15 de marzo de 2017

Supergirl: Being Super de Mariko Tamaki y Joelle Jones. Una historia de origen con aroma independiente




Kara Zor-El, al contrario que su primo Kal nunca ha tenido la fama y el reconocimiento entre los aficionados al universo DC. Tanto es así, que quizá la historia más memorable sea la de su muerte en el imprescindible y clásico número 7 de la no menos legendaria Crisis en Tierras Infinitas de Wolfman y Pérez.






Pero pasado el tiempo en que tanto DC Comics, como los aficionados se dieron cuenta que la idea del Multiverso y que Superman y su mundo funciona bien con más kryptonianos a su alrededor, Kara volvió de nuevo a la línea temporal de la editorial. Pero nunca, quitando la etapa de Peter David, con su fascinante pero muy sui generis Supergirl, ha podido considerarse memorable.






Pero hace menos de dos años, llegó el serial televisivo de Supergirl. Una aproximación fresca y ligera que ha demostrado, al igual que su serie hermana Flash, que la televisión es el lugar natural para personajes serializados.






DC Comics así ha aprovechado para darle un origen de prestigio a un personaje que quizá nunca ha tenido mucha suerte en papel en una miniserie de 4 ejemplares en formato prestigio, del que hasta el momento se han publicado dos de los cuatro ejemplares con un equipo artístico de lujo formado por la guionista Mariko Tamaki y la dibujante Joelle Jones.






Y es que nadie mejor que dos mujeres para contar las tribulaciones de una adolescente en el paso de la infancia a la madurez, con el problema añadido de unos superpoderes y un origen que ella desconoce. Hasta el momento publicado, esta obra mantiene puntos en común con el origen de su famoso primo, pero difiere en aspectos fundamentales y muy interesantes como el drama que nuestra protagonista tiene que vivir tras un incidente en su pueblo de adopción, la libertad y naturalidad con la que las autoras presentan a un personaje homosexual y la relación de Kara con unos padres parecidos en sentimientos a los Kent, pero que quizá no están igual de preparados para una adolescente alienígena que aman y temen a partes iguales, superados por la presión del secreto que guardan.






El tebeo es una delicia tanto por el sencillo pero efectivo guión de Tamaki como por el fabuloso arte de Joelle Jones, una de mis ilustradoras favoritas de la actualidad. Las autoras se toman su tiempo en un tebeo que se acerca mucho al reboot de Archie de Mark Waid, por su ligereza y profundidad a partes iguales, acierta en la aproximación a los problemas e inseguridades que todos vivimos en la adolescencia aportando un soplo de aire fresco y definitivo a un personaje que se merecía una historia y una obra a la altura de su protagonista.

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