20 de noviembre de 2014

Hulka Ley y Desorden de Charles Soule, Javier Pulido y Ron Wimberly: La nueva serie regular de nuestra mujer verde favorita


















Siempre he sentido debilidad por Hulka, y eso que el personaje en sus inicios no fue más que una excusa de Marvel para que Universal no creara una contrapartida femenina de Hulk, debido al éxito del serial protagonizado por Lou Ferrigno y Bill Bixby que triunfara a finales de los años 70.

Porque la creación de Hulka fue algo precipitado en su momento, pero gracias a Roger Stern y su idea de unirla a Los Vengadores en los años 80, hizo que un personaje que no tenía mucha recorrido, comenzara a ganarse un huequito en el corazón de los aficionados.



Pero el verdadero estallido de popularidad del personaje llegó de la mano de John Byrne y su decisión de incorporarla al cuarteto más famoso del universo Marvel, tras la decisión de la Cosa de quedarse en el planeta del Todopoderoso en la clásica Secret Wars. Porque Byrne la convirtió en un personaje adorable, lleno de matices y que realmente creó a la Jennifer Walters que todos queremos y adoramos.

Y es que Byrne no tuvo suficiente con incorporarla a los 4F sino que tras su abandono de Marvel Comics y posterior vuelta a la editorial tras revitalizar a Superman, le proporcionó una nueva serie regular, precedida por una novela gráfica original. Un tebeo, dividido en dos etapas y que apareció entre 1989 y 1993 aproximadamente y que descubrió el tono que necesitaba el personaje. Un tebeo de humor, meta-referencial y que jugaba con la cuarta pared de una manera súmamente divertida inspirada en la serie Luz de Luna, de la que Byrne era un auténtico seguidor.



Una rara avis que deslumbró tan rápidamente como desapareció en unos años 90 que preferían la tosquedad y vulgaridad de antihéroes violentos y pueriles a un tebeo ligero e inteligente. Pero Hulka ya había llegado para quedarse. Y casi 20 años después, el personaje volvió a recuperar la grandeza perdida en una nueva serie regular de un recién llegado Dan Slott que ya apuntaba muchas maneras y que supo continuar sin copiar el trabajo de Byrne, aportando su propia personalidad. Una pena que el título fuera derivando tras la Civil War en algo mucho menos fresco que sus prometedores inicios, además que el baile de dibujantes le hizo un flaco favor.

Y ahora, menos de una década después de esa etapa a recuperar, nos encontramos con una nueva colección que continúa la senda de esas dos legendarias etapas. Sus autores principales, Charles Soule y Javier Pulido. El primero, un guionista prometedor que comienza a despuntar, desestabilizando el status quo de nuestra protagonista de una manera original y con mucho potencial. Del segundo poco puedo decir que no se haya dicho ya. Uno de los mejores de dibujantes de cómics actuales, dónde cada página es un ejemplo perfecto de narrativa secuencial.



El punto de partida, la decisión de nuestra abogada favorita de comenzar su andadura profesional con un negocio propio. Impagable el primer número de la colección que es un ejercicio perfecto de concisión de como sentar las bases de una historia y el estilo de la misma. Y a partir de ahí, Soule narra historias cuasi-autoconclusivas pero comienza a desarrollar una sub-trama que parece que nos acompañará a lo largo de toda la etapa.

Como punto negativo, destacar el segundo artista que colabora cuando Pulido descansa, Ron Wimberly. No se si es que tener que compararte con Pulido es una batalla perdida, pero quizás la colección necesitaba que el equipo artístico rotara al estilo del Ojo de Halcón de Fraction o el Daredevil de Waid, artistas de estilos similares y calidades similares. Wimberly es diferente, pero tosco y narrativamente caótico. 



Pero es un pequeño defecto que no empaña las múltiples virtudes de un tebeo fresco y que se deja leer con agrado y que sirve como continuación de los dos volúmenes previos de la colección. Una compra de la que no te arrepentirás.

16 de noviembre de 2014

Interstellar de Christopher Nolan: La película de ciencia ficción que necesitábamos



















Interstellar es apoteósica. Tanto desde el punto de vista conceptual como emocional. Pocas veces he sentido tanto en una sala de cine. Porque Interstellar nos devuelve dos cosas a los aficionados del séptimo arte. Lo primero, ciencia ficción espacial de verdad. No estamos hablando de Gravity, pura técnica y poca chicha, sino que tenemos ante nosotros a la heredera de 2001, pero con corazón.



Porque los paralelismos entre la obra magna de Kubrick y la que puede ser la de Nolan son abundantes a lo largo de todo el metraje. La solemnidad del despegue espacial, el space trip del tercer acto y la sensación de que los espectadores nos encontramos ante un filme descomunal tanto en intenciones como en talento.

El recibimiento ante esta nueva obra de Nolan ha sido muy dispar. Algo que me deja alucinado, tras el casi unánime recibimiento a la que es la peor película de su filmografía, The Dark Knight Rises, un filme mal contado y mal dirigido, donde el arrojo y la fuerza de Nolan brillaba por su ausencia.



En cambio en su nuevo filme, tenemos de nuevo al Nolan bigger than life, al director del que se pueden decir muchas cosas, pero al que no se le puede decir que no tenga lo que hay que tener. Descomunal en su metraje y en sus ambiciones. Pero en ningún momento se hace larga, todo lo contrario y su gigantismo queda equilibrado con lo que es para mi el verdadero triunfo del largometraje, su carga emocional.

Porque la historia de un padre y su hija en el espacio-tiempo es de lejos lo más bello que ha filmado Nolan en su filmografía. Una filmografía en la que el componente emocional aparecía muy pocas veces, lo que no quita para que en su cine no hubiera lugar para el sentimiento, y si no que se lo digan a los personajes de Leonardo diCaprio y Marion Cotillard en su triste pero bella historia de amor o la desolación que sentimos ante el pequeño Bruce Wayne en la primera hora de Batman Begins.



Pero aquí la emoción y el amor es la fuerza que impulsa esta opus magna de casi 3 horas de duración. Una película sin tiempos muertos, estructurada en tres actos cuasi perfectos y perfectamente definidos. Tres actos que no se entienden el uno sin los otros, creando un mecanismo de relojería perfecto y sincronizado.



Por eso no puedo entender que el "giro" que toma el largometraje en su tercer y polémico acto haya sido tan criticado. Lo primero, porque funciona a la perfección y segundo, que al fan del género no le tiene que venir de nuevas (¿el Animal Man de Grant Morrison?) lo que Nolan propone y ha sido apoyado, por supuesto desde un punto de vista teórico, por científicos con tanto renombre como Kip Thorne, Neil Degrasse o Stephen Hawking. Y aunque no estuviera refrendado por ellos, que estamos ante una obra de ficción y la mayoría de los que critican, encima no tienen ningún tipo de conocimiento de astrofísica o de la teoría de la relatividad.



Y Nolan no solo destaca, sino también todos los elementos que forman la película, desde unos excelentes McConaughey y Chastain, a un Hans Zimmer nuevamente inspirado, a unos efectos especiales, dirección artística, etc... a la altura de las ambiciones de este kamikaze cinematográfico.

En definitiva, una obra muy superior a la media, un riesgo para las atrofiadas mentes del espectador del nuevo siglo y una película a la que no tengo ningún miedo en calificar como un clásico desde ya del séptimo arte.

15 de noviembre de 2014

Copra: Round One de Michel Fiffe. El tebeo y autor que no conoces que se convertirá en tu imprescindible


























Cuando llevas más de 30 años comprando compulsivamente tebeos, es difícil dejarte sorprender. Vas a tu librería habitual, compras tus tebeos mensuales, haces tu pedido de Previews de manera casi mecánica y es rara la vez que sales de la tienda con algo que no sabías que te fueras a comprar.



Pero a veces ocurre el milagro. Y ese milagro ha ocurrido en mi reciente viaje a San Francisco, donde he visitado varias tiendas de cómics. Pero ninguna como Isotope. Su dueño, James Simes es un profesional como la copa de un pino y mejor persona, y tras una larga y entretenidísima conversación con él, y al ver que teníamos un gusto similar, comenzó a recomendarme una ingente cantidad de tebeos de los que trístemente solo pude llevarme una parte. Y por ahora, el que más destaca de todos ellos es Copra de Michel Fiffe.



Copra es una rareza y un verdadero éxito dentro del panorama independiente americano. Michel Fiffe, su autor, escribe, dibuja y edita este tebeo que ha sido un exitazo absoluto en su país de origen, con ejemplares agotadísimos que se venden a precio de oro. Y ahora, los seis primeros números de la serie han sido recopilados en un tomo recopilatorio que creo que saldrá a la venta a principios del año que viene pero que Isotope tiene 50 ejemplares de adelanto firmados por el propio Michel Fiffe y del que yo tengo el número 26.¿Casualidad?.





¿Y qué es Copra? Un tebeo hecho con mucho cariño y una demostración de que Fiffe será uno de los grandes autores de los próximos años. Una mezcla del Escuadrón Suicida de Ostrander y McDonnel, con unas pinceladas de Matt Kindt y un mucho de Steve Ditko. Un tebeo que no se lee, se devora y que demuestra que aunque Fiffe sea un autor novel, sabe perfectamente los mecanismos para entregar un tebeo lleno de piruetas visuales y ejercicios narrativos a la altura de unos pocos elegidos.



Superhéroes, elementos sobrenaturales, underground y sobre todo mucha originalidad por todos sus poros. Las editoriales españolas ya están tardando en traer este tebeo. Y el que lo haga, se llevará una de las joyas más brillantes del panorama actual. Avisados quedáis. ¡¡Muchas gracias James!!

22 de octubre de 2014

Black Canary and Zatanna: Bloodspell. Recuperando el estilo de una DC desaparecida



















¿Recordáis una época en la que los tebeos de superhéroes eran más ligeros, más agradables y eran un entretenimiento para todas las edades? Una época en la que la oscuridad impostada, la violencia gratuita y el pesimismo no aparecía en este universo de cuatricomía, salvo honrosas excepciones, más como experimento que como norma no escrita. Pues aquellos que como yo añoramos esa época ya casi desaparecida, disfrutaréis de este team up entre dos de las superheroínas más carismáticas del universo DC, Canario Negro y Zatanna.



No es casual que el encargado de esta hazaña sea Paul Dini, fan y verdadero creyente del universo DC tradicional y que nos regaló en la década de los 90 la serie animada de Batman, una verdadera oda al personaje y la que es hasta el momento la adaptación más fiel del personaje en otro medio que no sea el impreso. Porque Dini adora el universo DC, sus personajes y su personal idisioncrasia, desaparecida ahora en los nuevos 52.



Porque esta novela gráfica, aunque haya aparecido este 2014, es un proyecto que presentó Dini en el año 2005 y se nota. Es un tebeo sencillo, ligero, pero muy auténtico. Un tebeo que cuenta una aventura que no pretende cambiar el mundillo, ni a sus personajes, ni pretende alzarse con miles de premios Eisner, o ser carne de especuladores de portadas variantes. Simple y llanamente pretende hacer pasar al lector un buen rato. 



Y lo consigue gracias a una historia sencilla que mezcla la intriga criminal con el elemento sobrenatural, pero que sirve de excusa para dar a conocer al lector la amistad entre dos de las mejores heroínas que ha dado el universo DC, ya que a través de flashbacks, conoceremos la historia de amor entre ambas, y así poder Dini utilizar el amplio y variado abanico de personajes, situaciones o lugares que el universo DC atesora en sus más de 75 años de historia.



Si el trabajo de Dini es encomiable en su resultado y pretensiones, no puedo dejar de hablar de su partenaire artístico, Joe Quiñones, un nuevo talento que desde ya entra en el top ten de dibujantes cartoony, o más cercanos a la animación, donde Darwyn Cooke y Bruce Timm ostentan el trono. Un trazo limpio, una facilidad para la narrativa y un magnífico talento para las expresiones faciales, hacen que el tebeo sea un disfrute tanto mirarlo como leerlo.



Quizás algún lector pueda sentirse decepcionado por el formato elegido para la ocasión, una novela gráfica. Algo caro para un tebeo que no deja de ser una aventura divertida de dos personajes digamos "menores" de DC. Pero quizás también es la única manera de llamar la atención al potencial lector y que se atreva con otro tipo de tebeos que no estén involucrados en una nueva macrosaga, la muerte de un personaje o pertenezca a la sobresaturada Bat-familia.  Dadle un tiento, que seguro que lo disfrutaréis. La edición (repleta de extras, con bocetos, páginas originales y el tratamiento y guión original) y el tebeo lo merecen.

20 de octubre de 2014

Perdida de David Fincher: Un magistral thriller que nos devuelve al mejor Fincher

Si a David Fincher se le da algo muy bien son los thrillers. Lo atestiguan títulos tan emblemáticos de las tres últimas décadas como Seven, The Game o Zodiac. No solo por su capacidad para ambientar sus películas en esa atmósfera turbia y malsana, sino también por saber sacar partido a guiones cuasiperfectos donde la ambigüedad están a la orden del día.

Incluso su magistral La Red Social, para mi el mejor título que ha realizado Fincher, se podría considerar un thriller, ya que la historia de la creación de Facebook era un relato narrado a muchas bandas y donde el director dejaba a la elección del espectador el tomar partido por las muchas incógnitas que habrían los protagonistas de una de las obras fundamentales de los últimos 10 años.



Y tras la insípida "Los Hombres Que No Amaban a Las Mujeres", volvemos a encontrarnos con una obra que aúna una magnífica dirección con un guión casi sin aristas. Y eso es gracias a Gillian Flynn, escritora de la novela original, que se convierte en la nueva y perfecta aliada de Fincher como lo fue en el pasado Andrew Kevin Walker o Aaron Sorkin.

El guión de Flynn y la dirección de Fincher atrapan al espectador durante las dos horas y media que dura el largometraje. Un metraje que no cansa en ningún momento, gracias a la narrativa basado en varios puntos de vista y con saltos en el tiempo que van encajando las piezas de un puzzle maquiavélico que deja al espectador satisfecho pero con un regusto malsano al terminar la proyección y que acerca al cineasta a la obra de autores como Hitchcock o Paul Verhoeven.



La mención de estos dos autores no es gratuita, ya que aparte de ser ambos maestros del suspense y creadores de atmósferas malsanas, también se les recuerda por su malsano sentido del humor. Y es que por primera vez en la obra de Fincher, encontramos sentido del humor, un sentido del humor ácido y nada complaciente, pero que aleja la trama del thriller al uso.

Fincher vuelve a dirigir con verdadera precisión de cirujano, con una narrativa compleja estructuralmente, pero visualmente clásico, alejada de los geniales excesos de sus primeros trabajos como Seven o El Club de la Lucha y que la acerca a obras más maduras y clásicas visualmente que no de estructura como Zodiac o La Red Social, que refuerza el sólido guión de Flynn. La única concesión al efectismo es en una de las últimas escenas del filme, donde los parecidos con Verhoeven se acrecentan y que pocos espectadores olvidarán tras verla.



Pero una buena dirección y un buen guión necesitan de buenos actores para que el resultado sea memorable. Y aquí tanto Ben Affleck como Rosamund Pike dan el do de pecho. Affleck, llevando el 80% del peso de la película en sus hombros y demostrando a sus haters que es tan buen actor como director y que todavía le queda mucho por demostrar. Y lo de Rosamund Pike es magistral. Cada escena en la que sale roba la pantalla con su magnetismo y su interpretación queda desde ya en los anales de su género... y hasta aquí puedo leer para no estropear las múltiples sorpresas que nos depara la cinta.

En definitiva, un thriller impecable, un Fincher en plena forma, uno de sus mejores trabajos y una de las cintas imprescindibles del 2014. ¿Se puede pedir más?


29 de septiembre de 2014

Daredevil Noches Oscuras de VV.AA.: Intrascendentes pero correctos relatos del Hombre sin Miedo




Daredevil es para Marvel como Batman para DC Comics. Un personaje que durante sus 50 años de historias ha tenido múltiples interpretaciones pero que la obra de un autor, en este caso Frank Miller, ha enterrado y dejado en un segundo plano otras visiones igual de interesantes de este abogado de la Cocina del Infierno.

Noches Oscuras, una miniserie de ocho números, intenta englobar en la misma todos los tipos de Daredevil, con mayor o menor fortuna, pero que sirve al lector no iniciado en el superhéroe ciego más famoso del mundo del cómic, para hacerse una idea de lo que puede encontrarse con este personaje.



Dentro de esta miniserie podemos encontrar tres relatos diferentes de tres equipos creativos diferentes. El primero de ellos, está escrito y dibujado por Lee Weeks, un magnífico dibujante de estilo clásico, que nunca ha tenido la repercusión y el éxito que se merece. Y aquí se estrena como autor completo, con unos resultados irregulares.

La sombra de Miller y Mazuchelli sobrevuela este trabajo, en especial su Born Again, con un Matt Murdock enfrentado a los demonios de su pasado, un simbolismo religioso ya presente en la etapa de Miller y una oportunidad de redención a un héroe torturado por la culpa. Pero también es la historia de la ciudad de Nueva York, muy al estilo del fallecido Will Eisner, del cual Miller ya bebía mucho en su primera aproximación al personaje. Una niña en peligro, un criminal en busca de redención.



El problema es que esta historia llega 30 años tarde. Pero se salva por el mejor trabajo gráfico de toda la miniserie, gracias a un Lee Weeks en estado de gracia, con una narrativa fluída y una composición de página que hace que no entienda que no sea un autor más adorado por la industria y los aficionados. 

El segundo relato está realizado en su totalidad por David Lapham. Todo aquel que conozca a este genial autor venido de la escena independiente y que haya disfrutado con su Balas Perdidas, u otros tebeos menos conocidos pero igual de geniales como Mátame, Silverfish o Young Liars, se sentirán decepcionados no por un mal trabajo, sino por un tebeo que se nota alimenticio para el autor y en el que no consigue exprimir ni un 10% del talento que atesora.



Y llegamos a la que es la historia menos pretenciosa de la recopilación y la más entretenida. Guionizada por Jimmy Palmiotti y dibujada por Thony Silas, es quizás la más ligera de las tres aventuras. Y aquí nos encontramos con un Daredevil más liviano, sin tortura católica de por medio. Un tebeo en el que sacamos a Matt Murdock de su zona de confort, Nueva York y le metemos de lleno en la soleada Miami, junto a Misty Night en un team up divertido, más cercano al Arma Letal de Richard Donner que a los soliloquios apesadumbrados a los que estamos acostumbrados. El dibujante, Thony Silas, hace un trabajo correcto dentro de sus limitaciones.

En definitiva, un tebeo que no aportará nada a los seguidores del personaje, pero que si que puede servir de pasarela introductoria para todos aquellos lectores novatos que se quieran adentrar en uno de los personajes más interesantes de la historia de Marvel Comics.


27 de septiembre de 2014

Black Science de Rick Remender y Matteo Scalera: Ciencia ficción, pulp y los 4F se dan la mano

































De todos los últimos talentos que han aparecido en el cómic americano en los últimos tiempos, Rick Remender quizás sea el que mejor ha sabido fusionar el estilo de los tebeos clásicos de los 60 y 80 con un toque actual necesario en estos tiempos que corren. Cualquiera que haya leído sus espléndidas etapas al frente de X-Force o sus Imposibles Vengadores saben de lo que hablo. Tebeos que en un principio parecen sencillos pero que una vez que te adentras en ellos y con el paso de los meses se convierten en verdaderos trabajos de orfebrería donde todas las piezas encajan a su debido momento. 



Pero a diferencia de contemporáneos suyos como Jonathan Hickman, ese encaje de bolillos no quita que sus protagonistas tengan vida propia, personalidad y no sean una mera excusa para demostrar lo bueno que es el guionista a la hora de estructurar una historia sin pensar que el lector seguirá leyéndote si siente algo por los personajes, algo que Hickman olvida en cada una de sus obras.



Y el magnífico equilibrio de la industria americana actual permite que estos nuevos talentos trabajen en ambos lados del espectro. Ganando un buen dinero con editoriales y personajes mainstream elaborando un trabajo de calidad en la mayoría de las ocasiones y a su vez desarrollando propuestas personales como este Black Science que nos ocupa y que es el primero de tres trabajos que está desarrollando para el sello Image.



Black Science es un cóctel donde Remender mezcla con los ingredientes adecuados su amor por el pulp, la ciencia ficción, la space opera y su amor por los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Porque nuestro protagonista es una visión distorsionada pero tremendamente parecida a ese Reed Richards obsesionado por la tecnología y la ciencia, los cuales le han deshumanizado y le han apartado de las personas, en particular de su esposa e hijos. Y hasta aquí puedo leer para no estropearos las sorpresas que la serie atesora en su interior.



Si el primer ejemplar nos retrotrae a la atmósfera de las novelas pulp de Buroughs y su John Carter y el trabajo gráfico de Matteo Scalera (que ya colaboró con Remender en una muy reivindicable etapa al frente de Vengadores Secretos) nos recuerda a las ilustraciones de un Frank Frazetta más sucio y turbio, a partir de su segundo ejemplar, la colección da un giro al desvelarse el nucleo de la historia y que si se le puede buscar un símil sería lo que pudiera haber sido el Sucker Punch de Zack Snyder si este se hubiera preocupado por escribir un guión a la altura del delirio visual y conceptual de su fallida película.



En Black Science la forma y el fondo van de la mano. Las ideas fluyen página a página con la misma intensidad que su guión, el cual nos va descubriendo a un elenco de personajes que a cada número que pasa se van haciendo más interesantes y vamos descubriendo poco a poco el gran universo que Remender ha preparado para la ocasión. Así que no lo dudéis, y si sois fans de la ciencia ficción conceptual, de la space opera, de los seriales de los años 30, o de todo a la vez,  haceros en cuanto podáis con una copia del primer volumen recopilatorio. No saldréis defraudados.





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