Terminó Smallville. Al fin. Una serie que comenzó, sobre todo sus cinco primeras temporadas como un soplo de aire fresco para un personaje explotado hasta la saciedad, ha terminado convirtiéndose en una de las propuestas televisivas más cutres y decepcionantes de los últimos años.
Cuando hablé de la primera mitad de esta última temporada, ingenuo de mi, dije que podría acabar convirtiéndose en la mejor temporada de la serie. Los motivos eran muchos: introducir al personaje de Darkseid y toda la mitología creada por el gran Jack Kirby, además de seguir una de las mejores sagas de DC Comics en toda su historia, "Legends", sin olvidar que ibamos a ser testigos de la conversión de Clark en Superman eran motivos para ello.

Pero tras el parón navideño, y la emisión de los 10 capítulos que quedaban, lo único que se puede decir es una cosa: basura. Basura, porque exceptuando el capítulo de Booster Gold, guionizado por Geoff Johns, el resto no hay por donde cogerlo. Diez capítulos cada vez con menos presupuesto (esos decorados faltos de iluminación, con una oscuridad impostada para no dejar ver los escasos recursos con los que contaba la producción), ideas gastadas y trilladas (otra vez la tierra paralela, otra vez Lionel Luthor) y unos personajes que ya eran caricaturas de si mismos.
Aparte del episodio de Booster Gold, no estuvo mal el episodio de El Juguetero, pero capítulos como el del regreso de Zod (que pereza de personaje) con esa burda parodia del ya de por si hortera estilo de la película 300 fue demasiado para mi. Pero tenía ganas de ver como terminaba la serie y esperaba que el capítulo final fuera algo digno. Pero no ha habido suerte.

El capítulo final, de doble duración, comienza con la boda de Clark y Lois. Se pierden cuarenta minutos mareando al espectador, con las dudas de Lois y Clark ante la boda. Una pérdida de tiempo, cuando sabes que se van a casar. La boda es de una tristeza absoluta. En vez de tener a todo el reparto de la serie,es decir, Lana Lang, Aquaman, Flash, Supergirl y todos los personajes y aliados que han ido apareciendo a lo largo de toda la serie, tenemos únicamente a Martha Kent y el fantasma de su esposo, Green Arrow poseído por la maldad de Darkseid y a Chloe. El momento de la lectura de los votos y la ceremonia es de juzgado de guardia. Y el enfrentamiento en la boda entre Clark y Oliver, es anticlimático y precipitado, al igual que el paso del lado oscuro al bien por parte de Oliver.
A partir de ahí todo va cuesta abajo: el regreso tirado de los pelos de Lex Luthor (aunque este nos devuelve al mejor personaje de la serie y nos entrega un buen diálogo entre Lex y Clark que redefine su relación), el irrisorio combate final entre Green Arrow y los secuaces de Darkseid, Desaad, Gordon Godfrey y la Abuela Bondad, que dura dos segundos y se los cepillan como si nada, el momento de la puesta de largo de Clark con el traje de Superman, con un horrible montaje paralelo con los mejores momentos del personaje a lo largo de todas las temporadas, largo hasta la extenuación, el borrado de mente de Lex, absurdo hasta decir basta (con otro montaje paralelo a modo de flashbacks, igual de largo y feo que el de Clark) y la muerte de Tess, el peor personaje salido de toda la serie, nunca bien definido y que cambiaba de bando según soplara el viento.

Clark al fin vuela y gracias a eso acaba con Darkseid (por supuesto, como no tenían un duro para hacer un Darkseid en condiciones, posee a Lionel Luthor, otro personaje maltratado por los guionistas escasos de ideas) igual que Green Arrow acaba con sus secuaces, en dos segundos, deprisa, corriendo y mal. Ya solo queda salvar a Lois Lane en el Air Force One, en una cutre-escena en la que nunca vemos bien a Tom Welling con el traje puesto, sino que primeros planos fugaces y planos de cuerpo entero muy lejanos, que las malas lenguas dicen que son el muñeco CGI que se hizo de Brandon Routh para el Superman de Synger).
El episodio acaba con un flashforward de 7 años, igual que su prólogo, con Clark y Lois trabajando en el Planet, Clark más tonto que nunca, Perry White de Editor Jefe y lo más fuerte del asunto, ¡¡¡¡Jimmy Olsen de fotógrafo!!! Un personaje que se había casado con Chloe y que había muerto a manos de Doomsday en la finale de la octava temporada, vuelve de entre los muertos sin explicación y lógica, para que el mito de Superman se quede como es. Vemos también que Luthor se convierte en Presidente de los Estados Unidos y Clark se quita la camisa enseñando el escudo a lo Christopher Reeve en el tejado del Planet, bajo los sones de la música de Williams, el único elemento de calidad de toda la finale.
Una pena para una serie que tuvo unas cinco primeras temporadas más que buenas, pero que se ha alargado de manera absurda, convirtiéndose en una de las peores propuestas televisivas de los últimos años. Adios Smallville, no te echaremos de menos.