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15 de julio de 2015

Low de Rick Remender y Greg Tocchini: El apocalipsis sub-acuático de Remender




















La vida en la superficie de la tierra está acabada y los humanos hemos tenido que sobrevivir en bases sub-acuáticas con la esperanza de que encontremos un planeta habitable antes de que las reservas de oxígeno terminen. Nadie de los supervivientes de la raza humana tiene esperanza. Excepto Stel Caine.



Stel Caine es la protagonista de nuestro relato. Una bella madre coraje que sobrevive gracias a su fé en que la humanidad encontrará su camino y una esperanza, en un mundo que espera su fatal destino, mientras malvive dejándose llevar por los deseos más primitivos del ser humano. Ni siquiera la desgracia que le acontece a nuestra protagonista, servirá para que pierda la esperanza.



Y es que Low es una historia sumamente desesperanzadora, pero llena de ilusión, realizada por un equipo creativo de auténtico lujo: Rick Remender y Greg Tocchini. Ambos autores iniciaron su fantástica colaboración en "The Last Days of American Crime", un noir desconocido pero que deslumbró a aquellos que lo leímos en el momento de su aparición.



Este "Low" es su nuevo y más ambicioso trabajo. Un tebeo que podría ser una mezcla de Mad Max y Waterworld, con unas pinceladas del Y: El Último Hombre de Vaughan. Una historia donde Remender despliega un universo repleto de matices y texturas, y donde podemos ver reflejados los lectores los problemas socio-políticos que estamos viviendo en la actualidad, donde las diferencias entre los ricos y los pobres se magnifican y donde el pan y el circo sirven a los poderes fácticos para embrutecer y anestesiar a la gran masa de población, que esperan su fin sin oponer demasiada resistencia.



Remender entrega un personaje femenino digno de mención, su primer personaje positivo en su carrera como autor. Una protagonista que acompaña al lector en un mundo bello pero peligroso, trasladado en imagenes por un Tocchini pletórico, en una mezcla de Masamune Shirow y Milo Manara con una paleta de colores que no es de este mundo.



Poco a poco, sin prisa pero sin pausa, Remender y Tocchini te trasladan a un nuevo mundo atractivo pero peligroso, repleto de personajes interesantes complejos, donde primero te enganchan por el apartado visual de Tocchini, ya que nos encontramos ante uno de los tebeos más bellos que os podéis encontrar en las librerías, pero que te atrapan por unos protagonistas repletos de humanidad, con sus virtudes y defectos. En definitiva, un relato de ciencia ficción adictivo y original, que demuestra el buen estado creativo de uno de los guionistas más relevantes del cómic actual.

12 de mayo de 2015

El Soldado de Invierno: La Marcha Imparable. Un Remender menor pero interesante





























Aprovechando el pasado año, el estreno de la secuela cinematográfica del Capitán América, Marvel Comics nos entregó una nueva historia centrada en Bucky Barnes, el Soldado de Invierno, centrada en los años en los que el antiguo sidekick de Steve Rogers seguía controlado por la KGB. Los responsables de contar una de las historias no contadas de la mejor resurrección de un personaje de cómic, fueron Rick Remender y Roland Boschi.



Remender es conocido por los aficionados a que sus proyectos siempre son diferentes, pero apoyados en un conocimiento del universo Marvel fuera de toda duda. Aquí, Remender nos emplaza a los años de la guerra fría, al Nick Furia de Steranko, entregándonos un tebeo de trama sencilla donde Bucky Barnes es un invitado especial de su propia obra, entregándole el protagonismo al agente Shen de Shield, un buen hombre en tiempos difíciles, enamoradizo y noble, que tendrá que afrontar a lo largo de toda la obra, si los amos a los que sirve son muy diferentes de aquellos a los que le persiguen.



Bucky Barnes sirve para convertirse en el reflejo de Shen. Un buen hombre al que los poderes en la sombra le han convertido en una perversión de los ideales que seguía, en una intriga a tres bandas donde Shield, la KGB e Hydra persiguen a dos ex-científicos nazis que tienen en su poder una fórmula que para aquel que la posee, dominará el mundo, exterminando a los rivales en el camino.



Pero no penséis que este tebeo es una digresión política a la Oliver Stone, sino que son temas implícitos en la obra, donde el verdadero protagonista es la acción y el dinamismo cinético, en un tebeo entretenido, lleno de acción e ilustrado con prestancia por Roland Boschi.



¿Un tebeo imprescindible? Ni mucho menos. ¿Una de las obras de referencias de Remender? Tampoco. Pero el conjunto, una lectura agradable, narrada con brío, visualmente atractiva y que bajo su capa de intrascendencia, plantea una serie de temas que todos aquellos que vivimos en este mundo actual, deberíamos plantearnos unas cuantas veces.

3 de mayo de 2015

Los Vengadores: La Cólera de Ultrón de Rick Remender, Jerome Opeña y Pepe Larraz. Cuando el formato es el problema
























¿Recordáis cómo eran los tebeos en los años 80? Papel de baja calidad y color de trama a veces ininteligible. Los seguidores de los tebeos en esa época mirábamos con ojos envidiosos esos álbums franceses con buena impresión, mejor color y formato "de lujo". Todos suspirábamos porque en algún momento nuestros queridos tebeos fueran editados con el respeto y la calidad que se merecían. Y ahí llegaron las novelas gráficas Marvel, encabezándolas "La Muerte del Capitán Marvel" de Jim Starlin, un tebeo, que cumplía las premisas de lo que se debería publicar en un formato de lujo: Un buen guión, un buen dibujo y una historia importante y trascendental que se mereciera ese tratamiento especial, además de que en la era del Comics Code, se pudieran publicar obras que se salieran del tono para todos los públicos que tenían las series regulares. 

Después vino DC Comics y su formato prestigio, inaugurando la línea Frank Miller, primero con "Ronin" y posteriormente "The Dark Knight Returns", dos tebeos diferentes dentro del mainstream de esa época y que quería alcanzar a nuevos aficionados y recompensar con material de mejor calidad técnica a aquellos lectores de toda la vida. Y todo esto, antes del color digital y el papel satinado de alto gramaje que inundaría la industria a principios de los años 90.



Ya entrados en el nuevo siglo, la aparición del paperback como formato favorito para los lectores, fue dejando a la grapa en un segundo plano, ya que todo se comenzó a considerar novela gráfica, o tomo, ya fuera reedición de material antiguo, recopilación de las grapas mensuales que habían estirado la duración de una historia para que quedara perfecta para su recopilación en formato tomo y gran lujo, etc.... Por lo que la novela gráfica original, como formato especial ,solo destinada a personajes y a autores de renombre, había perdido su razón de ser, en una época en la que todo es "novela gráfica".

Pero llegamos a estos últimos años y la irrupción de los superhéroes en el inconsciente colectivo, y una nueva generación de aficionados proveniente del celuloide que hay que intentar atrapar a toda costa al mundo original donde esos personajes nacieron, los tebeos. Pero no vale un tebeo de grapa costroso que no luce nada, y tampoco les podemos hacer sufrir leyendo el tomo recopilatorio de la nueva etapa de Los Vengadores de Hickman que a su vez viene del crossover de turno de Brian Michael Bendis, que se ancla en la etapa X de Gran Morrison en el universo mutante. Eso es demasiado para un lector novel que se adentra en un universo al que solo están preparados los ya conversos.



Así que Marvel decide sacar una línea de novelas gráficas autoconclusivas de sus personajes más populares (Vengadores, X-Men y Spiderman hasta el momento) para que cualquiera que salga del cine pueda tener una recompensa en papel que no le provoque dolores de cabeza.

Y así llegamos a la última novela gráfica Marvel, aparecida semanas antes del nuevo estreno "Vengadores La Era de Ultrón", con Los Vengadores y Ultrón como verdaderos protagonistas de la historia. ¿Pero es posible que un espectador que acaba de ver la última de Whedon se compre este tebeo y se entere de algo? La respuesta, ni de lejos. Las razones, a continuación.

Rick Remender ha ido creando su propio ecosistema dentro de un ya de por si convulso universo Marvel con más de 50 años de historias. Y si sigues el trabajo de Remender dentro de Marvel, veremos que comenzó en X-Force, continuó en una breve etapa en Vengadores Secretos y ahora mismo está desarrollando una larga etapa al frente de Imposibles Vengadores que basa parte de sus tramas en lo plasmado anteriormente en X-Force y Vengadores Secretos y que ha llegado a su máxima expresión en el último gran evento Marvel hasta que lleguen las nuevas Secret Wars, "Axis".



Y esta novela gráfica no es diferente. En ella, Remender se atreve con la historia definitiva entre Ultrón y su padre, Hank Pym (aquí el espectador cinematográfico ya le habremos perdido). Y Remender lo borda, añadiéndole capas de humanidad al robot, y llevando al extremo la frialdad de un Hank Pym que nunca ha sido del todo trigo limpio. Y en esta parte del tebeo es donde nos encontramos los mayores aciertos del mismo, llevando a ambos personajes a una situación de difícil retorno y que deseo que Remender desarrolle en Imposibles Vengadores.

Porque aquí está el gran problema de esta novela gráfica. Que no necesitaba ser una novela gráfica, sino una saga dentro de Imposibles Vengadores. Lo primero, porque sus protagonistas son el equipo que ha quedado en la serie regular, tras los sucesos de Axis y segundo, porque quitando las primeras 20 páginas del tebeo donde aparece una escena del pasado con Los Vengadores conocidos por el gran público, estos ya no vuelven a aparecer. El resto, personajes secundarios de una serie secundaria para el gran público como fue la etapa de Remender en Vengadores Secretos, el regreso de Starfox (de lo cual me alegro) y una historia que solo tiene sentido si eres lector veterano. El lector casual se quedará con cara de poker.



Por lo tanto, el formato novela gráfica le viene grande a esta historia. No es un relato autocontenido, porque se basa en el pasado y deja abiertas puertas al futuro. Y si ya he expuesto que el aficionado casual se quedará tan frío, por su desconocimiento de las historias-río de estos personajes, el lector habitual se preguntará porqué tiene que pagar un precio más alto por 120 páginas que habrían costado mucho menos por capítulos en la serie regular donde debería aparecer, que es Imposibles Vengadores. Sobre todo, cuando Marvel hace una chapuza tan grande como encargar los dibujos a Jerome Opeña y por las prisas y la mala organización, tenga que acabar el trabajo Pepe Larraz, que hace un trabajo muy correcto por otra parte, pero es como si te compras el último álbum de Manara y las últimas 20 páginas te las dibuja Jordi Bernet. Pues como que no.

Así que en resumen, La Cólera de Ultrón es un buen tebeo de Los Vengadores y sobre todo de Hank Pym y Ultrón, pero la trascendencia que quiere evocar  el formato Novela Gráfica, provoca que los muchos aspectos positivos que el tebeo atesora, queden lastrados por las expectativas que dan las "ediciones de lujo".

11 de marzo de 2015

Capitán América, Thor y Iron Man: La Trinidad Vengadora cambia de raza, sexo y personalidad










































Los cambios en personajes con más de 50 años de historia a sus espaldas son habituales y comprensibles, porque tras más de 500 ejemplares a tus espaldas, ¿qué puedes hacer para que los lectores sigamos volviendo mes a mes sin volverte recurrente? Estos cambios, por supuesto temporales, los llevamos viendo sobre todo a partir de los años 80, siendo el primero de ellos Tony Stark, que tras su segunda crisis alcohólica tuvo que ceder el relevo de la armadura a su hombre de confianza, James Rodhes. Posteriormente, y si la memoria no me falla, entre finales de los 80 y principios de los 90, Steve Rogers dejó las mallas de barras y estrellas para convertirse de nuevo en Nómada y el testigo lo recogió un fascista que se reconvirtió en el USAgente, un Capitán América perfecto para los ultraviolentos, exagerados y tremendamente infantiles tebeos de principios de los 90. Otro tanto para el Dios del Trueno, que cedió su legado a Thunderstrike. Por supuesto, los héroes originales volverían al poco tiempo.

Los nefastos principios de los años 90 llevaron al extremo dicha propuesta. En DC Comics, Superman murió y fue reemplazado por no uno, sino cuatro Supermanes, muchos de ellos, despiadados, fríos, rudos y violentos y Bruce Wayne, tras quedar lisiado, al parecer de por vida, por Bane, fue sucedido por Azrael que se convirtió, ¿lo adivináis?, en un Caballero Oscuro violento y sanguinario, como mandaba el canon antiheróico de la época. Posteriormente, y visto que la jugada había salido bien comercialmente, que no artísticamente, se replicó el asunto con las muertes, heredéros y resurrecciones posteriores de personajes tan emblemáticos como Green Lantern y Green Arrow.



Y llegamos a la actualidad, donde las muertes y legados se han llevado con mucha mejor fortuna, gracias a autores en estado de gracia como Dan Slott, Ed Brubaker y Grant Morrison, en series como Superior Spiderman, Capitán América y la epopeya Batmaniana no exenta por supuesto de polémica que se fraguó a lo largo de títulos como Batman, Batman y Robin y Batman Incorporated. La diferencia con lo que ocurrió en los 90, que aunque la muerte, cambio de personaje y posterior resurrección sigue siendo un reclamo meramente publicitario para atraer más lectores a un título o personaje, aquí se hizo con inteligencia y rodeado de autores de calidad que polémicas y opiniones personales aparte, quedarán como etapas memorables de cada uno de los personajes anteriormente mencionados.

Ahora Marvel vuelve a intentarlo con el trío Vengador por antonomasia, Capitán América, Thor y Iron Man. El más necesitado de un cambio era por supuesto Iron Man, el personaje de los tres, que menos suerte y menos calidad ha tenido en sus series regulares, ya que quitando la maravillosa época de finales de los 70 y principios de los 80 gracias al equipo creativo formado por David Micheline, John Romita Jr y Bob Layton, pocas etapas posteriores o previas pueden pasar a los anales de la historieta, si quitamos aciertos puntuales del principio de la etapa de Fraction y Larroca.

En cambio, Thor y el Capitán América han tenido etapas verdaderamente memorables. El primero, sus inicios con el duo en estado de gracia de Lee y Kirby y posteriormente con Walter Simonson como autor completo, o la etapa de Stracinsky. Y que decir del Capitán América, con sus inicios con Lee y Kirby, la breve, intensa e icónica etapa de Steranko, la posterior con Gene Colan, los fastuosos dos años de Waid, Garney y Andy Kubert o su más reciente y más redonda época, gracias al talento de Ed Brubaker, sin olvidar pequeñas etapas como la formada por Roger Stern y John Byrne a principios de los 80.



En la actualidad, el verdadero cambio de tercio creativo se ha provocado en Iron Man, que tras una inane época escrita por Kieron Gillen, intenta reactivar una serie trayéndose un talento muy reconocido por los fans de DC Comics, el guionista Tom Taylor, que ha triunfado gracias a su serie Injustice, basada en el videojuego de DC Comics. Y Taylor, en los dos primeros ejemplares que presenta Panini en el número 50 de la edición española de la colección del Hombre de Hierro, promete. Tony Stark, tras los sucesos ocurridos en el denostado evento Axis, es un hombre sin moral y sin principios, un reverso tenebroso de la compleja personalidad de Tony Stark sin las barreras morales que tenía. Egoista, vanidoso y cruel, se ha erigido en monarca de la ciudad de San Francisco ofreciendo a los habitantes de la bahía un software que les convierte en seres perfectos. Taylor plantea los límites a los que puede llegar un ser superior intelectualmente pero deficiente moralmente, además de introducir casi como personaje secundario a Daredevil, recién mudado a la ciudad del Golden Gate gracias a la pluma de Mark Waid. Lamentablemente, la serie se resiente gráficamente por su apartado gráfico, obra de otro autor que le ha robado Marvel a su Distinguida Competencia, Yldiray Cinar. Pero la serie desde el punto de vista narrativo promete.

Los cambios en Thor provienen de otro evento denostado, Pecado Original, donde el Dios del Trueno, tras escuchar una frase dicha al oído por un Nick Furia con la visión del Vigilante, pierde la capacidad de ser digno y levantar su martillo Mjolnir, por lo que un nuevo candidato reclama el martillo. La diferencia, que es una mujer y está enmascarada, por lo que el misterio está servido. Las razones para confiar en este título, su guionista, Jason Aaron, el autor que lleva ya un par de años narrando las aventuras del Dios del Trueno convirtiendo su etapa en una de las más interesantes en los 50 años de historia del personaje. Tras leer los tres primeros números de esta nueva etapa, decir que no me ha impresionado como los primeros ejemplares de su primera saga al frente de la colección, ya que lo contado por ahora, que es muy poco, más centrado en atar cabos sueltos de su etapa previa en el personaje que en quién es la persona tras la máscara, tampoco ayuda mucho para poder dar una valoración de lo que puede dar de si esta nueva singladura de la colección. A destacar eso si, al dibujante de la misma, Russel Dautman, que con un estilo que recuerda a una mezcla entre Arthur Adams, Frank Quitely y Nick Bradshaw, promete convertirse en uno de los autores a seguir en los próximos años.



Y terminamos con el héroe de las barras y estrellas, el Capitán América, que tras la laureada con motivos etapa de Ed Brubaker, fue continuada por un Rick Remender que aunque con aciertos puntuales, no ha conseguido, al menos en mi opinión, realizar hasta el momento, y a la espera de una relectura, un trabajo tan redondo y revolucionario como el conseguido por Brubaker. Su golpe de efecto en el primer arco de su trabajo, Steve Rogers ha perdido el suero del Supersoldado, por lo que ha envejecido y ha dejado de ser el Capitán América, ha provocado que pase el testigo a su antiguo compañero de aventuras, el Halcón. Por lo que tenemos en esta nueva etapa un nuevo status quo, con el Halcón como nuevo Capitán América, con la complicación de ser capaz de llevar encima del hombro un legado tan importante, además de seguir teniendo a Steve Rogers, reconvertido en jefe de campo de este nuevo Capitán América. Los dos primeros números publicados en España dentro del número 50 de la edición de Panini, esboza lo que nos encontraremos en la misma, con un resurgimiento de la organización de Hidra, el regreso del Barón Zemo y un potpurrí de villanos que es un quién es quién de la historia del personaje. Remender tiene la suerte esta vez, de tener a un dibujante a la altura, Stuart Inmonen, quizás el mejor dibujante de superhéroes de la actualidad, que en estos dos números lo vuelve a demostrar con creces.

Una nueva época para tres personajes que han pasado por mil y una iteraciones y donde sus autores deben demostrar lo más importante. Que tras los trucos de magia, las campañas de marketing y las renumeraciones para vender más ejemplares en un momento puntual y acabar con tu competencia, al final lo único que nos importa a los lectores es algo muy sencillo, pero a la vez muy complicado, una buena historia. Anteriormente, autores como Brubaker, Morrison o Slott lo han conseguido, recibiendo los aplausos de crítica y aficionados. ¿Lo conseguirán Taylor, Aaron y Remender? El tiempo lo dirá...

9 de marzo de 2015

Vengadores y X-Men: Axis de Rick Remender: El evento que nos merecemos pero que quizá no necesitamos

Los seguidores de las dos grandes editoriales somos un poco masoquistas. No paramos de quejarnos de los grandes eventos editoriales, de las muertes a corto plazo de personajes y los ya cada vez más habituales reinicios. Pero mes a mes, como el adicto que necesita su dosis diaria, peregrinamos a nuestra librería favorita para comprar nuestro sustento...y luego ponerlo a caer de un burro.

Y mes a mes, vemos los listados de ventas y nos damos cuenta que aquellos tebeos que más odiamos y más criticamos, aquellos de los que más bilis soltamos, se aupan al top ten de tebeos más vendidos. Los ejemplos son muchos, desde la Justice League de Johns y Lee, a eventos de ambas editoriales como Forever Evil de DC o Avengers vs. X-men, Age of Ultron o este Axis que nos ocupa ahora mismo. Eso sin contar nuestra repudia pública hacia guionistas o dibujantes como Johns,Bendis, Lee, etc.... que siguen sin ningún problema en lo más alto de las listas de ventas. Si tanto los odiamos, ¿por qué los consumimos?

Eso se deben plantear las grandes editoriales, porque por poner un ejemplo, Marvel lleva unos 10 eventos gigantescos en los últimos diez años de la editorial, empezando con Dinastía de M y terminando con este Axis que nos ocupa. Entre medias, Civil War, Invasión Secreta, Asedio, Miedo Encarnado, La Era de Ultron, Infinito y Pecado Original). Y estos solo como eventos globales, porque cada familia de personajes han tenido en paralelo los suyos propios: Planeta Hulk, Guerra Mundial Hulk, Vengadores Desunidos, Reinado Oscuro, Tierra de Sombras, Complejo de Mesias, X-Men: Cisma, X-Men: La Batalla del Átomo, Universo Spiderman, etc..... La lista es interminable. Y todas ellas han prometido a los aficionados un derrumbe de los cimientos de nuestros personajes, un cambio de status quo que hará dar un paso más a unos personajes en su gran mayoría que tienen más de 50 años. ¿Cuántos lo han cumplido? Y lo más importante, ¿cuántos han gustado?

La respuesta es muy sencilla. En su momento no han gustado ninguno, caso de Dinastía de M, Invasión Secreta o Los Vengadores Desunidos. Pero casualmente, todos ellos han aparecido en el listado de las mejores 75 historias del universo Marvel votado por los aficionados el pasado verano. Vengadores Desunidos en el puesto 53, Dinastía de M en el puesto 26 e Invasión Secreta en el puesto 20. Tebeos que superan en votos a obras maestras Marvel como la miniserie de Lobezno de Claremont y Miller, La Guerra Kree Skrull de Thomas y Adams, o el Nick Furia de Steranko, por poner unos pocos ejemplos. ¿Estamos locos?

Puede que si y puede que no. Puede que los que voten en su mayoría sean nuevos aficionados que solo han leído los últimos diez años Marvel, pero esto es algo extraño, ya que el relevo generacional en el cómic de superhéroes hace tiempo que se ha estancado. ¿O es posible que como aficionados ya viejos en esto de los superhéroes nos ponemos una coraza a lo Carlos Boyero de que no nos la van a dar con queso y que preferimos buscar todos los defectos que podamos en el tebeo de moda del momento y luego el paso del tiempo nos demuestra que tampoco era para tanto el odio irracional que profesábamos? Al igual que el factor nostalgia de un tebeo que ya tiene diez años y se considera ya canon también nos hace verlo con mejores ojos de lo que realmente es.

También es cierto que las dos grandes editoriales han entrado en la vorágine del solapamiento de eventos, no dejándolos respirar y provocando que los cambios y sorpresas que nos hayan planteado (otro debate sería lo que duran dichos cambios y sorpresas) quedan olvidados o sepultados por las nuevas revelaciones del nuevo evento que ha salido un mes después del que acabamos de terminar, como lleva ocurriendo en Marvel desde Miedo Encarnado, dinamitandose entre ellos su propia trascendencia.

Y así llegamos al último y denostado evento del universo Marvel, Axis, que llega de la mano de uno de los mejores guionistas de la actualidad, Rick Remender, capaz de lidiar en las grandes editoriales con tebeos tan magistrales como Uncanny X-Force o Uncanny Avengers y realizar proyectos personales tan apasionantes como Black Science o Deadly Class para Image Comics. Un autor de probada y testada calidad.

¿Entonces es un mal tebeo Axis y Remender lo ha realizado para llegar a fin de mes? Lo dudo mucho, cuando este evento es el culmen de su trabajo en las anteriormente mencionadas X-Force y Uncanny Avengers, sobre todo esta última, que tras la finalización de Axis y lo ocurrido en la misma, ha cambiado el status quo del grupo y la situación de muchos de sus integrantes.

Si que es cierto, que la necesidad de Marvel y DC de inundar el mercado con títulos que ahoguen al lector y a la competencia (4 títulos de Batman, 10 de su universo compartido, lo mismo para Los Vengadores y los X-Men) obligan a publicar tres números al mes, para competir con los eventos semanales con los que DC ha inundado el mercado. Y esto provoca que las cosas se hagan deprisa y afecte al resultado final, sobre todo en su parte gráfica donde el lector si que sufre al ver a dibujantes tan competentes como Adam Kubert o Jimmy Cheung, esbozados y desdibujados por un escuadrón de 10 entintadores que convierten su arte en réplicas baratas de los autores originales.

Pero Remender es un tío listo y sabe en que arenas se mueve. Y lo que entrega es un entretenimiento autoconsciente de lo que es, usando un montón de elementos de los malogrados años 90 (Onslaught, Matanza, los superhéroes violentos y fuera de personaje, Apocalipsis, etc...) con la inteligencia de un autor que lleva al extremo los absurdos inherentes a estos macro-eventos, dotándolo de un humor metalinguistico muy de agradecer y consciente de que este evento, como todos los que le precedieron y los que vendrán (que se prepare Hickman y sus próximas Secret Wars) no son más que blockbusters veraniegos que se disfrutan mejor con la mente de un niño y una buena coca cola fresquita como acompañamiento. Repetid conmigo, solo es un tebeo, nada más. Y recordad que la vanagloriada Secret Wars original no era ni mejor ni peor que el evento que acabáis de leer. Lo que pasa es que la nostalgia nos lo hace ver mejor de lo que es.





















17 de febrero de 2015

Deadly Class de Rick Remender y Wes Craig: Adolescencia y Ultraviolencia

























De la nueva hornada de guionistas que han aparecido en los últimos años, Rick Remender es quizás uno de los autores más heterogéneos de ellos, capaz de saltar sin ningún tipo de complejos del tebeo más mainstream y complacer tanto a los lectores de superhéroes de toda la vida como a lectores que han abandonado o nunca se habían acercado a un género que todavía muchos, incluso dentro de la industria, miran con recelo, a obras más personales pero encuadradas en el género de la ciencia ficción como Fear Agent o su más reciente Black Science.



Lo que todavía no habíamos visto en su ya extensa obra era un tebeo llamemos realista y más cercano a los gustos del sector más independiente de los lectores. Y por el momento, Deadly Class es ese cómic. Un cómic que en un principio y gracias a sus imágenes promocionales parece más un tebeo gamberro y cool, más cercano a las obras de Mark Millar o al cine de Tarantino. Y nada más lejos de la realidad.



Detrás de ese aspecto de tebeo ligero, nos encontramos con una aproximación cruda de las dificultades y el duro camino que todo adolescente debe pasar como rito de pasaje en su vida para pasar a la edad adulta. Por supuesto, llevado al extremo al que es llevado nuestro protagonista, Marcus López, un adolescente que vive mendigando en la ciudad de San Francisco a finales de los 80 tras haber presenciado de niño la muerte de sus padres y que es reclutado para asistir a un instituto donde las grandes familias mafiosas llevan a sus retoños para convertirlos en la nueva generación de asesinos.



¿Y cómo puede ser realista un tebeo con una premisa tan bizarra y descabellada? Por el tono que le imprime Remender, convirtiendo a un conjunto de estereotipos (estética japo cercana al anime y al manga, un conjunto de personajes que pertenecen a grupos y estratos sociales muy característicos) en personas de carne y hueso que además sorprenden al lector al no actuar como todos creemos, basados en unos prejuicios que por mucho que intentemos evitar para ser lo más políticamente correctos posible, todos tenemos en mayor o menor medida.



Pero un buen tebeo se convierte en un magnífico tebeo cuando un buen guión se acompaña con un buen dibujo. Y aquí Wes Craig, el dibujante de la serie, cumple con creces, entregando en cada página un prodigio de narrativa y dinamismo, componiendo páginas y páginas de puro ritmo, sabiendo cuando acelerar y cuando frenar la narración y los tiempos de lectura y demostrando que todavía no está todo inventado en el mundo del cómic, con esa ecléctica mezcla que funde sin tapujos a autores tan dispares pero complementarios como pueden ser Klaus Janson y Bill Sienkiewicz, sin olvidar autores más contemporáneos como Chris Ware, David Aja o Javier Pulido.



No puedo terminar esta reseña sin destacar al otro 33% del éxito de este cómic, el uso del color de la mano de Lee Loughridge, que nos retrotrae a la limitada paleta de colores del mundo del cómic previa a la explosión digital y que le sirve para preparar anímicamente al lector con aquello que se va a encontrar en cada página de un tebeo valiente, original y una nueva muestra más de lo que es capaz de entregar al mercado una editorial como Image Comics.


27 de septiembre de 2014

Black Science de Rick Remender y Matteo Scalera: Ciencia ficción, pulp y los 4F se dan la mano

































De todos los últimos talentos que han aparecido en el cómic americano en los últimos tiempos, Rick Remender quizás sea el que mejor ha sabido fusionar el estilo de los tebeos clásicos de los 60 y 80 con un toque actual necesario en estos tiempos que corren. Cualquiera que haya leído sus espléndidas etapas al frente de X-Force o sus Imposibles Vengadores saben de lo que hablo. Tebeos que en un principio parecen sencillos pero que una vez que te adentras en ellos y con el paso de los meses se convierten en verdaderos trabajos de orfebrería donde todas las piezas encajan a su debido momento. 



Pero a diferencia de contemporáneos suyos como Jonathan Hickman, ese encaje de bolillos no quita que sus protagonistas tengan vida propia, personalidad y no sean una mera excusa para demostrar lo bueno que es el guionista a la hora de estructurar una historia sin pensar que el lector seguirá leyéndote si siente algo por los personajes, algo que Hickman olvida en cada una de sus obras.



Y el magnífico equilibrio de la industria americana actual permite que estos nuevos talentos trabajen en ambos lados del espectro. Ganando un buen dinero con editoriales y personajes mainstream elaborando un trabajo de calidad en la mayoría de las ocasiones y a su vez desarrollando propuestas personales como este Black Science que nos ocupa y que es el primero de tres trabajos que está desarrollando para el sello Image.



Black Science es un cóctel donde Remender mezcla con los ingredientes adecuados su amor por el pulp, la ciencia ficción, la space opera y su amor por los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby. Porque nuestro protagonista es una visión distorsionada pero tremendamente parecida a ese Reed Richards obsesionado por la tecnología y la ciencia, los cuales le han deshumanizado y le han apartado de las personas, en particular de su esposa e hijos. Y hasta aquí puedo leer para no estropearos las sorpresas que la serie atesora en su interior.



Si el primer ejemplar nos retrotrae a la atmósfera de las novelas pulp de Buroughs y su John Carter y el trabajo gráfico de Matteo Scalera (que ya colaboró con Remender en una muy reivindicable etapa al frente de Vengadores Secretos) nos recuerda a las ilustraciones de un Frank Frazetta más sucio y turbio, a partir de su segundo ejemplar, la colección da un giro al desvelarse el nucleo de la historia y que si se le puede buscar un símil sería lo que pudiera haber sido el Sucker Punch de Zack Snyder si este se hubiera preocupado por escribir un guión a la altura del delirio visual y conceptual de su fallida película.



En Black Science la forma y el fondo van de la mano. Las ideas fluyen página a página con la misma intensidad que su guión, el cual nos va descubriendo a un elenco de personajes que a cada número que pasa se van haciendo más interesantes y vamos descubriendo poco a poco el gran universo que Remender ha preparado para la ocasión. Así que no lo dudéis, y si sois fans de la ciencia ficción conceptual, de la space opera, de los seriales de los años 30, o de todo a la vez,  haceros en cuanto podáis con una copia del primer volumen recopilatorio. No saldréis defraudados.





30 de diciembre de 2013

Imposibles Vengadores de Rick Remender. Repasando Marvel Now!


Con este post termino lo que sería el primer repaso a lo que ha dado de si Marvel Now! en este 2013. Por supuesto, quedan series por reseñar como FF de Fraction y Allred, pero me la reservo para cuando termine, para valorarla en su conjunto y ver si la espantada de Fraction de la colección hace que la termine deprisa,corriendo y mal. Y casualmente, este último post coincide con el tebeo que dio inicio a toda la línea, Imposibles Vengadores.


Continuación directa de los acontecimientos ocurridos en el desenlace de Vengadores Vs. X-Men, esta nueva colección es un excelente punto de arranque para cualquiera aficionado que hubiera dejado de leer Marvel hace tiempo, o para aquel que quisiera comenzar a adentrarse en la lectura de esta nueva etapa del universo Marvel.


Pero un aviso para navegantes: Si eres lector Marvel de toda la vida, la disfrutarás mucho más. La razón, que Remender es una verdadera enciclopedia de la historia Marvel y dentro de este apasionante tebeo hay elementos de todas las épocas de la Casa de las Ideas. Para empezar, la primera saga con la que arranca la la colección tiene retazos de la saga de la Bomba Loca de Jack Kirby, aparecida en la serie del Capitán América en los años 70, trae de vuelta a villanos olvidados pero fundamentales de los años 90 como Apocalipsis u Onslaught y viaja al pasado para encontrarnos con situaciones y conversaciones con aroma de tebeos clásicos como Los Vengadores de los 80.

Lógicamente, de donde más bebe es de su propia obra y esta colección continua todo aquello que hizo tan grande el tebeo que puso en el punto de mira de industria y aficionados a Remender, Imposibles X-Force, un tebeo que sabía recuperar el aroma y el sabor de los buenos tebeos mutantes, con una capa de modernidad bien entendida, lo que la ha convertido en un referente para todo autor que se acerque al universo de Xavier, Magneto y compañía.

Porque ese ingrediente fundamental, el de la paranoia y el miedo al mutante y el intento de Xavier de coexistencia entre ambas razas es el eje de esta colección. Tras el clima mutante que ha provocado Cíclope, el Capitán América ha decidido crear un supergrupo que aplaque el clima de histeria antimutante, formado tanto por miembros de la Patrulla X, como de Los Vengadores. El grupo, liderado por Alex Summers, el hermano de Cíclope, pero con un pasado como agente gubernamental, parece la idea perfecta para reconciliar a la opinión pública con esta raza.

El problema, que los variopintos componentes del grupo son, parafraseando al Bruce Banner de los Vengadores de Whedon, una bomba de relojería. Pícara, cada vez más radicalizada contra los humanos y enemiga acérrima de su compañera del grupo, una Bruja Escarlata detonante de todos los problemas mutantes desde La Casa de M y que parece en el fondo avergonzarse de sus orígenes mutantes, o un Lobezno y Thor que esconden dentro de ellos el fantasma de la culpa de errores pasados que auguran un futuro incierto a su grupo y la humanidad.

Remender crea una genial telaraña de tramas que van todas engarzando poco a poco como un gran todo, muy al estilo Hickman, pero que Remender parte con ventaja, porque además de ser un excelente arquitecto como narrador, es también un excelente creador y desarrollador de personajes, unos personajes repletos de humanidad. Remender sabe hacer vibrar al lector, tanto con una brutal y épica escena de acción, como con una conversación entre dos personajes en la cocina de la mansión de Los Vengadores. Si además está acompañado de dibujantes tan buenos como John Cassaday, Olivier Coipel o Daniel Acuña, que parece que es el dibujante que se ha quedado de manera regular, el resultado no puede ser menos que excelente.


La trama urdida por Remender solo ha sido la punta del iceberg en los primeros 12 números de la serie regular aparecidos en nuestro país. No sabemos como terminará todo esto, pero visto lo visto y habiendo leído Imposibles X-Force (y el que no lo haya hecho que vaya corriendo a comprar los cinco tomos que publicó Panini con la etapa Remender al completo), sabemos que Remender no nos va a defraudar.
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