi parecer, en su mejor momento artístico, decir que Jim Lee cumple con creces lo que se le exige, Andy Kubert sigue lobotomizado por su Millerizacion tras su paso por la tercera parte del Caballero Oscuro de Miller y Romita Jr para concluir, entrega unas páginas correctas.



Lo más atractivo de este nuevo juguete de Snyder, que esperemos resuelva con destreza, es, además de devolver la unidad a un universo DC que necesitaba esa cohesión perdida en los últimos tiempos, la posibilidad de devolver a primera línea a personajes y conceptos tan atractivos como Mr. Miracle, Mr. Terrific o los olvidados Outsiders de Batman, demostrando que este nueva DC está aprendiendo a cada paso, a devolver el lustre perdido a una mitología que en manos capaces, sigue posibilitando entregar sagas épicas y memorables. Esperemos que esta sea una de ellas.

28 de marzo de 2017

Supersons, Batwoman y JLA: DC Rebirth amplia su oferta de títulos para 2017








































Tras un 2016 que ha sido un verdadero renacimiento para la longeva editorial, la casa que vio nacer a Superman y Batman, aumenta su oferta editorial con tres nuevos títulos que comienzan su andadura, provenientes tanto de eventos editoriales de desigual fortuna artística y comercial, pero que todos han sido importantes para el devenir de los primeros siete meses de este nuevo arranque de una editorial que afronta el 2017 con la misma energía y fuerza con la que terminó el 2016.



Supersons.
De los tres nuevos títulos que han aparecido en los pasados meses, destaca sobremanera este Supersons que reúne a la mejor pareja formada del universo DC actual, Jonathan Kent, hijo de Superman y Lois Lane, alias Superboy y Damian Wayne, hijo de Batman y su amada/odiada Thalia al Ghul, creado por el sinpar Grant Morrison en su nunca suficientemente laureada etapa al frente del Caballero Oscuro y reforzado por el trabajo de Peter Tomasi en su etapa al frente del título Batman y Robin.



No es casual que la reunión de ambos personajes se diera en las páginas de la actual serie de Superman, realizada por el equipo creativo de Peter Tomasi y Patrick Gleason, que han conseguido el mejor título de Superman en mucho tiempo y que demuestra lo que ya decía de su anterior trabajo juntos, la mencionada etapa al frente de Batman y Robin, que es que son la pareja creativa que mejor entiende como devolver la grandeza a la editorial, con una fusión perfecta de tradición, modernidad y respeto por el trabajo previo. Ahora, Tomasi se reúne de nuevo con Jorge Jiménez, dibujante de algunos de los mejores números de la actual etapa de Superman, para entregarnos por el momento dos ejemplares que equilibra a la perfección todo lo que nos gusta a los aficionados a los buenos tebeos de superhéroes: un guión que acierta tanto en los momentos personales como en los de acción, con un dibujo espectacular, una pareja protagonista carismática y una integración perfecta dentro de lo que es el rico universo de la editorial.



Batwoman.
Kathy Kane vuelve a tener serie regular tras su magnífica reintegración dentro de los mitos de Batman en la imprescindible etapa actual de Detective Comics. Y lo hace con un equipo artístico de auténtico lujo, formado por Marguerite Bennet y James Tynion -actual artífice del éxito de la nueva Detective Comics- y dibujos del maestro Steve Epting.



Y en los dos primeros ejemplares publicados hasta la fecha, el tebeo promete un tebeo de espías con clase y estilo, una protagonista de la que me enamoré desde su creación por parte de Greg Rucka y J.H. Williams en las páginas de Detective Comics hace ya casi 10 años, donde los autores, tras resumir modélicamente el origen de la heroína en 20 páginas, nos adentran en un año perdido de su vida que se nos había escamoteado y que tendrá una importancia fundamental en los acontecimientos que está viviendo nuestra protagonista, consecuencia de los hechos acaecidos en el mediocre crossover batmaniano de reciente publicación llamado "La Noche de los Hombres Monstruo".



Justice League of America.
Lo único que sacamos en claro los que nos leímos el sacacuartos que fue el primer crossover de la nueva Justice League y El Escuadrón Suicida aparecido la pasada navidad, es que Batman iba a montar una nueva Liga de la Justicia con los pies más en la tierra. La propuesta, atractiva de partida lo formaba un equipo sugerente formado por Batman, junto a la reinsertada en sociedad Killer Frost, Lobo, Canario Negro, el nuevo Atom y El Rayo.



Lo que nos entrega el guionista Steve Orlando en los tres primeros ejemplares es un número de arranque modélico pero sin sorpresas de presentación y formación del grupo y dos primeros ejemplares en los que el nuevo grupo se encuentra con su primera amenaza, salida de los tebeos de la Liga de la Justicia Europa y deja vislumbrar que veremos disputas grupales al estilo de la añorada Liga de Giffen y deMatteis, pero sin el humor descacharrante. Ivan Reis, el dibujante principal de la serie, da lo que promete un tebeo de superhéroes blockbuster, pero como pega decir que tras solo dos números nos tenemos que comer a un dibujante de relleno Felipe Watanabe, que por supuesto no le llega ni a la suela de los zapatos al trabajo de Reis.


11 de enero de 2017

Detective Comics: The Victim Syndicate. Batman se enfrenta a sus daños colaterales






















De las grandes sorpresas que nos ha deparado este Renacimiento del Universo DC, una de las mejores ha sido esta vuelta a la gloria del título más longevo de la editorial, Detective Comics, que de la mano de James Tynion, protegido de Scott Snyder, se ha convertido en el primer título de equipo de la franquicia del murciélago y ha demostrado que Tynion es un autor mucho más modesto y a la vez hábil que el sobrevalorado Snyder.



Tras una primera saga que terminaba en drama, al menos para los personajes de ficción, con la pérdida de uno de sus integrantes y unos números integrados en el crossover de los Monster Men, que habían bajado el listón de la colección, volvemos a la historia principal con "El Sindicato de Víctimas", una saga que continúa y eleva lo ya contado por Tynion.



Con un Batman y su equipo lidiando con la pérdida, el Caballero Oscuro deberá mirar a los ojos a los daños colaterales de su guerra contra el crimen, representado por unas némesis liderado por la primera víctima que se convierte en diseño y fondo en el villano contemporáneo más interesante que ha pasado por las aventuras del Cruzado de la Capa en mucho, pero que mucho tiempo.



Tynion no olvida el desarrollo de personajes y nos entrega de nuevo un estudio de personalidades, en especial Spoiler y Clayface, que convierte a personajes olvidados por otros autores, en estrellas absolutas de la mitología del murciélago.



La guinda del tebeo es el trabajo artístico de tres dibujantes considerados de segunda -Eddy Barrows, Al Barrionuevo y Álvaro Martínez- que entregan páginas espectaculares narrativamente y que hacen sonrojar a muchos supuestos "hot artists", en especial el trabajo de Eddy Barrows, que fusiona la espectacularidad blockbusteriana de un Jason Fabok o Jim Lee, pero con una narrativa heredera de autores como J. H. Williams que ya les gustaría a los anteriormente mencionados.



En definitiva, un tebeo memorable entre los títulos del murciélago que se merece un reconocimiento y unas ventas por encima de las conseguidas. Si eres fan de Gotham City y sus cruzados, esta es tu serie.

2 de noviembre de 2016

Batman: Night of the Monster Men. Un crossover forzado e innecesariamente alargado




















Viviendo en el mercado actual en el que vivimos donde la novedad queda sepultada a los pocos días con un nuevo revulsivo del mercado, no es de extrañar que a cuatro meses del reinicio del universo DC comiencen ya a pulular los eventos entre series de un mismo universo para ahogar al lector aficionado y sobre todo a la competencia.



Y DC ha decidido que por supuesto, el primer crossover debía pertenecer al Hombre Murciélago y familia, siendo este el que ha sustentado a la editorial en los últimos 25 años de publicación. Las series elegidas para tan magno acontecimiento han sido Batman, Detective Comics y Nightwing, tres colecciones cuyos primeros arcos argumentales respectivos han sido tres magníficos ejemplos de como llevar para adelante los cómics del murciélago y compañía.



Y es desde las páginas sobre todo del Batman de Tom King donde arranca esta nueva revisitación de la clásica historia "The Giants of Hugo" aparecida en el número 1 de Batman allá por el año 1940 y que fue revisionada por Matt Wagner hace 10 años en la fabulosa y nunca reconocida miniserie de seis números "Batman and the Monster Men".



Apoyado por los guionistas regulares de la serie -Tom King, James Tynion y Tim Seely- el verdadero encargado de desarrollar la historia es el guionista Steve Orlando. Su propósito, servir de nexo para las dos primeras sagas desarrolladas por King en la serie regular de Batman, que este se tome un respiro y usar la estructura del crossover para extender artificialmente una historia que se podía haber contado en dos o tres grapas a lo sumo.



Orlando, acompañado por una cohorte de desconocidos pero estilosos y cumplidores dibujantes todavía no suficientemente conocidos, entrega un tebeo que desde sus primeras páginas es el equivalente a los finales de todo blockbuster que se precie del cine actual, es decir, una sucesión de escenas de "infarto" donde lo que se muestra es más importante que lo que se cuenta, mera anécdota para extender el número de páginas y reintroducir a un Hugo Strange al que no le sacan ningún partido, ni ninguna nueva arista y que queda muy por debajo de las excelentes caracterizaciones que consiguieron Steve Englehart en su famosa etapa junto a Marshall Rogers a finales de los 70 o la fabulosa "Presa" escrita por Doug Moench y dibujada por Paul Gulacy, editada en los números 11 al 15 de Legends of The Dark Knight y que para el que aquí suscribe, el relato definitivo de Hugo Strange.



Poco más que añadir. Las supuestas conexiones entre el primer y excelente arco argumental de Tom King y el venidero, bien podía haberse explicado en cinco páginas. El resto de la historia, un entretenimiento visualmente correcto pero que se consume tan rápidamente como se olvida.

17 de octubre de 2016

Detective Comics: Rebirth de James Tynion IV y Eddy Barrows. El título señero de DC Comics vuelve a ser relevante.






















Hace tiempo que Detective Comics, la legendaria cabecera y hogar de la primera aparición del Hombre Murciélago, se había convertido en un título de segunda, salvo en contadas ocasiones, donde los acontecimientos e historias que se contaban en ella poco hacían para avanzar la mitología de un personaje cuyas aventuras imprescindibles se narraban en la serie regular de Batman o en aquellas que movidas por el hype se convertían en los títulos imprescindibles para todo seguidor del murciélago que se precie como Batman y Robin, Batman Incorporated, etc...



El asunto fue aún más grave a lo largo de los 52 números de Los Nuevos 52. Un segundo volumen de la colección que nunca llegó a alcanzar unos niveles medios de calidad. Tony Daniel como autor completo en el primer año de la colección demostró nuevamente que aunque puede ser un dibujante competente no estaba preparado para guionizar un serial. La llegada de John Layman, guionista de Chew,  junto al dibujante Jason Fabok parecía traer una nueva edad de oro a la colección, pero exceptuando unos primeros ejemplares prometedores, cayó poco tiempo después en el abismo de la intrascendencia. Lo mismo con la llegada de Bucellato y Manapul, un duo artístico que había demostrado su buen hacer en el Flash de los Nuevos 52, pero que aquí, con escaso margen de maniobra para hacer algo memorable en la era del Batman de Snyder, entregó trabajos de factura correcta pero escaso poso en la mente del lector. Y de los relatos del Batman Gordoniano que cerraron el serial poco puedo añadir.



Con la llegada del nuevo "Rebirth" y devolviendo igual que a Action Comics su larga numeración, había que decidir que hacer con uno de los títulos más importantes de la historia de la editorial, publicado ininterrumpidamente a lo largo de casi 80 años. Las riendas de la misma se le encomedaron a James Tynion IV, protegido a la sombra de Scott Snyder y responsable final de las dos series semanales alrededor de la figura de Batman que se han publicado en los dos últimos años "Batman Eternal" y "Batman y Robin Eternal", además de apoyar en relatos de complemento la etapa Snyder&Capullo.



Por supuesto en este "Rebirth" donde la atención estaba centrada en otros títulos ha hecho que poca gente prestara atención a esta nueva iteración del señero título. Craso error, pues nos encontramos con uno de los tebeos más potentes de este nuevo reinicio. Un team up formado por un elenco de personajes secundarios del universo Batmaniano, una Liga de la Justicia de Gotham donde personajes olvidados como Tim Drake o tan interesantes como la Batwoman de Rucka se unen a un equipo imposible donde el mismísimo Clayface tiene una oportunidad de redención.



Tynion entiende a sus personajes, sus motivaciones, sus miedos, sus amores y lo refleja en un tebeo donde el interés por lo que ocurre proviene de las interacciones de unos personajes perfectamente definidos, ahondando en el parentesco entre Kathy Kane y Bruce Wayne, devolviendo a la primera línea a Tim Drake uno de los personajes referentes del Batman de los 90 y que estaba durmiendo el sueño de los justos, además de sorprendernos con la evolución de Eddy Barrows, un dibujante que desde hoy se convierte en uno de los talentos más prometedores de la industria, entregando un trabajo gráfico sobresaliente donde aúna la espectacularidad de un Bryan Hitch en plena forma, junto a una composición gráfica heredera del mejor J.H. Williams.



En definitiva, un "must have" de DC Comics. Un tebeo honesto, sincero, sin pretensiones pero que debido a eso se convierte en una de las compras más satisfactorias no de DC Comics sino del conjunto general de las series actuales. Divertida, emocionante, llena de giros argumentales de los buenos y que sirve para ahondar de manera excelente en rincones y personajes del universo Batmaniano que debido a la acumulación y sobresaturación de títulos relacionados con el mismo no pueden brillar como se merecen.
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