30 de noviembre de 2014

La Cosa del Pantano de Alan Moore vol.4 y 5: Del horror gótico contemporáneo a la experimentación






























Los volúmenes cuarto y quinto de la nueva reedición por parte de ECC de uno de los tebeos imprescindibles de la historia del cómic son una parte fundamental e imprescindible de una colección que ascendió a los altares del mundo del cómic a Alan Moore. La razón, que entre los dos volúmenes existe un cambio de tercio e intenciones por parte del inglés, que puede que no sean del gusto de todo el mundo.



El cuarto volumen de la colección finaliza el ambicioso arco argumental que comenzó en el tercero, "American Gothic" la saga que confirmó la habilidad de Alan Moore para transformar los relatos de terror con un aura de novedad y una suciedad pegajosa que se te queda en la mente y la retina mucho tiempo después de la lectura de estos tebeos.



Y si en su primera parte Moore transformaba mitos tan clásicos como el vampirismo, los muertos vivientes y la licantropía que servirían como metáfora de la diferencia de clases, el racismo o la sumisión de una mujer en el siglo XX, aquí el autor continúa con su repaso a los mitos del terror y su particular lectura de esa America miserable y que se mantiene en un peligroso equilibrio donde cualquier cosa puede hacer estallar la supuesta capa de civilización que América y en consecuencia nuestra civilización occidental se empeña en aparentar.





Míticos ejemplares atesora este cuarto volumen de la serie, con relatos tan inolvidables como esa casa encantada del midwest americano que mezcla con audacia y acierto las casas encantadas, la hipocresía de la clase media y el problema de las armas en una sociedad donde el salvaje Oeste todavía no ha sido superado. O el lisérgico viaje que experimentan unos seres humanos como tu y como yo, al comer un fruto de nuestro elemental protagonista y que saca a relucir todo lo bello y todo lo sucio que ocultamos en nuestro interior. Por supuesto sin olvidar el Parlamento de Árboles, un concepto que hace crecer a nuestro protagonista y que sigue vigente en las etapas actuales de la colección y que han influenciado a autores como Jeff Lemire, Charles Soule o Scott Snyder.



Pero quizás uno de los detalles que más me gustan de este tomo en particular y de la colección en general es la habilidad de Moore para hacer extraño lo cotidiano y dar una vuelta de tuerca al género superheróico, en este caso las famosas Crisis en Tierras Infinitas y saber llevar a su terreno una imposición editorial haciendo creíble y parte del particular universo de Swampy el macroevento por excelencia de los superhéroes y convertirlo en un terrorífico complemento de esta particular parcela del universo DC.



Moore terminó su Gótico Americano con un pie en esta saga pero con su mente en lo que iba a venir después y que comenzaría en el quinto volumen, donde el tono terrorífico iría dejándose de lado para iniciar una experimentación pocas veces vista en el cómic mainstream americano que fue alabado y odiado a partes iguales, pero que no dejó indiferente a nadie y que sería el paso a obras más complejas conceptualmente como Promethea o From Hell.



Y es que este tercer acto y final de su etapa al frente del personaje convierte a la colección en algo muy alejado de sus comienzos pero perfectamente comprensible viendo detenidamente el desarrollo del personaje y del autor. Sin spoilear a aquellos que tienen la suerte de disfrutar estos tebeos por primera vez, decir que Moore cambia el status quo tanto del personaje y la colección con una saga que tiene a Batman como co-protagonista y antagonista del titular de la serie, que la relación de Abby y La Cosa del Pantano da un paso más y donde nuestro personaje salta hasta el infinito y más allá para dejarnos en un punto que nos llevará al último, polémico pero fundamental sexto y último volumen de una serie imprescindible, cuyo final puede que te guste más o menos, pero que seguro no te dejará indiferente.

24 de noviembre de 2014

Viuda Negra: Los delicados hilos de la telaraña de Nathan Edmonson y Phil Noto. Un procedimental de espías con un dibujo soberbio


Al igual que Hulka, La Viuda Negra es uno de mis personajes femeninos del universo Marvel (que le voy a hacer, tengo predilección por las féminas marvelianas). Y siempre que sale una nueva serie regular protagonizada por la espía más peligrosa del panorama comiquero, ahí estoy el primero para darle una oportunidad.



La última vez que este personaje me dio una gran alegría fue la etapa aparecida hace escasos 3 años, guionizada por Marjorie Liu y dibujada por el gran Daniel Acuña. Y sus primeros 6 números eran un verdadero regalo para sus fans. Ahora, Marvel vuelve a darle una oportunidad a un personaje que ha ganado una nueva fama por su participación en el universo Marvel cinematográfico, de la mano de Nathan Edmonson y Phil Noto.



De Edmonson no había leído nada hasta el momento, aunque había oído decir que su "Quién Mató a Jake Ellis" merecía muy mucho la pena. En cambio, de su dibujante Phil Noto ya era un gran fan desde que lo descubrí en ese Hawaian Dick que editó Image a principios del presente siglo y su especial para las cuasi fenecidas Danger Girl de Scott Campbell, llamado Hawaian Punch.



Y Noto cumple con todo lo que esperas de él. Página tras página perfectamente narradas y estructuradas, que además son una obra de arte no solo para leer sino para observar detenidamente, al igual que unas cubiertas que pueden estar entre las más atractivas que presenta el cómic americano en la actualidad. El problema, que los guiones de Edmonson no están a la altura de la calidad gráfica de Noto. Me explico.



No es que el tebeo sea un desastre, ni mucho menos, pero la sensación de frialdad que te acompaña a lo largo de su lectura es muy grande. Lo que cuenta no está mal, aunque sea demasiado procedimental y en ningún momento la lectura del tebeo te llega a atrapar. Miras y admiras los dibujos de Noto, pero lo que te cuenta Edmonson ni te molesta ni te apasiona.



Si que es cierto que la serie comienza a arrancar en su número 4, con la aparición de María Hill y Shield y con el comienzo de una trama que parece de largo recorrido. Habrá que darle una oportunidad al segundo volumen de la colección y ver si las pocas semillas que ha ido plantando Edmonson en los últimos tres ejemplares de este primer volumen nos llevan a buen puerto o la sensación de frialdad e indiferencia nos sigue acompañando. Lo bueno, que por lo menos disfrutaremos del excelente arte de Noto. 


20 de noviembre de 2014

Hulka Ley y Desorden de Charles Soule, Javier Pulido y Ron Wimberly: La nueva serie regular de nuestra mujer verde favorita


















Siempre he sentido debilidad por Hulka, y eso que el personaje en sus inicios no fue más que una excusa de Marvel para que Universal no creara una contrapartida femenina de Hulk, debido al éxito del serial protagonizado por Lou Ferrigno y Bill Bixby que triunfara a finales de los años 70.

Porque la creación de Hulka fue algo precipitado en su momento, pero gracias a Roger Stern y su idea de unirla a Los Vengadores en los años 80, hizo que un personaje que no tenía mucha recorrido, comenzara a ganarse un huequito en el corazón de los aficionados.



Pero el verdadero estallido de popularidad del personaje llegó de la mano de John Byrne y su decisión de incorporarla al cuarteto más famoso del universo Marvel, tras la decisión de la Cosa de quedarse en el planeta del Todopoderoso en la clásica Secret Wars. Porque Byrne la convirtió en un personaje adorable, lleno de matices y que realmente creó a la Jennifer Walters que todos queremos y adoramos.

Y es que Byrne no tuvo suficiente con incorporarla a los 4F sino que tras su abandono de Marvel Comics y posterior vuelta a la editorial tras revitalizar a Superman, le proporcionó una nueva serie regular, precedida por una novela gráfica original. Un tebeo, dividido en dos etapas y que apareció entre 1989 y 1993 aproximadamente y que descubrió el tono que necesitaba el personaje. Un tebeo de humor, meta-referencial y que jugaba con la cuarta pared de una manera súmamente divertida inspirada en la serie Luz de Luna, de la que Byrne era un auténtico seguidor.



Una rara avis que deslumbró tan rápidamente como desapareció en unos años 90 que preferían la tosquedad y vulgaridad de antihéroes violentos y pueriles a un tebeo ligero e inteligente. Pero Hulka ya había llegado para quedarse. Y casi 20 años después, el personaje volvió a recuperar la grandeza perdida en una nueva serie regular de un recién llegado Dan Slott que ya apuntaba muchas maneras y que supo continuar sin copiar el trabajo de Byrne, aportando su propia personalidad. Una pena que el título fuera derivando tras la Civil War en algo mucho menos fresco que sus prometedores inicios, además que el baile de dibujantes le hizo un flaco favor.

Y ahora, menos de una década después de esa etapa a recuperar, nos encontramos con una nueva colección que continúa la senda de esas dos legendarias etapas. Sus autores principales, Charles Soule y Javier Pulido. El primero, un guionista prometedor que comienza a despuntar, desestabilizando el status quo de nuestra protagonista de una manera original y con mucho potencial. Del segundo poco puedo decir que no se haya dicho ya. Uno de los mejores de dibujantes de cómics actuales, dónde cada página es un ejemplo perfecto de narrativa secuencial.



El punto de partida, la decisión de nuestra abogada favorita de comenzar su andadura profesional con un negocio propio. Impagable el primer número de la colección que es un ejercicio perfecto de concisión de como sentar las bases de una historia y el estilo de la misma. Y a partir de ahí, Soule narra historias cuasi-autoconclusivas pero comienza a desarrollar una sub-trama que parece que nos acompañará a lo largo de toda la etapa.

Como punto negativo, destacar el segundo artista que colabora cuando Pulido descansa, Ron Wimberly. No se si es que tener que compararte con Pulido es una batalla perdida, pero quizás la colección necesitaba que el equipo artístico rotara al estilo del Ojo de Halcón de Fraction o el Daredevil de Waid, artistas de estilos similares y calidades similares. Wimberly es diferente, pero tosco y narrativamente caótico. 



Pero es un pequeño defecto que no empaña las múltiples virtudes de un tebeo fresco y que se deja leer con agrado y que sirve como continuación de los dos volúmenes previos de la colección. Una compra de la que no te arrepentirás.

16 de noviembre de 2014

Interstellar de Christopher Nolan: La película de ciencia ficción que necesitábamos



















Interstellar es apoteósica. Tanto desde el punto de vista conceptual como emocional. Pocas veces he sentido tanto en una sala de cine. Porque Interstellar nos devuelve dos cosas a los aficionados del séptimo arte. Lo primero, ciencia ficción espacial de verdad. No estamos hablando de Gravity, pura técnica y poca chicha, sino que tenemos ante nosotros a la heredera de 2001, pero con corazón.



Porque los paralelismos entre la obra magna de Kubrick y la que puede ser la de Nolan son abundantes a lo largo de todo el metraje. La solemnidad del despegue espacial, el space trip del tercer acto y la sensación de que los espectadores nos encontramos ante un filme descomunal tanto en intenciones como en talento.

El recibimiento ante esta nueva obra de Nolan ha sido muy dispar. Algo que me deja alucinado, tras el casi unánime recibimiento a la que es la peor película de su filmografía, The Dark Knight Rises, un filme mal contado y mal dirigido, donde el arrojo y la fuerza de Nolan brillaba por su ausencia.



En cambio en su nuevo filme, tenemos de nuevo al Nolan bigger than life, al director del que se pueden decir muchas cosas, pero al que no se le puede decir que no tenga lo que hay que tener. Descomunal en su metraje y en sus ambiciones. Pero en ningún momento se hace larga, todo lo contrario y su gigantismo queda equilibrado con lo que es para mi el verdadero triunfo del largometraje, su carga emocional.

Porque la historia de un padre y su hija en el espacio-tiempo es de lejos lo más bello que ha filmado Nolan en su filmografía. Una filmografía en la que el componente emocional aparecía muy pocas veces, lo que no quita para que en su cine no hubiera lugar para el sentimiento, y si no que se lo digan a los personajes de Leonardo diCaprio y Marion Cotillard en su triste pero bella historia de amor o la desolación que sentimos ante el pequeño Bruce Wayne en la primera hora de Batman Begins.



Pero aquí la emoción y el amor es la fuerza que impulsa esta opus magna de casi 3 horas de duración. Una película sin tiempos muertos, estructurada en tres actos cuasi perfectos y perfectamente definidos. Tres actos que no se entienden el uno sin los otros, creando un mecanismo de relojería perfecto y sincronizado.



Por eso no puedo entender que el "giro" que toma el largometraje en su tercer y polémico acto haya sido tan criticado. Lo primero, porque funciona a la perfección y segundo, que al fan del género no le tiene que venir de nuevas (¿el Animal Man de Grant Morrison?) lo que Nolan propone y ha sido apoyado, por supuesto desde un punto de vista teórico, por científicos con tanto renombre como Kip Thorne, Neil Degrasse o Stephen Hawking. Y aunque no estuviera refrendado por ellos, que estamos ante una obra de ficción y la mayoría de los que critican, encima no tienen ningún tipo de conocimiento de astrofísica o de la teoría de la relatividad.



Y Nolan no solo destaca, sino también todos los elementos que forman la película, desde unos excelentes McConaughey y Chastain, a un Hans Zimmer nuevamente inspirado, a unos efectos especiales, dirección artística, etc... a la altura de las ambiciones de este kamikaze cinematográfico.

En definitiva, una obra muy superior a la media, un riesgo para las atrofiadas mentes del espectador del nuevo siglo y una película a la que no tengo ningún miedo en calificar como un clásico desde ya del séptimo arte.

15 de noviembre de 2014

Copra: Round One de Michel Fiffe. El tebeo y autor que no conoces que se convertirá en tu imprescindible


























Cuando llevas más de 30 años comprando compulsivamente tebeos, es difícil dejarte sorprender. Vas a tu librería habitual, compras tus tebeos mensuales, haces tu pedido de Previews de manera casi mecánica y es rara la vez que sales de la tienda con algo que no sabías que te fueras a comprar.



Pero a veces ocurre el milagro. Y ese milagro ha ocurrido en mi reciente viaje a San Francisco, donde he visitado varias tiendas de cómics. Pero ninguna como Isotope. Su dueño, James Simes es un profesional como la copa de un pino y mejor persona, y tras una larga y entretenidísima conversación con él, y al ver que teníamos un gusto similar, comenzó a recomendarme una ingente cantidad de tebeos de los que trístemente solo pude llevarme una parte. Y por ahora, el que más destaca de todos ellos es Copra de Michel Fiffe.



Copra es una rareza y un verdadero éxito dentro del panorama independiente americano. Michel Fiffe, su autor, escribe, dibuja y edita este tebeo que ha sido un exitazo absoluto en su país de origen, con ejemplares agotadísimos que se venden a precio de oro. Y ahora, los seis primeros números de la serie han sido recopilados en un tomo recopilatorio que creo que saldrá a la venta a principios del año que viene pero que Isotope tiene 50 ejemplares de adelanto firmados por el propio Michel Fiffe y del que yo tengo el número 26.¿Casualidad?.





¿Y qué es Copra? Un tebeo hecho con mucho cariño y una demostración de que Fiffe será uno de los grandes autores de los próximos años. Una mezcla del Escuadrón Suicida de Ostrander y McDonnel, con unas pinceladas de Matt Kindt y un mucho de Steve Ditko. Un tebeo que no se lee, se devora y que demuestra que aunque Fiffe sea un autor novel, sabe perfectamente los mecanismos para entregar un tebeo lleno de piruetas visuales y ejercicios narrativos a la altura de unos pocos elegidos.



Superhéroes, elementos sobrenaturales, underground y sobre todo mucha originalidad por todos sus poros. Las editoriales españolas ya están tardando en traer este tebeo. Y el que lo haga, se llevará una de las joyas más brillantes del panorama actual. Avisados quedáis. ¡¡Muchas gracias James!!
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