17 de marzo de 2018

Hellblazer: Otros Hechizos de VV.AA. Una pequeña joya para los completistas



















Para rematar la excelente y completísima edición de la legendaria Hellblazer del sello Vertigo de DC Comics, ECC ha decidido publicar un decimoctavo volumen que sirve como epílogo, recopilando unas cuantas miniseries y un especial que se habían quedado fuera del resto de la colección, ya fuera porque no encajaba dentro de la selección por autores de la recopilación o porque las series no fueran protagonizadas por el carismático John Constantine o al menos en su totalidad. 

Lo interesante del volumen, más allá de la diversa calidad de las obras que contiene en su interior es que en la gran mayoría de los casos permanecían inéditas en nuestro país, exceptuando La calle del amor, publicada en un número especial en formato prestigio por Norma Editorial a principios de la pasada década y la adaptación al cómic de la película de Constantine, que creo fue editada en el momento de su estreno por Planeta de Agostini. La decisión de ECC ha sido situarlos de manera cronológica de acuerdo con su momento de publicación, exceptuando la adaptación de Constantine, que sirve como coda de un volumen irregular pero tremendamente interesante. 



Comenzando con los trabajos menos distinguidos de este volumen, nos encontramos en primer lugar con la adaptación en cómic de la película Constantine protagonizada por Keanu Reeves y dirigida por Francis Lawrence. Los encargados de llevar a cabo esta práctica común desde los años 70 a la pasada década, es un ejemplo más de un trabajo meramente alimenticio y que surge más por motivos marketinianos que por motivos artísticos. Los autores encargados de llevarla a cabo son el guionista Steve Seagle y el dibujante Ron Randall. El primero sobre todo es un autor excelente, con trabajos tan memorables como su Casa de los secretos o Es un avión, ambas para el sello Vertigo y ambas realizadas junto al inclasificable ilustrador Teddy Kristiansen. Lo que nos encontramos aquí es un trabajo que no aporta nada al medio y que ilustra de manera torpe y peregrina una obra cinematográfica ya de por si equivocada y que sigue de manera mecánica el guión y la trama de su versión en pantalla grande. 



El otro trabajo que languidece en comparación con el resto de lo publicado en el volumen es la miniserie en cuatro partes llamada La brigada de la gabardina, publicada en 1999 y realizada por el guionista John Rey Nieber y el dibujante John Ridgway. En este último se encuentra lo más atractivo de esta miniserie nacida de Los libros de la magia de Neil Gaiman. Y es que Ridgway aporta una atmósfera malsana a un guión atractivo pero ejecutado torpemente por John Rey Nieber. 



En la categoría de interesante y correcto nos encontraríamos con dos trabajos muy diferentes, pero que aúnan ambas esa decisión de expandir el universo de Constantine más allá del propio personaje protagonista del serial. La primera de ellas sería la miniserie de cinco ejemplares dedicada a Papa Midnite y realizada por Mat Johnson y Tony Akins. En ella, profundizamos en el que fue el primer villano de la serie regular de Hellblazer y creado por el guionista Jamie Delano, en un relato que juega en dos tiempos para hablarnos del racismo inherente en la sociedad occidental, en especial la americana, un tema fundamental en la obra de Johnson y que ha desarrollado con aún mejor fortuna en títulos como Incognegro



La otra miniserie que se sitúa en esa línea media es Lady Constantine, una antepasada de nuestro querido John Constantine, escrita por Andy Diggle y dibujada por Goran Sudzuka. En este último y en el carisma de la protagonista se encuentran los mayores aciertos del que fue el primer trabajo de Andy Diggle tanto del universo de John Constantine, como de su trabajo en la línea Vertigo, ampliamente superado por ejemplo en su atractivo etapa al frente de Hellblazer, que aquí comenzó a dar sus primeros pasos. 



Entre las sorpresas del volumen nos encontramos con dos miniseries, una dedicada a la adolescencia de Constantine y otra centrada en Chas, el taxista, amigo y saco de boxeo de John Constantine que se merecía una historia que le redimiera. La primera, titulada La calle del amor y englobada en un conjunto de miniseries antológicas, cuyo nexo de unión era la figura del Sandman de Neil Gaiman, va más allá de la explotación de la obra magna de Gaiman, en un relato donde los sentimientos y la emotividad están por delante del tono cínico e inhumano que el mundo de Constantine entrega habitualmente, sin dejar de lado los momentos escalofriantes, gracias al arte de Michael Zulli. 



Chas: El conocimiento, la miniserie en cinco episodios escrita por Simon Oliver y de nuevo ilustrada por Goran Sudzuka es la joya del volumen. Un trepidante relato de horror protagonizado por Chas, de lectura dinámica y diálogos acerados, que demuestra la importancia de una de las figuras satélite fundamentales del mundo de John Constantine, quedando este último como estupendo alivio cómico en esta historia de redención y reafirmación de un personaje subestimado. 

En conjunto, un volumen fundamental para los seguidores del personaje y la serie Hellblazer, que al igual que la serie regular, tiene momentos mejores o peores, pero que en conjunto aprueba con nota, entregando trabajos más que competentes, en un sub-universo de la línea Vertigo que ha demostrado superar el paso del tiempo.

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