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3 de octubre de 2017

Doctor Extraño y La Bruja Escarlata: Remodelando el entorno mágico del universo Marvel






































Más o menos, en el mismo periodo de tiempo, dos de las series más interesantes del panorama reciente de Marvel Comics, han llegado a su fin. Dichas series son la laureada etapa del Doctor Extraño realizada por el equipo formado por Jason Aaron y Chris Bachalo, junto a artistas de verdadero lujo como Kevin Nowlan o Frazer Irving y la serie de La Bruja Escarlata en manos de James Robinson y un equipo artístico formado en su mayor parte por la mejores artistas femeninas del panorama actual.



La salida inesperada de Jason Aaron y Chris Bachalo de la serie regular del propietario del 177A de Greenwich Village me ha pillado completamente por sorpresa. El motivo, no solo la alta calidad del trabajo realizado hasta el momento por el duo creativo, sino porque de la última hornada de títulos, este era uno de sus trabajos más potentes.

No puede ser casual, que el relativo caos que vive la Casa de las Ideas actualmente, sea el motivo por el que Aaron y Bachalo hayan abandonado el barco. Porque el trabajo de redefinición que habían acometido ambos autores, apuntaba hacia un trabajo de una mayor extensión, al estilo de la etapa de Thor realizada por el mismo Aaron.



En escasos veinte números, Aaron y Bachalo aportaron una gran cantidad de conceptos novedosos y originales a un personaje que siempre ha estado en un discreto segundo plano dentro de la editorial, al estilo del realizado por Moore en La Cosa del Pantano o Neil Gaiman con su Sandman. Incluso el estilo narrativo y el tono de la serie, realzado por el arte de Bachalo, entroncaba esta serie regular más con el estilo de los tiempos pre-Vertigo que con el típico tebeo de Marvel.



Y con eso nos hemos quedado, con un primer acto esplendoroso, aunque en sus últimos ejemplares había comenzado a renquear, quizás porque los autores estaban ya con la cabeza en sus futuros proyectos, cediendo a los autores que tomen las riendas del Maestro de las Artes Místicas un duro trabajo: Ser capaces de sacar partido de la magia que Aaron y Bachalo han sabido encontrar en un personaje y una serie, que daba su mejor cara, cuando se dedicaba a indagar en los pequeños/grandes detalles de la vida diaria de uno de los personajes más emblemáticos de la Casa de las Ideas.



En cuanto a la serie regular de La Bruja Escarlata en manos del irregular James Robinson, destacar sobre todo la titánica tarea que el guionista especializado en resolver entuertos relacionados con la continuidad, siendo la Bruja Escarlata uno de los personajes del universo Marvel, más tocado por la misma.



Porque, tras el entuerto de Rick Remender y posterior espantada del guionista de la Casa de las Ideas, tras tener que convertir a Wanda y su hermano Pietro en no hijos de Magneto, consecuencia de las luchas cinematográficas entre Marvel Studios y Fox, Robinson ha tenido quince ejemplares de margen para dar un sentido a tamaña astracanada.



El resultado es interesante, pero no redondo, comenzando la serie con fuerza y apoyado sobre todo por historias autoconclusivas mejores y peores, destacando sobre todo el número entre Pietro y Wanda y por un plantel de dibujantes femeninas, donde brillan con luz propia Margarite Sauvage, Vannesa del Rey o Joelle Jones y las impresionantes e imprescindibles cubiertas del maestro David Aja.



La búsqueda de la verdadera madre de Wanda queda resuelta parcialmente, no sabemos si porque la editorial quiere sacarse de la manga un nuevo evento para resolver el asunto, escamoteándonos la identidad de la figura paterna, o por haber sido cancelada la colección de manera precipitada. Cierto es que los últimos cinco ejemplares no están a la altura de los primeros diez números de la colección, curioso sobre todo, porque esos últimos ejemplares son donde se desarrolla la trama principal del serial. ¿Quizás porque Robinson estaba más cómodo indagando en la personalidad y la mente de Wanda, que en resolver algo que el escritor no había imaginado ni pedido?.



Pero quitando criticables decisiones editoriales, las últimas etapas de los dos personajes mágicos por antonomasia del universo Marvel, nos han entregado grandes momentos y sus autores han demostrado que es posible seguir dando a los fans, tebeos y conceptos frescos, que no necesitan de grandes crossovers ni rebuscadas revelaciones, para que una serie se convierta en un imprescindible de las compras mensuales de cualquier fan.

14 de febrero de 2017

La Bruja Escarlata de James Robinson y VV.AA. Reivindicando a Wanda Maximoff



  
Que Wanda Maximoff, alias La Bruja Escarlata es uno de los personajes más interesantes no solo de Los Vengadores sino de todo el universo Marvel es un hecho. Pero casi siempre ha estado a la sombra de los hombres de su vida, ya sean su supuesto padre/no padre Magneto, su posesivo hermano Mercurio o su trágico matrimonio con La Visión.



A Wanda siempre le ha hecho falta salirse del entorno Vengador, curar las mil y una tragedias y errores que ha cometido en su vida y acercarse, tanto ella como el lector a ese entorno sobrenatural y mágico que tan bien le ha venido a DC Comics y que tan poco ha sabido aprovechar el universo Marvel.



Y ya que Marvel este último año había aprovechado el estreno cinematográfico del Doctor Extraño para devolver al Maestro de las Artes Místicas a la primera línea, con una serie regular maravillosa de la mano del excelente duo creativo formado por Jason Aaron y Chris Bachalo y había entregado de la mano de Tom King y Hernández Walta el mejor tebeo que Marvel ha publicado en mucho tiempo, La Visión, su partenaire en el mundo del cómic no podía ser menos.



De la mano de un guionista tan capacitado para integrar superhéroes y magia como James Robinson -como muestra su imprescindible Starman para DC Comics- y un elenco de lo más variado y experimental en el apartado gráfico que puede ofrecer el mainstream actual con figuras de primer orden como Javier Pulido, Marco Rudy, Vanessa del Rey o el recientemente fallecido Steve Dillon, Wanda Maximoff emprende un camino para restaurar una magia que se ha desestabilizado -leer la imprescindible Doctor Extraño de Aaron para más información- y de paso descubrirse a si misma y averiguar el porqué del miedo a su persona, tanto en su faceta de Bruja como de Mujer.



Robinson entrega un primer volumen de cinco ejemplares con un modelo autoconclusivo, un viaje iniciático donde Wanda va de Nueva York a Grecia, de Grecia a Irlanda y de allí a España, en concreto a Logroño para expandir un universo Marvel que fusiona sin estridencias las leyendas griegas, la inquisición española y los problemas de la Irlanda actual en un tebeo que solo ha rascado la superficie de lo que puede dar de si, si Marvel le da el tiempo suficiente a Robinson para que pueda plasmar unas ideas, que como siempre con el guionista, necesita de fuego lento y paciencia.



El apartado gráfico es surreal, psicodélico y rompedor, como toda buena serie que rompe los límites de la percepción de la realidad debe hacer. A destacar el trabajo Ditkiano de un Javier Pulido inmenso como siempre y las excelentes composiciones visuales y atmosféricas de Marco Rudy. En definitiva, un tebeo por el momento interesante, visualmente muy atractivo y con una protagonista con un carisma y una presencia inmenso y aun por explotar.


11 de julio de 2016

Escuadrón Supremo de James Robinson y Leonard Kirk: Un notable tebeo con aroma clásico






















De entre la nueva hornada de títulos Marvel que han salido tras las Secret Wars de Hickman, uno de los títulos que más me interesaban era esta nueva interpretación del Escuadrón Supremo. Los motivos, su equipo creativo, que habían entregado una memorable pero escasamente mencionada etapa al frente de los 4 Fantásticos en paralelo a la macrosaga de Hickman en Los Vengadores y que había quedado sepultada por la misma y por otra parte, la excelente miniserie que Marc Guggenheim realizaron de su doppelganger maligno, El Escuadrón Siniestro dentro de las anteriormente mencionadas Secret Wars.



El resultado, tras la lectura de los primeros cinco ejemplares reunidos en un 100% Marvel de la mano de Panini, es el de una entretenida lectura, donde Robinson vuelve a demostrar su conocimiento y respeto por la historia de las dos grandes editoriales, sabiendo sacar partido del vasto universo de la Casa de las Ideas y que además plasma las consecuencias de la etapa vengadora de Hickman en un primer ejemplar donde los supervivientes del Multiverso Marveliano quiere ajustar cuentas con las fatales decisiones que Namor tomó en dicha saga.



De Namor saltamos al típico enfrentamiento con Los Imposibles Vengadores de Duggan para reforzar las ventas de un sabido título minoritario y donde Robinson demuestra que los escribe mejor que Duggan para pasar al Reino Salvaje otro lugar de culto para la editorial, lo que sirve a Robinson para sacar partido de personajes olvidados y marginales que necesitan de un escriba como Robinson para que se les sepa sacar partido.



Apoyado de nuevo por un Leonard Kirk al que quizás se le ve más apresurado y menos certero en su trabajo a los lápices, Robinson saca a relucir de nuevo el dilema de Quién Vigila a los Vigilantes en un relato donde los acontecimientos avanzan a la velocidad del rayo, sin mermar por ello la narrativa y que sin ser un tebeo imprescindible, si que supone una rara avis dentro de una editorial donde sus obras se han dividido entre títulos que parecen querer abrazar de nuevo los 90 y títulos que quieren alcanzar a otro tipo de lectores alejados del género superheróico, lo que convierte a este Escuadrón Supremo en un tebeo necesario para aquellos lectores que buscan un tebeo de superhéroes de toda la vida, escrito con profesionalidad e ilustrado con cariño.

27 de enero de 2016

Secret Wars Mes 5 (Parte 4): Las series más irregulares afrontan su penúltimo episodio







































Del aluvión de títulos que han sido estas Secret Wars, lógicamente había algunos que esperabas más que otros. Ya fuera por la saga homenajeada o por los autores implicados en el asunto. En este somero repaso, están englobadas aquellas series que están próximas a terminar y que me han decepcionado por uno u otro motivo.



Comenzamos con los capítulos tres y cuatro de "La Era de Apocalipsis", realizada por el guionista original de la saga original, Fabian Nicieza y dibujada en su tercer capítulo por Gerardo Sandoval, que imita a la perfección el espectacular pero caótico dibujo de Madureira y Cruz, pero que patina en el momento que Iban Coello toma los lápices de la serie, rompiendo el estilo de la misma. En cuanto al guión de Nicieza, embarullado y complicado para una historia tan simple, que pretende epatar y parecer más de lo que cuenta, con un sinfín de personajes y soliloquios, pero que si se los quitas, únicamente queda el ruido y la furia de un Michael Bay cualquiera. Pero como homenaje a los años 90 es impecable.



James Robinson no levanta cabeza en su thriller tecno-noir. Una historia inspirada muy levemente por "La Guerra de las Armaduras" de finales de los 80, que plásticamente tenía un buen punto de partida, pero cuya frialdad impostada se traduce en una serie que incluso cuando revela su mayor misterio en este número, sigue dejando indiferente al lector del mismo.



Otro igual es Peter David, que no se si es porque estar acompañado por Greg Land le quita las ganas de escribir hasta al mismísimo Alan Moore, o que el antaño escritor que supo revitalizar a un personaje con tan poca chicha como es Hulk, ha perdido la magia de antaño, empañando su mítica Futuro Imperfecto original, por mucha Asgard y mitología nórdica que intente introducir en este ejemplar. 



Para terminar, mi verdadera gran decepción, Relatos Salvajes, sobre todo por lo bien que había tratado la fantasía heróica Jason Aaron en su magnífica etapa al frente de Thor. Acompañado por las espectaculares ilustraciones de Mike del Mundo, la lectura de Relatos Salvajes es como estar en una atracción de un parque de atracciones, todo muy bonito, pero si te acercas a los decorados verás que no hay nada detrás de ellos, por mucho que presentes y rescates a personajes oscuros de la historia de la editorial, como en esta ocasión al Hombre Cosa.

12 de septiembre de 2015

Los 4 Fantásticos de James Robinson: Marvel despide a la Primera Familia por todo lo alto





















El Universo Marvel lleva un tiempo convulso. Entre Secret Wars, Vengadores de Hickman, la polémica de la Bruja Escarlata y Mercurio, el Spiderverso de Dan Slott y las nuevas sensaciones femeninas de la editorial, Thor, Ms. Marvel y Spider Gwen, las viejas glorias de la editorial lo tienen difícil para llamar la atención del público. Y quien lo ha tenido más difícil han sido mis queridos 4F, los iniciadores de todo el universo Marvel.

Y es que hacer buenos tebeos de los 4 Fantásticos nunca ha sido tarea fácil. Grandes etapas ha habido tres, por lo menos para mi, que son la de Lee y Kirby, John Byrne y recientemente la de Jonathan Hickman. Autores de renombre y con buenos tebeos a sus espaldas como Mark Waid, Stracinsky, Mark Millar o Mark Fraction, han patinado o no han sabido sacar todo el potencial que estos personajes atesoran. Y ya no hablemos de su traspaso al medio cinematográfico...



Porque la dificultad de estos personajes y su universo es saber equilibrar con acierto lo cósmico y lo mundano, lo extraordinario con lo familiar. Quizás son los personajes menos agradecidos para un equipo creativo, porque pillar el tono que tan bien supieron darle Lee y Kirby no es tarea fácil.

El último autor al que le ha tocado tamaña tarea ha sido a James Robinson, un guionista conocido sobre todo por los aficionados a DC Comics, donde nos entregó en la década de los 90 uno de esos tebeos únicos que se merecen un lugar de oro en la historia del medio y en las estanterías de todo aficionado que se precie, Starman, una obra absolutamente impecable, ambiciosa y descomunal, pero también cercana y muy humana.



Eso hace que los 4 Fantásticos fuera el mejor trabajo para que este guionista aterrizara en Marvel. Y lo hace ni más ni menos con el último arco argumental en la historia de la colección, un reto que asustaría al más pintado. Pero Robinson no se amilana y comienza su arco argumental con una ominosa carta de Sue Storm a sus hijos, donde esta nos narra la caída de todos los integrantes de la familia. A partir de ahí, los lectores asistiremos al derrumbe del equipo desde el punto de vista profesional y sobre todo personal y su resurgimiento absoluto para que los lectores no olvidemos que es lo que hace especial a este atípico grupo en la poblada arena superheróica.

Y Robinson lo hace desde un punto de vista más cercano, menos cósmico y multidimensional, más cercano y terrenal. Los 4F lo pierden todo, su prestigio, su confianza, su reputación y lo más importante, su núcleo familiar. Y lo pierden en manos de una némesis que nunca se esperarían y por la razón más mundana de todas.



Además, Robinson hace un repaso de los mejores momentos de la larga historia de los personajes, tocando casi todos los grandes acontecimientos y sucesos que han vivido y llenando esta breve pero intensa etapa de gran parte del ecosistema Marvel, repleto de invitados, de una manera tan orgánica y natural que provocará la envidia de sus compañeros de profesión.

A cargo de los lápices tenemos a uno de esos magníficos dibujantes que el fandom no presta la atención que se merece, Leonard Kirk, un dibujante todoterreno que completa a la perfección los guiones de Robinson, emparentándole en recursos, narrativa y talento con autores como Stuart Inmonen.




Robinson cierra su etapa y la colección con un tono de optimismo y esperanza. Sabemos que el futuro de los personajes dependen de esas Secret Wars que acaban de comenzar y donde la Primera Familia tiene un papel absolutamente preponderante. No se que futuro les depara al primer grupo de superhéroes de la era Marvel de los cómics, pero lo que si se es que estaré expectante a su regreso.

16 de octubre de 2012

Tierra 2 : Los Números 0 de The New 52


Earth 2 nº 0 de James Robinson y Tomas Giorello

Una de las sorpresas agradables de este reinicio, sigue sorprendiendo para bien en su número 0. Lo primero, dar la bienvenida a un nuevo talento como el dibujante Tomas Giorello, que aunque todavía le queda mucho por aprender, demuestra que puede ser una de las futuras estrellas de los próximos años. Desde el punto de vista argumental, descubrimos el pasado de Terry Sloan y su relación con la santísima trinidad DC de Tierra 2, lo que aporta una nueva capa de interés a la historia de James Robinson que sigue demostrando su valía como uno de los grandes autores DC de su historia.

 
World’s Finest 0 de Paul Levitz y Kevin Maguire 

Si ya solo un tebeo dibujado por completo por Maguire es motivo ya de satisfacción para el aficionado, descubrir más cosas de la relación de Helena Wayne con sus padres (Bruce Wayne y Selina Kyle) sirve como ejemplo de como contar algo interesante de una historia del pasado de una de las series más redondas que se pueden encontrar actualmente en DC. 

1 de octubre de 2012

ECC Ediciones apuesta por los clásicos de DC


Aunque el mercado español esté revolucionado actualmente por la aparición de las exitosas y polémicas colecciones del nuevo universo DC llamado "Los Nuevos 52", ECC Ediciones no se ha olvidado del rico pasado de la editorial, centrado sobre todo en éxitos y clásicos de los años 80 y 90 (el mercado no está para arriesgar actualmente) como los que vienen a continuación.

El primero de ellos es el que ha aparecido más recientemente en nuestro país, en concreto el pasado mes de Septiembre y es ni más ni menos que el primer volumen del Superman de John Byrne, quizás el mayor éxito de DC Comics en los años 80, con perdón del Dark Knight de Miller y Watchmen de Moore y Gibbons.

El primer volumen del que esperemos sea el primero de muchos, contiene la miniserie original que Byrne realizó en 1986, llamada "El Hombre de Acero" y el primer número de la nueva colección regular del personaje que se llamó escuetamente Superman.

Una reinterpretación que ha quedado en los anales de la historia como el Superman definitivo y que hace palidecer al actual Superman de Grant Morrison (un patinazo en toda regla, más doloroso si cabe, cuando el escocés lo bordó en su All Star Superman junto a Frank Quitely).

Y es un Superman definitivo, porque Byrne sacó lo mejor del héroe primigenio y lo renovó para las audiencias de los años 80. En los primeros seis números, Byrne nos revela un nuevo Krypton, más frío e inhumano y que visualmente parece sacado de las pesadillas de Guido Crepax, nos introduce a la adolescencia de Clark Kent, nos presenta Metrópolis, a Lois Lane, a un Lex Luthor que nunca volvería a ser el mismo (menos para Bryan Singer) y revela nuevas versiones de villanos tan emblemáticos como Bizarro. Sin olvidar la introducción de Lana Lang o la kriptonita, que tendrá su relevancia en los siguientes ejemplares de la etapa, como podemos ver ya en este volumen, que también incluye el primer número de la serie regular Superman.

Pero lo que más destacó del Superman de Byrne fue su acercamiento a la humanidad, algo necesario para una época en la que los personajes más famosos del cómic eran falibles. Byrne deja a un lado las raíces kriptonianas del personaje y le acerca más a la tierra, sobre todo al sentimiento americano (es lo que tiene ser publicado en la época Reagan). Un tebeo que proviene de una manera de hacer tebeos que ya no se estila (el primer número de la miniserie habría ocupado mínimo seis números de la serie regular realizada por autores actuales) pero que sigue manteniendo su magia 25 años después de su publicación. Un tebeo imprescindible para aficionados de Superman, de DC Comics y de los buenos tebeos en general.


Y de un clásico con mayúsculas, pasamos a otro. Y no es para menos, porque estamos hablando de "El Universo DC de Alan Moore" un recopilatorio con una fastuosa portada de Brian Bolland, donde se recopila todo el trabajo del inglés durante los años 80 para DC Comics, exceptuando por supuesto su etapa en La Cosa del Pantano.

Un volumen donde vemos todos los personajes en los que Alan Moore ha dejado su impronta. Desde clásicos absolutos como el annual 11 de Superman llamado "Para el Hombre que lo tiene todo" junto a Dave Gibbons, su "¿Qué fue del Hombre del Mañana?", la última historia del Superman pre-Crisis y quizás el mejor relato del Hombre de Acero jamás escrito o la magistral "Batman: La Broma Asesina" con el origen definitivo del Joker y cuyo único pero es que se reedite en este volumen con el nuevo color que realizó Bolland para la edición aniversario del 2008, inferior bajo mi criterio a la del original de Higgins.

También hay pequeñas joyas del inglés, como ese original retrato de Clayface, uno de los villanos clásicos del Hombre Murciélago, perteneciente al anual 11 de Batman o el crossover entre Superman y su Cosa del Pantano. Sin olvidar los relatos que ampliaban el universo de los Green Lantern, realizados junto a Kevin O'Neill, su media naranja en La Liga de los Hombres Extraordinarios y que luego a usado y abusado de ellos Geoff Johns en su ya eterna etapa al frente de Green Lantern en la actualidad.

Para terminar, el volumen también incluye historias que no veían la luz en nuestro país desde que la editorial Zinco las editara en los años 80, como los dos números de la serie Vigilante, sus relatos para Omega Men o la historia de complemento de Green Arrow y Canario Negro que apareció en Detective Comics (esta última creo que no la editó ni Zinco), sin olvidar su polémico origen del Phantom Stranger, con implicaciones católicas de por medio.

Un tomo que satisfará a aquellos que ya tenemos las historias en diversos formatos y que ahora lo podemos recopilar en un bonito volumen e imprescindible para todos aquellos que quieran adentrarse en la obra de un genio como Alan Moore.


Para finalizar, un tebeo más actual, aunque ya tiene la friolera de 13 años. Una obra cuya publicación es irónica junto al nuevo universo DC, porque es un magnífico ejemplo contemporáneo de como utilizar la larga historia de una editorial, consiguiendo atraer a nuevos lectores.

Porque la reintroducción del clásico grupo de justicieros de la Golden Age para las audiencias del siglo XXI es un perfecto tebeo que sabe aunar tradición con modernidad sin perder sus señas de identidad por el camino. Sus autores son verdaderas enciclopedias del universo DC y fans por encima de todas las cosas. Desde un James Robinson recién salido de su magistral Starman a dos nuevos talentos como Goyer y Johns que comenzarían a despuntar a partir de aquí. Un primer volumen que recopila los 9 primeros números de la serie regular y el especial JSA: Secret Files que lo inició todo en un formato perfectamente ajustado en calidad y precio y que como se dice habitualmente, es solo el principio de uno de los mejores tebeos DC de su larga historia.

28 de septiembre de 2012

El cuarto mes de Tierra 2 en The New 52


Earth 2 nº 4 de James Robinson, Nicola Scott y Eduardo Pansica 

Si obviamos los algo horteras nuevos uniformes de los héroes clásicos de DC Comics, este tebeo tiene mucho que ofrecer, gracias sobre todo del buen hacer de James Robinson. Si en números anteriores nos habían presentado a las nuevas encarnaciones del Flash, Green Lantern y Hawkgirl clásicos, llega el turno del Átomo, que no es como esperábamos y que además le sirve a Robinson para juntarles como grupo por primera vez. Nicola Scott cumple con su trabajo, donde las referencias y el homenaje a Ivan Reis es constante, sin llegar por supuesto a las cotas de brillantez que ha alcanzado Reis en Aquaman. 


World’s Finest 4 de Paul Levitz, George Perez y Kevin Maguire 

La primera historia de la colección termina como empezó la colección: tono ligero y buena caracterización del duo protagonista. En definitiva, un tebeo como los de antes, lo que no es de extrañar teniendo a un veterano como Paul Levitz en el guión y excelentemente ilustrado por George Perez y sobre todo por el gran Kevin Maguire. No es un tebeo imprescindible, pero es tremendamente entretenido.

1 de agosto de 2012

Los tebeos de Tierra 2 de The New 52 en su segundo y tercer mes


Earth 2 nº 2 de James Robinson y Nicola Scott 

La serie dedicada a la segunda tierra de DC Comics y a los personajes de la Golden Age, llega a las librerías americanas con la presentación de la nueva encarnación de Jay Garrick, el Flash original, que reduce su edad y cambia de uniforme para los nuevos tiempos. Y si los lectores veteranos e intransigentes se tirarán de los pelos por este nuevo Flash, no se que harán o si quemarán las oficinas de DC con el nuevo Alan Scott, el Green Lantern original, que en esta nueva Tierra 2 es gay. Quitando los golpes de efecto que vienen muy bien para que hablen de alguien, el tebeo está francamente interesante gracias al trabajo del siempre eficaz James Robinson. Dudo que nos encontremos ante un nuevo Starman, pero si ante una buena lectura mensual. 


Earth 2 nº 3 de James Robinson y Nicola Scott 

Presentación en sociedad del nuevo Alan Scott/Green Lantern y la nueva Hawkgirl, además de la reactualización de un Solomon Grundy emparentado con el enemigo de Animal Man y La Cosa del Pantano de la nueva DC. Un buen tebeo de superhéroes que peca de dibujo algo mediocre y una renovación de vestuario francamente criticable. 


World’s Finest: Huntress and Power Girl 2 de Paul Levitz, George Perez y Kevin Maguire 

Las exiliadas de Tierra 2 continúan sus aventuras en la tierra principal en un tebeo que rezuma clasicismo por todos sus poros. No es de extrañar que su guionista sea Paul Levitz, antiguo presidente de la editorial y uno de esos guionistas que son enciclopedias vivientes del medio. Buen desarrollo de personajes y sobre todo un trabajo artístico ejemplar del duo formado por Perez y Maguire, convierten a esta nueva encarnación del título World’s Finest en uno de los tebeos a seguir de la actualidad. 


World’s Finest: Huntress and Power Girl 3 de Paul Levitz, George Perez y Kevin Maguire 

En su tercer número, las aventuras de de La Cazadora y Power Girl no decaen, demostrando que este es el mejor ejemplo de clasicismo en la nueva DC. Un tebeo divertido, con sus dosis justas de humor y acción, narrado con ritmo y soltura por el veterano Paul Levitz, sin olvidar los guiños a los aficionados veteranos como el homenaje al Superman de Donner o al traje original de Power Girl. Además, siempre es un placer disfrutar de un George Perez y un Kevin Maguire en plena forma.

23 de mayo de 2012

Tierra 2 aterriza en los nuevos 52 de DC


De la segunda oleada de títulos de la nueva DC, que han aparecido este mes de mayo en Estados Unidos, quizá los que más llamaban la atención a priori eran aquellos que traían de vuelta el multiverso y su tierra más mítica, Tierra 2, a este nuevo y polémico universo.


Aparte del morbo de ver si la DC de Didio encendía más los ánimos de lo que la hecho en una gran mayoría de su fandom, las razones de peso eran los autores encargados de las mismas. La primera de ellas, llamada sucintamente Tierra 2, tenía como razón de peso a su guionista, un James Robinson al que la industria nunca ha valorado en su justa medida, pero que ha dado a DC Comics tebeos tan intachables como su JSA: La Edad de Oro y sobre todo su fabuloso Starman en los años 90.


Aquí, Robinson da una lección a Jim Lee y Geoff Johns, representando casi la misma historia ocurrida en los números 1 al 6 de la Justice League de los autores anteriormente mencionados, pero con mucha más épica, más emoción y con la santísima trinidad de DC que irónicamente son mucho más reconocibles en estas versiones alternativas que en el despropósito de Lee y Johns.


La gran batalla de estos héroes icónicos como pocos, sirve como punto de partida para la reconstrucción y reinterpretación de la JSA que todos queremos y añorábamos. Y también sirve como punto de partida de la otra colección relacionada con Tierra 2, pero esta vez transcurriendo en Tierra 1 y protagonizada por dos exiliadas como son The Huntress y Power Girl, que no son otra cosa que la hija de Batman y Robin de Tierra 2 y la prima de Superman, llamada en Tierra 2 Supergirl, cuyo objetivo es poder volver a su amada Tierra.


Y si en Tierra 2 tenemos a un veterano como Robinson, en World's Finest, el título que junta a Huntress y Power Girl, tenemos a uno aún más veterano y toda una institución de DC Comics, Paul Levitz, guionista cuyos mayores méritos fueron en los años 70 en La Legión de Superhéroes, sobre todo con la historia "The Light and Darkness Saga" y que también fue el presidente de la misma hasta hace bien poco. Pero las alegrías para el fan veterano no terminan aquí, ya que en el apartado artístico tenemos a dos leyendas en plena forma como son George Perez y Kevin Maguire.


Los dos tebeos presentan un primer número potente y prometedor, con una buena mezcla de clasicismo y modernidad que pueden satisfacer a los fans de toda la vida o por lo menos a todos aquellos que no hayan cerrado en banda contra este nuevo universo, que aunque muchas de sus críticas las comparto, también hay que decir que tienen cosas positivas, aunque sean las menos. Estas dos series se engloban por el momento en este último apartado.

26 de abril de 2011

Starman de James Robinson: Parte 3 de 3. Reseñas comiqueras de actualidad


Starman Omnibus 5 y 6 (Starman 47 al 81, Starman 1.000.000, Stars and Stripes 0, All Star Comics 80 page giant 1 y JSA All Stars 1 USA).

Obra maestra. Esta es la sensación que se me ha quedado tras finalizar de leer los dos últimos y voluminosos tomos Omnibus de una de las mejores series de superhéroes jamás hecha. El mérito, conseguir que tu serie vaya de menos a más y en segundo lugar, pero no menos importante, que cuando el lector acaba de leer la totalidad de la obra quede completamente satisfecho, sabiendo que no se puede ni debe contar más.


Estos dos últimos volúmenes incluyen las dos sagas más importantes y grandes (tanto en longitud como en importancia) de la colección: "Las Estrellas, Mi Destino" y "Grand Guignol". La primera, una space opera en toda regla, deudora y modernizadora del mejor Flash Gordon, el de Alex Raymond, consigue devolver al lector talludo el "sense of wonder" perdido en la miriada de lectura que sus ya veteranos ojos han disfrutado. Un mérito que no solo es obra de Robinson, sino de también su colaborador y salvador David S. Goyer, cuyo amplio conocimiento del universo DC hace traer a la colección a todos los héroes olvidados del universo DC a primera plana.


La segunda saga, ya perteneciente al último volumen, es "Grand Guignol", donde Robinson echa el resto y entrega al lector una macrosaga de 12 números que se devoran de una sentada, ya que es imposible dejar de leer la historia hasta su final, donde Robinson ata todos los cabos sueltos que ha ido desperdigando a lo largo de casi 80 números, con pericia de cirujano, dando una lección magistral de como se debe hacer un buen tebeo de superhéroes. Los seis números finales son un largo y bello epílogo, con viaje al pasado incluído, donde el lector pasa lentamente las páginas para que esta obra de disfrute absoluto nunca termine.


Estos dos volúmenes también son la bienvenida al nuevo dibujante de la colección, Peter Snejberg, el cual está algo verde en la saga espacial, pero cuando llega a "Grand Guignol" estalla, entregando maravillosas páginas una detrás de otra, haciendo olvidar al añorado Tony Harris.


Un tebeo que no puede faltar en la comicoteca de todo fan que se precie, a la altura de las grandes obras del género como La Cosa del Pantano de Moore, o Animal Man de Morrison. Hasta la vista Jack y Ted Knight, The Shade, Hermanos O'Dare, Mikaal y demás personajes que Robinson hizo suyos y llevó al cielo. El viaje ha sido un verdadero placer y como toda buena historia, te deja con la melancolía de los grandes momentos pasados y las ganas de volver a adentrarse en esa Opal City que Robinson entregó al mundo.
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