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6 de junio de 2015

Star Wars: La Fuerza es poderosa de la mano de Marvel




















Marvel Cómics y Star Wars han ido de la mano desde su aparición hace ya casi 40 años. Marvel salió de una época económica difícil gracias a la adaptación al cómic de las aventuras de una película que en el momento anterior de su estreno nadie daba un duro por ella. Casi cuatro décadas después, Star Wars ha demostrado su excelente estado de forma y que ya pertenece al imaginario de la cultura de la humanidad.

Los tebeos que Marvel publicó entres finales de los 70 y los años 80, no eran nada del otro jueves. Aparte de las adaptaciones al cómic de los tres largometrajes de la trilogía original, cuyo valor es meramente arqueológico, las aventuras que continuaban la historia de Una Nueva Esperanza no respiraban el espíritu de la obra de Lucas, además de realmente no poder contar nada relevante a expensas de lo que ocurriría en las siguientes entregas, El Imperio Contraataca y el Retorno del Jedi.



Llegada la década de los 90, Dark Horse se hizo con las riendas de este universo para los aficionados del mundo del cómic, en paralelo a un resurgimiento de la saga en la que se vendría a llamar el Universo Expandido y que ocurrió en el año 91, cuando George Lucas permitió que se utilizaran sus personajes en otros medios, mientras el esperaba que la tecnología avanzara lo suficiente para poder realizar su sueño, una nueva trilogía que abarcaría el periodo del auge y caída de Anakin Skywalker, que coincidiría con el fin de la República y el ascenso de Palpatine. 

Dark Horse, al igual que los novelistas y desarrolladores de videojuegos que crearon todas las obras que permitieron expandir este maravilloso universo solo tenían una máxima que cumplir. Ninguna de ellas podía tratar acontecimientos en la época que narraría Lucas en los futuros episodios galácticos y que abarcarían lo acontecido entre La Amenaza Fantasma y La Venganza de los Sith. Por lo tanto, los acontecimientos posteriores al Retorno del Jedi y anteriores a La Amenaza Fantasma serían los que a lo largo de casi 25 años serían desarrollados en múltiples medios.



El medio que aquí nos ocupa es el del mundo del cómic. Y Dark Horse comenzó con fuerza con Dark Empire, realizado por Tom Veitch y Cam Kennedy, conocidos a finales de los 80 por un estimable tebeo de ciencia ficción publicado bajo la línea Epic, llamado "The Light and Darkness War". Gracias al éxito de esta propuesta, Dark Horse amplió su oferta, abarcando todo tipo de personajes y épocas, con tebeos que iban de lo correcto a lo prescindible, con autores en algunos casos interesantes, pero la mayoría de las veces mediocres. Sobre todo, cuando la nueva trilogía apareció en cines y el número de títulos se amplió tanto que Star Wars en Dark Horse se convirtió en una línea editorial propia.

Y llegamos al 2015, el año que Star Wars vuelve a la gran pantalla, pero esta vez no de la mano de su creador, George Lucas, sino del imperio Disney, que compró los derechos de la saga a su creador en octubre de 2012. Y ya que Disney es también propietaria de Marvel, los derechos de su adaptación al mundo del cómic han vuelto a su editorial original.



Pero Marvel no iba a cometer los mismos errores que antaño o los que cometió Dark Horse. Sabía que en un mercado cada vez más competitivo no iba a a vender ingentes cantidades de cómics solo porque el nombre de Star Wars apareciera en la portada de un tebeo, máxime cuando Dark Horse había inundado el mercado de títulos de la saga galáctica comprados sobre todo por completistas del universo, pero no por aficionados al mundo del cómic.

Lo primero, contratar a autores de calidad contrastada,lo segundo, adscribirse al periodo de tiempo entre Una Nueva Esperanza y El Imperio Contraataca y lo tercero, no inundar el mercado de golpe y porrazo con mil y un títulos. Había que hacer que cada tebeo de Star Wars estuviera cuidado con mimo. El primer título en aparecer fue Star Wars, con guión de Jason Aaron y dibujos de John Cassaday, dos autores de verdadero lujo. 



Aaron demuestra que no diferencia entre obras personales y trabajos de supuesto encargo, ya que da lo mejor de si mismo, sea en su Scalped para Vertigo, que en trabajos mal llamados comerciales como Lobezno y X-Men o Thor para Marvel. En ambos, entrega tebeos superiores a la media, demostrando también el conocimiento y respeto que tiene por personajes que no son de su propiedad. En Star Wars vuelve a demostrarlo, entendiendo y comprendiendo el universo y los personajes creados por Lucas y sabiendo sacar partido del periodo de tres años inexplorado entre los acontecimientos del final de Una Nueva Esperanza y el principio del Retorno del Jedi. 

Leídos los tres primeros números de este Star Wars, decir que todo lo que adoramos en las películas originales está reflejado en el tebeo. Acción, diversión, diálogos memorables y pequeños detalles y guiños que harán sonreír y disfrutar al aficionado a la saga.



Lo mismo decir de los títulos paralelos que han salido hasta el momento. Darth Vader y Princesa Leia. Darth Vader es una nueva serie regular, que ocurre en paralelo a los acontecimientos de Star Wars y que está protagonizada por el antihéroe por excelencia, Darth Vader. Sus autores, Kieron Gillen y Salvador Larroca, dan lo mejor de si mismos en un tebeo que profundiza en la lucha interna de Anakin Skywalker, su tormentosa relación con su amo, el Emperador Palpatine y que nos acerca y profundiza en partes de la galaxia de Lucas que en las películas originales solo era tratado de pasada. Además, Gillen no deja de hacer guiños a las dos trilogías con detalles que solo puede destacar un fan de la saga.

Y llegamos al tercer y último título aparecido hasta el momento, Princesa Leia, escrito por Mark Waid y dibujado por Terry Dodson. Solo he podido leer el primer número de esta miniserie de cuatro, pero en sus escasas 20 páginas, Waid es capaz de sacar partido y profundizar en las dudas y preocupaciones de una Princesa Leia que tiene que demostrar su paso de dama en apuros a aguerrida líder de las fuerzas rebeldes. Dodson apoya los guiones de Waid con un trabajo gráfico que es una golosina visual.



En el futuro, Marvel continuará ampliando su línea editorial, con miniseries como la de Lando Calrissian con autores como Greg Rucka y Alex Maleev. Y si siguen manteniendo esta calidad y ese nivel de cohesión, seremos testigos por primera vez de la traslación de personajes del cine al mundo del cómic hecho con ganas y calidad y no meramente complementos mediocres para ganar unos cuantos dólares más, además de ser buenos tebeos por méritos propios.

30 de diciembre de 2013

Imposibles Vengadores de Rick Remender. Repasando Marvel Now!


Con este post termino lo que sería el primer repaso a lo que ha dado de si Marvel Now! en este 2013. Por supuesto, quedan series por reseñar como FF de Fraction y Allred, pero me la reservo para cuando termine, para valorarla en su conjunto y ver si la espantada de Fraction de la colección hace que la termine deprisa,corriendo y mal. Y casualmente, este último post coincide con el tebeo que dio inicio a toda la línea, Imposibles Vengadores.


Continuación directa de los acontecimientos ocurridos en el desenlace de Vengadores Vs. X-Men, esta nueva colección es un excelente punto de arranque para cualquiera aficionado que hubiera dejado de leer Marvel hace tiempo, o para aquel que quisiera comenzar a adentrarse en la lectura de esta nueva etapa del universo Marvel.


Pero un aviso para navegantes: Si eres lector Marvel de toda la vida, la disfrutarás mucho más. La razón, que Remender es una verdadera enciclopedia de la historia Marvel y dentro de este apasionante tebeo hay elementos de todas las épocas de la Casa de las Ideas. Para empezar, la primera saga con la que arranca la la colección tiene retazos de la saga de la Bomba Loca de Jack Kirby, aparecida en la serie del Capitán América en los años 70, trae de vuelta a villanos olvidados pero fundamentales de los años 90 como Apocalipsis u Onslaught y viaja al pasado para encontrarnos con situaciones y conversaciones con aroma de tebeos clásicos como Los Vengadores de los 80.

Lógicamente, de donde más bebe es de su propia obra y esta colección continua todo aquello que hizo tan grande el tebeo que puso en el punto de mira de industria y aficionados a Remender, Imposibles X-Force, un tebeo que sabía recuperar el aroma y el sabor de los buenos tebeos mutantes, con una capa de modernidad bien entendida, lo que la ha convertido en un referente para todo autor que se acerque al universo de Xavier, Magneto y compañía.

Porque ese ingrediente fundamental, el de la paranoia y el miedo al mutante y el intento de Xavier de coexistencia entre ambas razas es el eje de esta colección. Tras el clima mutante que ha provocado Cíclope, el Capitán América ha decidido crear un supergrupo que aplaque el clima de histeria antimutante, formado tanto por miembros de la Patrulla X, como de Los Vengadores. El grupo, liderado por Alex Summers, el hermano de Cíclope, pero con un pasado como agente gubernamental, parece la idea perfecta para reconciliar a la opinión pública con esta raza.

El problema, que los variopintos componentes del grupo son, parafraseando al Bruce Banner de los Vengadores de Whedon, una bomba de relojería. Pícara, cada vez más radicalizada contra los humanos y enemiga acérrima de su compañera del grupo, una Bruja Escarlata detonante de todos los problemas mutantes desde La Casa de M y que parece en el fondo avergonzarse de sus orígenes mutantes, o un Lobezno y Thor que esconden dentro de ellos el fantasma de la culpa de errores pasados que auguran un futuro incierto a su grupo y la humanidad.

Remender crea una genial telaraña de tramas que van todas engarzando poco a poco como un gran todo, muy al estilo Hickman, pero que Remender parte con ventaja, porque además de ser un excelente arquitecto como narrador, es también un excelente creador y desarrollador de personajes, unos personajes repletos de humanidad. Remender sabe hacer vibrar al lector, tanto con una brutal y épica escena de acción, como con una conversación entre dos personajes en la cocina de la mansión de Los Vengadores. Si además está acompañado de dibujantes tan buenos como John Cassaday, Olivier Coipel o Daniel Acuña, que parece que es el dibujante que se ha quedado de manera regular, el resultado no puede ser menos que excelente.


La trama urdida por Remender solo ha sido la punta del iceberg en los primeros 12 números de la serie regular aparecidos en nuestro país. No sabemos como terminará todo esto, pero visto lo visto y habiendo leído Imposibles X-Force (y el que no lo haya hecho que vaya corriendo a comprar los cinco tomos que publicó Panini con la etapa Remender al completo), sabemos que Remender no nos va a defraudar.

31 de mayo de 2013

Astonishing X-Men de Joss Whedon y John Cassaday: Claremont y Morrison se dan la mano en el que tebeo que Whedon nació para escribir


Tras la finalización de la revolucionaria etapa de Grant Morrison, Marvel Comics volvió a demostrar su incapacidad para remontar la franquicia mutante, dejando sus dos títulos señeros, en manos de una vieja gloria, Chris Claremont, que aunque no hizo el más espantoso de los ridículos, tampoco hizo nada digno de mención, o en manos de un incompetente como Chuck Austen, el cual hizo bueno el trabajo de Lobdell o un Peter Milligan menos interesado en revolucionar como ya hiciera en su fundamental X-Tatix y más en sacarse unos cuantos dólares para pagar la luz y el gas. 


Pero el camino abierto por Morrison era demasiado interesante como para dejarlo pasar, y si las series regulares de toda la vida volvieron a recular hacia caminos ya conocidos y excesivamente trillados, Marvel Comics se sacó de la manga una tercera serie regular, Astonishing X-Men, con aroma de clásico desde antes de su publicación, gracias a los nombres asociados al título, Joss Whedon y John Cassaday. 


Aunque actualmente Whedon está en boca de todos gracias al merecidísimo mega-éxito que han sido Los Vengadores, no hay que olvidar que fue el creador de una de las mejores series de televisión de todos los tiempos, Buffy Cazavampiros,serial que partiendo de un material a priori tan chusco como una teenager que está predestinada a acabar con toda la fauna de vampiros y demás monstruos que pueblan un pueblo ficticio llamado Sunnydale y que bien podría ser el decorado perfecto para Brandon, Dylan y compañía, se convirtió en un ejemplo de como demostrar el paso de la irresponsabilidad de la vida adolescente a las luces y sombras de la vida adulta y un desarrollo de personajes que ya quisieran muchas series de la HBO o la AMC. 


No es de extrañar que uno de los autores a los que más admira Whedon es a Chris Claremont, sobre todo su larga etapa al frente de los hijos del átomo. Él mismo ha dicho que una de sus influencias para la creación del personaje de Buffy Summers (¿otro guiño a la franquicia mutante?) es el personaje de Kitty Pryde, una de las grandes creaciones Claremontianas y uno de esos personajes que en el momento en el que Claremont abandonó el barco, fue ninguneado por todos los autores que habían pasado los últimos años por la franquicia mutante en los últimos 20 años. 


Y ese es el propósito de Whedon en estos veinticuatro números más un especial que ha realizado, enmendar los errores del pasado (la estúpida muerte de Coloso) y traer a primera línea de nuevo, a dos personajes tan importantes como poco aprovechados, como Kitty Pryde y Scott Summers, alias Cíclope. 


El más importante para la colección es Kitty Pryde, personaje con el que Whedon comienza las primeras páginas de su etapa y finaliza con el sacrificio definitivo, elevándola a los altares de personaje inmortal (que luego su sacrificio se solucionara a los pocos meses, restándole valor al mismo ya no es cosa ni culpa de Whedon). En manos de este, Kitty pasa como decía la canción de Julio Iglesias, de niña a mujer, con momentos tan logrados como su reencuentro y aceptación del regreso de Peter, su primera relación sexual con él, (ya era hora, como bien dice Lobezno en uno de los mejores momentos de toda la etapa) o su relación con Emma Frost, que pasa el odio más absoluto y el recelo de Kitty hacia ella y el desprecio de Frost, hasta ese momento final tan emotivo como es la despedida de las antaño antagonistas. 


Y si hablamos de Frost, donde Whedon desarrolla lo ya expuesto por Morrison en un ejercicio de retrocontinuidad muy bien elaborado y que trae de vuelta a un muy especial Club Fuego Infernal y el retorno de otro personaje Morrisoniano, Cassandra Nova, en la que quizá es mi saga favorita dentro de las cuatro que compone su etapa, no podemos dejar de lado a Cíclope, el otro gran personaje dentro de esta colección, que pasa de ser un líder que ha perdido la fe en si mismo y un personaje con el que no han sabido que hacer con él, a demostrar que es el hombre X por excelencia, siendo el preludio del Cíclope en el que se ha convertido. 


Whedon también tiene tiempo de indagar en la psique de un Hank McCoy atemorizado por su feralización, un aspecto que comenzó a desarrollar Gran Morrison en su etapa y que aquí culmina en final feliz con uno de los muchos personajes nuevos y brillantes que crea. Whedon, la líder de SWORD, Abigail Brand. 


Obviando a Coloso, que sirve a Whedon para introducir la que sería la gran trama de su etapa en la colección, el personaje que menos le interesa a Whedon es Lobezno, curiosamente igual que a Claremont, hasta que John Byrne se metió en su vida y lo convirtió en ídolo de masas e icono cultural. Whedon no introduce ningún cambio en el canadiense, aunque le brinda dos de los mejores momentos de todo el serial, su enfrentamiento con Cíclope tras encontrar a este acostado con Frost y la conversión del feroz asesino en asustadizo osito de peluche gracias a los juegos mentales de Emma Frost.

 
No puedo dejar pasar la creación de conceptos tan originales, inteligentes y novedosos cono la creación de la cura mutante con la que arranca su etapa y que sirvió como punto de partida de la infame X-Men 3, la conversión de La Sala de Peligro en entidad con sentimientos vengativos hacia su creador, o el apartar de la vida de los mutantes a un Charles Xavier de nuevo manipulador y que como ya apuntaba Morrison en su etapa, es un lastre, al igual que Magneto, para que los personajes y la franquicia evolucionen. Trístemente, estos personajes vuelven una y otra vez posteriormente, por culpa de editores y autores cobardes o faltos de talento, que creen más en lo viejo conocido. 


Termino este repaso a una de las etapas que ya han pasado a la historia con letras de oro, mencionando al otro 50% del éxito de la colección, su dibujante, John Cassaday, autor tan bueno cono lento, pero que conplementa los guiones de Whedon de una manera tan esplendorosa, que ambos autores entran en el panteón de las grandes colaboraciones junto a Stan Lee y Jack Kirby, Claremont y Byrne o Miller y Mazuchelli. Quizás esto es lo que le faltó a Morrison en su etapa, que Quitely se hubiera quedado con él. 


Una etapa imprescindible, escrita por un autor que ha nacido para escribir a los X-Men, maestro de la narrativa y que domina como nadie el equilibrio entre tramas principales y subtramas, que sabe darle al público lo que quiere pero no lo que espera y que sobre todo sabe aunar tradición (Claremont) y modernidad(Morrison) sin perder sus señas de identidad y su personalidad

4 de marzo de 2013

Imposibles Vengadores 1 de Rick Remender y John Cassaday: Reseña para Panini Reviews


Ya está aquí. Ya ha llegado. Comienza Marvel Now! en España. Y su primer paso no puede ser más acertado. Vengadores y X-Men juntos. Rick Remender a los guiones. John Cassaday a los lápices. Un arranque prometedor. Si esto es un ejemplo de lo que nos depara la nueva Marvel, estamos ante una nueva edad de oro. La reseña completa pinchando aquí.

1 de diciembre de 2010

Planetary de Warren Ellis y John Cassaday. Reseñas comiqueras de actualidad


Planetary de Warren Ellis y John Cassaday volumen 1 y 2. (Planetary 1 al 27 USA).

Doc Savage, La Sombra, Tarzan, HG Wells, Sherlock Holmes, Los 4 Fantásticos, Superman y Wonder Woman, el cómic de los 80, el cine de ciencia ficción de los 50, John Woo, Jim Steranko y su psicodelia...Toda la cultura pop de finales del siglo XIX y el siglo XX al completo, se reúnen en la obra magna de Warren Ellis y John Cassaday, uno de los cómics fundamentales de la última década y también uno de los más accidentados.



Planetary comenzó su andadura a principios de 1999 en el recientemente fenecido sello Wildstorm y finalizó tras 27 números en noviembre de 2009 en Estados Unidos. Ahora, Norma recopila los últimos números de la serie, en un segundo volumen, tras la publicación en mayo de 2007 del primer volumen y arco de la historia.



Intentar explicar lo maravillosa que es esta obra es complicado, y lo es, porque es tal el caudal de información, recursos y homenajes que destila esta obra, que solo es posible definirla como un canto de amor a la fantasía y a los géneros populares contemporáneos, todo ello unido a una trama engarzada a la perfección, que entronca con la mejor ciencia ficción de todos los tiempos.



Warren Ellis, autor de trayectoria irregular, capaz de lo mejor (Planetary, The Authority, Transmetropolitan) con obras alimenticias de irregular factura (su etapa actual en Astonishing X-Men, múltiples series y miniseries para el sello Ultimate de Marvel Comics, etc...) da lo mejor de si mismo y demuestra estar a la altura de los más grandes, con una obra que no es solo un sentido homenaje sino que tiene valor como historia por si misma, un hito en la historia de este medio.



La serie podría dividirse en dos partes bien diferenciadas, que corresponderían a los dos volúmenes editados por Norma. La primera parte, es decir, los 12 primeros números, son casi episodios unitarios, donde Ellis homenajea a su manera desde los héroes pulp, al cine de acción de Hong Kong, a Doc Savage, la fantasía de Michael Moorcock y P. Craig Russel, hasta el número 6, fundamental para el devenir de la colección, donde se demuestra que detrás del homenaje hay una trama planteada al dedillo y donde no existe resquicio para los cabos sueltos. Posteriormente, Ellis sigue dosificando la información a cuentagotas y continúa su fantástico homenaje a todo lo habido y por haber en materia de cultura popular, desde el cómic de los 80 a la locura pop de los 60, plasmada en la figura de Jim Steranko y su Nick Furia Agente de S.H.I.E.L.D., hasta llegar a otro ejemplar básico y fundamental como es el número 12, final del primer tomo de Norma, donde descubrimos quién es el cuarto hombre y de que trata finalmente la serie.



Este primer volumen de la serie no es solo brillante por el magistral guión de Warren Ellis (J.J. Abrams, Lost y sobre todo Fringe deben muy mucho tanto en ideas como en narrativa a la obra maestra de Ellis) sino por el trabajo a los lápices de un sobrehumano John Cassaday que sin perder un ápice su personalísimo estilo de dibujo, sabe adaptarse a la perfección al estilo y género de cada ejemplar. Mención aparte el fastuoso color de Laura Depuy (sin olvidar el maravilloso color del número 9, obra de David Baron).



Si el primer volumen es el volumen de las preguntas y los enigmas, el segundo serían las respuestas. Un segundo volumen, cuyos ejemplares originales se publicaron excesivamente espaciados en el tiempo, algo que se nota en el resultado final, sobre todo en su parte gráfica.



Los guiones de Ellis siguen al más alto nivel, y aunque al llegar a la resolución final, excelente y coherente por otra parte, el lector puede quedarse con la sensación de que el rico y complejo universo creado por Ellis podría haber dado mucho más de si con una premisa y un background tan fascinante y complejo. Los lectores nos quedamos con ganas de saber más sobre la vida del enigmático y cínico protagonista Elijah Snow, sobre las guías planetarias, sobre el grupo de héroes primigenios formado por HG Wells, Sherlock Holmes y Drácula, los experimentos realizados por Los 4 en los años 50, la enigmática Nina Hark y su padre, ese sosias de Fu Manchu, y así hasta el infinito.



Pero eso no es algo malo, sino todo lo contrario. Ellis ha conseguido lo que no consigue casi nadie. No cansar al lector, sino haberle adentrado en un universo nuevo pero extrañamente familiar, del que el lector, una vez entra, no quiere volver a salir.



El único punto negativo en esta segunda parte de la historia, es el leve bajón de calidad en el arte de John Cassaday, muy inferior, excepto en episodios puntuales, a la labor cometida en los impecables doce primeros números.



Una leve pega (por poner una), de uno de los cómics más importantes, originales y fascinantes de los últimos tiempos. Warren, espero que vuelvas a este mundo extraño y lo mantengas así. Ha sido un verdadero placer.
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