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21 de enero de 2018

Hellblazer de Peter Milligan 3 (de 3): Un memorable final para una cabecera mítica





Tras 25 años de historias ininterrumpidas, seguir contando relatos alrededor de la figura de John Constantine era una tarea hercúlea. Sobre todo, si tus predecesores habían sido escritores como Alan Moore -el padre de la criatura-, Jamie Delano, Garth Ennis, Warren Ellis, Brian Azzarello o Mike Carey, por nombrar a unos pocos de la caterva de grandes guionistas y estrellas que pasaron por la cabecera más longeva que ha tenido la línea Vertigo.






Pero si Peter Milligan en los dos anteriores volúmenes, descubría al lector que todavía quedaba mucho que contar acerca de Constantine, este tercer volumen final no le queda a la zaga. Dividido en cuatro sagas de entre 3 y seis ejemplares de duración, más un número unitario, Milligan continúa desarrollando e impactando al lector con esa extraña relación a cuatro entre Gemma, la sobrina de Constantine mortificada por la violación del doppelganger de su propio tío, Piffy, joven esposa de Constantine e hija de Terry Greaves, mafioso y tercera pata de esta historia a cuatro, culminando con un John Constantine al que su pasado y malas decisiones le harán sufrir lo que no está escrito.






Junto a este cuarteto donde Milligan se atreve a desarrollar asuntos tales como el maltrato e incluso la sombra del incesto, el inglés se saca de la manga, pero sin perder la credibilidad un nuevo miembro de la familia Constantine, que si quizá no es la historia más redonda del volumen, aporta sangre nueva a un título, cuya reinvención constante fue la clave de su éxito.






Milligan finaliza su fructuosa y larga etapa con una historia en tres partes, donde vuelve a enfrentar a Constantine con la sombra de la muerte. Milligan consigue engañar varias veces al lector, con un desenlace que se plantea desde las primeras páginas, pero que consigue llevar por diferentes derroteros para rematarlo con una bella página homenaje al personaje y al ingente talento que ha pasado por las páginas del mismo.








El volumen de la magnífica y completa edición que ha sacado a la luz ECC, se completa con un annual del propio Milligan e ilustrado por un atmosférico Simon Bisley y una más que interesante miniserie titulada “Ciudad de Demonios”, guionizada por Si Spencer, autor de la excelente y minusvalorada The Vynil Underground e ilustrada por el emergente y brillante Sean Murphy. La primera, una historia melancólica sobre los fantasmas y los errores del pasado y la segunda, una atrevida e irónica visión hacia los terrores del siglo XXI y sus dosis de paranoia y miedo al diferente. En definitiva, un volumen final que está a la altura de lo mejor que entregó una cabecera que se merece un puesto de honor en la historia del medio.

5 de julio de 2017

Hellblazer de Peter Milligan 2 (de 3): Cambiando el "statu quo" de nuestro ocultista favorito























Revolucionar a un personaje con dos décadas y 250 números a sus espaldas es tarea casi imposible y más si tu trabajo viene precedido por autores del calibre de Alan Moore, Jamie Delano, Garth Ennis o Brian Azzarello, por mencionar a alguno de los autores que han, con mayor o menor fortuna, narrado las aventuras del mago más cínico y cautivador del mundo de la historieta.



Y a Peter Milligan le tocó cerrar la historia del personaje en la línea Vertigo. Pero el guionista, capaz de lo más sublime a lo más convencional, no se arredró y se enfrentó al personaje casi como si fuera uno de sus primeros trabajos y tuviera todo que demostrar, no como si fuera un encargo para pagar las facturas y llegar a fin de mes.



En su primer tercio al frente del personaje, recopilado en el primer volumen de esta fantástica edición que nos está proporcionando ECC, Milligan sorprendía con un tebeo fresco y adictivo, donde sus acerados guiones se fusioban perfectamente con el arte de un Giusseppe Camuncoli, que se encontraba mucho más cómodo en los parajes sucios y grisaceos de Londres que en el multicolor universo del Hombre Araña.



Pero en este segundo volumen, que incluye casi dos años completos de la serie regular, Milligan acelera y nos entrega, tras una correcta pero nada reseñable historia en cuatro partes, llamada India, el cierre de la historia de Constantine y su novia fallecida Phoebe, para introducirnos en una espiral de emociones, sorpresas y giros argumentales en tres arcos argumentales que se sitúan entre lo mejor del personaje en sus tres décadas de publicación, como son Internado, Claveles Ensangrentados y Dolores Fantasma.



En ellas, Milligan desarrolla la historia entre Constantine y la joven Epiphany Graves, donde el drama, la violencia, el sexo, el humor irónico y el compromiso hacen acto de presencia en la historia del personaje con una calidad pocas veces alcanzada. Si a eso le sumamos la aparición de varios personajes del pasado de Constantine fundamentales y un invitado estrella como Shade, el personaje más importante de la historia de Milligan como guionista, tenemos un volumen imprescindible, tanto para los seguidores del personaje, como para aquellos lectores que disfruten con un buen tebeo. Imprescindible.

15 de abril de 2017

Hellblazer de Peter Milligan 1(de 3). Arranca la última etapa del personaje bajo el sello Vertigo
























Tras una fabulosa etapa guionizada por Mike Carey y dos cortas etapas de la mano de la guionista Denise Mina y el guionista Andy Diggle, el ocultista más carismático del noveno arte arrancaba su final del camino de la mano de uno de los guionistas artífices del nacimiento de la línea Vertigo de DC Comics, Peter Milligan.



Peter Milligan, autor de tebeos tan revolucionarios y visionarios como Shade el Hombre Cambiante o X-Tatix para Marvel Comics, quizá no ha tenido el prestigio de coetáneos suyos como Grant Morrison o Neil Gaiman, porque Milligan ha trabajado en encargos para las dos grandes de irregular resultado y escasa pasión que han devaluado su nombre.



Pero siendo quien era y la importancia que ha tenido en el desarrollo del cómic adulto de la industria americana, era imprescindible que pusiera su talento en manos de John Constantine, el personaje por el que han pasado la gran parte de autores ingleses de la época y algunos talentos mayores del americano.



El reto de Milligan, que se encargó de las historias del personaje tras 250 ejemplares a sus espaldas, era ser capaz de aportar una visión y un tono diferente a lo realizado por autores del talento de Garth Ennis, Paul Jenkins, Brian Azzarello o Mike Carey, donde cada uno de ellos aportó matices diferentes a un personaje muy agradecido.



Milligan, de la mano del dibujante Giusseppe Camuncoli, arranca su etapa con un Constantine quizá más amoral que nunca con una historia en tres partes titulada "Costra" que nos presenta a Pheebs, el nuevo interés amoroso de Constantine, del que duda si realmente le gusta o la necesita para intentar llevar una vida normal. Esta primera historia en un primer momento quizás no aporta nada nuevo al personaje y a su entorno, pero una vez leídos los siguientes ejemplares, se demuestra como un excelente prólogo para lo que está por venir.



Y tras un interludio en dos partes dibujado por Goran Sudzuka, que trae de vuelta a través de la peste que asoló a Europa, temas como la culpa y el abuso infantil, da paso a Enganchado, una fascinante historia donde los acontecimientos y relaciones planteados en Costra, explotan de manera brillante y trágica entregando una de las historias más atractivas de la historia del personaje, de manera breve, concisa y certera para finalizar este primera parte de las aventuras de Constantine de la mano de Milligan con un epílogo en dos partes dibujado con acierto por Simon Bisley, que cierra tramas pendientes, abre otras y sobre todo deja un futuro interesante y peligroso para nuestro canalla favorito.



El volumen lo cierra una novela gráfica aparecida bajo el sello Vertigo Noir, llamada Entradas Oscuras, guionizada por el novelista Ian Rankin y dibujada por Werther Dell'Edera. El planteamiento, prometedor, parece un episodio de Black Mirror salido de la mente de Charlie Brooker, donde se da una vuelta de tuerca muy negra a los reality shows que han inundado nuestras aparatos de televisión caseros, que se lee con intensidad, sobre todo en su primer acto. A partir de la gran revelación, el tebeo peca de previsibilidad y de no saber sacar partido a una premisa que podría haber dado mucho más juego si hubiera ido por derroteros más inteligentes, pero que se deja leer con agrado.

16 de diciembre de 2016

The Discipline de Peter Milligan y Leandro Fernández: Sexo, Mitología y Exploitation






























Peter Milligan es un guionista tan peculiar como irregular. Nunca ha tenido el éxito y sobre todo el reconocimiento de coetáneos suyos como Gaiman o Morrison, pero fue uno de los escritores anglosajones que revolucionaron el mainstream americano con tebeos tan inclasificables como su genial Shade El Hombre Cambiante.



Quizás su paso como autor a sueldo en tebeos tan corporativos como X-Men a mediados de la pasada década, o su más reciente Justice League Dark, donde su personalidad y estilo brillaban por su ausencia, han eclipsado trabajos tan redondos como Enigma o Blanco Humano bajo el sello Vertigo o propuestas tan contundentes e irreverentes como sus X-Tatix junto a Michael Allred, quizá el tebeo más arriesgado que ha publicado jamás Marvel Comics junto al Elektra Asesina de Miller o Sienkiewicz o Howard el Pato de Steve Gerber.



Su última obra, publicada bajo el sello de Image Comics, hogar de los mejores autores americanos del panorama actual es The Discipline, un tebeo de horror y sexo, donde junto al fantástico arte de Leandro Fernández fusiona el terror urbano de obras como La Semilla del Diablo de Polanski, con la exploitation del terror de los 70 y unas pinceladas de la famosa novela erótica Historia de O.



Y el resultado es tan atractivo como irregular en algunos tramos. El arte de Leandro Fernández, nos absorbe desde la primera página, con ese uso del claroscuro y las luces y las sombras, realzado por la paleta de Cris Peter y su fascinante mezcla de erotismo y horror.



Narrativamente, la propuesta de Milligan es atrevida y arriesgada, donde el sexo es parte importante de la historia que nos narra, pero que es un fin para una revisión de nuestra historia y nuestra relación con los mitos y leyendas con los que convivimos habitualmente y que han dado forma a nuestra cultura. Quizás, Milligan precipita la evolución de nuestra protagonista, la bella y taimada Melissa Peak, porque quiere arrancar cuanto antes su a primera vista ambiciosa narración.



Esa anticipación y urgencia debilita la relación y desarrollo de unos personajes atractivos y con potencial. Milligan se guarda ases bajo la manga, dejándonos vislumbrar partes de un todo leído el primer volumen recopilatorio que contiene los seis primeros ejemplares de la serie regular.



El resultado, una obra no redonda pero atractiva, donde destaca sobremanera el arte de Fernández y la arriesgada propuesta del guionista, que aunque no puede considerarse perfecta, si que tiene los suficientes elementos y atmósfera enrarecida para que vuelva a adentrarme en este universo tan excitante como perverso.

6 de mayo de 2012

La Línea Dark de DC Comics: 7º y 8º mes de The New 52


Animal Man 7 y 8 de Jeff Lemire, Steve Pugh y Travel Foreman 

Lemire sigue realizando la colección más fresca de la nueva DC, con una aproximación al personaje que llevó a lo más alto Grant Morrison, alejándose de su propuesta y acercándose más a lo realizado por el espeso Jamie Delano. Y donde este fracasaba, Lemire triunfa con un tebeo trepidante que sabe equilibrar el entorno enfermizo que rodea al personaje con una habilidad fuera de toda duda para narrar el drama doméstico de los Baker, además de convertir en verdadera estrella del serial a Maxine, la hija de Buddy y verdadera protagonista de la colección. 


Swamp Thing 7 y 8 de Scott Snyder, Yanick Paquette y Marco Rudy 

Scott Snyder, la nueva estrella DC que está eclipsando a Geoff Johns como el wonder boy de la editorial, apuesta fuerte con un personaje del que solo Alan Moore ha sabido sacar oro. Y gana la apuesta volviendo a los orígenes del personaje creado por Len Wein y Berni Wrightson, pero sin olvidar y desarrollando los hallazgos que Moore fue creando en su larga etapa al frente del personaje. Es muy posible que Alan Moore esté escandalizado con lo que ha hecho, eso es si el inglés se ha dignado a perder su valioso tiempo leyendo esta nueva colección de uno de sus mayores triunfos. Quizá esa nueva Cosa del Pantano hipervitaminada le escandalice y es posible que Snyder nunca supere la insuperable etapa del psicomago, pero hay que reconocerle que de nuevo ha triunfado. 


Justice League Dark 7 y 8 y I,Vampire 7 y 8 de Peter Milligan y Joshua Hale Fialkov 

Si este mes hablo de I,Vampire no es porque la siga regularmente, sino porque sus caminos se han cruzado con el grupo de Zatanna en el crossover “Rise of the Vampires”, quizás uno de los peores cruces entre series que he leído y una muestra más de lo que se ha desaprovechado esta idea de unir a todos los antihéroes del universo mágico DC bajo un mismo techo. La historia realmente será interesante para los seguidores de la colección del vampiro, porque la Justice League Dark aparece, se da de mamporros y poco más. Ese poco más es la desaparición de Shade, que se verá seguramente en los próximos números. Números que ya pueden ir mejorando con la llegada de Lemire porque sino esta serie tiene los días contados. 


Frankenstein Agent of S.HA.D.E. 7 y 8 de Jeff Lemire y Alberto Ponticelli 

Casualidades de la vida que he leído seguidos el séptimo y octavo número de la colección, porque mi apreciación habría sido muy distinta si los hubiera leído por separado. La razón, que el séptimo ejemplar me parecía un callejón sin salida de una serie con una base excelente y digamos original del turmix que es de series como Hellboy con The Umbrella Academy, muy bien escrita y dibujada, pero que no era capaz de dar un paso más allá de su premisa. Pero su octavo número la redirige hacia donde tiene que ir, es decir, conocer a personajes en principio estereotipados y avanzar la acción. La incertidumbre es que Lemire se marcha a Justice League Dark y su sustituto es Matt Kindt, uno de los mejores autores de la actualidad y que su paso por esta serie me llena de ganas de leerlo.

13 de marzo de 2012

La Línea Dark de DC Comics en el sexto mes de The New 52


Justice League Dark 4 al 6 de Peter Milligan y Mikel Janin 

En estos tres últimos números publicados termina la primera saga de la colección que reúne al no-grupo del nuevo universo DC, formado por los personajes más importantes del sector mágico de la editorial, traídos de vuelta de la zona Vertigo. Milligan tiene mejores ideas que desarrollo de las mismas, aunque el tebeo se lee con agrado, sobre todo porque recuerda a tebeos de finales de los 80 y principios de los 90, como el propio Shade de Milligan o los primeros números de la Doom Patrol de Morrison. Tras el crossover con la serie I, Vampire, Milligan nos dejará. Su sustituto, Jeff Lemire, que tan buen resultado está teniendo en Frankenstein Agente de Shade y Animal Man, intentará que un proyecto tan atrayente y estimulante a priori, se convierta en la colección que todos deseamos. Destacar finalmente, el excelente trabajo artístico del dibujante español Mikel Janin, que no hace más que mejorar mes a mes. 


Animal Man 6 de Jeff Lemire, John Paul Leon y Travel Foreman 

Número de respiro a la saga actual de la colección, casi un one-shot si no fuera por las tres páginas finales del tebeo que enlazan con la historia que nos está contando Lemire. El resto del ejemplar es una magnífica historia llamada “Mallas”, que no es ni más ni menos que la película que protagonizó Buddy Baker y de la que se habló en el primer número de la colección. Aquí, Buddy interpreta a Trueno Rojo, un ex-superhéroe de pacotilla que ha perdido todo: su mujer, su hijo, su trabajo y su dignidad. Lo grande, es que los paralelismos entre este Trueno Rojo y Buddy Baker y su identidad de Animal Man, son casi paralelas y muy posiblemente el camino al que podría llegar Buddy. Lemire hace guiños tanto a la productora Miramax como al director Darren Aronofsky en un relato sombrío y gris, realzado por el arte del gran John Paul Leon. Un magnífico ejemplar. 



Swamp Thing 6 de Scott Snyder y Marco Rudy 

Medio año de la colección y momento en el que Snyder pone (casi) todas las cartas encima de la mesa. Averiguamos la importancia de Abby para Lo Podrido, enemigo del parlamento de Árboles, dejamos a a Alec Holland en situación comprometida y Snyder da pie a un segundo arco argumental que se vislumbra muy interesante. El único pero que se le puede poner a este sexto número es la ausencia de nuevo de Yanick Paquette. Su sustituto de nuevo es Marco Rudy, que aunque no lo hace mal e intenta seguir el estilo de Paquette, no llega a la calidad de este último. 


Frankenstein Agent of S.H.A.D.E. 6 de Jeff Lemire y Alberto Ponticelli 

La colección más extraña de la línea oscura de la nueva DC sigue demostrando que es un cajón de sastre en el que vale todo y cualquier historia puede ocurrir. En este sexto ejemplar, tenemos dos historias en paralelo. La primera, la búsqueda de un ex-miembro de Shade, con homenaje al Watchmen de Moore y Gibbons, en concreto al Dr. Manhattan y a El Comediante en su incursión en la guerra de Vietnam, que sirve, al igual que la segunda trama que continuará el mes que viene en la colección, para profundizar en el pasado de tan siniestra organización y demostrar que algo podrido se oculta en las intenciones de la misma y de Padre Tiempo, el líder reconvertido en colegiala de 10 años que maneja los hilos. Divertida, diferente y un soplo de aire fresco dentro del panorama actual.

23 de diciembre de 2011

Superman, Flash, Justice League Dark y Frankenstein Agent of SHADE: Mes 3. The New 52


Superman 3 de George Perez y Nicola Scott 

La segunda colección del Hombre de Acero llega a su tercer número sin su dibujante oficial, Jesús Merino, que pronostica el baile de autores de una colección que teniendo grandes aciertos y unos sólidos personajes da la sensación de que la propia DC la considera secundaria, poniendo toda la carne en el asador en el Action Comics de Morrison. Como aspectos positivos la vida privada de Clark Kent y el ambiente del Bugle. Como puntos negativos, los villanos elementales de esta primera historia que aunque pretenden ser intrigantes, no lo consiguen. 


The Flash 3 de Francis Manapul y Brian Buccellato 

Una colección que al igual que Batwoman funciona por su apartado gráfico, trabajo de Brian Buccellato, que en este número lo borda, sobre todo en las diez primeras páginas del mismo, con composiciones de página originales y un ritmo frenético. Y aunque la segunda mitad del tebeo no está a la altura de su prometedor arranque y la historia no tenga el interés suficiente, tampoco es horrible. En definitiva una delicia visual. 


Justice League Dark 3 de Peter Milligan y Mikel Janin 

De manera algo lenta pero segura, Milligan continúa reuniendo esta Liga de La Justicia de los personajes ex-Vertigo. El guionista inglés demuestra con que personajes está más cómodo, porque el protagonismo de este número, quitando a Boston Brand, está centrado en John Constantine y sobre todo en Shade, este último protagonista de una serie regular aparecida entre finales de los 80 y principios de los 90 que a día de hoy sigue siendo uno de los mejores trabajos de Milligan. Hasta el momento, y con tan solo tres números publicados, lo único que se puede decir es que la serie tiene los suficientes puntos de interés para seguir leyéndola los próximos meses. 


Frankenstein Agent of S.H.A.D.E. 3 de Jeff Lemire y Alberto Ponticelli 

Continúa la serie más bizarra de la DC actual. Un tebeo que haría las delicias de Mike Mignola, Grant Morrison o Gerard Way, el creador de Umbrella Academy. Porque Jeff Lemire está siguiendo el camino de dichos autores, mezclado y agitado con el pulp de los años 30 y los monstruos clásicos de la Universal, en un grupo donde forman parte Frankenstein y su ex-mujer La Novia, más un hombre lobo, un vampiro, una momia y un ser anfibio que es una mezcla del Abe Sapien de Hellboy y la Criatura de la Laguna Negra. Diversión asegurada y escenas de acción sin tregua para un tebeo diferente. 

30 de octubre de 2011

Penguin Pain and Prejudice 1, Red Lanterns 2, Supergirl 2, Superboy 2 y Birds of Prey 2: The New 52


Penguin: Pain and Prejudice de Greg Hurwitz y Szymon Kudranski 

El Pinguino nunca sale bien parado cuando se le compara con otros villanos clásicos del hombre murciélago como el Joker o Dos Caras. Cierto es que la única vez que se le ha intentado dar algo de profundidad al personaje ha sido en la cada vez más valorada secuela del Batman de Tim Burton llamada “Batman Vuelve” donde el antiguamente excelente director plasmaba a Oswald Cobblepot como una figura trágica, un incomprendido y solitario individuo, rechazado y humillado a partes iguales, que dedicaría su vida adulta a hacer pagar a los ricos y guapos de Gotham los desprecios que sufrío desde que fuera un tierno niño. En esta nueva miniserie, sus autores parten de esa representación del filme de Burton, aderezada con un exceso de mal rollo y ultra-violencia para contarnos quién era Oswald Cobblepot y en lo que se ha convertido. Porque en el presente es el Kingpin del universo DC, un mafioso temido y despreciado a partes iguales que domina los bajos fondos de Gotham desde su local, el “Ice Lounge”. Este primer número, que gráficamente parece el trabajo de un Alex Maleev principiante no está mal, pero se excede, como toda la nueva DC en una violencia que de tanta acaba echando para atrás a cualquier tipo de lector. Y ese y no otro creo que es el mayor problema de la nueva DC, que al igual que ocurrió a finales de los 80 y principios de los 90, creyeron que a más violencia y mayor oscuridad, los tebeos eran mejores y más adultos. Al contrario, se convierten en algo repetitivo y en muchas ocasiones rechazable. 


Red Lanterns 2 de Peter Milligan y Ed Benes 

La ceguera económica digna del tío Gilito de DC no les ha dejado ver que una serie protagonizada por un personaje tan aburrido como Atrocitus no podía dar como resultado un buen tebeo. Pero claro, hay que llenar el mercado de mil y un títulos del universo de Green Lantern hasta que el aficionado se sature y no se compre ninguno. Y acabará pasando y si no tiempo al tiempo. Milligan hace uno de esos tebeos que destroza su media de obras, un trabajo alimenticio en el que no cree ni él, aunque lo intente llenar de textos de apoyo para hacer que parezca que el tebeo no es lo que todos sabemos y él el primero: pura basura. Otra de las series del reinicio que no leeré ni un número más. Dos ejemplares ya son tortura suficiente. 


Supergirl 2 de Michael Green, Mike Johnson y Mahmud Asrar 

Entretenido y sin muchas pretensiones el segundo número de esta nueva colección de Supergirl. Sus escasas ambiciones la hacen una simpática adición a la pequeña familia de tebeos relacionados con Superman y este primer encuentro entre primos y el típico malentendido entre superhéroes de toda la vida se lee con agrado gracias al dibujo de Mahmud Asrar. Nada excesivamente original, pero funcional. 


Superboy 2 de Scott Lobdell y R.B. Silva 

El peor tebeo de la línea Superman, pero el mejor tebeo de Lobdell dentro de los nuevos 52. Aunque eso tampoco es decir mucho. Porque esta nueva versión de Superboy, que se inspira en el Conner Kent aparecido tras la muerte de Superman es una historia que discurre por los tópicos más habituales de los experimentos genéticos que se escapan del control de sus malévolos creadores. Si al menos el dibujo fuera bueno tendríamos algo que destacar en positivo. Pero ni eso. Otra serie que cae de mis lecturas mensuales. 


Birds of Prey 2 de Duane Swierczynski y Jesús Saiz 

La nueva formación de las Aves de Presa da su bienvenida a dos de sus nuevos miembros, Katana y Poison Ivy. Aunque Poison Ivy será debidamente presentada en el próximo número, porque este ejemplar se centra en presentarnos a la nueva, letal y algo desequilibrada Katana. Un tebeo divertido que se lee tan rápidamente como se olvida.

14 de octubre de 2011

Catwoman 1, Batman 1, Batman The Dark Knight 1 y Justice League Dark 1: The New 52


Catwoman 1 de Judd Winick y Guillem March.

No voy a entrar en la polémica de la sexualización de la nueva DC Comics y la denigración de la mujer que supuestamente ha traído esta nueva línea editorial. Comparar la escena de sexo entre Selina y Bruce al final de este número, con el horror que ha acometido Scott Lobdell con Starfire en "Red Hood and the Outlaws" es absurdo como poco. Lo único que ha hecho Winnick es sexualizar y dar un paso adelante en la tensión sexual entre Batman y Catwoman, pero nada más. Además es algo habitual en su trabajo, como por ejemplo en su etapa al frente de Green Arrow, y nadie se rasgó las vestiduras, igual que nadie lo hizo cuando Wonder Woman y Superman tuvieron su ración de sexo en el segundo volumen de la abominable por otras razones secuela del Dark Knight de Miller. En cuanto al tebeo, una lectura agradable, sobre todo por el siempre excelente Guillem March que nos deleita con 20 maravillosas páginas. En cuestiones de guión, el primer número no cuenta todavía mucho, mal endémico del 99% de los tebeos actuales, pero la presentación de Selina como una mujer en apariencia fuerte pero psicológicamente frágil y la pulsión sexual entre ella y Batman (ya que Winnick recalca que en esta nueva reinterpretación ninguno de los conoce ni quiere saber quién está detrás de la máscara) pueden darnos divertidos meses de culebrón si tenemos ante nosotros al mejor Winnick, el de Green Arrow. Y si no, por lo menos podremos disfrutar del excelente trabajo artístico de nuestro Guillem March.


Batman 1 de Scott Snyder y Greg Capullo.

De las 52 series de la nueva DC, esta era una de las que más expectativas tenía puesta en ella. Lo primero, porque Batman es mi personaje favorito de la editorial y lo segundo por su guionista, Scott Snyder, que venía de una corta pero intensa y excelente etapa al frente de Detective Comics. El resultado cubre con creces las expectativas. Batman está en buenas manos. La serie transcurre en el tiempo actual, al contrario que Detective Comics, que parece que es al principio de la carrera de Batman, en esta "extraña" cronología que se han montado en esta nueva DC.  Pero quitando esos detalles cuyo culpable no es otro que Dan Didio y su descontrol editorial y con todos los equipos creativos, hablemos del trabajo de Snyder, un autor que demuestra número a número que quiere al personaje. En este primer número nos presenta su Gotham, muy cercana a los diseños del fallecido Anton Furst, diseñador del primer Batman de Tim Burton y que continúa su aproximación siniestra a la ciudad del Señor de la Noche. Snyder hace un recorrido por el pasado y presente del personaje con esa panorámica a doble página de la batcueva, en el asilo de Arkham enseñándonos que su trabajo y el de Morrison no ha caído en saco roto con el reinicio, ya que en sus celdas tenemos a Mr. Pyg y al hijo de Gordon. Un asesinato inspirado en los crímenes del asesino de Seven nos lleva a un giro argumental inesperado que tiene relación con Dick Grayson y que desde ya quieres saber que ocurrirá. Snyder es apoyado en el lado artístico por Greg Capullo, autor conocido sobre todo por su trabajo en la factoría McFarlane con Spawn y que trae su estilo recargado y sucio a la ciudad de Gotham. Un punto para él, para desmarcarse del estilo abigarrado de su maestro McFarlane y simplificar  su barroquismo. Su Batman físicamente está muy inspirado en el más tosco y cuadrado Batman de Miller, que en el estilizado Caballero Oscuro de otros autores como Neal Adams. Quizá lo peor que podría destacar del tebeo es el color de Francisco Plasencia, demasiado apagado de tono, por mucho que se quiera dar esa atmósfera opresiva y ceniza al tebeo. Pero es un leve detalle que no empaña el que es uno de los tebeos imprescindibles de esta nueva DC.



Batman The Dark Knight 1 de David Finch y Paul Jenkins.

Un buen ejemplo de lo que no funciona en muchas de las series de esta nueva DC. Lo primero, mencionar las desproporciones anatómicas del supuestamente espectacular David Finch, como por ejemplo la ilustración de la portada del número 1 de la colección, donde el brazo izquierdo del Caballero Oscuro es tan largo que le llegaría a los tobillos o esos rostros que dibuja que hace parecer a los personajes que viven en un ictus permanente. Pero quitando eso, algo que no es de extrañar para un dibujante que proviene de los estudios Top Cow donde lo único que se valoraba era la capacidad de dibujar pin-ups y modelos para camisetas, lo más importante es la valía de una cuarta colección de Batman en el mercado. Que el tebeo contenga otra huída de Arkham idéntica a la representada en el Batman de Snyder o que Bruce Wayne de otro discurso frente a los ricos y poderosos de Gotham al igual que en el de Snyder tendría que servir para darle un tirón de orejas tanto al editor de la línea Batman Mike Marts, como al editor en jefe Dan Didio que no se dignan en reunir a sus autores. Y quitando esto,  ¿que nos queda?. Cansinos textos en off de la mano del guionista que va a ayudar a David Finch a cumplir las fechas de entrega que no cumplió en el primer volumen de esta colección y varias posturitas de Batman que quedarán muy bien en próximas camisetas, de color negro si puede ser. Ah, se me olvidaba, el Dos Caras/Killer Croc de la última viñeta me parece ya el colmo de lo ridículo.


Justice League Dark 1 de Peter Milligan y Mikel Janin.

Otro de los tebeos de este reinicio que más me llamaban la atención, pero que esperaba con cautela por ser el guionista quien es: Peter Milligan. Este guionista es capaz de lo mejor (Shade, Blanco Humano, X-Tatix) como de lo peor (Elektra, X-Men). La suerte, que a tan solo un número, estamos más cerca de los primeros que de los segundos, aunque en el fondo este sea un encargo comercial. Lo bueno, que los miembros de esta futura Liga de la Justicia Oscura, son viejos conocidos del guionista, como John Constantine o Shade. Y además, la aparición de la Justice League en la colección, trae al recuerdo los primeros números de la Cosa del Pantano de Alan Moore, donde este sabía introducir a su personal creación, los conceptos del universo DC más clásico sin que estos chirriaran. Sumémosle a esto un inicio intrigante, un final que no por tópico no es entretenido, un buen trabajo del español Mikel Janin al que el único pero que se le puede poner es un ligero estatismo en los rostros de los protagonistas, pero que tiene un excelente sentido de la composición de página y un grupo de personajes de la DC más sobrenatural (Deadman, Madame Xanadu, Zatanna y los ya mencionados Shade y Constantine) dando como resultado el mejor tebeo con el título de Justice League de la nueva DC y uno de los imprescindibles de este reboot.

21 de septiembre de 2011

Batwing 1, Superboy 1, Red Lanterns 1 y Demon Knights 1: The New 52


Batwing 1 de Judd Winick y Ben Oliver.

La contrapartida africana de Bruce Wayne proviene de la colección Batman Incorporated de Grant Morrison, lo que certifica que lo ocurrido previo al reinicio no ha sido eliminado. Esta nueva colección del universo Batman, está guionizada por un viejo conocido de este, Judd Winick, un guionista correcto con momentos de brillantez ocasional como su larga etapa al frente de Green Arrow. En esta ocasión realiza un trabajo correcto pero algo prescindible dentro de la ingente cantidad de colecciones DC. Las aventuras de este policía de la ciudad de Tinasha, en la República del Congo, tiene como puntos a favor el pictórico trabajo de Ben Oliver, muy cercano al Jay Anacleto de Aria, cuyo impacto visual va parejo al estatismo de las figuras y rostros humanos de sus personajes. Nada malo que objetar, ni nada bueno que resaltar. Por cierto, la figura femenina encapuchada vuelve a aparecer, en la primera viñeta de la página 17, justo detrás de una furgoneta.


Superboy de Scott Lobdell, R.B.Silva y Rob Lean.

El nombre de Scott Lobdell provoca escalofríos entre los aficionados del cómic, sobre todo al de los mutantes de la Patrulla X, ya que el fue el autor que tuvo que tomar el imposible relevo de Chris Claremont al frente de la franquicia mutante a principios de los 90. En honor a la verdad, hay que decir que tuvo más desaciertos que aciertos, pero hay que reconocerle que en algunas ocasiones no hizo mal trabajo como en "La Era de Apocalipsis" o la saga "Onslaught". Pero tiene el sambenito de ser un guionista mediocre, y este nuevo Superboy, un clon creado por la misteriosa organización N.O.W.H.E.R.E., no va a hacerle ganar adeptos. El tebeo tiene poco de original, un clon sin recuerdos, mezcla de Superman y un humano desconocido (volverá a ser Lex Luthor) está encerrado como una rata en un laboratorio para ver si es lo suficientemente estable para ser utilizado. El dibujo tampoco ayuda a disfrutar del ejemplar. Como detalle interesante, la aparición en la primera viñeta de la página 19 de la figura femenina encapuchada, y lo mejor y más intrigante del caso.... Superboy la percibe.


Red Lanterns 1 de Peter Milligan y Ed Benes.

Ya tardaban en darles una serie a los Linternas Rojas consumidos por la rabia. Y no porque me interesara (en conjunto los personajes son bastante pesados y excepto el gato, el resto no me llaman la atención), sino porque los Lantern Corps se han extendido hasta el infinito y más allá, en una maniobra económica digna de elogio. El autor elegido para llevar a buen puerto esta colección es el inglés Peter Milligan, que es capaz de entregar grandes obras (X-Tatix, Blanco Humano, Shade), a trabajos alimenticios para llegar a fin de mes. Este es uno de ellos. Sus primeras páginas traen al recuerdo las historias de la revista inglesa 2000 AD y en cuanto aparece en escena Atrocitus, líder de los Red Lanterns, que ha perdido parte de su rabia primigenia y teme que su equipo se le rebele y no le respete, nos cuenta sus sangrientos orígenes en un soliloquio interminable, únicamente interrumpido por un par de escenas en la tierra (donde vuelve a aparecer la encapuchada) para demostrar de manera bastante burda y esquemática, las dos maneras que tienen las personas de afrontar la tragedia. Milligan se ha establecido como límite el mínimo común denominador y él es capaz de mucho no, de muchísimo más. Esperemos que no nos falle en su Justice League Dark, que a priori tiene mejor pinta que estos Lanterns enfurecidos y en constante estreñimiento. Por cierto, el dibujo de Ed Benes en su línea. Si te gusta no te defraudará, y si no te parece nada del otro jueves sino tirando a malo y con tres recursos (como a mi), pues te aburrirá solemnemente.


Demon Knights 1 de Paul Cornell, Diogenes Neves y Oclair Albert.

Que buena y que divertida es Demon Knights. Mucho se había hablado de Paul Cornell, pero hasta esta colección no había visto lo que todos alababan. Pero aquí se desata y en unas míseras 20 páginas, consigue contar más que muchos otros autores en sagas de 6 o 12 números. La ambición de la colección es desmedida, ya que nos transporta al pasado del universo DC, a su parte mágica y sobrenatural, a las leyendas del Rey Arturo y Camelot, para introducirnos a gran parte del mundo de la magia que había estado relegado en su mayor parte a la línea Vertigo. Demon, Madame Xanadu (su relación con Jason Blood/Etrigan ya me tiene enganchado), el inmortal Vandal Savage, Shining Knight y los que estarán por venir, se desenvuelven en un mundo en el que el salvajismo y la barbarie del Northlanders de Brian Wood se mezcla con el universo DC más oscuro. Una serie a seguir con gran interés. Sorpresa mayúscula.

13 de mayo de 2011

The Minx de Peter Milligan y Sean Phillips. Mi colaboración semanal en la web Nuestros Cómics


The Minx de Peter Milligan y Sean Phillips (The Minx 1 al 8 USA).

Esta semana, en mi sección de Clásicos de Culto para la web Nuestros Cómics, presento una de las series de finales de los 90 que no tuvo la suerte que debería haber tenido, y fue cancelada tras ocho números. La serie es “The Minx”, obra personalísima y muy interesante del guionista inglés Peter Milligan, acompañado a los lápices por el actualmente famoso y galardonado Sean Phillips. Si queréis leer la reseña completa, solo tenéis que pinchar aquí.
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