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16 de diciembre de 2012

El Hobbit: Un Viaje Inesperado de Peter Jackson


El Hobbit: Un Viaje Inesperado de PeterJackson (The Hobbit: An Unexpected Journey, 2012)

Once años han pasado desde que Peter Jackson estrenara la primera entrega del Señor de los Anillos y casi diez desde que finalizara su aproximación a la Tierra Media con El Retorno del Rey. Una década que la ha convertido en una de las sagas más recordadas y queridas de la historia del cine. Tres grandes entretenimientos, una hazaña portentosa, ya que la adaptación de la magna obra de Tolkien se consideraba casi imposible, y si no que se lo digan a Ralph Bahksi, que pecaban a cada entrega de una duración cada vez más desmedida, pero que en su conjunto eran casi redondas. Ahora ya solo le quedaba El Hobbit para completar el mundo de Tolkien, aunque en el momento de terminar la trilogía del Señor de los Anillos dijo que no tenía ninguna gana.


Tras pasar por las manos de un Guillermo del Toro que se apeó del proyecto sin saber bien los motivos, la obra recayó de nuevo en manos de Peter Jackson, necesitado de nuevo de un éxito de taquilla que no había alcanzado con su fallida pero estimable adaptación de King Kong (el exceso de metraje de nuevo el handicap de Jackson) y la muy mediocre "The Lovely Bones". En un principio, Jackson pretendía contar la pequeña historia que es El Hobbit (un librito infantil de apenas 300 páginas) en dos películas, complementando la historia con los exhaustivos apéndices que Tolkien tenía preparados. Hace unos pocos meses, Jackson dejó con la boca abierta a los fans y a la prensa, con una decisión ególatra y financiera, convirtiendo lo que iban a ser dos películas de tres horas (ya algo excesivo) en tres películas con esa duración aproximada. 


Y el primer tercio de la trilogía ya ha llegado a las pantallas, como el gran evento de las navidades y una de las películas más taquilleras del año a priori. Y el resultado es lo que fue La Amenaza Fantasma para George Lucas y la trilogía original de Star Wars. Al igual que el paso del tiempo entre la trilogía original de Lucas (16 años desde El Retorno del Jedi a La Amenaza Fantasma), los avances tecnológicos son evidentes, aunque no tan llamativos como lo fue entre el cine de los 80 y el digital de finales de los 90. La Tierra Media luce en El Hobbit como nunca, y visualmente la película no puede defraudar a ninguno de sus seguidores. Otra cosa es la manera de contarlo.


Si en la trilogía original uno de los factores de agradecer a Jackson fue el saber cortar, reducir y adaptar al lenguaje cinematográfico las en algunos momentos espesas páginas del original, en esta precuela es al contrario, ya que Jackson estira como un chicle las páginas del original. No es de recibo que la película no arranque hasta casi la hora de proyección, con una interminable cena de enanos en casa de Bilbo Bolson en un intento de dar personalidad a ¡12! enanos, siendo únicamente desarrollado Thorin, que aquí casi se convierte en un Aragorn de menor estatura y por supuesto mucho menos peso dramático, aunque Jackson, de nuevo tirando de apéndices, nos muestre a un nuevo super-orco como némesis de esta primera entrega, que en vez de impregnarle ritmo, consigue ralentizar la trama.


Pero el mayor problema de esta entrega es intentar equilibrar el tono más ligero e infantil de El Hobbit, con la grandiosidad épica de El Señor de los Anillos. No podemos pasar de una escena tan "over the top" como ver a un goblin de gran papada cantando y minutos después intentar impregnar de aliento épico a Thorin en una batalla final anticlimática.


Por no hablar del mago Radagast, que aunque nos sirve para ver como Sauron comienza a tomar poco a poco la Tierra Media, está interpretado por un sosias de un Robin Williams en horas bajas, sobreactuado y francamente prescindible.


De lo mejor del film, Martin Freeman interpreta a un perfecto Bilbo, aunque su presencia quede diluida ante tanto enano coñón. Llama la atención que el mejor momento del film se encuentre en la grandísima escena en la que se conocen Bilbo y Gollum y donde el primero toma por primera vez contacto con el fatídico anillo. Ahí es donde el espectador se encuentra con el mejor Jackson, el que encandiló al público con la primera trilogía de Tolkien, al que en pocas partes más se le puede encontrar en una producción egocéntrica y alargada hasta la saciedad, donde Jackson intenta provocar una épica forzada, con aciertos aislados y demasiados errores, una decepción anunciada y que espero Jackson pueda ir arreglando en los dos capítulos que le quedan por estrenar, algo que conseguirá, si no se cree que es el rey del mundo.

21 de diciembre de 2011

El Hobbit: Un Viaje Inesperado. El Trailer


Seguimos con la racha de trailers de máxima expectación. Y si el lunes tuvimos "The Dark Knight Rises" y el jueves tendremos el de "Prometheus", hoy miércoles 21 tenemos el de uno de los proyectos que más ha costado sacar adelante, "El Hobbit". Pero aquí está su primer avance, que promete la misma calidad, cariño y fidelidad que hace 10 años encumbraron a Peter Jackson. Muy buen sabor de boca y muchas ganas de sumergirse de nuevo en la Tierra Media. No os aburro más. Aquí está el trailer.


1 de noviembre de 2011

Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio de Steve Spielberg


Las Aventuras de Tintín: El Secreto del Unicornio de Steven Spielberg (The Adventures of Tintin: Secret of the Unicorn, 2011).

Vaya por delante que nunca me ha gustado la creación de Hergé y que en mi tierna infancia nunca fui capaz de pasar de la página 20 más o menos de los álbumes que caían en mis manos. Y que nadie diga que no lo intentaba, porque su dibujo me encantaba, pero era ponerme a leer y el sopor y la incomprensión se apoderaban de mi. Y eso es lo que me ha pasado al ver la versión cinematográfica perpetrada por Spielberg y Jackson.


Sorprendido también estoy del recibimiento crítico que ha tenido el filme. Múltiples alabanzas de la magnificencia de lo proyectado, de la revolución cinematográfica que es el uso del motion capture mejorado que luce el filme (por supuesto es mejor que lo hecho por Zemeckis pero sigue sin gustarme este híbrido entre imagen real y animación, que me recuerda a las terroríficas películas animadas de Ralph Bashki) y sobre todo de la recuperación del mejor Spielberg de acción desde los tiempos de "Indiana Jones y la Última Cruzada".

Con semejantes comentarios, mi reticencia personal a un estilo de animación que me da grima y mi rechazo a un personaje que nunca me ha interesado más allá de su atractivo icónico, hizo que albergara esperanzas de encontrarme ante un buena película. Porque adoro a Spielberg, creo que es uno de los mayores talentos del cine de todos los tiempos y que aunque ha tenido sus películas malas, las buenas lo superan con creces. 


Así que me aproximo a este filme, del que se dice que es lo que tendría que haber sido "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal" y no fue y llego a una conclusión aterradora. Por supuesto que la Calavera de Cristal no tiene nada que ver con Tintín, sino que Tintín hace que la Calavera de Cristal parezca En Busca del Arca Perdida en comparación.

No me explico que una película de un infantilismo tan evidente, con un guión realizado a cuatro manos por gente tan talentosa como los guionistas de Scott Pilgrim o la serie de la BBC "Sherlock" haya perpetrado este desaguisado, con un guión de derribo que solo sirve como excusa para que Spielberg encadene set pieces de acción con mayor o menor acierto.


Porque de lo que no me cabe duda es que Spielberg y su socio, Peter Jackson, han disfrutado como enanos con las nuevas herramientas a su disposición. Pero se les ha olvidado que para hacer una aventura épica hace falta una historia que te atrape desde el primer instante y unos personajes carismáticos. Pero no hay nada ni de lo uno ni de lo otro.

Para empezar, su protagonista, Tintín, tiene el mismo carisma que un taco de post-it. Plano, aburrido, no sabes quién es, que le gusta, que le disgusta, nada. Tiene un perro y es un supuesto periodista/aventurero. A lo largo de la película su personalidad tiene tantos matices como su rostro de cera CGI. Salva algo la función el Capitán Haddock, pero no mucho, porque su humor, que convierte a Jar Jar Binks en Woody Allen, no pasa del caca, culo, pedo, pis, aunque el ininteligible guión (nadie sabe bien para que se busca el qué, cómo y por qué) intenta darle una aureola de leyenda que el personaje no representa. Y ya no hablemos de Hernández y Fernández que entre los dos no juntan ni medio cerebro.


Por supuesto, la factura técnica es impecable, aunque no me guste la técnica elegida. Pero todos los fuegos artificiales del mundo no pueden ocultar lo endeble de su estructura narrativa, con escenas de acción sin ninguna emoción, causas-efectos tiradas de los pelos y en general un tono moroso (ni la música del gran Williams se salva) que ha provocado en mi, sobre todo en la primera mitad de la película, largas cabezadas.


Aparte de su factura técnica, destacar solo dos aspectos positivos del filme: los títulos de crédito al estilo de los de "Atrápame si Puedes" pero sin llegar a la altura de esa pequeña maravilla  y la esa si excelente set piece de Tintín y Haddock en el sidecar persiguiendo a los villanos. Esa es la única escena en la que veo al mejor Spielberg, el mago prestidigitador que sabe encandilar y transmitir ese "sense of wonder" que solo él y su amigo Lucas saben hacer. El resto infumable.

Así que nunca fui amigo del Tintín de papel y esta traslación cinematográfica no ha hecho más que reafirmarme ante mi absoluta apatía hacia la creación de Hergé. De lo peor que ha realizado Spielberg en toda su carrera.

27 de febrero de 2010

The Lovely Bones de Peter Jackson. Reseñas de actualidad.



The Lovely Bones de Peter Jackson (2009).

El galardonado director de la saga El Señor de los Anillos, que ya se llevó un leve varapalo de la crítica y la indiferencia del público con su correcto remake del clásico del cine King Kong, vuelve con una película que olía a premios, y que ha conseguido únicamente el menosprecio de nuevo de la crítica, y la indiferencia absoluta del público norteamericano.

Extraño, porque el material en el que se basa, es un famoso libro de la escritora Alice Sebold, y que es libro de referencia para el lector anglosajón desde su publicación en 2002. Su gancho, la historia de una niña de 14 años violada y asesinada, y que nos cuenta la historia en primera persona una vez muerta, desde el limbo en el que se encuentra, mientras en el mundo de los vivos, vemos como su familia intenta superar y aceptar la muerte de su hija mientras su asesino sigue en libertad. Pero Jackson en su traslado a la gran pantalla, lo que consigue no es una mala película, pero tampoco una buena. Es una película fallida.



Peter Jackson es un buen director de cine, pero no excelente, ya que su trilogía de El Señor de los Anillos es buena, pero no la obra maestra que crítica y público creyó que es, pero fue alabado y se lo acabó creyendo. Su tendencia a la desmesura en el metraje (¡más de 3 horas para contar King Kong, cuando el original no llega a los 90 minutos!), demuestra que no es el capaz director que mucha gente y el mismo creyó que era, ya que la concisión y el saber elegir las escenas, y que es lo fundamental en una historia, de lo que es paja, no es una de sus virtudes.

En esta última obra suya encontramos lo mejor y lo peor de Jackson. Por una parte, tenemos unos primeros 45 minutos más que correctos, incluso con escenas muy bien dirigidas, como ejemplo la escena previa al crimen entre víctima y verdugo, la presentación de todos los personajes de la obra y sobre todo de la familia de la niña en los primeros 15 minutos, y la escena en la que ella descubre que está muerta pero todavía no lo sabe. Pero a partir de esos primeros 45 minutos, en el momento que el personaje de Susan Sarandon vuelve a escena, la película pierde el norte.



Y pierde el norte, porque Jackson no se define en lo que quiere contar, ya que parece que el director ha cortado a hachazos la novela, dejando unas cuantas escenas de ella, pero dando la impresión que nos falta lo que las una a todas ellas. Y también deja cojo, tanto el Limbo en el que vive la niña, como la parte del mundo real. Los personajes principales de la historia, el padre, la madre y los hermanos de la Susie la niña asesinada, y del policía que en un principio quedan bien definidos se van diluyendo a lo largo de la trama y sus acciones no son creíbles al espectador, no por absurdas, sino porque no sabemos bien como los personajes llegan a una serie de conclusiones, que no desvelaré para aquellos que no hayan visto el filme. A cambio de eso, Jackson sigue deleitándonos con sus escenas al ralentí, que son innecesarias y un recurso muy hortera cuando se abusa de él, y que alguien debería decirle que quitando el ralentí, esas escenas durarían menos, en consecuencia el filme también, y tendría tiempo de contarnos escenas para que el desarrollo de los acontecimientos tuvieran una cierta credibilidad y no fueran porque si. 



Otro aspecto que comienza bien, pero que desarrolla mal es la reacción de los padres y hermanos de la niña tras su desaparición. Al principio entendemos y vivimos la angustia de unos padres pero a partir de un determinado momento pierde la autenticidad, agravado por saltos bruscos en el tiempo que no están del todo bien engarzados por el director.

Y llegamos a uno de los aspectos que más publicitó el propio Jackson durante el rodaje del filme, la recreación del limbo donde se encuentra la niña tras su muerte. No voy a entrar en la discusión de si es cursi y hortera o no (Jackson siempre lo ha sido), ya que en el fondo es el limbo de la imaginación de una niña de 14 años por lo que podría ser justificable, pero si que le critico la falta de imaginación del departamento de dirección artística y del propio Jackson, en la creación de un mundo, que salvo detalles aislados y muy buenos (ese mirador que se desintegra, los barcos embotellados gigantes a la orilla de la playa, y ese caserón siniestro donde se oculta lo que Susie no quiere y no se atreve a ver), el resto tiene un tufillo a anuncio de desodorante Heno de Pravia que echa para atrás.



Pero no todo es malo, como he dicho al principio. Saoirse Ronan, la joven actriz que interpreta a la joven asesinada Susie Salmond hace un magnífico trabajo y Stanley Tucci que interpreta a su asesino realiza una interpretación ejemplar llena de matices hipnótica y terrorífica (el filme gana muchos enteros cuando está en pantalla). Mark Walhberg y Michael Imperioli que interpretan respectivamente al padre de la niña y al policía que investiga el caso dan lo mejor de si mismos, aunque sus personajes necesitan de más escenas y metraje para poder desarrollarlos como se merecen. Rachel Weisz y Susan Sarandon, madre y abuelas de la niña, tienen un papel meramente testimonial, sobre todo el personaje de Weisz que desaparece a mitad de la película de manera absurda, para volver al final de manera igual de absurda. Destacable lo bien que Jackson nos presenta la familia y el amor que se profesan, una pena que no lo sepa explotar y llevar a las últimas consecuencias igual que la reacción y desestabilización del núcleo familiar tras la muerte de Susie.



Por lo que la película se puede ver, no aburre en ningún momento, pero se queda muy a las puertas de ser la magnífica película que podría haber sido si Jackson hubiera sabido pulir los muchos defectos que tiene. En definitiva y como he dicho al principio de esta reseña, fallida que no mala. Otra vez será Peter.
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