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27 de diciembre de 2018

Spiderman: Un nuevo universo. El poder y la responsabilidad se dan la mano


















La entente formada por Phil Lord y Chris Miller han traído un soplo de aire fresco al cine de animación con trabajos tan interesantes, frescos e irreverentes como The Lego Movie o su fascinante spin-off The Lego Batman Movie, donde conseguían integrar la ironía con el amor y respeto por los materiales parodiados, de la misma manera, aunque con trazo más grueso, que en su canto de amor a las comedias universitarias y buddy movies de los 80 que fueron Infiltrados en clase y su secuela Infiltrados en la universidad, donde los universos de carne y hueso se fusionaban con el espíritu del cartoon. 






El incomprensible despido de ambos directores y productores de la realización de Solo, el spin-off del contrabandista más famoso del universo Star Wars, por una Kathleen Kennedy que por miedo a no tocar demasiado el juguete prestado va a acabar pudriéndose, les dio pie a los creadores para desarrollar un proyecto a priori algo arriesgado: un nuevo título de Spiderman. Un personaje que tras la trilogía de Sam Raimi finalizada hace poco más de una década, ha tenido tres entregas más en los últimos diez años: las poco inspiradas y mal enfocadas Amazing Spiderman de Marc Webb, la primera por nolanizada y la segunda por integrar los peores elementos de los Batman de Joel Schumacher y el Spiderman 3 de Sam Raimi, más un nuevo título integrado en el universo Marvel cinemático, la correcta pero poco arriesgada Spiderman Homecoming. Sin olvidar las apariciones del personaje tanto en Capitán América: Civil War, como en Vengadores Infinity War. ¿El público y la gran pantalla necesitaba otro Spiderman más?.






La respuesta es un si rotundo. Porque Spiderman: un nuevo universo -inspirado en la saga Spiderverse ideada por el guionista Dan Slott en su versión en cuatricomía- es no solo el mejor Spiderman hasta la fecha -posición que ostentaba el Spiderman 2 de Sam Raimi- donde la historia del personaje, su universo y su tono es perfectamente homenajeado y realzado, sino también un canto de amor al lenguaje del cómic y al lenguaje del cine animado, que en manos de los directores Bob Persichetti y Peter Ramsey -aquí Phil Lord solo se encuentra en tareas de producción- da lugar a la perfecta traslación de los elementos que conforman y diferencian el arte del tebeo del resto de las bellas artes, para realizar -atiende Zack Snyder- el perfecto traspaso del lenguaje del cómic al lenguaje cinético. Así, a partir de una estética de arte urbano, a ritmo de hip hop, Persichetti y Ramsey, aúnan la historia del cómic en menos de dos horas, a través de un juego de formas y texturas, de 2D y 3D bajo la sombra del arte de Bill Sienkiewicz -las onomatopeyas que explotan y surgen orgánicamente de la pantalla, su Kingpin, la integración de los textos de pensamiento y las tipografías asociadas a ellos- más un tono retro, donde la trama es una razón de estilo y las manchas irregulares de color tanto en fondos como en figuras, pasan de ser una limitación de las técnicas de reproducción del pasado, a elemento formal proveniente de la trama central. 






Pero más allá de la revolución artística que es este Spiderman, no puede dejarse de lado que narrativamente consigue en menos de dos horas, integrar la historia de las múltiples iteraciones del personaje, desde una perfecta historia de origen como es la introducción de Miles Morales, el Spiderman afroamericano surgido de la fértil imaginación del guionista Brian Michael Bendis y perfecto ejemplo de la diversidad de la Marvel más contemporánea, hasta un Peter Parker crepuscular que fusiona al Spiderman de Raimi con el Spiderman del universo Ultimate, a nuevas e icónicas incorporaciones del panteón arácnido como Spider-Gwen, versiones cuasi desconocidas a no ser que seas un marvel zombie como Spiderman Noir o la reivindicación de un personaje como Spider-Ham, aparecido en los años 80 dentro de la línea de cómics de humor que tanteo la editorial. Todo ello sin que las múltiples tramas y sub-tramas y la inmensa cantidad de personajes se pisen las unas a las otras, sino todo lo contrario, creando en su diversidad y multiplicidad la perfecta película de Spiderman, donde el poder y la responsabilidad están en el centro de sus en muchos momentos emotiva narrativa, para acabar convirtiéndose en el Spiderman definitivo, de la misma manera que lo fue hace 25 años el Batman animado de Bruce Timm para el cruzado de la capa.

26 de febrero de 2018

Peter Parker Spiderman de Chip Zdarsky y Adam Kubert: Poniendo los pies en la tierra






















Dan Slott, por mucho que le pese a una parte del fandom arácnido, es y será uno de los autores fundamentales en la historia del personaje, junto a Stan Lee, Gerry Conway o Roger Stern. Pero también es cierto que sus ya diez años en la franquicia arácnida le están pasando factura, sobre todo por la concatenación de grandes eventos cuyo punto de partida era siempre más interesante que sus resultados finales. 






Pero quizá el mayor problema de su etapa, sobre todo en sus últimos compases ha sido el sacar a Parker y a sus fieles lectores de su zona de confort, convirtiendo al anteriomente mileurista Parker en un nuevo Tony Stark y hacerle moverse por todo el mundo como si fuera un nuevo James Bond. Y al sacarle de sus entornos familiares, la franquicia también ha perdido a aquellos secundarios que enriquecían su universo. 






Por ello, el resurgimiento de la segunda cabecera arácnida, titulada Peter Parker Spiderman, es un soplo de aire fresco para el personaje. Su guionista, Chip Zdarsky, conocido por ser el dibujante de Sex Criminals, entiende al Peter Parker más urbano, el que sale con sus amigos, el que es un incompetente en cuestiones amorosas… en definitiva, el humano y falible. 






A los lápices tenemos de vuelta a Adam Kubert, que de nuevo entrega un trabajo que oscila entre lo interesante y lo irregular, con páginas de una narrativa impecable, con otras donde se plasma la pesadilla de los plazos de entrega. Pero son peros menores en unos primeros seis ejemplares, donde nos reencontramos con el Spiderman del que nos enamoramos, con sus chistes malos, su fantástica verborrea y el reencuentro con viejas caras como Mary Jane, Johnny Storm o Jameson y la llegada de nuevas presencias femeninas que prometen un futuro prometedor para el serial.

4 de agosto de 2017

Spiderman: Homecoming. Correcto entretenimiento menor






















Tras muchos intentos y más de una década después, Marvel Studios consiguió traer de vuelta a su universo cinematográfico a su personaje más carismático, tras dos versiones y cinco películas donde Sony Pictures fue protagonista del auge y caída de una franquicia.

Y es que tras el batacazo crítico y la exigua taquilla que The Amazing Spiderman 2 consiguió tras su paso por los cines en el año 2014, Marvel Studios consiguió convencer a Sony para introducir a Spiderman en su universo cinemático en Capitán América: Civil War hace ya más de un año. El resultado, un nuevo Spiderman protagonizado por Tom Holland que maravilló a propios y extraños en su breve pero icónico aparición en la que puede ser la escena más famosa de la cinta dirigida por los hermanos Russo.



Pero ese era solo el primer paso de Marvel Studios, porque lo que de verdad querían era una película protagonizada por la creación de Lee y Ditko dentro de su exitoso universo cinematográfico. Misión conseguida. El resultado, un entretenimiento ligero, un blockbuster veraniego tan refrescante como olvidable.

El motivo, que aunque este Homecoming es una cinta disfrutable y entretenida -aunque le sobren unos 15-20 minutos- no consigue alcanzar los niveles de iconicidad de la trilogía Raimi en sus mejores momentos, e incluso no llega a alcanzar en escenas concretas, momentos tan conseguidos como el inicio de la fallida The Amazing Spiderman 2.



Marvel Studios ha ido a lo seguro, al patrón base de película Marvel sin autoría, para entregar un capítulo más de la saga-río que son las películas de Marvel Studios, que funciona bien mientras la ves, pero que no deja poso, porque parece que Disney/Marvel no tienen ningún interés en que sus películas sean recordadas una vez vistas.

Porque aunque Raimi fracasara estrepitosamente en la tercera entrega de su versión del personaje, no podemos negarle que su película inicial, aunque haya quedado algo anticuada, tenía momentos que se quedaban grabados en la retina del espectador, aún con ese horrible CGI primigenio del gran John Dykstra, como la primera vez que veíamos a Spiderman surcar los cielos de Nueva York, el primer beso entre Peter y Mary Jane o la excelente interpretación de Willem Dafoe como Norman Osborn.



Que decir de Spiderman 2, la hasta el momento mejor película del personaje, donde Raimi se imbuía de todo lo que hizo grande la etapa de Lee y Romita, e incluso en la horrible Spiderman 3 hay momentos para el recuerdo, como ese Hombre de Arena y su primer enfrentamiento entre este y Spiderman en el furgón blindado por las calles de Nueva York.

Hasta la equivocada en forma y fondo frustrada versión de Marc Webb tenía sus momentos, como la relación entre Gwen y Peter, la muerte de esta o el enfrentamiento entre Peter y El Lagarto en el instituto Midtown. Por supuesto, todo quedaba lastrado con esa obsesión de enrevesar a un personaje y un universo donde en la sencillez estaba su maestría y que tan bien supo representar Raimi en sus dos primeras entregas, sobre todo el dolor y la responsabilidad de de Peter para sobrevivir a la adolescencia y sus problemas económicos y sobre todo la culpa por la muerte de Tío Ben.



Y eso lo escamotean en esta nueva versión de Marvel Studios. Eso no quiere decir que veamos de nuevo la muerte de Tío Ben. Pero si es necesario que entendamos porqué Peter hace lo que hace con sus poderes. Y en cualquier versión es el sentimiento de culpa y responsabilidad por la muerte de Tío Ben. No porque quiere ser un Vengador.

Parece que a Marvel Studios le da miedo entrar en el drama y todo tiene que ser ligero y facilón. Y no se dan cuenta que la única manera de que los espectadores veamos algo más que unos muñecos que se pegan en la pantalla es que nos emocionemos con ellos. Y no, no es necesario, aunque tampoco es algo malo, el tono de las cintas de Snyder o de Nolan. 



Al final, Marvel entrega una película con un Spiderman magníficamente interpretado por Tom Holland, pero que evita la carga sentimental y dramática asociada al personaje en su ADN, por lo que tenemos un Spiderman incompleto. Un Spiderman que funciona, que entretiene, pero que no conmueve.

Por supuesto, Marvel moderniza al personaje para una nueva generación, cogiendo elementos del Ultimate Spiderman de Bendis, sobre todo de su nueva y magnífica reinterpretación afroamericana protagonizada por Miles Morales, sobre todo en ese sidekick sosias del Ganke del tebeo de Bendis. Y es en ese entorno realista y cotidiano donde la película tiene su mejor baza.



En cambio, la amenaza protagonizada por el gran Michael Keaton arranca con fuerza con un potente prólogo, pero se diluye a lo largo del filme, hasta que vuelve para redimirse en parte en el tercer acto del largometraje, donde Keaton puede desarrollar en parte, gracias a su talento, un algo desdibujado personaje para terminar la cinta con una pirotécnica batalla final que no consigue elevarse del nivel medio de cualquier blockbuster hollywodiense, palideciendo con la esa sí, magnífica escena del ascensor en el segundo acto del largo.

Resumiendo, Spiderman Homecoming nos entrega un carismático arácnido, donde el humor del personaje hace acto de presencia, pero su carga dramática y emocional queda ausente, renovando el personaje con un reparto de jóvenes rostros, pero que no consiguen hacer olvidar el icónico elenco de secundarios de la historia de Peter Parker, convirtiendo el largo más que en una película de Spiderman, en un spin-off de Los Vengadores, a la espera de la megasuperproducción, Vengadores La Guerra del Infinito.

22 de octubre de 2016

Spider-Man de Brian Michael Bendis y Sara Pichelli: Bienvenido a Tierra Primordial, Miles Morales




















Una de las grandes alegrías, sino la que más, que deparó a lo largo de los 15 años que duró el universo Ultimate, fue el Spiderman de Brian Michael Bendis. Cierto es que el título que no solo definió a la línea sino la manera de escribir tebeos de superhéroes a principios del siglo XXI fueron Los Ultimates de Millar y Hitch, pero me gustaría ver si el fuelle de ese tebeo icónico habría mantenido el lustre si hubiera continuado a lo largo de 200 ejemplares como si lo hizo el Spiderman de Bendis.



Entre muchos logros que el paso del tiempo y la lectura continuada y en bloque de la colección ha hecho evidente, destacaron varios highlights: La perfecta integración de Bendis y Bagley y la posterior concatenación de artistas que dieron lo mejor de si mismos como Stuart Inmonen, el atrevimiento y la emocionalmente desgarradora muerte del Peter Parker del universo Ultimate y por supuesto la creación y primeros pasos de Miles Morales, el sucesor de Peter Parker, un chico afroamericano y latino que podía haberse quedado en mero golpe de efecto y que se ha convertido por méritos propios en uno de los mejores personajes de la nueva Casa de las Ideas junto a Khamala Khan, también conocida como Ms. Marvel.



A lo largo de unas 50 entregas, Bendis demostró que Miles era mucho más que la sombra de Peter Parker, un personaje con entidad y personalidad propia que en poco tiempo parecía que había estado con nosotros, los lectores, toda la vida. Sorprendente también era atestiguar que mientras el resto del sello Ultimate seguía languideciendo, el mini-universo arácnido seguía demostrando una salud envidiable, donde Bendis no solo no renqueaba sino que mejoraba a cada número que pasaba y el equipo artístico que le acompañaba, David Márquez y Sara Pichelli aleatoriamente, estaban a la altura de autores como Bagley o Inmonen.



El golpe de gracia al personaje y la demostración fehaciente de que Miles había venido para quedarse fue la importancia del mismo dentro de las Secret Wars Hickmanianas, por lo que el siguiente paso de unificación dentro de las Crisis en Tierras Infinitas marvelianas fue integrarle en Tierra Primordial, la única tierra del universo Marvel y donde los conceptos de Tierra 616 se fusionaban con algunos personajes y elementos del fenecido universo Ultimate.



Y es aquí donde nos encontramos, en la primera saga de Miles en su serie regular y su primera toma de contacto con este universo Marvel que a la vez es nuevo y diferente para él. Ocho meses han pasado entre los acontecimientos de las Secret Wars y este nuevo universo Marvel y todo parece normal, hasta que Bendis nos va dando pistas de que no todo es lo que parece, con Maria Hill y el padre de Miles como personajes fundamentales de esta nueva etapa del personaje.



Del universo Ultimate se trae Miles la frescura y agilidad de la serie y el personaje, en un tebeo que se disfruta con verdadera voracidad, donde el tono superheróico y el casual se mezclan de manera absolutamente orgánica, dando importancia a ambas partes y equilibrándolas con maestría.



En esta primera saga, Bendis planta las bases del nuevo camino que se le abre al personaje, su presentación ante los héroes Marvel, la bendición de Peter Parker, sus divertidos problemas familiares, la introducción de uno de los mutantes creados por Bendis en su etapa al frente de los títulos X y la reacción de las antiguas némesis del arácnido original representado en Felicia Hardy, también conocida como La Gata Negra.



Un tebeo que sirve como contrapunto al Spiderman de Slott. Si Peter ya no puede seguir jugando eternamente en el instituto, mintiendo a su familia y amigos, etc... convertido en un héroe global, tenemos a Miles, que devuelve la juventud y los problemas de dicha edad al mito, pero sin ser un refrito o un reboot sin gracia del personaje creado por Lee y Ditko. Bendis y Pichelli (maravilloso su trabajo gráfico al frente de la serie regular) demuestran que todavía se pueden remodelar viejos conceptos de manera original, fresca y novedosa y que en el nuevo universo Marvel hay lugar suficiente para dos trepamuros, tan parecidos como diferentes y a la vez complementarios.

20 de octubre de 2016

Amazing Spiderman de Dan Slott y Giuseppe Camuncoli: Un amistoso vecino global























La llegada de Dan Slott al arácnido favorito del mundo del cómic hace ya más de un lustro como autor completo, ha sido una de las mejores cosas que le ha pasado en lo que llevamos de siglo XXI. Slott tuvo que demostrar que había vida después del castigado "One More Day" perpetrado por Joe Quesada y supo hacer avanzar al personaje como ningún autor se había atrevido hasta el momento.



Con Slott, Peter Parker ha alcanzado tras su aparente muerte y la recuperación de su cuerpo de manos del Doctor Octopus, la cima de sus sueños. Ya no tiene que irle mendigando dinero a Jameson por las fotos de su alter ego y no necesita malvivir subsistiendo con trabajos precarios y temporales. Peter ha alcanzado ser aquello que solo veían Tía May y Tío Ben, un científico revolucionario a la altura de Tony Stark, Hank Pym o Reed Richards.



Ese cambio en el personaje le ha servido a Slott para abrir aún más el universo de Peter Parker. Un universo donde Manhattan y barrios colindantes se le han quedado pequeño al trepamuros. Ahora Spiderman vive en un mundo que estaba reservado a personajes como el Capitán América o Iron Man, casi un James Bond con el apoyo tecnológico de su propia compañía y el logístico de SHIELD.



Pero Slott nunca olvida de donde viene Peter Parker y al lado de un Nick Furia y una Pájaro Burlón, tenemos una tía May y un Harry Osborn. Y por supuesto, bajo la amenaza de un nuevo y renovado Zodíaco, se esconde la sombra de un Norman Osborn, un Octopus y una misteriosa figura que parece querer escarbar en el pasado más escabroso y dramático de Peter.



Slott mira al futuro sin olvidar el glorioso pasado del personaje. Enciclopedia Marvel y sobre todo arácnida con patas, Slott da la bienvenida a nuevos lectores pero guiñándole el ojo a los lectores veteranos. Por supuesto, a unos lectores veteranos que quieren y desean como yo nuevos tonos y estilos sin perder la esencia del personaje y no vivimos en una nostalgia exagerada que solo quiere replicas de lo ya leído, para luego quejarse de que siempre es lo mismo.



Slott se rodea del talento de un dibujante que no ha hecho más que evolucionar en su estilo y puliendo sus defectos. El resultado actual es una extraña pero interesante fusión del trazo de Klaus Janson pero sin la suciedad de este. La gran sorpresa, Matteo Buffagni, que se encarga de tres números de la serie regular con un estilo que se asemeja al maestro Stuart Inmonen.



En definitiva, un arranque de etapa prometedor, que puede desconcertar a muchos, aborrecer al fan talibán, pero donde Slott demuestra su habilidad en la creación de arcos narrativos a corto, medio y largo plazo, donde los destellos del futuro próximo de la colección solo hace sospechar que estos primeros nueve ejemplares de su nueva etapa son solo el principio de algo que puede ser muy grande.

15 de marzo de 2016

Spiderman y Masacre se vuelven internacionales, cambio de tono para Hulk y el renacimiento del Doctor Extraño






































Si el nuevo reinicio de los mutantes liderado por Jeff Lemire me ha dejado sensaciones agridulces, con conceptos ya algo sobados, junto a detalles que habrá que ver como se desarrollan para valorarlo en su justa medida, las cuatro series que aparecen en este post si que me han parecido un nuevo punto de partida, original y diferente.

Comenzamos con Amazing Spiderman, que sigue en manos de Dan Slott. Y si Slott había perdido algo de fuelle entre tanto evento multitudinario, nadie le va a negar a Slott que es el más indicado para escribir Spiderman y que a lo largo de su etapa ha sabido reconfigurar a Peter como nadie lo había conseguido, aunando modernidad y tradición. 



En esta nueva etapa, Slott lleva hasta el extremo la empresa de Peter, salida de las cenizas de Horizon Labs y la lleva a la internacionalidad. Y lo mismo para su personaje protagonista en su doble faceta. Como Peter, debe conducir una multinacional cuando el personaje ha tenido siempre problemas en conducir su vida llena de sobresaltos. En cuanto a su alter ego, adorado por todos y trabajando para Shield, se ha convertido en un héroe más cercano a la figura de Iron Man, pero por supuesto con la idisioncrasia de Peter. Un verdadero punto de arranque original y novedoso y que además queda reforzado por un excelente trabajo de Giussepe Camuncoli, que nunca había sido santo de mi devoción, pero que aquí me ha recordado al buen hacer del mejor Romita Jr. 



Y si Spiderman ha sido siempre un icono para la editorial, Masacre no le va a la zaga en esta nueva Marvel, sobre todo tras el éxito de la película protagonizada por el cazarrecompensas más malhablado del universo Marvel. Decir también que lo único que he leído del personaje fue la memorable etapa de Joe Kelly de los años 90, por lo que el trabajo de Duggan en los últimos años no lo he seguido. Visto el resultado de Duggan en este nuevo arranque, decir que por el momento no me ha parecido de la calidad de lo entregado por Kelly en su momento, pero su interesante punto de partida hará que continúe leyéndolo, al menos por un tiempo.



Con Hulk me ha pasado más o menos lo mismo a lo largo de su trayectoria editorial. Un personaje que solo he disfrutado con Peter David, Paul Jenkins y Bruce Jones. Las etapas de Pak, Loeb, Aaron o Waid no conseguí que me engancharan y lo de Duggan no llegué a probarla, aunque hablaban maravillas de la misma. Ahora, Greg Pak vuelve al personaje pero sin Banner, ya que el nuevo Hulk es Amadeus Cho, uno de los personajes más interesantes creados por Marvel en los últimos 10 años.

Por supuesto, la llegada y la juventud de Cho dan un vuelco al tono de la serie, más cercana a los enfrentamientos contra Kaijus de Japón que al melodrama de Banner. Pero Banner no está muy lejos, ya que a través de flashbacks, sabremos el destino del mismo. Mientras tanto, Amadeus Cho y su alter ego monstruoso entretendrán al lector con enfrentamientos espectaculares y ligeros, realzados por el brutal arte de Frank Cho, aquí mejor que nunca.



Finalizo este bloque de reseñas con la serie que más me ha maravillado, el Doctor Extraño de Aaron y Bachalo. Un equipo de lujo para uno de mis personajes favoritos de la editorial, que nunca ha tenido suerte con sus series regulares. Y aquí han llegado este duo de autores para ponerle en primera línea. Un solo número ha conseguido que no pueda esperar a leer el siguiente ejemplar y los que vengan, con el mejor Aaron a nuestra disposición, casi replicando un reboot del personaje como el conseguido por Waid con Daredevil y un Bachalo que había nacido para dibujar al personaje.

12 de diciembre de 2015

Secret Wars Mes 4 (Parte 1): La serie central llega al final de su segundo acto y multitud de nuevas series






































El cuarto mes de las Secret Wars viene repleto de novedades para todos los gustos, tanto en su serie regular como en los mil y un spin-offs que van apareciendo en paralelo, recuperando sagas clásicas tanto de los años 70, 80 y 90, como de los últimos 10 años.



Comenzamos con la serie regular, con un sexto ejemplar que sirve de preámbulo para el clímax final que ocupará los tres últimos números del macroevento. Un ejemplar que solo puede calificarse de genial, donde Hickman en meras 22 páginas nos desvela el origen y disolución de estos nuevos 4 Fantásticos, las dudas de Valeria y el descubrimiento por parte de los personajes supervivientes del antiguo universo Marvel del origen de Mundo de Batalla. Sin olvidar esa página final que solo puede calificarse de inesperada y majestuosa con el descubrimiento más sorprendente sobre el Muro que separa Mundo de Batalla. Sin palabras.



Y si en esta década Secret Wars está siendo el evento más relevante, en la década pasada nadie le tosió a Civil War, el tebeo de Millar y Niven que cambió la manera de entender el universo Marvel del siglo XXI. Y ahora, Charles Soule y Leinil Yu recogen lo sembrado por los autores anteriormente mencionados en una miniserie que leídos solo los dos primeros números, demuestra el talento de Soule para llevar los preceptos de Millar un paso más allá de lo contado en la miniserie original, en un tebeo que sorprende, se disfruta cada página y donde Soule plantea de manera magistral los dilemas de dos amigos que se perdieron por el camino, Steve Rogers y Tony Stark. Y además nos encontramos con el que puede ser uno de los mejores trabajos del irregular Leinil Yu.



Si Civil War fue laureada la década pasada, el Mefistazo de Quesada fue lo más odiado de la Marvel de entonces. Gracias a dios que Slott llegó al universo arácnido y el fandom se olvidó del sacrilegio de Quesada. Y Slott es el autor que ha decidido devolvernos a los Peter y Mary Jane casados. Pero no contento con eso les ha dado una hija. El resultado, un planteamiento alternativo perfectamente plasmado en cinco ejemplares, pero que gracias al talento de Slott podría convertirse en el camino a seguir para un Parker casado y con las responsabilidades de la paternidad. Un planteamiento donde la decisión de Peter y Mary Jane no solo le afecta al universo arácnido, sino a todo el universo Marvel en general. Una pequeña joya.



Y llegamos a las novedades mutantes. La primera de ellas, es un viaje en el tiempo en toda regla, con la nueva versión de La Era de Apocalipsis, el evento mutante de 1995 que hizo olvidar a todos los seguidores, al menos por un momento, que Claremont se había marchado y había dejado huérfanos a los mutantes y a los aficionados. Esta nueva miniserie devuelve con creces los excesos hiperbólicos de esos años 90, mucho ruído y mucho caos, en un tebeo que no por complejo cuesta seguir, sobre todo por el arte mimético de Gerardo Sandoval, clon absoluto del arte de Roger Cruz y Joe Madureira en dicha saga. El tebeo es un buen revival, pero me hace pensar que los buenos recuerdos que tengo de la saga original, quizás sea mejor dejarlo en eso, en recuerdos.



En cambio, Inferno es un desastre absoluto. Dennis Hopeless desaprovecha absolutamente los elementos interesantes de la obra original, sobre todo a Madelyne Pryor y se centra en una relación poco desarrollada entre Coloso y una Magik poseída y poco aprovechada, mezclando humor y terror con escasa fortuna. Y si el arte de Javier Garrón destaca en unas atractivas portadas, pierde fuelle en los interiores, con un dibujo que no sabe si quiere ser infernal o cartoony.



Finalizamos este primer repaso al cuarto mes de las Secret Wars, con un tebeo más que correcto y que devuelve a primera línea una saga que solo puede ser calificada de mítica, La Saga de Korvac. El mérito, que Dan Abnett, su guionista y gran conocedor de los Guardianes Originales, escoge los elementos más característicos del original de Shooter, pero con una vuelta de tuerca que ofrece guiños al lector veterano pero aportando una historia original y que junto a los Inhumanos de Soule y El Escuadron Supremo de Guggenheim y Pacheco, es el mayor exponente de la creación de un universo que se merecería una línea editorial paralela aparte.

5 de noviembre de 2015

Spiderman: La Historia Jamás Contada de Julian Clemente: Un libro imprescindible


Si hay un libro que haya marcado el camino a todos aquellos que se quieran adentrar en los entresijos de la industria del cómic americano, ese es Marvel: La Historia Jamás Contada de Sean Howe, un trabajo periodístico de calidad impecable que supo abordar la ya larga historia de la editorial, tocando sin miramientos sus luces y sus sombras, convirtiéndose en la réplica comiquera de dos ensayos fundamentales del séptimo arte del periodista Peter Biskind, como fueron Moteros Tranquilos, Toros Salvajes y Sexo, Mentiras y Hollywood, donde el autor plasmaba unos años 70 y años 90 hollywodienses menos idílicos de lo que nos quisieron vender.

Entre esas tres obras de referencia se puede encajar el asombroso trabajo que Julian Clemente, actual editor Marvel en España, ha realizado del personaje más emblemático de la Casa de las Ideas, Spiderman. Porque Clemente aúna el mismo rigor periodístico de Howe o Biskind, con algo que les falta a los dos autores mencionados, el amor de fan, algo que a Clemente le exuda por todos sus poros.

Eso no quita para que Clemente sepa meter el dedo en la llaga hacia aquellos autores o decisiones editoriales que han hecho perder el rumbo al personaje en sus ya más de 50 años de historia. Pero lo hace desde el cariño del fan, pero sin ser un talibán, demostrando el buen juicio y decisión por parte de Panini Comics de convertirle en el editor Marvel en España en los últimos 10 años, convirtiéndose esta etapa en la mejor época de edición Marvel que ha vivido nuestro país.

Pero lo más importante es que el libro es tremendamente entretenido. Un libro de 700 páginas que desde que lo empiezas no puedes soltarlo hasta que lo terminas, entregando información que puede ser disfrutada tanto por el fan neófito que se quiere acercar por primera vez al personaje, o a los que ya somos perros viejos y Clemente nos aporta una cantidad de información y testimonios de los que nunca habíamos oído hablar.

En definitiva, una obra fundamental no solo en el panorama español, sino internacional. Un libro que debe convertirse en obra de referencia mundial sobre la historia del trepamuros y que desde ya necesita una edición internacional para que todos los aficionados del lanzarredes, sean de la nacionalidad que sean, puedan disfrutar del buen hacer de Julian Clemente. Excelsior, Julian!!

2 de octubre de 2015

Spider-Gwen y Silk: Las nuevas heroínas del Spiderverso


La llegada de Dan Slott ha traído savia nueva a un universo arácnido que se había quedado seco de ideas. Desde su llegada a la franquicia arácnida, el mejor guionista que ha tenido el personaje desde los tiempos de Roger Stern, ha sabido hacer olvidar el odiado Mefistazo, ha devuelto la esencia al personaje y a su entorno y sobre todo ha sabido innovar y provocar a los lectores con etapas tan memorables como Spider-Island, Spiderman Superior o la última gran epopeya del autor, Spiderverso.

En Spiderverso, Slott dio rienda suelta al aficionado que lleva dentro y sorprendió a los lectores con su representación de los cientos de Spiderman que pueblan ese multiverso Marvel que ha acercado a la casa de las ideas a las Tierras Infinitas de su rival, DC Comics.



Y es en Spiderverso donde se estrenó un personaje que ha provocado en poco tiempo una pasión que pocas veces se ve en el sector, Spider-Gwen, una Gwen Stacy de una tierra paralela, donde fue ella y no Peter Parker quien fue picada por una araña radioactiva y donde Peter Parker murió en sus brazos, marcándola de por vida.

Tras su presentación en Spiderverso, la nueva heroína Marvel se merecía una serie regular. Pero antes de eso, Marvel ha probado con una miniserie de cinco ejemplares, guionizada por Jason Latour y dibujada por Robbie Rodríguez. Una miniserie que muy posiblemente el hype provocará que no se valore de manera justa.

Porque Spider-Gwen es un tebeo correcto, gráficamente muy atractivo si te gusta el estilo imperante en la actualidad y que está influído por autores como Bryan Lee O'Malley y series como la nueva Batgirl de DC Comics. Y como todo universo alternativo, sus mayores bazas es conocer las diferencias con el universo Marvel tradicional.


Y aquí tenemos a un Matt Murdock corrupto y sanguinario que trabaja a las órdenes de Kingpin, unos tíos Ben y May que son vecinos de Gwen y de su padre, el capitán Stacy y un entorno hipster para Gwen, donde ella es la problemática batería del grupo The Mary Janes, donde volvemos a ver la rivalidad entre Gwen y Mary Jane desde una óptica diferente.

El problema, que muchos elementos de esta serie los estamos viendo en trabajos más interesantes como la anteriormente mencionada Batgirl o la nueva Black Canary de DC Comics y que su mezcla entre tebeo modernete y ligero, frente al tono algo oscuro y siniestro de las némesis de la protagonista y su entorno, no llegan a cuajar del todo bien, al menos hasta el momento.

Como puntos positivos, el arte de Robbie Rodríguez, las apariciones de Spider-Ham, y sobre todo el diseño del uniforme de Gwen, un clásico desde su primera aparición. Habrá que esperar a su serie regular, y descubrir si estamos ante un buen tebeo o una gran maniobra de marketing por parte de la editorial.


La otra nueva protagonista arácnida en el universo de Peter Parker es Silk, también conocida como Cindy Moon y su primera aparición también ocurrió en el Amazing Spiderman de Dan Slott, pocos meses antes de Spiderverso y coincidiendo con el evento Pecado Original.

Un evento cuyo resultado final dejó bastante que desear, pero que gracias a él nos ha traído a una nueva y fabulosa Diosa del Trueno y en el universo arácnido, a un personaje con mucho potencial, ya que Cindy Moon también fue picada por la misma araña que picó a Peter Parker. En el momento que ambos se conocen, la pasión se desata entre ellos.


Pero también descubrimos que Cindy vivió encerrada 10 años por Ezekiel, el personaje creado por Stracinsky en su etapa arácnida y cuya familia de mata-arañas fueron la némesis del Spiderverso.

La serie regular, firmada por Robbie Thompson a los guiones y dibujada por Stacy Lee, no ha tenido ni de lejos el revuelo de Spider-Gwen, pero una vez leídas ambas colecciones, Silk demuestra ser un tebeo mucho más interesante que su mediática compañera.


Los motivos, que Robbie Thompson sabe equilibrar con mucho más acierto, la mezcla entre cómic indie y tebeo de superhéroes de toda la vida. Cindy es un personaje que se deja querer desde el primer ejemplar, gracias a la habilidad de Thompson para contarnos su historia pasada y su historia presente, desde la mala relación y desaparición de su familia, a la ruptura con su novio, hasta su enemistad actual con la Gata Negra, la villana de la colección, su complicada relación con Peter Parker y su nuevo trabajo con Jameson.

Y el otro gran descubrimiento de la colección es el dibujo de Stacy Lee, muy influenciado de nuevo por Bryan Lee O'Malley, pero que transmite una frescura absoluta a un tebeo que no intenta reinventar la rueda, pero que tampoco lo necesita.


En definitiva, dos nuevos personajes y dos nuevos tebeos cuyos valores positivos superan a los negativos, dos lecturas agradables y entretenidas que no pasarán a la historia del cómic como obras cumbres del género, pero que harán pasar un buen rato a todo aquel que se acerque a sus páginas.

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