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21 de enero de 2018

Hellblazer de Peter Milligan 3 (de 3): Un memorable final para una cabecera mítica





Tras 25 años de historias ininterrumpidas, seguir contando relatos alrededor de la figura de John Constantine era una tarea hercúlea. Sobre todo, si tus predecesores habían sido escritores como Alan Moore -el padre de la criatura-, Jamie Delano, Garth Ennis, Warren Ellis, Brian Azzarello o Mike Carey, por nombrar a unos pocos de la caterva de grandes guionistas y estrellas que pasaron por la cabecera más longeva que ha tenido la línea Vertigo.






Pero si Peter Milligan en los dos anteriores volúmenes, descubría al lector que todavía quedaba mucho que contar acerca de Constantine, este tercer volumen final no le queda a la zaga. Dividido en cuatro sagas de entre 3 y seis ejemplares de duración, más un número unitario, Milligan continúa desarrollando e impactando al lector con esa extraña relación a cuatro entre Gemma, la sobrina de Constantine mortificada por la violación del doppelganger de su propio tío, Piffy, joven esposa de Constantine e hija de Terry Greaves, mafioso y tercera pata de esta historia a cuatro, culminando con un John Constantine al que su pasado y malas decisiones le harán sufrir lo que no está escrito.






Junto a este cuarteto donde Milligan se atreve a desarrollar asuntos tales como el maltrato e incluso la sombra del incesto, el inglés se saca de la manga, pero sin perder la credibilidad un nuevo miembro de la familia Constantine, que si quizá no es la historia más redonda del volumen, aporta sangre nueva a un título, cuya reinvención constante fue la clave de su éxito.






Milligan finaliza su fructuosa y larga etapa con una historia en tres partes, donde vuelve a enfrentar a Constantine con la sombra de la muerte. Milligan consigue engañar varias veces al lector, con un desenlace que se plantea desde las primeras páginas, pero que consigue llevar por diferentes derroteros para rematarlo con una bella página homenaje al personaje y al ingente talento que ha pasado por las páginas del mismo.








El volumen de la magnífica y completa edición que ha sacado a la luz ECC, se completa con un annual del propio Milligan e ilustrado por un atmosférico Simon Bisley y una más que interesante miniserie titulada “Ciudad de Demonios”, guionizada por Si Spencer, autor de la excelente y minusvalorada The Vynil Underground e ilustrada por el emergente y brillante Sean Murphy. La primera, una historia melancólica sobre los fantasmas y los errores del pasado y la segunda, una atrevida e irónica visión hacia los terrores del siglo XXI y sus dosis de paranoia y miedo al diferente. En definitiva, un volumen final que está a la altura de lo mejor que entregó una cabecera que se merece un puesto de honor en la historia del medio.

11 de octubre de 2017

Hellblazer de Andy Diggle: Corta pero intensa etapa del detective de lo oculto






















Tras 230 ejemplares, casi dos décadas de publicación ininterrumpida y una caterva de autores tan interesantes como Jamie Delano, Garth Ennis, Neil Gaiman, Mike Carey o Brian Azzarello, ¿qué más se podía contar del detective de lo paranormal más irreverente de la historia del cómic? Andy Diggle tenía una respuesta.



Y eso que Andy Diggle nunca ha sido santo de mi devoción, ya que nada de lo que había leído anteriormente me había llamado la atención, entre la indiferencia de su The Losers junto al dibujante Jock o la absoluta decepción del primer arco argumental de la serie del Hombre Murciélago que iba a sustituir a la legendaria Legends of The Dark Knight, llamada Batman Confidential y que inauguró Diggle junto al horroroso Whilce Portaccio.



Pero sus 20 ejemplares al frente de la cabecera de Hellblazer me ha hecho callarme mis palabras y como ya me ocurrió con la etapa de Mike Carey, darme cuenta que este Hellblazer es uno de las interpretaciones más puras de la creación de Alan Moore.



Diggle, apoyado por el trabajo de un soberbio y atmosférico Leonardo Manco en la gran parte de su etapa, consigue devolver al serial ese tono malsano y sucio que tenía el trabajo original de Jamie Delano antes de que le diera por el New Age y cerrar varias tramas abiertas y pequeños detalles que habían ido diseminando todos los autores previos que habían pasado por la historia del personaje.



Y a través de seis arcos argumentales que desarrollan una historia central, más un par de episodios autoconclusivos, sumado a un fill-in de auténtico lujo formado por Jason Aaron y Sean Murphy, este volumen de casi 500 páginas se deja leer con sumo agrado, provocando, asustando y dejando un poso en el lector como solo los mejores trabajos pueden dejar.

5 de julio de 2017

Hellblazer de Peter Milligan 2 (de 3): Cambiando el "statu quo" de nuestro ocultista favorito























Revolucionar a un personaje con dos décadas y 250 números a sus espaldas es tarea casi imposible y más si tu trabajo viene precedido por autores del calibre de Alan Moore, Jamie Delano, Garth Ennis o Brian Azzarello, por mencionar a alguno de los autores que han, con mayor o menor fortuna, narrado las aventuras del mago más cínico y cautivador del mundo de la historieta.



Y a Peter Milligan le tocó cerrar la historia del personaje en la línea Vertigo. Pero el guionista, capaz de lo más sublime a lo más convencional, no se arredró y se enfrentó al personaje casi como si fuera uno de sus primeros trabajos y tuviera todo que demostrar, no como si fuera un encargo para pagar las facturas y llegar a fin de mes.



En su primer tercio al frente del personaje, recopilado en el primer volumen de esta fantástica edición que nos está proporcionando ECC, Milligan sorprendía con un tebeo fresco y adictivo, donde sus acerados guiones se fusioban perfectamente con el arte de un Giusseppe Camuncoli, que se encontraba mucho más cómodo en los parajes sucios y grisaceos de Londres que en el multicolor universo del Hombre Araña.



Pero en este segundo volumen, que incluye casi dos años completos de la serie regular, Milligan acelera y nos entrega, tras una correcta pero nada reseñable historia en cuatro partes, llamada India, el cierre de la historia de Constantine y su novia fallecida Phoebe, para introducirnos en una espiral de emociones, sorpresas y giros argumentales en tres arcos argumentales que se sitúan entre lo mejor del personaje en sus tres décadas de publicación, como son Internado, Claveles Ensangrentados y Dolores Fantasma.



En ellas, Milligan desarrolla la historia entre Constantine y la joven Epiphany Graves, donde el drama, la violencia, el sexo, el humor irónico y el compromiso hacen acto de presencia en la historia del personaje con una calidad pocas veces alcanzada. Si a eso le sumamos la aparición de varios personajes del pasado de Constantine fundamentales y un invitado estrella como Shade, el personaje más importante de la historia de Milligan como guionista, tenemos un volumen imprescindible, tanto para los seguidores del personaje, como para aquellos lectores que disfruten con un buen tebeo. Imprescindible.

31 de mayo de 2017

Hellblazer de Denise Mina: Prometedora pero embarullada etapa

Entre la fabulosa etapa de Mike Carey y el inicio de la para mi inédita etapa de Peter Milligan, Denise Mina y Andy Diggle se hicieron cargo de las desventuras de John Constantine. La primera de dichos autores es la que nos ocupa aquí, escritora de misterio y terror, natural de Escocia, que tuvo a su cargo al investigador paranormal más famoso del universo DC durante un intenso año que fue de más a menos.



No conozco la obra literaria de Mina, por lo que solo puedo opinar de lo primero que he leído de ella, que es este Hellblazer. Una etapa dividida en dos sagas que se continúan la una a la otra para entregar al lector una obra independiente y cerrada, más un intrascendente interludio.

La acción para Constantine se traslada a Glasgow, industrializada ciudad de Escocia que de la mano del dibujante Leonardo Manco, se convierte en una ciudad siniestra y tenebrosa, donde cualquier cosa puede salir de las grietas, esquinas y callejones. Por lo tanto es un ambiente propicio para la serie y el personaje.



El primer arco argumental, de siete episodios de duración es el más redondo del volumen. Sobre todo su arranque y su primer y segundo acto. Mina devuelve al personaje y a la colección un ambiente que provoca escalofríos y el misterio y peligro de lo desconocido, en un relato paranormal que invita a descubrir más. Pero al final del primer arco, la cosa comienza a desmoronarse, sobre todo por un caos narrativo que acelera la historia y la vuelve algo incomprensible.

Tras el interludio que además pierde al magnífico Leonardo Manco, vuelve la historia principal en un nuevo arco de cinco episodios donde Mina resuelve con más humor que terror lo avanzado en la anterior historia, devolviendo a personajes del pasado del protagonista, que se deja leer pero que no consigue situarse de nuevo en su prometedor punto de partida.



Queda por descubrir que habría sido de Mina si pudiera haber desarrollado una etapa más extensa. Las bases eran sólidas, pero no perfectamente rematadas. Pero lo mismo le ocurrió a Carey en su primer arco argumental, para luego deslumbrar con la mejor etapa del personaje, en mi opinión, junto a la de Garth Ennis. La pena, que nunca lo sabremos.

15 de abril de 2017

Hellblazer de Peter Milligan 1(de 3). Arranca la última etapa del personaje bajo el sello Vertigo
























Tras una fabulosa etapa guionizada por Mike Carey y dos cortas etapas de la mano de la guionista Denise Mina y el guionista Andy Diggle, el ocultista más carismático del noveno arte arrancaba su final del camino de la mano de uno de los guionistas artífices del nacimiento de la línea Vertigo de DC Comics, Peter Milligan.



Peter Milligan, autor de tebeos tan revolucionarios y visionarios como Shade el Hombre Cambiante o X-Tatix para Marvel Comics, quizá no ha tenido el prestigio de coetáneos suyos como Grant Morrison o Neil Gaiman, porque Milligan ha trabajado en encargos para las dos grandes de irregular resultado y escasa pasión que han devaluado su nombre.



Pero siendo quien era y la importancia que ha tenido en el desarrollo del cómic adulto de la industria americana, era imprescindible que pusiera su talento en manos de John Constantine, el personaje por el que han pasado la gran parte de autores ingleses de la época y algunos talentos mayores del americano.



El reto de Milligan, que se encargó de las historias del personaje tras 250 ejemplares a sus espaldas, era ser capaz de aportar una visión y un tono diferente a lo realizado por autores del talento de Garth Ennis, Paul Jenkins, Brian Azzarello o Mike Carey, donde cada uno de ellos aportó matices diferentes a un personaje muy agradecido.



Milligan, de la mano del dibujante Giusseppe Camuncoli, arranca su etapa con un Constantine quizá más amoral que nunca con una historia en tres partes titulada "Costra" que nos presenta a Pheebs, el nuevo interés amoroso de Constantine, del que duda si realmente le gusta o la necesita para intentar llevar una vida normal. Esta primera historia en un primer momento quizás no aporta nada nuevo al personaje y a su entorno, pero una vez leídos los siguientes ejemplares, se demuestra como un excelente prólogo para lo que está por venir.



Y tras un interludio en dos partes dibujado por Goran Sudzuka, que trae de vuelta a través de la peste que asoló a Europa, temas como la culpa y el abuso infantil, da paso a Enganchado, una fascinante historia donde los acontecimientos y relaciones planteados en Costra, explotan de manera brillante y trágica entregando una de las historias más atractivas de la historia del personaje, de manera breve, concisa y certera para finalizar este primera parte de las aventuras de Constantine de la mano de Milligan con un epílogo en dos partes dibujado con acierto por Simon Bisley, que cierra tramas pendientes, abre otras y sobre todo deja un futuro interesante y peligroso para nuestro canalla favorito.



El volumen lo cierra una novela gráfica aparecida bajo el sello Vertigo Noir, llamada Entradas Oscuras, guionizada por el novelista Ian Rankin y dibujada por Werther Dell'Edera. El planteamiento, prometedor, parece un episodio de Black Mirror salido de la mente de Charlie Brooker, donde se da una vuelta de tuerca muy negra a los reality shows que han inundado nuestras aparatos de televisión caseros, que se lee con intensidad, sobre todo en su primer acto. A partir de la gran revelación, el tebeo peca de previsibilidad y de no saber sacar partido a una premisa que podría haber dado mucho más juego si hubiera ido por derroteros más inteligentes, pero que se deja leer con agrado.

4 de diciembre de 2016

Hellblazer de Jamie Delano 3 (de 3): Miscelanea de contenidos irregulares


























ECC termina de recopilar la etapa de Jamie Delano en un tercer volumen que es mucho más que eso. De su etapa inicial, incluye los últimos cinco ejemplares y para completar el volumen, incluye dos trabajos posteriores en el tiempo del escritor, la miniserie Bad Blood y la novela gráfica Pandemonium, de los años 2000 y 2010 respectivamente, una historia corta aparecida en el número 250 de la serie regular y como complemento la corta etapa de Eddie Campbell al frente del personaje, que coincide en el tiempo con el fin de la etapa Ennis y antes de la llegada de Paul Jenkins al serial.



A Delano hay que reconocerle su atrevimiento al coger un personaje de Alan Moore e insuflarle mucha más vida, pero leídos 25 años después de su publicación, se antojan densos, pedantes y repletos de palabrería, quedando muy por detrás de obras coetáneas como el Animal Man de Morrison, La Doom Patrol de Morrison o el Shade de Milligan.



Delano termina su etapa con tarot, misticismos y palabrería vacua, con un Constantine desvirtuado y tebeos de ardua lectura. Tras este epílogo, el volumen incluye la etapa de Campbell, una rara avis dentro de la colección, con buenas intenciones pero endeble resultado, solo salvable por el siempre solvente Sean Philips.

De ahí pasamos a la miniserie Bad Blood, donde Delano nos lleva a un futuro que ya es presente para nosotros, con un Constantine septuagenario que se ve envuelto en una historia paródica influída por la llegada de los laboristas al gobierno inglés y con el fondo de la muerte de Diana de Gales para llevar a cabo una irregular parodia de la aristocracia inglesa y el auge de los reality shows, ilustrada adecuadamente por Philip Bond.



Y el volumen concluye con el mejor trabajo incluído en el tomo, Hellblazer Pandemonium, una novela gráfica escrita por Delano e ilustrada con mucho estilo por Jock que nos devuelve de nuevo al mejor Delano, con una obra de terror político, con el terrorismo islamista y la guerra de Irak como telón de fondo, convirtiéndose en el mejor relato de Constantine escrito por Delano, junto a los primeros ejemplares aparecidos en el año 1988.



 En definitiva, un volumen para el completista. La etapa Delano, aunque importante por ser la primera, ha envejecido mal y queda muy por debajo del trabajo de autores posteriores como Ennis, Jenkins o Carey.

18 de noviembre de 2016

Hellblazer de Mike Carey 2 (de 2): Constantine recupera su voz perdida


















Como ya comenté en la reseña anterior, el Hellblazer de Mike Carey ha sido una sorpresa muy agradable. Mi primera impresión en su momento de publicación me dejó un mal sabor de boca, pero una vez leída la etapa completa, solo puedo decir que en este segundo bloque y final de la etapa Carey, este aumenta y mejora los aciertos de su primera mitad.



 En su despedida del personaje, Carey se embarca en una saga final, epílogos incluídos, donde Constantine debe pagar y paga con creces, todos los errores y subterfugios que ha ido realizando a lo largo de su vida para salvarse siempre por los pelos de las criaturas sobrenaturales que sobrevuelan su entorno.



Pero lo mejor del caso es que aparte de que Carey nos deleite con esas historias extensas y bien hiladas a los que nos acostumbró en su Lucifer, sabe también devolver a Constantine la esencia perdida desde los tiempos de Ennis y que aquí recupera con fuerza, sin olvidar los acontecimientos ocurridos anteriormente en las etapas del ya mencionado Ennis, Jenkins o Azzarello.



 Lo que sitúa por encima a Carey de estos dos últimos autores mencionados es que ni Jenkins ni Azzarello consiguieron al Constantine que sus seguidores quieren y aman. Jenkins porque se quedó corto en sus interesantes planteamientos y Azzarello porque en el fondo, como siempre hace el escritor, adaptó al personaje a su estilo e intereses, cuando debería ser al contrario, sin desmerecer una más que atractiva etapa.



 El volumen lo completa "Todas sus Máquinas" una novela gráfica realizada por Carey y Manco, el mismo equipo creativo de esta última etapa de la serie regular, que sin ser un mal trabajo, si que queda en mi opinión un poco por debajo del resto de su trabajo al frente del personaje.



 En definitiva, la mejor etapa del personaje junto a la realizada por Ennis y Dillon, con un Carey en plenitud creativa y un Leonardo Manco que acompaña perfectamente los retorcidos, siniestros y brutales guiones de Carey, donde Constantine vuelve a sus orígenes en una etapa que le hace avanzar de nuevo tras una odisea que le pasa factura personalmente y de la que será difícil que el personaje vuelva a ser el mismo.

24 de agosto de 2016

Hellblazer de Mike Carey 1 (de 2): Fusionando todos los Constantine previos
























La primera vez que leí el arranque de esta etapa a manos del guionista de Lucifer no pude pasar de su primer volumen. Era la época en que Norma Editorial publicaba los títulos del sello Vertigo y no se si fue por el mal sabor de boca que me dejó sus primeros ejemplares de Lucifer o porque la etapa previa de Azzarello me había encantado, pero no pude seguir leyéndola.



Pero aprovechando que ECC está reeditando en una magnífica edición todo el Hellblazer perteneciente a la línea Vertigo, creí que era una buena oportunidad de darle una nueva oportunidad a su larga etapa- recopilada en dos volúmenes en esta nueva edición- sobre todo porque mi estima hacia Carey había subido exponencialmente tras leer todo su Lucifer, un spin-off de Sandman que estaba a la altura de su hermana mayor, Sandman.



Y leído el primer volumen que engloba los dos primeros años de su estancia en el título, he de decir que me he llevado una gratísima sorpresa. Carey devuelve a Constantine a sus raíces sobrenaturales, a su entorno, Inglaterra y al gran elenco que le rodea. Carey crea nuevos personajes, a destacar la nueva pareja de Constantine y le da un protagonismo inesperado y muy inteligente a la sobrina de John Constantine.



Pero lo que mejor se le da a Carey es el largo plazo y aquí, al igual que su Lucifer, aunque las historias duren entre dos y cinco ejemplares, están todas unidas por un hilo conductor que va demostrando lo bien planificada que tiene su historia. Personajes que parecen secundarios en una historia concreta, reaparece de nuevo como némesis principal de otra historia posterior. Y lo mejor, que todo va creciendo en interés, con ideas novedosas, giros inesperados y colocando a Constantine en situaciones a las que nunca se había enfrentado.



Entre la socarronería de Ennis y la sensibilidad de Jenkins se mueve este Constantine de Carey. Brutalidad y momentos gore se fusionan con un Constantine que sin olvidar su mala baba y sus punzantes diálogos, es falible, comete errores y sufre por aquellos que le rodean. Y no olvidemos a Chas, que consigue un mayor protagonismo, sobre todo de su familia, algo que ningún autor anterior había explorado.



Le ayuda a Carey el trabajo de Marcelo Frusin, discípulo de Eduardo Risso y dibujante principal de esta primera mitad de etapa, que con su narrativa limpia y fluida hace de la lectura de este tebeo un verdadero disfrute. No se quedan atrás los dibujantes invitados de la etapa, como Steve Dillon, que acompaña a Carey en su primera historia, un primerizo Jock o Leonardo Manco, el autor que se encargará de continuar la segunda mitad de la etapa del guionista de Lucifer.



En definitiva, una de las etapas más dinámicas e interesantes del personaje. Un tebeo que no puedes dejar de leer y de maravillarte al ver como Carey enlaza una historia tras otra, convirtiéndolas en un gran todo y devolviendo la esencia de un personaje que quizás aunque brillante como etapa en manos de Azzarello, quizás había perdido esa esencia que le hacía único.

28 de junio de 2016

Hellblazer de Paul Jenkins 2 (de 2): El tramo final del Constantine más melancólico

























Si como yo, eres de aquellos que crees el Hellblazer de Garth Ennis es el modelo de todos los Constantine que han venido después de él, seguramente piensas lo mismo que yo acerca de la etapa de Paul Jenkins. Una etapa que vino justo después que la del autor irlandés y que fue el primer trabajo profesional de Paul Jenkins.

Si en el primer volumen publicado por ECC de la etapa Jenkins el autor nos planteaba los preceptos en los que se iba a basar su recorrido por el personaje y su entorno, este segundo volumen no hace más que reafirmar lo expuesto.



Y aunque el volumen comienza con el dibujo invitado de un por entonces desconocido Charlie Adlard -ahora ultrafamoso dibujante de Los Muertos Vivientes de Kirkman- la etapa hasta el número 120 está dibujada por Sean Philips, actualmente conocido por sus memorables trabajos junto a Ed Brubaker y que aquí demuestra que gráficamente y en cuestión de tono, la colección nunca antes o después ha estado en mejores manos artísticas.

En cambio, y aunque Jenkins tenga aciertos puntuales, personalmente la etapa no me llega a cuajar. La primera gran saga del volumen, que bebe de los mitos artúricos tiene una premisa fascinante, pero quizá no sea del todo paladeable a todos aquellos no seamos anglosajones. Si es destacable la creación de un nuevo entorno de amigos y pareja. Y si el grupo de amigos podría dar más de si, pero aumenta el rango de interacción del solitario personaje, su nueva pareja no nos puede hacer olvidar la que ha sido su gran novia, la Kit creada por Garth Ennis en su etapa.



A destacar también el número 120, especial que conmemora los 10 años de existencia del título en las librerías, donde Jenkins rompe la cuarta pared, homenajea el legado dejado por los anteriores narradores de la vida del personaje y que deja vislumbrar atisbos de lo que sería su proyecto más arriesgado, El Vigía para Marvel Comics, publicado en el año 2001.

Curiosa también es la miniserie de dos números donde Jenkins reúne de nuevo a Constantine con Tim Hunter, el joven mago presentado y creado por Neil Gaiman en Los Libros de la Magia, acompañado por el interesante arte de Paul Lee.



Y tras el ejemplar de aniversario y la miniserie junto a Tim Hunter, Jenkins afronta su recta final de la colección en nueve episodios, esta vez acompañado por el dibujante Warren Pleece. Un autor que no alcanza las cotas de Philips, pero que devuelve a la colección ese tono áspero, sucio y sangriento de autores como Steve Dillon o Carlos Ezquerra.

Jenkins remata dos líneas argumentales de sus predecesores en la colección. Lo primero, la línea argumental y los maltratos del padre de Constantine planteados por Jamie Delano y segundo pero no menos importante la trama de Lilith y Constantine que desarrolló Ennis a lo largo de su fascinante etapa y que culminó en la saga "Un Cínico a las Puertas del Infierno".



Finalmente, Jenkins deja al personaje casi en tábula rasa para que posteriores autores hagan con él lo que quieran. De nuevo un Constantine solo, menos humano y de nuevo con las llamas del infierno llamando a su puerta.

17 de febrero de 2016

Hellblazer de Jamie Delano 1 de 3: Construyendo a John Constantine
























La aparición por primera vez de John Constantine como secundario de lujo en la saga American Gothic de La Cosa del Pantano de Alan Moore fue un punto de inflexión en el nuevo terror que el mundo del cómic abrazó a mediados de los años 80 y que cambiaría la manera de entender un género a partir de entonces.



Constantine tenía tanto carisma que era capaz de eclipsar al resto de personajes que tenía alrededor. Un personaje misterioso, del que Moore dio escasas pero fundamentales pinceladas y que pedía su propia serie regular a gritos, para saber quien era este investigador de lo paranormal cínico y desastrado.



Karen Berger decidió darle su propia serie regular en 1988 y ya que la relación de Moore con DC en esos momentos ya comenzaba a distanciarse para romperse definitivamente, decidió entregarle las riendas del personaje a un amigo de Moore, Jamie Delano, que ya había hecho sus pinitos en Warrior y 2000 AD, igual que el resto de autores británicos que inundaron el cómic americano.



A Delano hay que concederle el honor de darle cuerpo, personalidad y pasado a un personaje que hasta el momento había sido una presencia icónica e interesante pero poco más, ya que para Moore era motor de la historia pero nada más. Delano le aportó amigos, entorno, un trágico pasado y una personalidad complicada y muy interesante.

Pero Delano, al igual que todos sus contemporáneos, venía de una Inglaterra sometida por Margaret Thatcher. Una Inglaterra oscura, siniestra y pesimista, algo que este tebeo reflejó de manera magnífica.



En el primer año de colección, que es el que viene recopilado en este primer volumen de tres, Delano tiene un primer medio año brillante, acompañado por el acertado, sucio y retorcido arte de John Ridgway y donde el escritor apoyado en lo sobrenatural, realiza una acertada denuncia de problemas tan contemporáneos como el hambre en el mundo, el capitalismo salvaje, la pederastia infantil o la guerra de Vietnam, apoyándose en fenómenos sobrenaturales, de la misma manera pero sin llegar a la calidad expuesta por Moore en la mencionada American Gothic.



El problema, que a partir de ahí y aunque en esa segunda mitad del primer año de la colección sigue habiendo ideas interesantes, la cada vez más farragosa prosa de Delano hace que la lectura de la serie se haga más cuesta arriba. La salida de Ridgway como dibujante y la llegada de Richard Piers Rayner tampoco ayuda, ya que a este último le falta la calidad y el trazo siniestro que ayudaba a Ridgway a dar con el tono sombrío y sucio que necesitaba la colección.



El volumen lo completan dos ejemplares de La Cosa del Pantano de la etapa de Rick Veitch, el primer annual de la colección dibujado por Bryan Talbot y la miniserie prestigio The Horrorist que hasta el momento creo que había estado inédita en nuestro país y que destaca sobre todo por el magnífico arte de David Lloyd (V de Vendetta).

En definitiva, un volumen imprescindible para conocer los orígenes de la serie protagonizada por Constantine, un referente para las series que aparecieron tras ella y que conformarían la línea Vertigo y redefinirían el tebeo comercial americano y por supuesto el espejo donde se mirarían Ennis, Azzarello, Jenkins o Carey para hacer crecer la leyenda de John Constantine.
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