Mostrando entradas con la etiqueta Garth Ennis. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Garth Ennis. Mostrar todas las entradas

15 de enero de 2016

Secret Wars Mes 5 (Parte 1): Recta final de la serie central y nuevas series con nuevos universos






































A tres meses de finalizar el mayor evento del universo Marvel hasta la fecha, muchas series paralelas finalizan, pero todavía este crossover tiene muchas novedades con las que sorprender a los lectores.



Comenzamos con la serie principal, que en su séptimo número empieza a cerrar filas y somos testigos de como el gobierno de Muerte comienza a tambalearse y sus barones, las figuras más importantes de un ejemplar sin tiempos muertos y donde demuestra Hickman que no solo de largas conversaciones viven sus historias.



De las nuevas series, destacar Asedio, cuya relación con el evento original meramente es el título y el diseño de portadas. Porque de lo que trata esta miniserie escrita por un Kieron Gillen en plenas facultades, se centra en Abigail Brand, vieja conocida del guionista tras su miniserie de los Agentes de Sword, líder del Escudo, donde el guionista demuestra de nuevo su buen hacer para desarrollar personajes femeninos y que la rodea de un reparto de caras conocidas para los seguidores del guionista. Y si todo esto no te llama la atención, debéis saber que el ejemplar del mes que viene tiene mucha relación con lo que está ocurriendo en la serie principal.



La otra gran novedad de este mes es " E de Extinción" o que habría ocurrido en el universo Marvel si hubiera seguido los preceptos de su seminal etapa de principios de siglo. El artífice de este spin-off mutante es Chris Burnham, amigo y colaborador de Morrison como dibujante en series como Batman Inc. y que aquí se encarga de unos guiones imbuidos del espíritu Morrisoniano. Quizás el mejor spin-off mutante de los muchos que ha entregado Marvel en este evento.



Otra novedad es Universo Spiderman, que Panini ofrece al completo en la serie regular del personaje, al igual que "Renueva tus votos" el mes pasado. Y si la historia paralela de Dan Slott se convertía en una de las series referencia del evento, no puedo decir lo mismo de Universo Spiderman. Poco inspirado, entretenida como mucho y que intenta embaucar al lector con el protagonismo de Spider Gwen, pero que no es suficiente para un tebeo que se deja leer pero que en comparación con la media de calidad de los tie-ins es insuficiente.



En cambio, no puedo decir lo mismo de "Donde Acechan los Monstruos", la entretenidísima gamberrada de Garth Ennis. Un ejemplo de lo mejor que nos ha entregado este mega-crossover. Libertad absoluta, otros géneros e imaginación ilimitada. Ennis y Braun entregan una pequeña joyita dirigida a aquellos seguidores de las revistas masculinas pulp y la aventura con toques de parodia, con un antihéroe impagable.



Finalizo este primer repaso con un nuevo ejemplar de Secret Wars: Mundo de Batalla, que incluye esta vez el último ejemplar de Secret Journal y un especial de los Agentes de Atlas de Jeff Parker. El resultado, un tebeo que se deja leer pero que se olvida inmediatamente. Lo mejor, la portada del ejemplar dedicada a la nueva versión de la Enfermera de Noche.

12 de noviembre de 2015

Hellblazer de Garth Ennis 3 (de 3): La mejor etapa de Constantine llega a su fin





























ECC continúa recopilando la fundamental Hellblazer en una maravillosa edición a la que lo único que le puedo reprochar es la escasez de artículos complementarios. Y ha llegado el momento de terminar la que quizás sea la mejor encarnación del personaje, realizada por el duo creativo de Garth Ennis y Steve Dillon, previo a su obra más famosa, Predicador.



En este último volumen, Ennis comienza su historia con el viaje de Constantine a Nueva York para enfrentarle a un viejo conocido de la etapa de Delano, Papa Midnite. En realidad, este enfrentamiento le sirve al irlandés para criticar con saña el sueño americano, su podredumbe moral y la maldad intrínseca que yace en un país que se levanto gracias a la sangre de sus nativos. Y aunque la saga llamada "La Llama de la Condenación" se excede en las visiones muy de la etapa Delano, hay que reconocer al escritor su acerada y fulminante visión de una nación que apasiona y desagrada a partes iguales.



Tras un magnífico y bello interludio donde el dibujante William Simpson se vuelve a reunir con Ennis y donde conocemos el momento en que Constantine  conoce a Kit, el irlandés nos entrega dos geniales relatos autoconclusivos, el primero, una salida nocturna entre Constantine y su fallecido amigo Brendan, que no es más que otra emotiva historia de amistad narrada por el escritor, tema fundamental de su obra.



Y llegamos a la historia más importante del volumen, "Un Cínico a las Puertas del Infierno", fin de fiesta de la etapa Ennis y Dillon, donde el guionista cierra la trama que abrió al principio de su etapa, la fundamental "Hábitos Peligrosos", una historia en seis partes que es igual de ambiciosa que la anteriormente mencionada y que finaliza la venganza del Diablo hacia Constantine, tras el pacto que salvó a Constantine del cáncer.



"Un cínico a las puertas del Infierno" no alcanza la grandeza de "Hábitos Peligrosos", pero en su historia nos encontramos grandes momentos, sobre todo el regreso de Kit, la mujer más importante de la vida de Constantine. Un reencuentro agridulce pero hermoso, donde el lector descubre, a la vez que Constantine, que el personaje alcanzó la felicidad pero el mismo la tuvo que dejar ir.



Kit y su familia es la protagonista absoluta de "Heartland" un especial independiente realizado también por Ennis y Dillon, que nos descubre la vida de Kit en su Belfast natal tras dejar a Constantine. Un ejemplar que es una pequeña joya del cómic por si misma y que cuenta sin tapujos y muy libremente el conflicto irlandés desde una óptica donde los verdugos y las víctimas son ambos bandos, además de plasmar un conflicto familiar de una manera cruda y directa. Imprescindible.



Completa el volumen, el regreso de Garth Ennis cuatro años después y que sirvió de bisagra entre la etapa de Paul Jenkins y Warren Ellis. El título de la historia, "Hijo del Hombre", nos narra el regreso de otra cagada de Constantine en su pasado que vuelve para atormentarle. Y aunque no es de lo mejor de Ennis, y el dibujo de John Higgins no se acomoda igual de bien a él que el de Dillon, es un tebeo estimable y divertido, sobre todo por los excesos a los que nos tiene acostumbrados Ennis.

En definitiva, un final de etapa a la altura de lo entregado en los dos anteriores volumenes. Un tebeo imprescindible para los fans de Constantine y fundamental para todo amante de los cómics.

8 de junio de 2015

Hellblazer de Garth Ennis 2 de 3: La cima del trabajo de Ennis con Constantine


















¿Recordáis cuando la línea Vertigo era la línea estrella del cómic americano? Era la década de los 90, y los lectores, huérfanos de buenas historias en las editoriales tradicionales, encontrábamos nuestra ración mensual de buenos tebeos entre las páginas de un sello editorial que aunaba a los mejores autores y las mejores historias que podías encontrar en papel impreso.

Una de esas series era Hellblazer, precursora del tebeo de autor apoyado por una gran editorial y la cima de la misma fue cuando un desconocido Garth Ennis puso su talento, su ingenio y su mala leche al frente de las aventuras del mago más poco convencional que el mundo del cómic ha tenido en toda su historia.



La primera parte de su etapa al frente del personaje junto al dibujante William Simpson fue un soplo de aire fresco, pero la llegada como dibujante de Steve Dillon, convirtió a esta etapa del personaje en la vara para medir lo que harían el resto de autores que han tocado al personaje. Y estamos hablando de autores como Paul Jenkins, Brian Azzarello, Peter Millligan o Mike Carey. Y ninguno de ellos consiguió el nivel de frescura que alcanzó Ennis de la mano de Dillon.

Porque Dillon complementaba perfectamente a Ennis, algo que luego se confirmaría con su obra magna, Predicador. Las razones, que Dillon parecía haber nacido para plasmar los irreverentes, sucios, decadentes pero tremendamente humanos temas que Ennis tocó en uno de sus picos de creatividad más altos.



Si en el primer volumen de esta etapa comenzábamos a vislumbrar la relación entre Constantine y Kit, en este volumen su relación y posterior ruptura son la base de los ejemplares que contienen este volumen. Una historia de amor tan sincera, tan real, tan humana que no puedes sino sentir lo mismo que sufren los personajes a lo largo de la misma, casi como si fuera tu vida o la vida de alguien cercano a ti.

Pero Ennis no olvida que estamos ante un tebeo sobrenatural y místico. La diferencia con Gaiman, el otro gran autor de lo sobrenatural de principios de los 90, es la aproximación a ese mundo. Un mundo de personajes extraterrenales (ángeles, súcubos, vampiros y demonios) con las mismas miserias y los mismos anhelos de los humanos. Venganza, rabia, amor, traición son los motores que mueven a seres como Eli o Gabriel, ángel y demonio que pasan del deseo al amor y tienen que sufrir la ira de un Dios poco cercano y comprensivo a las pulsiones de sus criaturas.



Ennis vuelve a no escatimar en situaciones, escenas y conceptos chocantes, como la biografía del arcángel Gabriel o la escalofriante por realista visión de la vida de los mendigos en el Londres de principios de los 90. Pero aunque todo lo que rodea a Constantine y a su grupo de personajes cercanos es sucio, frío e inhóspito, Ennis siempre encuentra al fondo de ese pozo de perdición lo que más importa, los amigos, la familia y el disfrute en los pequeños placeres de la vida, como puede ser una pinta junto a un buen amigo y una buena conversación. Gracias a estos pequeños detalles, Ennis da realidad a sus historias y convierten a su Hellblazer en una de las cimas del tebeo de los 90 y una lectura por la que el tiempo no hace mella, convirtiéndola en uno de los tebeos imprescindibles dentro de la biblioteca de los aficionados.

20 de marzo de 2015

Hellblazer de Garth Ennis 1 de 3: El comienzo de la mejor etapa de John Constantine





















Si hay un personaje que ha sido querido en los últimos 20 años por los aficionados españoles, ese es John Constantine. El problema, que los lectores no hemos tenido la suerte de contar con una edición definitiva de la colección más longeva del sello Vertigo, que alcanzó la friolera de 300 números en su edición original. Dicho problema lo ha solventado ECC Ediciones con una ambiciosa recopilación en 17 volúmenes de la obra completa en voluminosos tomos de casi 400 páginas cada uno y dividida por una pléyade de autores tan importantes para el tebeo contemporáneo como Jamie Delano, Garth Ennis, Brian Azzarello, Warren Ellis o Mike Carey.



¿Y cuál es el autor y etapa con la que ECC ha decidido comenzar la reedición de un material tan demandado por los lectores españoles? Pues lógicamente con el autor y etapa más famosa, la realizada por el irlandés Garth Ennis a principios de la década de los 90 y que le llevó a firmar su mejor y más conocida obra, Predicador.



Garth Ennis recogió el testigo de Jamie Delano, tras 40 ejemplares, con la saga Hábitos Peligrosos, quizás la historia más famosa del personaje y la más definitoria. En ella, Ennis enfrenta a Constantine con su peor enemigo, su propio cuerpo, entregándole un cáncer de pulmón terminal. A partir de ahí y con un punto de partida tan sugerente, Ennis reinventa a Constantine, haciéndole más humano, más inteligente y más bastardo que nunca, en una saga que marcó como pocas la historia del personaje y que posiblemente fue más definitoria que la propia creación y primera aparición del personaje por parte de Alan Moore en la saga American Gothic de La Cosa del Pantano.



Porque si en las manos de Alan Moore y el propio Delano, Constantine era más un icono frío y calculador, en las manos de Ennis se convierte en un ser humano tridimensional. Eso no quita para que Ennis no siga mostrando a Constantine como un superviviente egoísta con una vida que está siempre al borde del abismo, pero también le aporta un lado positivo en su relación con Kit (la pareja definitiva de Constantine y un ejemplo de la asombrosa capacidad de Ennis de crear personajes femeninos de carne y hueso, que luego continuaría con la Tulip de Predicador) o en los mejores momentos de la colección, el día a día de la vida de Constantine donde los pubs, las partidas de cartas con amigos y sus conversaciones con ellos aportan los mejores y más naturales momentos de la colección.



Pero aquellos que queréis elementos sobrenaturales en la colección no tenéis de que preocuparos, porque Ennis os lo da con creces. Demonios enfrentados por el alma de Constantine, espíritus vengativos, vampiros y un sinfín de fenómenos paranormales abundan a lo largo de de los primeros 15 ejemplares de la era Ennis recopilados en este primer volumen de la edición de ECC. Y a aquellos que se les revolvió el estomago con el trabajo de John Ridgway en la etapa de Delano, no se sentirán defraudados con el desfile de sangre, visceras y turbiedad que atesora este primer volumen de la colección.



Quizás lo que más se resienta en este primer tercio del trabajo de Ennis sea su parte gráfica. Más adelante, Ennis se juntará con Steve Dillon de manera regular (en este tomo tenemos el primer ejemplo del trabajo de ambos autores juntos, que les llevará a convertirse más adelante en una pareja artística tan perfecta en su fusión, como lo pueden ser Azzarello y Risso o Brubaker y Philips) y se tiene que contentar en la gran mayoría de los números que contiene este volumen con Will Simpson como dibujante, un autor que quizás no es el más adecuado para el tono de la colección, acrecentado por un equipo de entintadores rotatorio que flaco favor le hace a los lápices de un Simpson que en honor de la verdad intenta entregar el mejor trabajo que puede realizar. El remate para el despropósito gráfico es el color de Tom Ziuko.



Una pena, porque las historias perpetradas por Ennis en este primer tercio de su estancia en la colección son excepcionales. Desde la ya mencionada "Hábitos Peligrosos", a "Jugadores", donde Ennis escupe toda su rabia hacia esa rancia aristocracia que rige los desiginios del Reino Unido, pasando por "El Pub donde nací" en el que Ennis nos cuenta la bella para triste historia de amor entre dos propietarios de un pub en Londres con dramáticos resultados.



Y es que es en el amor, la amistad, las conversaciones de barra y en el día a día donde Ennis se desenvuelve como pez en el agua y entrega sus mejores trabajos. Quizás es más conocido y adorado por una parte de los lectores por sus excesos políticamente incorrectos, pero eso es mera fachada. Porque para mí, donde más brilla Ennis es en esos momentos de cotidianidad y humanidad, donde el trabajo del irlandés se hace grande. Y de estos momentos, su Hellblazer los tiene a patadas.

28 de marzo de 2014

Furia: Mis Guerras Perdidas de Garth Ennis y Goran Parlov. Ennis cuando quiere, puede




















Que Garth Ennis es un autor irregular creo que no puede sorprender a nadie a estas alturas. Desde sus comienzos en la industria con clásicos indiscutibles como su etapa en Hellblazer o su gran historia, Predicador, el escritor irlandés se había dormido en trabajos de dudosa calidad y en los que se le veía que únicamente ponía su piloto automático y entregaba sus medidas dosis de violencia extrema, sexo chusco con el único objetivo de hacer creer a la industria y a los fans que era el autor más políticamente incorrecto del panorama comiquero.

Un buen ejemplo de ellos fue su primer acercamiento al universo Marvel, su Punisher para la línea Marvel Knights. Un tebeo que le volvía a emparejar con su pareja artística predilecta, Steve Dillon y que demostraba que ambos se habían convertido en parodias de si mismos.



Pero tras terminar dicha etapa, Ennis se volvió a embarcar en contar la vida y milagros de Frank Castle dentro de la línea Max marveliana, el Vertigo de la casa de las ideas. Y aquí si que supo hacer las cosas bien. Un tebeo que seguía siendo explícito tanto en la violencia y en la sexualidad, pero maduro. Esto no era un tebeo de violencia sin sentido para adolescentes que necesitaban esa irreverencia para demostrar que lo que leían no era para niños, sino que su sordidez y violencia estaba justificada.



Gracias a la grata experiencia que fue tanto para el autor como para los lectores la línea Max dedicada a Punisher, Ennis se embarcó en contar la vida y andanzas de Nick Furia tras la Segunda Guerra Mundial. Pero esto no es la vida de Furia en el universo Marvel, aquí no hay Shield, ni Helitransportes, ni superhéroes haciendo del mundo un lugar más feliz. Esto es la triste y cruda realidad, sin aditivos. El único elemento fantástico que mantiene para que el personaje sea creíble como militar en mil conflictos a lo largo de las décadas es un trasunto de suero del Supersoldado para mantener a Furia más joven que el resto de los protagonistas del relato y para recalcar aun más su aislamiento.


Porque Furia en este relato es un personaje trágico. Un hombre Eastwoodiano muy cercano a los personajes que Ennis ha creado a lo largo de las décadas. Un hombre estóico, leal, amigo de sus amigos, honesto y capaz de hacer todo lo que está en su mano para cumplir sus principios e ideales.



Pero en el mundo real los idealistas están abocados a fracasar en un mundo inundado de víboras e intereses comerciales que venden conceptos como libertad, democracia y paz para aumentar su poder, su riqueza y sobre todo su codicia. De ahí que veamos como los ideales de Furia se resquebrajan tras la supuesta Gran Guerra, donde los "buenos" y los "malos" parecían estar bien definidos y entra en la zona de grises que fueron la Guerra de Corea, la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba, Vietnam y la Contra de Reagan en Nicaragua en los años 80.



Como si se convirtiera en un discípulo de James Ellroy, Ennis traslada la paranoia innata que todo thriller político debe tener, a un mundo repleto de intereses ocultos, medias verdades, traiciones y verdaderas aberraciones cometidas en nombre de la libertad, para adentrarnos durante trece intensos capítulos en las tejemanejes de la política exterior estadounidense.



Pero no todo el mérito se le puede atribuir a Ennis. Porque de lo que se beneficia el escritor de Predicador es de un autor absolutamente brillante como es Goran Parlov, antiguo colaborador en el Punisher de la línea Max. Imbuido del espíritu de Jordi Bernet, tal es su influencia que la firma del autor imita y homenajea la del gran artista responsable de la imágen gráfica de Torpedo, Parlov plasma con absoluta brillantez los acerados y punzantes guiones de Ennis. Mujeres fatales de otra época, el sudor y la humedad de la selva de Vietnam, la frialdad de un Furia envejecido narrando los acontecimientos de una vida basada en la mentira y así hasta el infinito.



Y que los fans de Ennis y su violencia descontrolada se pueden quedar tranquilos. Hay momentos que te quitan el habla, no solo por lo visual de su violencia, sino por el poso que te deja dentro al leerlo. Porque no es gratuita, porque no es sarcástica. Es dura y muy, muy real, pero es todo aquello que los medios de comunicación nunca enseñarán a las adormecidas audiencias

En definitiva, un tebeo muy pero que muy recomendable. Un ejemplo de que en las grandes editoriales se siguen y se pueden hacer tebeos que se salgan de ese status quo autoimpuesto y que Ennis cuando quiere, es capaz de demostrar que es algo más que un enfant terrible obsesionado por demostrarlo. No os lo perdáis bajo ningún concepto.

31 de octubre de 2011

The Boys 8: Highland Laddie de Garth Ennis y John McCrea


The Boys 8: Highland Laddie de Garth Ennis y John McCrea (The Boys Highland Laddie 1 al 6 USA).

La nueva serie de Garth Ennis continúa su irregular carrera con el octavo volumen de la colección, que al igual que el quinto, Herogasm, no pertenece a la serie regular propiamente dicha, sino a miniseries satélite a la colección principal.

En esta ocasión, el protagonista de la miniserie es el corazón de la misma, Hughie, el punto de referencia y reflejo del lector de la colección, que tras los acontecimientos narrados en el séptimo volumen de la colección y su ruptura Annie, vuelve a su pueblo de la infancia en Escocia. Esto sirve a Ennis para volver a sus temas habituales, amistad, familia, vuelta a las raíces, que tan bien reflejo en uno de su mejores trabajos, el especial Heartland, un spin-off de su etapa en Hellblazer, que seguía a la novia de John Constantine tras su ruptura con este último y su vuelta a su pueblo originario en Irlanda.

De entrada hay que decir que las altas dosis de calidad que atesoraba esa pequeña joya no son replicadas en esta miniserie. Primero, porque la frescura que demostraba Ennis en la década de los 90, se ha convertido en deja vus continuos, con ligeros toques interesantes, pero lastrados por su excesiva referencialidad a su propia obra.


La miniserie comienza de manera morosa y pesada, algo a lo que no ayuda el trabajo de John McCrea a los lápices, ya que este no es ni Steve Dillon (el mejor colaborador que ha tenido Ennis en toda su carrera) ni tampoco Darick Robertson. Pero a la mitad de la miniserie, la calidad comienza a ascender con la llegada sorpresa de Annie al pueblo, gracias a que la relación entre ella y Hughie es el alma de la colección, al igual que la relación entre Jesse y Tulip en Predicador. Sin esta relación, la colección no sería más que un cúmulo de tópicos del cómic de superhéroes de los últimos 20 años, adornado con mil y una atrocidades y salidas de tono, entre las que se encontraría algo gracioso, pero poco más, como si fuera un tebeo del peor Millar, el de la última época.


Ennis de nuevo hace una bonita oda a la amistad, el amor y la familia, pero se pierde en algunas subtramas de poco atractivo para el lector, mucho más interesado en la historia pasada de Annie y lo que ocurrirá en su relación con Hughie, que en averiguar los entresijos criminales del tráfico de droga superheróica en este pueblecito idílico escocés.


Recomendable para fans fatales que no se pierden una obra de Ennis e interesante puntualmente para todos aquello que como yo, creen que Ennis ha ido perdiendo frescura a medida que pasan los años.

2 de enero de 2011

The Boys 7: The Innocents de Garth Ennis y Darick Robertson. Reseñas comiqueras de actualidad


The Boys Volume 7: The Innocents de Garth Ennis, Darick Robertson, Russ Braun y John McCrea (The Boys 39 al 47 USA).

El séptimo y voluminoso tomo (9 números) de la serie más irreverente creada por Garth Ennis, es una sorpresa más que agradable, sobre todo tras la decepción que había sido el anterior volumen de la colección. Esta séptima entrega se ha convertido en la mejor hasta la fecha y esto es debido a que nos devuelve al mejor Ennis, aquel que crea personas y no personajes.



En este volumen, el cual contiene dos sagas de la serie regular, "The Innocents" y "Believe", gira alrededor del eje argumental bajo el que se sostiene la serie, y es la relación entre Annie y Hughie, devolviéndonos al Ennis que sabe reflejar como nadie las relaciones humanas y sobre todo las de pareja, como ya demostró en sus dos mejores obras, "Predicador" y su etapa en "Hellblazer".



En el tomo que nos ocupa, El Carnicero descubre la relación entre Hughie y Annie y las consecuencias que esto puede traer para su lucha con Los 7. Pero lo peor son las consecuencias que esto provoca en la pareja protagonista, ya que Hughie descubre de la peor manera posible lo que tuvo que hacer Annie para entrar en Los 7, llevándonos a una excelente escena final, dotada de un realismo tal, consiguiendo que los personajes de Ennis cobren auténtica vida y se conviertan en personas de carne y hueso.



Por supuesto, la irreverencia sigue marcando la colección: los extraños y cómicos fetiches sexuales de Leche Materna, el impactante destino final de una familia al completo que han ganado una cena con Homelander, el Superman de este universo superheróico distorsionado, o el patético pero entrañable equipo de superhéroes adolescentes llamados Superduper.



Aparte de lo que ocurrirá con la pareja protagonista, el otro continuará que me deja con unas ganas irrefrenables de que salga el siguiente tomo, es el cambio de actitud de Homelander y el resto de superhéroes que le siguen, lo que provocará que los acontecimientos se aceleren.

Ennis ha vuelto a tomar el pulso a la colección, convirtiéndola en un "must-have" para todo aficionado al cómic americano.

1 de julio de 2010

The Boys Volumen 6: The Self-Preservation Society. Reseñas comiqueras de actualidad.



The Boys Volumen 6: The Self-Preservation Society de Garth Ennis, Darick Robertson, Carlos Ezquerra y John McCrea (The Boys 31 al 38 USA).

El guionista irlandés Garth Ennis es capaz de lo mejor y de lo peor. Esta colección parecía que iba a ser de lo mejor de su carrera, junto a su mejor obra, "Predicador" y su etapa en la serie "Hellblazer". Pero este último volumen, algo que ya había empezado a notarse en el anterior, es malo, muy malo.



Este sexto volumen recopilatorio se divide en dos partes bien diferenciadas. Los cuatro primeros números incluídos pertenecen a la saga que titula este álbum, y son malos con avaricia. Ennis no avanza absolutamente nada en la historia y lo único que nos ofrece es otro festival gore que ya no divierte ni provoca, es un más de lo mismo, demostrando que ya no sabe que más contar  e intenta suplirlo con provocaciones repetidas a lo largo de toda su obra. No ayuda que a los lápices no se encuentre el dibujante principal y cocreador de la serie Darick Robertson, sino un Carlos Ezquerra absolutamente desganado y un mediocre John McCrea.



La segunda parte de este tomo recopilatorio se centra en los orígenes de tres de los integrantes del grupo: Leche Materna, Frenchie y La Hembra. Como punto positivo, Darick Robertson vuelve a los lápices, aunque tampoco hace uno de sus mejores trabajos. En general, ninguna de las historias de los personajes mata de la emoción, pero si destacara alguna, sería la de Leche Materna, que contiene algo de humanidad y una magnífica escena cuando el personaje rememora el atentado al puente de Brooklyn, siendo la única escena destacable de todo el tomo. Las historias de Frenchie y La Hembra, son la típica y ya tópica historieta gamberra a la que Ennis nos tiene acostumbrados.



Una pena que una serie que empezó potente y que me devolvió al genial Ennis de sus orígenes esté cayendo en la mediocridad más absoluta, devolviéndonos al Garth Ennis de los últimos y malos tiempos. Le daré una última oportunidad con el 7º volumen. Si la cosa sigue igual, será el último.

8 de febrero de 2010

The Boys de Garth Ennis: El cómic más gamberro y salvaje del panorama actual.


Vulgar, soez, violenta, excesiva, pornográfica, polémica. Estos, y otros muchos adjetivos podrían describir la última salvajada del guionista irlandés Garth Ennis. Este autor, perteneciente a la segunda oleada de autores ingleses al cómic mainstream americano en los años 90, con Warren Ellis y el escocés Mark Millar, tras la primera invasión dirigida por Alan Moore, Neil Gaiman y Grant Morrison, comenzó fuerte prosiguiendo las historias del personaje John Constantine en la mejor etapa de aquella serie, y escandalizando a todo el mundo, y a su vez creando uno de los clásicos de los años 90, con su serie "Predicador", creándose una legión de fans. Se estancó en lo fácil en sus trabajos para la Marvel, pero ha conseguido volver a dar en el clavo, tras un tiempo, con esta su última obra "The Boys".


El planteamiento de esta serie es sencillo, y prosigue el camino trazado por Alan Moore con Watchmen, y continuado por coetáneos suyos como Warren Ellis y Mark Millar en "The Authority": ¿Qué ocurriría en un mundo real con superhéroes?,¿Sería bueno tener a estos seres a nuestro lado? y ¿Quién les controlaría si se pasaran de la raya y fueran más una amenaza que una ayuda?.


Ennis nos presenta una desmitificación absoluta del género superheróico, convirtiendo a los iconos de muchas generaciones en depravados megalomaníacos, no más maduros que un adolescente hormonado, que consideran a la raza humana no más que insectos en su camino. El concepto héroe queda ahogado por unos superhombres que están más interesados en porcentajes de imagen, prostitutas y drogas, que en salvar supuestamente a la humanidad. Pero Ennis demuestra conocer muy bien el género al que está desmitificando, ya que en los 5 tomos leídos hasta la fecha, que contienen los 30 primeros números de la serie regular, y la miniserie de 5 episodios "Herogasm", nos muestra la versión distorsionada y negativa de Superman, Batman, La Liga de la Justicia, Los X-Men, y el propio Jack Kirby. Todo ello lo mezcla con la historia contemporánea americana, sobre todo su versión del 11-S, que esto y no sus altas dosis de violencia y sexo, creo yo,fue el motivo por el que DC Comics dejó de editar esta colección a partir de su número 6 y tuvo Ennis que irse a la independiente Dynamite Entertainment. Esta mezcla, es lo que convierte a The Boys, en algo más que una gamberrada parodiando cada mes a un superhéroe en concreto.


Hay una trama detrás, que se va desglosando poco a poco en cada número. No hay historias de relleno, no ha habido casi ningún altibajo en los 35 números leídos hasta el momento, donde Ennis en el fondo, y tras su fachada transgesora, vuelve a tratar el tema más importante de su obra: el amor, representado en los dos únicos personajes positivos de la historia, cada uno en un bando diferente, uno en el de los agentes que vigilan a los superhombres, y el otro, perteneciente al supergrupo por excelencia, los 7, la parodia de La Liga de la Justicia. En estos personajes demuestra Ennis su humanidad, además de tratar de nuevo otro tema que aborda constantemente en su carrera: la camaradería y la amistad, valor fundamental en los personajes de Ennis, y que ya representó en su obra "Predicador", demostrando su amor pero también su crítica a Estados Unidos, el país que tiene lo mejor y lo peor del mundo occidental magnificado por mil.


El dibujante y co-creador Darick Robertson, realiza un trabajo irregular, con números y páginas excelentemente dibujadas y planificadas, con otras más mediocres, provocando que unos números se resientan más que otros en el aspecto gráfico. A su favor, decir que la narración es fluida, y que la lectura se hace amena y rápida, apoyando la escritura fluida y los geniales diálogos de Ennis, representando a la perfección los gestos, expresiones y estados de ánimo de todos los personajes, y creando una imagen visual para ellos muy reconocible y característica.


Un magnífico cómic para echar unas merecidas risas, disfrutable 100% por el aficionado al género, y que solo puede molestar a aquellas personas excesivamente impresionables. Violencia y depravación marca de la casa Ennis, pero también una magnífica historia perfectamente hilvanada, que mezcla de manera perfecta, una parodia del género superheróico, crítica política y crítica del propio gremio de la industria del cómic en una misma historia. No os defraudará, nos encontramos con el mejor Ennis, no con el Ennis de trabajos alimenticios.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...