13 de marzo de 2017

Arma-X de Barry Windsor Smith: Revisitando una historia clásica de Lobezno






















Hablar de Arma-X entre algunos aficionados mutantes y en particular del mutante de las garras de adamantium es casi como hablarles de un texto sagrado, ya que fue la obra que en el año 1991 y a través de un serial de 8 páginas en la antología Marvel Comics Presents, nos descubría uno de los puntos clave de su oscura historia, el momento en que en contra de su voluntad, le fue introducido el adamantium en sus huesos.



Cosas del destino, o la negativa de Chris Claremont de esclarecer el pasado de un personaje que funcionaba mejor cuanto menos supiéramos de él, hizo que la tarea recayera en Barry Smith, un fantástico dibujante preciosista y recargado a partes iguales, que había estado muy alejado del género superheróico, salvo en contadas ocasiones y que era conocido por el fandom, por sus magistrales 24 números iniciales de la clásica y reverenciada serie regular a color de Conan el Bárbaro, junto al guionista Roy Thomas.



En esta obra, Smith se lió la manta a la cabeza y entregó un trabajo como autor completo, que funciona como un ejercicio de estilo todo lo radical que permitía la Marvel de finales de los 80 y principios de los 90, donde el autor jugó con el limitado formato de 8 páginas semanales en una obra que es un triunfo gráfico sobre todas las cosas.



Y es que Smith juega con la composición de página, con el color para establecer estados de ánimo, tanto de la deshumanizada instalación donde torturan a Logan y le convierten en poco más que una cosa, como las de un protagonista que no pronuncia ni una sola palabra hasta el final de una obra pesimista, violenta y sangrienta.



Argumentalmente, Smith saca partido al entorno claustrofóbico de la instalación donde los cazadores se convierten en cazados, al menos en apariencia para darle una nueva vuelta de tuerca en el capítulo final, planteando la narración a través de tres voces diferentes que en algunos momentos puede hacerse algo densa y confusa. Y es que Smith, que es un verdadero prodigio gráfica y narrativamente, no es tan redondo en su faceta como escritor, por lo que aunque es estimable el trabajo entregado, queda lejos de sus virtudes como narrador gráfico.



Pero Arma-X se merece un lugar de honor entre las historias más emblemáticas de Lobezno e incluso del universo Marvel. Y se lo merece por su valentía, por su interés en saltarse las normas establecidas de la época de su aparición, por la importancia futura que ha tenido en la historia del personaje y porque una obra de Barry Smith siempre es bienvenida por su calidad en la biblioteca de cualquier aficionado que se precie.

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