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3 de mayo de 2018

Vengadores Infinity War de los hermanos Russo: La perfecta hibridación del blockbuster y el gran evento comiquero























Acercarse a hacer una valoración de lo que es y significa La guerra del infinito dentro del corpus marvelita es complicado sin mirar más allá de las estruendosas y épicas dos horas y media que dura la cinta. Porque si el universo Marvel cinematográfico se ha convertido en un serial en dolby Atmos e inmensa pantalla, Infinity War es su season finale. Una season finale que aúna con pericia las dieciocho películas precedentes y una década de historias que han sabido entender aquello que la Marvel actual en su versión en papel y tinta parece haber olvidado. Estos universos funcionan cuando todo está atado y bien atado y la continuidad es un valor sacrosanto. 






Pero más allá de consideraciones entre papel y celuloide, aunque este último sea ahora digital, lo importante es saber si la cinta es un buen entretenimiento y Marvel Studios han conseguido aquello que esperaban. Y la respuesta es sí, en la gran mayoría de ocasiones, aunque en algunos momentos peque de abrumadores excesos o desarrollos interruptus. Pero analicemos la obra paso a paso. En primer lugar, la cinta arranca justo después de lo ocurrido en Thor Ragnarok, con un inicio donde no hay lugar para tiempos muertos, convirtiendo el tono de este prólogo en la plantilla base en la que se moverá el espectáculo. A partir de ahí, la cinta oscila entre el espectáculo apabullante, concatenando set-pieces de acción una detrás de otra, hasta llegar a un clímax final donde la dilatación del tercer acto narrativo y la correlación de distintas secuencias transcurriendo en paralelo pero en lugares diferentes, proveniente de El imperio contraataca, es llevado al paroxismo extremo, tanto en el aspecto formal como narrativo. Entre medias, el espectador es testigo de quién es y de donde proviene Thanos, a través de unas breves pero intensas secuencias, que aportan las dosis necesarias tanto de información como de descanso a unas retinas sobreexcitadas, demostrando como debe ser representado en la pantalla grande un villano de las dimensiones tebeísticas del Titán Loco. 






Quizá esas breves pausas de caracterización del personaje, que tan bien hacen a la tridimensionalidad de la némesis de la función, no están tan bien resueltas en la difícil tarea de traer a la pantalla a todo el elenco -salvo alguna excepción- de héroes Marvel que han ido apareciendo en las dieciocho películas mencionadas, y que llevan a sus espaldas sus correspondientes arcos argumentales. Así, personajes como el Capitán América y su grupo de aliados, provenientes de los dramáticos acontecimientos de Capitán América Civil War, son resueltas sus tramas de manera algo precipitada, bajo la excusa de la inminente llegada de la amenaza, o la relación sentimental de Visión y Bruja Escarlata, que necesitaba de mayor tiempo en pantalla para que el apoteósico clímax final tuviera el mismo impacto narrativo que visual.

 De igual manera, los esperados team-ups entre personajes que todavía no habían cruzado sus caminos, como Tony Stark y Doctor Extraño o Thor y el resto de Vengadores con los Guardianes de la Galaxia, aportan al conjunto los mejores y más íntimos momentos de una cinta donde la íntimo y sutil en conjunto no es uno de sus puntos fuertes, pero que saben a poco, ya que el arco de todos contra Thanos y su inminente llegada no da pie a seguir paladeando las interacciones humanas y personales, motivo principal del éxito de la franquicia. Pero es de agradecer que los Russo, aunque en algunos momentos abrumen al espectador con unas escenas de acción que trasladan lo más fastuoso y espectacular de los tebeos que homenajean, en casi ninguna ocasión pierden el control del mastodonte tecnológico que tienen entre sus manos. En otros momentos y como ocurre en general en toda cinta con desarrollo de tramas paralelas simultáneas, el interés superior de unas sobre otras, provocan que el ritmo de la cinta se resienta levemente en algunos momentos, sobre todo en el inicio del asedio a Wakanda. 






En otros momentos, las prisas por cerrar un arco que en el fondo solo puede ser cerrado en la siguiente mitad del relato que narran, diluya el atractivo de némesis como la Órden Negra de Thanos, que se merecían más tiempo e importancia en el conjunto de la obra. Pero de nuevo, son leves defectos que no mellan en ningún momento un trabajo que entrega un espectáculo tan fascinante como era leer las míticas sagas de Korvac, la muerte de Fenix Oscura, Secret Wars o El guantelete del Infinito, cuando eras un tierno infante y una tarde de verano soñabas con ver a estos personajes honrados en la pantalla grande. Marvel Studios lo ha conseguido con creces y por lo que parece, esto solo es el principio de la consolidación de estos personajes en la psique de la cultura popular.

12 de septiembre de 2017

Vengadores y Campeones de Mark Waid: ¿Es posible y necesario devolver el sabor clásico a los tebeos Marvel?







































Mark Waid es uno de los autores imprescindibles para entender los tebeos que intentaron romper con la influencia de los autores ingleses de finales de los 80 en los tebeos americanos. Junto a Kurt Busiek, comenzaron a desarrollar una serie de tebeos que intentaron devolver aquello que les faltaba a los lectores veteranos los elementos que se habían perdido a finales de los 80 y a principios de los 90, con obras como Astro City o Marvels, Busiek o Kingdom Come, El Capitán América o Kazar, Mark Waid.

El paso de las décadas ha sentado mejor a Waid que a Busiek, sobre todo en los últimos años, cuando Waid ha entregado una memorable etapa de Daredevil, que se acercaba más al Hombre sin Miedo, pre-Miller, pero sin olvidar la oscuridad que se cernía y se cierne alrededor del personaje.



Y así, tras la marcha de la amada y odiada a partes iguales etapa de Jonathan Hickman al frente de Los Vengadores, Mark Waid tomó las riendas del título principal de Los Vengadores tras las Secret Wars. Parecía que el tono clásico de Stern, Shooter o Thomas iba a volver al tebeo de referencia del lector de la Marvel clásica, huérfano de su serie y de sus personajes, desde que Brian Michael Bendis tomara las riendas de los mismos en el año 2004.

El primer acto de esta etapa de Mark Waid, aunó a jóvenes y viejos héroes, en una extraña fusión que nunca llegó a cuajar, porque los acontecimientos de Civil War 2 no le dejó tiempo al guionista para ahondar en esta ecuación de viejas glorias y superhéroes de la nueva Marvel. Y el grupo se deshizo, entre los jóvenes Vengadores que fundaron su propio equipo, Los Campeones y los héroes veteranos, o por lo menos sus símbolos, que se habían quedado sin medio equipo y sin financiación, con un Stark en coma y un nuevo comienzo en apariencia fulgurante, para ambos equipos.



Waid arranca su nuevo volumen al frente del supergrupo, apoyado por un villano clásico, Kang, que le sirve para rematar una historia que comenzó en su anterior arco argumental, pero que quedó inconcluso con la llegada de la mencionada Civil War 2 y sus múltiples tie-ins. A los lápices le abandona un desmejorado Adam Kubert y se le une Mike del Mundo, un fascinante ilustrador, pero que no encaja en las historias que plantea Mark Waid.

Porque lo que no llego a entender es si Marvel quiere reencontrarse con el lector veterano, le da un dibujante que no está a gusto con el género y el tebeo que le encomiendan, consiguiendo que los guiones a priori interesantes de Waid no cuajen y se corten como la mayonesa con el atrevido pero muchas veces ininteligible arte de Del Mundo, en una historia de paradojas temporales algo vacía y precipitada al que no ayuda el trabajo de Del Mundo, donde un Carlos Pacheco o un Leonard Kirk habrían encajado mucho mejor.



Los Campeones en cambio funciona mejor en su conjunto. En ella, Waid vuelve a reunirse con Humberto Ramos tras su Impulse para DC Comics y uno de los iniciadores del amerimanga en el cómic americano. Y si sus Vengadores pretenden ganarse a los lectores que se iniciaron en los años 80, estos Campeones van dirigidos a los que comenzaron a leer en los años 90 y se quedaron fascinados por tebeos como Gen 13.

El supergrupo está formado por las nuevas generaciones de héroes Marvel, comandados por Kamala Khan y secundados por fan-favorites como Miles Morales, la hija de La Visión de Tom King, Amadeus Cho o el nuevo Nova. Y es un supergrupo que lucha por el ciudadano de a pie, por problemas sociales y se comunica a través de las redes sociales.



El problema, a parte de que en siete números tampoco a pasado gran cosa, ni se arranca una trama que invite a seguir la colección como si te fuera la vida en ello, es que un escritor que ya peina canas, quizá no sea el indicado para dar voz a unos millenials que son como extraterrestres para todos aquellos que no han nacido a partir del año 2000.

Por eso lo más destacable, a parte del carisma que desprenden estos personajes, más por el trabajo que han hecho otros autores en sus series respectivas que por lo conseguido por Waid, es el arte de Humberto Ramos, que consigue que la lectura de este tebeo ligero sea agradable, aunque eso no quita que una vez leído, se olvide con la misma facilidad que se ha leído.



En definitiva, dos intentos de traer una magia perdida que no consigue cuajar porque ambas series se quedan a medio gas de sus intenciones y porque seguramente la magia de tiempos pasados nunca se puede traer de vuelta y lo que hay que hacer es realizar tebeos contemporáneos que sean tan buenos y relevantes como aquellos en los que estas dos series intentan mirarse sin conseguirlo.

25 de noviembre de 2016

Los Vengadores de Mark Waid, Mahmund Ashrar y Adam Kubert: Sentimientos encontrados






















Aunque sea una minoría y los lectores clásicos se me echen encima, para mi los últimos 10 años de las series Vengadoras han sido de las mejores de la historia del longevo grupo creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1963. Tanto Bendis como Hickman en sus largas etapas entregaron historias diferentes, las del primero más cercanas y con los pies en la tierra, el segundo más cósmicas y complejas que volvieron a poner en el punto de mira a un supergrupo que desde mediados de los 80 solo había brillado levemente cuando Kurt Busiek recicló junto a Perez los hallazgos de guionistas como Shooter o Stern, pero sin aportar nada nuevo o de su cosecha.



Cierto es que Bendis perdió fuelle en sus últimos años o que a Hickman a veces se le iba la pinza e incluso podía llegar a ser algo espeso en según que momentos, pero lo que nadie puede negar es que entregaron dos obras muy personales y que sus hallazgos e ideas han dado forma al universo Marvel del siglo XXI, nos guste más o menos.

Pero el final de las Secret Wars han dado como resultado una nueva Marvel. Una Marvel que cada vez se mira más en su espejo cinematográfico y que quiere ganar nuevos tipos de lectores, de menor edad, de diferentes sexos y etnias. Y eso no es nada malo, sino todo lo contrario.



Poner en manos de Mark Waid, un guionista nada revolucionario al estilo de un Bendis o un Hickman, pero que sabe aunar tradición y modernidad mucho mejor que por ejemplo un Kurt Busiek, era una garantía de un buen tebeo, sin olvidar el magnífico trabajo que ha hecho con Daredevil en los últimos años o con el Capi y Ka-Zar en los 90.

La idea de Waid y la editorial es dejar atrás la magnificencia de la época Hickman y poner a Los Vengadores con los pies en la tierra. Para ello, les ha quitado los miles de millones, los ha convertido en un grupo con presupuesto ajustado y para equilibrar un tebeo que guste a los lectores jóvenes y veteranos, una alineación de nuevas viejas caras.



Unos Vengadores sin el trío por antonomasia es casi inconcebible. Y por eso tenemos a Iron Man, Thor y el Capitán América. Pero de los tres, el único de los originales es Tony Stark, mientras que los otros dos vienen de los cambios propiciados en las magníficas series regulares de ambos personajes guionizadas por Jason Aaron y Nick Spencer respectivamente.

Entre los jóvenes integrantes tenemos a las dos estrellas de la Marvel actual, Miles Morales/Spiderman y Kamala Khan/Ms. Marvel y en menor medida el nuevo Nova. Como nexo entre lo clásico y lo nuevo, un integrante posterior pero tremendamente icónico como es La Visión, de plena actualidad por su papel en las últimas entregas Marvel cinematográficas y protagonista absoluto del mejor tebeo de la Marvel actual, La Visión de Tom King.



Con estos ingredientes y Mark Waid a los guiones, en principio nada podía fallar. El problema, que aunque la receta y el chef sean excelentes, puede que la mezcla no llegue a cuajar del todo. Y no me entendáis mal, Los Vengadores de Waid tienen elementos que me gustan y me hacen acercarme mes a mes a la colección. La relación de amor-odio entre Kamala y Nova, el misterio de La Visión y su extraño comportamiento en la primera saga con la que arranca la etapa, la incipiente relación entre Jane Foster y Sam Wilson o la llegada de una nueva Avispa, con un personaje que a priori tiene potencial.

Pero a la serie le falta un algo, un punch que la eleve a los cielos. Y es que una amenaza Chitauri, el regreso de Kang o el viaje a la Zona Negativa y el encuentro con Annihilus no desprende la épica que la ocasión lo merece. Y es que el enfoque y el tono es más cercano a la nueva Ms. Marvel que a un tebeo de Los Vengadores, siendo la ligereza y el desenfado sus mayores cualidades.



Esa ligereza hace que la serie no tenga la intensidad necesaria para un tebeo que es eje de la editorial. El arte de Kubert y Ashrar tampoco ayuda. El primero, porque desde hace años se ha ido abandonando y lo que antes era marca de la casa, ahora se ha convertido en dejadez, con páginas que parecen más bocetos que artes finales. El segundo, un magnífico autor de trazo juvenil y limpio, es más apropiado para un Miles Morales o una Kamala Khan que para Los Héroes Más Grandes de la Tierra.

Habrá que darle tiempo. Pero el problema, que entre eventos metidos a capón (ya han pasado por Punto Muerto y ahora vienen las Civil War) y los anunciados cambios en el status quo en el horizonte pueden echar por tierra una etapa que a lo mejor Waid quiso ir cocinando a fuego lento y que por precipitados imperativos editoriales se quede a medio cocinar y pase a la historia como una oportunidad perdida y efímera, un curioso pie de página en la historia del supergrupo y no la gran etapa revitalizadora que Waid, la editorial y una gran parte del fandom pedía y anhelaba.

3 de mayo de 2015

Los Vengadores: La Cólera de Ultrón de Rick Remender, Jerome Opeña y Pepe Larraz. Cuando el formato es el problema
























¿Recordáis cómo eran los tebeos en los años 80? Papel de baja calidad y color de trama a veces ininteligible. Los seguidores de los tebeos en esa época mirábamos con ojos envidiosos esos álbums franceses con buena impresión, mejor color y formato "de lujo". Todos suspirábamos porque en algún momento nuestros queridos tebeos fueran editados con el respeto y la calidad que se merecían. Y ahí llegaron las novelas gráficas Marvel, encabezándolas "La Muerte del Capitán Marvel" de Jim Starlin, un tebeo, que cumplía las premisas de lo que se debería publicar en un formato de lujo: Un buen guión, un buen dibujo y una historia importante y trascendental que se mereciera ese tratamiento especial, además de que en la era del Comics Code, se pudieran publicar obras que se salieran del tono para todos los públicos que tenían las series regulares. 

Después vino DC Comics y su formato prestigio, inaugurando la línea Frank Miller, primero con "Ronin" y posteriormente "The Dark Knight Returns", dos tebeos diferentes dentro del mainstream de esa época y que quería alcanzar a nuevos aficionados y recompensar con material de mejor calidad técnica a aquellos lectores de toda la vida. Y todo esto, antes del color digital y el papel satinado de alto gramaje que inundaría la industria a principios de los años 90.



Ya entrados en el nuevo siglo, la aparición del paperback como formato favorito para los lectores, fue dejando a la grapa en un segundo plano, ya que todo se comenzó a considerar novela gráfica, o tomo, ya fuera reedición de material antiguo, recopilación de las grapas mensuales que habían estirado la duración de una historia para que quedara perfecta para su recopilación en formato tomo y gran lujo, etc.... Por lo que la novela gráfica original, como formato especial ,solo destinada a personajes y a autores de renombre, había perdido su razón de ser, en una época en la que todo es "novela gráfica".

Pero llegamos a estos últimos años y la irrupción de los superhéroes en el inconsciente colectivo, y una nueva generación de aficionados proveniente del celuloide que hay que intentar atrapar a toda costa al mundo original donde esos personajes nacieron, los tebeos. Pero no vale un tebeo de grapa costroso que no luce nada, y tampoco les podemos hacer sufrir leyendo el tomo recopilatorio de la nueva etapa de Los Vengadores de Hickman que a su vez viene del crossover de turno de Brian Michael Bendis, que se ancla en la etapa X de Gran Morrison en el universo mutante. Eso es demasiado para un lector novel que se adentra en un universo al que solo están preparados los ya conversos.



Así que Marvel decide sacar una línea de novelas gráficas autoconclusivas de sus personajes más populares (Vengadores, X-Men y Spiderman hasta el momento) para que cualquiera que salga del cine pueda tener una recompensa en papel que no le provoque dolores de cabeza.

Y así llegamos a la última novela gráfica Marvel, aparecida semanas antes del nuevo estreno "Vengadores La Era de Ultrón", con Los Vengadores y Ultrón como verdaderos protagonistas de la historia. ¿Pero es posible que un espectador que acaba de ver la última de Whedon se compre este tebeo y se entere de algo? La respuesta, ni de lejos. Las razones, a continuación.

Rick Remender ha ido creando su propio ecosistema dentro de un ya de por si convulso universo Marvel con más de 50 años de historias. Y si sigues el trabajo de Remender dentro de Marvel, veremos que comenzó en X-Force, continuó en una breve etapa en Vengadores Secretos y ahora mismo está desarrollando una larga etapa al frente de Imposibles Vengadores que basa parte de sus tramas en lo plasmado anteriormente en X-Force y Vengadores Secretos y que ha llegado a su máxima expresión en el último gran evento Marvel hasta que lleguen las nuevas Secret Wars, "Axis".



Y esta novela gráfica no es diferente. En ella, Remender se atreve con la historia definitiva entre Ultrón y su padre, Hank Pym (aquí el espectador cinematográfico ya le habremos perdido). Y Remender lo borda, añadiéndole capas de humanidad al robot, y llevando al extremo la frialdad de un Hank Pym que nunca ha sido del todo trigo limpio. Y en esta parte del tebeo es donde nos encontramos los mayores aciertos del mismo, llevando a ambos personajes a una situación de difícil retorno y que deseo que Remender desarrolle en Imposibles Vengadores.

Porque aquí está el gran problema de esta novela gráfica. Que no necesitaba ser una novela gráfica, sino una saga dentro de Imposibles Vengadores. Lo primero, porque sus protagonistas son el equipo que ha quedado en la serie regular, tras los sucesos de Axis y segundo, porque quitando las primeras 20 páginas del tebeo donde aparece una escena del pasado con Los Vengadores conocidos por el gran público, estos ya no vuelven a aparecer. El resto, personajes secundarios de una serie secundaria para el gran público como fue la etapa de Remender en Vengadores Secretos, el regreso de Starfox (de lo cual me alegro) y una historia que solo tiene sentido si eres lector veterano. El lector casual se quedará con cara de poker.



Por lo tanto, el formato novela gráfica le viene grande a esta historia. No es un relato autocontenido, porque se basa en el pasado y deja abiertas puertas al futuro. Y si ya he expuesto que el aficionado casual se quedará tan frío, por su desconocimiento de las historias-río de estos personajes, el lector habitual se preguntará porqué tiene que pagar un precio más alto por 120 páginas que habrían costado mucho menos por capítulos en la serie regular donde debería aparecer, que es Imposibles Vengadores. Sobre todo, cuando Marvel hace una chapuza tan grande como encargar los dibujos a Jerome Opeña y por las prisas y la mala organización, tenga que acabar el trabajo Pepe Larraz, que hace un trabajo muy correcto por otra parte, pero es como si te compras el último álbum de Manara y las últimas 20 páginas te las dibuja Jordi Bernet. Pues como que no.

Así que en resumen, La Cólera de Ultrón es un buen tebeo de Los Vengadores y sobre todo de Hank Pym y Ultrón, pero la trascendencia que quiere evocar  el formato Novela Gráfica, provoca que los muchos aspectos positivos que el tebeo atesora, queden lastrados por las expectativas que dan las "ediciones de lujo".

2 de mayo de 2015

Los Vengadores: La Era de Ultrón de Joss Whedon.




















Realizar la secuela del mayor éxito de los últimos años debe ser una tarea ardua y agotadora. Y Whedon lo ha sufrido en sus carnes, porque esta secuela del mega-éxito de 2012 debía contentar tanto al público general, a los seguidores de la original, a los seguidores de las películas de Marvel Studios, a los viejos aficionados de las viñetas, a los productores de Disney y a él mismo. Porque una secuela solo debe hacerse si la historia y los personajes van a avanzar y crecer y la historia va a servir para expandir el universo.

Y Whedon lo consigue con creces, con una secuela que iguala el original (por supuesto perdido el factor sorpresa de ver a nuestros héroes favoritos juntos por primera vez), planteando una amenaza mayor para nuestros héroes, no solo desde el exterior (Ultrón) como también desde el interior (los distintos puntos de vista y dilemas morales de cada uno de los individuos del grupo).



En esos momentos más íntimos es donde Whedon se mueve como pez en el agua. La fiesta en la torre Stark, las relaciones personales entre Banner y Stark, o entre La Viuda Negra y Hulk, o ese respeto y admiración aun con recelos que hay entre Tony y Steve son el verdadero motor de la película. Y en esos momentos íntimos, o cuando los personajes deben enfrentarse (como todos nosotros) a nuestros miedos e inseguridades es donde la película se alza por encima de la media de este género cinematográfico.

Pero Whedon también se debe a Disney y debe ofrecer una dosis de espectáculo que duplique o cuadruplique lo visto en el original. Y desde ese prólogo non-stop con el que comienza la película, hasta el mega-épico final que deja en pañales lo visto en el final original en magnitud, que no en claridad expositiva, pasando por el orgiástico pero a veces ininteligible combate entre Hulk y el Hulkbuster, Whedon ofrece a los ejecutivos y al público más adrenalínico la dosis suficiente de acción y explosiones para muchos años, porque es casi imposible imaginar un espectáculo de acción cinética y destrucción masiva tan apoteósico como el de esta secuela.



El problema, que el magnífico desarrollo de los personajes en la primera hora de proyección queda en algunos momentos ahogado por el ruido y la furia. Pero no me malinterpretéis, esto no quiere decir que las acciones de los personajes o sus motivaciones queden desdibujadas, ya que muchas de ellas serán desarrolladas en la Fase 3, pero si que se echa de menos algunas escenas de transición necesarias para que las cosas, sobre todo en la última hora de la película, no ocurran de manera tan precipitada.

Y ahí puede estar el conflicto entre Whedon y Marvel, que Whedon quería un equilibrio entre acción e introspección, pero la película se le iba a las 3 horas y Marvel quería un metraje más ajustado, pero decidiendo dejar en la sala de montaje los momentos íntimos, en vez de las escenas de acción de lo que es EL blockbuster del verano.



Pero los puntos positivos siguen ganando a los negativos. Whedon en sus dos películas ha creado el abc de como plasmar en la pantalla grande las aventuras de un supergrupo, donde cada uno de los miembros individuales no queda ahogado por encima de otro. Donde cada plano, cada escena, cada diálogo está impregnado del papel y la tinta de la obra original. Que Whedon ama a estos personajes y a este género como ningún director de cine de superhéroes hasta el momento. Que Ultrón es un magnífico villano, muy fiel al original de las viñetas, pero aderezado con esos toques Whedonianos que harán las delicias de los que hemos sido seguidores de Buffy. Y que las nuevas incorporaciones a las filas Vengadoras han sido un acierto, sobre todo esa perfecta Visión y una Bruja Escarlata interpretada con verdadera convicción por Elizabeth Olsen nos puede dar mucho juego. Y el primer plano de ellos dos juntos hará soltar una lágrima a los lectores de toda la vida.



En definitiva, un espectáculo veraniego de primera categoría. De nuevo, la traslación más perfecta a la gran pantalla de un tebeo Marvel jamás vista. Dos horas y media de proyección que pasan volando delante de tus ojos, con más acción, drama y sense of wonder que el 90% del cine hollywodiense actual. Defectos, por supuesto, como casi cualquier obra. Pero son defectos que quizás ves a posteriori cuando te pones en modo crítico tiquismiquis y director de cine frustrado, porque mientras estás en la sala de cine estás disfrutando como un niño del espectáculo más grande que ha producido hasta el momento Marvel Studios. Yo repetiré.

7 de octubre de 2013

Los Vengadores: La Era de Ultrón. Un final tan decepcionante como toda la serie. Colaboración para Panini Reviews



Con el final de La Era de Ultrón, Bendis finaliza de manera deficiente su periplo con los héroes más poderosos de la tierra. Un tebeo interesante en su planteamiento, pero deficiente en su resolución. La reseña completa en Panini Reviews, pinchando aquí.

29 de febrero de 2012

Los Vengadores: Trailer final. Mamma mia!!!


La espera hasta el 27 de Abril se está haciendo eterna. Aquí tenéis el trailer.


6 de febrero de 2012

Los Vengadores: Trailer de la Superbowl. Wow!!



Cuando se contrata a alguien que ama y conoce el género como Joss Whedon, salen cosas como esta. Un trailer que me ha puesto la carne de gallina en varias ocasiones y que hace que la espera hasta el 27 de Abril se haga interminable. Aquí está el trailer.


25 de noviembre de 2010

Avengers Earth Mightiest Heroes. Series de Televisión


Sorpresa más que agradable ha sido el visionado de los diez primeros episodios de la nueva serie de animación emitida en Estados Unidos en el canal Disney XD. Sorpresa, porque no esperaba nada de ella y vistos los resultados es una serie más que recomendable para todo aquel aficionado a estos personajes.



El artífice del éxito de la propuesta es el guionista Christopher Yost, conocido por los aficionados a los cómics Marvel, por ser el guionista de la serie actual de "X-Force". Su gran acierto, mezclar con extrema habilidad los casi 50 años de historia de estos personajes, aunando pasado y presente creando una nueva versión, pero a través del conocimiento y el respeto.



Yost mezcla de manera magistral las historias y el origen clásico creado por Lee y Kirby en los años 60, con acontecimientos ocurridos en la etapa más actual de los personajes, es decir, "Los Nuevos Vengadores" de Brian Michael Bendis, con unas gotas de "The Ultimates" de Mark Millar.



Así nos encontramos conque el motivo de la unión de estos héroes es debido a la huída de una prisión de alta seguridad de la gran mayoría del plantel de supervillanos del universo Marvel (al igual que en el primer número de "Los Nuevos Vengadores" de Bendis), tenemos un Nick Furia mezcla de la versión clásica y la versión de Mark Millar y un Tony Stark/Iron Man sacado de la versión cinematográfica de Jon Favreau, mayordomo Jarvis cibernético incluído.



Pero donde destaca sobre el resto de series de animación televisivas para todos los públicos (ya que está dirigida sobre todo al público infantil) es en el desarrollo de la trama argumental y de los propios personajes. En los diez episodios emitidos hasta la fecha, vemos la intención de contar una historia seriada, no ciñéndose a la típica estructura de serie infantil donde cada episodio empieza y acaba en si mismo, mostrando poco a poco la inmensidad y complejidad de este fascinante universo a una nueva generación, pero también pudiendo ser disfrutada por el fan veterano y nostálgico que no ha perdido esa parte de niño que todos llevamos dentro.



Recomendada para todos aquellos aficionados a Marvel, a Los Vengadores y a todo aquel que no haya perdido su capacidad de maravillarse y disfrutar con estos fantásticos personajes.
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