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24 de octubre de 2017

Thor de J. Michael Straczynski, Olivier Coipiel y Marco Djurdjevic: Promesas incumplidas






















J. Michael Straczynski entró como un torbellino en la industria del cómic americano en el año 1999 con Rising Stars, un distópico tebeo de superhéroes con las mismas intenciones y ambiciones del Watchmen de Moore y Gibbons, pero que quedó lastrado por una periodicidad más que irregular y un equipo artístico que no embellecía, sino que empobrecía el trabajo del guionista.

Pero este tebeo y su labor al frente de Babylon 5, un serial de ciencia ficción que se convirtió en objeto de culto, le dio pie a saltar de la editorial Top Cow, propiedad del dibujante Marc Silvestri y entrar por todo lo alto en la arriesgada Marvel de principios del siglo XXI, para renovar a su personaje icónico, Spiderman y devolverle la relevancia y la calidad perdida, tras más de una década de intentos y trucos de salón rematados por autores irregulares e irrelevantes.



A partir de ahí, y tras una prometedor inicio de una etapa que se alargó en demasía, el creador de Babylon 5 se convirtió, junto a Brian Michael Bendis y Mark Millar, en el guionista mimado de Marvel. Pero mientras los anteriormente mencionados autores le entregaron a la Marvel de la pasada década, algunos de sus títulos más memorables y exitosos, Straczynski les comenzó a dar más problemas que alegrías -su aperiódica y finalmente inconclusa Supreme Power junto a Gary Frank, que en el fondo era un remedo de su trabajo en Rising Stars.

Pero Marvel seguía confiando en él, y el autor fue el encargado de renovar la figura de un Dios del Trueno que estaba en el limbo de la muerte Marvel, tras etapas que no habían conseguido, a lo largo de más de dos décadas, dejar el poso que el Thor de Simonson había conseguido a mediados de los años 80.



Straczynski, acompañado en los inicios del suave, limpio, pero también poderoso trazo de Olivier Coipiel, consiguió mantener la periodicidad a lo largo de los seis primeros meses, con una construcción lenta pero original y efectiva del nuevo statu quo del hijo de Odín, al que trajo de la muerte, le volvió a reunir con su alter ego humano Donald Blake, devolviendo a la vida a Asgard, con el pequeño detalle de introducirlo dentro de un pequeño pueblo de Oklahoma.

Los ingredientes eran buenos, la idea atrevida y arriesgada, daba pie a una etapa que aunque podía parecer que no iba a ninguna parte, tenía los ingredientes para convertirse en un punto y aparte dentro de la historia del personaje, donde los pequeños detalles, como el regreso de Donald Blake y el intento de recuperar la relación con Jane Foster, la nueva encarnación de Loki, las diferencias entre un humilde pueblo y los dioses de Asgard y sobre todo el panorama post-Civil War donde Thor había sido usado de manera atroz por un Tony Stark cegado, daban pie al guionista para armar una larga y definitoria etapa.



El problema, que los pequeños detalles se quedan en eso, en pequeños detalles. La trama principal, de nuevo es un ardid de Loki para tomar el poder de Asgard, con la originalidad de viajar en el tiempo para crear una paradoja temporal, pero que queda vulgarizado por un final de etapa precipitada y anticlimático, donde el lector no tiene una sensación de fin de fiesta, sino que el autor aparenta haber abandonado el barco precipitadamente, dejando a otro capitán que solucione los mil y un cabos abiertos que ha dejado, no solo sin cerrar, sino muchas veces sin desarrollar.

También le hace flaco favor al conjunto de la etapa, la sustitución en muchos de los ejemplares del artista Olivier Coipiel por Marco Djurdjevic, ilustrador que funciona mucho mejor como portadista e ilustrador de fantasía heróica, al estilo Earl Norem, Joe Jusko o Gabrielle del Otto, que como narrador gráfico, sobre todo si su estilo es dinamitado por el entintado de Danni Miki o Mark Morales, o el color digital de Paul Mounts o Laura Martin.



También es cierto, que aunque el tebeo deja una sensación agridulce en su conjunto, también tiene pequeños momentos memorables, como la reunión entre Thor y Iron Man, el homenaje del Dios del Trueno al Capitán América fallecido, la reinterpretación y primera aparición de Hela o el pequeño pero entrañable reparto de secundarios que conforman el pueblo de Oklahoma.

Pero si el conjunto falla, los pequeños detalles no pueden salvar el global de una obra. Straczynski deja para la posteridad 17 ejemplares, que sirvieron para abrir los ojos a la editorial de que Thor era un personaje que podía salir de la alargada sombra de Simonson, como puede demostrar ahora sí, la imprescindible etapa de Jason Aaron al frente del personaje, la cual si que puede mirar perfectamente a los ojos a la laureada etapa Simonson.

10 de junio de 2015

Sense8 de los hermanos Wachowski y J. Michael Straczynski: Una serie única, irregular pero apasionante

























Una cosa que no se les puede echar en cara a los hermanos Wachowski es que no sean ambiciosos. El problema de esa ambición, es que siempre sus proyectos están en la cuerda floja y son capaces a la vez de lo sublime a lo ridículo. El primer Matrix tenía todo de lo primero, pero en sus denostadas secuelas, los Wachowski te daban una de cal-la persecución por la autopista, la conversación con la Oráculo y con el Arquitecto, el enfrentamiento final con Smith- con otra de arena- todo Zion, en especial esa rave party improvisada.

Tras las secuelas de Matrix, los Wachowski pasaron de amados a odiados, culpa de unos fans que no supieron aceptar las secuelas que entregaron, que aunque irregulares en algunos aspectos, los revisionados las colocan entre las obras más interesantes que podemos encontrar en la ciencia ficción de los últimos 15 años.



Lo mismo ocurrió con Speed Racer, un entretenimiento para todos los públicos y la mejor traslación del lenguaje del anime al cine de imagen real, que no supo encontrar su sitio y una película a reivindicar desde ya. Y llegamos a sus dos últimas obras, El Atlas de las Nubes y Jupiter's Ascending. La primera, un intento fallido de realizar su obra total, una obra coral y multigenérica donde la forma podía con el fondo y donde las historias interesantes se solapaban con otras bastante insulsas. De Jupiter's Ascending mejor ni hablamos, un desastre sin pies ni cabeza, un intento de space opera inocente, que quedaba lastrado por el bombardeo de ideas que no encontraban su lugar en una obra que avanzaba a trompicones sin mucho sentido, eso sí, visualmente apabullante.



Es posible que el largometraje no sea el lugar más indicado para que los Wachowski puedan plasmar todo el torrente de ideas que sus cabezas vomitan a velocidad de vértigo, y quizás por eso su última obra, Sense8 haya acabado siendo un proyecto para televisión, acompañados por J. Michael Straczynski, creador de Babylon 5 y guionista de cómics como Rising Stars o una larga etapa en Amazing Spiderman que comenzó muy bien.



¿Y qué tal les ha sentado el paso a la televisión? La verdad es que estos 12 episodios de la que se augura una primera temporada de una serie de 5, según palabras de Straczynski, me ha provocado sensaciones encontradas. Los Wachowski se toman su tiempo y aunque eché pestes sobre la serie en su primera mitad- personajes estereotipados, ideas mil y una vez vistas tanto en su obra como en las de otros autores, en especial Grant Morrison y sus Invisibles- la verdad es que no era capaz de dejar de verla.



Los problemas que les encontraba, los mismos que recorren toda su obra. Una ambición descontrolada, ideas filosóficas metidas a capón, fusión de géneros que iban de lo ridículo a lo sublime- Bollywood, drama carcelario, dramas personales, mafia, soap-opera, ciencia ficción, etc..... Pero todo cambia a partir de su segunda mitad, los Wachowski empiezan a controlar y a hacer avanzar esta mezcla de Matrix, El Atlas de las Nubes, el cine de Iñárritu y Lost, convirtiendo a sus estereotipados personajes en personas de carne y hueso, equilibrando los géneros y fusionándolos y entregando escenas memorables como el desgarrador flashback de uno de los protagonistas en la season finale, la escena del concierto de música clásica, o la conexión musical entre todos los Sense8 con reminiscencias del Magnolia de Paul Thomas Anderson.



No se como terminará esto. No se si los Wachowski sabrán resolver todo aquello que plantean a la altura de su ambiciosa premisa, tanto en la forma como en el fondo. Pero creo que su implicación, como en todos sus proyectos, fallidos o no, es plena- han co-escrito con Straczynski todos los episodios y dirigido más de media docena de los 12 capítulos del serial. Y las sensaciones, buenas y malas, que me han proporcionado el visionado de la temporada completa no me han dejado indiferente. Y eso es algo difícil de conseguir. No creo que el camino sea perfecto, pero la grandeza de muchos momentos y el atrevimiento de la propuesta, bien merece mi atención y la de todos los espectadores que busquen algo único y diferente.

8 de noviembre de 2012

Before Watchmen sigue en plena forma...por mucho que digan algunos


Los nuevos tebeos de Watchmen siguen viento en popa, luchando contra sus críticos más acérrimos y haciendo disfrutar a los que como yo, sabemos que el Watchmen original de Moore y Gibbons es una obra completamente insuperable e inimitable, pero que estas aproximaciones al pasado de los personajes son en líneas generales algunos de los mejores tebeos mainstream que se pueden encontrar en las librerías. 


Comencemos por ejemplo, con la que es la mejor serie de las aparecidas, los Minutemen de Darwyn Cooke. Una colección que comenzó de manera titubeante, pero que poco a poco ha ido haciendo suya Cooke y que en su número 4 se parte en dos, cargándola de dramatismo con su deconstrucción de la Golden Age, y reforzando su doble significado gracias al estilo limpio y cercano al cartoon de Cooke, además de profundizar de manera espléndida en personajes que en el original no eran más que esbozados como la maravillosa Silhouette (uno de los mejores personajes femeninos de los últimos tiempos).

 
Y si hablamos de comienzos titubeantes, lo mismo se podía decir del Doctor Manhattan de Stracinsky, cuyo primer número solo destacaba por el espléndido arte de Hughes. Este segundo ejemplar da un salto cualitativo gracias al as en la manga que es el juego con las dos realidades que sufre el personaje de Manhattan y el tono melancólico que transmite la obra, además de seguir disfrutando del superlativo Hughes. Quizá menor es el trabajo de Stracinsky en la serie dedicada a Búho Nocturno, pero eso no quita para que sea un tebeo entretenidísimo, continuemos averiguando más cosas del triste pasado con las mujeres de nuestro protagonista y sobre todo del team-up entre él y Roscharch que solo intuíamos en la obra original. 


Y hablando de Roscharch, decir que con el segundo número de la serie dedicada en exclusiva al personaje, me reafirmo en decir que es la más prescindible de todo el paquete, ya que la historia ideada por Azzarello no aporta nada nuevo, ni nuevas capas, a un personaje del que ya lo dijo todo Moore. Eso no quita para que el trabajo de Bermejo no sea destacable, ya que vuelve a transmitir esa sordidez y pesimismo que ya consiguió en anteriores trabajos con Azzarello como la novela gráfica dedicada al Joker o la miniserie de Lex Luthor. 


Finalizamos el repaso a los últimos ejemplares publicados de este Before Watchmen a la serie de Ozymandias, la cual destaca por el estiloso trabajo de Jae Lee a los lápices y el acierto de Len Wein de ir siendo testigos de como un joven idealista se acaba transformando en un verdadero monstruo, al descubrir la verdad tras la humanidad. 

16 de septiembre de 2012

Rorschach y el Dr. Manhattan estrenan serie y los Minutemen de Cooke llegan al ecuador de la colección


De las siete series que inicialmente formaban el polémico proyecto de Before Watchmen (digo inicialmente, porque DC Comics ha anunciado una nueva miniserie de 2 ejemplares centrada en el villano Moloch) quedaban por aparecer dos de las más jugosas, las protagonizadas por Rorschach y el Dr. Manhattan.


No solo eran interesantes por los personajes protagonistas, sino también por los autores involucrados en ellas. Si la del antihéroe paranoico favorito de todos la realizaban un equipo tan solvente como el formado por el guionista Brian Azzarello y el dibujante Lee Bermejo, pareja creativa que había dejado trabajos tan destacables como la miniserie de Luthor o la excelente novela gráfica dedicada al Joker, el superpoderoso hombre azul tendría como guionista a J. Michael Straczynski y más importante, al grandioso Adam Hughes a los lápices.


La noticia más destacada era la vuelta de Adam Hughes a una serie regular, ya que el autor conocido sobre todo por sus bellas representaciones de la figura femenina, también lo era por su extrema lentitud y su alergia a dibujar series regulares, ya que su trabajo en las dos últimas décadas se había centrado sobre todo en la realización de cubiertas para DC Comics.


Y en materia gráfica hay que decir que estas dos series no decepcionan a los seguidores de los autores. Porque si en algo destaca esta apócrifa aproximación al universo creado por Alan Moore y Dave Gibbons, es en ser las series regulares gráficamente más apabullantes del mercado actual y Bermejo y Hughes no decepcionan. El primero demuestra de nuevo que su estilo detallista, sucio y opresivo le viene como anillo al dedo a la representación de esa infernal Nueva York de finales de los 70 en la que habita Walter Kovacks. Y Hugues sorprende demostrando una soltura inaudita para componer e ilustrar 20 páginas de un comic book tras casi 15 años dedicado en exclusiva a portadas y pin-ups.


Los que fallan son los guionistas, tanto Azzarello como Straczynski. Y no porque no tengan talento, que lo tienen, aunque más el primero que el segundo, sino que lo que cuentan no aporta nada a lo que ya sabemos de los personajes, mal endémico de las precuelas de Watchmen, excepto honrosas excepciones.


La historia que plantea Azzarello acerca del Rorschach pre-Watchmen, no dice nada nuevo de nuestro protagonista que no haya dicho ya Moore. Un asesino en serie que supuestamente Rorschach dará caza y poco más, además de un cameo del guionista de Northampton en la primera viñeta de la página 20 que no se yo si hará mucha gracia al escritor inglés. Lo mismo para el en otras épocas sobrevalorado Straczynski, que intenta emular con mucho menor talento y gracia las magnificencias del cuarto ejemplar de la obra original, sin aportar nada verdaderamente reseñable de su cosecha y navegando por terrenos ya demasiado conocidos y explotados de la obra original.


Y si antes comentaba que había honrosas excepciones en las precuelas de Watchmen, que aportaban cosas nuevas y desconocidas de la obra original, eso lo podemos encontrar en los Minutemen de Darwyn Cooke que llegando a su tercer número, podemos decir que esta si que es una miniserie que se revalorizará con el tiempo.


Y no solo se revalorizará por el poderío gráfico del que hace gala Cooke como siempre, sino también por la historia que está contando, una historia que el propio Moore pensó en realizar en los años 80. Cooke profundiza en los héroes de la supuesta edad de oro del universo Watchmen, centrándose sobre todo en personajes como Silhouette, que en la obra original no era más que una imagen y una anécdota, para convertirla a ella y al resto de héroes primigenios en personas de carne y hueso.


Así que ya tenemos la línea completa, una línea repleta de polémica desde antes de su aparición y que una vez completada y con el paso del tiempo se podrá valorar en su justa medida.

20 de agosto de 2012

Before Watchmen: Ozymandias 2 y Nite Owl 2


Before Watchmen: Ozymandias 2 de Len Wein y Jae Lee 

El segundo número del pasado de Ozymandias, donde conocemos sus inicios como justiciero no llega al nivel del primer ejemplar, demostrando la veteranía de Len Wein como guionista, pero también que en algunos aspectos se ha quedado anticuado, sobre todo en el uso y abuso de textos de apoyo en algunos momentos redundantes. El ejemplar sube el nivel en sus últimas páginas, con la investigación de Ozymandias del pasado de los Minutemen. En cambio, el arte de Jae Lee es perfecto de la primera a la última página, sobre todo la splash page minimalista donde vemos en acción por primera vez el talento de Adrian Veidt. 


Before Watchmen: Nite Owl 2 de J. Michael Stracynski, Andy Kubert y Joe Kubert 

Ya solo por el fallecimiento del gran Joe Kubert merece la pena este ejemplar. Tan poderoso era el estilo del viejo maestro, que incluso eclipsa el talento de su hijo Andy y retrotrae el tebeo al estilo de uno de los años 70, época en la que transcurren estas aventuras de los inicios de Búho Nocturno y Roscharch, sobre todo este último que cada vez gana más protagonismo, eclipsando la historia de Daniel.

6 de julio de 2012

Before Watchmen: Comedian y Nite Owl 1


Si en la primera quincena de Junio aparecieron los dos primeros y decepcionantes títulos de Before Watchmen, en esta segunda quincena de junio han visto la luz los dos siguientes títulos de este nuevo proyecto de DC Comics. Y esta vez si que han estado a la altura de las expectativas, sobre todo el Comediante de Azzarello y Jones.


Si Darwyn Cooke y Amanda Conner estaban asustados del reto propuesto y no sabían como hacer algo original sin salirse de las líneas maestras creadas por Moore y Gibbons, no  es ese el caso de Azzarello. Y no os dejéis engañar por la provocadora portada de su primer número, que parece un tebeo de los malos de Mark Millar. Esto no es un festival estúpido de sangre y tripas para deleitar a la masa adolescente. El Comediante es un relato de la decepción y del fin del sueño. Una obra con un ojo puesto en las novelas de James Ellroy y donde vemos a un Eddie Blake desconocido.


Su relación con los Kennedy, con Jackie, la aparición de los hombres de Hoover. Este no es el Eddie Blake desencantado que conocimos de sus flashbacks en Vietnam o en el principio de Watchmen. Aquí conoceremos las causas, en un título que si que sabe alejarse del original, ya que tiene su entidad propia y gráficamente se aleja de la composición de Dave Gibbons, para que J.G. Jones haga uno de sus mejores trabajos hasta la fecha. Un tebeo impecable que además le da una patada en los huevos a la versión de Zack Snyder en relación con el asesinato de Kennedy. La versión Azzarello es mucho más impredecible por lo que conocíamos del personaje, pero mucho más inteligente para su evolución.


Y llegamos al Nite Owl del temible Straczynski. Y no saca mala nota. En el tebeo nos encontramos dos partes diferenciadas tanto temáticamente como de calidad. La primera mitad, centrada en un Danny pre-Búho Nocturno es la más interesante. Conocemos a su abusador padre y las razones de su retraimiento y su caballerosidad y nobleza con las mujeres. 

La segunda mitad es la más fan fatal. Su primer encuentro con Roscharch, con Silk Spectre y la primera reunión de los Crimebusters, que ya vimos en el número 2 de la serie original. Y esos son los momentos más prescindibles del ejemplar, porque es algo ya visto y a lo que Straczynski no le aporta nada nuevo. Pero en definitiva es un tebeo interesante y bien hecho, dibujado de manera clásica y elegante por el dúo hijo y padre formado por Andy y Joe Kubert.


Por supuesto, el complemento de dos páginas centrado en la historia de los piratas es aburrido, intrascendente y una demostración de que muchos no entendieron la razón de su inclusión en la obra original. Pero si después de más de 25 años no lo han entendido, no me voy a poner yo a explicárselo.

1 de febrero de 2012

Las precuelas de Watchmen ya son una realidad: Anuncio oficial de DC Comics


Tras meses de especulaciones e imágenes como esta que ilustra el post, DC Comics y sus máximos responsables Dan Didio y Jim Lee han anunciado que este verano apareceran las precuelas del que quizás es el tebeo más famoso e importante de la historia del cómic, Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons.



Ya habíamos visto algunos de los bocetos de autores como el de Amanda Conner de Silk Spectre que ilustra el principio de la entrada o el Comediante de J.G. Jones que podemos ver en la imagen superior o el Buho Nocturno de Andy Kubert que he situado debajo de este párrafo. Pero eran solo eso, especulaciones del proyecto más polémico de la historia del medio.


Pero hoy, uno de Febrero, han terminado las especulaciones. Dan Didio y Jim Lee han soltado el bombazo editorial del año, quizás porque la novedad de los nuevos 52 se ha ido diluyendo algo tras el paso de los meses. La fecha indicada para el lanzamiento es este verano, así que seguramente los tebeos estarán para pedir en el previews de Marzo y como muy tarde en el de Mayo. La rumorología hablaba de cuatro miniseries, pero el proyecto final serán 7 miniseries que apareceran de manera semanal y supongo de manera escalonada, al estilo del experimento de Grant Morrison "Seven Soldiers of Victory".



Las miniseries se englobarán bajo el título "Before Watchmen" y culminarán con un especial en el que todos los autores encargados del mismo trabajarán en él. Y los autores son muchos y a priori muy pero que muy buenos. Sin más dilación os dejo las series y los autores responsables de las series.

Roscharch (4 números) de Brian Azzarello y Lee Bermejo.

Minutemen (6 números) de Darwyn Cooke.

Comedian (6 números) de Brian Azzarello y J.G. Jones.

Dr. Manhattan (4 números) de J. Michael Stracizynsky  y Adam Hughes.

Nite Owl (4 números) de J. Michael Stracizynsky y Andy y Joe Kubert.

Ozymandias (6 números) de Len Wein y Jae Lee.

Silk Spectre (4 números) de Darwyn Cooke y Amanda Conner.


Por lo tanto tenemos dos series guionizadas por Azzarello, dos por Cooke, dos de Stracizynsky y otra para el veterano Len Wein. Miedo me dan las guionizadas por Stracizynsky, un guionista demasiado encumbrado, con buenas ideas pero pobres conclusiones. Azzarello con sus dos series me llama mucho más la atención, además que los dos personajes que le han tocado le sientan como un guante. Ansiedad siento ante las dos propuestas de Darwyn Cooke, sobre todo los MInutemen que la realiza como autor completo. Y para terminar, la serie de Wein me crea curiosidad, aunque no se si el veterano guionista no se habrá quedado anticuado ante los estándares habituales.


En cuanto a los dibujantes tenemos sorpresas tan gratas como la vuelta de Adam Hughes a una colección o la de J.G. Jones. Amanda Conner me tiene ganado tras su interpretación de Silk Spectre y Jae Lee y Andy y Joe Kubert son un trío de autores que siempre hacen un buen trabajo.


Para complementar las series, tendremos un suplemento de dos páginas en cada ejemplar que nos devuelve a los relatos del navío negro que ya estaba en la obra original (lo menos interesante para mi de la obra de Moore y Gibbons). Este último no colabora en las precuelas (me imagino que por su implicación con Mark Millar en un nuevo proyecto) pero les da su bendición (los millones que le pagarán también ayudan). Moore no se ha pronunciado pero todos esperamos que lo haga.


Sacrilegio u homenaje, todos los compraremos, los leeremos y opinaremos. Al igual que con "The New 52", DC vuelve a estar en boca de todos.
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