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20 de noviembre de 2017

Justice League de ¿Zack Snyder?: Un workprint con apariencia de película




















Todos sabemos los problemas que ha acarreado el traslado a la pantalla grande del supergrupo creado en 1960 por Gardner Fox para DC Comics y que reunía a los héroes más importantes de la Silver Age en un único tebeo y que servía como perfecto reclamo para los respectivos fans de cada uno de los personajes de manera individual. Desde el abandono de Zack Snyder debido a la muerte de su hija de 18 años, pasando por el mal recibimiento entre crítica y aficionados de sus dos anteriores películas de este universo cinematográfico arrancado por él y que fue recibido ferozmente en gran medida por el tono al que se acercó al mismo.

El Hombre de Acero, la reinvención del clásico personaje creado por Siegel y Shuster en 1938, bajo la sombra del Batman de Nolan fue recibido con verdadero odio, no por sus valores como obra cinematográfica, sino por la manera en que Snyder interpretaba a un personaje que ha vivido múltiples readaptaciones a lo largo de casi 80 años. Peor suerte recibió Batman V. Superman, la reunión de los dos superhéroes más icónicos de la historia del medio, primero por un montaje cinematográfico que mutilaba la historia hasta casi hacerla incomprensible (recomiendo ver el montaje del director, inmensamente superior) y por el atrevimiento de un Zack Snyder que por lo menos intentó hacer una obra mucho más arriesgada y atrevida, aunque sus pretensiones siempre estuvieron por debajo de sus habilidades como narrador cinematográfico.



Pero de nuevo, el fandom rugió de una manera desorbitada, no por los problemas de dirección, estructura narrativa y el uso y abuso de técnicas digitales que necesitaban ser pulidas antes de entregar el producto final, sino de nuevo por decisiones argumentales que para dichos fans, desvirtuaban a unos personajes que lamentablemente, muchos aficionados y fans fatales creen equivocadamente que son aquello que ellos quieren que sean o que son únicamente aquellas versiones concretas que ellos han leído en un momento concreto de su vida. Aviso para navegantes: El Batman de Miller es igual de valido y oficial, que el Batman de la serie de los 60 y el Batman de Burton, por poner unos pocos ejemplos.

Y así, llegamos a esta Justice League estrenada este pasado viernes, que ha pasado a convertirse de opus magna de la cinematografía DC de Snyder -ya que en su momento inicial y antes de las reacciones de las dos películas mencionadas anteriormente iban a ser dos películas y de ahí pasó a ser una película de unas tres horas de duración- a película trailer de menos de dos horas de duración.



Si hay algo que hay que valorarle a Snyder es su atrevimiento y su desmesura. Cierto es que esa desmesura no se equilibra con sus bondades como realizador, pero siempre es agradable ver a un director que se atreve a probar algo diferente, sobre todo en un Hollywood adocenado y clónico, aunque muchas veces patine. Pero este remedo que nos ha presentado Warner en salas, más parecido a un workprint que a una película terminada, hay un mundo.

Warner decidió, tras la marcha de Snyder, que Joss Whedon, el creador de Buffy y artífice de Los Vengadores, los dos mayores éxitos de Marvel/Disney, suavizara los perfiles de este universo DC en ciernes y paliara los excesos Wagnerianos y pesimistas de la obra de Snyder. El resultado, es una obra torpe, que no es ni de Snyder ni de Whedon, que no se acerca ni a las dos obras previas de Snyder, ni mucho menos consigue ese joie de vivre que tenían los mejores productos de Marvel Studios, con Los Vengadores y Guardianes de la Galaxia a la cabeza.



El problema, que Justice League es una obra no solo cuarteada y desmenuzada a su mínima expresión, sino que es una obra desganada, sin ninguna elegancia en las formas y un fondo que funcionaría para un episodio de Superfriends, o cualquier serie de dibujos animados de Sábado por la mañana, es decir, para una narrativa que dura unos 20 minutos, pero no para un largometraje de dos horas.

Cierto es que hay destellos a lo largo de las dos horas que insinúan levemente la película que podía haber sido, destacando ese prólogo inicial que nos muestra sin palabras las consecuencias de la muerte de Superman, o las conversaciones entre Bruce y Diana acerca de la muerte del último hijo de Krypton. Pero esos detalles quedan sepultados por una narrativa fragmentada, que más parece un trailer de la película por venir, que una obra cinematográfica terminada, con una dirección plana y sin ningún tipo de hallazgo visual que no provoque en el espectador más que el bostezo y una obsesión por transformar el drama wagneriano de Snyder en una obra más ligera y supuestamente del gusto de todo el mundo que la acaba emparentando más con un X-Men La Decisión Final, que a esos Vengadores que quiere llegar a alcanzar.



Poco ayuda un villano random con amenaza random reflejado en ese Steppenwolf que hace un flaco favor a ese Cuarto Mundo de Kirby sugerido por Snyder en BvS y que no comprende las sutilezas insertadas en el mismo por Kirby, convirtiendo las Cajas Madre en sucedáneo del anillo único de la obra de Tolkien, pero sin ninguna magia. E incluso las set pieces de acción, resueltas de manera torpe, tanto en el aspecto artístico como técnico, acaban entregando un producto deslucido, que no llega a ser un absoluto desastre, aunque lo roce en más de una ocasión, pero que es un claro ejemplo de la clara decadencia del cine blockbuster hollywodiense.

En definitiva, Justice League promete fantasía, ilusión, espectáculo y un momento histórico para los aficionados a los héroes de las viñetas y acaba entregando una obra sin terminar que lo mejor que arranca al espectador en la gran mayoría de su mutilado metraje es un sonoro bostezo.

2 de mayo de 2015

Los Vengadores: La Era de Ultrón de Joss Whedon.




















Realizar la secuela del mayor éxito de los últimos años debe ser una tarea ardua y agotadora. Y Whedon lo ha sufrido en sus carnes, porque esta secuela del mega-éxito de 2012 debía contentar tanto al público general, a los seguidores de la original, a los seguidores de las películas de Marvel Studios, a los viejos aficionados de las viñetas, a los productores de Disney y a él mismo. Porque una secuela solo debe hacerse si la historia y los personajes van a avanzar y crecer y la historia va a servir para expandir el universo.

Y Whedon lo consigue con creces, con una secuela que iguala el original (por supuesto perdido el factor sorpresa de ver a nuestros héroes favoritos juntos por primera vez), planteando una amenaza mayor para nuestros héroes, no solo desde el exterior (Ultrón) como también desde el interior (los distintos puntos de vista y dilemas morales de cada uno de los individuos del grupo).



En esos momentos más íntimos es donde Whedon se mueve como pez en el agua. La fiesta en la torre Stark, las relaciones personales entre Banner y Stark, o entre La Viuda Negra y Hulk, o ese respeto y admiración aun con recelos que hay entre Tony y Steve son el verdadero motor de la película. Y en esos momentos íntimos, o cuando los personajes deben enfrentarse (como todos nosotros) a nuestros miedos e inseguridades es donde la película se alza por encima de la media de este género cinematográfico.

Pero Whedon también se debe a Disney y debe ofrecer una dosis de espectáculo que duplique o cuadruplique lo visto en el original. Y desde ese prólogo non-stop con el que comienza la película, hasta el mega-épico final que deja en pañales lo visto en el final original en magnitud, que no en claridad expositiva, pasando por el orgiástico pero a veces ininteligible combate entre Hulk y el Hulkbuster, Whedon ofrece a los ejecutivos y al público más adrenalínico la dosis suficiente de acción y explosiones para muchos años, porque es casi imposible imaginar un espectáculo de acción cinética y destrucción masiva tan apoteósico como el de esta secuela.



El problema, que el magnífico desarrollo de los personajes en la primera hora de proyección queda en algunos momentos ahogado por el ruido y la furia. Pero no me malinterpretéis, esto no quiere decir que las acciones de los personajes o sus motivaciones queden desdibujadas, ya que muchas de ellas serán desarrolladas en la Fase 3, pero si que se echa de menos algunas escenas de transición necesarias para que las cosas, sobre todo en la última hora de la película, no ocurran de manera tan precipitada.

Y ahí puede estar el conflicto entre Whedon y Marvel, que Whedon quería un equilibrio entre acción e introspección, pero la película se le iba a las 3 horas y Marvel quería un metraje más ajustado, pero decidiendo dejar en la sala de montaje los momentos íntimos, en vez de las escenas de acción de lo que es EL blockbuster del verano.



Pero los puntos positivos siguen ganando a los negativos. Whedon en sus dos películas ha creado el abc de como plasmar en la pantalla grande las aventuras de un supergrupo, donde cada uno de los miembros individuales no queda ahogado por encima de otro. Donde cada plano, cada escena, cada diálogo está impregnado del papel y la tinta de la obra original. Que Whedon ama a estos personajes y a este género como ningún director de cine de superhéroes hasta el momento. Que Ultrón es un magnífico villano, muy fiel al original de las viñetas, pero aderezado con esos toques Whedonianos que harán las delicias de los que hemos sido seguidores de Buffy. Y que las nuevas incorporaciones a las filas Vengadoras han sido un acierto, sobre todo esa perfecta Visión y una Bruja Escarlata interpretada con verdadera convicción por Elizabeth Olsen nos puede dar mucho juego. Y el primer plano de ellos dos juntos hará soltar una lágrima a los lectores de toda la vida.



En definitiva, un espectáculo veraniego de primera categoría. De nuevo, la traslación más perfecta a la gran pantalla de un tebeo Marvel jamás vista. Dos horas y media de proyección que pasan volando delante de tus ojos, con más acción, drama y sense of wonder que el 90% del cine hollywodiense actual. Defectos, por supuesto, como casi cualquier obra. Pero son defectos que quizás ves a posteriori cuando te pones en modo crítico tiquismiquis y director de cine frustrado, porque mientras estás en la sala de cine estás disfrutando como un niño del espectáculo más grande que ha producido hasta el momento Marvel Studios. Yo repetiré.

27 de septiembre de 2013

Agentes de Shield: ¿Merece la pena la nueva propuesta de Joss Whedon para el Universo Marvel?


Es difícil sentarse a ver el piloto de una de las series más esperadas del año tras todo el hype que ha habido a su alrededor. Máxime, si eres fan del universo Marvel, tanto el de las viñetas como el cinematográfico. Si además eres adorador de Whedon y su Buffyverso, el hype ya se pone por las nubes. Así que intentaré ser lo más justo con el piloto que vi hace dos días.

Tras cuarenta minutos de presentación, la sensación que queda tras su visionado es fría. No es malo, pero tampoco arrebata. Se nota que ABC ha apostado fuerte por el serial, ya que su factura técnica es impecable. Pero también es cierto que el grupo de agentes que reúnen tanto el renacido Agente Coulson (que seguramente será un simulacro de vida, al estilo de los miles de clones que ha tenido Nick Furia en el universo Marvel tradicional y que sirven tanto para un roto como para un descosido en el momento que un autor o editor quiere epatar al espectador matando a un personaje y luego traerle de vuelta a los seis meses) como la guest-star Maria Hill (ya se sabe que mi querida Cobie Smulders no será un a presencia recurrente en el show) les falta carisma para conseguir transmitir algo al espectador.

A Whedon se le ve de vez en cuando, sobre todo en las escenas que aparece Coulson (genial su primera aparición), pero queda desdibujado, al igual que sus protagonistas, demasiado estereotipados y arquetípicos, tanto que ni recuerdo como se llaman dos días después de ver el piloto.


Hay detalles, como la aparición de Extremis, en paralelo seguramente a los acontecimientos ocurridos en Iron Man 3, pero al piloto le falta garra para arrancar, ya que no te deja la sensación de desear con toda tu alma que se estrene el siguiente episodio. Ya dijo Whedon que el solo podía implicarse en el episodio piloto, que bastante tiene con el rodaje y preparación de Los Vengadores La Era de Ultrón y en supervisar todo el universo Marvel cinematográfico, sumado a los rumores de que Whedon ha tenido que reescribir de urgencia muchos episodios de esta primera temporada, hace sospechar que el tren puede estar descarrilando y los fans nos quedaremos con una serie que podía ser la primera pica del universo Marvel televisivo y se puede convertir si no pulen algunos aspectos, en un quiero y no puedo, como le ocurrió al Dollhouse de Whedon.... Espero equivocarme.

Por cierto, no puedo acabar sin mencionar la escena final y mejor del piloto, con Lola, el coche del Agente Coulson elevándose por los aires y surcando los cielos al estilo de los coches voladores del Nick Furia de Steranko. Ese es el sense of wonder que necesita el serial, ese wow que se le queda al fan al verlo. Habrá que hablar de ella en los próximos meses. Crucemos los dedos.

31 de mayo de 2013

Astonishing X-Men de Joss Whedon y John Cassaday: Claremont y Morrison se dan la mano en el que tebeo que Whedon nació para escribir


Tras la finalización de la revolucionaria etapa de Grant Morrison, Marvel Comics volvió a demostrar su incapacidad para remontar la franquicia mutante, dejando sus dos títulos señeros, en manos de una vieja gloria, Chris Claremont, que aunque no hizo el más espantoso de los ridículos, tampoco hizo nada digno de mención, o en manos de un incompetente como Chuck Austen, el cual hizo bueno el trabajo de Lobdell o un Peter Milligan menos interesado en revolucionar como ya hiciera en su fundamental X-Tatix y más en sacarse unos cuantos dólares para pagar la luz y el gas. 


Pero el camino abierto por Morrison era demasiado interesante como para dejarlo pasar, y si las series regulares de toda la vida volvieron a recular hacia caminos ya conocidos y excesivamente trillados, Marvel Comics se sacó de la manga una tercera serie regular, Astonishing X-Men, con aroma de clásico desde antes de su publicación, gracias a los nombres asociados al título, Joss Whedon y John Cassaday. 


Aunque actualmente Whedon está en boca de todos gracias al merecidísimo mega-éxito que han sido Los Vengadores, no hay que olvidar que fue el creador de una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, Buffy Cazavampiros,serial que partiendo de un material a priori tan chusco como una teenager que está predestinada a acabar con toda la fauna de vampiros y demás monstruos que pueblan un pueblo ficticio llamado Sunnydale y que bien podría ser el decorado perfecto para Brandon, Dylan y compañía, se convirtió en un ejemplo de como demostrar el paso de la irresponsabilidad de la vida adolescente a las luces y sombras de la vida adulta y un desarrollo de personajes que ya quisieran muchas series de la HBO o la AMC. 


No es de extrañar que uno de los autores a los que más admira Whedon es a Chris Claremont, sobre todo su larga etapa al frente de los hijos del átomo. Él mismo ha dicho que una de sus influencias para la creación del personaje de Buffy Summers (¿otro guiño a la franquicia mutante?) es el personaje de Kitty Pryde, una de las grandes creaciones Claremontianas y uno de esos personajes que en el momento en el que Claremont abandonó el barco, fue ninguneado por todos los autores que habían pasado los últimos años por la franquicia mutante en los últimos 20 años. 


Y ese es el propósito de Whedon en estos veinticuatro números más un especial que ha realizado, enmendar los errores del pasado (la estúpida muerte de Coloso) y traer a primera línea de nuevo, a dos personajes tan importantes como poco aprovechados, como Kitty Pryde y Scott Summers, alias Cíclope. 


El más importante para la colección es Kitty Pryde, personaje con el que Whedon comienza las primeras páginas de su etapa y finaliza con el sacrificio definitivo, elevándola a los altares de personaje inmortal (que luego su sacrificio se solucionara a los pocos meses, restándole valor al mismo ya no es cosa ni culpa de Whedon). En manos de este, Kitty pasa como decía la canción de Julio Iglesias, de niña a mujer, con momentos tan logrados como su reencuentro y aceptación del regreso de Peter, su primera relación sexual con él, (ya era hora, como bien dice Lobezno en uno de los mejores momentos de toda la etapa) o su relación con Emma Frost, que pasa el odio más absoluto y el recelo de Kitty hacia ella y el desprecio de Frost, hasta ese momento final tan emotivo como es la despedida de las antaño antagonistas. 


Y si hablamos de Frost, donde Whedon desarrolla lo ya expuesto por Morrison en un ejercicio de retrocontinuidad muy bien elaborado y que trae de vuelta a un muy especial Club Fuego Infernal y el retorno de otro personaje Morrisoniano, Cassandra Nova, en la que quizá es mi saga favorita dentro de las cuatro que compone su etapa, no podemos dejar de lado a Cíclope, el otro gran personaje dentro de esta colección, que pasa de ser un líder que ha perdido la fe en si mismo y un personaje con el que no han sabido que hacer con él, a demostrar que es el hombre X por excelencia, siendo el preludio del Cíclope en el que se ha convertido. 


Whedon también tiene tiempo de indagar en la psique de un Hank McCoy atemorizado por su feralización, un aspecto que comenzó a desarrollar Gran Morrison en su etapa y que aquí culmina en final feliz con uno de los muchos personajes nuevos y brillantes que crea. Whedon, la líder de SWORD, Abigail Brand. 


Obviando a Coloso, que sirve a Whedon para introducir la que sería la gran trama de su etapa en la colección, el personaje que menos le interesa a Whedon es Lobezno, curiosamente igual que a Claremont, hasta que John Byrne se metió en su vida y lo convirtió en ídolo de masas e icono cultural. Whedon no introduce ningún cambio en el canadiense, aunque le brinda dos de los mejores momentos de todo el serial, su enfrentamiento con Cíclope tras encontrar a este acostado con Frost y la conversión del feroz asesino en asustadizo osito de peluche gracias a los juegos mentales de Emma Frost.

 
No puedo dejar pasar la creación de conceptos tan originales, inteligentes y novedosos cono la creación de la cura mutante con la que arranca su etapa y que sirvió como punto de partida de la infame X-Men 3, la conversión de La Sala de Peligro en entidad con sentimientos vengativos hacia su creador, o el apartar de la vida de los mutantes a un Charles Xavier de nuevo manipulador y que como ya apuntaba Morrison en su etapa, es un lastre, al igual que Magneto, para que los personajes y la franquicia evolucionen. Trístemente, estos personajes vuelven una y otra vez posteriormente, por culpa de editores y autores cobardes o faltos de talento, que creen más en lo viejo conocido. 


Termino este repaso a una de las etapas que ya han pasado a la historia con letras de oro, mencionando al otro 50% del éxito de la colección, su dibujante, John Cassaday, autor tan bueno cono lento, pero que conplementa los guiones de Whedon de una manera tan esplendorosa, que ambos autores entran en el panteón de las grandes colaboraciones junto a Stan Lee y Jack Kirby, Claremont y Byrne o Miller y Mazuchelli. Quizás esto es lo que le faltó a Morrison en su etapa, que Quitely se hubiera quedado con él. 


Una etapa imprescindible, escrita por un autor que ha nacido para escribir a los X-Men, maestro de la narrativa y que domina como nadie el equilibrio entre tramas principales y subtramas, que sabe darle al público lo que quiere pero no lo que espera y que sobre todo sabe aunar tradición (Claremont) y modernidad(Morrison) sin perder sus señas de identidad y su personalidad

29 de abril de 2012

Los Vengadores de Joss Whedon


Los Vengadores de Joss Whedon (The Avengers, 2012)

Hace cuatro años aterrizó el universo Marvel como conjunto en nuestras pantallas con el primer Iron Man de Jon Favreau. Una correcta película que acercó y encandiló a los espectadores a las aventuras de un relativo desconocido para aquel público que desconocía la magia de los héroes Marvel. Ese mismo año llegó El Increíble Hulk, de Louis Leterrier, extraño reboot/secuela del incomprendido Hulk de Ang Lee que no estuvo a la altura y que hasta el momento es la peor adaptación realizada por los Marvel Studios.


Ambas alentaban a los fans en una escena post-créditos, a que esto era solo el principio de un universo muy grande que se estaba formando y que todo esto era el camino hacia Los Vengadores, algo que en el ahora lejano 2008 nos parecía inalcanzable.

Dos años después, en 2010, llegó Iron Man 2, de nuevo dirigida por Jon Favreau, rodeada de hype y que aunque alcanzó un gran éxito de taquilla (es por el momento la película de Marvel Studios más taquillera) es posiblemente una de sus peores películas. Ridícula, con un guión terrible y una falta de respeto por el personaje evidente, únicamente merece la pena por sus excelentes efectos especiales, por ampliar el universo Marvel trayéndonos a la Viuda Negra y realmente por poco más.


2011 fue harina de otro costal, ya que nos trajo las que para mi hasta el momento eran las dos mejores y más fieles adaptaciones Marvel, Thor de Kenneth Branagh y Capitán América de Joe Johnston. La primera, una épica historia de orígenes del hijo de Odín con buenos toques de humor, donde Branagh demostraba que se le daba mejor Asgard que la tierra y la segunda una obra de otra época realizada por el director que es una reencarnación de los realizadores de seriales de los años 30 y 40, demostraban que lo de reunir a Los Vengadores iba en serio.


Y hemos llegado a 2012, el año de Los Vengadores, la película de superhéroes más esperada quizá de la historia por los aficionados de los cómics (con perdón del Batman de Nolan, ¿pero es este acaso un superhéroe?). Y viene rodeada de una inmensa campaña publicitaria y sobre todo de unas críticas que la ensalzan hasta los cielos, más allá de las de los fans de los tebeos. Expectativas altísimas antes de llegar a la sala. Pero lo mejor es que cuando sales de ella estás aún más emocionado que cuando entraste.

Porque lo que ves es lo nunca visto y es mucho más de lo que cualquiera habría esperado. Joss Whedon, el genio detrás de Buffy, ha realizado la auténtica película de superhéroes, el que mejor ha entendido los dos medios, triunfando en un terreno resbaladizo que le podría haber llevado al fracaso y al ridículo más absoluto. Y lo consigue con dos bazas fundamentales: el conocimiento del material y el absoluto respeto hacia el mismo.


Hacer una peli de seis tíos en mallas enfrentados al hermano de uno de ellos, el cual lleva un casco con unos cuernos de carnero no es fácil. Que se lo tome en serio la gente todavía más difícil. Que este llene de épica aún más. Y que encima te rías con acertados toques de humor que saben suavizar los momentos más dramáticos ya es lo máximo. Y Whedon acierta con todos estos elementos que hacen de Los Vengadores una experiencia única y el siguiente paso en el manual de como hacer el nuevo blockbuster, algo desgastado en general en los últimos años,con trabajos adocenados en los que falta magia. Una magia que a Los Vengadores le desborda.

Los que hemos seguido a Whedon desde los tiempos de Buffy, sabíamos que iba a ser capaz de llevar a cabo tan inmensa tarea. Porque Buffy era lo más cercano a los X-Men de Claremont que habíamos podido disfrutar en televisión. Whedon era capaz de utilizar un enorme reparto coral donde cada uno de los personajes tenía su momento y ninguno quedaba sepultado o por encima del resto. También demostró que nos sabía hacer reir y por encima de todo ello, que nos supo emocionar.


Pues todos estos elementos están en estos Vengadores. Y rodeado de un presupuesto estratosférico (lo único que le faltaba a Buffy) que hace que Whedon esté como un niño con el juguete más grande que pueda existir. Y se lo pasa en grande y hace que el espectador se lo pase igual de bien.

Vi la película el viernes a la una de la mañana. Un largometraje de dos horas y media de duración y en ningún momento caí presa del sueño, en ningún momento dejé de prestar atención. Y lo más importante de todo, en ningún momento me aburrí. Porque la película es un todo en el que no puedes despegar los ojos de la pantalla desde que empieza hasta que acaba con ese epílogo post-créditos que el aficionado a las historietas va a flipar.


La película es puro Whedon desde ese prólogo inicial que permite el lucimiento de los agentes de Shield, sobre todo del gran Furia de Jackson y de la bellísima María Hill interpretada por Cobie Smulders. A partir de ahí, Whedon vuelve a presentar a los personajes que ya todos conocemos en un primer acto necesario para demostrar las diferencias entre este extraño grupo que se une a su pesar para enfrentarse a la amenaza de Loki y los Chitauri, la raza alienígena creada por Millar y Hitch en esos Ultimates que son gran parte de la base de la película.

Digo la gran parte, porque aunque visualmente y en su scope, la película de Whedon beba de la brillantez de esa reactualización de Los Vengadores que fue el cómic de Millar y Hitch, este le imprime algo que si que le faltaba a la obra de Millar, corazón, algo que a Whedon le sobra y que hace que sus trabajos sean inolvidables y cree a unos personajes que te importen. La caracterización de todos ellos es impresionante: un Steve Rogers melancólico y de un corazón inmenso, un Tony Stark que no es la parodia estúpida de la secuela de Iron Man, sino que es el cínico con un potencial para hacer el bien inmenso y sobre todo la estrella de la función, el nuevo Hulk que interpreta Mark Ruffalo y que hay que verlo para creerlo, teniendo las mejores escenas de toda la película. Su enfrentamiento final con Loki es lo mejor quizás de toda la película.


Si Whedon presenta de nuevo a los personajes en el primer acto, en el segundo tenemos los momentos de mayor tensión en un escenario cerrado del que Whedon saca el mejor partido, para explotar en la orgía de acción que es el acto final, la escena de acción por antonomasia del cine actual y donde las viñetas del tebeo explotan en ruidoso dolby digital y quedan impregnadas en nuestras impresionables retinas en un conjunto de escenas que se convierte en el sueño húmedo de todo fanboy que se precie. Porque eso es Los Vengadores de Joss Whedon, el mayor regalo hecho a los fans de los tebeos, que además es una película de acción tremendamente disfrutable y divertido para los espectadores ajenos al medio.

Whedon dijo en sus entrevistas que no quería llenar la película de pequeños guiños a los fans, que no quería que fuera un Dónde está Wally del universo Marvel. Yo añado que no le hace falta, porque toda la película es un guiño al fan. Tenemos el Helitransporte de Shield, los hombres sin rostro con los que habla Furia y que recuerdan a la miniserie Nick Furia contra Shield de los años 80, la pareja formada por la Viuda Negra y Ojo de Halcón, que se merecen desde ya una película para los dos..... y así hasta el infinito.


No quiero contar nada más, porque lo mejor es descubrirla por uno mismo. Solo añadir que son dos horas y media de pura emoción, de lo mejor que puede dar el universo Marvel, un triunfo absoluto y el mejor regalo que nos podía haber dado Joss Whedon, el cual ha realizado la MEJOR película de superhéroes jamás hecha. Marvel Studios se ha puesto el listón muy alto para sus próximas adaptaciones y todo lo que habíamos visto era un mero aperitivo. Los Vengadores satisfacen las expectativas más altas y pone las de su secuela en un nivel estratosférico pocas veces visto. Muchas gracias señor Whedon, por sacar de nuevo el niño que todos llevamos dentro. Gracias de verdad.

29 de febrero de 2012

Los Vengadores: Trailer final. Mamma mia!!!


La espera hasta el 27 de Abril se está haciendo eterna. Aquí tenéis el trailer.


6 de febrero de 2012

Los Vengadores: Trailer de la Superbowl. Wow!!



Cuando se contrata a alguien que ama y conoce el género como Joss Whedon, salen cosas como esta. Un trailer que me ha puesto la carne de gallina en varias ocasiones y que hace que la espera hasta el 27 de Abril se haga interminable. Aquí está el trailer.


12 de octubre de 2011

Buffy The Vampire Slayer 8: The Last Gleaming de Joss Whedon, Scott Allie y Georges Jeantie


Buffy The Vampire Slayer Season 8: Last Gleaming de Joss Whedon, Scott Allie y Georges Jeanty (Buffy The Vampire Slayer Season 8 36 al 40 y Buffy The Vampire Slayer: Riley USA).

Llegamos al final de la octava temporada de Buffy, rescatada en el medio impreso gracias al amor que Joss Whedon profesa hacia el medio. Una alegría para todos aquellos espectadores que nos sentimos huérfanos tras la séptima y última temporada y que nunca quisimos abandonar Sunnydale.


Gracias a que el cómic era un medio cuyo único límite era la imaginación, Whedon pudo desplegar todo aquello que quiso introducir en la serie televisiva pero que no fue capaz debido que habría sobrepasado el limitado presupuesto que una serie de televisión conlleva.


Pero ese handicap también se convirtió en su gran baza, haciendo de las limitaciones una virtud, explayándose más en los personajes y sus situaciones cotidianas, en sus interacciones que en el gran espectáculo pirotécnico. Algo de lo que ha adolecido esta octava temporada, que ha tenido sus altibajos, llenos de grandes momentos, pero que en algunas ocasiones se dispersaba en algunos aspectos, provocado por el gran y ambicioso tapiz que Whedon había planteado debido a esa falta de limitación.


Y la pregunta más importante es, ¿estamos ante un final de temporada memorable, que es lo que realmente este octavo volumen de la colección? La respuesta es un sí mayúsculo, porque tiene lo que toda season finale tiene que tener: acción a raudales, apariciones de personajes largamente desaparecidos, muertes inesperadas, cierre de todas las tramas, tanto principales como secundarias, y de nuevo, marca de la casa Whedon, un nuevo status quo, más cercano y terrenal que esta octava temporada que sirve como prólogo de lo que será una muy diferente pero seguramente memorable novena temporada de la serie.


Así que ya sabéis, Buffy no ha terminado. Es la creación más preciada del gran Whedon y como dice en su epílogo al final de volumen, esta octava temporada con sus aciertos a lo mejor había intentado abarcar más de lo que podía y la serie y sus personajes habían perdido algo de la magia que los hizo inmortales. Pero Whedon, sabio como pocos y con la humildad suficiente para aprender de sus errores, lo que lo hace más grande, devuelve a Buffy a sus orígenes, pero no a la manera de un reboot, sino como hacen los grandes narradores haciendo que lo ocurrido en toda la trayectoria del personaje a lo largo de toda su historia importe y la siga haciendo crecer y madurar, originando un personaje y un universo en continua expansión y crecimiento, y lo más importante, poblada por personajes que podrían existir en la realidad.

11 de octubre de 2011

The Avengers : El Trailer


Ya está aquí el trailer de la película que todos los fans de la Marvel estamos esperando. Y sus primeras imágenes nos han dado más razones para estar mordiéndonos las uñas hasta el próximo 4 de mayo. Solo se pueden decir una cosa: IMPRESIONANTE. Aquí tenéis el trailer.




Os dejo el enlace a la página de Apple donde podréis verlo o descargarla en toda su gloria pinchando aquí.

6 de enero de 2011

Buffy The Vampire Slayer Volume 7: Twilight de Brad Meltzer, Joss Whedon, Georges Jeanty y Karl Moline. Reseñas comiqueras de actualidad


Buffy The Vampire Slayer Volume 7: Twilight de Brad Meltzer, Joss Whedon, Georges Jeanty y Karl Moline (Buffy The Vampire Slayer Season 8 31 al 35 y Willow:Goddesses and Monsters USA).

Penúltimo volumen de la octava temporada de Buffy, esta vez hecha cómic. A las puertas de la season finale, nos encontramos con el guionista que mejor ha sabido tratar y entender a las creaciones de Whedon. Meltzer, famoso escritor americano de bestsellers, es conocido por el fandom por sus interesantes incursiones en el universo DC, como en la seminal "Identity Crisis", punto de partida para bien o para mal de la actual DC y la correcta etapa en "Green Arrow" tras la marcha de Kevin Smith.



En este volumen, el aficionado a la serie televisiva, verá más que nunca, todo aquello que le emocionó y enamoró del serial. Los personajes continúan evolucionando, a la vez que no sufren cambios de personalidad haciéndolos irreconocibles y las sorpresas van en aumento, como la revelación del "villano" de esta temporada, Twilight, que nadie se la espera.



Continuamos viendo la evolución de los poderes de Buffy, el porqué de los mismos (lo que la llevará a sentirse mal por ellos), una genial escena entre Xander y Buffy (más los celos de ella) en relación con la pareja formada por Xander y la hermana de Buffy, y la reaparición inesperada de Angel, además de la del personaje más querido del universo Buffy, lo que trastocará todo en lo que creen los personajes y el lector.



La serie sigue demostrando la admiración de Whedon por la etapa de Chris Claremont en la Patrulla X. Significativo es, el especial incluído en este número, centrado en Willow y escrito por el mismísimo Whedon, que es un homenaje a todos esos números unitarios que Claremont realizaba en la Patrulla X para profundizar en su gran elenco de personajes.



En definitiva, el mejor tomo hasta el momento de la colección (solo empañado por el último número, que echa para atrás muchas de las cosas planteadas en los números anteriores, por lo menos hasta el siguiente volumen).

22 de septiembre de 2010

Joss Whedon: The Genius Behind Buffy de Candace Havens. Libros de cine.


Aunque con siete años de retraso, me ha parecido interesante reseñar un libro dedicado a la figura de Joss Whedon, uno de los nombres clave para entender las producciones audiovisuales de finales del siglo XX y principios del XXI, sobre todo, aquello relacionado con los fenómenos de culto y las producciones de género fantástico.



Whedon es un autor inclasificable, fan absoluto del cine y los cómics, de la literatura fantástica y de ciencia ficción, es el auténtico "fan-boy" que ha puesto una pica en Hollywood. Autor con una gran base de fans, adoradores de todo aquello que sale de su factoría (entre los que me incluyo) es sobre todo famoso por su mejor obra hasta la fecha, la serie "Buffy".



En esta serie es en lo que se centra sobre todo el libro a comentar, lógico ya que es la obra de Whedon que más años ha dedicado en toda su carrera y aquella que le ha dado más fama y reconocimiento. Pero el libro no olvida narrarnos sus difíciles comienzos (el horrendo largometraje del que surgió Buffy, sus trabajos de reescritura para películas tan famosas como Speed, Twister o Toy Story y su guión para Alien Resurrection, de la que Whedon prefiere olvidarse).



Tras esto, el libro ocupa su mayor parte, en contarnos el desarrollo y recibimiento, con entrevistas y comentarios tanto de Whedon como del reparto, que se queda corto, ya que el libro apareció antes de que finalizara la séptima y última temporada de Buffy, aunque el libro se reserva para su parte final, una entrevista exclusiva a Whedon acerca de la séptima temporada). El resto del libro se dedica a hablar de su genial pero cancelada Firefly, del spin-off de Buffy, Angel y de otros proyectos de Whedon que se han quedado en el tintero, además de complementar el libro con capítulos dedicados a la personalidad de Whedon, sus dotes y trucos como guionista y opiniones personales de su equipo habitual de trabajo.



Como he dicho al principio de la reseña, al ser el libro de 2003, quedan fuera del libro proyectos posteriores de Whedon como la película "Serenity" (final para su cancelada Firefly) la genial miniserie web musical "Dr. Horrible", la fallida y cancelada "Dollhouse" o su nuevo proyecto, que le llevará a lo más alto de Hollywood, la esperada adaptación del supergrupo de Marvel por excelencia a la gran pantalla "The Avengers". Pero el libro merece la pena para todos sus seguidores, más si lo compras en la emblemática tienda de cómics inglesa "Forbidden Planet" o a través de su página web, ya que lo tienen de saldo por unas miserables dos libras (2,40 euros al cambio). 
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