16 de julio de 2018

El Castigador: Círculo de Sangre. Recuperando uno de los títulos emblemáticos de la Marvel de los 80
























Hace ya más de treinta años, cómics Forum editaba el material de Marvel Comics, convirtiéndose en la puerta de entrada para una nueva generación de aficionados españoles. Pero aunque gracias a dicha editorial y posteriormente ediciones Zinco con el material de DC Comics, el mercado editorial de cómics en España es el que es en la actualidad, en su momento cometieron graves errores editoriales que han sido subsanados en la actualidad. Ocurrió en concreto con dos obras fundamentales, no solo de la Marvel de los 80, sino del cómic americano de dicha época: Daredevil Born Again de Frank Miller y David Mazzuccheli y El Castigador: Círculo de sangre de Steven Grant y Mike Zeck. La primera de ellas, obra cumbre, epílogo y hasta ese momento punto final de la reconstrucción del personaje creado por Stan Lee y Wally Wood de la mano de Frank Miller, fue publicado como complemento fragmentado en la colección regular que Forum publicaba de Spiderman, exactamente junto a los pocos acertados y mediocres primeros ejemplares del nuevo título del arácnido, Web of Spiderman, de David Micheline y Alex Saviuk. No hace falta decir que nadie recuerda esa etapa de Spiderman y absolutamente nadie puede olvidar el impacto que produjo la caída a los infiernos y posterior renacimiento del protector de la cocina del infierno. 






Idéntica suerte tuvo la miniserie El Castigador: Círculo de sangre, que fue también publicada de complemento en la colección Marvel Héroes, una serie antológica donde Forum decidió englobar las limited-series más actuales (el formato de moda en los 80) que Marvel Comics estaba publicando en Estados Unidos. El Castigador compartió también, de manera fragmentada, las páginas de dicha colección con trabajos tan mediocres como la miniserie Kitty Pryde y Lobezno de Chris Claremont y el inefable Al Milgrom. Todos los aficionados compraron el primer ejemplar por la muy publicitada miniserie que reunía a Kitty y Lobezno en Japón, pero siguieron comprándola fielmente por una serie complementaria que dejó al fandom en shock por su atrevida -para la época- temática, violencia y puesta en escena. 






El Castigador: Círculo de sangre también lo tuvo complicado para que viera la luz en su país de origen. El vigilante, creado por Gerry Conway, diseñado por John Romita Sr. y cuya primera aparición tuvo lugar en Amazing Spiderman 129 en la década de los 70, tuvo un arduo camino para convertirse de villano a antihéroe fundacional e icónico de los años 80. Los motivos, un Comics Code y una moral editorial que no se sentía cómoda con un vigilante urbano cuyos expeditivos métodos solo podían tener sentido como villano y antagonista de los héroes de la editorial. 

Todo eso cambió con la llegada de Círculo de sangre, una miniserie de cinco ejemplares publicada entre finales de 1985 y principios de 1986, donde Steven Grant ponía nombre y apellidos al personaje -Frank Castle- y presentaba un trabajo que al igual que el Born Again de Miller y Mazzuccheli, llevaba un paso adelante a un género y una industria que no sería la que conocemos actualmente (para lo bueno y para lo malo) sin estos trabajos fundacionales. 






El trabajo de Grant y el éxito de la miniserie no puede entenderse sin su compañero gráfico, Mike Zeck, recién salido del éxito de las primeras Secret Wars de Jim Shooter. El dibujante entrega un trabajo fastuoso, sobre todo en su primer ejemplar, rompiendo la planificación de página tradicional de la época y planteando una estructura de dos, cuatro y sobre todo tres paneles panorámicos, -más storyboard cinematográfico que narrativa gráfica heredera de Jack Kirby o John Buscema- donde los picados y contra-picados realzaban la visión paranoica y de blancos y negros de la mentalidad de un Frank Castle que gracias a los acerados guiones de Grant, realzados por una voz en off que se convirtió en marca personal del personaje, reconvertía este universo en cuatricomía de héroes y villanos, en un escenario donde la corrupción gubernamental e institucional y la muerte y la violencia sin sentido era más cercana a la América contemporánea que el resto de títulos de la casa.

Este camino de violencia y muerte que convirtió a Castle en el personaje más reconocible de la Marvel de la segunda mitad de los 80 junto a Lobezno, tuvo su génesis en una miniserie donde la lentitud de Zeck como dibujante le acabaría pasando factura a la misma, bajando progresivamente el nivel de detalle en cada ejemplar publicado, hasta llegar a un quinto ejemplar donde tanto Grant como Zeck desaparecen y el capítulo final de la seminal historia queda en manos de los mucho menos competentes Jo Duffy y Mike Vosburg. Pero estos detalles no empañan un tebeo que ha envejecido excelentemente, una vez leído tres décadas después, gracias al carácter mitológico e icónico de un Frank Castle convertido en un ángel de la muerte tan letal como tremendamente humano y un trabajo gráfico obra de Zeck que quizá se encuentre entre lo mejor de toda su carrera. 






Tres años después, el equipo creativo se volvió a reunir en El Castigador: Retorno a la Gran Nada, una Marvel Graphic Novel donde Grant presentaba un relato narrado a dos tiempos donde veíamos una parte importante del pasado de Castle en Vietnam, que servía tanto para humanizar al personaje como para presentar la faceta más frágil del mismo, conduciéndonos a un presente donde de nuevo el guionista trataba temas cercanos a la realidad contemporánea de la época, tales como el tráfico de heroína y las verdaderas razones de la intervención americana en la guerra de Vietnam. 

Mike Zeck entrega de nuevo un excelente trabajo gráfico -elevado tanto por un color superior como por las calidades de impresión del formato novela gráfica-que aunque superior en algunos aspectos a su precursora, no consigue entregar composiciones de página o viñetas concretas, con la carga legendaria e icónica que si tuvo la primera miniserie, algo que no ha evitado que se haya convertido en digna heredera de la obra original. 






Ambos trabajos han sido reeditados de nuevo por Panini Comics en un volumen en tapa dura titulado El Castigador: Círculo de sangre, que además de publicar en papel de alta calidad el material original recientemente restaurado por Marvel Comics en su país de origen, complementa el volumen con unas algo excesivas 100 páginas de material extra donde podemos ser testigos de páginas originales a lápiz de la miniserie original, pin-ups de El Castigador pertenecientes a portfolios de los 80 y 90 de Mike Zeck o un epílogo del propio Steven Grant. En definitiva, una edición de lujo para un trabajo que representa perfectamente la evolución y ruptura del cómic de superhéroes americano de los años 80 y su influencia posterior.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...